La fiesta
-¡ESTO NO PUEDO SER!- decía Kaede Yagami con los ojos desorbitados, tratando de enfocar a Hinata, que usaba su atuendo normal de trabajo, junto a sus otros dos compañeros, que ya no ocultaban su verdadera identidad ante el resto de la familia real.
-¿esto quiere decir…..que tu….no eres un estudiante?- Pregunto Kanji a Shikamaru, que se encontraba tan atónito como su madre, El shinobi hizo un gesto de negación con la cabeza –solo necesitaba tenerte bien vigilado- respondió si disimular su aburrimiento.
-Padre, debiste decirnos esto desde un principio- reprochaba Yahiko a su padre, el cual parecía bastante incomodo -¿creíste que no nos daríamos cuenta?- seguía el muchacho con un tono bastante irrespetuoso – ¡no somos idiotas padre, y la gente de la aldea tampoco lo es y…!
-¡Ya basta Yahiko!- respondió enojado su padre –recuerda que no solo soy tu padre, soy el señor feudal de este país así que deberías tenerme mas respeto- dijo calmando un poco su voz –se que ocultarles lo de los shinobis de Konoha no fue lo correcto, pero ya que esto esta un poco fuera de control, creo que es mejor que se enteren de la nueva situación, aunque confió en que los ninjas de Konoha resolverán esto antes de…la coronación- dijo enfocándose en su hijo mayor.
Un silencio casi sepulcral se hizo en la sala, aparentemente la coronación era un tema tabú en la familia. –Padre…- dijo con un tono casi arrepentido -yo ya te he dicho que…-Yahiko no pudo terminar la frase.
-Ya hablamos de esto hijo mió, ya es tiempo de que el país de la Garra tenga a un nuevo señor feudal, y tú eres el sucesor.
-Suyino, no puedes encargarle esa responsabilidad a nuestro hijo- dijo la esposa del señor feudal –no en su condición, el doctor dijo que no podía moverse mucho, debía mante4nerse en reposo y…
-y ahora con los forasteros seria un problema que Yahiko fuera coronado- salto de inmediato el hermano menor.
-Ya he dicho que no –dijo autoritario el señor feudal –tan solo faltan cuatro días para la coronación, no puedo suspenderla, la corte de ministros ya está preparada, inclusive todo el país lo sabe, la presentación en el festival es mera formalidad.
-¡pero eso no es lo que yo quiero! –se exaspero el heredero al trono, de repente su respiración se torno agitada, su única pierna buena flaqueo y casi cae al suelo. Janekido, el asistente del señor feudal, y Nagumi, la asistente de su esposa estaban cerca de él cuando colapso, lo ayudaron a sentarse nuevamente. Cuando el estuvo sentado y tranquilo, Hinata noto como el buscaba la mirada de Nagumi, pero ella le esquivaba hábilmente.
-¿Qué no ves lo que le haces a tu hijo?- dijo reprochante Kaede al ver a su marido acercase a su hijo mayor –te lo digo en serio Suyino, un día de estos vas a causarle una desgracia a nuestra familia, y se eso ocurre… –termino la esposa sin siquiera mirarlo, casi enmarcando sus palabras en odio.
Kaede hizo señas a sus hijos y a su asistente para salir del lugar, dejando solo al señor feudal, su asistente y los shinobis de Konoha. El señor feudal regreso a su asiento de la sala de reuniones de su casa, su rostro parecía vació, no miraba nada en particular, los demás presentes se miraban entre si ya que ninguno sabia como actuar. De repente su visión se enfoco en el joven rubio que había pasado su mayor con el.
-aahhh…..si, ¿no tenían ustedes algo que decirme? –dijo sin mucho interés variando su mirada entre los tres shinobis del salón. Como líder de la misión, Shikamaru dio un paso al frente para dar el informe que debía entregar.
-Bien señor…tenemos varias informaciones que darles, no le aseguro que le vallan a gustar, pero es bueno que las sepa –terminó el shinobi ganándose la preocupada mirada del señor feudal y su asistente, y la mirada "te matare" de sus compañeros de Konoha.
-Bien… lo primero que debe saber es que la misión de los ninjas renegados es detener la coronación, como usted ya debe saber, lo segundo es que ya tenemos una lista de 5 personajes que podrían haber planeado estos golpes y que desde hace 4 días hemos estado investigando los sospechosos: el primero de la lista, como usted lo sugirió es el país del Colmillo, por los conflictos que han tenido, la segunda persona en nuestra lista es Nawatari-sama.
-¿Nawatari-sama? –Pregunto Janekido perplejo – ¿del consejo de nobles?
-Asi es –dijo el controlador de sombras sin muchos miramientos -La tercera persona es Fugaku-san y…
-Pero Fugaku-sama es parte de la corte de ministros, ¿como pueden sospechar de el? -pregunto el señor feudal irguiéndose más en su silla.
-En un momento le explicaremos; otra posibilidad es que solo sean un grupo de ninjas renegados con ganas de invadir su país, pasa muy a menudo, por lo que siempre lo incluimos en situaciones como estas y…. -Shikamaru dudo un momento.
-¿Qué es lo que pasa? –Pregunto Suyino Yagami después de unos minutos de silencio –dijiste que eran 5 sospechosos, ¿Cuál es el quinto?
-el ultimo sospechoso es…ehhh…. –Shikamaru busco apoyo visual en sus compañeros, este dieron un paso atrás, no iban a decirlo.
-¿Qué es lo que pasa? –Dijo el señor feudal –quiero saber quien es ese sospechoso y quiero saberlo ahora –Suyino Yagami no estaba acostumbrado a que le contradijesen.
-el otro sospechosos es Kanji Yagami –la cara de Suyino Yagami se torno tan pálida como el papel por unos segundos, luego se torno tan roja como un tomate.
-¡pero que tonterías dicen! Mi propio hijo no atentaría contra mi vida, deben de estar volviéndose locos –decía el mandatario dando vueltas en la habitación – ¿en que demonios se basan para hacer semejante acusación de mi hijo? Será mejor que tengan una buena excusa para esto, no saben de lo que soy capaz, no… no lo saben –decía mientras daba vueltas otra vez hablando solo.
-Suyino-san –llamo Shikamaru.
-¿Qué? –contesto el aludido con poca amabilidad
-Como usted sabe, fui yo el encargado de proteger a su hijo, y he observado su conducta lo suficiente, como para creer que su hijo pueda estar en contra de la coronación.
-¿Qué?....pero como…eso es imposible.
-Suyino-san ¿ha pensado en la posibilidad de que su segundo hijo quiera ser Señor feudal? –pregunto Shikamaru haciendo que su interlocutor dejara de dar vueltas
-……. ¡no! Es decir…. Kanji ha sabido toda la vida que su hermano es el heredero y…
Por Dios…Kanji quiere ser señor feudal –decía con tono de luto
-Es tan solo una posibilidad, no estamos completamente seguros de esto, de esta misma manera, también estaba Fugaku-san, pero el está gravemente herido, por el atentado al edificio de la plaza, por lo que asumimos que no es el quien esta detrás de esto. Esto nos deja con solo cuatro sospechosos de los que ya hemos retirado a otro.
-¿A otro? –Respondió rápidamente el mandatario – ¿a quien se refiere? –dijo sentándose nuevamente su silla.
-El país del colmillo –fue la respuesta de Shikamaru.
-¿Qué?, si esto es una broma no le encuentro la gracia ¿no desconfían en el enemigo de mi nación pero si en mi hijo?
-El país del Colmillo podrá tener el motivo, pero su situación actual es demasiado intensa para haber planeado esto.
-¿a que te refieres? –pregunto el señor feudal incrédulo.
-Hace poco menos de un mes tu vieron un terremoto que derrumbo varios edificios, y mato el señor feudal del Colmillo y a un cuarto de la población. El terremoto destruyó la presa de la ciudad lo que inundo casi la mitad del pueblo, están en ruinas.
-Naruto y yo fuimos ha investigar sobre el problema de los atentados, y descubrimos la situación.
-Significa que solo quedan tres sospechosos –afirmaba el señor feudal. No parecía nada alegre con las noticias que recibió.
-Suyino-sama, no se preocupe por nada, todos las investigaciones de regla ya se han hecho, solo nos queda ejecutar el plan, y todo estará resuelto.
-¿el plan? –dijeron casi todos los presentes, incluidos los demás shinobis en la sala.
-Si, mis compañeros y yo ya estamos listos para comenzar, mañana en la fiesta dará inicio la operación "rescate del loto" –termino con una sonrisa de total satisfacción con el gran nombre que acababa de improvisar.
-¿en la fiesta? ¿Hablas de la fiesta inaugural de la ceremonia del loto? ¿Planean pelear con esos renegados en mi fiesta del loto? –el señor feudal se mezclaba entre el escepticismo y el miedo con respecto al "rescate del loto".
-El heredero al trono estará en la fiesta, es natural que intenten atacarlo a el directamente, ya que su objetivo es evitar la coronación –explicaba Shikamaru de forma elocuente.
-y….que se supone que haré con…Kanji? –pregunto el señor feudal al shinobi que explicaba.
-La verdad es que no debe hacer nada, actué como si no supiera que sospechamos de él –dijo el chunin con total naturalidad –ahora, si nos disculpan mis compañeros y yo debemos ir a prepararnos para la fiesta, Janekido-san dijo que nos ayudaría con la ropa –dijo mirando al aludido.
-Así es –respondió con una reverencia.
-Bien, entonces no les quitaremos más tiempo, pueden retirarse –dijo el mandatario, con una seña indicó que salieran. Shikamaru fue el primero en dejar la habitación seguido por Naruto y detrás Hinata.
-¿Shikamaru? –llamo Naruto gentilmente.
-¿Qué pasa? –respondió sin dejar de caminar.
-¿No se te olvida algo? –dijo con un toque de ironía.
-ummm…..no que yo recuerde.
-¡el plan de mañana! –dijo alzando la voz.
-¿Qué plan? ….. AHH, si –dijo deteniéndose en seco – ¿que no se los he dicho? -dijo quedando frente a sus compañeros. Dijo ganándose una mirada amenazante por parte del rubio.
-Bueno este es el plan –dijo sacando un pergamino de su porta-shuriken.
El sol terminaba su jornada ya por el occidente, que se coloreaba de un amarillo rojizo, cuando la mayor parte de la ciudad se reunía en el salón real de la ciudad. No era tan grande como el edificio destruido de la plaza donde se realizaba esta actividad, pero como un tercio de la población estaba asustado de asistir por los atentados, daba el tamaño perfecto, estaba perfectamente adecuada para la actividad, ya que era una versión más pequeña del edificio de la plaza.
Los la música estaba a la orden y la comida en variedades incalculables, era una manera perfecta de reanimar a un pueblo completo, que mostraba mucho entusiasmo en esta fiesta que era la mas importante del año. A pesar de que era una fiesta de todo el pueblo, la fiesta se dividía en dos partes: una era la planta baja del edificio y sus exteriores, donde algunas carpas y grandes equipos de música animaban a la mayoría de los ciudadanos, y los vendedores de comida aprovechaban para ganarse una buena porción de efectivo, y la otra era una fiesta de etiqueta acondicionada con música en vivo, manjares dignos de reyes, exclusiva para los ricos, los miembros del consejo y sus familiares y la familia real, incluidos los invitados del "País del Fuego", que se las habían arreglado para conseguir ropa formal, ya que esa parte de la fiesta era de etiqueta.
En ese ambiente tan refinado y plástico, Naruto Uzumaki solo podía sentirse como pez fuera del agua, hacia donde veía solo encontraba risas fingidas, ceremonias entupidas y demasiado maquillaje, así que decidió exiliarse a una esquina cerca de la mesa de los bocadillos, que era lo único que parecía real en ese sitio, para esperar a sus compañeros que ya se tardaban bastante. Tomo algo de la mesa cuadrado, marrón y frió, que a pesar de su dudoso aspecto, era como comer un pedazo de paraíso, con su mano libre aflojo el corbatín de traje que estrangulaba su cuello, para que el aperitivo llegara a su lugar, aprovecho para tomar una buena bocanada de aire, ya que con eso aprisionando su cuello le era dificultoso respirar.
En contra de su voluntad, Janekido le obligo a ponerse un traje de color negro y unos zapatos tan brillante que casi podía ver su reflejo, y claro, el pequeño y mortuorio pedazo de tela que atrapaba su cuello, pero jamás había usado un traje en su vida, y ahora entendía por que el destino lo había protegido de eso hasta ahora. Siguió parado ahí, saludaba de vez en cuando a alguien que le saludaba, después de casi media hora de espera comenzaba a desesperar, y francamente no podía comerse toda la comida de una sola mesa, así que comenzó a moverse de ese sitio, cuando cruzó al lado de uno de los meseros tomo un vaso de algo que contenía alcohol.
-¿Naruto? –escucho una voz conocida que lo llamaba.
-Shikamaru al fin llegaste –dijo con un tono sarcástico bastante evidente. A él también le habían obligado a vestir un traje al igual que el rubio, con la salvedad de que el traje del dominador de sombras constaba de una corbata normal, no un corbatín, y un chaleco de smoking. Aparte habían lo grado que se peinara, tenia toda su cabellera peinada hacia atrás, amarrada en una coleta baja en su espalda, no parecía un ninja en absoluto.
-Si, y justo a tiempo, ¿Qué edad tienes, 5 años? –dijo señalando una pequeña mancha de color crema cerca de su desarreglado corbatín. Empujo al rubio hasta un pequeño espejo alojado en una columna, donde el shinobi pudo ver lo mal arreglado que estaba.
-esto es absurdo –dijo tomando el pañuelo que Shikamaru le ofrecía, intento en vano hacer desaparecer la mancha, solo pudo empeorarla –mi trabajo es atrapar a unos locos, no venir a fiestesitas inútiles –pasando la tarea a su compañero, que obtuvo mejor resultado usando un trozo de hielo en el pañuelo.
-Estas en cubierto, se supone que te cubras –dijo el shinobi haciendo énfasis en la ultima palabra –como sea ¿Dónde esta Hinata? –dijo buscándola con la mirada en los alrededores.
-Ella no vino con migo –dijo tomando un sorbo de su bebida.
-¿Cómo que no vino con tigo? –dijo el enfocándose en Naruto.
-No, no lo hizo –dijo girándose para tomar otro bocadillo.
-Grandioso, ahora, vamos a tener que esperar y…-se detuvo súbitamente.
-¿Y? –balbuceó Naruto después de unos segundo cuando aun tenia comida en la boca.
-¿sigues ahí Shikamaru? –Dijo al notar el prolongado silencio de su compañero –Sabes es de muy mala educación quedarse callado cuando…
Se detuvo al igual que Shikamaru cuando miro lo que el observaba: una hermosísima mujer acababa de entrar en el salón, su tremendo cuerpo de súper modelo estaba resguardado de la vista de todos los hombres que fijaron sus perversas miradas sobre ella por un despampanante vestido de satín, color lavanda, adornado por lentejuelas tan diminutas que parecían parte de la misma tela, con un escote que llegaba justo a la gloria, que causaba envidia a todas las mujeres y torpeza a todos los hombres, incluidos dos expertos shinobis de Konoha. La piel nívea de sus hombros era protegida por una fina chalina de seda, del mismo color del vestido, que solo servia para dejar que la imaginación del los espectadores llevaran a la muchacha a situaciones poco decentes.
Aquel espejismo entro con paso firme y calmado en el salón, bastante extraño pues llevaba unos tacones que la alzaban casi 3 pulgadas del suelo. Al shinobi rubio se la había olvidado como pronunciar las palabras desde el momento en que se fijo en ella, seguía los movimientos de aquella mujer como si poseyera un sharingan, por lo que se percato que no andaba sola, buscaba a alguien.
En un momento de su trance vio como aquella mujer se enfoco en su rostro, y transformo la línea de sus labios carmesí en una sonrisa, esa mujer le había sonreído, entre todos los hombres que podían haber en esa sala, le había sonreído a él, y solo hasta ese momento se fijo en los detalles de su rostro, del como su cara completaba un contraste exquisito con el resto de su cuerpo, como su cabello se desbordaba en bucles a los lados de su rostro, exaltando mas la belleza de su cara. Pero hubo algo que lo saco de su embelesamiento de un golpe, cuando sus ojos azules se enfocaron en los de ella, unos ojos calidos y brillantes, que aunque expresaban ideas sin usar palabras, también guardaba secretos en lo profundo de su espíritu, todo esto se reflejaba en sus ojos, esos hermosos y plateados ojos, que solo podían pertenecer a un Hyuga: la mujer que había cautivado a todo un salón completo era nada más y nada menos que Hinata Hyuga.
Al encontrar a sus compañeros la kunoichi se apresuro entre la muchedumbre, tarea fácil pues todos se hacían a un lado para contemplarla, hasta llegar donde la esperaban sus compañeros. Cuando estuvo a menos de un metro de sus compañeros se percato de que sus ojos ataban abiertos de par en par, como si los hubieran capturado en una fotografía, no movían ni un solo músculo.
-ya basta chicos –su mirada no pudo soportar la expresión de adoración de sus compañeros, su rostro se inclino ligeramente a un lado sonrojado, para esquivar la mirada de cierto shinobi en especial –están exagerando –dijo en un tono bajo, como si no quisiera que la escucharan.
-Hinata…. –Shikamaru fue el primero en salir del trance –waw…estas bellísima, Janekido si que supo hacer su trabajo –la aludida se sonrojo aun más y sin mirarle a los ojos solo pronuncio.
-gracias –
Naruto no solo no podía pronunciar palabras, veía como los labios de Shikamaru se movían, pero el sonido no llegaba hasta sus oídos lo que era muy malo, por la forma en que Hinata le miraba debía de ser algo relacionado con su misión, pero el sonido seguía sin aparecer. Luego de unos minutos de la conversación Hinata fue en rumbo contrario al de su posición y Shikamaru se iba por un camino distinto.
-¡Naruto muévete! –le apresuro Shikamaru, ya había descubierto el motivo de su sordera.
-¿A donde? –pregunto naruto desorientado.
-¿no estabas escuchando? –dijo acercándosela rubio, el aludido no le respondió, como se supone que le iba a decir que si.
-El plan ¿te acuerdas? Sepárense y actúen normal hasta que Hinata nos de la señal –dio media vuelta y siguió su camino.
El rubio se quedo en el mismo lugar, su mente aun no recuperaba todas sus facultades, de un solo trago, lo que quedaba en su vaso, necesitaba un buen golpe que des-aturdiera a su cerebro. El alcohol siempre funciona. Pero de todos modos no entendía que le había pasado con vio a Hinata entrar en el salón, es decir, ya la había visto al menos un millón de veces antes, y luego se le ocurrió: el tiempo no había pasado en vano, no solo él había cambiado, ella también lo había hecho. Su personalidad no era la misma, ya no era la "chica que se escondía", ahora era una gran kunoichi, muy inteligente y perspicaz y claro, lo que pasó hoy, físicamente era completamente otra persona, el tiempo definitivamente no paso en vano, no recordaba la última vez que vio a Hinata con ropa tan reveladora, o la ves que la vio tan hermosa como ahora.
Bien, no importaba lo que haya sido, eso era una batalla que había perdido hace mucho tiempo, había aceptado que el sentía algo muy fuerte hacia ella, algo muy fuerte y extraño, solo necesitaba identificar que era, pero definitivamente era algo fuerte. Durante un par de minutos dio unas vueltas, no pensando en la misión, sino pensando en si debía o no ir a hablar con Hinata
Por una parte no debía, estaba en una misión y podía echarla a perder por desobedecer órdenes, aparte perdió parte de sus sentidos cuando ella se acerco a él hace unos pocos momentos, y por otra parte quería más hablar con la chica que respirar, adema ella era su amiga y hace mucho que no hablaba con ella, y si ella iba a dar la señal de la misión, estando cerca de ella la captaría más rápido. La inclinación de la balanza era obvia.
Tomo otro vaso de wisky antes de moverse, en caso de que el efecto Hinata lo atacara de nuevo, y comenzó a caminar en la misma dirección en que la chica lo había hecho. Encontrarla no fue fácil, era bastante rápida, dio un par de vueltas pero no dio con la kunoichi, pero siguió en su intento hasta que la vio parada charlando animadamente con un hombre. La decepción se hizo presente casi de inmediato, ya que aquel tipo parecía un millonario, pensó en devolverse por donde vino para que ella no la viera hasta que vio una expresión en sus ojos, había girado el rostro, y miraba bajo, luego un largo suspiro mientras el tipo seguía hablando y hablando, ella no estaba animada, estaba aburrida, ese sujeto la estaba aburriendo.
El rubio no pudo evitar divertirse de la desgracia de su compañera, porque significaba que a ella no le interesaba ese hombre, pero aun así siguió viendo la pequeña escena, la expresión de aburrimiento no dejo sus ojos ni un instante, el era el único que hablaba, Hinata solo se limitaba a sonreír de manera mecánica cuando lo creía necesario, era un espectáculo cómico, era imposible pensar que aquel idiota no se daba cuenta de que estaba aburriendo a la chica. Después de unos minutos, el joven ojiazules decidió actuar, tomo dos vasos de ponche de frutas y se dirigió al rescate de su compañera.
Cuando estuvo cerca de ella, una sonrisa le ilumino el rostro, pues pudo vencer la ansiedad que sintió hace rato, Así que se acerco hasta quedar frente a los que "conversaban".
-Hinata al fin te encuentro –dijo ignorando por completo al tercer integrante del grupo –tengo mas de una hora buscándote ¿en donde estabas metida? –dijo pasándole un vaso con ponche. Hinata supo como disimular su desconcierto, había visto al rubio no hace diez minutos, ¿de que estaba hablando? En ese instante Naruto guiño un ojo y curvo la comisura de sus labios. No necesito más para entender, y deseo agradecerle en ese justo momento, pero seria descortés.
-Lo lamento mucho Naruto, es que quise encontrar a una amiga, pero creo que no pudo llegar –dijo dándole un sorbo a su bebida.
-Disculpa –dijo el hombre que hablaba con Hinata a Naruto, que le había dado la espalda – ¿se te perdió algo? Yo estaba charlando con la señorita –dijo en un tono poco amigable.
-OOHH, lo lamento mucho, Hinata no me presentaste a tu amigo –dijo con cordialidad fingida.
-Mi nombre es Taki Ukioto, dueño de Embasadoras Ukioto, ¿se puede saber quien eres tú? –dijo altanero y desafiante. Un desafió, y el rubio sabia como ganar, si a el le gustaba tanto su titulo, el tenia uno que lo haría callar y doblar en redondo.
-Yo soy Naruto Tanaka –dijo tendiéndole la mano con una sonrisa falsa –soy el novio de Hinata -al escuchar esto Hinata dio un respingo y un grupo de emociones se desbordaron de todos lados chocando en su pecho, involuntariamente los labios de la chica se curvearon hacia arriba, su piel estaba erizada de la emoción, oír esas palabras salir de la boca de Naruto, aunque solo fuera una mentira. El joven, totalmente avergonzado, balbuceo una excusa tonta y se fue dando tropezones.
-Espero no haber interrumpido algo Hinata-chan –dijo el rubio con una gran sonrisa, que convirtió a la kunoichi en una tonta.
-No era nada importante –fijo su vista en el fondo del vaso, para que el Uzumaki no viera como se había sonrojado –solo otro patán millonario –soltó entre risas, que fueron acompañadas por las del rubio. Luego de eso, el silencio los envolvió a ambos, ya que ninguno sabia que agregar. Y, luego de varios minutos, sorpresivamente Hinata fue la primera que decidió hablar.
-¿Cuánto tiempo dijo Shikamaru que había que esperar? –no era algo muy sustancial, pero era conversación al fin.
-eh….creo que dijo 20 minutos –dijo el rubio, buscando desesperadamente algo más que agregar, pero su cerebro no le daba buenas ideas. Y el silencio se coló de nuevo, acompañado de una alegre tonada de vals. Estaban parados uno al lado del otro, veían como algunas personas comenzaban a bailar. Hinata sostenía su vaso, con las dos manos, viendo las ondas que se formaban en el liquido cada vez que apretaba el recipiente, en ese momento decidió que actuaba como idiota, si había algo que ella tenia en claro es que amaba al chico que tenia al lado desde… desde casi siempre, ¿que es lo peor que pude pasar si le dice lo que de verdad siente?
-Que se asuste y no te hable jamás –respondió una voz en su cabeza
-pero será mejor que no intentarlo… ¿no? –le pregunto a la voz.
-¿Hinata? –alguien la estaba llamando, una voz que jamás confundiría.
Alzo la cabeza para encontrarse con la mirada confundida de Naruto, guardo silencio para que pudiera responder.
-¿quieres bailar? – dijo con un poco de nervios, no la miraba a ella, si no a las personas que bailaban el vals, pero aun se notaba el color rojizo que habían tomado las mejillas del rubio. Sonrió involuntariamente, ¿Qué es lo peor que pude pasar?
-si –dijo con la misma sonrisa, tendiendo su mano a quien la invitaba. Este la tomo sin muchas ceremonias, e intento ocultar su sonrisa. Tiro de su mano suavemente hasta llegar al medio de la pista de baile y se puso frente a ella, puso una mano en su espalda baja, mientras ella colocaba una en su hombro, y comenzó el baile. Naruto era bueno en muchas cosas, pero el baile no era una de ellas. Cuando intentaba ir al ritmo de la melodía se adelantaba, y cuando se daba cuenta e intentaba arreglarlo se que daba muy atrás en el ritmo, un completo desastre, que hizo que la heredera del souke soltara una pequeña risa.
-¿te burlas de mi? –pregunto con fingido resentimiento.
-no –dijo ella soltando otra risa –solo de cómo bailas –dijo con otra risa.
-tome unas clases unas vez, no estoy tan mal –dijo intentando justificarse, miraba sus pies para no pisar a su compañera, o a alguien más.
-¿Cuántas clases tomaste? –pregunto intentando llevar el ritmo del Uzumaki.
-una –dijo un poco apenado, sin dejar de mirar sus pies –con Sakura-chan.
-espera…detente –dijo parándose en seco, siendo imitada por el Uzumaki. Tomo la mano del rubio, comenzando a moverse al ritmo de la canción, Naruto simplemente seguía los pasos de Hinata, que lo hacia bastante bien.
-Ves, no es tan difícil –dijo la kunoichi –siempre recuerda los pasos se dan en círculos –hizo una pausa para seguir la canción –y hay una diferencia de tres segundos entre paso y paso –dijo deteniéndose para demostrar lo que acababa de decir.
-1, 2,3 –dijo empezando su baile –ves es sencillo…1, 2,3…1, 2,3, -termino viendo como su acompañante comenzaba a mejorar en sus pasos.
-ahora es tu turno –le indico a Naruto.
-¿mi turno en que?....1, 2,3 –dijo intentando no perder el ritmo.
-de guiarme, en el vals es el hombre quien guía, no la mujer –dijo riéndose.
-…bueno, esta bien… pero si te piso será tu culpa –dijo entre risa, y comenzó a bailar, recordando todo lo que le acaban de decir. No tenía mucha gracia, y definitivamente no era el mejor bailarín de todos, pero por lo menos llevaba el ritmo de la canción y no piso a nadie. La canción termino sin ningún herido.
-bueno eso no estuvo tan mal –dijo la heredera del souke, viendo sus pies intactos. Alzo su cara para encontrarse con la sorpresiva cercanía que el baile le había hecho tomar con el rubio, ya que sus rostros habían quedado demasiado cerca cuando lo miro. Naruto se había dado cuenta del mismo hecho, pues la cercanía lo había hecho recordar lo exageradamente bella que era la mujer frente a él, los dos se quedaron así como estaban: Naruto con una mono en la espalda de Hinata, acercándola demasiado a su propio cuerpo, y ella con un brazo puesto detrás del cuello del rubio, cuando se percato de eso, las mejillas se colorearon de rojo, que no pasaron desapercibidas por Naruto, que curveo sus labios al contemplar el rostro de la muchacha, que se veía infinitamente más hermoso así. El mundo dejo de existir hasta que los aplausos a la orquesta comenzaron.
-creo que…ya es hora –dijo la heredera del byakugan separándose de Naruto.
-si…hay que…darnos prisa –contesto el ojiazules, evitando el contacto visual con la chica, no porque sintiera vergüenza, sino para que esta no notara la sonrisa idiota que la simple cercanía le había causado.
-El señor feudal ya va a hablar –dijo Naruto viendo como este subía a la plataforma donde se encontraba la orquesta.
-Byakugan –dijo Hinata en un susurro, asegurándose de que su cabello cubriera las venas marcadas en su cara. En esta parte de la misión, su objetivo era evitar el atentado que Shikamaru había previsto, por ser una oportunidad excelente para el enemigo. Según las suposiciones de Shikamaru, los ninjas renegados, no intentarían un ataque frontal, sino más bien un acercamiento indirecto, crear caos de la nada. Hinata, basándose en el esquema de Shikamaru, buscaba únicamente el la estructura del edificio, ya que el líder de la misión aseguraba, después del estudio de los otros ataques, que solo causarían pánico, para reafirmar su amenaza, y ella junto a Naruto debían evitar eso.
-¿ya encontraste algo? –Pregunto Naruto, con impaciencia.
-Ni siquiera algo fuera de lugar, creo que el señor feudal se esmero en la vigilancia –dijo con un dejo de decepción la heredera del souke.
-¿Crees que Shikamaru se haya equivocado? –pregunto Naruto, viendo como el señor feudal comenzaba lo que parecía un largo discurso.
-¡ahí están! –dijo Hinata demasiado alto, que otros aparte de Naruto voltearon a mirarla, inmediatamente desactivo el byakugan, para no asustar a otras personas.
-¿los ninjas? –pregunto Naruto, más discretamente de lo que Hinata había hecho.
-¡si! –dijo hablando más bajo –hay que avisarle a Shikamaru
-Tengo una idea –dijo el rubio intentando localizar al miembro faltante. Estaba, cerca del podio improvisado, escuchando con algunos consejeros del señor feudal, el discurso de este ultimo. De su baso vació, tomo un trozo de hielo y lo arrojo por el aire hasta llegar a la cabeza del dominador de sombras, cuando el frió proyectil toco su cabeza se giro bruscamente buscando un culpable, vio desde la distancia como el Uzumaki le saludaba, haciendo señal de que saliera, y se encamino a la salida, por donde Hinata ya se les había adelantado, Shikamaru se dirigió discretamente a la salida, para darle alcance a su compañeros, que llevaban una buena ventaja, tan pronto se alejo de la puerta diviso la figura de su compañeros corriendo, por la izquierda adentrándose en un jardín, estuvo junto a ellos en cuestión de segundos.
-¿los encontraste? –le pregunto a Hinata tan pronto estuvo a su lado.
-si –contesto ella mientras escaneaba el sitio al cual se dirigían –Ahora solo hay tres –hizo una pausa –y están colocando papel bomba en el primer piso.
-Pero, si el señor feudal esta en el segundo piso, ¿por que colocan la bomba en el primer piso? –pregunto naruto confundido.
-su objetivo no es la pared, sino la columna que sostiene el segundo piso, ¿no es cierto Hinata? –estaba seguro que era para eso, pero buscaba una confirmación.
-Es la columna que sostiene el podio donde esta la banda –dijo Hinata asombrada.
-donde esta parado el señor feudal justo ahora –acertó Naruto de manera sombría.
Los tres shinobis aceleraron su paso al máximo, estaban solo a 5 metros de donde estaba el enemigo. Cuando llegaron vieron a los tres ninjas, estáticos, revisando si habían cometido algún error. Los ninjas de Konoha arremetieron inmediatamente: Shikamaru se arrodillo para realiza su técnica de levantamiento de sombras, que se arrojaron como lanzas sobre el enemigo, que emprendió la retirada al bosque que estaba a unos metros de su ubicación, Naruto lanzo unos shurikens, aunque no fueron muy efectivas para detenerlos, se incrustaron en la pierna de uno de ellos, lo que seguramente retrasaría su paso. Los dos miembros masculinos estaban a punto de dar caza a los ninjas cubiertos de túnicas.
-Shikamaru, Naruto vengan rápido –Dijo Hinata que se encontraba frente al objetivo original. Cuando los aludidos llegaron a donde se encontraba Hinata se encontraron con que toda la pared estaba tapizada en papel bomba. Todos unidos por hilos casi transparentes, algunos con forma cuadrada, otros con forma rectangular, y con diferentes letras en cada sello, y todos zumbaban, señal de que se estaban quemando.
-no podemos quitarlos todos a tiempo –dijo el Uzumaki asombrado del trabajo del enemigo.
-no todos se pueden desactivar –dijo el dominador de sombras después de un análisis de dos segundos –es un sistema complejo, esos hilos conectan con los detonadores principales, solo hay que desactivar sellos específicos y ninguno de ellos explotara.
-¿y como haremos eso? –pregunto Hinata activando su byakugan.
-Hinata, mira dentro de los sellos explosivos, debe de haber algunos que se diferencien de los demás, busca todos los que sobresalgan de alguna manera –indico al la kunoichi mientras seguía analizando los explosivos en la pared.
-hay algunos que parpadean –dijo dirigiéndose a Shikamaru.
-¿Qué? –incluso el genio del equipo estaba confundido
-Hay al menos 50 sellos en esa pared, y hay al menos 12 que parpadean al mismo tiempo, hay esta otra vez –dijo notando el casi imperceptible brillo de esos papeles.
-desconexión instantánea –susurró Shikamaru para si mismo –Naruto debes quedarte con Hinata, necesitara clones de sombra para desactivar esto, Hinata debes identificar específicamente todos los sellos que brillen y arrancarlos todos al mismo tiempo –dijo enfatizando la ultima frase.
-¿y tu que harás? –pregunto Naruto viendo como Shikamaru se alejaba
-yo iré a buscar a los renegados –tienen exactamente 7 minutos antes de que detonen todos los sellos así que apresúrense –dijo mientras se adentraba por el bosque donde sus objetivos se escaparon –si el zumbido desaparece es que las bombas ya no detonaran. Pueden hacerlo, confió en ustedes –dijo perdiéndose en el bosque.
-Esto esta mal –sentencio el rubio que regreso a asistir a su compañera.
La rubia estaba sentada como siempre en su escritorio, ojeaba melaganariamente unos papeles sobre su escritorio, de vez en vez le daba una mirada a la apacible ciudad a la que juro proteger. Pensando como sus antecesores habían logrado formarla tal como estaba, y en su compromiso de mantenerla así, una ráfaga de viento helado entro, haciéndola temblar de frió. Alguien toco la puerta de su oficina, no era difícil saber quien era, ya que ella misma lo había citado.
-puedes pasar –le dijo dirigiéndose al jounin que se encontraba detrás de la puerta.
-Buenas noches Hokage-ama –dijo el ojiplateado con una sonrisa, muy inusual en su carácter.
-buenas noches Neji –dijo devolviéndole otra sonrisa –es difícil verte sonreír, debe ser algo muy bueno –respondió la rubia con cierta sorna.
-Pequeñas cosas en la vida, Tsunade-sama, ¿Qué le puedo decir? –dijo ampliando aun más su sonrisa.
-¿y podría yo saber cuales son esas pequeñas cosas? –pregunto adoptando una pose más cómoda en su silla.
-me temo que no –dijo con una mirada de de retador que vence, pero ya recibiría su lección.
-ya veo –respondió tranquilamente con una mirada parecida a la del Hyuga –dime Neji, ¿Cómo se encuentra Tenten? –dijo con una sonrisa picara –espero que este durmiendo ya –dijo haciendo énfasis en la ultima palabra. La cara del jounin adquirió el color de un tomate maduro, la expresión de orgullosos de deforma a una mueca de vergüenza, intento balbucear una respuesta que nunca salio.
-tranquilo, no espero una respuesta –dijo la Hokage entre risas –y no te traje para saber detalles de tu vida personal –dijo recuperando su expresión seria –te he llamado aquí para una misión en especial –dijo buscando entre la pila de papeles sobre su escritorio.
-eehh… ¿y de que se trata esta misión? –pregunto recuperando su tono de piel.
-nada fuera de lo común –dijo mientras dividía y "organizaba los fólderes de su escritorio –vas a ser la escolta de un empresario de el país de las Montañas en su camino hasta la aldea de Konoha para un acuerdo multilaterar, no es nada grave, solo que el cliente se siente seguro con ninjas a su alrededor -Con el solo nombre del sitio, le llegaron recuerdos indeseables, respecto a cierto ciudadano de ese país y su prima.
-No creo que sea necesario que un Jounin cumpla con esa misión, con un para de genins vasta y sobra, si es puro capricho del cliente –definitivamente no iba perder su tiempo con un riquito que no encuentra en que gastar su dinero.
-eso seria lo más prudente –dijo ella con un fólder en la mano –pero el cliente pago específicamente por un jounin –dijo tendiéndole el fólder. Con dos pasos logro apoderarse de los papeles –también pidió que, específicamente, sea un miembro del clan Hyuga quien vaya a la misión. Neji quedo perplejo ante aquella extraña petición, no conocía de alguien relacionado al clan Hyuga en el país de las Montañas, al menos no a ninguna persona que él pueda considerar amigo del clan. Como la rubia delante de él parecía tener más que agregar, no abrió el fólder.
-Le envié la información de la misión directamente a Hiashi Hyuga, y él mismo me indico que tú eres el más indicado para esta misión… debido a tu relación de amistad con el cliente.
Y solo hasta ese momento Neji abrió el fólder que tenía en la mano, solo había dos páginas para esa misión, detallando todo lo imprescindible, y entre eso imprescindible, como el nombre de benefactor de los servicios: Nakio Takeuchi, hijo único, heredero y activista de los estudios Takeuchi, tremendo hipócrita y patán por excelencia, una vez llamado como mejor amigo de Neji Hyuga.
-No aceptare esta misión –dijo el jounin controlando el tono de su voz.
-no estaba pidiendo tu permiso, solo te dejaba saber –dijo la ninja medico con un acento drástico en su voz.
-Lo lamento mucho, pero no tomare parte en esta misión, Hokage-sama, con el debido respeto no creo que deba permitir la entrada de ese tipo de escoria a la aldea –si bien era cierto que solo hablaba por resentimiento, ese tipo de personas son buenas para pocas cosas.
-Neji, como ninja activo de esta aldea has asumido un compromiso importante, y es acatar todas las órdenes que se te den, por lo tanto, a primera hora mañana saldrás con destino a Las Montañas, y vas a traer a Nakio Takeuchi hasta aquí. ¿Entendido? –dijo la rubia viendo la expresión crispada de su subordinado, estaba furioso, pero seguía siendo su subordinado.
-¿entendido? –repitió ella marcando cada silaba.
-si… Hokage-sama –respondió entre dientes el Hyuga, su s puños estaban apretados casi hasta hacerle daño, mecánicamente forzó a su cuerpo ha hacer la inclinación que solía hacer. Se disponía a salir de aquel sitio para digerir ese ultimo hecho, debía traer al miserable que le causo tanto daño a su prima, que ahora quería como una hermana, pues el problema no era solo que ese tipo le disgustaba, sino lo que le causara a Hinata el hecho de que este en la aldea nuevamente. Su mano se deslizaba por el picaporte cuando escucho la voz del máximo ninja en la aldea.
-Neji…entiendo que esto te desagrade, y se toda la historia de este tipo y tu hermana, pero no hay nada que puedas hacer, el pago para esto, incluso mis manos están atadas, el señor feudal del País del Fuego ordeno este acuerdo –dijo como si hablara con un alumno –a demás, Hinata esta en una misión ahora, y no regresara hasta dentro de una semana, que es el tiempo que este señor piensa durar en la aldea, así que es poco probable que ella lo vea.
-Claro –dijo el ojiplateado con poco ánimo.
-espero tu excelente desenvolvimiento en esta misión, Neji –dijo antes que saliera.
-Así será Hokage-sama –dijo el mientras cerraba la puerta de su oficina.
-Junko, apresúrate –decía el líder de los renegados al chico que se quedaba atrás
-si señor –fue todo lo que respondió, pero con el clima tan frió y la profundidad de su herida en la pierna el dolor era apenas soportable.
-Kuz ¿nos están siguiendo? –le pregunto al otro ninja con ellos.
-no señor, se detuvieron hace cinco minutos, pero… -dijo el chico mirando hacia atrás.
-¿pero que? –pregunto el líder diligente.
-es que…se supone que las bombas debieron haber detonado señor –dijo mirando de reojo a Junko, que es el experto en bombas.
-¿que tienes k decir a eso Junko? Espero no haber dado un viaje en vano –dijo mientras aceleraba su paso.
-no señor, recuerde que el jefe dijo que la explosión era solo para sacudir el sitio, no haría un gran estruendo, solo para los que están muy cerca, a esta distancia no podremos escucharlo.
-eso espero –dijo mientras veía como una kunai se lanzaba detrás de él a un árbol de enfrente, apenas se clavo el papel bomba atado a el explota, dispersando a los tres renegados, pero donde sea que caían había mas trampas, y más explosiones, pero no sabían de donde salían, ni quien los atacaba. Pero cada uno tomo su lado para salvarse, pues no podían luchar contra un enemigo invisible. Junko debido a su herida se quedo a tras, pero seguía luchando por escapar, debido a su pierna activaba más trampa que los demas. Pero justo cuando aterrizo en el suelo su cuerpo dejo de moverse a su voluntad, a pesar del dolor es su pierna, su cuerpo seguía empeñado en no cojear, y caminar con una lentitud tortuosa, hacia un camino alumbrado por la luna.
-Que mala suerte tienes Viejo –le dijo una voz que no sabia de donde venia –párese que nunca te habías enfrentado a alguien del clan Nara –dijo la voz, ahora previniente de una silueta frente a él.
-¿que es lo que quieres? –pregunto a Shikamaru intentando, en vano, moverse.
-¿Yo?.... nada –dijo acercándose y sacando un pergamino del bolsillo de su chaqueta –solo que des un paseo con migo –dijo desenrollando el papel.
-¿ya son todas? –pregunto uno de los clones del rubio a la heredera del byakugan.
-…-
-¿Hinata? –pregunto otro clon nervioso.
-Si, son todos –dijo ella después de otro momento de silencio –Naruto, a mi señal –le dijo a las 16 copias que planeaban detener una explosión.
-1…2…3!!! –dijo ella y al unísono todos los clones arrancaron el papel que tenían indicado, cayendo al suelo todos, esperando una explosión, pero nada, todos estaban a salvo y nadie excepto ellos sabían de la posible catástrofe que pudo haber ocurrido. Hinata se desplomo sobre sus piernas al ver que el peligro ya había pasado, pues el sonido que producía el papel bomba mientras se quemaba había cesado, es decir que las bombas ya no funcionan. Naruto desapareció a todos los clones, con el mismo alivio que su compañera.
-¿crees que debamos volver a la fiesta? –pregunto el rubio a Hinata.
-claro que si seguimos siendo invitados, y el señor feudal dijo que debiamos estar cerca de él –dijo ella mientras se ponía de pie y sacudía el polvo y las hojas coladas en su vestido. Cuando alzo su cabeza encontró al rubio a un paso de ella y una mano acercándose a su cara. Su cuerpo se congelo al verlo, porque ni siquiera lo había escuchado, el rubio llevo su mano hasta un lado de su cara, y suavemente toco su cabello, dejando a la ojiplateada en shock.
-Listo –dijo con una gran sonrisa y una hoja seca en su mano, que le había quitado a la cabellera de Hinata.
-Gracias –dijo evitando que Naruto vea como hizo que su cara tomara un leve color rosa.
Uno a uno comenzó a quitar los papeles bomba de la pared, no podían dejar evidencia. No tenían ni dos minutos en su labor cuando oyeron explosiones provenientes del bosque, no muy lejos de su posición, por el mismo camino que Shikamaru había tomado. Inmediatamente después escucharon las voces de los guardias que venían a donde ellos estaban, decidieron irse por el lado contrario por el cual habían venido, pero otro escuadrón de guardias ya se acercaba por ahí.
-¿Qué hacemos ahora? –le pregunto el rubio a Hinata cuando vio todas sus vías de regreso a la fiesta estaban atestadas de guardias que no creerían la razón del porque estaban ahí detrás.
-eehh…..- Hinata se exprimía el cerebro buscando una salida, pero no la encontraba, si huían al bosque los guardias le seguirían quien sabe hasta donde, y si los noqueaban enviarían a más… y se le ocurrió, la excusa perfecta de porque estar ahí. Miro al Uzumaki asustada y con la cara roja.
-¿Qué te pasa Hinata? –pregunto el rubio preocupado por la expresión que acababa de tomar su compañera.
-Discúlpame, Naruto –dijo ella, y antes de que el rubio le preguntara por que, ella le tomo por la nuca para atraer su cara hasta la suya y le beso, como se besan dos enamorados lujuriosos, luego paso su otro brazo alrededor de su cuello aprisionando al rubio en un apasionado beso, que el no tardo en seguir, pero solo su cuerpo era el que besaba a la kunoichi, su cerebro estaba tan sorprendido que no podía pensar con claridad. Ahora, Naruto apreciaba el hecho como una tercera persona, como si su mente se saliera del cuerpo para contemplar lo que el cuerpo por si solo hace: como su boca se movía al compás de la de Hinata, como sus brazo se habían a presionado de su espalda apretándola contra su cuerpo. Aun no entendía como eso lo salvaría de los guardias, pero en ese estado entendía muy pocas cosas. Entonces los guardias hicieron su entrada, algunos con armas, otros con linternas que apuntaron directamente a las únicas dos personas en aquel desolado sitio.
-ehh…ejm –uno de los guardias que los habían enfocado los llamo después de un tiempo, ya que los dos "civiles" seguían pegados como si nada pasara.
-eehh…disculpen –llamo otro guardia a la pareja.
-Si, ¿Qué pasa? –respondió Naruto regresando a la realidad.
-¿no oyeron una explosión? –
-si, pero creímos que eran los fuegos artificiales –dijo Hinata cortésmente.
-bueno no eran fuegos artificiales, eran bombas y no pueden estar aquí –dijo el que había hablado por primera vez –llévenlos dentro –le ordeno a tres guardias que los escoltaron hasta dentro de la fiesta otra vez.
La fiesta continuó como si nadie hubiera intentado destruirla, los ciudadanos bailaron y gozaron como lo hacían cada año y el señor feudal dio un discurso aun más largo a su pueblo, no hubieron problemas que no se pudieran controlar solo con la guardia, todo estuvo en completa calma, aparentemente.
Los tres ninjas de Konoha, habían establecido que en la mañana siguiente para planear su nuevo contra ataque, así que no se verían hasta el día siguiente. A pesar de que Naruto y Hinata entraron juntos al salón de la fiesta, no se dirigieron la palabra, primero porque la primera dama mando a buscar inmediatamente a Hinata y, segundo ella estaba demasiado apenada como para mirar al Uzumaki.
El rubio sin embargo ya no le interesaba la comida o la bebida, o las personas del sitio, solo pensaba en el beso que acababa de recibir, un beso que lo había sacado de su juicio, literalmente. Jamás pensó que sentiría tan agradecido de los guardias de ese país.
Ahora si no tenia duda que lo que sentía por ella era algo fuerte, es decir ya lo habían besado antes, podía decir que de la misma manera, pero ninguno de ellos le había causado el trauma que ese le había causado. Una sonrisa le ilumino el rostro.
-tuvo razón todo el tiempo –dijo encaminándose a la salida del ahora vació salón -
Gracias Iruka-sensei.
Ya pasaban de las doce de la noche, aun se veía a las personas celebrando por su cuenta en las esquinas y los parques. Después del incidente con las bombas solo alcanzo a ver a Shikamaru de lejos, pero no pudo saber nada sobre como termino su parte de la misión, pues lo perdió de vista muy rápido, y Hinata procuro no dejarse ver -¿será que se arrepiente? – Se cuestionaba camino a su hotel -¿y si solo lo hizo por necesidad? – seguía el cuestionando, pero ninguna respuesta llegaba –a quien le importa, obtuviste lo que querías, un apasionado beso de Hinata Hyuga –decía diligente una voz en su cabeza, y no fue hasta ese momento que eso era lo que le pedía su organismo, por eso se descontrolaba cuando la veía –eso no es lo que yo quería –respondió mentalmente, luego recapacito -…no es lo único que quiero – pensó al tiempo que un grupo de imágenes paso como un desfile de fotos ante sus ojos: vio como ellos dos entraban juntos al salón de la fiesta, ella tomada de su brazo; besándose bajo una farola en la calle; él recibiendo un abrazo por un regalo que le había hecho; sentados juntos en su techo viendo el atardecer, caminar de la mano en un parque al medio día –pero que cursi ere -dijo burlonamente la voz en su interior, y tenia razón, pero no le importaba porque exactamente eso era lo que quería –en serio, ¿es que no la has visto? Claro que la has visto no tengo que preguntar –dijo su subconsciente intentando hacerlo enojar –pero ¿te has visto a ti? Crees que ella quiera todo eso…CON TIGO? –pensó haciendo gran énfasis en la ultima palabra.
-tu no vas a arruinarme el día –dijo en voz alta anulando por completo el efecto de la otra voz sobre su cabeza.
El hotel Xang Yu ya estaba a la vista, a una esquina solamente, palmeo sus bolsillos solo para comprobar que sus llaves siguieran allí. En la entrada de la recepción había una chica rubia de pelo corto con aspecto soñoliento, que le provoco un bostezo al Uzumaki, cuando se acerco al ascensor, vio que había alguien en el, alguien demasiado conocido, Hinata. Pero cuando ella se percato de que el estaba ahí, las puertas del ascensor comenzaron a cerrarse y ella no pudo hacer nada para evitarlo. Naruto se apresuro rápido a las escaleras, los primeros tres pisos los paso como si no estuvieran, pero el cuarto hizo sacar el esfuerzo, lo que le obligo a detenerse por falta de aliento. Al parecer no tendrá la oportunidad de hablar con la chica ahora. Tomándose su tiempo llego a su piso, exhalando sonoramente por el esfuerzo.
Cuando estuvo frente al pasillo, vio algo que le recupero todas las fuerzas: Hinata, agachada en el suelo con sus zapatillas en las manos, recogía algo que se la había caído. Cuando se puso de pie nuevamente su cuerpo de supermodelo salio a relucir otra vez, dejando al Uzumaki otra ves como un zombi. Se fue acercando lentamente para no perder el equilibrio, cuando la Hyuga lo miro acercarse se asusto, y luego se sonrojo esquivando la mirada y girándose para intentar abrir su puerta.
-Se sonrojo… ¿por mi? – pensaba el Uzumaki con muchas dudas.
La chica en el pasillo no conseguía éxito en la tarea de abrir su puerta, por los nervios sus llaves cayeron al suelo, un susurro se escucho en el pasillo proveniente de sus labios, miro de reojo al rubio y se agacho rápidamente para conseguir el objeto que se le escapo de los dedos.
-Se puso nerviosa…….. ¿Por mi? – pensaba el rubio con una tremenda sonrisa en la cara.
Estuvo al lado de ella antes de que pudiera levantarse. Le ofreció su mano que tomo tímidamente.
-hola – dijo el aun con su sonrisa.
-hola – respondió ella con voz baja.
-sabes no te vi después de que nos encontraron los guardias –dijo con tono serio.
-si… bueno…- intento terminar ella pero su vergüenza no le permitió.
-y quería hablarte sobre lo que paso allá – con la sola mención del hecho su corazón se acelero tanto que temía que él lo escuchara. Por el tono de su voz se imaginaba que clase de cosas le diría al respecto.
-estupida – se condenaba mentalmente –no debiste hacerlo, no merecías hacerlo, que tonta – se reprimía ella misma, imaginándose que tipo de cosas le diría el ho9mbre que ama, no exactamente lo que ella desea escuchar, sino todo lo contrario, que ella no tenia derecho para hacer eso, que el no la quería, que ella no era suficiente.
-Yo también quería decirte algo sobre eso –le interrumpió ella justo antes de que el abriera la boca, aunque no pudiera tenerlo a él, conservaría por lo menos su dignidad.
-Lo que paso ahí no tiene significado alguno –dijo con mucho esfuerzo de su parte, auque sus ojos la traicionaban al mirar los azules de Naruto.
-per…- intentaba objetar el Uzumaki confundido con la contradicción entre la boca y los ojos de la Hyuga, pero esta no le permitió.
-fue una simple estrategia para engañar al enemigo- dijo intentando sonar convincente –materia básica ninja- dijo fingiendo una sonrisa.
-si, pero- intento en vano el rubio hablar otra vez.
-no debes sentirte confundido- dijo al ver la extraña mirada de Naruto, sin saber que era ella quien lo confundía.
-lo entiendo…- volvió a ser interrumpido. Es la primera vez que ve a Hinata hablar e interrumpirlo tanto, y ya empezaba a molestarle
-se que tu solo estabas fingiendo también- hizo una pequeña pausa para poder decir lo siguiente -…porque tu amas a…Sakura- su voz se quebró casi imperceptiblemente.
-¿Qué? ¿Qué tiene…-interrupción una vez más.
-aun así, me disculpo por actuar de manera tan apresurada, no debí hacerlo y…- su voz se quebró otra vez y sus ojos querían dejarla en ridículo, se giro a la puerta y busco la llave- lo siento, Naruto- dijo intentando resguardarse en su habitación para que el hombre que amaba no la viera llorando.
-¿Terminaste?- pregunto el rubio un poco molesto.
¿Qué si había terminado? No entendía que le pasaba a ese chico, no podía creer que Naruto fuera tan insensible para hacerla sufrir más, se giro con todo el coraje que pudo para enfrentarse a sus ojos –si –respondió ella igualmente molesta.
-Por fin- dijo el rubio cansado del juego, tomo la cara de la kunoichi entre sus manos y bruscamente la atrajo hasta la suya y le deposito un beso en los labios, no que el otro, para que los guardias se confundieran, si no uno verdadero, suave, y aun así más intenso que el anterior, dejando a Hinata con la cabeza totalmente en blanco.
SUPER YO OTRA VEZ, primero k nada (y aunque un poquito tarde) feliz año nuevo a tods. Creo k me tarde menos en subir esta vez ¿verdad que si? Bueno ya no importa, aquí esta el capitulo, muy largo, pero es que pensé que si cortaba un pedazo de todo eso perdía la emoción por completo. Hay algo de lo k me di cuenta y es k estuve dando muchas vueltas y vueltas y nada de NaruHina, que es lo k ustedes vinieron a ver, así k de aki en adelante todo va a girar en torno a esos dos, y alguna k otra pareja en el camino, ustedes preocúpense por leer y de dejar MUUUUCHOS REVIWES (criticas de todo tipo son aceptadas, y sugerencias claro) hasta la próxima ;D
