Título: Sinestesia
Claim: Ushiromiya Battler/Yasu.
Notas: Universo Alterno. Spoilers hasta el EP7.
Rating: T y posiblemente M después.
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: Simbólica
Tema: 01. Ilusión


Yasu tiene las mejillas coloradas y el semblante descompuesto, sus ojos miran hacia todas direcciones como pensando por dónde es más adecuado escapar pero sin decidirse, porque está demasiado nerviosa. Es la primera vez en su vida que está fuera de casa y del vecindario que tan familiar le es por sus calles apacibles, silenciosas y serenas. Battler le ha querido retribuir el favor y ahora es ella quien planea quedarse a dormir en la casa de los Ushiromiya, llena de lo que parecen cosas de alta tecnología, libros sobre finanzas y un ambiente bastante refinado.

Su madre habla con el padre de Battler en la entrada, emulando la misma escena sucedida en su propio hogar, aunque ligeramente diferente. Natsuhi quiere cerciorarse de que estará cómoda y, para su vergüenza, está preguntando sobre la seguridad y limpieza del ambiente, a lo cual Rudolf contesta con chistes verdes que ella no entiende y Battler asegura, con todo el aire de entendido, que nada malo sucederá.

Eso es lo que más le gusta a Yasu de él —y su corazón se salta un latido ante el sólo pensamiento, que sin embargo consigue regresarle un semblante sereno y lleno de ternura—, Battler es todo lo contrario de ella. Es dinámico, es asertivo, es inteligente y carismático. No sabe qué ha hecho para merecerlo a su lado, no sabe si podrá retenerlo para siempre tampoco, pero en esos momentos, mientras lo observa argumentar contra su madre con todas sus fuerzas, no piensa en nada más.

—Battler es un chico interesante, ¿eh? —la niña da un respingo en su silla, desviando rápidamente la vista de su objetivo y terminando con las mejillas coloradas, como si la hubieran atrapado haciendo algo indebido. Kyrie, la madre de Battler, de pronto ha aparecido a su lado y sonriendo, pero siempre con cierta perspicacia ha decidido darle la bienvenida a su invitada—. Es un buen chico. Y por lo que me ha hablado de ti, tú también eres muy inteligente, esa es una buena cualidad en una esposa, ¿sabías? Así podrás apoyarlo en todo lo que necesite.

Kyrie se ríe entre dientes cuando observa que sus suposiciones son correctas, aunque piensa que no es gran mérito pues los ojos de Yasu son casi translúcidos y su hijo no puede ser más obvio. Así pues, no le da importancia a la vergüenza natural que se presenta en la niña ni mucho menos cuando ésta se pone meditabunda unos cuantos segundos, ya sin amago de sonrisa en los labios.

—Muy bien, entonces espero que tu estancia sea agradable, aunque con alguien como Battler es imposible aburrirse —todavía sin notar la sombra en el rostro de la niña, que de pronto pareció cambiar completamente de personalidad, la esbelta figura de Kyrie se perdió en la cocina, donde estaba preparando la cena.

Una buena esposa. Dichas palabras flotaron en la mente de Yasu durante el resto del día, como una nube negra oscureciendo su felicidad. Ella quería a Battler, estaba segura de ello, quería estar a su lado, tanto tiempo como ellos estuvieran dispuestos a intentar seguir con su amistad, pero... ¿Llegar a ser su esposa? ¿Era acaso eso posible con el cuerpo que tenía?

Tan ensimismada estaba en dichos pensamientos que no se dio cuenta de cuando Natsuhi se despidió de ella, con un beso en la frente y la voz quebrada; mucho menos cuando Rudolf le dijo algunas palabras amables, mezcladas con más chistes adultos.

—Hey, Sayo, ¿qué quieres hacer el día de hoy? —Battler, colocando ambas manos en el reposabrazos de la silla de ruedas de la niña, se quedó mirando con curiosidad las pupilas opacas de su compañera, sin sospechar siquiera lo que estaba pasando—. ¿Sayo?

—No merezco estar a tu lado, Battler-sama, porque soy un mueble en este cuerpo inútil —sus palabras resonaron en el desierto vestíbulo como dignas de una película de terror, incluso hasta con otro tono de voz, más seco, casi como de un varón.

—¡No juegues! ¿Por qué dices esas cosas? ¡No eres un mueble, Sayo! ¡Eres mi amiga y me importas! —sus mejillas se tiñeron ligeramente de color rojo carmesí ante la frase tan rimbombante que había escapado de sus labios, no por eso menos cierta. Luego, al ver que no obtenía respuesta, tocó ligeramente la mano de la niña, que descansaba sobre sus piernas inmóviles, causando de pronto una reacción—. ¡Vamos! ¡Vamos a hacer muchas cosas divertidas, te enseñaré mi habitación y podemos continuar con el juego de las verdades rojas! ¿Qué te parece?

Yasu parpadeó como si estuviera saliendo de un ensueño, luego pareció notar la mano de Battler sobre la suya y el eco de sus palabras retumbando en su mente -me importas-, hasta que logró ponerse colorada, como era natural en ella. Como siempre, la sola presencia del niño de ojos azules y cabello rojo como el fuego, solía eliminar la sola percepción del futuro para concentrarse en el momento. Ése momento, su mano sobre la suya.