Advertencia: Ninguno de los personajes de Shingeki no kyojin/ 進撃の巨人 me pertenece, todos son de la autoría y propiedad del gran Hajime Izayama; yo solo soy una personita común y corriente que encontró un poco de inspiración y tiempo libre para escribir esta locurita en la que se divierte a costa del sufrimiento (solo un poquito y de vez en cuando) del heichou y la pequeña Petra.

Desde el principio este fic fue planeado para ser muuuy largo y lento en la construcción de la trama, así como no tener un final feliz (lo aclaro de una vez por aquello de los que no les gusten esa clase de historias); pero a cambio les prometo pequeños ratitos de diversión, empalagoso romance, una buena redacción y aceptable ortografía xD

Una semana tarde, pero aquí está el séptimo capítulo... ¡que lo disfruten!


Art of War


" I'm a soldier up against the Wall, I'm a soldier till it's over, live and die fighting for the Art of War, I will never fall…" We the Kings


Capítulo VII


Después de tomar un abundante desayuno que consistía en huevos, tocino, fruta y una enorme hogaza de pan recién horneado (lo que según la cocinera era "apenas suficiente" considerando el duro entrenamiento al que deberían enfrentarse) los cadetes se dirigieron a la parte posterior del campamento, a una gran bodega que se encontraba cerca del lindero del bosque.

Esta sería la primera vez en la que se les entregaría el DMT completo, así como una mochila cargada de todo lo que necesitarían en caso de enfrentarse a una situación de emergencia fuera de las murallas. Sería un simulacro de pérdida de caballo, como le gustaba llamarlo el sargento Keith.

–¿Lista para correr como loca por el bosque cargando tu peso en objetos innecesarios? – rio Gunter al ver a la pequeña muchacha ser prácticamente aplastada bajo el peso de la mochila.

–Eso creo… – dijo ésta tratando de equilibrar la cantidad de kilos que cargaba cada hombro.

–Eso se ve muy pesado, ¿no necesitas que te ayude?

–Es parte del entrenamiento, ¿no? Si quiero ser un verdadero miembro del ejército necesito pasar por ésta prueba.

–De acuerdo… pero si por el camino necesitas una mano, no dudes en pedirla.

Con pasos lentos pero decididos, ambos se acercaron al círculo que poco a poco se había formado en torno al sargento, quien esperaba a que todos estuvieran lo suficientemente cerca para poder dar las siguientes indicaciones.

–Muy bien, cadetes, ¡escuchen! En breve iniciaremos la carrera a través del bosque: será una vuelta de aproximadamente treinta kilómetros en la que tendrán que cargar en todo momento con su equipo; el tiempo máximo para terminar la prueba será de cuatro horas. Ahora, para ayudar con la evaluación, contaremos con la presencia de varios miembros de la Legión de Reconocimiento; ellos me ayudarán a vigilar el cumplimiento de las normas establecidas en todo momento.

Y como si hubieran estado esperando estas palabras para aparecer, de entre la bruma matutina surgieron cinco altas figuras.

–Saluden al general Smith y a los miembros de la Legión.

El corazón de Petra rebosaba felicidad. Colocó con orgullo el puño derecho sobre su pecho en forma de saludo hacia los recién llegados; no podía creer que precisamente ellos estuvieran ahí.

La teniente Hanji, que era la que más cercana a su posición, le dedicó un amistoso guiño y una sonrisa de complicidad antes de colocarse en posición.

–Muy bien, ahora que ya estamos todos listos es hora de comenzar. Todos en formación. ¡Adelante!

Y con esta orden dio inicio la carrera por el bosque que determinaría su permanencia o no en las Tropas.

Una ligera llovizna comenzó a caer sobre el bosque.

–Cuando dijiste que conseguirías unas vacaciones cerca del campo de entrenamiento, nunca me imaginé que te referías a venir a cuidar mocosos enclenques. – se quejó Auruo colocando su montura a unos cuantos metros del general mientras trotaban por el bosque a la cabeza de la formaci+on de cadetes.

–Esto fue lo mejor que pude conseguir; sabes que la Legión no es precisamente la más querida por los altos mandos, siguen creyendo que nuestro trabajo es una pérdida de fondos. – respondió el rubio ante el reproche. –Además, si lo comparas con la misión de la que acabamos de regresar esto es como un pequeño paseo por el parque.

–En eso tiene toda la razón, general; el comportamiento de los titanes a los que nos enfrentamos era todo menos normal; fue algo difícil manejar la situación – dijo la mujer de gafas con un semblante serio. – En todos mis años de estudio nunca había presenciado algo igual. ¡Fue extraordinario!

–Yo tampoco creo que esos titanes hayan sido como los que habíamos enfrentado anteriormente; no olían como los otros – comentó Mike Zakarius olfateando el aire como tratando de dar a entender su punto.

–Definitivamente se trataba de un comportamiento anormal – exclamó sorprendida la teniente.

–Aquí la única anormal eres tú. Ya deja de hacer tanto alboroto por un par de sacos de carne y huesos calientes. – bufó el moreno en tono de voz más ácido de lo normal.

–Tien razón, no estamos aquí para hablar sobre las misiones, estamos de vacaciones, por si no lo recuerdan; así que si me disculpan, iré con el sargento Keith para entablar una conversación normal – y dicho esto, el soldado puso a su montura a galopar y se dirigió a la cabeza de la formación.

–Auruo tiene razón, es momento de ponernos manos a la obra; estos muchachos necesitan un poco de motivación. – sonrió Hanji antes de girar su montura para dirigirse a unos agotados muchachos que comenzaban a trastablillar debido al esfuerzo. – ¡Hey, ustedes!, ¡¿qué creen que están haciendo?! Corriendo de esa manera no llegarán a ningún lado. Quiero verlos correr en serio, ¿me escucharon?

"¡S-si, teniente!" contestaron los asustados muchachos al fijar la mirada en lo fieros ojos de la mujer.

–¡No quiero escuchar palabrerías, quiero verlos correr! ¡Muévanse, muévanse!

"¡Sí, teniente!" dijeron al unísono a la vez que comenzaban a correr como alma que lleva el diablo tratando de huir de una emocionada castaña que los amenazaba con una cuchilla gritando insistentemente que era un titán y se los comería si no los alcanzaba.

–Hanji tiene razón, ya que estamos aquí, debemos dar nuestro mejor esfuerzo. Rivaille, Mike y yo nos quedaremos en ésta zona de la formación, creo que será mejor que tú vayas a la parte de atrás y apresures a los rezagados. – dijo el rubio como si no quiere la cosa, evitando a toda costa girarse a encarar al sargento quien lo taladraba con la mirada.

Por unos segundos temió que su orden fuera olímpicamente ignorada, pero unos segundos después el moreno tomó las riendas de su montura, y tras hacerlo girar se dirigió trotando hacia la parte trasera de la formación.

El general sonrió.

–¿Estás seguro de lo que haces… empujarlo de ésta manera hacia esa muchacha? –preguntó Mike una vez que el caballo desapareció entre la bruma. – Después de todo, tarde o temprano ella terminará siendo un miembro activo del ejército, y sabes que las relaciones entre compañeros están prohibidas.

–No deberías preocuparte tanto por esos dos. Para serte sincero, no creo que la muchacha sea del tipo que aguante la dura disciplina militar; en poco tiempo estará de regreso en su casa. Además Rivaille es demasiado cabezota como para aceptar que siente algo por ella.

A pesar de las palabras de su superior, Mike no pudo evitar sentirse preocupado por la situación; él estaba casi seguro de que la cosa no terminaría bien. Su sentido del olfato le decía que ahí había algo más.


Primero que nada... ¡perdón, perdón, y mil perdones por el retraso! Ahora sí me dio la germanitis aguda D:

En verdad lamento no haber podido subir capítulo la semana pasada, espero que no vuelva a pasar.

Espero que les haya gustado éste capítulo... Jojojo ¿será que la naríz de Mike y las observaciones de los miembros estarán en lo correcto? ¿acaso Rivaille será un cabezota por mucho tiempo mas? xD

Espero leer sus comentarios para ver qué opinan: sus teorías, comentarios, regaños por el atraso, donaciones en efectivo... se acepta de todo.

Sin más por el momento, me despido. Sintonícenos la próxima semana, el mismo día (ahora si...) y por el mismo canal.

Dream Weaver Dili