OO
Este capítulo lo iba a subir en la noche de ayer, estaba listo!. al ver la cantidad de visitas que me aparece en el status me dio la inspiración necesaria para escribir otro...
PEEERO, me quedé dormida y no desperté hasta hoy...DOH!
Muchos saludos a Chibi, Karyta y Beautiful, que siempre me suben el animo con sus reviews!
vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv
7.-
Una mujer de avanzaba edad se encontraba revisando unos papeles detrás de su escritorio mientras disfrutaba del silencio reinante en el castillo...de vez en cuando lo rompía tarareando una canción cuyo ritmo era seguido por el movimiento de su pluma al dejar de escribir.
De pronto, un seco Toc Toc la sacó de su concentración. Demonios...no se puede tener un minuto de calma...no se como lo hacías Albus...pensó la mujer mientras colocaba los ojos en blanco e inhalaba profundamente.
- Pase – dijo con resignación
- Minerva, ya salieron del castillo los alumnos – informó el sujeto.
- Ya lo había notado, pero de todas formas gracias Hagrid – respondió la ahora directora de Hogwarts, Minerva McGonagall.
El semi gigante cerró la puerta y la directora volvió a sus asuntos, tarareando otra canción, la cual solo duro un minuto antes de que nuevamente golpearan la puerta de su despacho.
- Pase – dijo esta vez con ímpetu
- ¿Minerva?
- ¿Si Hagrid? – respondió con toda la amabilidad que pudo, ya que estaba molesta por tanta interrupción.- ¿Se te olvidó algo?
- La verdad...quería comentarte acerca de una situación que me preocupa – confesó con amargura.
- ¿Qué sería amigo mío? – preguntó ahora más interesada en la conversación.
- No se que habrás visto tú durante el mes de clases que ya ha transcurrido, pero yo he notado que las cosas no son iguales...los alumnos son menos felices – la mujer arrugó sus cejas por lo que él tuvo que aclararse – Es decir, no digo que sea un problema de nosotros como profesorado, sino de ellos, como sobrevivientes de una guerra.
- La mujer suspiró en forma afirmativa y se levantó de su escritorio, rodeándolo para acercase a la ventana y mirar a través de ella. Él la observaba, no muy seguro de la conveniencia de haber revelado sus temores, hasta que finalmente le respondió.
- Yo también lo he notado Hagrid – soltó con pesar – Todos aparentan seguir viviendo con normalidad pero en sus ojos se refleja que la guerra los hizo madurar más rápido de lo que es conveniente para su edad. A veces me gustaría saber que puedo hacer para ayudarlos a recuperar un poco de las esperanzas y sueños que tenían antes de ella.
- También quiero hacer algo...pero no se que... – dijo mientras se rascaba la cabeza - ¿Y si les damos más actividades extra académicas? – preguntó tentativamente.
- Ya tienen los partidos de Quidditch por la copa de las casas – contestó secamente.
- Es verdad, pero no a todos les emociona, además, el participar como espectadores no es lo mismo que hacerlo directamente ¿no? – La directora abrió los ojos ante la sagacidad del profesor de cuidado de criaturas mágicas.
- ¿Qué tienes en mente?- finalmente dijo con bastante interés.
- Nada por ahora, pero creo que la más indicada para planear dicha clase de actividades eres tu Minerva – respondió con una sonrisa complaciente.
- Pensaré en algo...- Hagrid hizo una especie de reverencia y procedió a retirarse – Espera! Muchas gracias, es una espléndida idea. – agregó con una sonrisa sincera de verdad que lo es...
vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv
Ya llevaban tres cuartos de hora mirando guitarras de distintas marcas, modelos y colores. Ambos estaban demasiado entusiasmados como para notar que Pansy los había abandonado hace quince minutos atrás informando que visitaría una tienda nueva que se encontraba a una cuadra de ahí.
- Me enamoré – confeso de pronto Theo, mientras sostenía una guitarra eléctrica de color marfil cuyos bordes estaban pintados de negro - ¿Te casarías conmigo? – le pregunto al instrumento, para luego abrazarlo como si fuera su novia.
Draco lo observaba muy divertido, sosteniendo a la vez una guitarra completamente negra con formas muy definidas.
- ¿Y bien?¿Qué les parecen? – preguntó el vendedor haciendo aparición.
- Perfectas¿Cuál es el precio de cada una? – preguntó el rubio.
- Los precios se encuentran detrás del clavijero – indicó con una sonrisa que le abarcaba toda la cara.
Ambos giraron la respectiva guitarra que sostenían y buscaron el valor.
- Ouch!- exclamó Theo con expresión desilusionada – Lo siento querida, lo nuestro no puede ser...- y soltó la guitarra devolviéndola a su lugar con cara de frustración.
- Disculpe, señor¿En cuanto nos deja las dos? – preguntó Draco mientras se ponía de pie para quedar a la altura del vendedor.
- ¿Nos puede disculpar un momento? – pidió Theo, llevándose al rubio del brazo al otro extremo de la tienda – Lo siento amigo, pero yo no puedo comprarla...ni aunque me la vendieran a mitad de precio!
El muchacho observó unos segundos a su amigo con una expresión pensativa, luego miró los instrumentos y finalmente al vendedor.
- Me las llevo – concluyó.
- ¿QUÉEEEEEE?!- gritó de sorpresa su amigo – No no no...olvídalo...no no no no – dijo innumerables veces mientras también negaba con su cabeza.
- ¿Qué clase de persona sería si dejo que mi mejor amigo pierda la oportunidad de tener al amor de su vida? – preguntó con astucia, mientras se dirigía a la caja registradora.
- Pero...es decir...es que..en el fondo...- murmuraba Theo sin sentido, sin tener la suficiente fuerza de voluntad para detener a su amigo...
- Mira, si quieres te lo tomas como regalo de cumpleaños, navidad, año nuevo, día de la mascota, etc., - dijo mientras le pasaba el dinero al cajero y recibía sus compras – y toma, esto es tuyo – afirmó mientras le entregaba el obsequio.
El muchacho lo recibió en silencio, mirándolo como si fuera la cosa más valiosa del universo. Luego miró al rubio con ojos repletos de gratitud y le dio un fuerte abrazo, el cual no fue correspondido pues Draco se petrificó por completo...nunca había recibido un abrazo de agradecimiento...nunca pensó que dicho gesto lo haría darse por pagado por esa y por otras diez guitarras.
- Gracias ...- susurró finalmente el castaño.
- De nada. – respondió con satisfacción.
- ¿Sabías que yo no recibía un regalo de alguien desde los 10 años?- preguntó mientras miraba el suelo.
- No tenía idea ...- contestó Draco sintiéndose un poco incómodo por dicha revelación - ¿Por qué desde hace 10 años?
- Porque hace 10 años murieron mis padres- respondió mirándolo fijamente con melancolía, pero también con felicidad por el gesto de su amigo.
El rubio nuevamente quedó petrificado sin saber que hacer o decir. Él sabía como actuar en muchas situaciones, pero cuando estas involucraban sentimientos su seguridad se iba al tacho de basura.
Cuando estaba a punto de abrir la boca de pronto apareció Pansy con dos bolsas repletas de algo y con una cara muy emocionada, pero a la vez, contrariada.
- ¿También te regalaron una guitarra? – preguntó Theo ganándose una carcajada de su amigo.
- ¿Ah? – respondió la chica desconcertada por el comentario.
- Nada Pansy...¿que traes ahí?- dijo Draco mientras indicaba las bolsas
- Es que...yo...bueno...verán...
- Hey!!, un momento...tu estuviste todo el tiempo con nosotros¿cómo pudiste comprar algo fuera de la tienda? – preguntó el castaño un poco contrariado.
- COMO!¡¿NI SE DIERON CUENTA QUE ME FUI?! –vociferó con furia la chica mientras sus dos amigos empezaron a cazar moscas con la mirada.
- Ja ja ja...claro que lo notamos – Contesto finalmente el rubio tratando de salir del embrollo – Sabes que nos gusta molestarte – agregó para darle una mayor credibilidad – Y bueno¿nos vas a decir que compraste? O vamos a tener que quitarte eso para saber – terminó con una sonrisa maliciosa.
- NO!, ejem... no, no es necesario...lo que sucede es que bueno ... como les dije fui a ver la nueva tienda... y bueno... ejem... dicha tienda resultoserunatiendadeobjetosmuggleshechizados...¿Quién me invita a una cerveza? Me quedé sin un peso!- terminó con su mejor mirada comenzando a caminar hacia las Tres Escobas.
- Un momentito – dijo Draco atajándola del brazo – No entendí ni pizca lo que nos dijiste y eso no me da muy buena espina.
- Aaaaaah...-suspiró la chica con resignación al ver que su plan de hacerse la desentendida no había dado resultado – Esta bien, esta bien, soy culpable – alegó mientras de la bolsa sacaba un pequeño aparatito rectangular y muchas cajas rectangulares del porte de pequeños libros.
- ¿Qué diablos son esas cosas? – preguntó Theo intrigado.
- El grande es un aparato reproductor de videos muggle hechizado para funcionar sin electricidad...y las pequeñas son videos de bailes muggle.
Ambas serpientes quedaron con los ojos saltones y la mandíbula desencajada ante dicha develamiento...¿Pansy comprando objetos muggle? No...eso no podía ser cierto, no al menos en el mundo real donde Pansy detestaba con todo su ser a los muggles y a las sangres sucias. Comenzaron a reír estrepitosamente mientras el rostro de la chica se volvía más y más depresivo.
- Espera Theo – dijo el rubio tratando de parar de reír - ¿Por qué pones esa cara? – la chica lo miró con culpabilidad – No me digas que es cierto!
- Lo es...- susurró volviéndose cada vez más gris.
- ¿Y que te pasó?- preguntó el castaño, un poco desorientado.
- Como les dije...fui a ver esa nueva tienda que inauguraron al lado de Zonko, y resultó ser una tienda que vende objetos muggles hechizados...cuando me di cuenta quise retirarme de inmediato, sin embargo, antes de salir, vi como le mostraban este aparato a una señora y no pude evitar quedarme pegada a él...mostraba a un hombre y a una mujer bailando de una forma que jamás he visto en el mundo mágico – suspiró otra vez y prosiguió - así que decidí preguntarle al vendedor de que se trataba...
- ¿Y de que se trataba? – interrumpió Theo ganándose una mirada reprobatoria de sus dos amigos.
- ...Era un video de una competencia de baile muggle...es increíble cuantas clases de bailes tienen allá! Cada cual con sus reglas y pasos obligatorios- exclamó la chica recuperando un poco el color al recordar la emoción que le dio ver ese espectáculo.
- ...Debe ser la falta de magia lo que los tiene buscando formas de entretención...-murmuró el castaño más para si que para el resto.
- Eso no explica porqué lo compraste – espetó el rubio con el rostro inexpresivo.
- Porque me gustó demasiado y quise verlo otra vez – respondió nuevamente apenada, como si la estuvieran regañando.
- ¿Ver una y otra vez lo mismo? – insistió la serpiente con incredulidad.
- No...por eso compre esto – dijo mostrando muchas cajas pequeñas – se llaman videos y cada uno trae distintas cosas.
Después de la explicación se quedaron un rato en silencio, cada uno en sus propios pensamientos. Ay por merlín, ahora si que metí la pata...
- Bueno...no hay nada que hacer ¿o si?, vamos a tomar una cerveza – dijo finalmente Draco.
- ¿No te enojaste?- preguntó con esperanza la chica.
- ¿Por qué habría de hacerlo?- replicó con algo de molestia – Sería estúpido, considerando que ya no me importan esas boludeces, aunque tampoco las promuevo.
- ¿Y tu Theo? – preguntó ya más calmada, pues su amigo era muy relajado ante la vida.
- Que ridiculez! Lo único que quiero es que me lo muestres cuando lleguemos a la sala común...me tiene completamente intrigado- respondió con cara de misterio.
La muchacha sonrió aliviada, sintiendo como cada día más quería a ese par de serpientes..
vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv
Un grupo de cuatro amigos estaban reunidos alrededor de una mesa mientras tomaban cerveza de mantequilla. Tres de ellos conversaban apasionantemente sobre un tema que al cuarto no le interesaba en lo absoluto.
Quidditch...pensó Hermione...¿Por qué siempre tienen que hablar de quidditch? Cuestionó con desdicha. Ya llevaban al menos 30 minutos conversando de lo mismo mientras la chica los miraba con cara de profundo tedio. Se suponía que hoy sería especial...que decepción.
De pronto sintió como unas risas se iban acercando a la entrada del local, seguramente ellos no están hablando de Quidditch pensó con fastidio, dirigiendo instintivamente su mirada a la puerta. Sin embargo, cuando vio al trío de serpientes entrar su corazón se oprimió como un pergamino estropeado, sintiéndose curiosa y a la vez envidiosa de ellos.
Los tres tomaron asiento justo en la mesa siguiente a la de los leones, sin percatarse de los mismos. La castaña inconscientemente comenzó a observarlos más detenidamente, especialmente al rubio, que hizo los primeros 6 años de su vida mágica un completo desastre.
Al mirarlo detenidamente se percató de lo mucho que había cambiado. Su pelo ya no se encontraba engominado sino que le caía graciosamente por su frente...su semblante ya no era gélido como el hielo, ni indiferente, ni arrogante...parecía un chico normal...algo más sarcástico e irónico que el resto...pero normal al fin y al cabo. Que estoy haciendo! Mirando a Malfoy! Debo estar más aburrida de lo que pensé...se dijo volviendo a mirar a sus amigos, quienes seguían enfrascados en el mismo tema.
Inhaló profundamente y de nuevo se giró a mirar a los Slythering. Notó que los dos chicos llevaban unos bolsos negros gigantes...parecen guitarras...mientras que la chica llevaba dos bolsas que tenían sobresaliendo...videos?videos?MUGGLES!!!...En su rostro se formó una expresión de pánico...desde cuando Parkinson compra objetos muggles!!! De seguro algo se traen entre manos...
- Hermioneeeee, Hermioneeeee – dijo Ron al ver la cara de shock de su novia, la cual no reaccionaba por estar en otro lado, moviéndola suavemente del brazo para llamar su atención.
- ¿Ah?- respondió finalmente la chica un poco desorientada.
- ¿Qué te pasó Herms? Estabas con una carita...-soltó Ginny, mientras imitaba la cara de espanto de la castaña.
- Nada...nada...- contestó tratando de quitarle importancia al asunto con un movimiento de manos.
- Déjenla chicos – intervino Harry – Seguramente estaba en otro lado porque hemos estado hablando todo el tiempo de Quidditch.
- CIERTO! – exclamó Ron con cara de culpabilidad – Lo siento amor, te dejé botada mucho tiempo...¿me perdonas? – preguntó mientras le acariciaba la mejilla a su novia, la cual no podía evitar adquirir una tonalidad escarlata.
- No hay drama – respondió con una sonrisa forzada sintiendo un poco de molestia.
Estaba a punto de volcar su concentración a sus amigos cuando notó que los integrantes de la mesa del lado se estaban marchando. No supo porqué, pero tuvo una impostergable necesidad de saber a donde se dirigían.
- Disculpen – les dijo a sus amigos – voy a ver unas cosas y vuelvo.
- No te vayas! Espera que me termine el vaso y te acompaño a donde quieras! – exclamo el pelirrojo afirmándola de la mano mientras la otra pareja la miraba con las mismas intenciones.
- No se preocupen...en serio – respondió con su mejor cara – solamente voy a ver unos libros que necesito, y no es un paseo muy emocionante para ustedes¿o si? – agregó al ver la mueca que los tres hicieron al escuchar la palabra "libros" – Entonces nos vemos en media hora en Honeydunkes. – ordenó mientras se apresuraba a salir.
- Espera!- Grito Ron levantándose y deteniéndola en la puerta – Te me cuidas preciosa...- le susurró mientras le daba un dulce beso en la frente.
- Claro...
Salió de las Tres Escobas con rapidez...sin embargo los Slythering ya no se veían por ningún lado. Donde están...donde están...pensaba la castaña mirando en todas direcciones, hasta que finalmente pudo divisarlos a una gran distancia de donde ella se encontraba.
Corrió los primeros metros hasta quedar lo suficientemente cerca como para seguirlos a paso normal. Pero sucedió algo que ella no esperaba, se separaron...por un lado se fue Nott con Parkinson...por el otro Malfoy.
Sin dudarlo, comenzó a seguir al rubio quien después de unos metros entró a "Flourish & Blotts". Ella inmediatamente entró observando como el chico se perdía en el tercer pasillo... sin pensarlo, hizo lo mismo, cuando se vio atrapada por la muñeca izquierda, arrastrada y acorralada entre una estantería y su peor enemigo, Draco Malfloy, el cual después de observarle todo el rostro finalmente dijo.
- ¿Por qué me sigues Granger?
