Laxana's week

Día 7: Home

Con la reserva que le quedaba de energía, logró su objetivo: vencer a su padre y a los pocos guerreros que aún quedaban de pie junto a él, sin embargo el precio había sido tal vez demasiado grande; una tormenta comenzó a caer empapando su pecho desnudo debido a que a los pocos jirones que quedaban sobre su torso no podía llamarse camisa.

Laxus se dejo caer pesadamente sobre sus rodillas y pronto su cuerpo cayó en medio del campo de batalla, a su derecha pudo ver los cuerpos inertes de los miembros de Raven Tail, el ejército de anti-Fairy dirigido por su detestable padre, quien por cierto tenía una sonrisa de satisfacción en el rostro a pesar de haber sido vencido por su hijo; un ligero gruñido salió de su garganta pues sabía la razón de aquella detestable mueca en el rostro de su progenitor, y es que posiblemente no podría cumplir la promesa que hizo a su esposa meses atrás de regresar a su hogar; lentamente su respiración fue haciéndose lenta y pesada.

- Dime guerrero… ¿Qué es lo que quieres? – escuchó una voz en su mente.

- Yo solo quiero… - dijo en un susurro al tiempo que un rayo cayó sobre su cuerpo ahogando un grito lejano – quiero regresar a mi hogar – pensó antes de quedar en la oscuridad.

Cuando Laxus volvió a abrir los ojos se encontró en la familiar habitación de enfermería en Fairy Tail, se incorporó ligeramente mareado; ¿Cómo había llegado ahí? Lo último que recordaba era estar en medio del campo de batalla con el cuerpo entumido por el frío y las heridas. Escuchó unos pasos aproximándose al lugar y por la puerta de la enfermería aparecieron Mirajane y su abuelo mirarondolo sorprendidos. Laxus pudo ver como los ojos del anciano se hacían acuosos y como le pedía a la albina que fuese en busca de la pequeña Wendy y de la vieja sanadora amiga de Makarov, Poliuska antes de caer nuevamente en la inconciencia.

Para cuando recupero el sentido, el cielo se había oscurecido; giro su rostro y encontró a su abuelo dormitando junto a su cama, parpadeo un par de veces aún confundido; no sentía dolor y parecía que las fuerzas en su cuerpo se habían recuperado, un mal movimiento de su parte causo un ligero ruido que despertó al anciano, Makarov sonrió feliz al ver a su nieto despierto.

- Laxus, que bueno que has despertado estaba empezando a perder la esperanza – dijo el hombre abrazando el enorme cuerpo del rubio quien perplejo por el abrazó tan ¿desesperado? de su abuelo.

- ¿Cuánto, cuanto tiempo dormí viejo? – preguntó el rubio

Makarov se separó de su nieto y lo vio con seriedad.

- Dime Laxus, ¿Qué es lo último que recuerdas?

- No mucho – dijo el hombre tratando de procesar las diversas imágenes que invadían su mente - ¿Raven Tail…?

- Los venciste Laxus, tu solo y después te desmayaste, los soldados del reino te trajeron aquí; de eso hace seis meses – comentó con seriedad el anciano.

- Yo… no recuerdo nada más – dijo confuso el rubio.

- No te esfuerces Laxus, vuelve a dormir, necesitas descansar -

- Creo que he dormido suficiente, viejo, necesito ir a mi casa -

- Créeme Laxus, necesitas dormir – le dijo Makarov empujándolo contra la camilla de la enfermería; antes de que Laxus pudiese preguntar algo más cayó rendido al cansancio.

Al día siguiente cuando Laxus despertó y finalmente le dieron permiso de salir de la enfermería fue que sintió la falta del peso de su anillo de bodas y la ausencia de su esposa; cuando Laxus preguntó por ellos solo recibió evasivas y miradas llenas de tristeza y lástima, miradas que comprendió cuando su abuelo lo llevo al cementerio del gremio, Laxus cayó derrotado frente a una lápida que tenía escrito Cana Drayer.

- ¿Qué paso? - preguntó colérico entre lágrimas.

- Te siguió – respondió la pequeña rubia a su lado, la primera maestra Mavis – te encontró al borde de la muerte, atendió tus heridas con su propia magia pero a cambio ella … lo siento Laxus - dijo antes de desaparecer.

Laxus no entendía, ¿Cómo pudo haber pasado aquello? ¿Por qué no recordaba? ¿De qué servía haber vuelto a su hogar si ella no estaba?

- ¿No era eso lo que querías, guerrero?- escuchó una voz en su mente.

- Esa voz- dijo reconociéndola en un ligero flash en su mente, la había escuchado antes de desmayarse tras pelear con Raven Tail.

Una extraña tormenta comenzó y un rayo impacto en la tumba de su esposa, del haz de luz una extraña y gigantesca figura se formo.

- Es bueno hablar contigo, joven guerrero – dijo la figura de aquella criatura que Laxus identifico como un dragón formado por rayos.

- Me llamo Kosen, el dragón del trueno que produjo la lacrima que hay en tu cuerpo

- No entiendo, ¿qué es lo que quieres? – dijo el rubio mirándole anonadado.

- No quiero absolutamente nada de ti, guerrero, de hecho solo he cumplido con lo que tu querías, llevarte de regreso a tu hogar

- Este no es mi hogar, si ella no esta no me interesa estar aquí, ni en ningún otro lugar… eso no es mi hogar -

- Y dime guerrero, ¿Qué es el hogar? – preguntó el imponente animal con cierta mueca burlona que irritó al rubio.

- Hogar es… - dijo el chico embriagándose de las imágenes vividas con Cana, recuerdos de aquellos días en los que después de volver de difíciles misiones ambos se tiraban en el sillón de su hogar a disfrutar de la presencia del otro con la seguridad de que estaban a salvo – hogar es… donde el corazón está – contestó con confianza el rubio.

El dragón dorado sonrió – bien dicho guerrero – escuchó Laxus antes de ser envuelto en una brillante luz.

- …us, despierta – escuchaba una voz cálida y familiar llamála mano de Laxus sobre su mejillaa chica sintiro, y entonces lo supo...jo pertacdo por el frbelde, el lado ebrio xD...sas o desendole -

- ¡Laxus! ¡No te atrevas a dejarme sola inútil cabeza de truenos! – le decía colérica aquella voz, sintió unas cálidas gotas cayendo sobre su rostro contrastando con las frías gotas de lluvia que empapaban su rostro, y entonces lo supo…

- Laxus… por favor… - dijo finalmente la voz quebrándose en el llanto, lágrimas que se detuvieron cuando la chica sintió el tacto áspero de la mano de Laxus sobre su mejilla enfocó su mirada en la del rubio.

Laxus sonrió cálidamente, esa sonrisa que solo le dedicaba a ella…

- ¿No deberías estar en casa? - preguntó burlón el rubio haciendo una ligera mueca debido al dolor en su cuerpo.

- Tonto – contesto entre cortada la castaña – creí que te perdería.

Laxus rio ligeramente – No te será tan fácil deshacerte de mi, Cana –

- No habría venido hasta acá a buscarte si esas fueran mis intenciones – respondió burlona la chica – además, tenías que saber algo – dijo la chica tomando la mano de Laxus y llevándola a su ligeramente abultado vientre, logrando que una mueca de sorpresa apareciera en el rostro del rubio y después dejar unas cuantas lágrimas correr por sus mejillas.

- Tadaima, Cana – dijo entre sollozos el rubio.

- Okaerinasai, Laxus – respondió la joven juntando su frente con la de su esposo, y es que sin importar donde estuviesen, en el gremio, en su casa a la mitad del bosque o en aquel campo de batalla totalmente empapados, su hogar estaba, en donde su corazón se encontrará…

Domingo 21 de Abril

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