CELOS

-No puedo creer que esté haciendo esto - se repetía insesantemente cierto rubio cátire mientras caminaba sigiloso tras una rápida silueta - no me lo puedo creer. Creí haber pasado esta etapa hace siglos.

Pero entiendo mi situación.
Estamos terminando el 3º curso de la preparatoria. Terminamos todos los jodidos años de estudio...
Y, naturalmente, ÉL tiene planes para ir a la universidad.
En Liverpool, Inglaterra. EUROPA.

Lo que inevitablemente implica:
-Que estudie como un condenado: ¡Espera!, ¡Es un genio! ni siquiera necesita estudiar, puede entrar en el MIT sin levantar ni una hoja de repaso.

-Hacer el papeleo para obtener pasaporte:
Es un empresario, ha viajado hasta Timbuktú por avión. Tiene un jodido pasaporte "Gold", y no creo que alguien ose no dejarlo entrar en su país.

-Necesita aprender el idioma:
me debo remitir al punto uno de "Estudiar como un condenado", pero de todos modos servirá decir que el muy cabrón sabe 10 idiomas (inglés, español, japonés, italiano, francés, alemán, chino mandarín, koreano, griego y latín).

-Debe soportar la presión del estudio:
Es un empresario a tiempo completo, asediado noche y día por periodistas, cruza el mundo cada semana y nadie sabe como (ni siquiera su hermano o yo mismo sabemos) es que puede sacar buenas notas en el instituto en cada ramo sin siquiera sudar.
La universdad, por muy que sea del extranjero, de la realeza y semejantes sandeces; será pan comido para él.

-Puede que cumpliendo todos los puntos no sea aceptado (entrevista):
No creo que exista establecimiento de educación superior que NO se alegre de tener al CEO de Kaiba Corp entre sus filas de alumnos.
Tanto por su intelecto como por su situación económica.

Y por eso estoy aquí, junto al pequeño Mokuba, en este aeropuerto.
Con sus maletas listas (en total 5, aunque generalmente ocupa 3) frente a la puerta I-8 que dice claramente: ENTRADA PASAJEROS: "TOKYO, JAPÓN - LIVERPOOL, INGLATERRA"

Él está ahora firmando papeles de la empresa y delegando parte a su vice-presidente (que tiene un semblante de ser tu siguiente profesor de matemáticas infernal) y lo recibe como si fuese un subordinado de un general.
Pero si uno lo considera esa concepción no es tan lejana de la realidad.
Luego llama a un par de "simios con traje" y comienza a conversar con ellos.

Me siento desmayar, me quiero ir de aquí.
Sonará terriblemente egoísta e infantil, pero no quiero que se vaya de mi lado. No ahora.
No cuando llevamos cerca de 2 años de relación; de una hermosa, ardiente, filosa y maravillosa relación.
Miro con odio la entrada de pasajeros del avión, Mokuba lo nota y me reconforta acariciando mi mano y dándome una mirada de simpatía.

Sé que el peque está acostumbrado a este tipo de viajes, pero yo no.

-Joey... ¿Estás bien?
- Mokuba me susurra dulce, sabe lo que estoy pasando.
-No del todo, pero esto es por el bien de Seto - le brillan los ojos cuando digo el nombre de su hermano mayor - debe seguir perfeccionándose en su campo. Debe ir a la universidad.

"Debe alejarse de nosotros, debe alejarse de mí" Es lo que grita mi mente pero no quiero dejarlo caer en mi boca.
Seto se dirige hacia nosotros, Mokuba se suelta de mi mano y corre a abrazar a su hermano mayor con efusividad mientras y estoy allí parado junto a las 5 maletas.
Solo.

Seto se suelta de su hermano y esta vez enfila su camino hacia mí, y lamentablemente no puedo evitar esconderme de su mirada.
Que sólo por hoy no me fastidie, hoy no tengo ánimo para ello. Hoy no.
Miro esta vez con saña la entrada del avión.

Tú lo alejas de mí y lo harás llegar a Liverpoool, Inglaterra.

Lo harás llegar a ese mundo europeo monárquico donde él se sentirá bien.

Lo vas a llevar donde está toda la alcurnia de las empresas, donde los genios como él son cosa de todos los días, ese ambiente que tanto le gusta a Seto de gente capaz está perenne.

-Si sigues mirando así al avión se va a averiar - ojalá Dios te escuche Seto. sigo entrecerrando los ojos fieramente al jodido avión - ¿Qué te pasa cachorro?, ¿Quieres que me estrelle en medio de Rusia? - Seto, te estrellaría en Rusia, en Madagascar y en donde tú quieras con tal de que...

-No te separes de mí Seto, soy capaz de estrellarlo aquí y ahora -
lo estoy mirando furioso pero no es con él con quien lo estoy. Es conmigo mismo, yo no soy lo suficiente para él. - no quiero que te separes de mí.
No lo puedo seguir, ni aunque quisiera, a su universidad. Mucho menos a Inglaterra o a su vida.
Ni siquiera puedo asistir a su licenciatura, ¿con qué derecho?
Somos amantes, no somos novios. Y sé que Seto encontrará algo serio allá en Europa.

Su cara de estupefacción me hace saber que he dicho MUCHO más de la cuenta, bajo la vista avergonzado hacia el piso que curiosamente ahora e hizo increíblemente interesante.
Genial, estoy actuando como una colegiala.
Corrección: Como una celosa colegiala. Totalmente ridículo.

Seto sigue con los ojos como platos y la boca entreabierta, como si fuese a decir algo y yo hubiese apretado el botón de "pausa".
Está quieto, congelado en el sitio.
Bueno, y en parte le comprendo. Le he suplicado que se quede conmigo.
No soporto mucho su silencio y estallo con la mirada clavada al piso.

-¡SETO DI ALGO MALDICIÓN! - parece sacarlo de su trance, la gente nos ve y comienza a aglomerarse - no me mires como si fuese un bicho de laboratorio.

Y entonces ocurre.

Cierra su boca y sus ojos vuelven a su estado normal de seriedad, me agarra del brazo jalándome con fuerza y prácticamente me estrellé contra su pecho, lo veo a los ojos y miro una jodida sonrisa socarrona antes de que me de un beso que me robó la conciencia.

Seto me estaba besando, bastante liberal. En publico, donde puede haber periodistas, conocidos...
o los socios empresariales justo a sus espaldas, con los que estaba hablando Seto hace minutos, no puedo responderle como quisiese el beso, estoy aturdido por el mismo; y por las cirscuntancias en que me lo ha dado.

Se ha de ver raro: Seto Kaiba besando como si se le fuese la vida a un muchachito rubio que corresponde torpemente frente a todo el cristiano que pase cerca de la puerta I-8.

Terminamos el beso agitados, siento que todos los espactadores estaban reteniendo el aliento cuando nos vieron porque puedo jurar que escuché a todos soltar el aire que tenían atrapado.

- Y bien, eso responde a tu pregunta cachorro - lo miro con auténtico desconcierto, ¿Qué quiso decir? - cachorro, yo nunca ocupo más de tres maletas y tú eso lo sabes bien. - asiento como un niño pequeño mientras aún me tiene sujeto, después del beso - ¿Puedes deducir de quién son las otras maletas?

-¿De Mokuba? - suelto lo más lógico para mí y nuevaente siento que la sangre se arremolina en mis mejillas. Seto suelta una risotada, de esas que salen desde adentro. Me gusta que se ría, pero no que lo haga de mí. - Seto basta. Deja de reirte.

-Entonces deja de hacerme reír perro - me indica con sus ojos a Mokuba y lo noto sonriendo - ¿nunca te has preguntado donde estudia Mokuba? - niego con la cabeza extrañado. - En un internado en Liverpool, Inglaterra. - levanta su ceja de igual forma que cuando sabe que va a ganar un pleito - entonces, ¿De quién son las otras dos maletas?

Le respondo como se merece, un puñetazo en su quijada (que sacó la exclamación de los espectadores que NO se iban) y le devolví el beso que antes me dio.

-¿Te he dicho hoy que eres un auténtico hijo de puta Seto?, pues adivina: lo eres - digo una vez finalizado el beso.

-Pero así te gustan los hombres, como unos soberanos hijos de puta. - Me sonríe socarronamente y, agarrado a mi cintura, entramos al pasillo de ingreso al avión.

Al tiempo después le pregunté a Mokuba porqué, si sabía que yo me iría con ellos, me consolaba en el aeropuerto.
Me dijo que pensó porque era la tristeza de separarme de mi hermana o de mis amigos en Dómino City. Y porqué Seto no me había dicho nada.
Le conteste que ni siquiera me acordé de ellos. Y que Seto disfruta viendome celoso como una colegiala.

FIN