Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi…

VAINILLA

CAPÍTULO 7

La respuesta

Ranma y Nabiki llegaron antes a la casa de los Saotome. Durante el camino de regreso, Ranma estuvo pensando en el momento del día que estuvo oliendo las fragancias que le mostró Akane. Iba cargado de bolsas de compras que había hecho Nabiki. Al llegar a casa, fueron recibidos por el resto de sus parientes en el salón.

—Compraste muchas cosas, Nabiki —dijo Kasumi, al ver la cantidad de bolsas que Ranma dejó caer en el suelo.

—Así es. Te lo mostraré todo, compré cosas muy lindas y a buen precio. Ranma, ¿puedes llevar las cosas a mi habitación? Más tarde me encargaré de acomodarlas — ordenó Nabiki.

—¡Oye!, no soy tu esclavo personal, así que llévalas tú misma — dijo molesto el chico de la trenza.

—No te enfades, solo quería aprovechar que ibas al piso de arriba… ¿qué es esto? —Nabiki tomó una pequeña bolsa que contenía un paquete cuadrangular —Que raro, no recuerdo haberlo comprado… ¡oh, es un perfume!

—¡Dámelo! —Ranma se lo arrebató de las manos.

—¡Ah! Ya entiendo. ¿Se lo compraste a Akane? —dijo Nabiki.

Ranma se sonrojó y todos enfocaron la vista en el chico.

—¡Oh! ¿es para Akane? ¡qué dulce! — Kasumi se enterneció.

—Comprar una fragancia para una mujer es un gesto muy importante —aseveró Genma.

—No entiendo, Ranma. Sales con Nabiki, pero compras un perfume para Akane ¿no deberías decidirte sólo por una de mis hijas, muchacho? —preguntó Soun Tendo, muy tranquilo.

Ranma se puso de todos colores —¡NO! ¡No es para Akane! Yo…yo… ¡se lo compré a Akane para que hiciera una venta! Sí, así fue. No había vendido nada en todo el día y decidí ayudarle con eso.

Todos exclamaron un general "Oh" a modo de comprensión. Pero como siempre, Nabiki tenía las más acertadas preguntas —Si lo que querías era ayudarle con sus ventas, ¿porqué no compraste algo para hombre? ¿por qué compraste un perfume para mujer? ¿es para alguien en especial?

De nuevo, todos se giraron para ver a Ranma, esperando su respuesta, mientras el joven empezaba a sudar frío. Su cabeza se había bloqueado y no encontraba ninguna excusa —P-pues…es para…para… ¡Mamá! Sí, lo compré para mi mamá.

Nodoka sonrió —muchas gracias hijo, no tenías porqué molestarte. Es un lindo detalle.

—Es para una mujer elegante como tú mamá — dijo Ranma, quien adoraba hacerle cumplidos a su progenitora. Era muy buena con él, cuando no estaba molesta y sacaba su katana. Era mejor que dárselo a Akane; ella ya tenía un dulce olor a vainilla.

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Esa noche, Ranma no podía conciliar el sueño. Aún tenía la sensación en los labios de la suave piel de Akane. Su aroma, su cabello, su finísimo cuello. Pasó varias horas mirando al techo, hasta que logró quedarse dormido y comenzó a soñar. En el sueño, se recreaba la escena de Akane colocándose las fragancias en la parte interna de las muñecas y el cuello; con la diferencia, de que cada vez que Ranma se acercaba para oler, la chica le susurraba con voz sensual —"¿Te gusta?", "Acércate más", "Me encanta sentirte…"

La escena se repetía una y otra vez, con insinuaciones de Akane cada vez más provocativas. Ranma despertó cuando estaba en la parte del sueño donde el rozaba con los labios el cuello de la chica que, al contrario de la realidad, echaba la cabeza hacia atrás, suspirando mientras soltaba un ligero gemido y susurraba "Tócame"

En ese momento, Ranma despertó, enderezándose en su cama tomando una gran bocanada de aire, sudando a chorros —Uff… ¡maldición! ... Me estoy volviendo loco —tratando de controlar su respiración, miró hacia el reloj y en segundos sonó la alarma para levantarse —…Akane…

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Cuando Ranma bajó para desayunar, Akane ya se había marchado a la escuela. Pensó que de momento era algo bueno, puesto que ese sueño le había provocado unos nervios incontrolables, de la sola idea de saber que se encontrarían.

Después de que su club de admiradoras se acercó para llevar sus libros al salón, Ranma divisó a Ukyo, bajo uno de los árboles cercanos a los vestidores.

—¡Hey! ¡Ukyo! —saludó Ranma.

Ukyo se pasó rápidamente las manos por la cara, tallando un poco los ojos. Se le veían enrojecidos e hinchados —Buenos días Ranma — dijo con un ligero quebranto en la voz.

—¿Qué te pasa? ¿Estabas llorando? — desde que eran niños la había visto llorar muy pocas veces; justo había sido cuando se hubiera lastimado o golpeado muy fuerte, por lo que le pareció extraño que su amiga estuviera en ese estado.

—Pues…sí…— la chica trataba de contener las lágrimas, que amenazaban con salir de sus ojos cristalinos —…todo por culpa de…un hombre.

Ranma entrecerró los ojos. Hacía mucho que no veía que Ukyo saliera con nadie. Siempre salía con él o con Ryoga, porque los tres cultivaron una buena amistad desde niños. No entendía quién era el causante de su llanto.

—Y ¿quién es ese chico? — preguntó Ranma muy serio.

—Tú lo conoces. Pero, qué más da. Sé muy bien que le gusta otra y por eso a mi me deja en segundo plano.

Ranma sintió un nudo en el estómago. Un tiempo, Ukyo estuvo muy enamorada de él. Había pasado ya mucho tiempo de que ella le había confesado su amor. Tenían sólo seis años, pero a pesar de que él le dijo que siempre sería su amigo, ella jamás se alejó de su lado. Por algo era la presidenta de su club de admiradoras, se protegían mutuamente. Cuando Ranma se fastidiaba de sus fans, Ukyo salía con él para ver alguna película interesante, o simplemente para charlar. Por lo tanto, el chico de la trenza pensó que él era el causante de la tristeza de su amiga.

—Ukyo, yo…lo siento mucho. Pero no debes llorar por mí, sabes que siempre hemos sido buenos amigos y así será por siempre…

La chica de cabello largo entrecerró los ojos mientras limpiaba su nariz con un pañuelo —¿Es que eres idiota? En serio te ha hecho daño ese club de fans, piensas que todo gira alrededor tuyo, Ranma ¡No estoy llorando por ti! ¡Es por Ryoga!

—¿Qué? ¿Ryoga? No sabía que estaban saliendo —Ranma se veía confundido.

—¿Cómo que no sabías? Llevamos años saliendo…de vez en cuando eso sí, pero somos prácticamente exclusivos.

—¿Cómo que exclusivos?

—Bueno…—Ukyo se sonrojó — tú sabes…tenemos nuestros asuntos privados. Aunque salgamos con diferentes personas al final, siempre terminamos donde mismo… ¿entiendes?

Ranma miraba hacia arriba tratando de razonar —…pues, no. No entiendo.

Ukyo casi explota en gritos —¿Acaso quieres que te lo explique con manzanas? ¡Serás bruto! ¡Él y yo estamos JUNTOS! Al final de una cita, siempre terminamos en su casa hasta el día siguiente.

—Ah… ¡Ohhhhh! ¿Entonces… ¿tú y Ryoga? —Ranma estaba más que sorprendido. Sus amigos tenían amoríos en sus narices y él jamás se dio cuenta — ¿Por qué no me habías dicho nada? Ni tú ni él.

—Pues porque esas cosas no se andan diciendo a nadie. ¡Son privadas! Pero ahora…sé que está saliendo con otra chica y le interesa demasiado. Una de las de primero lo vio con alguien.

—¿Y eso qué? Si dices que de todas maneras terminan en su casa ¿qué te preocupa?

—¡Pues eso! El otro día llegué a su casa; él venía de un paseo con esa chica y… ¡el muy idiota me envió a mi casa! Hace ya una semana que no tenemos relaciones — Ukyo volvió a romper en llanto. Ranma sintió lástima por su amiga.

—Tal vez sólo sea una etapa. Ya se le pasará. Eres la más bonita de toda la escuela, no hay quien se compare contigo. Ryoga es un idiota si no se fija en eso.

—Gracias Ranma, pero no necesito tu compasión. Necesito que averigües quién es esa mujer que lo ha hecho rechazarme.

—Ukyo ¿para qué te torturas? Ryoga es un imbécil. Sal con otros chicos, deberías darle celos a ese cerdo. Te aseguró que volverá suplicando por ti.

—¡Es una buena idea, Ranma! Hibiki aprenderá a no burlarse de mí.

Ranma se alegró. Por lo menos ella había vuelto a sonreír. De todas maneras, hablaría con Ryoga. Antes de entrar al salón de clases, sus compañeros de las clases extracurriculares lo interrumpieron.

—¡Saotome! Ha llegado la prensa y van a entrevistarte. El director quiere que te presentes en su oficina.

—Fuiste nombrado el mejor deportista de los intercolegiales.

—¿En serio? —Ranma no cabía del ego —¡Vamos entonces!

Ranma no entró a clases ese día. Recordó que tenía que hablar con Ryoga, pero tal vez sería más tarde.

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Toda la mañana, Ranma fue entrevistado por canales locales de televisión, periódicos y una que otra revista, que le entregaron tarjetas para que se presentara a pruebas de modelaje. Le realizaron varias sesiones de fotos en diferentes sitios de la escuela y en los uniformes de los equipos a los que pertenecía. El club de admiradoras se había enterado y se presentó como público en cada sesión, aplaudiendo a cada toma que hacían las cámaras.

Después de que todo terminara casi a las seis de la tarde, Ranma se dirigió al gimnasio. Con seguridad encontraría a Ryoga terminando el entrenamiento de kendo, al que no había asistido por estar en las entrevistas.

Tal y como lo había previsto, Ryoga se encontraba acomodando el material de entrenamiento en sus respectivas cajas.

—Ryoga. Debo hablar contigo.

—Vaya, la estrella Saotome se digna a pisar el gimnasio. Te perdiste el entrenamiento —Ryoga no dejaba de colocar los boken en su lugar —también faltaste a clases. Es una ventaja que tengas influencias con el director.

—Me encontré con Ukyo esta mañana, Ryoga.

—¿Y? ¿Qué hay de nuevo? ¿Cambiaron otra regla del club de admiradoras?

—Estaba llorando.

Ryoga se detuvo un momento, pero no levantó la vista. Siguió acomodando los shinai que habían usado ese día.

—Seguro está en sus días. Ya sabes que las mujeres se ponen sensibles y lloran por cualquier cosa.

—Estaba llorando por ti. Dice que estás interesado en una chica.

Ryoga exhaló de forma sonora —Ya hablé con ella. A pesar de lo que tuvimos antes, ya no me interesa seguir de ese modo. No es mi culpa que no lo entienda.

—Ryoga. No la lastimes. No te ha hecho nada malo para que la trates así.

—Si estás tan interesado en ella, ¿por qué no la consuelas? Siendo presidenta del club de admiradoras de Ranma Saotome, a nadie le extrañaría que pasara.

—¡Es mi mejor amiga! ¡Y tú también eres mi amigo! Por la amistad que tenemos los tres deberías comportarte mejor. Por favor Ryoga, no le hagas daño a Ukyo.

—Ya te dije que no le hice nada. Ella es la que quiere que sigamos teniendo relaciones, pero ya no me interesa de esa manera.

—¿Cómo puedes decir eso después de que se entregó a ti? ¡Eres un desgraciado! —Ranma se sentía muy ofendido por la forma en que Ryoga se tomaba la situación, demasiado a la ligera.

—Ella y yo teníamos un acuerdo. No había ningún compromiso de por medio. Ukyo es quien no lo quiere ver así. Efectivamente estoy interesado en otra y sería peor para Ukyo si la engañara de esa manera. Mi modo de actuar es con el fin de no hacerle mal.

—De todos modos, deberías hablar con ella. Está muy triste.

—Tal vez lo haga, pero no por ahora. Debo enfocarme en esa otra chica, si sabes a lo que me refiero —sonrió Ryoga, mostrando su afilado colmillo.

A Ranma no le daba buena espina la manera de expresarse de Ryoga. A pesar de ser su amigo, era un cerdo. Le contaba muchas cosas que hacía con las chicas que salía y muchas veces llegaban al grado de perversión.

—¿Y quién es esa chica en la que quieres enfocarte? —preguntó Ranma con los brazos cruzados.

—¿No es obvio? No entiendo cómo no te has dado cuenta.

—No es que no me de cuenta. No me lo quiero imaginar.

—Es Akane…

—¡Lo sabía! No pierdes oportunidad ¿verdad? —Ranma comenzaba a molestarse en serio, pero Ryoga parecía muy cómodo al hablar de ella.

—Por supuesto que no. Voy a paso lento pero seguro. Akane no es una mujer cualquiera, hay que ir con cautela. Estoy acompañándola de vez en cuando al trabajo.

—Supe que la llevaste a la biblioteca el otro día. ¿Qué pretendes? Tú ni siquiera te paras por ahí.

—Es parte de la conquista. No me gustan esos lugares, pero me gusta ella ¿cuál es la diferencia?

—Aléjate de ella —dijo Ranma casi escupiendo. Ryoga no se inmutó.

—¿Por qué? ¿Es que la quieres para tu harem público? Ella no está interesada en ti. Por algo no está en tu club de admiradoras. No te soporta.

—Eso es lo que tú crees —dijo Ranma con sorna. Ryoga afiló los sentidos, sabía que su amigo era hábil para que las chicas se fijaran en él. No tenía más que sonreírles o decirles algún cumplido barato para que todas se derritieran en su presencia. Pero Ryoga no se iba a dejar amedrentar.

—¿Lo dices porque vive en tu casa? Claro que tiene que tolerarte porque tu familia le da techo y comida, pero es mero compromiso. Sólo le has dado problemas. Te trata bien porque es tan bien educada que no se atrevería a hacerle un desaire a tus padres.

Ranma apretó los dientes ¿y si Ryoga tenía razón? Tal vez ella solo lo trataba bien por compromiso y no porque estuviera interesada en él. Sí. Ranma lo había pensado. Al ser el centro de atención de cada chica de la escuela, era posible que Akane también se hubiera fijado en él, un chico tan atractivo. Notaba cuando ella lo miraba de reojo durante el desayuno o la cena, cómo se sonrojaba cuando él la provocaba con el fin de molestarla, o como el día anterior, cuando la sintió temblar mientras él se acercaba a su cuello. ¿Cómo se atrevía Ryoga a hacer dudar a gran Ranma Saotome?

Ryoga pudo notar la inseguridad que se había colocado en los pensamientos de Ranma, así que siguió con su conversación sobre Akane.

—Me gustan las chicas de cabello largo, como podrás darte cuenta. Creo que también le intereso, jamás me dice que no a nada. Siempre ha aceptado mis invitaciones.

—¡Ya cállate Ryoga! —Ranma se estaba conteniendo. No era posible que sus palabras fueran ciertas. Él nunca había invitado a Akane a ningún lugar. No había tiempo y si lo tenía, no quería que su familia pensara que quería algo con ella. Si salían las chicas del club de fans podrían acosarla después. Sentía envidia de que Ryoga la pudiera invitar cada que quisiera y que siempre le hubiera dicho que sí. ¡Estúpida Akane!

—Es muy bella. No sabes lo que me encantaría hacer en su cabello… —dijo Ryoga en voz baja.

—¡Cállate! —soltó Ranma, tomando en sus manos un shinai de los que estaba guardando Ryoga —¡No te atrevas a hablar así de ella!

Ryoga sonrió, tomando a la vez otra espada de bambú —¡Ah! ¿Quieres un duelo? Adelante, si quieres perder ahora en combate, ya que perdiste una fan, que por cierto jamás tuviste.

Hiroshi iba entrando al gimnasio cuando vió a Ryoga y a Ranma en guardia con las espadas. Gritó a todo pulmón —¡Vengan! ¡Saotome y Hibiki van a batirse a duelo! ¡PELEA!

En ese momento, todos los estudiantes de kendo se presentaron en la puerta para ver lo que sucedía. Daisuke iba corriendo hacia el gimnasio y se topó con Akane —¡Vamos Akane! Ranma y Ryoga van a pelear en el gimnasio.

—¡¿Qué dices?! — Akane abrió los ojos lo más que pudo y corrió al gimnasio.

Ryoga y Ranma se observaban el uno al otro, con el shinai en mano, caminando en círculos.

—¡Esta será la pelea del siglo! —Hiroshi estaba muy entusiasmado.

—Deberíamos hacer apuestas —sugirió Daisuke.

—¡Eso es! Yo le voy veinte a Saotome —dijo Hiroshi

—Doble o nada a Hibiki —Daisuke habló sin quitar la vista de los contrincantes. El resto de los alumnos de kendo, empezaron a amontonarse y a unirse a las apuestas, que Hiroshi se encargaba de organizar.

—¡Están locos! El sensei los va a castigar por esto. Les prohibió que pelearan.

—Déjenlos. Así terminarán con su ansiedad por vencerse el uno al otro —el entrenador había aparecido de la nada y observaba con los brazos cruzados al par de chicos.

—Pero…sensei —Akane estaba muy preocupada. No sabía los motivos por los que Ranma y Ryoga estaban a punto de enfrentarse, pero tenía miedo de lo que pudiera pasar. Ambos eran muy fuertes y capaces, pero el entrenamiento de las otras técnicas que practicaba Ranma hacían que tuviera mejor nivel que Ryoga.

A pesar de que los combates de kendo eran muy rápidos, éste no parecía tener fin. Ambos se atacaban con la espada y al no contar con la protección debida, se daban fuertes golpes en los costados. Ryoga también sabía de artes marciales, pero entrenaba menos que Ranma; su manejo de la espada era mucho mejor, pero Ranma era más ágil.

—¿Es todo lo que tienes Saotome? ¿Ves porqué me prefieren sobre ti? —Ryoga trataba de desconcentrar a su oponente, que era más visceral que pensante.

—¡No sabes cuando callarte! ¡Te dije que cerraras la boca! —Ranma se lanzó hacia Ryoga atestando tres golpes que iban dirigidos a la cabeza, los cuales Ryoga detuvo con mucha facilidad.

—¡Ranma, Ryoga! ¡Dejen de pelear así! ¡Ni siquiera están haciendo kendo! —les gritó Akane molesta.

—Cuando tu amiguito aprenda a callarse la boca y deje de pelear sucio como el cerdo que es, ¡yo también lo haré! —gritó Ranma sin bajar la guardia mientras Ryoga empujaba con el shinai.

—Lo que pasa es que Ranma no sabe perder. No le gusta que te invite a salir —Ryoga se reía al ver como el chico de la trenza se sonrojaba de más.

—¿Se están peleando por mi causa? ¡Paren la pelea! — Akane sujetó a Daisuke de la camisa, pero el chico la ignoró; seguía adentrado en lo que sucedía en la pelea.

—Lo siento, Akane. Tengo mucho dinero implicado en esto… ¡todos apostamos! Nadie los detendrá. ¡Vamos Hibiki! Derrótalo de una vez.

Los gritos de ánimo de sus compañeros no permitían que se escuchara la conversación que seguían Ranma y Ryoga.

—¿Es por lo que dije de su cabello? Se nota que eres un niñato que quiere a todas para él —Ryoga logró soltarle el arma a Ranma, pero Hiroshi le lanzó otro shinai. Ranma dio un giro hacia atrás y tomó además un boken.

—¡No te permito que hables así de ella! —Ranma soltó de nuevo un golpe con el shinai, logrando acorralar a Ryoga, que perdía fuerza.

—¡Ya te lo dije! Me gusta y haré todo lo posible por tenerla, ¡te guste o no!

Akane tuvo una especie de deja vú, que la hizo instintivamente acercarse a ellos. No iba a permitir una pelea. No por ella, no de nuevo. Nadie debería salir lastimado por su culpa.

Ranma se cegó por la ira y lanzó el boken con todas sus fuerzas. Giraba a toda velocidad. Era seguro que le daría a Ryoga.

Todos lanzaron un grito de asombro. El entrenador no podía creer lo que veían sus ojos.

Akane se colocó en medio de ambos, protegiendo a Ryoga —¡Basta! —gritó. Ella logró detener el boken con un shinai a modo de bateo. Ambas armas salieron disparadas hacia el techo, despedazando el shinai de sus manos. El boken se partió en dos, pero al dirigirse hacia el suelo, los pedazos cayeron con mayor velocidad.

—¡Cuidado! —gritaron Ranma y Ryoga al unísono. Akane logró esquivar los restos del boken, pero uno de ellos alcanzó a cortar una parte de su larga cabellera aún en movimiento.

Un nuevo grito ahogado de los presentes se escuchó en el gimnasio, seguido de un silencio sepulcral. Akane se quedó congelada al tocarse las puntas del cabello. Tenía un corte asimétrico. Sus puntas llegaban desde unos centímetros debajo de su nuca, hasta la mandíbula.

Ranma y Ryoga la miraban con los ojos como platos. La chica se giró y comenzó a caminar hacia la salida. El resto del público le abrió el paso sin dejar de mirarla.

—Akane…—susurró Ryoga mirándola.

—Ahora ya no te gusta tanto ¿o sí? —dijo Ranma, mientras caminaba al lugar donde había quedado el mechón recién cortado de Akane. Ryoga no dijo nada. Se quedó en el mismo lugar, con la mirada baja. Había sido culpa de ambos y ya no podían arreglarlo.

Ranma salió caminando del gimnasio, después de recoger el mechón de Akane. Daisuke intentó detenerlo —Oye Saotome ¿en qué queda la pelea? ¿quién gana? Aposté todo a tu favor.

—No es mi problema —contestó Ranma sin siquiera voltear a verlo.

—Vamos Saotome ¡terminen la pelea! ¡Oye Hibiki! ¡Atácalo! —intentó Hiroshi. Pero Ryoga no le hizo ningún caso. Empezó a recoger sus cosas para retirarse.

Los chicos empezaron a pedir su dinero de la apuesta de vuelta —Oigan, oigan… ¡esperen! Voy a regresarles lo de cada uno. Maldito Saotome, ya me las pagará. Iba a conseguir una muy buena comisión —gruñó Hiroshi.

—Nadie gana en peleas como esta— dijo el sensei, mirando hacia la puerta. —Hiroshi, Daisuke, los demás. Terminen de limpiar el gimnasio. Quiero que quede como estaba antes — los chicos dejaron salir un gemido de decepción, no les quedó de otra más que obedecer.

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Al salir del gimnasio, Ranma no logró encontrar a Akane, seguro se habría ido a casa. Trató de seguirla buscando en el camino andando sobre los techos, pero tampoco la vió.

Akane había tomado otro camino, sabía que Ranma la seguiría y no tenía ganas de hablar con nadie. Las lágrimas comenzaron a escapar de sus ojos, lo que había sucedido le recordó al pasado, uno que ella no había podido olvidar. Empezó a correr, intentando que esa acción disipara sus pensamientos, pero cada que se lo proponía, fracasaba.

FLASHBACK

Akane caminaba molesta por la calle. Acababa de tener la peor pelea que había sostenido con su padre en toda su vida. Iba hacia el mercado, para encontrarse con el hijo del comerciante de pescado con el cual la había prometido Soun Tendo. Era momento de enfrentarlo para desistir del compromiso obligado; ella tenía otros planes y nadie iba a decirle que hacer con su vida.

Le indicaron donde podía encontrarlo. En las últimas bodegas, cerca del muelle se encontraba el área de la familia Sakana. Cuando llegó, se encontró con que el heredero de la familia estaba ocupado ya en un asunto particular.

Shinnosuke, desde su altura y con voz firme reclamaba en nombre de la señorita Akane Tendo, por lo que el compromiso debería ser disuelto de manera inmediata.

El chico Sakana, flacucho, con ojeras bajo sus rasgados y casi imperceptibles ojos externaba a Shinnosuke su opinión, con el lenguaje más simple y de rápida dicción, como el de todos los comerciantes.

Papá fue el que hizo el trato. No me interesa quién sea la chica, sólo me casaré y ya decía con la voz en grito, mientras un lápiz recargado en su oreja bailaba al articular las palabras.

Entre la señorita Tendo y yo existe una relación, por eso no va a casarse contigo. Tendremos un futuro juntos cuando ambos terminemos nuestros estudios Shinnosuke se contenía para no soltarle un golpe demasiado pronto al tipo.

Si la mujer estudia es un desperdicio de dinero. Conmigo atenderá el negocio y a los hijos que vengan. No me importa.

A mi tampoco me importa lo que pienses. Nos casaremos si es necesario para evitar el acuerdo entre sus padres. Sólo he venido a avisarte, Sakana.

¡No lo harás! Voy a destriparte antes gritó Sakana, sacando una puntiaguda navaja y corriendo hacia Shinnosuke. Era demasiado lento, no tenía oportunidad. El chico de ojos azul profundo le tumbó el arma de un manotazo y Sakana tembló. Se echó a correr hacia él con la cabeza hacia abajo para intentar tumbarlo, lo que logró porque Shinnosuke resbaló con el piso húmedo.

Akane se asustó al ver que Sakana tomaba del suelo la afilada navaja, pero al estar ella muy cerca, volvió a tumbarle el arma de una patada. El chico debilucho se levantó asustado, mientras Akane volvía a tumbarlo de un puñetazo en el rostro. Las lágrimas le escurrieron a Sakana cuando intentó abrir sus ojos de rendija.

¿Eres la chica Tendo?

Soy Akane Tendo y vengo a decirte que no me casaré contigo.

¡Eres una salvaje! ¡Tu amante ha venido a decirme lo mismo! Pero es tan débil que has tenido que golpearme para defenderlo.

Shinnosuke dió un respingo y frunció el ceño. Akane tomó a Sakana por el cuello de la camisa.

¡Cállate! Miserable. Peleas con armas porque no eres un hombre de verdad gruñó Akane.

Prefiero ser un cobarde, que casarme con una mujer violenta como tú. Le diré a papá que rompa el compromiso. ¡Tendrán que devolvernos todo el dinero! ¡Van a echarlos a la calle y vendrán arrastrándose!, como vino tu padre la primera vez a pedir limosna a los Sakana.

Akane golpeó de nuevo al chico, que salió volando unos metros y se levantó asustado para empezar a correr.

¡Si haces algo te mataré yo misma! le gritó Akane mientras el tembloroso chico Sakana trastabillaba para alejarse de ahí. Akane estiró la mano para ayudar a Shinnosuke a levantarse, él se alejó de su agarre; estaba realmente molesto.

Shinnosuke, yo…

¿A qué has venido? Te dije que yo arreglaría este asunto, pero solo te apareces para exhibirte y hacerme ver como un débil.

¡No es verdad! Vine porque iba a hablar con ese tipo para decirles que tú y yo…

Basta, Akane. Vámonos de aquí dijo Shinnosuke adelantándose unos pasos. Akane lo siguió. En el tiempo que llevaban de conocerse, nunca lo había visto tan enojado. Habían caminado por varios minutos y él ni siquiera la había mirado. Tenía que romper el hielo de alguna forma.

¿Es verdad?

¿Qué cosa?

¿Lo que le dijiste a Sakana? ¿Que… te casarías conmigo?

Shinnosuke se detuvo y la miró. Akane no pudo evitar sonrojarse. Por primera vez desde que se encontraron el chico le sonrió.

Es mi único deseo, Akane. Por eso vine a hablar con esa gente. Pero mi futura esposa, insiste en querer arreglar las cosas sin mí.

Akane se encogió tímida y sonrió. Le gustaba la idea de ser la futura esposa de Shinnosuke.

Lo siento. No podía permitir que nadie le hiciera daño a mi futuro marido. Es tan guapo. Debe verse bien para nuestra boda.

Shinnosuke rió y le tomó la cara entre las manos para besarla. No era la primera vez que lo hacía, pero Akane siempre se sentía nerviosa, como en la primera ocasión. Cuando terminaron de besarse, Shinnosuke apoyó su frente en la de ella.

Akane, necesitamos hablar de algo importante.

¿Qué pasa?

Me llamaron de Ryugenzawa. Mi abuelo se ha puesto grave y debo ir a atenderlo. Sabes que no hay quien pueda ayudarlo más que yo.

No quiero que te vayas ahora. ¡Voy contigo!

No puedes venir conmigo. Debes continuar con tus estudios para que podamos ir juntos a la universidad. En cuanto mi abuelo se ponga mejor, vendré por ti, hablaré con tu padre para formalizar el compromiso y nos casaremos, antes de que intente casarte de nuevo.

Akane tembló. Pronto empezó a llorar aferrándose a Shinnosuke Por favor, déjame ir contigo. Me sentiré muy sola sin ti. Te ayudaré con tu abuelo, cuando esté mejor, regresaremos para terminar nuestros estudios e iremos a la universidad, pero juntos. No quiero que te separes de mí.

Yo tampoco quiero separarme de ti, pero por ahora es lo mejor. Hagamos lo que te digo. Volveré muy pronto ¿está bien? Recuerda que te amo.

Akane asintió no muy convencida de que se marchara y sin dejar de llorar. Desde que se habían conocido no hubo un día en el que no estuvieran juntos y de pronto tenían que dejar de verse. Era algo muy doloroso para ambos.

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Pasaron varias semanas desde que Shinnosuke se había ido y no obtenía respuesta de él. Las cartas llegaban a su destino, pero jamás regresaban. Akane pensó que algo malo podía haber sucedido.

Tomó su mochila de excursión y se encaminó hacia Ryugenzawa. Tenía escondido un poco de dinero, suficiente para irse por unos días por si Shinnosuke necesitaba que se quedara.

Al llegar al pueblo, se adentró en el bosque, pues le habían dicho que Shinnosuke y su abuelo vivían en una modesta cabaña a unos cuantos kilómetros. Después de unos minutos caminando, encontró la pequeña casita de madera. A un lado de esta, se veía a alguien cortando leña. Era Shinnosuke.

Akane se llenó de alegría y corrió hacia él. El chico estaba tan enfrascado en su tarea que tardó en reaccionar cuando ella lo llamó por su nombre.

¡Shinnosuke!

Él detuvo su trabajo y la miró. Ni siquiera le sonrió.

Dígame, ¿qué se le ofrece?

¿Por qué me respondes de esa manera? ¿Estás enojado porque vine a verte?

¿Cómo debo de responderle? ¿Acaso la conozco?

Akane dudó un poco. Pensó que era una broma ¿Estás jugando? Deja de decir tonterías. Ya estoy aquí. Salí ayer de mi casa. ¿cómo sigue tu abuelo?

Shinnosuke no respondía. La miraba con un semblante muy serio.

Mi abuelo está bien… ¿lo conoce?

Pues, no lo conoceré si no me lo presentas.

Entonces es una desconocida. No tengo porqué darle más información. Si me disculpa, tengo mucho trabajo que hacer. Regrese por donde vino.

Akane se asustó ¿porqué la trataba de esa manera? Era como si nunca en su vida la hubiera visto.

Soy…Akane. Akane Tendo, de Akita. Vine a verte. Nunca respondiste mis cartas.

¿Akane Tendo? Shinnosuke se detuvo mirándola de reojo. Se enderezó y entró a la casa por un momento. Akane esperó. No entendía su actitud. Desde la primera vez que se vieron había ocurrido una conexión entre ellos, pero al parecer había desaparecido por completo. Él estaba en otro mundo, como si fuera un universo paralelo.

El chico salió con un montón de cartas, amarradas perfectamente con un listón delgado. Se las entregó en la mano.

Esto debe ser de usted. Llegaban cada día dirigidas a mí, pero al no conocerla en persona no me pareció prudente responderlas. Sería algo muy descortés.

Akane miró el montón de sobres abiertos, con las cartas dentro. Ella las había escrito justo como Shinnosuke le había dicho, una cada día, porque el tiempo sin él la atormentaba y la única manera de consolarse era escribiendo, para contarle cuánto lo extrañaba.

Pero…estas cartas son tuyas. Yo te las escribí a ti, Shinnosuke.

Debe ser otro Shinnosuke, porque yo a usted no la conozco. Lamento no ser la persona que busca. Y como ya le dije antes, tengo trabajo que hacer. Buenas tardes.

¡Shinnosuke! ¿qué te pasa? ¿Porqué me tratas así? ¡te exijo una explicación! Akane tenía los ojos vidriosos. Si era una broma, era una muy mala. Quería que todo acabara.

¿Qué le pasa a usted? Ya se lo expliqué. No sé quién es, no recuerdo haberla conocido nunca.

¡Dijiste que recordara que me amabas! gritó Akane explotando en llanto. Shinnosuke la miraba extrañado.

El abuelo de Shinnosuke había salido caminando con su bastón al ver que su nieto tomaba las cartas.

Lamento no ser la persona que usted busca…lo siento mucho se disculpó Shinnosuke, preocupado ante la impotencia de no hacer entender a la chica. Akane no dejaba de sollozar fuertemente.

Muchacha, ven aquí. Hablemos dentro de la casa. Shinnosuke, continúa con la leña. Pronto oscurecerá el anciano hizo a Akane seguirlo. Ella lo hizo enjugándose las lágrimas y mirando a Shinnosuke, quien los observó cuando se alejaban, para después tomar su hacha y volver a cortar la leña.

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¿Cómo que perdió la memoria? ¿Cuándo sucedió? dijo Akane en tono desesperado, mientras se enderezaba del tatami en el que se encontraba sentada, frente al abuelo de Shinnosuke.

El día de su llegada. Lo atacó una bestia del bosque. Fue terrible, pensé que moriría, mi único nieto… trató de defenderse y logró sobrevivir. Se dio un terrible golpe en la cabeza. No recuerda nada desde entonces. Sólo sabe su nombre y que vive aquí. Curiosamente recuerda algunos detalles de su infancia y puede adentrarse en el bosque sin perderse. A veces ni siquiera recuerda a su propio abuelo. El médico que lo atendió dijo que tal vez nunca recupere la memoria del todo. Por lo menos podemos cuidarnos entre ambos.

Por eso no me recuerda…entonces… ¡voy a hacer que sepa quién soy! Akane no quería perder un segundo más. Se esforzaría para que Shinnosuke la recordara y se enamorara de ella nuevamente.

Es inútil, niña. Tal vez nunca sepa quién eres. Cada día es nuevo para él. Vuelve a tu casa y haz tu vida. Él estará bien aquí.

Quiero intentarlo. Estoy segura de que se acordará de lo que sentía por mí. Voy a encargarme de recordárselo todos los días.

Mi nieto me habló de ti. Me dijo que eras una buena chica y que te traería para conocerte; pero llegaste sin que él te trajera. De verdad, niña, vete. Será muy doloroso que con el paso de los días te des cuenta, que él ya no es el mismo Shinnosuke que conociste.

Akane hizo oídos sordos, pero el viejo tuvo razón. La chica se quedó unos días. Se presentaba como Akane Tendo y Shinnosuke la saludaba a veces tímido, a veces algo retraído. Ella lo seguía como un perrito faldero a todas partes.

En ocasiones pasaban el día charlando juntos, pero otros días, él la ignoraba. Akane no podía contener el llanto y Shinnosuke entraba en crisis. No soportaba verla llorar. Sabía que algo le había sucedido, pero por más intentos que hiciera, no podía recordarla. Sufría migrañas y eso hacía que se pusiera violento. Akane salía corriendo de la casa y se sentaba a llorar cerca de un lago. El hombre que amaba se había perdido para siempre. Era peor que si estuviera muerto, porque podía verlo y tocarlo, pero nada hacía que volviera a ser él.

El abuelo de Shinnosuke, insistió Vete de este lugar, muchacha. Estarás mejor en tu casa. Ustedes ya no pueden estar juntos nunca más. Te haces daño y le causas más dolor a él.

Akane entendió. Por el gran amor que sentía hacia Shinnosuke, iba a dejarlo. Se acercó a él una tarde, mientras el chico separaba en cestos, algunos frutos que había recolectado en el bosque.

Ya me voy…me dio mucho gusto conocerte Shinnosuke. Puedes visitarme cuando quieras. Te escribiré seguido; voy a enviarte muchas postales del lugar en donde vivo, para que se las muestres a tu abuelo. Me prometes que, si recuerdas algo, ¿me vas a buscar? las lágrimas estaban a punto de brotarle y no podía esconder más el quebranto de su voz. Lo abrazó lo más fuerte que pudo, entre sollozos, murmuró recuerda que te amo.

Shinnosuke sonrió. Le pareció un tierno gesto de la recién llegada. Era tan afectuosa. Le devolvió el abrazo sutilmente Adiós Akane.

Akane se separó de él y se alejó corriendo, para que no la viera llorar. No miró atrás. El pasado ya era demasiado desgarrador como para recordar así al hombre de su vida. Era mejor enterrar esos recuerdos en lo más profundo de su corazón.

FIN DE FLASHBACK.

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Akane entró corriendo a la residencia Saotome. Nodoka, que estaba trabajando en el jardín vio entrar a la casa a una chica de pelo corto. Casi no la reconoció, solo por el brillo azulado que reflejó el sol en su cabello negro, supo que era Akane.

Le extrañó que estuviera así. Seguro algo le había sucedido. Pero eran asuntos privados, así que dejaría que pasara un poco de tiempo para que la chica lograra calmarse.

Cinco minutos después, Nodoka vió a su hijo entrar corriendo con el mechón de Akane en la mano.

—¡Ranma Saotome! ¡Ven aquí inmediatamente! — ordenó Nodoka antes de que Ranma pusiera un pie en el ingreso de la casa.

—Mamá, ahora no es momento. Necesito hablar con Akane. ¿Ya llegó a la casa?

—Llegó hace unos minutos. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué haces tú con la mitad del cabello de Akane en la mano? ¿Tuviste algo que ver con eso? —el tono severo de Nodoka hacía temblar a cualquiera, pero Ranma estaba decidido.

—Mamá, te prometo que te contaré todo. Pero por favor, déjame ir con Akane —el muchacho habló suplicante.

—Más te vale que lo soluciones, Saotome o te las verás con tu madre.

—¡Sí! —dijo Ranma, subiendo de dos en dos los escalones para llegar cuanto antes al segundo piso. Abrió la puerta corrediza de la habitación de las Tendo sin siquiera tocar.

—Akane, por favor, ¡perdóname! No fue mi intención que… ¿Akane?

Akane tenía en las manos las hojas de las cartas enviadas por Shinnosuke. Las guardaba en una pequeña bolsa de tela que había escondido en un agujero dentro de su almohada. Ranma lo intuyó porque vio uno de los laterales descosido de la almohada de Akane.

—Son las…las cartas de tu…

—Sí. Cada una de ellas.

—Pensé que las quemabas.

—Solo quemo el sobre. No quiero que nadie sepa de dónde vienen. Las quemo porque quiero olvidarme de los datos del destinatario…pero siempre lo recuerdo bien.

—Todo se acabó empezando por una pelea —contó Akane a Ranma —por eso me interpuse entre tú y Ryoga. No quería que nadie volviera a salir lastimado.

—Akane, yo…lo siento. Fue mi culpa. No puedo enmendar mi error… ¡mira, aquí está tu mechón de cabello! —Ranma se lo entregó en la mano. Ella lo tomó y lo observó unos segundos.

—Creo que ya no me servirá. A Shinnosuke le gustaba mi cabello largo, aunque también era difícil mantenerlo arreglado. Ya no importa.

Ranma sintió tristeza. Por eso ella conservaba su cabello en ese estado. Era para él. Una aguda sensación, como si una flecha le atravesara el pecho lo hizo suspirar profundo. Nunca había experimentado algo así, pero era terrible.

Se sentó con desgano frente a Akane. Aún no lo había perdonado. Ella sostenía las cartas en las manos, sin levantar la vista, aunque tampoco las leía.

—Siento lo de tu novio. Tendré que disculparme con él cuando lo vea. Es mi culpa que ahora lleves el cabello corto…pero para mí, te ves mejor así —Ranma se sonrojó ligeramente.

Akane alzó la vista confundida —¿Eh? —él le sostuvo la mirada unos segundos, pero rápido se giró hacia otro lado para que ella no lo notara. Akane sonrió, pero había en sus ojos un dejo de tristeza —No es mi novio. No te preocupes por mi cabello, ya te dije que no será un problema. Para él tampoco — le extendió una de las cartas, a lo que Ranma la tomó extrañado. Jamás pensó que ella fuera capaz de mostrarle una carta de su novio…o lo que fuera. Ranma leyó:

"Estimada señorita Tendo:

Agradezco las postales que me ha enviado de su nuevo hogar. Nerima parece ser una ciudad muy bonita. Tal y como me indicó en su última carta, le mostré las postales a mi abuelo. Le envía saludos.

A pesar de sus amables palabras en cada carta, le pido que ya no me escriba. No sé quién es usted y me parece una descortesía tener que responderle.

Espero que tenga una buena vida y encuentre a la persona homónima que está buscando.

Shinnosuke."

Ranma tomó otra carta, y otra y otra. Todas decían prácticamente lo mismo. En todas las cartas, él se disculpaba por no recordarla y le pedía que ya no le escribiera. Como dato obvio, Akane nunca había dejado de hacerlo.

—Pero…aquí dice que él no te conoce ¿acaso él te está ignorando? ¿cómo se atreve ese tipo a tratarte así? ¡Dime dónde vive para ir a partirle la cara! —Ranma estaba fúrico.

—Él…no se acuerda de mí —los ojos brillantes de Akane dejaron escapar unas gotas que cayeron en sus manos apoyadas en su regazo.

—¿Cómo dices?

—El perdió la memoria en un accidente, no me recuerda. No me recordará nunca más. No importa que vuelva a verme con el cabello corto o largo. ¡Ni siquiera sabe quién soy!

—Akane…—Ranma la miró sorprendido. Ella no dejaba de sollozar. La había visto gritar, enojarse, sonreír, pero no llorar. No de esa manera. Se sintió derrotado, ¿cómo era posible que esa pobre chica sufriera tanto por la condición de su familia, incluyendo las ocurrencias de su padre, las molestias por parte de su club de admiradoras desde que llegó, el mismo maltrato que él le daba a veces solo para llamar su atención…? Y ahora gracias a él había perdido su hermoso cabello, que tanto cuidaba seguramente como recuerdo hacia aquel hombre que ni siquiera tenía idea de quién era ella.

La vida era tan injusta y Akane tan pequeña, tan desgraciada. El mundo no la merecía y ella misma no merecía esa horrible vida. Un ser tan hermoso, tan delicado por dentro, tan noble, tan dulce. Sintió unas ganas enormes de protegerla, de dar su vida por ella, de tomarla entre sus brazos para que nadie se atreviera jamás a hacerle daño.

Ranma se acercó a ella tomando su mejilla. Ella levantó la mirada, aún entre sollozos. Su piel era tan suave, tan cálida. Sus lágrimas aún calientes rozaban los dedos de él.

Ambos se miraron fijamente, perdiéndose en la mirada del otro. Se acercaron lentamente sintiendo su respiración.

En ese momento, Nodoka Saotome abrió la puerta corrediza, seguida por una preocupada Kasumi.

—Ranma, Akane ¿qué sucede? —preguntó seria Nodoka. Ambos se retiraron en décimas de segundo.

—¡Akane! ¡Hermana! ¿Qué te sucedió? ¡tu cabello! — Kasumi se adelantó colocándose entre Ranma y Akane.

—Kasumi, no es nada. Corté mi cabello después del entrenamiento de kendo porque me estorbaba mucho. Ranma encontró el resto de mi mechón y me lo trajo. Es todo.

—¿Estás segura de que eso fue lo que pasó, Akane querida? —Nodoka parecía incrédula ante la explicación de la chica.

—Sí tía Nodoka, eso fue lo que pasó —respondió Akane sonriente.

—Bien, Prepárense para la cena que pronto estará servida. Y Ranma…necesito hablar contigo después de cenar, así que cuando termines te esperaré en el estudio ¿entendido?

—Sí, mamá.

Ranma creyó que era mejor irse. Kasumi seguía hablando con Akane y había comenzado a buscar unas tijeras para cortarle los mechones sobrantes. Tal vez sería mejor hablar con Akane hasta el día siguiente.

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¡HOLA, OTRA VEZ! Gracias por seguir leyendo "Vainilla" espero que les siga gustando la historia.

Vayamos a los reviews… ¡Muchas gracias! Saben que adoro leerlos. A veces me gustaría que Fanfiction diera la opción para contestar directo, pero creo que es demasiado para la plataforma. Me gusta que las escenas los hagan sentir emociones, creo que es mucho de lo que esperamos que sucediera alguna vez en el anime o el manga. Y bueno, en este capítulo se revela parte del pasado de Akane con Shinnosuke. Los que me conocen o me han leído en Facebook, saben que soy super fan de este personaje y me considero una ShinnosukeLover y a veces les explico mis razones por las cuales me obsesiona.

Para los que me comentaron, que han leído mis otros fics, sí, Shinnosuke saldrá en tooooodas mis historias, así sea de árbol, pero de que sale, ¡sale! Es de lo único que pueden estar seguros con mis fics.

Y bueno, los invito a seguir leyendo y que me dejen reviews, pueden ser uno, dos o tres o los que quieran. Recomienden la historia para que el fandom de Ranma siga por siempre y sigamos escribiendo sobre ello. Me he obsesionado con "Vainilla" porque las escenas me vienen a la cabeza y quiero escribir todo el tiempo; para que no crean que lo dejo tirado, ¡no! Aparte tengo a las Locas por el Dios griego preguntándome todos, toooooodos los días por la actualización.

Un millón de gracias a mi beta reader Sakura Saotome, que por cierto, sigue subiendo capítulos de su obra Witchcraft, no dejen de leerla. Gracias guapísima, que me ayudas un mundo.

A mis Locas por el Dios Griego, este fic, es para ustedes. Las quiero.

¡Los leo!

Susy Chantilly