Los Secuestros.
Todos se encontraban desayunando en el comedor a excepción de Hinata.
¿Seguirá dormida? pensó un desesperado rubio si probar aún sus alimentos y volteando a cada minuto hacia la puerta por si la dueña de sus pensamientos aparecía, cuando despertaron ella seguía durmiendo tranquilamente ¿Se habrá molestado conmigo por lo de anoche? esa duda era la que ahora lo molestaba.
Cada uno continuó con sus deberes, pero esta vez Rock Lee ayudaría a la elaboración de una plaza para que los niños pudieran jugar en el exterior. Hinata esperaba a que Naruto se fuera para que ella pudiera desayunar, aquel beso de sus sueños le hacía sentir mucha pena y no se atrevería a ver a Naruto a los ojos.
-Bueno ¿Y a ti qué te pasa-ttebasa? –preguntó Boruto al ver la misma expresión de Naruto que había puesto cuando se enteró de su hijo del futuro.
-Soy un tonto –suspiró
-¡Ja! Vaya al fin te das cuenta – pero esta vez Boruto estaba sorprendido no se terminó peleando con su padre.
-En serio estás mal ¿Qué pasó? –preguntó Boruto preocupado.
-Después te cuento –Naruto se dirigió a la habitación con los niños Boruto se quedó con la boca abierta.
La mujer y el hombre misterioso llegaron a la Aldea Oculta de la Niebla.
-Cualquiera de la aldea nos puede servir- dijo la mujer.
-Excelente –el hombre hizo brillar su ojo haciendo que un ninja que iba caminando desapareciera.
-Bueno, ahora necesitamos ir a otro sitio algo lejos de aquí…
-¿A otro señora? Pero yo pensé…
-¡Cállate y obedéceme! Debes de ir por otro objeto que nos ayudará con nuestro plan… Yo no puedo ir, aún estoy débil –desvió la mirada
Desaparecieron de ese lugar.
Los niños tomaron su siesta, Naruto sintió algo raro en el ambiente y salió del edificio encontrándose con Kabuto.
-Hay algo extraño en ese dirección –dijo Naruto señalando.
-Oh no… -Kabuto palideció.
-Hacia allá está una pequeña guarida mía, envié a Urushi, Hinata y Boruto en busca de algunas cosas…
Naruto frunció el seño, no lo pensó dos veces activó su Modo Sabio y corrió en busca de ellos. Kabuto fue tras de él.
El encapuchado apareció en la cima de un árbol observando el lugar.
Bueno según las coordenadas de la señora este es el lugar. Urushi, Hinata y Boruto salían de una cueva. Excelente el hombre misterioso se acercó a ellos sin que fuera notado, hasta que estuvo a una distancia considerable atacó.
-¡Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego! –lo que no contaba el enemigo era que dos individuos más había llegado al rescate. Naruto con ayuda del chakra de Kurama sacó otros dos brazos con los cuales salvó a Hinata y a Boruto, Kabuto se encargó de Urushi. Los apartaron unos metros del lugar y decidieron ir a enfrentarse a ese enemigo.
-Pero qué…-Boruto al ver al hombre brincó un recuerdo a él. Cuando el individuo de ojos blancos atacó, los adultos fueron en ayuda de Naruto, pero alguien llegó por detrás y atrapó a Boruto tomándolo del cuello, nunca le vio el rostro pues estaba cubierto. Hola hijo del séptimo le dijo aquel hombre.
Boruto parpadeó saliendo de sus pensamientos-. ¡Ten cuidado es ayudante del individuo de los ojos blancos! –gritó Boruto advirtiendo. Naruto entro en modo kyubi creando un rasengan, saltó dispuesto a acabar con el enemigo.
-Kamui.
Maldición Naruto atravesó al hombre si hacerle rasguño alguno.
-Si no quieres por las buenas tendrán que ser por las malas –sentenció Kabuto haciendo el jutsu de invocación. La serpiente apareció pero no parecía intimidarle al hombre. Naruto repitió la misma estrategia al compás que la serpiente atacaba pero no tuvieron éxito, el rasengan había caído directamente en la serpiente, él y Naruto salieron lastimados de la explosión.
-¡Naruto-kun! –gritó Hinata asustada. El encapuchado aprovechó entrando a la cueva sin que nadie se diera cuenta y llevando consigo algunos pergaminos desapareció sin dejar rastro. La serpiente también desapareció y Kabuto asistió a Naruto.
-Maldito –dijo quejándose del dolor de cuerpo. Eso te pasa por ser tan impulsivo
-Calla Kurama –susurró Deberías callarte tú, no me dejas dormir una siesta tranquilo, ahora tendré que estar más alerta ya que con tus líos amorosos no piensas bien las cosas Kurama reía malvadamente. Líos amorosos pensó Naruto y volteó a ver a Hinata por algunos segundos, luego cerró los ojos.
-Debes de tener más cuidado aún tu cuerpo no está del todo recuperado –dijo Kabuto usando su jutsu médico para curarle las heridas.
-¿Estás bien? –se acercó Hinata asustada.
-Sí, descuida…- sonrió.
La Hyuga se sonrojó. Naruto logró ponerse de pie, en el ambiente había desaparecido aquel extraño chakra.
-¿Entonces aquel hombre también estuvo ahí? –se dirigió a Boruto.
-Así es, poco a poco están volviendo los recuerdos –agachó su mirada.
-Y bien ¿Qué es lo que querría ese hombre? ¿Por qué vino aquí? –preguntó Naruto esperando obtener alguna respuesta.
-No lo sé, lo único que sabemos es que posee el Sharingan, iniciaré algunas investigaciones, yo que me quería retirar del mundo ninja por algún tiempo pero no puedo dejar a los niños expuestos –dijo Kabuto
Todos prestaron atención en sus palabras.
-Por ahora volveremos al orfanato. Regresen a la aldea no creo que el individuo haga su aparición tan pronto además ya han ayudado bastante, sólo faltan detalles Urushi y yo nos encargaremos del resto, deben de informarle al Hokage de lo sucedido.
-De acuerdo, nos iremos al amanecer –dijo Naruto. Regresaron al orfanato preparando las cosas e informando a Rock Lee del incidente.
La batalla campal por tener un pedazo de cama en el cual dormir había empezado pero de nuevo Naruto no podía dormir, trató de hablar en todo el día con Hinata pero ella lo evitaba Sí está molesta afirmó Debí de hacer las cosas de otra manera, primero hablar con ella, mañana me disculparé entregarse a los brazos de Morfeo era imposible para el rubio y menos teniendo los pies de Rock Lee en su cara.
Al amanecer se pusieron en marcha hacia la Aldea, Hinata iba platicando con Rock Lee lo cual dejaba al rubio con una sensación extraña en el pecho.
-Muy bien –dijo Boruto tomando a Naruto de la camisa para detenerlo y así lograr que Hinata y Rock Lee se adelantaran.
-Muy bien ¿Qué-ttebayo? –dijo agachándose.
-Tú me debes algo –dijo mirándolo feo
-¿Eh? ¿Yo? –Naruto se rascó una mejilla -. Que yo sepa no te debo nada –Boruto apretó el puño.
-¡TONTO! –Le pegó en la cabeza
-¡BUENO Y AHORA POR QUÉ ME PEGAS! –desafío a su hijo con la mirada.
Hinata y Rock Lee voltearon a ver la escena divertidos.
-Esos primos se llevan muy bien –dijo Rock Lee riendo. Hinata asintió sintiéndose un poco celosa de la relación de ellos dos Son sólo primos no debes de estar así se dijo para darse ánimos.
-Acerca de lo que me ibas a contar –infló un cachete.
-Ahh… -Naruto se sonrojó y se agachó más para ocultar su cabeza.
-¿Y bien? –
-La besé…-susurró y Boruto no alcanzó a escuchar
-¿Qué? –Se acercó más a su padre para poderlo entender.
-Que la besé –Boruto seguía sin poder escuchar.
-Padre estúpido no te entiendo nada –dijo enfadado. Tomó a Boruto de la chamarra y le susurró al oído-. Que-la-be-sé –el niño quedó paralizado.
-… ¡ ¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ-TTEBASA?! –el grito de Boruto no sólo asustó a sus acompañantes sino que a todos los animales del alrededor.
-¿Qué ocurre? –se acercó Rock Lee preocupado, Boruto estaba más pálido de lo normal y comenzó a temblar.
-Nada, nada –decía Naruto todo nervioso tapando la boca de Boruto-. Ya le afectó el sol, mejor hay que descansar –Naruto se llevó Boruto un poco lejos.
-¡Hey Boruto! –El niño estaba en shock-. Primero Hinata no me habla y luego Boruto se queda mudo ¿Qué es lo que he hecho para merecer esto? –suspiró.
-Be…be…be…so… -tartamudeaba Boruto-. ¡ ¿EN QUÉ ESTABAS PENSANDO TONTO?!- Lo miró feo -¡¿QUÉ PARTE DE QUE ELLA LE ES DIFÍCIL CONTROLAR SUS SENTIMIENTO NO HAS ENTENDIDO?! ¡TIENES QUE IR CON MÁS CUIDADO PONES EN PELIGRO MI EXISTENCIA! –Respiraba agitadamente.
-Lo siento, simplemente me pareció tan linda en ese instante y pues… creo que ahora me odia.
-Imposible que te odie, sólo la asustaste –Naruto agachó la cabeza.
-Ten más cuidado –se calmó-. Oh si no pensará que no la tomas enserio… ¡TONTO! –Boruto fue con los demás.
-Ah pequeño ¿Ya te sientes mejor? –preguntó Rock Lee
-Sí...si, ya vámonos.
Los cuatro cruzaron la puerta principal de la Aldea Oculta de la Hoja cuando de pronto uno de ellos había caído desmayado.
-¡Pa…! ¡Naruto! –gritó Boruto. Hinata se llevó las manos a la boca.
-Lo siento chicos no era mi intención de asustarlos, sólo que la prótesis de Naruto está lista –Shizune sonrío
-¿Y era necesario golpearlo hasta dejarlo inconsciente? –dijo Rock Lee
-Era la manera más rápida, pues Naruto le tiene pavor a las agujas no se iba a dejar tan fácilmente a la hora de la cirugía para la prótesis, Rock Lee por favor ayúdame a llevar a Naruto al hospital.
-Por supuesto Shizune-sama –colocando a Naruto en su espalda.
-Ustedes dos también pueden venir –Hinata y Boruto los acompañaron. Al llegar al hospital dejaron a Naruto en una habitación, Rock Lee fue con el Hokage para llevarle el informe. Hinata y Boruto se quedaron en la habitación.
-Por favor cuiden de Naruto, iré a preparar todo –Shizune salió. Hinata se acercó a él y le quitó su banda de la aldea cuidadosamente para colocarla en la mesita.
-¿Tú lo quieres mucho verdad? –Boruto sonrió tiernamente.
-Bueno… yo… -Hinata estaba muy roja de su cara.
-Descuida, él es medio tonto… bueno muy tonto –río -. No basta con que le digas las cosas de frente tienes que explicárselas… -suspiró -. Pero bueno debes de aprovechar cada momento que estás con él, sé que tus sentimientos lo alcanzarán.
Boruto se acercó a una ventana.
-¿A dónde vas? –preguntó Hinata.
-Al departamento de Naruto a descansar un rato, luego vengo mamá -Boruto se fue de casa en casa, en cierto punto prefirió caminar paseando libremente por a la aldea Vaya si que ha cambiado mucho en el futuro. Pero ya llevaba rato sintiendo algo raro como si algo lo siguiera. Trato de restarle importancia y siguió caminando.
-Ah… con ese es el pequeño –dijo un castaño escondido detrás de una casa con sus demás amigos.
-Sí –afirmó la pelirosa –definitivamente ese es Boruto.
-Muy bien hay que invitarlo a comer –dijo una voz femenina muy entusiasmada.
-Ay Tenten deja de acosar al niño –contestó la rubia
-¿Es enserio? Arman mucho escándalo por ese niño-
-Vamos Shikamaru no estés de mal humor sólo porque Temari no está en la aldea- dijo el pelirrojo mientras degustada su bolsa de papas fritas.
-Cállate Chouji –lo miró feo.
-Bueno que esperamos a este paso se nos va a escapar –dijo Sai.
Toda la bola de amigos fue detrás de Boruto, él sentía algo pero no se atrevía a voltear como mejor opción empezó a correr sin un rumbo fijo, los demás hicieron lo mismo Maldición ¿Qué está ocurriendo? Boruto aumentó la velocidad, hasta encontrarse con un callejón sin salida, cuando volteó una persona montada en un perro apareció.
-¿Qué? ¿Qué quiere? –Para Boruto le resultaba tan familiar aquel individuo.
-Kiba no seas tramposo, montando en Akamaru eres más rápido –dijo una voz femenina
¿Akamaru? ¿Éste es el tío Kiba? ¿Enserio éste es el tío Kiba? No puede ser Boruto estaba aterrado.
-No es nuestra culpa que seas tan lenta Tenten ¿Verdad Akamaru? –éste ladró.
¿Tenten sensei?. Y llegó otra persona encapuchada.
-Tienes que acostumbrarte Tenten, Kiba llega a ser así de malo –
-Oh vamos Shino, sí era el método más rápido para alcanzarlo –dijo Kiba
¿Tío Shino? En el futuro está tan cambiado… Boruto estaba cada vez más pálido.
-Al fin llegamos –dijeron la pelirosa y la rubia.
-¿Qué te pasa Ino-Cerda yo llegué primero?
¡Tía Sakura! sonrió Un momento ¿Ino-san la madre de Inojin? Boruto abrió muy grande sus ojos. Las dos chicas estaban peleando.
-¿Qué demonios haces Sai? –preguntó Kiba.
-Dibujo esta escena como un recuerdo –sonrió
Sai el pálido…
-Ustedes sí que no tiene remedio –aparecieron dos hombres
Pero si es Shikamaru sensei… También cambio mucho en el futuro
-Pero sí que este chico se parece mucho –dijo comiendo de su bolsa de papitas.
-Ah, así que ahí están todos –apareció Rock Lee.
No otra vez él por favor
-Y Naruto ¿Dónde está? –preguntó Sakura.
-En el hospital, al fin está su prótesis –contestó el Cejotas.
-Vaya eso es bueno… ¿Y Hinata dónde está? –preguntó Sakura.
-Se quedó… -habló Boruto luego de todo el alboroto que causaban sus mayores, todos le prestaron atención-. Cuidando a Naruto –todos sonrieron.
-Bueno creo que es mejor no molestarlos –dijo Ino.
-En algo concuerdo contigo Ino-cerda –contestó Sakura.
-Bueno ya basta de esperar, vayamos a comer –dijo Tente llevándose a Boruto arrastrando. Ayuda no tenía escapatoria el pequeño hijo de Naruto.
Naruto despertó desorientado luego de unas horas. El sol de la tarde se asomó por la ventada del hospital, trató de levantarse pero sintió algo pesado de su lado derecho, quitó las sábanas y pudo ver aquel nuevo brazo que estaba adherido a él. Se sorprendió pero le costaba moverlo entonces en eso escuchó un pequeño ruidito hacia el otro lado y pudo encontrar a la chica de cabellos azulados dormida en el sillón. Decidió no despertarla para así poder contemplarla.
CONTINUARÁ
