Drac estaba bastante consternado con lo que acaba de oír. Hace unos minutos habían acabado con la llamada de Van Helsing y Erika estaba en un sillón de su recámara aparentemente viendo el monitor de su laptop. El ambiente de sentía tenso y ninguno de los dos se miraba.
-¿Por qué no me dijiste que tu vida corría riesgo si decidías quedarte conmigo? - lo decía enfurecidamente, mirando hacia la ventana para evitar mirarla a los ojos.
-¿Estás enojado conmigo? Decía Erika perdiendo su compostura. ¡Mírame! -levantándose y ubicándose enfrente de él – Me estás evitando. Sí, soy una Van Helsing y estaba orgullosa de serlo, sí, quise matarte a ti y todos los monstruos, sí estoy una asociación que se ha dedicado por siglos a cazarlos y aniquilarlos y por último sí, soy la directora de dicha organización. Deberías estar más que enojado conmigo. Esto es lo que soy, debí decirte que las cosas no eran tan fáciles, lo pensé pero tenía miedo de perderte y pensé que podría deshacerme fácil de esta responsabilidad. Que ilusa pensé que podía iniciar mi vida y ser finamente feliz.
-¡No¡,¡ mírame tu Errika!. Yo estoy consciente de quién erres y de lo que hacías. Y de la organización, eso no era un secrreto, porque por años se dedicaron a seguirrme a mi por si no lo recuerrdas, pero lo que era un secrreto es que TÚ podías morir si decidías alejarte de todo eso. Por esto estoy MUY enojado, me hierrve la sangrre que no duraría en aniquilarlos si se tratan de meter contigo.
-Eso no importa Drac, ¡Entiende!. Lo que me pase a mi es decisión mía. Tengo que enfrentarlo, debo dar la cara. Iré ante la reina, iré con la mesa redonda y diré la verdad. Que estoy enamorada de ti, sí, de Drácula un vampiro que por años había rivalizado con mi familia, que finalmente en mi misión descubrí los monstruos no son malos y lo podemos comprobar, que tienen los mismos derechos que un ciudadano de primera clase porque son de primera clase y que no es necesaria una organización que los aniquile porque esos tiempos cambiaron. La corona, Gran Bretaña y el mundo no necesitan más de los Van Helsings porque nosotros servíamos para protegerlos pero ya no hay nada de que protegerlos. Que se deben de abolir los prejuicios y los estigmas. Que conmigo pueden hacer lo que quieran, pero yo no voy a participar más. ¡No me importa si eso significa que me arresten, desaparezcan o maten! Y me consideren traidora…
-¡Errika! Que no comprendes ¡Sí importa! ¡Por que tú lo eres todo para mi! Si te mueres prefiero morrirme contigo. Darría mi vida por ti. Tienes que perrdonarte a ti misma, dejar atrrás la culpabilidad que te persigue. Todos cometemos errores. Lo que imporrta es aprender de ellos y superarlos, no sacrificarte. -tomándola de los hombros- Todos merecemos una segunda oporrtunidad, todos. Como yo la tengo contigo ahora . Eres lo mejor que me ha pasado en más de cinco siglos de existencia.
Drácula la beso apasionadamente, mientras Erika se resistía al inicio.
Ella sentía ira y frustración al respecto, quería proteger a su novio, quería poder elegir su destino, tenía miedo, no más bien terror que le arrancaran aquel sentimiento que estaba desarrollándose y no sabía cómo enfrentarlo, en todos los escenarios que visualizaba no veía una salida. Erika finamente dejándose llevar por los besos de Drac también comprendía que sentía infinita felicidad por aquella manera en la que él había profesado no sólo su amor, si no su lealtad y su entrega total. Él quería compartir el mismo destino de ella sea cual fuera. Y por primera vez en la vida Erika sentía lo que era amar y ser amada.
Drac la cargo hasta su cama, ambos forcejeando para quitarse la ropa, entre beso y beso Erika miraba de reojo sus pectorales, tenía un cuerpo tonificado y amaba la sensación de acariciarle aquellos brazos fuertes. Él era muy varonil y la enloquecía como la acariciaba, como la besaba dándole pequeñas mordidas.
-Errika, ¿estás segura que quierres hacer esto? Porque yo no tengo dudas que estoy locamente desesperado por poseerte. Besándole los senos mientras con una de sus manos acariciaba sus largas piernas
Drac quito lentamente los calzones de Erika hasta dejarla totalmente desnuda. Ella lo miraba con deseo pero también con cierta pena. El se dispuso a quitarse el pantalón desatando la curiosidad de Erika que miraba muy fijamente cómo lo hacía mientras inconscientemente cerraba sus piernas. Tenía que admitir que Drácula la intimidaba y no sólo era por lo que estaba mirando mientras él se quitaba su ropa interior.
Se acercó a ella y besándole las piernas se las separó con cuidado. Sabía que tenía que tratarla delicadamente, estaba consciente que su pareja era inexperta y que él era un vampiro que poseía una fuerza superior a la de un ser humano.
Beso con delicadeza sus labios y empezó a hacer suaves movimientos circulares mientras observaba cómo reaccionaba con placer. Estimulándola poco a poco sin dejar de observarla. Aquellos eran territorios vírgenes, completamente depilados y tersos. Su rubia temblaba y no podía ocultar la satisfacción que le causaba, era como llegar a un lago cristalino cuando se está muriendo de sed.
Erika tenía una respiración agitada, tomaba la almohada entre sus manos como si pudiera con eso tener más control de la situación, pero aquella sensación tan placentera, esa sensación que se arremolinaba en el abdomen y bajaba hasta su pelvis… Jamás se había sentido así. De pronto sintió un leve tirón, Drac le acababa de separar aún más sus piernas para facilitarse el acceso al clitoris. Él era de naturaleza dominante y se lo estaba demostrando en la más sutil de las maneras.
De pronto Drac aceleraba el ritmo y Erika notaba más presión en su lengua. Ella sentía que no podía más, se estaba sintiendo extremadamente húmeda y una sensación de como si necesitara ir al baño, todo aquello le hacía sentirse insegura al igual que excitada, si hubiera podido leer un manual antes o dos le hubiera ayudado, sus pensamientos la llevaban a locas ideas.
-¿Estás bien? Preguntaba Drac con voz entrecortada mirando como Erika estaba toda sonrojada y agitada.
-Ooh¡ cómo nunca! - mirándolo con deseo- Te amo Drac, me vuelves loca – acercándose a él y besándolo mientras le mordía el borde del labio. -Ya no tengo dudas de que pase lo que pase, quiero estar contigo.
Drac la miro con ternura y la beso en la frente
Ambos volvieron a besarse de nuevo, Drac se puso encima de Erika y ella lo miro con un poco de nervios mientras él le tomaba una mano y con la otra acomodaba su miembro entre sus piernas y empezaba a acariciar sus labios con el para luego empezar a intentar penetrar su vagina. Aquella sensación para Erika fue muy incómoda al inicio, le empezaba arder el roce pero no quería comentar nada al respecto a su novio, temía que él no la quisiera volver a tocar si se enterara que la lastimaba.
Drac cuidadoso trato de hacerlo lo más lento posible, retrocedió y con uno de sus dedos empezó a estimularla para evitar que a Erika le doliera, mientras hacía eso le daba besitos en el cuello y las mejillas para tratar de confortarla.
Se estaba sintiendo muy tensa y no quería decepcionarlo. Mentalmente empezó a decirse un mantra: "Estás con el hombre que amas y que él te ama, él comprenderá cualquier situación y si no puedes seguir es completamente aceptable, así que la decisión es tuya" Erika sentía muchísimo mejor esa sensación, ese vaivén y ese impulso, sentir los dedos de Drac eran un afrodisíaco.
Él cuando la vio más relajada intentó acercarse de nuevo. Tratando de hacerlo lo más lentamente, la penetro y se quedó inmóvil al escuchar el gemido de ella mientras sentía en su espalda como clavaba sus uñas. Le acaricio el cabello y la volvió a mirar mientras la volvía a penetrar.
-¿Amor de verdad estás bien? -en éxtasis al sentir la estrechez de ella.
-Sí Drac, por favor, continúa….
-Erres lo más hermoso que jamás haya visto. Te amo, te amo y yo te voy a proteger - le susurraba al oído
Erika sentía en su interior lo duro que estaba y sus movimientos, el dolor aunque la taladraba aún era tolerable, pero entre más lo sentía se volvía en algo aún más satisfactorio. Si esto era lo que sentían los masoquistas, ya lo entendía todo.
Él volvió a subir la intensidad mientras apretaba uno de sus senos, se estaba dejando llevar y repetía una y otra vez sus embestidas. Erika empezaba a gemir más audible, algo que sólo hacía que él se descontrolara más.
Él no recordaba la sensación que era intimar con alguien, para el era un re descubrimiento y al estar ahí con ella, entendió que nunca hubiera funcionado con nadie más
