N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Naruto no me pertenece.


¿Quieres Jugar Conmigo?

Capítulo VII

- Tsuchigumo Hotaru - saludo el azabache con una leve inclinación de cabeza, ella solo miraba como el rubio parecía perdido en aquella chica de cabello rubio largo y ondulado, sus ojos verde oscuros parecían coquetos mientras solo miraban a Naruto que no decía nada, estaba parado como un verdadero idiota, las curvas que tenía esa mujer eran pronunciadas por no decir algo de sus pechos pero si a eso iban, ella tenía más de todo, debería dejar de pensar en esas cosas por lo que simplemente se adelanto un poco escuchando la puerta principal del hospital abrirse.

Giro el cuerpo para encontrarse con Hinata que salía un poco más calmada aunque sus ojos estaban levemente rojos - ¿No me vas a saludar Naru? - volvio de inmediato la cabeza mirando a la chica que esperaba al parecer el saludo del rubio que solo asintió con la cabeza para acercarse - ¡Ino-san! - el grito de su amiga lo hizo detenerse, al parecer se le había olvidado que estaba allí, se tranquilizo internamente al ver que este la miraba pero esa tranquilidad se fue muy lejos cuando la tal Hotaru acorto la distancia entre el ojiazul y ella para tomarlo de la mano y besarlo como si la vida se le fuera en ello.

Lo que más le dolio de todo aquello fue que el rubio no hizo el más mínimo intento por separarla sino que por el contrario la tomo de las caderas, ella solo dio media vuelta sintiendo un nudo en la garganta, su amiga descendio las últimas escaleras y ella la tomo de la mano para caminar hasta la parada del autobús, ahí no tenían nada más que hacer, ni siquiera esperaba a que Naruto la siguiera y lo confirmo cuando se dio cuenta de que el autobús venía por lo que se apresuraron a subir para que este emprendiera la marcha.

- ¿E-Estás bien Ino-chan? - miro a su amiga que le sonreía con calma así que solo le devolvio la sonrisa pero no estaba en lo absoluto bien y se odiaba por aquello porque ella siempre podía con todo pero no con aquello y odiaba sentirse de esa manera porque eso solo quería decir que estaba sintiendo algo por el ojiazul y no quería sentirlo... no debía sentirlo mejor dicho.


- Basta Hotaru - la separo usando todo el autocontrol que poseía viendo como la que una vez había sido la mujer más importante en su vida lo miraba como si quisiera devorarlo por esa razón desvio la mirada, Sasuke ya no estaba, seguramente su amigo simplemente se había marchado para darle intimidad, busco en todas direcciones a la rubia, no estaba, maldijo por lo bajo, se suponía que tenía que llevarla a su casa - Me estoy quedando en un hotel, vamos - la rubia intento tomarlo de la mano y solamente se alejo negando con la cabeza para retroceder un poco, si pasaba un poco más a su lado se iba a olvidar de todo lo que esta le había hecho.

- No, no me busques Hotaru... Shion y yo seremos esposos en cinco meses, alejate de mí y alejate de Deidara también, no me obligues a hacerte daño - ni siquiera sabía porque abogaba por su hermano pero una parte de él sabía que se lo debía, camino hasta su auto cuando sintio los brazos de Hotaru alrededor de su cintura, eso no debía pasar, ella le había hecho mucho daño, maldita sea, la separo con brusquedad de su cuerpo y la vio con los ojos vidriosos, siempre había odiado verla llorar y aún más ser él el causante de sus lágrimas.

- No te vayas Naru, volví solo por ti... solo tú me interesas... nunca deje de amarte - el tono de ella no dejaba lugar a dudas, él lo sabía, sin embargo, solo giro el cuerpo para mirarla con furia - No me vengas con eso cuando me destruiste, alejate de mí, contraere matrimonio con Shion así que mantente lejos - y dicho esto abordo el auto alejandose de allí con dirección al departamento de Ino, solo le importaba ella en esos momentos, ya después se encargaría de que la ojiverde se fuera pero esta vez para siempre de su vida.


- ¿Esperabas qué te perdonara así como así? - limpio las lágrimas que resbalaron de sus ojos empapando sus mejillas girando el cuerpo observando a su prima Tenten que le sonreía ladinamente mientras estaba recargada sobre el auto en el que habían llegado, la miro de mala manera como queriendo que guardara silencio a pesar de que sabía que tenía razón - Me perdonara, yo lo amo y sé que él me ama a mí, solo tengo que quitar de mi camino a la estúpida de Shion y... un momento... ¿quién era la rubia de ojos azules?, ¿la viste? - pregunto Hotaru viendo a su prima castaña que asintió con la cabeza.

- ¿A la qué llamaron Ino? - pregunto esta y ella asintió, quiza esa rubia de ojos azules era el nuevo juguete de su Naruto, si era así entonces ya sabía donde darle, le daría una visita sorpresa a la chica para dejar en claro las cosas cuanto antes porque había regresado por su amado rubio y no pensaba marcharse con las manos vacías en lo absoluto - Primero que nada necesito investigarla y darle una visita a Dei - Tenten negó con la cabeza ante sus palabras pero ella simplemente quería recuperar su vida, solo por aquello había regresado y no pensaba marcharse en lo absoluto.


- ¿Naruto-kun sabe qué no te fuiste de viaje como le dijiste? - Shion volteo asustada viendo a Uchiha Itachi con una copa en la mano, el pelinegro la miraba con una leve sonrisa lo que provoco un enorme sonrojo en sus mejillas y el latir desbocado de su corazón, siempre había estado enamorada de él pero nunca se había atrevido a decirselo y eso era lo mejor porque una parte de ella si que amaba a Naruto pero no más que al pelinegro quien en esos momentos tomo asiento a su lado esperando su respuesta al parecer.

- N-No, no lo sabe... necesitaba alejarme un poco de él así que por eso dije aquello - contesto y este solo la miro como entendiendo un poco su situación aunque no la sabía del todo - Considero que no debes mentirle en lo absoluto, contraeran matrimonio en cinco meses, es injusto que le mientas - abrio los ojos ante aquella respuesta puesto que no se la esperaba en lo absoluto, él no sabía nada y aún así hablaba aunque en parte no era su culpa que su prometido fuera un mentiroso, que la engañara y que siempre le dijera que no lo volería a hacer cuando lo hacía siempre de nuevo.

- Tengo mis razones para mentirle Uchiha-san - concluyo mientras miraba la hora en su reloj, lo mejor era volver a la casa donde se estaba hospedando, por suerte eran sus amigos de toda la vida así que estaba bien porque no le gustaba vivir con alguien de arrimada pero con ellos no habría problema alguno - Debes decirle, no es bueno mentirle a tu pareja - como él no sabía nada de nada por eso hablaba, eso la estaba matando lentamente por lo que solo se levanto dejando su copa en la barra ante la mirada del pelinegro que no entendía nada de nada al parecer y así estaba mejor porque no necesitaba la compasión de nadie.

- No sabes nada Itachi - paso de este con intenciones de marcharse pero antes de dar tres pasos la mano de este la sujeto por el antebrazo cortando su salida, se giro sorprendida, estaba demasiado cerca de su único sueño que no era capaz de hacer realidad por eso no dudo en tomarlo de la cobarta del traje que portaba para besarlo con suavidad sujetandolo de la nuca para que no se separara, para su suerte... él no lo hizo.


Caminaban en silencio, Hinata necesitaba despejarse un poco y ella no iba a ser quien hablara para romper el silencio en el que estaban, miro el edificio del departamento que compartían, por primera vez le parecía demasiado lejano porque ninguna de las dos estaba bien y no querían llegar a la casa, el sonido de las llantas de un auto las hizo dar un respingo, frente a ellas estaba un camaro rojo, ya sabía de quien era pero no estaba para ser su juguete ese día, solo deseaba descansar un poco lejos del rubio que en ese momento bajo del vehículo con una mano acomodandose el cabello y con la otra despojandose de los lentes negros que portaba, se veía malditamente sexy y ella quería de verdad hundirse en un pozo por pensar eso de él.

- Ino - se petrifico ante el tono de voz de este, sonaba amenazante pero al mismo tiempo calmado y eso le daba aún más miedo del que ya sentía - ¿Ino-chan? - suspiro ante el llamado de Hinata y solo le indico con la mirada que se iría con Naruto quien parecía impaciente - Nos vemos mañana Hinata - su amiga asintió para correr a su edificio mientras ella solo miraba al hombre que la tomo de la mano para atraerla hacía si sujetandola por la cintura, trato de soltarse pero este no se lo permitio al pasar una de sus manos por su nuca, sabía sus intenciones y quería separarse o al menos lo intento pero dejo de hacerlo cuando este junto sus labios en un suave beso.

Eso no estaba para nada bien, no lo estaba y ella lo sabía pero no se separo del beso sino que por el contrario se sujeto del abrigo que este usaba porque sentía que le estaba quitando absolutamente todo, se estaba llevando su alma sin siquiera querer detenerlo, antes de darse cuenta estaba contra el auto mientras él la tomaba de los muslos para alzarla haciendo que automáticamente enredara sus piernas en su cintura, eso se estaba saliendo de control pero no podía ni quería detenerlo, sabía que su historia no iba a terminar bien pero quería seguir... hasta que uno de los dos la terminara.


- Hoy no Karin - dicho esto colgo para estacionarse frente al departamento de Hyuuga y del juguete de Naruto, seguía sin entender que estaba haciendo allí o mejor dicho si sabía solo que no quería bajarse del auto e ir a buscarla, dio un leve suspiro, él nunca pedía perdón a nadie, ni siquiera a su padre cuando había pasado su etapa de adolescente descarriado, no, en lo absoluto pero allí estaba cerrando la puerta para colocar la alarma de su vehículo, camino hasta la entrada notando que algunas chicas salían y lo veían como a una presa, odiaba esa clase de mujeres sin duda alguna.

Miro el elevador y se detuvo, fuera de servicio pero aún más que eso, se dio cuenta de que ni siquiera sabía donde vivía la ojiperla, eso no estaba bien para nada - ¿A quién busca? - giro el cuerpo mirando a una señora de la mano de un pequeño niño que tenía en las manos un oso de peluche, la mujer le sonrió en confianza - Hyuuga Hinata - señalo y esta sonrió, su sonrisa le dio un poco de miedo porque sabía que estaba pensando pero no dijo nada, no deseaba dar de que hablar si solo esa vez iría allí solo para solucionar los problemas con la chica.

- Piso cuatro, apartamento 26 - señalo ella y él hizo una leve reverencia agradeciendo mientras esta salía de allí, miro las escaleras y miro su reloj, era casi la una de la mañana, lo mejor era volver otro día, si, eso era lo mejor, dio media vuelta y choco con alguien provocando que esa persona se tambaleara, distinguio el aroma a lavanda lo que quería decir que era una mujer por lo que se apresuro a tomarla de la cintura evitando la caída, se sentía cómodo en aquel tipo de abrazo, como nunca antes lo había estado, quiza solo en brazos de ella... de su madre.

- L-Lo s-siento - se tenso de inmediato al escuchar el tono de voz de la ojiperla que al parecer no se había percatado de su prescencia, la solto con suavidad y esta alzo la mirada que hasta entonces tenía en el suelo, traía una bolsa de una tienda al parecer, hizo una leve reverencia antes de mirarlo y después lo hizo... sus hermosos ojos se abrieron de la sorpresa, noto la decepción en ellos y algo dentro se removio al ver aquella mirada, había sido un reverendo estúpido al tratarla como lo había hecho por eso quería solucionarlo pero no sabía como.

- Permiso - y dicho esto paso de él, escucho los pasos en las escaleras, subía a prisa y él solo atino a seguirla impulsado por algo que no sabía que era, subio de prisa y la observo entrar a su departamento, llego al tiempo de detener la puerta antes de cerrarse, la Hyuuga lo miraba asombrada, noto que sus mejillas se sonrojaban un poco, eso le gusto demasiado, entro a su departamento sin que ella se resistiese mucho, cerro la puerta y tomo aire, la ojiperla solo dejo la bolsa de compras en el suelo clavando la vista en el mismo, él no sabía que decir.

- ¿P-Podría irse? - pregunto ella en un susurro que gracias al silencio que reinaba fue capaz de escuchar, la tomo del antebrazo y antes de procesar lo que estaba haciendo simplemente la tomo del mentón y la beso con suavidad, era una atracción que no sentía ni siquiera por Karin pero la sentía y sabía que no debía sentirla porque besarla era incorrecto justo cuando iba a contraer matrimonio pero se sentía... correcto.


Miro la casa de sus padres remodelada por completo, las paredes estaban completamente pintadas de un color crema, la sala tenía muebles nuevos, había una televisión plana en la misma, eso era demasiado para ella pero no podía quejarse porque el rubio ya le había explicado que durante los próximos tres meses iban a vivir allí, solo ellos dos - Hinata también tiene que vivir aquí - le señalo a Naruto quien la miro como si estuviera loca, este negó con la cabeza y ella solo encarno una ceja, no pensaba dejar a su amiga sola en el departamento con la renta que pagaban ambas.

- No... esta es nuestra casa a partir de este momento, en cuanto salga del trabajo vendré aquí, iré por ti y vendremos aquí, tú amiga vivirá en el departamento que compartían, si te molesta la renta yo la pagare pero estaras a mi lado - sentencio este y ella solo desvio la mirada, se sentía como una de esas mujeres que trabajaban por dinero y odiaba sentirse de esa manera - ¿Por qué haces esto? Dices que solo soy un juguete, ¿entonces porqué estás haciendo todo esto? - le pregunto al rubio que la miro con una leve sonrisa mientras se acercaba hasta donde ella.

- Podría llevarme a cualquier mujer a la cama, incluso a la esposa del presidente del país o de cualquiera, lo he hecho tenlo por seguro pero tienes algo... algo que me impide hacerte mía en este preciso momento porque te hablo en serio que en este momento estaría entre tus piernas pero no es así y no quiero que sea así... quiero saborearte poco a poco Ino - cada bello de su piel se erizo ante aquellas palabras que salieron de esos labios, eran un poco por no decir demasiado dolorosas y subidas de tono pero en sus labios sonaban a verdad y se odiaba por aquello.

- Bien, sere tu juguete - susurro cuando este beso su mejilla al tiempo que acariciaba su cabello, una suave risa inundo sus sentidos, él se estaba riendo de aquello - Cariño... dejaras de ser mi juguete cuando yo lo diga aunque suene cruel pero por el momento no pensare en eso sino que simplemente disfrutare de ti - señalo este con una enorme sonrisa mientras pegaba su mejilla contra la de ella, se perdio en el aroma a dulce de fresa de sus labios, sabía que estaba mal porque él tenía una prometida, era de otra clase social pero no quería que dejara de mirarla con esa mirada de querer comersela.

- N-Naruto - lo llamo cuando las manos de este descendieron por su espalda, su fragancia se colo en sus fosas nasales y cerro un momento los ojos hasta que sintio sus manos en sus caderas, el rubio la pego a su cuerpo pasando la punta de su nariz por sus labios hasta juntarlos en un suave beso, no había pasión sino ternura en aquel acto, se sujeto de los bordes de su abrigo sintiendo las sensaciones abrumadoras, no estaba enamorada del rubio, no era atracción, era algo que se negaba a creer... ella no quería ser solamente su juguete, deseaba ser algo más del Namikaze y eso no estaba bien.

Naruto la pego por completo a su cuerpo explorando cada rincón de su cuerpo, con pasos torpes llegaron al sófa donde este la recosto con suavidad separandose para mirarla a los ojos mientras una leve sonrisa se expandía en sus labios - Por mucho que quiera terminar esto... mañana tienes turno así que vamos - este la cargo al estilo princesa para dirigirse a su habitación, se sentía tan bien, tan correcto, tan cálido pero no podía caer porque simple y sencillamente él no era para ella... no estaban destinados a estar juntos, la realidad la iba a golpear en cualquier momento y sabía que iba a doler, debía luchar contra todo pero era sencillamente que no deseaba hacerlo... se rendía a Naruto Namikaze.


Era la primer mujer que lograba quitarle el sueño, acaricio su mejilla con suavidad, Yamanaka Ino había logrado lo que cualquier mujer, él jamás admiraba a nadie pero allí estaba, admirando su belleza, solo era cuestión de comprarle ropa bonita y eso haría durante los siguientes días, beso su frente con suavidad, se estaba dando cuenta de que no estaba jugando con ella así que lo mejor era colocar una barrera cuando antes, el sonido de su celular llamo su atención, miro el número de Hotaru... no lo había cambiado, un mensaje de ella.

Sonrió al leerlo, el incentivo para colocar la barrera estaba allí y como él era un jugador no pensaba desperdiciarlo, tenía que jugar con la persona que lo había herido como nadie y tenía que jugar con su juguete así que el verdadero juego comenzaba allí.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.