Capitulo VII
"Insomnio"
-¡Buenas noches Inoue! –Tatsuki permanecía algo estática parada tras la puerta del recibidor.
-¿Qué haces aquí Tatsuki? Es casi media noche… -Exclamó un tanto asustada.
-¿Puedo pasar?
-Si, claro… -La anfitriona permitió que su huésped ingresará a su humilde morada. Fue a la cocina y preparó un poco de té, el cual, sirvió sin tardanza. –Bueno así estaremos más cómodas. –Expresó tras sentarse sobre un almohadón.
-¿Estabas durmiendo Inoue? –Pregunto Tatsuki mientras bebía su té.
-Claro que no… a decir verdad no pude pegar ni un ojo.
-Es por eso que estoy aquí, yo sabía que necesitabas alguien con quien hablar y por otro lado no quería perderme el chisme. –La chica sonrió un poco mientras que su anfitriona se ponía de todos colores.
-Tatsuki…
-Bien Inoue no vas a contarme como te fue con Ichigo ¿Pudiste confesarle tus sentimientos?
-A decir verdad… si –Exclamó con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Entonces! –levantándose un poco algo exaltada.
-Nos besamos… -Aún más nerviosa.
-¡Hay por Dios Inoue! ¿Y que te dijo él? –Tatsuki se hallaba casi eufórica; por éstos dos atolondrados se habían confesado su amor.
-Bueno me dijo que me amaba…
-¡Que! ¿En serio?
-Si, pero le pedí ir con calma… por lo que lo me entendió… -Agachando la cabeza.
-¡QUE! ¿ESO HICISTE?
-¡Shuu! Tatsuki. –chistándole a su amiga.
-¡Ohh lo siento Inoue! ¿Rukia está aquí? –Tapándose la boca pues había notado no solo su tonta imprudencia, también la posible interferencia de la pelinegra en la relación de sus amigos.
-Esta en el otro cuarto durmiendo… -dijo en voz baja. –No deseo que se enteré así…
-¿Temes que ella? Bueno…
-¡No tienes nada que temer Inoue! –sentenció con firmeza la voz de la susodicha.
-¡Rukia-chan! Lo siento te despertamos… -Inoue se puso en pie tras proclamar algo nerviosa estas palabras ¿acaso la chica las había oído?
-Descuiden tampoco podía dormir… ¿Puedo tomar una taza de té? –acercándose un poco.
-Claro que si… -Dijo Orihime aún más acalorada y nerviosa ¿Por qué se ponía así después de todo Rukia también era su amiga?
La muchacha se sentó junto a las demás y bebió un sorbo de té ante la mirada desconcertada y algo ofuscada de Tatsuki, quien veía desvanecida, con la presencia de la chica, una interesantísima conversación acerca de lo ocurrido entre Ichigo e Inoue.
-¿Cómo te fue con Ichigo? –Pregunto la pelinegra dejando su taza sobre la mesa.
-Ru-Rukia-chan… -Inoue la miró perpleja.
-No tienes por que sentir vergüenza conmigo somos amigas Inoue y puedes contar conmigo yo no le diré nada a Ichigo.
-No es por eso Rukia, es que yo… no quería… bueno…
-¿Qué cosa? –Preguntó la joven confusa.
-Bueno no quería lastimarte…
-¿A mí? ¿Y eso por que? – la mirada de Rukia hizo que tanto Orihime como Tatsuki se observarán consternadas.
-Dime Kuchiki-San ¿A ti te gusta Ichigo verdad? –Pregunto Tatsuki sin pelos en la lengua.
-¡Tatsuki! –Proclamó Inoue espantada por la indiscreción de su amiga.
-¡Yo e Ichigo! ¡Claro que no! –Exclamó con firmeza y algo de gracia.
-¿No? –Inquirió Tatsuki bastante sorprendida.
-Por supuesto que no. Ichigo y yo somos de mundos diferentes, yo soy una shinigami y además mi vida sentimental ya está resuelta; sin contar que tengo muchísimos años más que Ichigo.
-Pues la edad y ser de mundos diferentes no es un impedimento para el amor. –Exclamó Inoue cabizbaja mientas su pensamiento se centraba, sin saber por que, en aquel día en el que Ulquiorra murió.
-Inoue… -Rukia le tocó el hombro con suavidad haciendo que la chica la mirara. –Yo jamás haría algo que te lastimase Inoue, así que puedes estar tranquila. –Exclamó sonriendo.
-¿Pero no te gusta Ichigo? –Mirándola a los ojos lo que hizo tambalear la conciencia de la pelinegra ¿Qué debía contestar?
-No Inoue. –Impostando su sonrisa. –Yo no amo a Ichigo, él y yo solo somos amigos, es más ya no podré venir a verlos.
-¿A que te refieres? –Inquirió Tatsuki.
-Me casaré con Ashido. –Comentó satisfecha.
-Rukia… -Inoue la observó con algo de tristeza.
-Ashido es un buen hombre y he llegado a quererlo mucho en estos últimos meses; además nuestra boda ya esta casi lista. Solo quería despedirme de ustedes.
-¿No volverás a vernos? –El corazón de Inoue comenzó a latir con fuerza ¿Qué pensaría Ichigo de eso? -¿Él lo sabe? -Pregunto con algo de reservas.
-Si, se los dije mientras almorzábamos.
Flash Back…
-¿Vienes Ichigo tengo hambre? ¿Acaso quieres que desfallezca tonto? –grito Rukia.
-Bien ya voy no tienes por que gritar… -Indicó molesto saliendo del aula.
Los cuatro caminaron algo taciturnos por los largos pasillos del colegio hasta casi llegar a la cafetería, ahora algo atestada de estudiantes.
Chado decidió adelantarse pues su estatura generaba cierta intimidación en los demás alumnos lo que les permitiría acceder a algo de comida antes de que se acabase.
-Dime Rukia ¿Cómo es que Byakuya te ha dejado venir sin chistar? –Inquirió Ichigo.
-Últimamente te mantiene permanentemente a su lado. –Acoto Ishida mientras se recostaba en el marco de la puerta.
-Bueno no podía él negarme visitarlos por ultima vez. –Dijo algo ensimismada no contemplando correctamente los efectos de aquellas palabras en sus amigos.
-¿Qué quieres decir con ultima vez? –Pregunto Ichigo confuso.
-Me voy a casar Ichigo… -Dijo sonriendo.
-¿Casarte? –Ishida y el peli naranja se miraron boquiabiertos.
-¿Con quien? -pregunto Ichigo quien sentía que le daba un sincope ¿acaso perdería para siempre a Rukia? ¿Sería capaz de dejarla ir después de todo lo vivido? ¿Podría hacer de cuenta que jamás existió?
-Bueno con Ashido ¿era obvio no? –Intentando sonreír.
-¡Ashido! ¿Acaso éstas loca Rukia? ¡Ese tipo jamás podría hacerte feliz! –sentenció bastante alterado.
-No seas idiota Ichigo ¿Tú que sabes acerca de lo que me conviene o no? Me casaré con Ashido y punto.
-¡Y punto! Eso es muy infantil Rukia. Por que no te dejas de estupideces y mandas a eso idiota a jugar con su katana. –Exclamó molesto.
-¡Ichigo Imbécil! Yo me caso con quien quiera ¡Entendiste! –golpeando el pecho del peli naranja con su dedo índice.
-¡No lo harás! –Replicó éste furioso.
-¡Si lo haré! –Espetó de mal humor.
-¡Que no!
-¡Que si!
-¡Que no!
-¡Dije que si y punto! –afirmó con vehemencia la peli negra.
-¡Ahh! Parecen dos niños… -Ishida se llevó la mano a la cabeza con algo de desesperación, odiaba cuando éste par se ponía así.
-Será mejor que tomé un poco de aire. –Dijo Rukia de mal humor girándose y caminando rumbo a la salida más cercana.
-¿Es en verdad lo que quieres Rukia? ¿Lo amas? –Pregunto Ichigo a sus espaldas.
Rukia se paró en seco en su lugar. El tono que estaba utilizando el chico ésta vez no era ni demandante, ni fastidioso, y menos con furia, más bien era de melancolía. ¿Qué le diría? Estaba claro que nunca se le había ocurrido ni en sus más delirantes pesadillas hablar de una situación así con Ichigo, con su mejor amigo, con ese ser especial con quien llegó a compartir su fuerza, su poder, su alma.
-Si… -dijo retomando el paso y regresando al salón.
-Espe… -Ichigo quiso ir tras ella pero Ishida le impidió continuar su auto flagelante peregrinación.
-Déjala ir Ichigo…
-¿Pero Ishida? –Mirándolo melancólico a los ojos.
-Sabrías que algún día pasaría esto. Ella pertenece a una de las familias más importante de la Sociedad de almas, era lógico que algún día asumiese su posición como una de las líderes del clan.
-No quiero que se case solo por compromiso o interés Ishida.
-¿Y por que dices que solo lo hace por eso? ¿Quizás en verdad ame a Ashido? Han pasado mucho tiempo juntos y quizás…
-¡Basta! Rukia no es esa clase de persona, ella no se enamoraría de un sujeto así y le haré ver cuan equivocada ésta. –Afirmó con seguridad.
-¿La amas Ichigo?
-Qué estupideces dices Ishida… - la pregunta de su amigo lo hizo bufar molesto.
-Haber Kurosaki Ichigo, soy un Quincy no un idiota, y se analizar con frialdad una situación, cualquiera sea ella ¿entiendes?
-¿Y que Ishida? –Dijo molesto.
-Que estas enamorado de Rukia. –Dijo Chad quien les arrojo a ambos una lata de refresco y un sándwich.
-¿Chado?
-Todos nos dimos cuenta Ichigo, tus preocupaciones por ella, la forma en la que se llevan y como se sincronizan. –Sentenció el moreno.
-Sin contar las interminables horas que suspiras cuando no está. –Ishida sonrió no era el único que sacaba buenas conjeturas.
-Pues…
-¿Acaso lo vas a seguir negando Ichigo? –Ishida le toco el hombro.
-N-no…
-Pero hay otro problema. –Acotó Chado.
-¿Problema? –El peli naranja los miró confuso.
-Inoue ésta enamorada de ti… -Exclamó el Quincy con sagacidad.
-Orihime… -Expresó en voz baja
Fin del Flash Back…
-¡Rukia! –Exclamó Orihime en voz alta tratando de llamarle la atención.
-Lo siento… -Bebiendo su té.
-¿Qué te dijo Ichigo?
-Pues estaba contento de que por fin sentara cabeza. –Riendo burlonamente.
-Eso no es verdad, Ichigo lucía triste. –Inoue agacho la cabeza y concentró su mirada en un punto perdido de su taza de té.
-Seguramente es por el hecho de que no vendré a verlos. –Sentenció pero al parecer su comentario no le devolvía el ánimo a Inoue -pero si hablo con mi Onii-sama seguramente pueda hacerme alguna escapada, así que no deben preocuparse. Además siempre estaremos de alguna manera conectados ¿No crees Inoue?
-Supongo… -Suspirando.
-¿Y dime que paso con Ulquiorra? –Dijo súbitamente la pelinegra y sin anestesia.
-¡Ulquiorra! –Inoue la miro asombrada y luego le echo un agudo vistazo a Tatsuki quien le hizo un curioso gesto de desdén y volvió a mirar a Rukia.
-No se miren así –echando a reír.
-¿Por qué crees que paso algo con Ulquiorra? –Pregunto Tatsuki.
-Por que por sus reacias palabras y su actitud, estaba claramente irascible. –bebiendo su té.
-¿Hablaste con él? –Inoue la miró a los ojos como intentando arrebatarle intimidatoriamente alguna verdad oculta.
-Veo que te interesa. –Riendo.
-Bueno… yo… -El nerviosismo en la peli naranja pareció acrecentarse.
-Aún que no lo admita ese chico la trae como loca. –Comentó Tatsuki.
-¡Tatsuki-chan!
-¿Qué? Es verdad… -cruzándose de brazos.
-Bueno les contaré… -exclamó Rukia.
Flash back…
Rukia caminó con prisa al salón de clases, lo único que deseaba ahora era que el día acabase. Necesitaba reflexionar sobre su vida, y con todo el alboroto amoroso que ahora se suscitaba en la escuela por "San Valentín" no le permitía aclarar sus ideas con tranquilidad.
Al entrar al salón el mismo estaba desierto; al parecer el cielo había escuchado sus ruegos. Se deslizo en silencio hacía su banca y se acomodó allí. Tras unos diez minutos ensimismada en sus pensamientos sintió unos pasos algo sigilosos a sus espaldas lo que llego a alterarla ¿Acaso Ichigo la increparía otra vez? Se giró con prisa pero en vez de hallar al apuesto peli naranja se encontró con un cabizbajo pelinegro que ahora contemplaba perdidamente el ventanal a su lado.
-¿parece que tampoco has tenido un buen día? –Dijo acercándose al chico.
-¿Qué quieres? –Contesto sin despegar la vista de la ventana.
-Bueno solo pensaba en hacerte compañía.
-No quiero compañía… -Sentenció algo renuente.
-Sabes Orihime te compró algo por el día de San Valentín. –Sentándose en la banca frente a él. –Creo que quería regalarte alguna chuchería ¿La has visto? –Tratando de que la mirara más su esfuerzo era en vano el chico seguía sin inmutarse ante sus palabras. –Significas algo especial para ella quizás sienta algo por ti. –Sonriendo.
-Odio, desprecio… -Dijo sin mirarla.
-Creo que no es eso justamente, si fuese así directamente te ignoraría y no recibirías algo hoy.
-¿Por qué los humanos son tan impredecibles? –Dijo finalmente observándola a los ojos.
-Bueno yo dejé de ser humana hace tiempo igual que tú Ulquiorra.
-Yo…
-Claro todos fuimos humanos alguna vez, aún que no recuerdo mi vida como humana. -Rukia se rasco la barbilla.
-Yo tampoco… -Volviendo a ver al ventanal.
-Pero estando aquí tienes la oportunidad de vivir un poco más como humano, de entenderlos mejor.
-Como dije son impredecibles…
-Pero con el tiempo aprenderás a descifrar sus códigos, a saber perdonar, ayudar, cuidar, ¡amar! -Mirando con sumo interés la reacción del joven.
-Yo soy un espada, un arrancar, un monstruo, no puedo entenderlos…
-No, no lo eres… si fuese así Urahara hubiese acabado con tu vida hace tiempo.
-Pero…
-¿Que me dices de Urahara? ¿Qué te genera él?
-¿Generar?
-Sí que te trasmite –dijo tratando de explicarse -es como si calcularas las potencialidades de un enemigo pero en éste caso sus virtudes para contigo.
-Bueno… es un sujeto muy extraño…
-¡Aja! –Al notar una dilatada pausa al hablar.
-Y es… agradable…
-¿Agradable?
-Si… como si me sintiera a salvo allí… como en un lugar seguro… -tratando de darse a entender.
-¿Y que hay con Inoue? ¿Qué te genera ella? –Rukia sonrió algo maliciosa. Deseaba comprobar una loca teoría que hacía un tiempo rondaba por su mente.
-Esa mujer… -El chico volvió a sumirse en el ventanal guardando unos segundos de silencio. –Me enfada… -callando otra vez pero esta vez el mismo fue prolongado -pero…
-¿Pero que?
-Me siento raro a su lado… cuando fue mi prisionera sentía curiosidad por sus palabras, por su forma de ser… quería saber si todos los humanos eran así.
-¿Y lo son? –Inquirió Rukia.
-Si… y no… ella… es igual y distinta a otros… -Ulquiorra acomodó su cabeza sobre el reverso de sus manos, mientras depositaba sus codos sobre el atril de su banca. –Me desconcierta… cuando creo que los entiendo ella actúa distinto… no es predecible…
-Cuando hay sentimientos de por medio uno nunca sabe como la otra persona puede reaccionar.
-¿sentimientos?
-Es obvio que Orihime siente algo intenso por ti…
-Algo… intenso… -dijo divagando un poco mientras trataba de comprender la situación. –quise pedirle perdón… pero… -Exclamó finalmente.
-¿Pero que? No quiso recibir tus disculpas.
-No lo se, pareció aceptar mi beso… -Mirándola un poco desconcertado.
-¡¿BESO? –Exclamó Rukia sorprendida.
-Si… Ururú me lo dijo. –Apoyándose ahora contra el respaldo de su banca.
-La besaste ¿Dónde exactamente? –La pelinegra abrió los ojos como dos huevos fritos.
-En la… en los labios. –Dijo tras unos segundos de análisis si mal no recordaba Ururú le aconsejo besar en la mejilla no en los labios ¿Había cometido un serio error?
-¡QUE!
-Luego me golpeó en el rostro, así que supongo que no acepto mi disculpa. –El timbre del recreo comenzó a sonar.
-¡Vaya! Bueno a lo mejor te apresuraste. -Exclamó Rukia algo anonadada pero divertida. –Será mejor que me vaya pero hablaremos luego.
Rukia sonrió con picardía. Jamás se hubiese imaginado que los espadas fueran algo arrebatados pero conociendo a una no le extrañaba esa situación ¿Acaso serían todos así?
Ichigo ingreso al salón acompañado por Ishida y Chado. Sufrió un fuerte impacto al ver a Rukia junto a Ulquiorra, sintió cierta euforia he ira en su interior pero que logro controlar a tiempo.
La pelinegra se aparto del espada y se dirigió a su asiento. Ichigo se sentó a su lado, pues compartían bancas cercanas. La miró con un poco de recelo pero al no recibir ni un solo gesto o palabra de la chica agacho la cabeza con resignación no sin antes echarle un furico vistazo a Ulquiorra.
Fin del Flash Back…
-¡ENTONCES! –Tatsuki pegó un salto en su almohadón.
-Pues yo creo que esta algo desorientado pero le atraes Inoue. –Rukia tomó un sorbo de lo que quedaba de su té.
-Ulquiorra… ¡ÉL NO ES ASÍ! ¡TE ENGAÑO RUKIA! –Poniéndose súbitamente de pie
-¿Por que lo dices Orihime? –Tatsuki la miró con algo de tristeza.
-Esa es su especialidad, te manipula juega con tu mente y con tus sentimientos de tal forma que te convence de sus siniestras intenciones. –Echando a llorar. –Es una mala persona vil y cruel ¡ES UN SER DESPRECIABLE! –dijo mientras temblaba.
-Inoue… -Ambas muchachas se miraron consternadas.
-¡No permitiré que nos vuelva a hacer daño! ¡No dejaré que me vuelva a lastimar! ¡NUNCA LE PERDONARÉ LO QUE HA HECHO!
-Inoue tú no eres así. –Rukia se puso de pie e intentó calmarla. –Todos merecemos ser perdonados y resarcir nuestro pasado.
-¡NO LO PERDONARE! Él me lastimo a mi, a Ichigo, él jamás cambiara es… es… ¡UN MONSTRUO!
Inoue no lo soportó más. La chica salió corriendo rumbo a su habitación donde se encerró. Rukia y Tatsuki la siguieron con rapidez pero la muchacha había cerrado la puerta con llave.
-Inoue no hagas esto habla con nosotras. –Sentenció Tatsuki golpeando la puerta.
-Déjenme sola… -Expreso con voz apagada.
-Inoue, lamento haberte molestado con el tema no era mi intención. –Exclamó Rukia apenada.
-Estaré bien solo quiero descansar… -Dijo desde él otro lado de la puerta.
-Será mejor que me vaya Rukia. –Tatsuki la miró algo preocupada ¿Acaso Ulquiorra había sido tan terrible con Inoue que la tenía algo traumatizada? ¿Y por que la chica actuaba como si estuviese ante un enorme dilema que la asfixiaba? –Buenas noches Inoue… -más no recibió respuesta.
-Descuida yo la cuidare hoy. –Rukia la acompañó hasta la puerta y se despidieron.
La pelinegra recogió las tazas las lavo y acomodó la cocina. Se asomó al pasillo que conducía a las habitaciones para introducirse en la antigua habitación de Sora, la cual ahora ocupaba. Trato de escuchar algún sonido, más todo estaba en un profundo silencio.
-Será mejor que la deje descansar. –Introduciéndose en la habitación.
Inoue permanecía tendida sobre su cama. La luz de la luna llena penetraba con intensidad en su habitación alumbrando su cuerpo y sus lágrimas. El largo cabello de la muchacha yacía desparramado sobre la almohada mientras su vista se hallaba algo fija en el techo de la habitación.
-No dejaré que me lastimes Ulquiorra. –Exclamó acongojada.
La chica suspiró profundamente y se giro de costado sobre la cama para mirar ahora a la ventana. Instintivamente llevo su mano al rostro, se secó las lágrimas, y con sus dedos acaricio sus delicados labios.
El recordar los besos de Ichigo parecía reconfortarla. Esa calidez, esa ternura que tanto había deseado poseer ahora eran suyas. Se relamió los labios con éxtasis recordando el experimentado jugueteo de la lengua del peli naranja en el interior de su boca y el fuego que quemaba su garganta.
Mientras sus pensamientos la llevaban a aquel grato recuerdo sintió una pesada relajación en todo su cuerpo lo cual la hizo sumirse en un extasiante sueño.
-Ichigo… -suspiró mientras exhalaba un amplio suspiro.
Trago saliva y volvió a acurrucarse en su cama mientras se adentraba en un prohibido mundo onírico.
-Ichi-Ichigo… yo… te –Sintiendo la pesadez de sus parpados y la rapidez con la cual se sumía en el otro mundo ahora mas reconfortada. –Yo… te… amo… Ulquiorra…
La muchacha finalmente cayó presa del mágico toque de Morfeo y se sumió en sus apacibles brazos sin siquiera percatarse de su ultima frase.
A unas cuantas cuadras de allí se hallaba una figura femenina de largo cabello rubio ondeado por la brisa nocturna. Parte de sus piernas desnudas se vislumbraban entrecruzadas mientras yacía sentada sobre un ancho alero de un edificio. En su mano un espejo redondeado brillaba con algo de intensidad mostrándole la escena suscitada hacía unos instantes en la casa de Inoue Orihime.
La mujer sonrió apenas con cierto cinismo mientras las sombras de la noche camuflaban su cuerpo y parte de su rostro.
-Es interesante… muy interesante… -Dijo a media voz mientras se acomodaba el cabello.
