Hola a todos. Quiero agradecerles los comentarios tan lindos que me han escrito. Como un regalo especial para este fin de año, estoy publicando hoy los capítulos 7 al 18 simultáneamente a partir de aquí, para que pasen ocupadas estos días libres :D, y el Primero de Enero, habrá una regalo especial, que espero les guste. Les deseo a todos desde ahora un Venturo y Feliz Año Nuevo 2016, plagado de bendiciones para ustedes y todos los suyos. Un abrazo.


Capítulo 7: Un confuso despertar


Takano llegó a la sala de espera un piso más arriba, con la esperanza de saber algo de su amigo. Al entrar, vio a Kirishima Zen, con una niña. Se acercó a él, pero entonces una doctora salió, -La familia de Yokosawa Takafumi.

Zen e Hiyori se pusieron de pie y fueron con la médico. Takano se acercó y se quedó atrás de ellos, sin decir nada.

-Nosotros somos su familia –dijo Zen, con angustia –por favor, díganos, ¿cómo está?

La doctora suspiró, -Lamento darles malas noticias. El señor Yokosawa tuvo un paro cardio respiratorio hace algunos minutos. Después de mucho esfuerzo, logramos hacer que su corazón reaccionara, pero sus pulmones quedaron muy dañados por la cantidad de humo que aspiró. Su nivel de oxígeno en la sangre es muy baja. En este momento, lo tenemos en coma inducido, sin embargo, es muy posible que por la carencia de oxígeno, tenga daño cerebral. Lo sabremos con certeza cuando sus pulmones se recuperen y lo saquemos del coma.

-No entiendo, ¿qué quiere decir eso, papá? –pregunta la niña.

Zen sin embargo, no tenía ninguna reacción. Sintió que le faltaba el aire. En ese momento, unas manos grandes lo tomaron de sus brazos, sosteniéndolo.

-¿Cuándo podremos verlo? –pregunta Takano.

Zen lo volvió a ver. No se había percatado de su presencia hasta ahora.

-Por el momento es imposible –le responde la doctora -, apenas sea posible, les informaremos.

-Le agradecemos –le dice Takano.

Después que la doctora se va, Takano ayuda a Zen a acercarse a los asientos. Hiyori lo toma de la mano, -Papi, ¿Oni-shan va a estar bien, verdad?

-Él está un poco enfermo pequeña –le responde Takano –pero se pondrá bien. ¿Me harías un favor? Hay una máquina expendedora de frescos en el otro pasillo, ¿podrías traer uno para tu papá? –le indica mientras saca dinero y se lo da.

-Ve Hiyori, yo me quedo aquí con el señor Takano.

-Sí papá.

Después que Hiyori se va, Zen deja caer su rostro sobre sus manos y llora sin control. Takano pone su mano sobre su hombro y le habla bajo.

-Kirishima, escúchame. Debes ser fuerte. Se lo que sientes, más de lo que te imaginas, pero tienes que guardar fortaleza por Hiyori y el propio Yokosawa, ¿me entiendes?

-¿Cómo, Masamune? No tengo idea de cómo serlo…

-Busca fuerzas de donde sea Kirishima, pero no puedes dejarte caer, no ahora, no con Yokosawa en ese estado. Te puedo asegurar que no estarás solo en esto, pase lo que pase, los apoyaré a ambos.


Yukina apenas había reaccionado. Llevaban varios minutos así, abrazados. Kisa no entendía que le había pasado, y temía preguntarle. Nunca había sentido tanto dolor en su amado príncipe. Miró al frente, y se sorprendió al ver a Yanase ayudando a un chico, más o menos de su edad. Llevaba un soporte en su pierna, y con dificultad caminaba.

-Hola Kisa, veo que lo encontraste –le dijo el castaño.

-Sí, el es Yukina Kou… Yuki, él es mi amigo Yanase, es quien me trajo hasta aquí… ¿Yuki?

El rubio apenas volvió a ver y sonrió sin muchos deseos.

-Bien… ammm… Kisa, si quieres, los acerco a algún lugar, antes de llevar a mi hermano al hospital.

El pelinegro aceptó, -Yuki, ¿está bien si vamos a casa? Yuki nos va a llevar.

Yukina se puso de pie, -Claro, te agradezco.

Yanase le sonrió, -No hay problema, amigo. Vamos.


Tori entró a la habitación donde estaba Yoshino. El pequeño estaba en la cama, conectado a varios monitores. En su rostro aún caían gotas de sudor. Su piel estaba enrojecida por la fiebre y sus labios, antes rosados, ahora estaban resecos. Minutos antes, el médico había explicado su situación a Hattori, "El joven Yoshino Chiaki presenta una conmoción leve producto de un golpe. Lo vendamos y ahora esperamos hacerle un TAC para comprobar que no haya daños. Sin embargo, presenta un cuadro de insolación. Está deshidratado y desnutrido, y su conteo de glóbulos blancos era anormal, algo que es preocupante. Le haremos varios exámenes, por ahora, está descansando."

Tori tomó asiento al lado de la cama. Tomó su mano y acarició sus dedos, "No debí llevarte, tenía que haberte cuidado y ahora…" Las lágrimas cayeron sin cesar por su rostro. Se sentía deshecho por la culpa, su intento por buscarle ayuda, lo había sumido en una peor condición. Acercó su mano y la besó. La apretó con fuerza y la acercó a su rostro. –Tienes que recuperarte, Yoshi. Te lo ruego, eres mi vida…

-Mmm ... Tori ...

El castaño volvió a verlo, al escuchar su nombre apenas como un susurro. Yoshino seguía con sus ojos cerrados, sus labios inquietos luchaban por dejar salir algún sonido. Tori retiró el cabello del rostro de Yoshino. –No me voy a separar de ti, Yoshi. Estaré contigo ahora, cuando despiertes, y más allá.


Kisa y Yuki iban en la parte trasera. El rubio estaba dormido profundamente. Kisa no había soltado su mano. Acariciaba sus dedos. Algo en su amado Kou había muerto ese día, aquella inocente sonrisa capaz de iluminar todo a su alrededor, no estaba ya. Adelante, el hermano de Yanase no quitaba la vista de Yukina. –Pobre chico, se dejó decir.

Su hermano lo volvió a ver, -¿Qué quieres decir, Yuhan?

El menor de los Yanase suspiró, -Estuve ahí cuando lo separaron de la chica. Fue desgarrador.

-¿Qué chica? ¿Qué quieres decir con desgarrador?

-Parece que estuvo con ella por mucho tiempo. Cuando los rescatistas los encontraron, la chica había muerto entre los escombros. Él les pidió que la salvaran, que hicieran algo por ella, pero ellos le dijeron que había muerto. Entonces se puso como loco, lloraba, gritaba, les rogaba que la salvaran, que le había prometido que viviría, trataron de calmarlo, pero era imposible. Al final, tuvieron que sedarlo, sino, no hubiesen podido tratar su pierna. Fue… un trauma muy grande para él. No creo que vaya a ser el mismo después de ver a esa chica morir.

Kisa instintivamente apretó la mano de Yuki, que seguía dormido. Finalmente, el auto se estacionó a unos metros de su edificio. Kisa se asomó y se quedó sin aliento. Soltó la mano de Yuki y caminó lentamente, luego, apresuró su pasó y corrió hacia el edificio. Yanase, que había salido del carro, lo siguió. Kisa paró en seco al llegar a la puerta. Sentía que su presión se le había bajado de un solo. Yanase lo alcanzó y puso su mano sobre su hombro. -¿Es aquí?, le pregunta.

Kisa apenas asintió, con una lágrima. El edificio, donde él y Yukina vivían, había sido consumido por el fuego.


Ya era de noche. Habían pasado 12 horas del primer sismo. Hiyori dormía plácidamente en una de las bancas, al lado de Kirishima. Takano, que llevaba cerca de una hora con ellos, se pudo de pie. –Debo irme a ver como está Onodera. Pero vendré apenas pueda.

-Descuida, Masamune. Te agradezco tu apoyo.

Ambos hombres se dieron la mano y se despidieron por un rato. Takano bajó al piso inferior. Buscó a Mino y Tori, pero no había señales de ellos, así que siguió hacia la sala donde estaba al principio. No vio a los Onodera. "¿Será que ya los hicieron pasar?", se preguntó. Sintió angustia por no haber estado antes. Pero una pequeña mano tocó su brazo.

-Takano San, la enfermera vino hace 20 minutos. Los Onodera fueron con Ritchan –dice la pequeña castaña con ojos grandes y expresivos.

Takano le agradece y va hacia la ventana para preguntar por el médico, pero Anchan lo detiene.

-¿Cuál es su intención? –le pregunta con una expresión dura, extraña en un rostro tan pequeño y dulce.

-Ver a Ritsu, por supuesto.

Anchan arruga más el ceño, -¿Está consciente que los padres de Ritchan no saben sobre su verdadera relación? ¿Realmente quiere ponerlo en un predicamento con ellos?

-Anchan, le agradezco su discreción hasta ahora, por eso me extraña su actitud. ¿Qué pretende al decirme eso?

-Quiero que razone, ¿cómo espera explicarle a sus padres la insistencia suya de ver a Ritchan? Se entiende y agradece que haya acompañado a Ritchan como vecino y amigo, pero son las 8 de la noche y usted está aquí, esperando a verlo. Ellos harán preguntas, y con justa razón.

Takano empieza a molestarse, -Si tienen preguntas, con gusto las responderé. Nunca me he sentido avergonzado con mi relación con Ritsu. Si por mi fuese, lo gritaría ante cualquiera.

-Usted lo haría, porque no tiene nada que perder, ¿pero qué hay de Ritchan? Él perdería a sus padres, ¿eso es lo que busca, precisamente ahora, que está herido?

-¡Señor Takano! –le llama Onodera Hotaru. –Me da gusto verlo, Ritsu está en su cuarto, ya despertó. ¿Quiere verlo antes de irse?

Takano le sonríe, -Por supuesto, señora.

Los dos se van, dejando a Anchan mortificada.

-Está un poco confundido y mareado, dice el doctor que es normal por el golpe que sufrió, pero nos ha reconocido sin dificultad… es aquí.

Los dos esperan en una puerta. Takano suspira y entra en la habitación. Ritsu está en la cama. Tenía los ojos cerrados, parecía que dormía. Tenía su cabeza vendada, un yeso en su pierna, y varios moretones en sus brazos, su rostro y sus piernas. Takano se acercó, y le llamó.

-¿ Ritsu?

El ojiverde abrió los ojos lentamente y miró directamente a Takano, quien le sonrió, -¿Cómo te sientes?

Sus ojos verdes brillaban. El rostro hasta ese momento sin expresión, cambio a uno confuso, -¿Quién eres?

Sus padres y Anchan se volvieron a ver extrañados, Takano se acercó e instintivamente tomó su mano, -Ritsu, soy yo Takano Masamune.

-No… yo no conozco a ningún Takano… mamá, papá… ¿quién es él?

-Es… tu jefe en Editorial Marukawa, y tu vecino –le responde su madre.

Ritsu volvió a ver a su madre, aún más confundido. -¿Editorial Marukawa? ¿Mi jefe? Mamá, no puedo tener un jefe, ni siquiera he salido de la secundaria.

Hotaru se echa para atrás al escucharlo decir eso. Onodera Kendo sale a buscar al médico inmediatamente, mientras que Takano sentía que su mundo se hacía pedazos.