Kari y Kouji se conocen.
En Italia se encontraban ya de vuelta Kouji Minamoto y sus amigos, quienes hacía poco habían viajado al digimundo para conocer la misión que Ophanimon les encomendaría; ellos estaban reunidos decidiendo que hacer para llevar a cabo ésta, derrotar a un digimon llamado Piedmon para salvar su mundo, ellos eran Takuya, Zoe, Jumpei, Tommy, Kouichi y Kouji. Ellos estaban confundidos, más Kouji ya que a él se le había dado una tarea extra: entregar un dispositivo a una chica, la que salvaría al mundo con la ayuda de los niños elegidos, y según Ophanimon esa era una misión exclusiva para él. En la casa donde se encontraban todos estaban callados, hasta que Takuya interrumpió:
-Ya basta, no podemos quedarnos a pensar todo el día, tenemos que buscar a ése Piedmon, no debe ser tan difícil hallarlo.
- No seas precipitado Takuya -añadió Kouji- acabamos de volver.
Lo que no sabían era que Piedmon se les había adelantado y los estaba observando; él al oír lo que Takuya estaba diciendo se les apareció, esa era una buena oportunidad para medir terreno con los nuevos elegidos
- No es necesario que me busquen, aquí me tienen - exclamó el digimon, sorprendiéndolos a todos.
Los niños de inmediato se transformaron en Agunimon, Kazemon, Kumamon, Bettlemon, Lowemon y Lobomon para, acto seguido, atacarlo. Para Piedmon fue interesante el encuentro, estos niños eran sus propios digimons, una unión increíble, sin embargo no eran tan fuertes; sospechó que los vencería con facilidad. Lanzó un ataque y quién lo recibió fue Lobomon; del impacto salió lanzado de una manera bastante fuerte y cayó en el jardín del palacio italiano,para él había sido demasiado fuerte el ataque y regresó a ser Kouji perdiendo el conocimiento. Los demás elegidos, viendo la fuerza del enemigo decidieron que lo mejor era retirarse en ése momento y se escabulleron de Piedmon, quien al no encontrarlos, decidió esconderse y dejar que se reunieran para acabarlos a todos, al fin y al cabo, el propósito principal de la lucha se había sido cumplido.
Kari, apenas llegaba al palacio, seguía cansada y sin poder recuperar toda la calma así que se dirigió al jardín del palacio, notó algo extraño, era como si un meteorito hubiese caído. Ella y Gatomon se acercaron al cráter para ver que había sido, y grande fue su sorpresa al encontrarse con un chico casi de su misma edad. Bajaron por el cráter y trataron de reanimar al chico sin obtener respuesta alguna de su parte, Kari, quien sentía que lo recordó de su confesión en el Jardín de Quirinale, lo llevó a una habitación mientras Gatomon analizaba el lugar. La digimon encontró algo muy parecido a un digivise y corrió a mostrárselo a Kari, ella simplemente no podía creerlo, parecía demasiada coincidencia.
Takuya y los demás se dieron a la tarea de buscar a Kouji viendo por los alrededores de donde vieron que cayó, no se habían vuelto a transformar ya que no querían encontrarse de nuevo con Piedmon, de cualquier manera no daban con su amigo, ni siquiera veían alguna señal de que hubiera caído, tardaron un buen rato en buscar indicios, el palacio Pallavicini-Rospigliosi, era la última área grande donde podría estar, pero nadie se atrevió a entrar ya que ése, era el castillo donde vivía la futura reina del país. Como ya era tarde decidieron que dejarían de buscar y regresaron a sus casas, ya buscarían al día siguiente a su amigo. Piedmon ya se había percatado del cráter en el jardín de Kari y se dió cuenta de que había cometido un gran error ya que Kouji estaba cerca de su objetivo principal.
Kari, seguía viendo el digivise, se quedó muy extrañada. Para no seguir callada le dijo a Gatomon lo que pasaba por su cabeza
-¿Crees... - y no terminó al verse interrumpida por su digimon
- No lo sé, pero no veo ningún digimon.
-Tienes razón, si no, Gennai o alguien nos hubiera avisado -dijo Kari con un suspiro
-De todas formas supongo que averiguarás, te conozco- lo dijo mientras miraba el desconcierto de su compañera.
-Sí, no quiero quedarme con ésta duda, puede ser algo importante -lo dijo como una corazonada
Al día siguiente Kari y Gatomon salieron al palacio del faraón en Egipto, por alguna extraña razón Kari decidió no decirle a nadie lo que había pasado, sentía que primero debía averiguar algo; todos preguntaron que cómo se sentía y Kari respondió que ahora sí estaba mejor de verdad, y no les mintió. Sí, seguía teniéndole cierto coraje por haberse metido con su familia, pero les juró que tratarí de no volver a perder los estribos. Les propuso buscar a Piedmon, y la razón por la que tenían que acabar con él, no era sólo por venganza, sino porque significaba una amenaza para su mundo. Izzi por su parte les dijo que había intentado rastrearlo pero que no había más señales de ningún digimon aparte de los suyos, a pesar de ésto, Kari insistió, cómo ahora mismo no sabían hacia donde había huido y estaban conscientes de que Piedmon ahora tenía bastantes conocimientos de su mundo, decidieron dividirse en grupos para vigilar que en ninguna parte del mundo hubiera disturbios: Tai, Sora y Mimi se encargarían dl continente africano; Matt, Rika y T.K. se encargarían de Asia; Kari y Ken de la mayor parte de Europa; Codi, Joe y Henry de América; Davis, Takato y Yolei de Oceanía.
Kari, junto a Ken, comenzaron a buscar juntos, pero después se dividieron puesto que así acabarían más rápido, ella para nada quiso llevar a Ken al palacio ya que temía que descubrieran a su huésped y lo que había pasado en el jardín. Se preguntaba cómo estaría aquel chico. Kouji pensó Piedmon, Será blanco fácil, nadie debe de saber de la misión de él, pero después de meditarlo notó que sería riesgoso aparecer tratando de destruir al portador del digispirit de la luz ahí con esos dos niños vigilando; esperaría, era lo mejor.
Llegó la noche y todos regresaron a Egipto, al palacio de Tai para poder descansar, Kari no quería quedarse, ya que seguía preocupada por el asunto del chico que había caído en su jardín y de nueva cuenta le dijo a los demás que se iría a Italia, Tai estaba intrigado con ésto ¿Por qué su hermana no quería quedarse con él después de lo sucedido?, tenían tanto para hablar, acerca de su madre, de su padre; pero también quiso respetar su intimidad, tarde o temprano Kari se lo confiaría, como siempre lo hacía Cuando ella llegó al palacio, lo primero que hizo fue dirigirse a la habitación donde había dejado a su huésped, quería ver que avances tenía, o al menos ver si había despertado ya, al entrar a la habitación lo vio sentado sobre la cama y cortésmente saludó:
- Hola, soy Kari -y ella sonrió para dar una primera buena impresión
- Hola, soy Kouji, perdón pero ¿Podrías decirme dónde estoy? -dijo el chico de manera seria pero con un tono de confusión
-Estás en mi palacio, en Italia, caíste en mi jardín e hiciste un gran destrozo -sonrió al decirlo de manera dulce y después de una pausa y con tono más inquisitivo agregó Kari- aunque, no entiendo, ¿Cómo hiciste algo así?
Kouji de pronto recordó lo de Piedmon y se alarmó, de momento, reflexionó y decidió no mostrarse alterado ya que suponía que Kari no tenía ni idea del digimundo y eso, luego se le vino otra idea, ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente?
- ¡Mi madre! ¡Mis amigos! Seguro me están buscando- dijo el chico preocupado sin haber respondido a la pregunta de Kari
- No te preocupes, sólo llevas unas horas aquí, aunque en las condiciones que estás no creo que te puedas marchar ahora mismo.
- Pero tengo que -dijo finalmente Kouji
Kouji intentó levantarse pero casi de inmediato desistió de esa idea, el dolor en todo su cuerpo era increíble incluso para él, Kari notó su expresión y cortésmente se ofreció a ayudarlo a recostarse de nuevo. Ofreció su teléfono para que Kouji pudiera avisar a sus amigos y familiares que no estaba en condiciones de llegar a su casa, él, ya más calmado y pensando fríamente el asunto,aceptó. Llamó primero a Takuya y luego a sus padres, les dijo a todos que se quedaría con una amiga ya que prefería guardar en secreto que estaba en el palacio y con la princesa de Italia. Kari de nuevo se dirigió a Kouji:
- Aún no me contestas.
- ¿Cómo?- Kouji estaba confundido
- Sí, como hiciste para hacer semejante hoyo en el jardín -dijo Kari sospechando de la falta de respuesta
Kouji algo perturbado decidió evadir el tema y le dijo que no lo recordaba, Kari esperaría hasta después para hablarle del digivise que había encontrado su digimon. Llegó la hora de la cena y Kari ayudó a Kouji a levantarse, para ésto, lo tomó de la mano y algo raro sucedió. Kari comenzó a ver lugares que no reconocía, después personas y al final, apareció él, "Kouji" al menos así lo habían llamado. A Kouji le pasó algo similar, al tomar la mano de la chica, la vio, como si se tratara de sus memorias. Así supieron que eran niños elegidos, Kari de inmediato sacó el digivise que había encontrado y se lo devolvió a Kouji, sin decir nada más, se dirigieron a la mesa. Ambos estaban serios; desde otra habitación no muy lejana Gatomon los miraba, Kari le había dado la orden de no salir del escondite, ya que temía que el chico no supiera de la existencia de los digimons..
En el comedor reinaba el silencio hasta que Kouji no aguantó su curiosidad por lo que había visto y preguntó "¿Tienes un digimon?" Kari, sintiéndose completamente descubierta dijo:
- Sí, se llama Gatomon -y queriendo comprobar lo que había visto agregó- tú ¿eres un niño elegido? ¿tienes un digimon?-
- No, un digimon no -Kouji dudó un momento en hablar, ya que no sabía que tantos conocimientos tuviera del tema- tengo su espíritu, y sí, soy un niño elegido
Los dos se miraron, no sabían si seguir con el tema o no, después de todo lo que había sucedido, los tenía confundidos, lo único que ambos sabía era que habían visto cosas que no deberían, secretos, el uno del otro. Gatomon como ya los había escuchado decidió salir:
- Hola, soy Gatomon- dijo la digimon, dirigiéndose a Kouji y tratando de romper la tensión
- Si, ya te había visto- contestó en voz muy baja Kouji dirigiéndose a Gatomon
-¿Perdón?- Kari había reaccionado ante el susurro de Kouji
- ¡Ah!, oh, ¿No te sucedió a tí también?- la miró inquisitivamente -vi.. no estoy seguro pero creo que fueron algunos de tus recuerdos -Kouji ahora bajó la mirada, sentía que estaba invadiendo algo privado
- Pensé...-Casi había sido un murmullo de Kari- Sí, los ví -dijo Kari con seguridad
Después los dos se miraron y comenzaron a reír, no tenían nada más por hacer puesto que ambos habían visto sus recuerdos. Cenaron los tres en la misma sala, terminando, Kari ayudó a Kouji a ir a su cama y luego se retiró junto a Gatomon. La digimon también se quedó intrigada con lo que Kouji le dijo así que le preguntó a Kari
-¿Dónde me vió ése chico? estaba segura de haberme escondido bien.
-Él es especial, de eso puedo estar segura- fue lo único que la digielegida pudo responder.
A Gatomon ésta respuesta la dejó algo intranquila, ¿Cómo era que alguien a quien acababas de conocer se volviera especial tan rápido? Kouji ya recostado, se quedó pensando en las imágenes que había visto al tomar la mano de Kari esa chica es especial pensaba él, y ambos con ese pensamiento se quedaron dormidos.
La noche era tranquila, pero para los elegidos que se encontraban en el palacio no podía decirse lo mismo, ya que ambos tuvieron un sueño muy raro, relacionado con el intercambio de recuerdos que habían tenido ese día. Kari soñaba con aquél digimon, Lobomon era el nombre que ella recordaba haber escuchado; en el sueño, Kouji le explicaba algo de su unión con el digispirit y le decía que tenía que irse. Kouji, en su sueño, veía a Piedmon enfrentándose a él y a Kari, y se preguntó cuándo era que habían unido fuerzas, y también comenzó a sospechar que tal vez tenían a un enemigo común.
Los dos, estaban seguros de que ahora todo tomaría un rumbo diferente. Al día siguiente ambos chicos y el digimon se sentaron en el comedor a desayunar, Kouji aún había sido ayudado para llegar hasta ahí, él quiso levantarse para comprobar que tan mal estaba su condición, al hacerlo, cayó, no se había dado cuenta pero Piedmon si que le había hecho un daño bastante considerable. Al terminar, él dejó que Kari le ayudara a ir a la cama. Kari tenía una gran curiosidad por la historia de su visitante y ahora huésped, así que aprovechando la oportunidad le preguntó. Kouji le contó de algunas de las hazañas que había tenido junto a Takuya y los demás y de la última misión que le habían asignado: encontrar a aquella persona "especial". Kari se sorprendió al saber del cambio tan rápido que había sufrido el digimundo y más a la digievolución que tenían esos chicos, pero si había algo que no terminaba de entender eso era su última misión. Él había hablado en singular, la misión era como si tuviera que realizarla solo. Kouji también quiso que Kari le contara un poco de su historia con los digimons pero ella le contó muy poco, al menos éso era lo que él pensaba hasta que la joven mencionó a Piedmon, al final resultó que sí tenían al mismo enemigo. La plática de los dos jóvenes se alargó, al punto en que Tai, preocupado por su hermana, llamó a Kari para saber si estaba bien, ella notando la ausencia tan prolongada que había tenido con el grupo decidió ir al palacio de su hermano, pero le pidió a Gatomon que le hiciese compañía a Kouji.
A su llegada al palacio del faraón, todos se preguntaron dónde estaba Gatomon, su ausencia había resultado en extremo, extraña, sabía que sus amigos no la dejarían en paz hasta que respondiera, así que, para descartar cualquier oportunidad de que pudieran conocer a Kouji, dijo:
- Gatomon se encuentra realizando una investigación, ya que parece que Piedmon estuvo en Italia
Tarde se había dado cuenta que ella sola se encerró, ahora todos querrían ir a Italia para corroborar que el digimon enemigo no se encontrara cerca. Hasta ése punto Kari había dicho la verdad, ya que Piedmon había estado en Italia, pero ahora, con la petición de los demás de ir a Italia a buscar, Kari no tuvo más opción que transportar a todos a Italia, no sin antes advertir a Gatomon de lo que había dicho. En cuanto Gatomon había recibido el mensaje de Kari, salió corriendo del palacio para buscar algo para poder cubrir a Kari, sin querer encontró la escena donde un día antes los niños de la cuarta generación habían peleado y tras pensarlo poco tiempo, le avisó donde estaba a Kari.
Todos llegaron a donde se encontraba Gatomon y se sorprendieron al ver los destrozos del lugar, Izzi fue el primero en hablar:
- Aquí sin duda alguna hubo un encuentro entre digimons
- ¿Tuviste un encuentro y no nos dijiste nada Kari?- ese había sido Henry, confundido
- Claro, poco a poco deja de confiar en nosotros -Yolei, aún seguía molesta con Kari por el asunto con TK, así que no podía decir palabras más comprensivas
- Lo acabo de encontrar, y me encuentro sorprendida tanto como ustedes -dijo Kari con tono defensivo- justo iba a llamarlos yo cuando Tai se me adelantó, deberíamos investigar, antes de dividir al grupo -añadió molesta y para aclarar la situación.
Viendo la tensión del asunto, Matt y Rika se dirigieron a Izzi para ver que podían obtener de aquella escena, mientras todos ayudaban a esta tarea, Kari y Gatomon se apartaron un poco de la vista de los demás, Kari interrogó a Gatomon acerca de como había logrado crear la escena tan rápido, a lo que Gatomon contestó que simplemente la escena estaba ahí. Entonces, Kari recordó y meditó muy bien la plática que había tenido con su huésped. Kouji había hablado de sus compañeros y eso que tanto buscaba Piedmon, aquella persona "especial", primero que nada se preguntaba por qué ellos no sabían de ésta persona, así que entonces decidió dejar las cosas como estaban , si solo Kouji y ella sabían que era un elegido, ellos tendrían que buscarlo, fué cuando Kari entendió que los compañeros de Kouji y los de ella no tenían que encontrarse, al menos no hasta que las cosas se aclararan un poco más.
Y pues... son fiestas patrias por acá...
Espero que les guste :D
