[Hannibal]
Nota: los personajes de Hannibal no pertenecen, este fic es sin ánimo de lucro.
Luchemos contra el plagio entre más seamos, más se escucharán nuestras voces, no dejemos que personas inescrupulosas se lleven nuestro trabajo… propuesta liderada por Katrinna Le Fay y adoptada por Luna Shinigami.
Si el fic no es de tu agrado, no te gusto el final, el comienzo o las notas de autor, no te gustan los personajes, ni te agrada la autora, por favor, a riesgo de ser grosera, no comentes, pero si tienes una crítica constructiva decente, soy toda oídos.
Atentamente Luna Shinigami
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Hannibal Au DollHouse
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Sam Green – segunda Parte
Se detuvo a mirar al hombre a su lado, y dejo el cigarrillo en el cenicero de la mesa de noche.
Hannibal obviamente era mayor que todos ellos, su cabello ya pintaba algunas canas que hacían verlo más sexy al desgraciado.
Su rostro estaba relajado y sin la máscara del traje de persona que usaba constantemente y las sonrisas perfectamente planificadas, cuando dormida, después de tener sexo como si fueran adolescentes, Sam podía ver bajo la fachada.
Paso sus manos por su cuerpo tonificado, nadie pensaría que con esos horrorosos trajes de tres piezas tendría aquel cuerpo que podía alzarlos en el mesón de la cocina o empotrarlos contra las puertas o las paredes. Hannibal mostraba con su traje una suavidad que desnudo no tenía.
Sus trajes de tres piezas eran una armadura, mostrando la suavidad de su figura y disminuyendo su fuerza física en apariencia para los demás.
Por eso amaba verle desnudo, así que beso su hombro y luego su antebrazo, donde era más músculo que grasa, amaba cada parte de Hannibal.
No era estúpido, Hannibal no era un buen hombre, ni siquiera sabía si ponerle denominación de "hombre" era justo, Hannibal se sentía mejor que los demás, excepto…
Excepto por ellos.
Cualquiera se sentiría celoso, no encontraría la paz y mucho menos el gusto de compartirlo, cualquiera hubiera caído en el shock de conocerse, Adam, el pequeño astronauta, Lee, Joe, Luke y John.
Pero ellos extrañamente no cayeron en los gritos, ni en la histeria total, ellos simplemente aceptaron ser de Hannibal y que Hannibal les pertenecía con o sin el traje de persona.
Sonrió, no pudo evitar hacerlo al recordar a el pequeño astronauta preguntando si solo podía tener sexo con Hannibal porque sexualmente el mismo no se atraía viendo a todos iguales, bueno tal vez Adam.
Cada uno tenía algo para Hannibal.
El pequeño astronauta era la inocencia de su espectro con la sinceridad y para que negarlo, una pasión arrolladora y necesidad sexual que los superaba a todos.
Adam, ese pequeño hijo de puta, era hermoso, podía decir que el mas bello de ellos, con un cuerpo de tentación y una boca que necesitaba fregarse con piedras, también era el mas fiel, Hannibal lo había salvado y él correspondía con una fidelidad que a veces, a Sam lo superaba.
Luke, un niño rico con un sentido de la moda que supera a Coco Chanel gracias a su ex novia, libre como el viento, inteligente, con números en la cabeza más que canciones, más sin embargo cada dos meses se le podía ver en la mansión en Baltimore, regresando a ellos y regresando a Hannibal
Joe, saber que casi perdieron a Joe en la guerra de Ruanda, fue un duro golpe, uno que no querían repetir y repitieron, Joe era la inteligencia, la cautela, una risa apagada, pesadillas nocturnas y quien dormía llorando sobre el regazo de Hannibal, porque una parte de él decididamente está arrepentido de haberse salvado y no haberse quedado allí, muriendo en una masa sanguinolenta con los demás.
John. John. La historia de John era algo complicada, pero no podía negarse que ofrecía pasión, estar con John, suponía, era estar con el deseo de una estrella fugaz, viviendo día a día, amando día a día, de manera tan intensa y desordenada que solo Hannibal lo entendería.
Y luego, Lee,
Lee, Lee era único, "Hanny Bear" un apodo bien ganado y bien amado, le encantaban los vinos, le encantaba la buena música, los chistes a veces obscenos y cuando estaban todos era como si se complementaran, como si en realidad todos fueran uno.
Como si cada personalidad, cada pesadilla, cada amor, fueran todos y al final solo eran uno para Hannibal.
Apoyo su cabeza en el pecho velludo de Hannibal, cerrando los ojos.
Recordando como aquel hombre que ahora compartía su cama lo había salvado en más de un sentido.
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La había matado.
Anthony había asesinado a su madre con sevicia, con dolo, con, demonios, y ahora le estaban acusando a él de colaborar en el asesinato.
Quiso gritar con fuerza y golpear los barrotes de la mohosa celda de prisión, pero solo pudo mover su sombrero que ya no era blanco, por todo lo que había rodado en el suelo, luego de la paliza que los policías le habían dado por "resistirse al arresto".
-Diablos, maldito mocoso- gruño tratando de no verse las manos que estaban sangrantes, uno de sus dedos quebrados, sentía caer sangre por su ojo derecho, su barba estaba sucia con sangre e inmundicia, seria hallado culpable, nadie iba a culpar a Antony más allá de una relación insana con su madre con la cual hizo un trio con un hombre.
Estaba jodido.
Él sería el jodido enfermo.
Antony víctima de las circunstancias.
Él estaría encadenado en prisión donde no sobreviviría ni tres días.
Antony seria libre yendo con alguno de sus parientes ricos.
Sonó una de las puertas y solo pudo tratar de agazaparse en un rincón, venían a golpearlo de nuevo, a destrozarlo de nuevo, escucho los zapatos diferentes a las botas militares y alzo la mirada.
Se encontró con un hombre mayor, de oscuros ojos que mostraban una falsa calma, que se acercó despacio – Soy el psiquiatra de Antony- dijo sacando un pañuelo y pasándolo inútilmente por la herid sobre su ojo – supe de las relaciones abusivas de su madre, por curar su "homosexualismo"- Sam estaba quieto, no solo ante al sorpresa de ver al hombre que era psiquiatra del menor sino ante la suavidad del tacto – una mujer verdaderamente horrible que obligaba a su pobre hijo a tener sexo con ella y mirar como tenia sexo con otros hombres para que su hijo fuera "normal"- alzo con suavidad su rostro – es libre Señor Green, la policía no tiene nada contra usted, más allá de que se cruzo con Barbara Daly Baekeland y cometí el error de ser uno de sus muchos amantes masculinos-
- ¿Yo? ¿estoy libre? - pregunto y sin proponérselo apretó la mano que estaba limpiando su rostro – ¿a cambio de qué? -
-es un hombre inocente sr Green, es un hombre que no debió pasar por prisión, Antony recibirá la ayuda medica que necesita y usted será libre- se levanto y se alejo de Sam, que se levantó a pesar del dolor.
- ¿quién es usted? - pregunto
-Doctor Hannibal Lecter- se presentó – espero volverlo a Verlo Sr Green- dijo saliendo de la estación de policía dejando a Sam quieto con el pañuelo bordado en la mano como recuerdo.
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-jodido pretencioso- susurro Sam besando el pecho de Hannibal, aun guardaba aquel pañuelo, el inicio de esto, fuera lo que fuera eso. Hannibal le daba libertad de seguir negociando, pero siempre terminaba como ahora, junto a él.
No podía evitarlo, lo amaba, como sabia que lo amaban todas sus muñecas.
-maldito idiota- susurro sabiendo que estaba despierto – estamos esperando que Kurt, Aiden y Will se unan a nosotros- y solo pudo sentir el pecho de Hannibal subiendo y bajando suavemente por su risa entre aquellos dientes dispares que amaba.
Continuara….
Estaba muy inspirada con Sam al parecer… jejeje… espero que les haya gustado.
Besos!
