La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen.

¡Muchas, muchas pero muchas gracias a todos por sus increíbles reviews, por los likes y los follows!

Muchas gracias también a los lectores silenciosos.

Como siempre se los digo y ya sé que parezco disquito rayado, pero me fascinas sus reviews, todas sus preguntas, teorías, opiniones y de más. Me encantan y gracias por tomarse el tiempo de mandarlos.

Espero que les guste el capítulo y que puedan perdonar cualquier error.

Agradecimientos a mi queridísima autumnevil5


Regina caminaba a paso inseguro hacia las habitaciones principales del Jolly Roger. Hook había ofrecido muy "amablemente" sus aposentos para que Henry descansara y en el preciso momento que habló, la reina y el príncipe cruzaron sus miradas incrédulos ante esas palabras, como si fueran dos cómplices, ellos precisamente, la Reina Malvada y el Príncipe Encantador.

Tragó pesado al entrar al lugar y ver cómo había quedado todo después de que ella y David estuvieran ahí, teniendo sexo sin freno alguno por tres días completos. El lugar aún olía a ellos y la cama era un completo desastre.

No pudo evitar que imágenes del alfa sobre ella, aferrándose a su cuerpo, besando su cuello, sus pechos, muy dentro de ella en esa misma cama agolparan su mente. Su cuerpo se estremeció ligeramente y sus mejillas comenzaron a arder ante el recuerdo e inmediatamente llevó sus manos a su rostro para taparlo reprimiendo un gemido mortificado.

Se apresuró a dejar la habitación impecable con su magia, le había solicitado solo un momento a su pequeño hijo y los demás estuvieron de acuerdo sabiendo perfectamente el porqué de esa petición.

Cuando acabó, se quedó mirando la cama fijamente y se mordió el labio inferior mientras sentía que sus mejillas se encendían levemente al recordar que lo último que vio ahí fue el perfecto y varonil cuerpo del alfa tendido y profundamente dormido en ese mismo lugar. No, no podía acostar a su hijo ahí.

Dio media vuelta decidida a salir y solicitar otra habitación, aunque no estaba segura que hubiese otra en el barco, cuando Henry entró

- ¿Ya puedo dormir? - le preguntó, su voz era somnolienta y antes de que la reina pudiera oponerse se subió a la cama recostándose.

La omega suspiró un poquito cansina por la situación, pero estaba muy feliz de tener a su hijo sano y salvo y quien además afortunadamente no se había percatado de la situación en la que se encontraban. Aún era muy pequeño para que su verdadera naturaleza se mostrara y de cualquier forma pronto todo eso acabaría por lo que era mejor que no hiciera preguntas.

Se acercó a la cama y se recostó enseguida de Henry quien le miró con sus ojitos a medio cerrar. Movió su mano sobre el corazón de su pequeño conjurando un hechizo

- ¿Qué es? - preguntó Henry haciendo una pequeña mueca de incomodidad

- Es un hechizo para que nunca nadie pueda tomar tu corazón de nuevo. Jamás - respondió Regina

- Gracias, mamá - dijo el niño tomando la mano de su madre

- Descansa mi pequeño príncipe. Pronto estaremos en casa - se inclinó para depositar un beso en la frente de su hijo quien cerró al fin sus ojos para dormir.

Regina salió cuidadosamente de la habitación y cerró la puerta tras ella, después se recargó en la misma alzando su rostro mirando hacia el techo, era hora de volver a Storybrooke y dejar todo lo que había ocurrido en esa isla atrás.

Caminó un poco rumbo a la cubierta, pero detuvo su andar, como insegura de seguir adelante. Sentía una especie de angustia desesperante que comenzaba a crecer dentro de ella al ser consciente que pronto dejaría de ser la omega de David. Sabía que era lo mejor, lo correcto, que el hecho de que ellos estuvieran unidos por el vínculo había sido un completo error que debían remediar, pero podía sentir su corazón apretarse porque algo muy dentro de ella no quería que fuera así.

Apretó sus manos en puños armándose de valor y dio apenas unos pasos hacia la cubierta de nuevo cuando escuchó algo proveniente de la habitación y regresó enseguida sintiendo que la angustia la invadía por su hijo

- ¡Henry! - entró apresurándose al lado de su hijo ignorando la presencia del Oscuro - ¿Henry - lo sacudió un poco casi al borde del pánico hasta que por fin el pequeño abrió sus ojos

- Estoy bien - dijo un poco agitado

- ¿Estás seguro? - preguntó ella intentando revisar si efectivamente estaba bien

- Es un chico fuerte, Regina. Lo criaste bien - habló Rumple a sus espaldas.

Cualquier elogio de ese tipo traía sensaciones extrañas en la reina, porque jamás, por más que se esforzó, nunca logró tener aprobación por parte de su madre y de quien fuera su mentor.

Tragó pesado al escucharle, volteó y le dedicó una pequeña pero agradecida sonrisa y salió del lugar seguida de él.

Llegaron a cubierta y no fue sorpresa encontrar a David más que alerta, como si estuviera preparado para actuar de ser necesario. Le clavó la mirada al Oscuro quien le ignoró y después posó sus penetrantes ojos azules en Regina y le observó detenidamente haciéndole sentirse expuesta y vulnerable, casi desnuda con esa mirada que le dedicaba.

Siguió avanzando tratando de no hacer evidente que se veía afectada por ello, ya estaban a nada de salir de la isla y dejar de ser alfas, betas y... omega, una omega reclamada.

Cerró sus ojos un momento maldiciendo internamente ante su suerte de ser una omega, no pudo haber sido que su realidad fuera ser una alfa, no, por supuesto que no, tenía que ser una omega y al menos agradecía profundamente que en Storybrooke las cosas no funcionaran así.

No quería imaginar qué sería de ella de ser así, desafortunadamente era una omega, Storybrooke tenía muchos alfas que eran sus enemigos y por supuesto que estarían gustosos de poder tenerla a su merced de ser posible, como venganza...

- ¿Estás lista? - la alfa la sacó de sus pensamientos. Asintió mientras intentaba brindar calor a sus propias manos.

Liberaron la sombra de Pan, le lanzaron una bala desde uno de los cañones para dirigirla hacia la vela del barco y Regina le retuvo con su magia haciendo que se fundiera junto con la tela para que así el Jolly Roger pudiese volar hasta Storybrooke.

El príncipe estaba embelesado viendo a su omega, podía sentirse a sí mismo orgulloso de tan solo verla ayudando a salvar el día, mucho más de lo que alguna vez llegó a sentirse de Snow para su sorpresa.

El barco comenzó a elevarse por los cielos y entonces David pudo sentir esa asfixiante opresión en su pecho que le hacía querer gritar de desesperación al saber que perdería a su omega, que dejaría de ser un alfa y que el vínculo no existiría más porque en Storybrooke las reglas biológicas no existían.

Tuvo que voltear hacia el mar recargándose en la orilla del barco intentando respirar y en menos de un parpadeo la beta estaba con él, sobando su espalda e intentando calmarlo, pero Snow no entendía que ella no podía hacer nada por brindarle confort.

La quería a ella, la necesitaba, quería correr hasta Regina, tomarla entre sus brazos y no dejarla ir nunca más. Se mordió el labio inferior hasta el punto de casi hacerlo sangrar para no gritarlo, sabía que era lo mejor, pero se estaba sintiendo como el mismo infierno.

Los ojos de la reina estaban llenos de lágrimas mientras veía a su alfa. Estaba sufriendo y ella trataba de guardar la compostura, pero le estaba pareciendo imposible, se estaba volviendo insoportable, la angustia se había instalado en su corazón ante el pensamiento de que todo eso terminara y sentía un horrible nudo en su estómago.

Y la sensación se incrementó cuando les vio abrazarse, el príncipe ocultó su rostro en el hombro de Snow mientras se aferraba a ella

- Y bueno, me equivoque una vez más - dijo una voz enseguida de ella, era el hada - Al final la Reina Malvada logró amar a alguien - pero Regina no podía apartar su mirada de David.

El alfa levantó su mirada triste hacia ella y solo en ese momento la omega apartó su vista de los encantadores. Ya no quería nada de eso, era extrañamente doloroso y no sabía cómo hacerle frente a esa situación y tampoco tenía por qué hacerlo, estaba a nada de terminar.

Así de pronto como todo empezó por el hechizo de Pan, todos dejaron de sentir su naturaleza y fue en ese momento en el que Regina sintió que podía respirar de nuevo sin dificultad, dejó de sentir la angustia y la desesperación en su cuerpo

- Parece que sí - respondió al fin sintiéndose libre de alguna forma de todo lo que ser una omega implicaba. Se abrigó debidamente porque las nubes estaban muy frías y se sorprendió de que no lo sintió antes. Las sensaciones que inundaron su cuerpo ante el pensamiento de dejar eso que tenía con David no le permitieron ser consciente del frío a su alrededor

- Sabía que había algo bueno en ti - dijo Tinkerbell sonriéndole amenamente y Regina solo sonrió un tanto escéptica.

No estaba segura que realmente fuera buena, tan solo había hecho lo que tenía que hacer para salvar a su hijo y también sabía que lo mejor era separar cualquier vínculo con el príncipe. Quizá Snow tenía razón y lo mejor era que todos olvidaran lo que había sucedido para que pudieran seguir con sus vidas con normalidad.

Y mientras David también sentía de cierta forma la liberación de ser un alfa y estar atado a una omega que jamás debió haber reclamado, todos ignoraban que en la pequeña lucha de la cual solo el Oscuro fue testigo, Pan había cambiado su suerte con la de Henry.


Cuando al fin llegaron a Storybrooke había una gran cantidad de personas vitoreando el regreso de los héroes.

Henry y Emma fueron los primeros en bajar, seguidos de David y Snow, todos ellos fueron recibidos con calurosos abrazos. Regina bajó después intentando no mirar a nadie en particular y seguida de ella el Oscuro quien inmediatamente se encontró con Belle.

La situación era sumamente incómoda para Regina, lo único que quería era irse ya. Ella no tenía nada que celebrar, lo único que quería era estar con Henry, pero su niño al igual que los Encantadores estaba siendo abrazado por todos aquellos que lo amaban y que le estuvieron esperando.

No supo a cuantas personas abrazó, pero él solo podía observar con la mejor discreción que le era posible a su ome… a Regina. No se veía completamente feliz de estar ahí, más bien parecía nostálgica, se veía ligeramente triste y muy cansada. Recordó que los últimos días la reina había pasado por situaciones que pusieron su vida en grave peligro y que no se había preocupado por su salud en ningún momento.

Encima de todo nadie estaba a su lado, no era como que alguien se preocupara lo suficientemente por ella como para hacerle ver que debía preocuparse por su salud y por primera vez el príncipe reparo en lo sola que Regina estaba, solo tenía a Henry y tragó pesado sintiéndose culpable por haberlo separado de ella durante el tiempo que Emma y Snow estuvieron en el Bosque.

Sí, la reina había tomado la mejor decisión para su hijo dejándolo ir con él porque estaba comenzando una lucha consigo misma para ser merecedora del amor Henry, pero en ningún momento renunció a él y recordó con tristeza y dolor que de una forma muy cruel le negó ver a su hijo las primeras veces que ella lo solicitó.

Buscó a Henry con la mirada y le vio con Emma y Neal, sus padres y por primera vez pensó firmemente que ese no era el lugar de su nieto, era con su madre

- ¿Estás bien? - preguntó Snow al verlo tan contrariado

- Sí - respondió el príncipe - Me siento bien - mintió. Se sentía extraño, sabía que no podía percibir las emociones de Regina por la ausencia de las reglas biológicas, sin embargo, había algo que le seguía llamando a ella, pero era imposible que fuera el vínculo.

Tal vez todo se debía a lo que vivieron en Neverland, al menos por unos días la reina fue su entera responsabilidad y al ser quien él era algo le impedía deslindarse de ello tan fácilmente. Sí, eso debía ser

- Hablaremos con Gold para que nos ayude a olvidar - dijo la princesa y en ese momento David se dio cuenta que estaba mirando fijamente a Regina. Soltó un suspiró cansino mientras cerraba sus ojos y asintió. Era lo mejor.

Estaba perdida en sus propios pensamientos, sintiendo la pesadumbre de estar ahí como si en realidad no fuese así, no era que estuviera esperando que alguien se alegrara de verla, pero le dolía ver que su pequeño hijo estaba con sus padres, él era lo único que tenía en el mundo y en verdad le hacía feliz verlo feliz, pero… tragó pesado intentando no pensar más, solo se atormentaba a sí misma y de pronto lo sintió, su alf… David, David, solo David, el Príncipe Encantador, esposo de Snow, no era nada suyo, le estaba observando.

Estaban alejados sin embargo alcanzaba a ver que David se veía un poco triste, algo que causó pesadumbre en su corazón y se extrañó por ello, no podía ser el vínculo, con seguridad solo era que su estúpido corazón de alguna forma se quería aferrar a lo que sucedió en la isla, a las promesas que el príncipe le hizo en esa habitación.

Vio que la princesa le decía algo y después David cerró sus ojos asintiendo. Apartó su vista inmediatamente y metió sus manos a sus bolsillos. Tenía que olvidarse de todo lo que había pasado en Neverland, de todas esas hermosas promesas y sobretodo de lo que sucedió entre ellos

- Y se lo debemos todo a ella - era la irritante voz de la princesa, la reina volteó extrañada y se dio cuenta que hablaba de ella - Regina ayudó a salvarnos a todos -

Se quedó perpleja al escucharla y vio como todos los presentes voltearon a verla comenzando a aplaudir, más específicamente a ella y la reina solo asintió aun incrédula en agradecimiento.

David besó la cabeza de Snow murmurando un gracias por lo que había hecho, que en realidad la princesa solo lo hizo por él, por demostrarle que no importaba lo que hubiera sucedido en esa isla, quería que siguieran adelante como pareja y no quería que Regina fuera un impedimento para ello de ninguna manera.

Si de momento el que la reina ganara reconocimiento hacía sentir bien al príncipe, estaba dispuesta a ello con tal de que no quisiera hacer nada más por Regina. Moría porque ya todo eso terminara.


Luego del caluroso recibimiento, que la mayoría tuvo, fueron a la tienda de Gold para que Henry, quien parecía inquieto por el asunto de Pan, estuviese tranquilo de que el niño perdido jamás pudiera volver para hacerle daño. El Oscuro sello la pequeña caja bajo el suelo de madera de su tienda argumentando que solo él podía romper dicho sello y que no estaba interesado en que Pan saliera de ahí.

Después todos se encaminaron a Granny's donde había una celebración por exitoso rescate, por el regreso de todos y porque nuevamente el bien había triunfado.

Snow intentaba por todos los medios distraer a David, trataba de actuar con total normalidad y el príncipe de un momento a otro se dejó llevar, queriendo acallar ese sentimiento con el que cargaba relacionado con Regina.

Neal estaba encima de Henry, emocionado porque tenía a su hijo de vuelta y porque aparentemente el niño quería estar con él y con Emma y no con la bruja Malvada. Era cuestión de que la rubia quisiera estar con él de nuevo para que pudieran ser el Tallahassee que Emma alguna vez soñó. Solo ellos tres, como siempre debió haber sido y pensó fugazmente que todo sería más fácil si las leyes biológicas y naturales del Bosque Encantado estuvieran presentes en Storybrooke.

Por su parte Regina estaba sentada en la barra acompañada de Tinkerbell, estratégicamente dándole la espalda a los encantadores, a… David. No quería verlo con Snow.

Desde que llegaron a Storybrooke no habían cruzado palabra, solo una que otra mirada, pero estaba segura que no era nada fuera de lo normal y desde que pusieron un pie en Granny's la princesa había arrastrado consigo a David a una mesa un poco alejada y no parecía quererse apartar de él ni un segundo. Bastó con verlos darse un beso para que no quisiera saber más.

Que estúpida era… No era como si se hubiera besado con David, sus recuerdos de esos días no eran muy precisos, pero estaba casi segura que no se besaron. El príncipe estableció muy bien los límites del encuentro que tuvieron, seguramente buscando que ella no se confundiera y no pensara que entre ellos habría algo más, aunque eso no justificaba que la hubiera reclamado.

Mientras que, del otro lado de la barra, desde su mesa, David miraba a Regina no muy contento de estarla viendo con un trago en la mano acompañada de esa mujer que la quiso asesinar en Neverland… y de pronto reparó en lo que estaba haciendo, no debía ya preocuparse de esa forma por Regina, ella podía cuidarse sola y ya no era su omega, no era su responsabilidad, él tenía una esposa y una familia, pero por Dios que no lo podía evitar.


Cuando menos lo pensaron ya era tarde. Emma se acercó con Henry a Regina con la intención de que el niño se despidiera para irse al apartamento con ella a dormir, pero para su desagradable sorpresa Henry quiso irse con la reina, algo que extrañó y causó una rara sensación en la rubia.

Snow se acercó hasta Emma cruzada de brazos mientras veían a Regina salir con Henry

- No te preocupes. Seguramente solo quiere pasar su primera noche en su antiguo cuarto - le dijo y Emma asintió, aun sorprendida y ligeramente dolida por esa decisión de su hijo

- ¿Qué sucede? - les alcanzó el príncipe que había ido al baño un momento. Instintivamente buscó a Regina con su mirada y frunció el ceño con preocupación al no verla

- Henry quiso irse con Regina a pasar la noche - respondió Emma con un poco de resentimiento. No podía evitarlo, hasta antes de que eso sucediera Henry solo quería estar con ella, vivía ahora con ella y sus padres y le parecía casi imposible que después de Neverland lo primero que su hijo quisiera hacer era irse con Regina

- ¿Se fueron ya? - preguntó David y ambas asintieron - ¿Solos? - no pudo evitar que la preocupación y la sorpresa estuvieran impregnadas en su voz. Aunque por un lado estaba feliz de pensar que su nieto quiso quedarse con la reina, muy seguramente eso la haría sentir feliz y tranquila

- Pues sí - respondió la princesa con fastidio al escuchar sus preguntas. Era obvio que estaba preocupado por Regina - Mañana mismo hablaremos con Gold - les informó a ambos

- Por favor - respondió la rubia - Muero por olvidar todo lo que sucedió - hizo una mueca de horror al recordar que escuchó a su padre y a la madre de su hijo follar, a Regina gritando que era de David y no pudo evitar sentir un poco de… celos. No solo porque su padre pudo follar con Regina cuando a ella le hubiese encantado poder hacerlo, también sentía unos celos extraños de que Henry se hubiese querido ir con la reina y no con ella.


Era inexplicable la sensación de felicidad que invadía Regina al poder llegar a su Mansión con su pequeño príncipe de la mano. Lo llevó hasta su cuarto y lo dejó solo dándole tiempo a que se diera un baño y se alistara para dormir.

Mientras tanto ella se encaminó a su habitación para hacer lo mismo. Lo primero que hizo fue quitarse la bufanda que había llevado todo ese tiempo alrededor de su cuello, después procedió a desvestirse hasta quedar solo en su ropa interior y de pronto pudo ver su propia silueta en su espejo de cuerpo completo.

Entreabrió su boca al ver que tenía estampadas evidencias del paso de David por su cuerpo, en su cintura, sus caderas, sus muslos, su torso y… se quedó perpleja al ver su cuello.

La marca...

Pasó sus dedos instintivamente sobre la mordida bien definida que David había dejado al reclamarla y resopló molesta al ser consciente de todo lo que el príncipe había hecho. Intentó tranquilizarse razonando que era una herida y que obviamente iba a llevar su proceso de sanación, algo que era fácil de curar con su magia.

Llevó su mano a ese lugar en su cuello, invocó su magia sobre la marca, pero ésta no despareció. Frunció su ceño extrañada e intentó de nuevo obteniendo el mismo resultado, la marca seguía ahí.

¿Qué demonios estaba pasando? Cuando lanzó la maldición se aseguró que todo rastro de las endemoniadas reglas biológicas del Bosque no estuvieran presentes, inclusive se aseguró que las omegas reclamadas no llevaran la marca en sus cuellos, entonces ¿Cómo era que la de ella seguía ahí y no podía desaparecer con su magia?

Lanzando un pequeño gruñidito se dirigió a tomar un baño mientras pensaba que tenía que hablar muy seriamente con Rumple al día siguiente.

Una vez que estuvo ataviada en sus ropas de dormir regresó al cuarto de su hijo y lo encontró revisando sus cosas, como si estuviera reconociendo el lugar que había dejado para irse a vivir con los encantadores.

Su corazón se llenaba de alegría al tener nuevamente a su hijo en casa, solo ellos dos, como había sido siempre desde que lo tuvo en brazos por primera vez y antes de que la rubia llegara a sus vidas

- Es hora de dormir - le dijo desde la puerta

- Mamá, tu bóveda… - dijo Pan volviéndose hacia ella - ¿La trajiste contigo? - preguntó mientras se sentaba en la cama y la reina se acercaba un poco extrañada por su pregunta

- Sí - respondió al escucharlo pudo ver que el libro de cuentos estaba abierto en las páginas donde se veía claramente la maldición - Tú sabes eso - le miró con extrañeza

- ¿Con tu magia? - preguntó el niño perdido

- ¿A qué vienen todas esas preguntas, Henry? - replicó ella cruzándose de brazos y entonces Pan se dio cuenta que podía descubrirse si seguía por ese lado

- Es que necesito magia para poderme proteger de Pan - respondió mostrándose vulnerable, intentando que el amor que la reina sentía por Henry fuese suficiente para distraerle y hacerla caer. La necesitaba para acceder a ese lugar

- Cariño - dijo Regina - No puede lastimarte. Gold lo encerró en su tienda - le recordó sentándose en la cama

- Pero ¿qué tal que logra escapar y viene por mi de nuevo? - sonaba tan asustado que eso causó estragos en la reina al ver a su pequeño así

- Henry - cerró el libro - Yo te voy a proteger, no importa lo que pase - le habló con suavidad intentando calmar la angustia de su hijo - Es hora de dormir - le dijo colocando el libro en uno de los muebles y ayudándole a meterse bajo las cobijas.

La reina besó su mejilla y le sonrió acariciando su rostro para después darle las buenas noches, apagar las luces y retirarse a su habitación.


Regina se acurrucó bajo las cobijas de su propia cama, sintiendo una especie de alivio y seguridad al estar por fin en casa con su hijo a salvo bajo el mismo techo.

Abrazó una de sus almohadas tratando de apartar cualquier pensamiento sobre el apuesto príncipe y se maldijo a sí misma por no haber hecho algo ese mismo día para olvidarlo todo.

Cerró sus ojos intentando dormirse y acallar ese pequeño pero latente sentimiento de querer que David estuviera con ella. Resopló con fastidio por sus propios pensamientos, llevó una mano a su cuello para sentir la marca… y de pronto reparó en que Henry no preguntó por ella, seguramente su hijo pensó que era una herida que se había hecho en la isla y por eso no había preguntado.

Se abrazó más a la almohada pensando en que esa marca era lo único que ahora tenía de él, eso y sus maravillosos y a la vez tormentosos recuerdos de todo lo que había sucedido entre ellos en esa habitación del barco en Neverland.

Mientras en otro lugar de Storybrooke, en el apartamento que era el hogar de los encantadores, David estaba despierto mirando el techo con Snow profundamente dormida a un lado y lo único que el príncipe tenía en su mente era ella, la preocupación que sentía por ella, habían pasado ya horas desde que Regina se fuera con Henry a su Mansión y si algo malo le hubiese sucedido ya lo sabrían ¿No?... Entonces ¿por qué no podía dormir? Tenía un extraño e inexplicable presentimiento respecto a la seguridad de la reina que no le permitía tener paz.

Y mientras Regina y David se debatían en sus pensamientos y la mayoría de los ciudadanos del pueblo dormían, desde la habitación de Henry en la Mansión, Pan liberaba su sombra de la vela del Jolly Roger para ejecutar su plan.


David se levantó muy temprano al día siguiente, le costó muchísimo conciliar el sueño y estaba seguro que solo había dormido un par de horas.

Llevó sus manos a su rostro restregándolo un poco, había soñado con Regina, con la hermosa y enigmática reina aferrada a su cuerpo mientras pedía y suplicaba por más, despertó a causa de ese sueño apenas el cielo comenzaba a aclarar y corrió al baño a descargar la excitación con la que había despertado y ni siquiera se molestó en mirar a Snow.

Tomó una fruta como desayuno y salió del apartamento rumbo a la orilla de la playa a buscar un poco de tranquilidad para su mente y su corazón. La ansiedad de saber de Regina le estaba consumiendo, pero no podía simplemente ir y pararse en su casa a tocarle la puerta, de seguro se iba a burlar de él.

Con seguridad ella no estaba pasando por lo mismo que él, todo había quedado atrás junto con la isla y no podía seguir así, temía tanto que con todo eso que le atormentaba perdiera a Snow y a Emma si no lograba sacarse a Regina de la mente, pero no podía frenar ese sentimiento de preocupación hacia ella

- Hola - su hija lo sacó de sus pensamientos

- Hola - le saludó un poco desanimado

- ¿Todo bien? - preguntó su hija y David negó con su cabeza

- Lo lamento - suspiró un poquito cansado - Todo lo que sucedió allá, ha sido demasiado para mi - tragó pesado - Snow está intentando ser de lo más comprensiva y no quiero lastimarla, no quiero lastimar a ninguna de ustedes dos - tomó una de las manos de su hija

- Pronto todo pasará - intentó darle ánimos a su padre - Pronto nos olvidaremos que eso sucedió y tú y Snow podrán seguir adelante con su matrimonio sin ningún obstáculo - y sintió la mano de su padre tensarse, pero lo vio asentir.

Le molestaba que hablaran de Regina como si fuese un estorbo, como si lo que hubiera pasado en Neverland fuera sencillo y sus sentimientos no fueran válidos

- ¿Te llamó Henry? - le preguntó tratando de cambiar el tema e intentando saber algo de la reina

- No - respondió afligida soltando la mano de David

- ¿Sucede algo? - intentó indagar al verla como molesta

- Es que no puedo creer que se haya querido ir con ella - renegó

- Emma… - soltó David comprendiendo - Regina es su madre, es quien lo crio hasta que tú llegaste - le recordó

- Es que estaba tan ilusionado con que Neal hubiese llegado a nuestras vidas y tener a sus padres juntos - volteó a verle - Así como yo lo estoy de haberlos recuperado a ustedes - le sonrió - que me parece imposible que se fuera con ella así tan fácil - espetó con algo de recelo.

Por su parte David trataba de disimular su molestia al escuchar a su hija, Regina era la madre de Henry y no podía arrebatarle ese derecho, así como así, sin embargo, también se veía positivamente afectado al escuchar que Emma estaba feliz e ilusionada con haberles encontrado

- ¿Cuál es tu verdadero problema? - preguntó Emma sacándolo de sus pensamientos de nuevo

- Estoy…preocupado por ella - dijo en un susurro - y no entiendo por qué - miró a su hija quien solo asentía con una extraña mirada en sus ojos.


David y Emma regresaron al apartamento y encontraron a una no muy feliz Snow lista para ir a Granny's a almorzar donde afortunadamente encontraron al Oscuro acompañado de Belle

- Necesitamos que nos ayudes a olvidar - solicitó Snow y la bibliotecaria les miró extrañada

- ¿Por qué haría eso? - respondió Rumple. Él no tenía ningún problema con recordar lo que había sucedido allá, de hecho, el sentirse nuevamente como un alfa le había hecho recordar lo mucho que amaba a su omega, extrañaba el aroma de su adorada Belle, sentir esa extraña pero llenadora sensación de que ella le pertenecía.

Cuando preparó todo para que Regina lanzara la maldición convenientemente le había hecho ver que lo mejor era no llevar las reglas biológicas a Storybrooke, algo que para su sorpresa la reina ya pensaba a pesar que pensaba que era una beta y no verse tan afectada en esa jerarquía

- ¿De qué hablan? - preguntó Belle

- De nada, cariño - el Oscuro tomó la mano de la bibliotecaria apretándola ligeramente - ¿Puedes darnos un momento? - le sonrió

- No - respondió ella soltando su mano de la de él - Quiero saber qué sucede - le molestaba que Rumple siempre le quisiera excluir de todo

- En Neverland, Pan dejó que nuestras verdaderas naturalezas hicieran aparición y descubrimos que… Regina es en realidad una omega - argumentó Snow y los ojos de Belle se abrieron a su máximo en sorpresa

- La reina entró en celo y nuestro valiente príncipe la… asistió - soltó con burla el Oscuro mientras miraba a David - y la reclamó - volteó a ver a su novia y pudo ver la cara afligida de Belle

- ¿Por qué hiciste eso? - le preguntó al príncipe con resentimiento.

Ella era una omega, bueno, hacía mucho tiempo que no lo era, pero sabía lo que eso significaba. David no era un alfa libre y reclamar a una omega en esas circunstancias era condenarla a una vida de sufrimiento porque no veía cómo el Príncipe Encantador podría dejar a Snow White para estar con la ex Reina Malvada si eran amores verdaderos

- Fue algo que se nos salió de control a ambos - se defendió el príncipe al ver la mirada acusatoria que con justa razón le dedicaba la bibliotecaria

- ¿A ella o a ti? - reviró con un poco de ira y el príncipe se sintió culpable, algo que no pudo evitar que los demás notaran - Como alfa sabes que ella no podía hacer mucho en ese estado y que… -

- Belle - le llamó Rumple - Calma, Belle - le pidió preocupado al verla así

- Es que ustedes no entienden. Jamás lo entenderán porque no son omegas - les reprocho a todos

- Shh - pidió Emma que bajara la voz porque algunas personas voltearon a verles al escuchar la discusión - Gold, solo ayúdanos a que olvidemos todos que eso sucedió en Neverland - y después se retiró casi arrastrando a sus padres con ella a una mesa alejada

- ¿Por qué no les dijiste? - preguntó Belle sintiendo pesadumbre a causa de esa situación. No importaba que se tratara de Regina, ser una omega era algo muy difícil y tener la suerte de toparse con un mal alfa o ser reclamada por un alfa con el que no podía estar era como un castigo

- Se darán cuenta solos - le sonrió empático.

Lo que pasara con Regina no debía ser preocupación de su novia, esa mujer había tenido a Belle encerrada y lejos de él durante muchos años, un poco de sufrimiento no le vendría mal y en realidad, él no podía hacer nada, era algo con lo que la reina tendría que cargar.


La reina llegaba corriendo con su hijo de su mano hasta las escaleras que conducían al convento ataviada en un largo abrigo gris y una bufanda blanca para cubrirse del frío y ocultar la marca en su cuello.

Había pasado una mañana y un medio día tranquilos con su hijo, a pesar de que había pasado una noche terrible, casi no durmió y en las pocas horas que lo consiguió había soñado con David como tanto lo estuvo temiendo.

Regina prácticamente arrastraba a Pan quien torcía sus ojos dejándose llevar por ella, la reina no solo corría por el llamado que le hicieron, estaba ansiosa por ver al príncipe idiota e internamente se burló de la suerte de la pobre omega.

El corazón de Regina se llenó de una extraña emoción al ver de nuevo a David, pero el sentimiento le duró poco al ver que él y Emma cubrían el cuerpo de Azul con una manta

- ¿Qué demonios pasó? - preguntó preocupada y asombrada por igual mientras se acercaba al príncipe, bueno, al cuerpo de Azul donde estaban todos, pero la verdad era que buscaba acercarse a él

- La sombra la mató - respondió David poniéndose de pie. A pesar de todo no podía evitar sentirse feliz de verla ahí y de verla bien. Se detuvo a sí mismo de preguntarle cómo estaba y acercarse más a ella

- ¿La sombra de Pan? - preguntó incrédula - Pero la atrapé en el barco - argumentó

- Parece que escapó - dijo Emma con su habitual tono de resentimiento

- ¿Eso significa que Pan puede hacerme daño? - preguntó el niño perdido intentando mostrar a Henry asustado - Tú me vas a proteger. ¿Cierto? - le preguntó a Regina

- Por supuesto - respondió la reina abrazando a Henry, le dolía ver a su hijo tan asustado y si en verdad Pan estaba en Storybrooke tendría que pasar por encima de ella antes de llegar a su hijo

- No está seguro aquí afuera - habló David, pero en verdad sus palabras iban dirigidas a Regina, si Pan estaba en el pueblo lo que menos quería era que la reina estuviera en peligro y obviamente tampoco quería que Henry lo estuviera

- Nosotros buscaremos a la sombra - dijo Emma con fastidio. No podía creer que Henry estuviera buscando refugio en Regina cuando desde que lo conoció había acudido a ella para que le protegiera y salvara.

La reina comenzó a retirarse y por instinto David avanzó tras ella

- Regina… - le llamó y ella detuvo su andar para voltear a verle de inmediato y su corazón se detuvo un momento cuando sus miradas se cruzaron - Ten cuidado - le pidió dejando escapar un suspiro involuntario y por un momento la reina dejó que sus preciosos ojos chocolate reflejaran una vulnerabilidad genuina que le maravillo

- David - se escuchó la voz de Snow quien pronto llegó a su lado por detrás de él - Vayan ya, Regina - pidió con fría seriedad.

La reina solo dio la media vuelta, alcanzó a Henry y se lo llevó al único lugar donde la sombra de Pan no podía encontrarlo.

Atrás dejó a un príncipe con la preocupación consumiéndole el alma al saber que había peligro acechando.


David, Emma y Snow se dirigieron a la tienda de Gold quien iba llegando nuevamente con Belle. Le exigieron que les diera la caja de pandora para abrirla, liberar a Pan y poderlo detener por siempre, algo que a Rumple le pareció gracioso, la salvadora pensaba aún que ella podía derrotar a Pan; no podía estar más equivocada.

Al final lograron convencerlo, llevaron la caja hasta la línea que delimitaba Storybrooke y permitieron que Emma se enfrentara a Pan del otro lado donde no había magia. Cuando le liberaron se dieron cuenta que en realidad no era el niño perdido sino Henry.

Felices abrazaron a Henry en el cuerpo de Pan y de pronto una duda invadió al príncipe: Si él estaba ahí ¿Dónde estaba Pan?

- Suban a la camioneta - les ordenó a todos corriendo hacia la misma sintiendo su corazón apretado y desbocado. Ese era el presentimiento que estuvo teniendo desde que regresaron a Storybrooke

- ¿Qué? - preguntó Snow sin comprender

- ¡Suban ya! - les exigió desesperado.

Era más que obvio que si Pan había intercambiado su cuerpo con el de Henry ahora el niño perdido estaba con Regina en su bóveda y sintió terror de lo que le pudiera suceder.

Regina estaba en peligro y si algo le llegaba a pasar jamás se lo iba a perdonar.


Cuando llegaron al cementerio David bajó corriendo de la camioneta sin esperar por Snow ni Emma. Prácticamente se estrelló contra la puerta de la bóveda de la reina y se dio cuenta que no podía abrirla.

Desesperado comenzó a patearla, pero no tuvo éxito. Sacó su pistola y apuntó hacía el cerrojo de la puerta listo para disparar, pero una voz le detuvo

- No importa lo que hagas no lo vas a lograr - era el Oscuro - Está sellada con magia - argumentó

- Ábrela - su voz se escuchó como una orden, no lo pudo evitar, se sentía sumamente angustiado.

El Oscuro sonrió de lado y de forma maliciosa cuando lo escuchó, le divertía ver como el príncipe dejaba de lado a su familia por la reina

- ¿En verdad no pensaste en nadie ni en nada cuando reclamaste a Regina? - preguntó burlesco

- Todo esto es tu culpa - le dijo mirando de reojo como los demás se iban a acercando. No tenía tiempo - ¿Por qué accediste a engañarla de esa forma? - preguntó molesto mientras veía como Rumple fallaba de nuevo en su intento por abrir la puerta y resoplaba

- Por la misma razón por la cual la reclamaste - respondió siguiendo con su tarea - No podía darme el lujo de caer en la tentación con ella y tampoco que algún otro alfa lo hiciera. La necesitaba -

David abrió la boca para seguir protestando por la forma en la que ese maldito ser había usado a Regina, pero no pudo seguir porque los demás llegaron en ese momento.

Prefirió no mirar a su esposa e hija, sabía que estaban molestas con él por su extrema preocupación por la reina, pero lo más importante para él era saber que Regina estaba bien y después podía preocuparse por ellas.

Un par de intentos más fueron necesarios para que al fin la puerta cediera y como era de esperarse el príncipe entró primero apresurado.

Bajó las escaleras lo más rápido que sus piernas pudieron manejarlo, volteó a todos lados al llegar a la planta baja y sintió que el mundo se le venía encima cuando la vio tendida en el suelo.

Se apresuró a su lado buscando su pulso intentando calmar su desesperación, Regina se veía tan… vulnerable y pequeña así, casi como cuando la encontró tendida en esa camilla después de haber sido torturada casi hasta la muerte. Suspiró aliviado al sentir que estaba viva

- Regina - la llamó e iba a alzarla un poco, pero se detuvo al percatarse que todos estaban ahí.

Rumple se agachó enseguida de ellos y colocó su mano sobre el bello rostro de la reina conjurando un pequeño hechizo ante la mirada atenta y preocupada de David quien soltó el aire que había contenido en cuando la vio removerse

- ¿Qué pasó? - preguntó desorientada mientras intentaba incorporarse y de pronto su mirada se cruzó con la preocupada del príncipe, pero ella rápidamente la apartó. ¿Por qué estaba ahí tan cerca de ella?

- Es Henry - habló la rubia casi entre dientes - Pan intercambió cuerpos con él - y vio como la reina cerraba sus ojos con dolor

- ¿Necesitas ayuda? - preguntó el príncipe sin detenerse un poco a pensar en lo que su atención hacia Regina podía causar en su esposa e hija

- Estoy bien - murmuró Regina haciendo su mejor esfuerzo por levantarse por sí misma. ¿Por qué David estaba complicándolo todo?

El príncipe se apartó de ella en cuanto rechazó su ayuda y solo en ese momento se dio cuenta de lo que había sucedido. Sin decir palabra se levantó y caminó hasta su esposa quien le miraba acusatoriamente

- Estaba tan feliz de pensar que Henry todavía me necesitaba que no fui capaz de ver que Pan me estaba engañando - dijo Regina con dolor

- Todavía te necesito - dijo Henry en el cuerpo de Pan y se apresuró hasta ella para abrazarla. La rodeó con sus brazos y sonrió

- Regina… - le llamó el Oscuro - Por favor, dime que no la tenías aquí - le pidió.

Estaban en problemas, era más que obvio que Pan se las ingeniaría para lanzar su propia maldición.


Regina corría por las calles de Storybrooke buscando reencontrarse con su pequeño príncipe en su cuerpo y con la maldición en la mano. Habían conseguido la varita del hada negra que Azul tenía en su convento y con ella Rumple había logrado cambiar a Pan y a Henry de cuerpos de nuevo.

Sonrió aliviada cuando logro divisarlo y su pequeño corrió directo a sus brazos e inmediatamente fueron alcanzados por Emma

- Aquí está - le dijo agitado por lo que había corrido y le entregó a Regina el pequeño pergamino con la maldición.

En cuando la reina tuvo el pergamino en sus manos cayó al suelo inconsciente asustando a todos los presentes especialmente a David quien intentó correr a su lado, pero ahora sí fue detenido de la manga de su chamarra por Snow.

El príncipe vio con alivio como Regina se ponía de pie de nuevo y escuchó a Emma insistir que le dijera qué era lo que había visto.

Todos escucharon atentos como la reina les explicaba que al destruir la maldición todos regresarían al bosque sin embargo ella debía renunciar a quien más amaba que era Henry.

Snow intentó animar a Emma pues ella podía escapar de la maldición por ser la Salvadora y al fin su hija podría tener a su hijo y ser feliz con él como tanto lo quería. Al mismo tiempo le mortificaba saber que volverían al bosque, donde las reglas biológicas estaban presentes y todo volvería a ser como en Neverland. Su marido estaba atado a Regina por el maldito vínculo y no había nada que ella pudiera hacer en contra de eso.

Por su parte David se debatía entre el dolor de perder de nuevo a Emma, de perder a su nieto quien a su vez era el hijo de Regina, podía ver que la reina estaba devastada al saber que debía renunciar a Henry y por otro lado sentía una especie de impaciencia al saber que volvería a ser un alfa y Regina sería de nuevo su omega al volver al bosque. ¿Cómo iban a manejar todo eso?

De pronto Pan apareció arrebatándole de las manos el pergamino a la reina y los congeló a todos en su sitio

- Ah, majestad - se burló - Mi maldición te va a encantar. Tengo un lugar especial reservado para ti. Para la bella y ex malvada omega - rio maliciosamente sin esperar respuesta o gesto alguno, no se podían mover.

Todos fueron testigos mudos de como el Oscuro se sacrificó para detener a Pan y en cuanto el niño perdido desapareció junto con Rumple en señal de muerte el hechizo que les impedía moverse se esfumó.

Belle cayó de rodillas al suelo convulsionando en un llanto desgarrador al saber que había perdido a Rumple, a su aun alfa. Aunque no podía sentirlo con claridad el vínculo seguía ahí, atándole al Oscuro

- ¡Está aquí! - llegó gritando Grumpy - ¡La maldición, ya viene! -

- Todo está sucediendo de nuevo - dijo Snow perpleja sin poder creer que perdería de nuevo a su hija, esta vez para siempre y que muy seguramente perdería a su esposo al llegar al bosque, tenía que hacer algo para impedirlo, pero ¿qué?


Todos se encontraban ahora en la línea de Storybrooke, Henry y Emma debían irse antes de que la maldición de Pan les alcanzara y que Regina destruyera el pergamino deshaciéndose de ambas maldiciones a la vez.

Después de despedirse tanto de Henry como de Emma, éstos se subieron al escarabajo amarillo de la rubia para irse.

La maldición comenzaba a alcanzarles, Regina rompió el pergamino e invocando su magia, alzó sus brazos dirigiendo sus manos hacia la nube de color verde que se avecinaba y comenzó a luchar contra ella.

David tragó pesado mientras abrazaba a Snow, sintiendo su corazón roto en mil pedazos por ver a la reina en ese estado, se veía deshecha, la había escuchado llamarse villana una vez más y eso había hecho que su propio corazón doliera por ella.

Regina era mucho más que eso, para él desde el momento en que decidió sacrificarse para detener el cristal en las minas lo había dejado de ser por completo.

Le dolía también pensar que no volvería a ver a su hija y a su nieto y le preocupaba pensar en lo que ahora sucedería con ellos en el bosque.

Cerró sus ojos resignado al sentir que la magia de la reina les alcanzaba, esperando a que se disipara para abrirlos y ver el bosque. Sintió perfectamente cuando su naturaleza hizo su aparición, poco a poco comenzó a sentir y oler a todos a su alrededor y lo primero que sintió con claridad fue a ella.

Abrió sus ojos asustado, la nube aún les rodeaba, soltó a Snow quien le llamó, pero él solo podía pensar en buscar a su omega, algo había pasado con ella, estaba seguro y no se equivocó.

En cuanto hubo claridad la vio tendida en el suelo de nuevo. Maldijo internamente el no haber hecho nada por detenerla, aunque sabía que no había mucho que hacer, que no tuvieron opción.

Llegó hasta ella y esta vez sí la alzó sobre sus piernas

- Regina, Regina - le llamó un par de veces - Despierta - intentó, pero no obtuvo respuesta y entonces reparó en que no estaban en el bosque, seguían en Storybrooke.

Alzó su rostro y miró a todas las personas que se acercaban a ellos, todos murmuraban, pero no alcanzaba a escuchar muy bien qué decían.

Un poco más atrás se escuchó una pelea y la voz dominante de Granny se dejó escuchar apoyada por la de Ruby y Neal, aparentemente defendiendo a Belle.

Pudo ver la mirada depredadora de algunos alfa encima de Regina, en especial la del maldito pirata.

No lo pensó siquiera, su prioridad era Regina y habría de protegerla de cualquiera que quisiera hacerle daño. La alzó en brazos ante la mirada incrédula de todos los habitantes del lugar y comenzó a caminar con un rumbo propio hacia el bosque con su omega en brazos.