Eledina: Sí, necesita superarse a sí misma. Para eso en este capítulo tendrá un bajón para poder saltar con más fuerzas.
Es un poco raro este capítulo, pero después llegará la parte más interesante. Y los personajes irán avanzando.
SEXTO CAPÍTULO
Vuelvo a despertarme debido a mis pesadillas. Esta vez, se trataba de Bellatrix. Soñaba con lo que ella me mostró que hizo a mis padres. Creo que necesito ayuda. Por lo menos, para que las pesadillas se vayan.
Tengo miedo de volver a la cama y soñar con ello de nuevo. Haría cualquier cosa para no sufrir esa pesadilla esta noche otra vez. Puede parecer bestia, pero deseo que el ligue que Fleur fue a buscar a ese bar fuese de las chillonas. Así no volveré a dormir. Aunque tampoco me siento cómoda con saber que está con alguien de ese modo. Sus labios en un cuerpo femenino bien formado. La compañía de alguien con tus mismos gustos y anhelos.
Agarro una chaqueta del pijama y bajo a llamar a su puerta. ¿El motivo? No lo sé. Sólo de imaginarme que está con alguien, me entran ganas de llamar a su puerta. No sé si tiene algún maldito sentido. Últimamente me guio por el instinto y me cuestiono poco. ¿Para qué preguntarme nada si llevo años que no sé qué responderme a mí misma?
Aporreo la puerta con inquietud. Oigo voces femeninas tras ella. Ya, lo que suponía. Tiene a alguien dentro. Me importa un bledo. -¡Oye, que sé que estás dentro! - digo al más estilo Viktor.
Inmediatamente sale Fleur con una mirada de desconcierto. - ¿Qué haces llamando a mi puerta a estas horas? ¡Estoy ocupada!
Por dentro oigo mi propia respuesta "Sé con qué estás ocupada", pero digo- Es que no quiero estar sola ahora.
Se resigna y antes de desaparecer tras la puerta dice- Entiendo. Dame un minuto.
En menos de treinta segundos sale una tipa medio desnuda del apartamento. Ahora sí que grita. Está poniendo verde a Fleur. O sea, yo pido un rato y Fleur se deshace de la chica. ¡Uy, qué sencillo! Quizá debería pedirlo más a menudo.
-Pasa- dice con un gesto algo molesto.
No diré que no la entiendo, porque soy consciente de que lo que estoy haciendo es una putada en toda regla. Podría haber acudido a Viktor, que seguramente esté solo en su casa, pero quería estar donde estoy,aquí.
- Puedes sentarte donde quieras, voy a preparar un poco de té. ¿Cuál te gusta?
Yo me siento en el sofá de lo que parece el salón, aunque lo hago con desconfianza. Algo está mal con ella. Está siendo amable y no me ha propuesto nada sexual. Y eso que debe estar con ganas tras haberla interrumpido. -Cualquier té está bien conmigo.
Al rato viene con una bandeja entre las manos y dos tazas con sus respectivos platos pequeños y cucharillas. Y con azúcar, por supuesto.
-No me he complicado. Te he puesto té inglés.
Iba a decir "típico de ti, como soy inglesa me das té inglés", pero me refrené porque esta noche no puedo recriminarle nada.
-Siento la interrupción- digo con toda la falsedad del mundo. No la siento en absoluto- Pero no podía dormir.
Ella me mira con cara de comprensión. - Son las pesadillas, ¿verdad?
Asiento sorprendida porque lo supiera. ¿Sabía de mis pesadillas? Posiblemente me lo dijera y no lo recuerde. O incluso tal vez se lo dijera yo.
-Fue de las primeras cosas que descubrí sobre ti antes de reclutarte- dice como si leyera mi pensamiento. Al final va a ser verdad que soy muy predecible. -¿Por qué acudes a mí y no a Viktor?
Encojo los hombros como respuesta y parece que eso le agrada, porque su sonrisa se ensancha.
-Bueno, no importa- dice con su boca. Ahora sus ojos brillan y sus labios mantienen esa sonrisa que menciono. ¿No importa porque eres feliz? - Has hecho bien en acudir a mí.
-¿Ah, si?- arqueo una ceja. Yo no estoy tan segura. En fin, quise estar aquí, pero en cuanto a pedir apoyo moral reconozco que una engreída narcisista a lo mejor no es lo más apropiado.
-Sí, no soy tan malvada como piensas.- contesta dando un sorbo a su taza- De hecho, prueba a llamar a Viktor, estará dormido a estas hora. Se levantará como un energúmeno y te echará a patadas. Yo, sin embargo, te abro la puerta, te invito a una taza de té y converso contigo, porque entiendo tu situación.
Dudo enormemente que entienda mi situación. De nuevo parece que me lee la mente.
-No he vivido tu situación. Ahora, puedo entenderla. Es muy complicada y creo que necesitas compañía.
Esta vez cedo yo, porque tiene razón. No puede ser tan malvada si a estas horas de la noche me abre la puerta y se muestra dispuesta a ayudarme. - Quiero librarme de esas pesadillas.
-No va a ser fácil que eso pase. No te voy a engañar, te costará mucho tiempo que desaparezcan.
- ¡¿Eres psicóloga?!- lo digo un poco a modo insulto. ¿Quién se cree para decirme que tardarán en desaparecer aún si busco ayuda?
-No, soy psiquiamaga.
Vale, ahí me ha sorprendido. No me esperaba que fuera psiquiatra especializada en magos. - ¿En serio?
-Sí.
- Pero si tú tienes...problemas- iba a decir un narcisismo que no puedes contigo, pero me lo callo por educación. Como dije antes, no puedo decir cosas de ese estilo hoy. Me está ayudando y no quiero ser una desagradecida.
-Todos tenemos problemas.
También lleva razón ahí.
Psiquiamaga, entonces esta mujer es más inteligente de lo que parece. Ahora entiendo que sepa lo que pienso sin leerme la mente. Es una carrera muy complicada. De las más complicadas en el mundo mágico. Mucho más que en el mundo muggle. ¿Quién iba a decirlo que tras una personalidad como ella, se escondía toda una mujer estudiosa? ¡Qué mal suena eso! Al final va a resultar que soy más prejuiciosa de lo que pienso.
-Mira, lo que tienes que hacer es hacerte un esquema. ¿Qué es lo que te llevo hasta el punto en el que estás en tu vida? Pero empezando al revés. De lo más cercano a lo más lejano.
Pensando un momento digo- ¿Estás intentando motivarme para que resuelva el caso de Neville?
Sonríe ante lo evidente- Sí, pero te juro que no te hablo como jefa. Es mi consejo más sincero.
Por primera vez, haré el esfuerzo. Tiene razón. Debo superar ciertas cosas y el caso Neville es el primer paso para ello. Es lo que me llevó a la cornisa aquella vez. Más tarde, hablando con ella, me doy cuenta de que es más dulce de lo que su fachada muestra. Se preocupa realmente por mi estado. Nadie correría a una mujer de su casa por una persona cuyos sentimientos te dan igual. Fue un gesto muy lindo. Siento no poder corresponder a su gesto. Me refiero, a que el esfuerzo que prometí hacer anoche, por la mañana como que se me olvidó. ¿Por qué? Pues sencillamente porque Draco Malfoy formaba parte de la cuadrilla que encontró el giratiempos, con quienes tenemos que hablar para la investigación de cómo la asesina de Neville viaja en el tiempo. Ese tipo, ex compañero y enemigo que de algún modo previó que nos enteraríamos de lo de mis padres e intentaríamos ayudarlos. Él y compañeros suyos de los mortífagos planificaron a muy pocos metros de mi casa tendernos una emboscada a Harry, Ron y a mí. Sabían que al ser un hogar muggle no tenía red Flu y que no entraríamos directamente, que buscaríamos sorprenderlos desde fuera. Draco, a pesar de todo, no era tan estúpido como parecía. Y lo peor, nos conocía desde hacía muchos años. Recuerdo que ese día nos lanzaron todo tipo de hechizos. Nos dejaron moribundos. Apuesto que se pensaron que estábamos muertos. Sólo cuando Ron recuperó el conocimiento nos apareció en otro lugar muy lejano, antes de que ellos pudieran avisar al señor Tenebroso.
Al verlo de nuevo en el despacho, quise devolverle el favor, y desde hace un minuto lo he estado golpeando. Fleur y Viktor interceden y me sacan del despacho asiéndome por cintura y hombros.
-¡¿Qué haces?! ¡¿No sabes que es un mortífago?! ¡Si no fuera por él mis padres seguirían vivos!
Fleur y Viktor se cruzan de brazos de forma significativa. Es ella quien habla. Siempre es ella la primera en hablar- ¿Sí? ¿De verdad? Hemos leído el caso. ¿Qué hubieras hecho? ¿Entrar con tus dos amigos y los tres solitos intentar rescatar a tus padres de una treintena de mortífagos?
Bueno dicho así, sonaba estúpido. -¡Da igual si hubiera tenido éxito o no, el caso es que es uno de ellos!
No me creen. Lo veo en sus ojos y en su bufido. - Si él no hubiera planificado dicha emboscada, tú hubieras entrado junto con el niño que vivió y el pelirrojo. Le hubierais entregado la guerra a Voldemort en bandeja de plata.
Miro al despacho y aún me cuesta creer lo que me dice mi jefa. He pasado años odiando a ese hombre. ¡Que no, que no, que no puede tener razón!
-Mira anoche me dijiste que querías cambiar y yo como una tonta me lo creí – Su tono se torna serio y tajante- Fue él quien encontró el frasco en la casa de Neville, el que supo la anomalía y el que trajo el giratiempos para que pudiéramos verlo con nuestros propios ojos. Ahora necesitamos trabajar con ellos para averiguar cómo esa asesina está viajando a través del tiempo y cómo pararla. Así que o te guardas tu furia o te quedas fuera del caso.
¡A la mierda! Me fui pateando la primera mesa que me encontré por el camino. Oí una protesta del tipo que estaba ahí, pero cuando envío todo a la mierda lo envío de verdad. ¡Encima Fleur se pone del lado del hurón! ¡Por las barbas de Merlín, está fingiendo! ¡Tiene que estar fingiendo y pienso probárselo a todos!
Lo espero a la salida del trabajo y me acerco a él. -¡Malfoy!- grito abruptamente.
Él toma enseguida su varita en mano. Gesto típico de los mortífagos. - ¡Te lo advierto Granger, si te acercas más de lo debido voy a hechizarte!
- ¡¿Cómo sabías que iríamos a rescatar a mis padres?!
-Porque es lo que erais. Hubierais dado la vida por cualquiera. Nunca temisteis a la muerte- responde poniendo más distancia entre nosotros.
Yo la sigo acortando. - ¿Y sabías dónde me aparecería? ¿Por qué nunca avisaste a tu jefe?
-¿Crees que me hubiera gustado un mundo con Voldemort?
Hago uso de la poco ironía que me queda- ¿Un mundo sin sangresucias? No, no es tu estilo.
Él se defiende como si hubiera dicho algo que le produjera asco- Voldemort era un loco secundado por otros locos. No se trata de sangresucias o no. El país que él hubiera creado, hubiera sido una dictadura donde gobernarían los dementes y sádicos. Poco hubieran tardado en empezar a buscar excusas para matar también a sangrepuras.
Eso de salvarse el trasero suena muy a él. Empiezo a dudar. - Aún queda el asunto de mis padres. ¿Cómo supiste dónde me aparecería y por qué lo evitaste?
Él se ríe como si hubiera dicho algo obvio- Cualquiera con dos dedos de frente hubiera sabido que no os hubierais aparecido directamente en tu casa. Necesitabais planificar el ataque, ver dónde estaba la gente para poder salvar a tus padres. Mandé vigilar los alrededores y os encontré. Se lo dije a mis amigos más cercanos y no a Voldemort por la misma razón que reconocí quién eras en la mansión Malfoy cuando mi tía te hizo su prisionera y no dije nada. Tú eras el cerebro del trío, sin ti y sin Potter, toda esperanza estaba perdida.
-¡Oh, pobre hurón! Seguro que hubiera sido tan duro para ti- digo pensando en todas las ventajas que no tuvimos ni Harry, ni Ron, ni yo.
Mis ataques no hacían que se amedrentara. Muy al contrario, se esforzaba más por ser entendido - ¡¿Acaso crees que erais los únicos que lo pasaron mal durante la guerra?! ¡Mi madre y yo lo pasamos muy mal también!
Algo leí en los periódicos. Nunca me lo creí. Sin embargo, ahora escuchado por su propia boca, me hace dudar. ¡Mierda! ¡Me confunde! ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Ya no sé qué pensar! Así que me voy y lo dejo ahí pasmado como un idiota. Necesito digerir la posibilidad de ser yo la que entendió mal la guerra. Me aparezco en un bar cerca del callejón Diagon, llamado Prongs. No sé qué tipo de bar es exactamente, pero parece estar tan lleno de gente que paso desapercibida.
-¡Una cerveza, por favor!-Pido al sentarme en el taburete de la barra. No puedo creer lo de Malfoy. ¿De verdad tengo que estarle agradecida a ese cabrón? ¿Seré yo el problema? ¿Tengo que ver las cosas con perspectiva? Tras la tercera cerveza, llegan los gintonics. Una mujer se sienta a mi lado. Desde el rabillo del ojo veo que me observa. Posiblemente esté pensando todo lo que estoy bebiendo estando sola. Yo sigo pensando en Malfoy. Su última frase sigue haciendo eco en mi mente "¡¿Acaso crees que erais los únicos que lo pasaron mal durante la guerra?!"
"Bueno nunca se podrá comparar a tener que vivir lejos de su hijo"- digo por dentro. Sé que es una mala excusa para justificar mi comportamiento, pero necesito esta estúpida competición para no sentirme como una mierda por el modo en el que lo golpeé.
¡Joder! La tipa esta me sigue observando. La miro a ver cuál es su problema.
- Hola, me llamo Cyria Karstoff. ¿Cómo te llamas?
¿Qué hace? ¿Por qué me dice cómo se llama? Encima, es una sangrepura, porque ningún muggle se pondría ese nombre. ¿Me habrá reconocido? En fin, soy muy odiada entre los sangrepuras. Muchos me siguieron buscando tras la guerra.
- Yo me llamo Olympe Maxime- El primer nombre que me vino a la mente. Lo peor de Fleur es que cuando se inventa una mentira se queda la mentira en la cabeza.
-¿Eres francesa? No tienes acento francés- dice la mujer muy extrañada por mi nivel de inglés, supongo.
-No, yo no soy francesa...Lo era mi padre- La mierda de nombre lo pegadizo que es. Podría haber dicho un nombre normal como Laura, Melissa, Jessica. Pues no, voy yo y digo Olympe Maxime. ¡Soy idiota! Esto tienen que ser los gintonics, no puedo ser tan imbécil.
La mujer, que la miro bien por primera vez en lo que va de noche, se levanta y se arrejunta más. Es pelirroja, ojos azules, blanca, tiene pecas. Y reconozco que su voz resulta muy agradable. Por no hablar de que tiene todo muy bien puesto en su sitio.- Aunque tienes algo muy típico de las francesas. Eres muy bella.
-Ah, gracias- Es raro que una desconocida me diga esas cosas. O sea, bonito, pero raro. No me pasa mucho.
Se acerca un poco más incluso y me pregunta- ¿Entiendes?
-Eh, ¿francés? No, no entiendo francés, lo siento. No me lo enseñó mi padre.
Se ríe como si no hubiera mañana- ¡No, que si entiendes!
Me quedo callada. Vuelvo la vista a mi copa de gintonic a ver si está hablando con ella, porque yo no entiendo nada.
-¡Estoy flirteando contigo!- se explica la mujer en un acto desesperado de atención.
¡Joder, eso sí que no me lo esperaba! ¿Qué hago? ¡Socorro! ¡Estoy muy fuera de la película!
-Ah, perdona. No estoy acostumbrada a que flirteen conmigo. ¿Podemos empezar de nuevo?- Socializar es un paso para no estar sola. Tengo que ponerme bien.
Vuelve a sonreír. Ladea ligeramente su cabeza y veo que me hace un escaneo de arriba a bajo. - Normalmente diría que no tras esto, pero sí, podemos empezar de nuevo. Haré una excepción por ti. Me resultas agradable.
Vuelvo a beber de mi copa, porque no tengo ni idea de qué se hace ahora. ¿Le invito a una copa? ¿Me invita ella a mí? ¿Flirteamos un rato y cada mochuelo a su olivo o nos vamos juntas a casa? ¿Pero yo quiero llevármela a casa? Es guapa, pero no la conozco de nada. No sé, a lo mejor es una tipa desagradable. ¡Joder, qué estrés!
Bebo más que así veo las cosas con más claridad.
-¿Qué haces aquí?- Hago la pregunta, pero que pregunta más tonta hago. Es un bar, ¿qué va a hacer?
Ella señala a un grupo de chicas que están bailando detrás de ella- Estoy aquí con unas amigas. ¿Y tú?
Yo miro detrás de mí y no tengo ningún grupo que me acompañe -Yo estoy aquí sin amigas.
Lo digo y se ríe. Piensa que es una broma. Si supiera que no tengo amistades de verdad, a lo mejor lloraba. La acompaño a reír, tampoco hace falta que le destroce la noche. Bebo de nuevo. Termino la copa y pido otra. No espero a que ella me invite, no vaya a ser que se lo tome como una promesa de algo más.
Ya le estoy dando sorbos a la nueva copa cuando ella me pregunta- ¿Y vienes mucho por aquí?
-Bueno. A veces. ¿Y tú?- Es la primera vez que vengo y estoy más pendiente de la copa que de lo que me dice. De hecho, no hablamos tanto. Creo que se me está dando fatal. Entre lo borracha que estoy y la falta de flirteo que tengo, debo ser patética. Pobre muchacha. - Voy un momento al baño que he bebido mucho. ¿Seguirás aquí?
-Sí. Te dije que te daría una oportunidad, pero no tardes más de cinco minutos o me iré a otro lado del bar.- Esa respuesta era de esperar. Bastante está aguantando la mujer.
Casi me caigo del taburete al bajar. Llego al baño de milagro, porque por el camino qué golpes. ¡Qué malo es beber tanto! Juro que no volveré a beber...a no ser que sea fin de semana. Al salir del baño, me acicalo un poco en el espejo. Lo justo para no parecer que voy a ponerme a llorar. Tengo una cara de aburrida o triste o algo así. Hay que cambiar el chip. Estoy borracha y una mujer guapa me dice cosas bonitas. No que vaya a pasar nada, pero me está gustando ver que la mujer lo intenta y que puedo no estar sola . Al salir vuelvo a tropezar con otra persona.
-¡Uy, lo siento!- digo intentando disculparme con el hombre.
Este me mira detenidamente como si hubiera visto un fantasma- ¿Hermione?
Él está flipando, en puro estado de shock, pero yo más. ¿Quién es este tipo? ¡Joder, si es Ron!
-Ah no, lo siento monsieur, pego me confunde con otga pegsona.- digo con mi nuevo intento de tener acento francé esto, salgo corriendo hacia la barra. Por el camino tropiezo el mismo número exacto de veces antes de llegar a la barra que cuando fui al baño. Hasta bebida soy rara. Rezo porque Ron esté tan borracho como yo y tropiece con toda esa gente. ¡No me reconoce Luna, ni Harry, ni Ginny y me reconoce él! ¡¿Cómo es posible?!
Al llegar a la barra me disculpo con Cyria, y antes de poder explicarle que me tengo que ir, ella me dice- Mira, vayamos al grano. Se te da fatal flirtear. ¿Quieres venirte a mi casa a tener sexo durante toda la noche?
¡Uf, qué directa! Me recuerda a cierta persona a la que hoy defraudé. Voy a decir que no, pero luego me doy cuenta que no puedo aparecerme sola con la borrachera que tengo. Miro hacia atrás y cada vez veo a Ron más cerca- Vale, pero ya .O sea ya.
-Bueno, espera que pague.
En un movimiento rápido saco yo el monedero y pago con el primer billete que encuentro.
-Esto es demasiado- dice el camarero.
-Bueno me cobras lo suyo, lo mío, e invitas a todo el bar a una ronda de chupitos. -tiro de Cyria para que me saque de allí.
-¡Her…!- oigo gritar a lo lejos antes de desaparecer en brazos de Cyria, quien era ajena a todo esto.
¿Por qué hay tan pocos magos en Inglaterra? Con la de muggles que somos en el país y los pocos magos que hay. Siempre que se quiere salir por el callejón Diagon, te encuentras con la misma gente. Y si voy por mi nuevo barrio, me encuentro a los del trabajo. ¡Qué mala suerte!
-¿Te gusta?- me pregunta Cyria.
Miro alrededor. Estamos en una casa que supongo que es suya. -Sí, es muy linda.
Antes de que pueda darme cuenta, la tengo detrás de mi espalda. Me toma de los hombros y me da la vuelta. Estampa sus labios contra los míos sin ningún tipo de pudor. La cabeza me da un poco de vueltas, pero algo de esto no me está gustando.
- ¿No me vas a invitar a tomar algo antes?- digo entre beso y beso que me da. Ella se resigna y saca dos pequeños frascos de su bolso.
-Toma.- Ella bebe su frasco de un sólo trago.
Yo hago lo mismo pensando que se trata de un chupito. Sin embargo, es otra cosa. La bebida una vez dentro empieza a hacer que mi cuerpo arda. Todos mis pesares desaparecen. Y lo que me rodea se mueve con rapidez. De pronto, me doy cuenta de que mis latidos están bombeando con fuerza y que mi cuerpo toma las riendas. Me encuentro frente a la muchacha y esta vez soy yo quien la besa a ella. Todo se vuelve confuso. Ropas por el aire, besos, y sin más, todo negro.
Me despierto desnuda en su cama. No recuerdo nada de lo que pasó después de aquel frasco. Tampoco recuerdo casi nada de lo que sucedió antes del frasco, pero eso se debe a mi estupidez de emborracharme. No es que necesite recordar mucho. Yo desnuda, ella desnuda. Creo que los científicos muggles pueden hacer teorías con menos pruebas.
El caso es que tengo una extraña sensación de haber visto a otra persona ayer y no recuerdo a quién. Dejo eso de lado pensando que se trata de la bebida que me mete recuerdos falsos y me centro en cómo salir de aquí. Veo el reloj y es de madrugada. Iría a denunciar a esta mujer por lo que me ha dado, pero en cuanto al sueño se refiere, es la vez que mejor he dormido en años. La dejo una nota por cortesía y me voy a mi casa. Voy andando por las calles, porque aparecerse en el estado en el que sigo es muy peligroso. Las calles por las noches también lo son, aunque no me parece la amenaza como tal, pues durante la guerra aprendí a defenderme bastante bien.
Después de horas de andar, subo las escaleras hacia mi piso. Antes de llegar a mi planta, Fleur abre la puerta de su apartamento y corre hacia mí.
-¡Menos mal que estás bien!
Sé porqué lo dice. No acostumbro a salir de mi casa y se habrá dado cuenta de que no la pisé en todo el día. Supongo que se habrá asustado de no verme desde lo que sucedió en el trabajo. Pronto su actitud cambia. Empieza a olerme.
-¿Por qué hueles así?- Pero no me deja responder. Sin más me empuja y me insulta- ¡Eres una imbécil!
Me quedo con cara de tonta. Pues sí que estamos bien. No le he dicho nada y me he ganado un insulto.
Al día siguiente, ya estoy preparada para continuar con el caso. Debemos acudir al hospital donde estuvo ingresada la abuela de Neville. Allí nos hablan de una sobrina lejana que la estuvo visitando constantemente. Nos enseñaron los documentos de visita, ya que esa persona no era personal del hospital, por mucho que hiciera creer al pobre de Neville que sí.
-Delphi- lee Fleur.
-¿Será su nombre de verdad? - pregunto dudando de que usara el auténtico nombre.
-Sí- contesta Viktor- Si te fijas, el hospital le pidió la firma mágica. La firma mágica es un sello de identidad que no se puede falsificar. Puedes abreviar, no poner tu apellido, pero el nombre tiene que ser verídico.
Fleur no me habla y eso me irrita mucho. No entiendo por qué se enfada conmigo. No he hecho nada malo, o tal vez sí, pero soy soltera y no debo explicaciones a nadie. Bueno, por el frasco a lo mejor a las autoridades. El estado en el que me puso tiene que ser ilegal.
-Vale, ¡¿pero de qué nos sirve su nombre?!- digo exaltada- ¡Habrá cientos de Delhpis en el Reino Unido!
Sólo ante eso salta Fleur- Lo dudo. Cientos de Delphis... como es tan bonito y habitual…
- ¡No nos sirve su nombre de nada si no sabemos cómo encontrarla! - replico nivelando mi enfado.
-¡Basta!- grita Viktor- ¡Las dos! Saber su nombre nos sirve para preguntar por ahí. Ya es algo más que lo que teníamos.
-Ya, pero la pregunta para encontrarla no es su nombre. La pregunta es ¿por qué mató a Neville?
Por un momento, me da la sensación de que podríamos sacar a Luna de la prisión, pero por lo visto lo único demostrable contra Delphi es que fingió ser personal del hospital. No es suficiente para probar que cometió el asesinato. Nuestro testimonio vale mierda porque estamos muertos para la sociedad. Necesitamos hechos.
Fleur vuelve a tomar esa pose tan distante que suele tener ella. Esa en la que un muro de hielo da más calor que estar a su lado. -Por eso vamos a acudir a la siguiente pista para averiguarlo.
-¿Qué siguiente pista?- pregunto con extrañeza. Nadie me ha hablado de ningún otro indicio.
Toma unos informes que por su olor diría que son recién sacados de la impresora. - ¿Sabías que el profesor Horace Slughorn fue detenido en los 80 por preparar dicha poción? - Al ver mi cara de asombro prosigue- Ya que la poción tiene caducidad en 1975, pasemos por el año 1974, a ver cómo están las cosas con respecto a la poción.
-Seguro que conoce al resto de gente que la prepara. - dice Viktor- Cuando estás metido en un campo tan especializado como pociones, todos los especialistas se conocen entre ellos.
¿Horace Slughorn? ¿Tanto sacrificó ese hombre por el mero hecho de ser un erudito? ¡¿Qué tonterías digo?! ¡Claro que lo haría! ¡Si sabía hacer horrocruxes, no iba a saber hacer pociones mortíferas! Lo bueno de esto, es que usaremos un túnel para quedarnos un tiempo por allí y poder averiguar todo cuanto fuera necesario.
De camino al ministerio, sigo viendo a Fleur enfadada conmigo y no lo entiendo. Intento entablar conversación con ella y me responde con monosílabos, y eso cuando responde. -Oye, no sé qué te he hecho, pero lo siento.
Me mira por encima del hombro, como si fuese un ser que no merece su atención.
- Si es por lo de Malfoy, lo siento. Me cuesta verlo con perspectiva. Es difícil ser tan abierta de mente cuando pasas por lo que pasé. Por lo que aún sigo pasando.
Echa aire por la boca de forma desenfadada. Sonríe con una sonrisa que es de todo menos de alegría. Es una risa enrabietada- ¿Crees que es por eso? Déjalo. De todos modos, si es así como te sientes sobre Malfoy, quizá deberías plantearte si venirte a la misión, porque él vendrá, al igual que su patrulla. Vamos a necesitar de su ayuda. Gente que sepa desenvolverse con la alta aristocracia británica.
No entiendo para qué necesita a esa gente, tampoco la voy a cuestionar porque no me lo va a decir. No la tengo muy contenta conmigo. La pregunta que me interesa ahora es ¿podré aguantar a Malfoy? No prometo nada. Aunque sí podría ser útil una mano Slytherin para hablar con Slughorn. Después, ya podré matarlo a golpes. -Prometo, que no lo golpearé DURANTE la misión. Seré buena.
Al día siguiente, conozco a toda la patrulla. Poliakov, un búlgaro de lo más curioso. Un tanto desidioso, con rastas y muy sonriente. Parecía tener una filosofía de vida muy abierta. Luego está Isabella Perenni, una bruja italiana con un estilo de ropa totalmente opuesto a su compañero. Va de marca, se ve su pulcritud a distancia y cada tres minutos se está adecentando el vestido. Sonreír no sonríe mucho, pero no para de hablar con Viktor. No sé si hablan en español o en italiano. Algún día nos enteraremos el resto de los mortales de qué hablan y en qué idioma.
Antes de ir a los túneles me dan unos trajes de estudiantes que me son muy familiares. Miro escéptica al resto - ¿Y esto para qué?
-¿Ah, no te lo he dicho? Vamos a Hogwarts- comunica Fleur antes de entrar a cambiarse.
-¿Cómo que vamos a Hogwarts?- Estoy nerviosa. Mi no gustar tal idea. Allí están los padres de Harry, Sirius, Lupin, los Weasley, toda la familia de Draco, en especial Bellatrix... - ¿Por qué? Yo no lo veo necesario.
Malfoy me observa con desprecio, como si lo decepcionara- Slughorn era profesor de Hogwarts en esa época. Me sorprende que con lo comelibros que eras, no supieras eso.
¡Mierda! Sí, sí que lo sabía. Se me había olvidado por completo. Mira, lo haré por Neville. Rezo a la suerte, al universo, a Merlín, a quien sea para que salga bien la misión y no terminemos metiendo la pata. Al contrario que en mi caso, la mayoría de ellos no llevan trajes de estudiante. Sólo Fleur, Draco y yo. Gartzía va de deportista, Isabella viste de forma muy diferente a como estaba antes, con ropas simplonas y de tonos apagados. En el mundo muggle me haría pensar que es una monja. Poliakov, por su parte, se distingue por su traje campechano. Le queda bien.
Entramos por el túnel. Sufrimos como siempre, pero cada vez menos. Nos encontramos en una cabaña, cercana al bosque, donde nos recibe un hombre que no conozco.
-Me alegra vuestra llegada. Por favor, tomen asiento- dice muy cordial. Nos sentamos mientras nos ofrece unas bebidas. Poliakov, Viktor y yo pedimos cerveza de forma inmediata. Mientras Isabelle y Fleur le preguntan si tiene un poco de vino. Draco, por llevar la contraria, pide té. ¡Maldito hurón! ¡Es imposible llevarse bien con él! ¡Ir de sano, mientas los demás bebemos! ¡Es que es odioso!
Nos comenta que se llama Ogg y en Hogwarts pretende ser el guardabosques, aunque sigue a escondidas trabajando para la Comisión. Debido a que le avisamos tarde de nuestra llegada, sólo pudo encontrarnos tres puestos de trabajo. Los demás, teníamos que pasarnos por una familia de magos que se habían mudado a Reino Unido. Sí, Fleur, Draco y yo fingiríamos ser hermanos. A ellos dos los metió como mellizos de último año y a mí como la hermana pequeña de sexto año.
-Espero que no te importe, eres la más bajita y con tu carita dulce puedes pasar por una jovencita- dice Ogg.
Me está llamando enana, pero intentaré no ofenderme- No, tranquilo. Tengo bien aceptada mi estatura. ¿Y ellos dos parecen estudiantes?
Ogg, que es un grande de la vida, tiene para todos- Ellos están más desarrollados, aunque su color platino de pelo les da un aire de niños que podría ser. Hay chicos de último año que parecen mayores que muchos Aurores del Ministerio de Magia.
En cuanto al resto, a Isabella la consiguió meter como bibliotecaria de Hogwarts, ya que ese año carecían de solicitudes para ese puesto, y la antigua lo abandonó el año anterior debido a su anciana edad. Dumbledore aceptó como favor personal esa repentina petición, ya que le dijo que era su prima italiana. A Viktor lo metió de una forma parecida, dijo que era hermano de Isabella y tenía grandes dotes para el Quidditch. Dumbledore tuvo más dudas con él, pero debía muchos favores a Ogg, así que finalmente dejó que entrara como asistente a profesor de vuelo.
-Pero Isabella y yo somos de diferentes países.
Ogg con toda la amabilidad que en este momento es capaz de tener para dar su opinión dice- Bueno, si igualáis un poco el acento, aquí nadie se da cuenta.- luego mira a Poliakov- Tú puedes ser el asistente al guardabosques. Dumbledore nunca se da cuenta si tengo asistentes o no. No pasa por aquí nunca. Así que en esta zona puedo hacer y deshacer a mi antojo. De hecho, tengo otro asistente que es un semigigante al que expulsaron del colegio y nadie ha venido a pedirme explicaciones por contratarle de asistente. Incluso ha levantado otra cabaña cercana al bosque. Y en teoría, el Ministerio de Magia le tiene prohibido acercarse a menos de cincuenta metros de los niños.
Pues sí que se controla poco al guardabosques. Aunque ha decir verdad, tampoco en mi época Dumbledore controla mucho esa zona. Pero veo un fallo en el plan - Draco es sangrepura y toda su familia está aquí. ¿No puedes ponerle a él de asistente y Poliakov de estudiante?- Sí, lo utilizo de excusa para librarme del idiota este.
-Eso no es un problema, Granger- contesta el rubiales- Sé cómo hacer para que no me reconozcan.
Esa misma noche, en el Gran Comedor, se escucha al sombrero seleccionador gritar sobre la cabeza de Malfoy.
-¡Eres valiente y luchas por los demás! ¡Gryffindor!
Un Malfoy en Gryffindor. ¡Madre mía, el mundo se ha vuelto loco! Aunque es un plan perfecto. Muy inteligente por su parte. Por mucho que se parezca físicamente, nadie lo relacionaría con los Malfoy. ¿Un Malfoy en mi Gryffindor? Imposible. De todos modos, lo más sorprendente es sin lugar a duda que el sombrero seleccionador no lo delatara diciendo su nombre. ¿Cómo lo habrá hecho?
Me acerco a su asiento en la mesa de Gryffindor para que me diga el truco de hacer callar al sombrero.
- Sube y antes de que diga tu nombre, dile con imágenes mentales que lo quemarás si te delata. Después de eso, todo irá bien.
Le hago caso, porque no sé qué otra cosa hacer. El sombrero ante eso parece responder bien. No dice mi nombre. Digo parece, pues lo que dice es mucho peor.
-Eres una muchacha muy inteligente. Te encanta el conocimiento y eres muy capaz de usarlo a tu favor si las circunstancias lo piden. ¡Slytherin!
¿Cómo qué Slytherin, cabrón? Como descubran que soy una sangresucia me matan. Esa parte la pienso por dentro, pero acato su decisión. La escuela de magia te vincula directamente a lo que decida el sombrero. A mi alrededor puedo ver toda la tropa que formarán parte del ejército de Voldemort. Mulciber, Lucius, el padre de Crabbe, que es igualito a su hijo, Dolohov, Rookwood, Snape, Andromeda, Narcissa...¡Joder qué momentos me esperan! Y lo peor, aún me falta por localizar a la dueña de mis pesadillas, Bellatrix.
NA: mucha información, pero prometo que poco a poco se irá diciendo todo más lentamente y Hermione será más buenecita.
