Disclaimer: Loud House, al igual que sus personajes, no me pertenecen, estos son propiedad de Chris Savino y Nickelodeon, al igual que los personajes a los que hago alusión son propiedad de sus respectivos creadores.


NA: En mi anterior historia me confundí mucho con los nombres de las máquinas, los héroes y las armas, así que ahora pondré un orden más claro en esa nomenclatura, comenzando con que las armas y equipos del dominio llevan nombres de estrellas (como fue el caso de los aerodeslizadores Régulus), y en cada capítulo que aparezcan pondré un glosario para evitar confusiones (principalmente mías xD)


Otra Cultura, otra Realidad (Parte 3)

Rompiendo la Mano del Destino

Dos años antes del inicio de la Edad Heroica.

Estado de Michigan.

Voluntad Soberana: Gobierno de los Estados Unidos.

– ¿Dónde estamos? – Preguntó Loki frotándose los ojos.

Cuando los once clones y Haiku aparecieron en medio de un bosque, lo primero que hicieron fue esconderse en lo alto de los árboles, sabían que la tecnología de esa época no era lo suficientemente avanzada como para detectar a cada persona en el planeta.

– Maldita sea… los satélites aún no se han lanzado… ¿Alguno ubica el norte? – Comentó Levi algo mareado e incapaz de usar su GPS.

– ¿No se suponía que nos enviarías a un callejón de Royal Woods? – Gritó Lynn en un tono perdido mientras se sujetaba la cabeza.

– Pues perdóname por cometer un error de posicionamiento en un viaje inter dimensional ¡Nunca realizado en la historia! – Respondió Levi bastante frustrado.

– Es el parque estatal Grand Venture… – Interrumpió Haiku mirando la erupción de un géiser. La poetisa asiática lo reconocía. – En la escuela nos dijeron que este géiser llevaba décadas inactivo… Quizá es su última erupción.

– Michigan… Eso nos ahorra un viaje bastante largo. – Dijo Loki bastante aliviado.

Loni se sintió muy aliviado al escuchar eso, realmente es muy malo para resistir las nauseas cuando no viaja en los transportes de Purifier.

– ¿Y ahora qué? – Preguntó Liberty.

Todos estaban teniendo nauseas y viendo borroso, no era un efecto secundario del viaje entre dimensiones, sino que los nanobot heráldicos dejaron de aumentar las funciones de su cuerpo y entraron a modo de preservación básica.

Los clones habían sido bien entrenados en misiones de supervivencia, por lo que sabían cómo actuar. Todos presionaron un botón en sus botas, y de estas salieron unos dispositivos de contención, los cuales usaron para guardar toda el agua posible, al igual que las frutas que su telekinesis les permitió arrancar de los árboles, para luego ponerse en marcha hacia Royal Woods, iba a ser una larga caminata, pero nada para lo que su entrenamiento no los hubiera preparado.

Cualquiera se habría desmallado tras caminar tanto tiempo bajo el sol, aún bebiendo agua era una carga corporal enorme. Pero gracias al riguroso entrenamiento que han tenido, al igual que las modificaciones musculares que esos chicos tienen, pudieron resistir el despiadado clima con facilidad.

Loki caminaba sin ningún problema pese a llevar a Leon y a Levi en sus brazos, ninguno de los dos se había sometido a las modificaciones musculares que les daban esa fuerza y resistencia.

– Ha… Ha… – Haiku respiraba pesadamente. Por muy fuerte que la poetisa fuera, su cuerpo seguía siendo humano, por lo que no podía resistir ese clima, y extrañamente los nanobots de todos dejaron de potenciar sus habilidades y mejorar sus cuerpos.

– Ten cuidado. – Dijo Liberty amablemente ofreciéndole una botella de agua para luego usar su telekinesis para poner en su espalda a la sombría japonesa. – Vaya… que ligera. – Liberty agregó en burla causando que Haiku desviara la mirada.

Para la nipona era vergonzoso referirse a su propio estado físico, pero no podía importarle menos comparado a lo que estaba ante ella: Una oportunidad para corregir la podrida sociedad en la que ella nació… con el conocimiento que poseía podría crear un nuevo mundo para todos.

Haiku no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta de lo que tenía ante ella. – Me diste la oportunidad de cumplir mi sueño… – Susurró Haiku pensando en el peliblanco que, por algún motivo decidió perdonarle la vida y ayudarla. – Gracias Lincoln…

– Visitas… – Todos escucharon en sus mentes mientras veían que todo a su alrededor dejaba de moverse, como si el tiempo se hubiera detenido. – Qué inesperado… ¿Qué quieren de mi mundo?

– ¿Pero qué? – Todos preguntaron muy confundidos, de la nada estaban siendo protegidos por armaduras negras con muchas púas y cristales rojos, sin duda eran de los Heraldos del Fin. Poco importaba en ese momento, definitivamente algo los amenazaba, por lo que se pusieron en posición de combate, aunque de poco parecía servir contra alguien que estaba hablando a sus mentes.

– Ni lo intentes, pequeño escurridizo. – Todos escucharon en sus mentes cuando Lars intentó usar su salto de transposición para sacarlos de ahí. El pequeño pelinegro sólo acabó saltando hacia la nada y golpeándose graciosamente contra el suelo.

– Formé un nexo mental para platicar con ustedes, nada de lo que hagan tendrá un efecto verdadero en sus cuerpos. – Aclaró la voz al tiempo en que un enorme cristal rojo aparecía frente a esos intrusos, y todo el suelo a su alrededor era cubierto por púas carmesí intentando empalarlos, pero las armaduras comenzaron a brillar, formando una barrera. – Si les acomoda, pueden llamarme Mégalot.

Antiguamente sería inconcebible para Mégalot hablar con seres tan inferiores como los humanos, después de todo podía simplemente ver en sus simples y primitivas mentes, pero algo se encontraba bloqueando gran parte de las mentes de esos chicos y tenía que ver con esas armaduras.

En el nexo que Mégalot creó, lo que todos ven ahí no son sus cuerpos físicos, sino representaciones de sus mentes, las púas que intentaban atravesar a esos chicos eran los intentos del forjador de la vida para mirar en sus mentes, pero de algún modo esa armadura los protegía de su visión.

– Un nuevo comienzo. – Respondió Loki sin una sola pizca de duda en su voz.

– Ustedes… me recuerdan a un adorador de mi hijo. – Comentó Mégalot sin dudar de la palabra del chico. En efecto parte de la esencia de esos chicos es muy similar a la del señor de los poderosos, pues Lynn Loud segundo (mutilador), pasó gran parte de su vida en el templo en el que adoraban a su dios. – Me recuerdan a… ¿Cómo se llamaba ese humano? … Ah sí, Lynn Loud segundo. – En todos causó un escalofrío recordar a aquel maldito que los hizo crecer en un infierno.

Las esencias de esos chicos se vieron visiblemente alteradas, parecían distorsionarse y deformarse, pero no duró mucho, pues todos habían superado el asunto con su padre.

– ¿Quiénes son ustedes? – Mégalot exigió saber.

Si bien esos chicos podían resistirse a su visión impidiendo que sus pensamientos fueran leídos, no tenían suficientes nanobots para evitar que la manipulación de nutrientes del forjador de la vida destroce el resto de sus cuerpos.

– ¡Espera! – Gritó Liberty sintiendo el peligro que los amenazaba, su intuición siempre fue muy aguda. Su imagen en el nexo indicó a Mégalot que estaba dispuesta a hablar.

La peliblanco contó la historia de su nacimiento como un clon del futuro nieto de Lynn Loud segundo, del infernal entrenamiento que enfrentaron desde su nacimiento, las modificaciones musculares que les hicieron para aumentar su poder.

Todos los clones habían sido entrenados para poder mentir sin que sus cuerpos mostraran el más mínimo gesto o alteración, y Liberty era quien mejor podía hacerlo entre ellos, pero decidió no arriesgarse contando todo lo que sabía sobre los Heraldos del Fin… y sobre su origen remontado a un chico de once años… al primer Grand Final.

Mégalot no podía decir una palabra, Liberty hizo una buena elección al ser honesta, pues actos como mentir no dejan intacta la imagen de su mente en el nexo, por lo que, de haber mentido habría sido descubierta al instante, y Mégalot los habría destrozado en ese mismo momento.

– Se ganaron su lugar en mi mundo. – Sentenció Mégalot finalizando el nexo que formó con esos chicos.

Gracias a la sinceridad de Liberty, parte de la protección de su mente se deshizo, permitiéndole a Mégalot obtener un poco de información extra, como lo fue el hecho de que las células heroicas no estaban listas para los humanos, con el pasar de las generaciones estas acabarían perdiéndose, junto con el legado de sus hijos… Mégalot aún tenía mucho que hacer, y muy poco tiempo para lograrlo.

Ni el señor de los Poderosos o de los Trascendentes se enteraría de esa reunión que su padre tuvo con esos extraños, y no interactuarían de nuevo hasta dentro de dos años más, en los días previos a la entrega de las células heroicas a los humanos dando inicio a la Edad Heroica.

– Te quedaba genial esa armadura. – Se burló Lynn golpeando la espalda de Linka. – En serio, tu cabello largo cayendo por debajo del caso se veía genial… ¡Como una guerrera legendaria!

– Jeje… – Liberty sonrió por el gracioso comentario de su hermano castaño, ahora finalmente podía reírse con ellos sin preocupación de que su padre apareciera y los mandara a entrenar de nuevo.

– ¿Cómo creen que haya acabado la batalla de Royal Woods? – Preguntó Haiku aún en la espalda de Liberty,

Se hizo un silencio sepulcral entre ellos, es un hecho que ellos apoyaban a Lincoln, pues odiaban la cruel vida que recibieron en ese mundo, pero no era culpa de todas las demás personas que ahí vivían.

– Me niego a desear la derrota de Lincoln… Él hizo todo por nosotros. – Respondió Loki muy serenamente. – Pero tampoco… puedo desear su victoria.

– Loki… Él nos liberó, nos permitió tomar venganza y nos dejó vivir… – Liberty comentó intentando convencerse, pero en el fondo lo sabía, por muy grande que fuera la ayuda que Lincoln les brindó, ellos habían ayudado a alcanzar victoria heráldica, y eso siempre significaría un genocidio de inocentes. Todos comenzaron a sentir el pesar de las vidas empezando a ser devoradas por los orbes de la muerte, en esos momentos el Leviatán insignia estaba cayendo sobre la última resistencia de Royal Woods.

– Si sobrevivimos a eso fue sólo suerte. – Luke interrumpió el agrio momento recordando la horrible sensación del parásito neural del antiguo ascendiente Wrath Walker escudriñando en su mente. – Él pudo haber ordenado destruir el edificio desde el principio y matarnos a todos en él. De nada sirve pensar en eso, incluso si Lincoln hubiera muerto, sus heraldos habrían atacado Royal Woods.

Luke tenía razón, el deseo de esos sádicos adoradores no podía ser detenido. Fue tranquilizante para todos, si bien no cambiaba el hecho de que lucharon por un genocida, ya no importaba, por lo que todos reanudaron su marcha a Royal Woods, podría ser un genocida, pero la matanza se habría realizado aún sin su intervención. Sólo podían agradecer su suerte y cumplir la promesa que hicieron. Construirían una nueva sociedad, una que no esté podrida.

El peculiar grupo pasó dos años aumentando sus recursos e influencias, no estaban seguros de cómo sería el futuro tras sus intervenciones, pero no podían juzgar a nadie de ese mundo, ahora todo podía ser diferente por lo que no actuaron contra Lynn Loud segundo, él no es "Mutilador" y en caso de que la primera generación de monstruos volviera a actuar, ellos mismos los combatirían.

Todos mantuvieron sus habilidades en secreto y mientras construían lo que serían las bases del futuro Dominio Heroico, no pudieron evitar conocer a más personas. Hasta que Mégalot entregara las habilidades al resto del mundo. Fue sorpresivo que millones de personas obtuvieran habilidades cuando sólo unas pocas deberían haberlas recibido.

Levi sabía que un desastre era inminente, por lo que mandó a Loni a hablar en todas las estaciones de radio y cadenas televisivas de la época (todas les pertenecían a ellos). Gracias a las palabras de Loni y su habilidad es que Michigan no se destruyó en la purga del año cero, pero su organización social fue diezmada cuando el gobierno de los Estados Unidos dejó de existir, y los huecos que quedaron fueron llenados por el Dominio Heroico como nueva voluntad soberana. Si bien hubo mucho escepticismo por que de la nada un gobierno cambie de nombre y de forma de operar, Loni volvió a hablar por las radios y aprovechándose del miedo de lo que estaría sucediendo en el resto del mundo, la gente acabó aceptando al Dominio Heroico como su nueva nación y bandera.


Edad Heroica: Año 28

Ubicación secreta.

Voluntad soberana: Dominio Heroico.

– Más vale que esto valga la pena. – Dijo Loki en un tono muy serio, con una expresión de molestia mientras caminaba de forma imponente. Se encontraba entrando a un complejo científico de la división de investigación del Dominio. – Dirigir a todo un país consume mucho de mi tiempo… ¿Qué sucede?

– Esto es serio, Loki. – Respondió el único ocupante de esa dependencia, quien, en lo que el director del Dominio llegaba, se entretuvo tallando una hermosa escultura de una armadura con muchas púas sosteniendo una esfera de la que emanaban rayos. Se trataba del más famoso investigador del Dominio y, confidencialmente, el responsable de muchas de las tecnologías del Dominio, incluyendo en áreas de la medicina y las redes de telecomunicaciones, y también el hermano menor del director del Dominio Heroico: Levi. – Tienes que ver esto.

El castaño mostró en una pantalla las fotos de un reporte que Poderosus envió como resultado de una misión inconclusa de un cargamento indocumentado, la cual mostraba a un pelirrojo tatuado en animación suspendida en una cápsula.

– Esas marcas… – Loki se veía intrigado mientras se acercaba a la pantalla. – Reproduce el vídeo captado por la cámara de seguridad del submarino kraken.

Levi obedeció la orden de su hermano y en un costado de la pantalla empezó a reproducirse la última grabación interceptada de un submarino con armamento nuclear que misteriosamente desapareció en los inicios de la edad heroica. Con todo el caos de la purga del año cero y el miedo en Michigan, nunca se esparcieron rumores o se investigó la desaparición del navío.

En el vídeo en blanco y negro se veía el almacén de suministros, al parecer se habían reportado algunas pérdidas en la cantidad de comida. De un momento a otro, todo comenzó a temblar, los contenedores de los suministros cayeron rápidamente, parecía que el submarino se había golpeado contra algo… No, un choque no habría causado que se diera vuelta, era algo más, mucho más peligroso.

– Lancen los señuelos ¡De regreso a la superfi…! – Ordenaba uno de los marinos, pero de un momento a otro se hizo silencio.

El metal crujió y se rompió. La puerta de la bóveda fue destrozada como si de papel se tratara, y lo que se vio fue una tenebrosa fila de gigantescos dientes afilados que rompían el metal.

Loki pausó el vídeo en ese exacto momento. ¿Un monstruo marino? Era muy probable.

– ¿Te sigue incomodando ese bicho? – Preguntó Levi con desinterés levantando una ceja. – ¿O prefieres que despliegue los drones submarino para investigar? – Preguntó el castaño tomando una tableta holográfica en la que se apreciaba un diagrama de esos drones.

– Espera… – Ordenó Loki tomando una expresión aún más seria mientras se acercaba a la imagen de esa gigantesca dentadura.

El director del dominio miraba minuciosamente la imagen, incluso la estaba tocando con detenimiento.

– ¿No te das cuenta Levi? – Preguntó el rubio.

Los ojos de Levi se abrieron de par en par al momento de ver que en esos dientes había marcas muy parecidas a los tatuajes del chico de la cápsula. Sin perder tiempo tomó un comunicador para dirigirse al oficial en jefe de una estación de inteligencia costera del Dominio.

– D-Desplieguen todos los drones en el atlántico. – Ordenó el castaño dirigiéndose a un escritorio de donde abrió un cajón para retirar varios planos.

– No sé qué signifique esto… pero si algo se atreve a amenazar al Dominio Heroico, mejor que venga preparado. – Desafió Loki en un tono amenazante.

Era una reunión secreta entre ambos líderes del Dominio Heroico, el complejo estaba oculto y su posición era secreta, pero un tercero escuchaba, miraba y estudiaba muy detenidamente la foto del pelirrojo en la cápsula, apreciando cada pequeño detalle de ella, si bien se trataba de una simple imagen, el observador pudo deducir la naturaleza de ese ser, y al ver su potencial se llenó de una tenebrosa dicha.


Edad Heroica: Año 0

Ubicación: Centro del planeta

Voluntad soberana: Mégalot

Mégalot, el responsable de la creación de los megaliscos y forjador de la vida misma sabía que cuando los humanos recibieran los dones de los poderosos y los trascendentes, no estallarían guerras masivas, pues las organizaciones sociales dejaron de importar cuando los humanos comenzaron a dar prioridad a su propia voluntad. Pero esa misma voluntad podía ser la responsable de que un desquiciado en algún submarino disparara un misil nuclear.

En el mundo que sería doblegado a la voluntad de los Heraldos del Fin, cuando se entregaron habilidades a menos del uno por ciento de los humanos, se evitó entregarlos a personas de alta influencia como presidentes y generales, pero esa distinción no se hizo cuando se entregaron al noventa por ciento de los humanos en esta realidad.

Como seguro para garantizar que el legado de sus hijos no desaparecería, Mégalot estaba decidido a proteger a la humanidad, y para ello necesitaba una forma de actuar más directa, para lo que creó un nuevo tipo de seres capaces compatibles con las células heroicas. Con el deber es ejecutar las órdenes de Mégalot sin preguntar ni descansar, los megaliscos nacieron.

Sabiendo que el mayor peligro que representan los humanos para la vida misma son ellos mismos, o más específicamente los arsenales nucleares que han desarrollado con tanto esfuerzo, los megaliscos se pusieron en movimiento. Como parásitos, los megaliscos se adueñaron de todo tipo de animales, torciéndolos, rompiéndolos y re-forjándolos en contenedores adecuados para cumplir la voluntad de Mégalot. Podría haber sido una matanza indiscriminada de científicos y militares inocentes que servían con valor a sus naciones, y destrucción de equipo de miles de millones de dólares, pero para el forjador de la vida valían más muertos y en llamas. Si con ello podía acabar con hasta la última arma nuclear que los humanos han construido lo haría.

Evitando que catástrofes de proporciones colosales se desataran aumentando enormemente el número de víctimas de la purga del año cero y dejando territorios que tardarían siglos en volver a ser capaces de albergar vida, los megaliscos cumplieron con su cometido y deberían esperar las órdenes de su amo

Mégalot estaba completamente satisfecho con el desempeño de los megaliscos, y actualmente podía sentirse tranquilo sabiendo que el legado de sus hijos podría seguir existiendo, pero algo le seguía molestando: los humanos volverían a formar sus naciones y clanes, y ahora eran más peligrosos y fuertes que nunca. Por un momento Mégalot consideró mandar a los megaliscos a destruir las sociedades como el naciente Dominio Heroico, si los humanos nunca se agrupaban, nunca podrían concebir ejércitos lo suficientemente poderosos como para extinguirse entre ellos.

– No… – Mégalot se dijo a sí mismo sabiendo que los humanos eran esencialmente sociales, la única forma de evitar que ellos volvieran a formar sus gobiernos sería extinguiéndolos. – Debe… debe de haber otra forma…

Por primera vez en la historia del planeta, Mégalot se sentiría cansado. Había pasado siglos modificando las células heroicas para que pudieran adecuarse a los humanos sin destruir sus débiles cuerpos, pero él no es perfecto, y cometió errores. Dos años antes de entregar el legado de sus hijos a los humanos descubrió que había mucho trabajo por hacer gracias a unos chicos que literalmente aparecieron en su superficie. Poniendo un esfuerzo enorme incluso para él, adecuó las células heroicas para corregir sus errores, realizando en dos años el trabajo estimado para dos siglos, y su esfuerzo debió aumentar enormemente para crear también a los megaliscos, lo que resultó en que Mégalot se debilitara enormemente. Aunque aún poseía su capacidad para manipular los nutrientes, se podría decir que necesitaba dormir, y en toda la edad Heroica Mégalot sólo ha actuado en dos ocasiones.

Para la fortuna de Mégalot, las sociedades humanas que se estaban estructurando tardarían mucho tiempo en concebir ejércitos poderosos, por lo que tenía tiempo para encontrar esa respuesta, dejando un único asunto restante para Mégalot: el nacimiento de este Lincoln Loud, el cual, en caso de llevarse a cabo pese a los cambios que esa línea temporal a sufrido, será dentro de 17 años en los que él dormiría.

Los megaliscos, al no tener órdenes de su amo, adoptaron la forma de vida de sus huéspedes como criaturas salvajes. Pasaron los años y varios rumores se esparcieron en las distintas sociedades, algunos agricultores del Eón decían haber visto alces con ramas de plata y frutos de oro en sus cornamentas y tatuajes resplandecientes, los vigías del Dominio en las montañas también afirmaron avistamientos de águilas gigantescas surcando los cielos, rumores de gigantescos monstruos marinos asechando en el océano se esparcieron en las ciudades y comunidades costeras. Pero la existencia de estos seres nunca fue desmentida o probada de forma irrefutable por los organismos oficiales del Dominio o de alguna otra nación, resultando en que los megaliscos dispersos por el mundo se convirtieron en leyendas.


Edad Heroica: Año 28

Ubicación: Vardona

Voluntad soberana: Dominio Heroico, Coalición del Eón

La naturaleza de los megaliscos es impredecible, las leyendas de animales míticos resultaron ser verdad, pero a un pequeño peliblanco poco le importaban los poderes de esos seres, él buscaba en ellos una cualidad mucho más importante que su capacidad para lucir hermosos e increíbles o para matar y destruir.

Por una vía secundaria de Vardona, Lincoln se encontraba leyendo el mensaje que su padre le mandó al terminar la reunión familiar.

"¿Qué tal está mi campeón? Bueno, sé que las redes de Vardona están restringidas, espero hayas llegado bien, sé que las fiestas de los eternos pueden ser tentadoras, pero debes ser fuerte y centrarte en tus estudios, es realmente increíble que tengas esa oportunidad y no debes desperdiciarla hijo, tu madre, tus hermanas, y todos te deseamos lo mejor". El mensaje terminaba con una foto grupal en la que se veían todos formados y sonriendo (incluso Lucy), sólo faltaba él, Lori y su abuelo paterno.

Fue un mensaje conmovedor y pese a lo estricto que fue su padre con ese mensaje, realmente era un gusto saber que toda su familia había tenido un buen momento. Por un momento Lincoln deseó estar ahí y celebrar con todos, pero debía centrarse en su objetivo, para eso había montado toda la artimaña del viaje. "Muchas gracias papá, si llegué bien, pero hay una fila de un kilómetro para tomar un taxi. D: Te avisaré cuando llegue al departamento. :D Que bien te queda el terno. xD No te olvides de mandarme una foto de las caras que pondrán las chicas cuando sepan que tienen el verano libre. xD". Lincoln respondió el mensaje de su padre.

Al norte de Vardona en el límite del territorio del Dominio y el Eón, un camión con el logotipo de Vourer cargando un contenedor avanzaba albergado por la noche. Habían elegido el camino más largo posible para evitar acercarse al centro de la ciudad, si tres chicas controlando sus habilidades pudieron alterar al pelirrojo, Lincoln no quería imaginar qué sucedería si sentía el millón de Eternos que debería estar usando sus habilidades a más no poder en la celebración.

– ¿En serio nos alejamos? – Preguntó Artie mirando hacia atrás, al escenario del baile de los colosos de agua se unieron árboles y frutos de todo tipo. Por mucho que se alejaran, el espectáculo de los eternos no parecía hacerse más pequeño.

– No lo parece… ¿Quieres unirte a esa fiesta? – Preguntó Lincoln curioso. – De seguro conoces a una hermosa eterna, he oído que son muy talentosas bailarinas.

– ¿¡Una de esas sirenitas!? – Preguntó Artie sonrojado. El castaño había nacido en el Dominio, por lo que conocía el apodo que les daban a los eternos por su avanzado uso de la hidrokinesis: "sirenitas". – ¡Olvídalo!

A Lincoln se le hizo muy graciosa la reacción de Artie, aunque le causaba un poco de tristeza, los eternos en Vardona suelen ser mal vistos por la gente del Dominio por su estilo de vida simple, campesino y poco refinado. Pero los eternos también son despectivos con la gente del Dominio al verse tan "frágiles" con esas ropas delicadas y "llorones" por temas que no entendían, al no tener un sistema económico ellos no entendían el anhelo del Dominio por el papel que llamaban dinero, y ese fue el motivo por el que los eternos suelen referirse como "traga-papel" a la gente del Dominio de forma despectiva.

– Como diga, señor traga-papel. – Respondió Lincoln burlándose, realmente no valía la pena debatir con él sobre ese tipo de temas.

– ¿Por qué tardan tanto? – Ambos chicos escucharon en sus mentes.

– No queremos que el vehículo exceda el límite de velocidad y un dron del Dominio nos multe, llegaremos en… – Lincoln se detuvo al percibir una muy agradable esencia. – Hemos llegado.

En el inicio de un camino de tierra que se adentraba en el territorio del Eón, entre un campo de cerezas y uno de manzanas, muy alejado del centro de Vardona, el camión se detuvo y ambos chicos bajaron del vehículo.

– Bienvenidos. – La misma voz de hizo escuchar en las mentes de ambos chicos, pero también en la del chofer. – Deja el cargamento, regresa al terminal, recoge el envío real y llévaselo a Vourer.

Sin cuestionar ni responder, el chofer obedeció la orden y emprendió su regreso a Vardona.

De la oscuridad entre dos cerezos muy bien cuidados emergió una lechuza de tres metros de alto, una cornamenta de 30 centímetros ramificada sobre su cabeza, uno de los legendarios Poderosos.

Como muestra de su magnificencia al encarnar el instinto de supervivencia en base a combate, sus cuernos tenían la facultad de crecer o encogerse según el potencial de pelea que posea en el resto de su cuerpo, pero este espécimen no era como el resto de su especie. Si bien parecía estar lleno de moretones y cicatrices, al igual que Artie, tenía tatuajes tribales en todo su cuerpo, y sus plumas no tenían manchas de sangre, no era un poderoso común y corriente.

– Vamos. – Ordenó el poderoso, rompiendo el contenedor como si fuera papel y levantando en su pico la cápsula del pelirrojo.

Los tres avanzaron por el camino que los conducía al interior de los campos del Eón.

No temían ser detectados por algún vigía eterno, pues realmente no los había ¿Para qué alguien querría robar frutos inmaduros si además siempre los regalaban a todo el que los pidiera? También gracias a su hidrokinesis podían detectar si los frutos estaban envenenados y apagar en menos de un minuto cualquier incendio, realmente no valía la pena perderse la fiesta.

Infiltrar un cargamento en un viaje de alta seguridad, falsificar un camión de Vourer y tomar el control mental de un agente de Vourer parecería demasiado trabajo para esconderse, después de todo, los traficantes de la asociación han logrado mover cosas más grandes bajo las narices del Dominio. Pero ese pelirrojo era demasiado valioso y peligroso como para arriesgarse a ser descubierto por el Dominio, además, aunque no lo admitiera públicamente, el Dominio tiene efectivos investigando esas "leyendas", incluso irrumpieron en la mansión de su abuelo en la búsqueda de documentos sobre aves gigantescas con cuernos, los llamados por el Dominio como "Dowl".

– El Eón es un lugar muy agradable para descansar. – Comentó el Poderoso. Su voz sonaba torpe, no es común en ellos hablar pero cuando lo hacen tienen por defecto un tono de voz imponente y tosco. Pero este poderoso sonaba muy torpe, como si no pudiera controlarla.

– ¿Acaso te escucho contenta? Ikhas. – Preguntó Lincoln sabiendo cómo se sentía al leer su esencia.

Ella, como todos los poderosos, siempre han establecido sus vidas en torno a un objetivo prioritario: pelear para fortalecerse más. Luchaban más entre ellos que contra otras especies, pues casi nada en el mundo podía darles una pelea que realmente aumentara su fuerza, siempre sabiendo que entre más se dañaran, más se fortalecerían, pero su arrogancia les costó muy caro.

– No… es sólo, diferente. – Respondió Ikhas nerviosa, o eso es lo que parecía. – La gente del Eón… Ayer una eterna joven me vio…

Era intrigante que alguien la haya visto, y de no ser por que fue un eterno es que no alarmó al peliblanco.

– Pensé que quería pelear conmigo cuando sacó una daga… pero era de carbón, no podría atravesar ni mis párpados, también tomó un trozo de fibra de madera comprimida… creo que le decían papel, luego comenzó a mover la daga tocándolo levemente… Después de un buen rato me mostró lo que marcó… era mi imagen. – Ikhas parecía avergonzada, y ni siquiera ella sabía por qué.

– Es la promesa del Eón. – Lincoln le dijo a Ikhas sabiendo muy bien que ella, al igual que los demás poderosos, veían al resto de los humanos como inferiores, por lo que debía saber muy poco sobre ellos. – Ellos juraron nunca odiar a quien no conocieran, por eso su sociedad es así de pacífica, nunca buscarán pelear sin estar obligados, y nunca reconocerán una obligación que no sea su vida o la venganza.

Ikhas guardó silencio, aunque ella conocía la promesa del Eón, nunca se había detenido a estudiarla detenidamente. Para ella era una idea incoherente y falsa, las criaturas más insignificantes comenzaron su evolución luchando ¿Y ahora ellos vivían evitando la naturaleza de la evolución? ¿Cuán arrogantes deben ser para optar por una vida sin evolucionar? Bueno, ningún poderoso puede juzgar la arrogancia. En otras circunstancias habría maldecido ese desafío a la naturaleza de la vida, pero tras los eventos pasados, a Ikhas le parecía incluso interesante.

Poco antes de la entrega de los dones a los humanos, los Poderosos se separaron, dejando de lado su violenta forma de actuar entre ellos, después de todo, eran carne destinada a morir. El deseo de luchar estaba grabado en su instinto, cuando no tenían hambre sus instintos les gritaban que debían luchar, por eso era tan común que pelearan entre ellos y que tuvieran tantas cicatrices, pues no tenían limitadores para su poder, podían crecer indefinidamente mientras tuvieran suficientes nutrientes para ello, tampoco había límite para su fuerza muscular ni para la dureza de sus plumas, y una de sus cualidades más asombrosas es que, mientras siguieran con vida, podían regenerar cualquier herida, pero no eran inmortales y al ser estériles ya no tenían un lugar en el mundo.

Los Poderosos no sentían lazos emocionales, y ahora esos magníficos seres debían buscar un lugar para vivir… o mejor dicho, donde morir.

Una poderosa llamada Ikhas fue abandonada, no le quedaba nada, no era fuerte, no podía concebir crías y con los megaliscos para hacer la voluntad de Mégalot, ni siquiera podía serle útil a su creador, dejaron de ser necesarios como heraldos del instinto de la supervivencia por fuerza. Ikhas pasó dos décadas maldiciendo su arrogancia, pero todos sabían que debían pagar por ella… ¿O tal vez no? Ikhas creía que sólo debería esperar a por su muerte, sería su sentencia, hasta que un día en el que ella estaba cazando un Megalisco con una serpiente por huésped, encontró a un peliblanco que le llamó la atención… ¿O ella fue la encontrada?

El peliblanco se le acercó y le hizo una simple pregunta: "¿Eres feliz pagando esa sentencia? ¿Crees que es justa?". Una furia colosal dentro de Ikhas fue la respuesta, definitivamente su respuesta sería un "no", no es que ella temiera por su vida, pero simplemente no era feliz con eso ¿Quién dictó esa sentencia? Ellos tenían grabado en su instinto el anhelo de más poder ¿Es realmente malo el cumplir con eso? ¿Sería malo respirar? No, no había forma en que ella aceptara eso, pero tanta frustración la habían cegado hasta el punto en que cazaba a un Megalisco para morir, pero su vida cambiaría radicalmente con las próximas palabras que escucharía: "Entonces vive para enmendar tu error, ven conmigo y romperás la mano que te dio el destino".

Desde entonces Ikhas también ha cooperado con la causa de Lincoln a cambio de la promesa que él le hizo, y ahora un gran paso estaba a punto de darse.

Gracias a la nula prohibición de acceso en el Eón, los tres pudieron llegar a un bosque bastante amplio, si bien ningún eterno dudará ni por un segundo en talarlo para cultivar ahí, con todos los excedentes de comida que generaban y sus ciclos de producción agrícola sustentable falta mucho para eso.

Gracias a la oscuridad que los rodeaba, no podían ver nada, por lo que Lincoln y Artie seguían el agudo olfato de Ikhas en camino a su objetivo.

– Ah, Mégalot… nunca tuviste imaginación. – Comentó Lincoln en tono triunfante cuando la tierra y las raíces bajo sus pies se levantaron mostrando una escalera hacia lo profundo.

– ¿Debes decir eso cada vez que vienes? – Ikhas preguntó en burla dejando caer la cápsula del pelirrojo por las escaleras sin la más mínima pizca de cuidado.

– Supongo que no… pero me encanta hacerlo. – Se burló Lincoln bajando por las escaleras siguiendo a la cápsula.

Los tres llegaron a una cámara subterránea bastante amplia, e iluminada. Dejaron al megalisco en el centro de esta y se pusieron en posición para llevar a cabo la próxima fase del plan.

– Vamos Artie, tenemos trabajo que hacer, toma la forma de primogénito.

Tras escuchar la orden de Lincoln, todos los tatuajes de Artie comenzaron a brillar con fuerza, su piel también comenzó a deformarse, tomando un color café oscuro, la forma primogénita de Artie.

Nadie creería que hace unos segundos fue humano. Medía dos metros de alto, su cabeza tenía una coraza biológica enorme que se extendía medio metro hacia atrás exhibiendo múltiples púas carmesí hacia los lados unidas por líneas en la frente del chico. Su rostro también había cambiado, no tenía nariz ni boca y su cuello estaba rodeado por muchas formas musculares acorazadas. Sus brazos y piernas también crecieron y se ensancharon dándole una contextura heroica, y todos sus dedos terminaban en largas garras, y en su espalda nacían tentáculos acorazados que también terminaban en puntas carmesí. Lo único en él que no había cambiado son sus tatuajes, los cuales se extendían por todo su cuerpo.

Ikhas también se preparó para atacar, sabía que cuando un primogénito libere todo su poder, ese Megalisco despertaría.

– Espera… – Lincoln puso su mano frente a Ikhas y usando su control de esencias para detenerla, debía desobedecer su instinto de luchar.

El pelirrojo huésped de ese megalisco rompió fácilmente la cápsula de contención con una liberación de poder.

Los tentáculos carmesí del primogénito valeroso se apresuraron a atacarlo, la habilidad de distorsión dimensional al contacto es ideal para someter enemigos vivos.

– ¡Roar! – Rugió el Megalisco, pero su voz no provenía de la boca del pelirrojo, sino que de la armadura biológica que lo cubría. Levantó su brazo izquierdo y en la palma de su mano comenzó a formarse una esfera blanca, la cual lanzó hacia el primogénito.

Artie conocía la habilidad de ese chico, por lo que bajó la cabeza para usar su placa craneal y absorber ese proyectil.

Se trataba de una bomba punzante, al momento de hacer contacto con su objetivo se extenderían ramificaciones oseas que empalarían todo a su alrededor.

– ¡Ugh! – Artie recibió un fuerte golpe en el estómago, el megalisco también era muy rápido, pero pese a que incluso los muros a su alrededor fueron golpeados por la onda de choque, la coraza del primogénito resistió el golpe.

El megalisco cometió un error al acercarse a Artie, pues su habilidad de distorsión dimensional le permitiría detener sus movimientos al fragmentar el espacio en el que su cuerpo se encontraba.

Gracias a su instinto el Megalisco sintió el inminente peligro, por lo que rápidamente se desprendió del pelirrojo tomando un aspecto difícil de precisar, desde lejos parecía una amalgama de garras púrpura con marcas de color celeste, y en camino hacia Artie.

– ¡Ikhas! – Gritó Lincoln y su compañera saltó hacia el Megalisco parasitario en lo que parecía ser un ataque suicida.

El megalisco se retorció violentamente para formar una garra que clavó al piso y la usó como punto de apoyo para evadir a Ikhas, o eso intentó, pero una llama del juicio destruyó esa extremidad frustrando su plan.

– ¡Giargh! – El Megalisco parecía gritar mientras se retorcía en una garra de Ikhas, era incapaz de atacarla. El trabajo de su mente un cien por ciento instintivo y si bien en términos de fuerza podría superar a Ikhas aún sin un huésped, en jerarquía, como Poderosa que es, ella está en un lugar más alto, por lo que el megalisco es incapaz de dañarla.

– ¡Cuidado! – Gritó Artie cuando el megalisco extendió una de sus garras hacia Lincoln, pero este se detuvo abruptamente al hacer contacto con el peliblanco, tampoco puede atacarlo.

Ikhas aplastó al indefenso megalisco contra el suelo y lo rodeó con sus plumas, estando neutralizado este fue llevado a los niveles inferiores de la instalación.


Edad Heroica: Año 17

Ubicación: Royal Woods Michigan

Voluntad soberana: Dominio Heroico.

Aún dormido, Mégalot jamás dejo de buscar una solución para el odio que parecía nacer inevitablemente dentro de los humanos, pero estaba tan inculcado dentro de los humanos, que no parecía posible eliminarlo sin acabar con la humanidad misma. Lo más cerca que el forjador de la vida logró definir como filtro para decidir si las organizaciones sociales humanas tendían al desastre fue la misma purga del año cero, evento en el que casi todos los gobiernos, cuando las habilidades fueron entregadas, colapsaron en el odio que sembraron en su gente. Si él volvía a aumentar enormemente el poderío de los humanos, y su sociedad no colapsa, habría asegurado el legado de sus hijos, pero ¿Cómo podía evitar que los humanos se llenaran de odio? Han sido la especie que más se ha matado entre sí sin fines de supervivencia.

Habiendo llegado el día en que Mégalot estaría forzado a actuar pese a su debilitada existencia, y sin haber podido encontrar una solución, estaba condenado a hacer la más arriesgada apuesta, ni siquiera los humanos apostarían con esas probabilidades.

Gracias a los conocimientos de los chicos que ahora lideraban el Dominio Heroico, sabía que entre los humanos existía uno que podría lograrlo.

Para un ser tan magnífico como Mégalot era en extremo difícil de admitir que no podía lograr algo, y mucho más difícil el entregar esa tarea a un simple y pequeño humano, pero sabía que aquel chico, el mismo que en otra realidad fue condenado a morir por una debilidad genética con la que nació, y en su furia incluso los mismos dioses fueron consumidos. Mégalot no podía tratarlo como algo inferior a él.

– No te ves como un… dios oscuro o un "Grand Final". – El forjador de la vida apreció mirando a un bebé dormido apaciblemente mientras su gemela lloraba y gritaba a más no poder.

Ambos tenían un cabello blanco como la nieve y estaban en los brazos de su madre quien descansaba en una cama de hospital y luchaba con todas sus fuerzas para no sucumbir ante la anestesia y seguir abrazando al hermoso par de retoños blancos que había concebido.

Mégalot estudió detenidamente cada pequeño organelo de cada célula en ese pequeño alvino. Después de minutos de un detenido y extenuante análisis, Mégalot, habiéndose asegurado de que su mente no se vería afectada por el trastorno que los actuales líderes del Dominio llamaban "escarcha", entregó parte de sus atributos como forjador de la vida al infante Loud, permitiéndole una percepción completa de las esencias de los seres vivos, pero como precaución, su manipulación de nutrientes estará muy limitada (En la dimensión de los Heraldos del Fin, Linka obtuvo todo el poder del forjador de la vida, pudiendo formar los orbes celestiales sin necesidad de conocer hasta la última molécula dentro de ellos, pues lo hacía inconscientemente, comparado a eso Lincoln tiene una ínfima parte de ese poder).

Habiendo pasado algunos años, Mégalot realizaría su segunda aparición ante su pequeño heredero de cabello blanco.

En Royal Woods, capital del Dominio Heroico se estaba desatando una fuerte tormenta eléctrica, las luces en el cielo maravillaban a algunos, y aterraban a otros.

– Que adorable… – Pensó el forjador de la vida viendo que el pequeño Lincoln de 4 años dormía asustado mientras abrazaba a su madre con toda su fuerza, al parecer se había asustado por los truenos de esa tormenta. – Creo que los humanos lo llamaban… ¿Pequeña buena acción del día? … Creo. – Dijo Mégalot entrando a la mente del pequeño. Su sólo pensamiento fue suficiente para borrar las nubes oscuras que con rugidos furiosos y luces tenebrosas asustaban al pequeño, el frío fue anulado por orbes naranjos resplandecientes que volaban como mariposas alrededor y el duro suelo floreció en enormes plantas que llevaron al peliblanco por sobre las nubes.

Al despertar de ese sueño, la vida de Lincoln habría cambiado para siempre, sabía de su poder y del objetivo de Mégalot, y con ese hermoso amanecer tras la tormenta eléctrica Lincoln comenzaría su odisea para romper lo que él llamó "el ciclo de la locura infinita".

Aunque en la mayoría de los niños las habilidades no despiertan hasta los nueve años, Lincoln llevaba usando la suya desde hace casi un año, siempre manteniendo oculto su poder para manipular las esencias.


Edad Heroica: Año 28

Ubicación: Bosque de las Edades

Voluntad soberana: Coalición del Eón.

Como poseedor de las facultades de un forjador de la vida, ningún Megalisco sin un huésped podía atreverse a dañar a Lincoln, por eso era tan importante hacerlo salir del cuerpo que había tomado utilizando como carnada a Artie, pero también había otra cualidad en ese megalisco, una que es imprescindible para Lincoln: el hecho de haberse integrado por sí mismo a un humano ¿Qué cambios le hizo a ese chico? ¿Qué cambios tenía él? Debería averiguarlo.

Los tres llegaron a una enorme cúpula recubierta por metal, tenía un bien cuidado sistema de cámaras, y pasarelas. El lugar en el que el máximo artífice de la destrucción del ciclo se estaba forjando.

– Je… Realmente amas discutir. – Se burló Ikhas dejando en una de las celdas de contención al megalisco.

Antes de que el contenedor se cerrara el megalisco intentó escapar, pero lo que parecían ser delgadas patas de araña descendieron desde la parte superior de la celda y contuvieron al espécimen.

– Si… supongo que sí. – Dijo Lincoln dirigiéndose a otra de las celdas seguido por Ikhas mientras Artie ponía al pelirrojo en una cámara médica de Vourer, para luego quedarse vigilando al megalisco en lo que llegaban los demás para su próxima misión. – Sobre todo, cuando discutes con el destino, tiene pésimos argumentos.

Tanto este Lincoln, como Grand Final son propensos a desafiar sus destinos y los de sus aliados.

Lincoln e Ikhas se dirigieron a una celda muy importante, y al ver aquello que estaba siendo contenido ahí Ikhas no pudo evitar llenarse de alegría. Lincoln le había prometido que si se unía a él, le permitiría tomar la mano que le entregó el destino y rompérsela, y eso es exactamente lo que, al concebir la existencia de tres huevos, estaba haciendo.

Los megaliscos no pueden atacar a los Poderosos, a los Trascendentes o a Lincoln por su instinto, pero a nivel celular sus efectos no están limitados. Tras la captura de un Megalisco en un ave, meses de estudio detallado sobre las cualidades biológicas de Ikhas, y gracias al control de esencias del forjador de la vida, Lincoln pudo modificar a su compañera permitiéndole generar los tres huevos que ahora estaban en incubación.

– ¿Así se sienten las hembras humanas cuando engendran crías? – Preguntó Ikhas bastante confundida. Como Poderosa que es, el único instinto maternal que debería tener es el de no pelear mientras está preñada, lo mismo aplica a los machos de su especie, biológicamente no pueden atacar a una de ellas en esa condición, pero después de eso, de vuelta a la pelea, pues las crías nacen con el instinto de cazar y de buscar alimento.

– No. – Lincoln respondió poniéndose a leer su esencia. – Simplemente estás contenta, estás destruyendo tu frustración al desafiar al destino.

Si bien es cierto que sólo estaba contenta por estar cumpliendo su meta, el tener una pureza ancestral tan grande en sus genes convertía su esencia en un deleite ara el peliblanco, y más aún al estar así de contenta.

– Recuérdame nunca llevarte la contraria. – Dijo Ikhas intentando sonar relajada, pero era bastante mala para ocultar sus emociones, estaba desbordando felicidad. Lincoln podía saberlo incluso sin sentir su esencia, pues las lágrimas escurriendo por sus ojos lo probaban.

– Jeje… – El peliblanco se sentía halagado.

Pese a la burda naturaleza de los poderosos, Ikhas había aprendido bastante de su forma de comunicarse, controlaba su tono de voz para expresar mejor lo que quería decir, desviaba la mirada cuando algo le desagradaba, e incluso aprendió a hacer algunas bromas. Para bien o para mal, no importaba, su esencia indicaba que estaba feliz, y eso es lo que a Lincoln le importaba.

– Aún con lo estrictos que son mis padres, no sobrevives con once hermanas… – En ese momento Lincoln sintió que su corazón se detenía.

– Huele a que alguien está en problemas. – Se burló Ikhas controlando a la perfección su voz para mofarse de Lincoln, cosa que causó un tic en el ojo izquierdo del peliblanco.

Ya estaban pasados de la media noche, y si bien Lincoln podría atribuir su atraso a la enorme cantidad de personas en el terminal, aún tenía que mandarle esa foto a su padre.

– ¿¡Quién invade mis dominios!? – Lincoln e Ikhas escucharon una chillona e inconfundible voz en sus cabezas.

– ¡Ah! – Gritó Lincoln cuando un peso bastante grande se sintió en su espalda forzándolo a caer de golpe al suelo.

– ¡Vinok! – Ikhas se notaba molesta, y en un rápido giro levantó con su garra al responsable de esa travesura.

Se trataba de un pequeño trascendente (dos veces más grande que Charles), su pelaje mostraba que no era consecuencia de un diseño natural al estar dividido entre naranjo claro y negro formando una línea vertical en la mitad de su rostro (similar al caso de la raza quimera venus en los gatos). Sus ojos eran dicromáticos y del mismo color que su pelaje pero ubicados contrariamente, pareciendo el símbolo del yin yang.

El pequeño Vinok intentaba zafarse de la garra de Ikhas, pero no parecía estar cerca de lograrlo a base de fuerza física. Él también nació de los experimentos de Lincoln con los trascendentes, y pese a que es una falla (pues es estéril), Lincoln se sentía muy apegado a ese pequeño lobo.

– Vaya… – Dijo Lincoln cayendo al suelo nuevamente. Vinok usó su naturaleza trascendente para transposicionarse fuera del alcance de Ikhas y sobre Lincoln.

– ¡Cómo te extrañé! – Gritaba el pequeño muy contento mientras saltaba en la espalda del peliblanco.

Vinok desconocía su origen, sólo sabía que Lincoln había estado con él cuando nació, y aunque no lo viera muy seguido, el peliblanco siempre lo trataba con cariño y apego.

– También te extrañé… – Decía Lincoln fingiendo dificultad para hablar. – Pero te recordaba más pequeño… y necesito respirar.

El pelaje de Vinok se erizó y avergonzado se retiró de la espalda de Lincoln.

– ¡Ah! – Gritó el pequeño trascendente cuando Lincoln lo sujetó con sus brazos para luego llevarlo hacia él y concretar un fuerte abrazo.

– Que gusto me da verte así de grande… – Dijo Lincoln muy contento.

Es difícil para él tratar con Vinok, por muy triste que fuera, Lincoln no podía percibir su esencia, por lo que no podía saber si el pequeño estaba bien en términos de salud física.

– ¡Oye! – Vinok gritó restregando su lengua en la cara del peliblanco. – Si quieres te puedo llevar a tu casa, estuve practicando la transposición. – El trascendente añadió vanagloriándose.

– Si… estuvo dos horas bañándose tras caer dentro de un inodoro. – Comentó Ikhas y el pelaje de Vinok volvió a erizarse.

– ¡Ikhas! – Gritó el pequeño visiblemente avergonzado.

De por sí los trascendentes son mucho más comunicativos que los poderosos, por lo que se le hacía mucho más fácil expresarse.

– Claro… ¿Sabes dónde está el barrio Clayton? – Preguntó Lincoln.

– El barrio Clayton… ¡Sí lo conozco! – Decía Vinok bastante animado. – Es el del árbol de trasero ¿No?

– … El mismo. – Lincoln recordó la peculiar forma del tronco del árbol principal de la plaza del barrio, estaba enfermo y tenía dos enormes protuberancias esféricas en su tronco, dándole la forma de un trasero humano, graciosamente esa plaza es patrimonio histórico, por lo que la administración del Dominio no puede removerlo o tocarlo.

Lincoln se dirigió a una de las cámaras del lugar y tomó un estuche de guitarra para luego regresar con Vinok.

– ¡Nos vemos Ikhas! ¡Saluda a los otros cuando vuelvan! – Gritó Vinok activando su poder para transposicionarse junto con Lincoln de regreso a Vardona.

Dado que el edificio de departamentos estaba a una cuadra, ambos tomaron camino hacia él, y gracias a que Vinok se comunicaba con él mentalmente, no había peligro de que se le escapara alguna palabra.

Fue sorprendente que Vinok los llevara tan precisamente a un callejón, de por sí debería haber muy poca gente en la plaza, pero ese la discreción extra no estaba de más. Lincoln sonrió muy feliz de que la mente de ese pequeño estuviera bien, Lincoln realmente pensaba en él como en un hijo.

Mégalot podía ser muy poderoso y haber logrado hazañas increíbles incluso para de su nivel y con sus capacidades, pero carecía de algo que Lincoln tenía en abundancia, la voluntad de nunca resignarse a una realidad que no aceptan. Ya sea vengarse del mundo al purgar toda forma de vida biológica en él, o desafiando la naturaleza misma para devolver a los poderosos y trascendentes su futuro.

Habiéndose aliado con Ikhas y con la difunta madre de Vinok, Lincoln intentó crear células a partir de los poderosos y los trascendentes con el propósito de poder usar las facultades de ambos y eliminar la debilidad genética que mantiene su esterilidad, pero sus experimentos iniciales, resultaron en fracasos que no vivieron más de una hora, algo le faltaba y sabía qué era, los poseedores de las células más flexibles genéticamente hablando: los megaliscos.

Reuniendo a los megaliscos y gracias al poder que heredó de Mégalot, Lincoln logró acercarse mucho más a su meta, pero aún estaba muy lejos, Vinok, los huevos de Ikhas y los primogénitos son algunos de los resultados que obtuvo, pero también había desarrollado vínculos sentimentales muy fuertes con sus nuevos aliados.

Por su incapacidad para sondear al pequeño Vinok, Lincoln se vio forzado a usar tecnología vanguardia para monitorearlo, y la más avanzada en esa área y en ese momento pertenecía a Vourer, y para conseguirla debió hacer una alianza clandestina con uno de los líderes de esa empresa.


Como era de esperarse de un edificio en el barrio alto de Vardona, estaba hermosamente decorado.

Los muros interiores eran blancos, tenían zonas más oscuras dándole aspecto de nubes interrumpidas por árboles dorados. La arquitectura era al más puro estilo del Dominio, siendo esculturas de leones y enredaderas el principal adorno de los pilares a los costados que servían de soporte y como separación de los cristalinos vitrales.

El suelo estaba compuesto por baldosas resplandecientes de color blanco y con bordes dorados que cubrían desde la entrada hasta el final del pasillo principal y sobre ellas se extendía una alfombra roja impecable con aves bordadas en color dorado que terminaba en la ostentosa puerta de madera tallada que permitía la entrada a la sala de conferencias principal del edificio.

El escritorio del recepcionista era de caoba tallada con un fiero león mirando de frente y se ubicaba al lado derecho de la sala de entrada, mientras que en el lado izquierdo había tres sillones de cuero y barandas de metal rodeando una pequeña mesa con algunas tabletas holográficas para lectura.

– Señor Lincoln Loud. – Comentó el recepcionista poniéndose de pie para dirigirse hacia el peliblanco. – La señorita Burke lo espera en la sala de conferencias.

La esencia de ese hombre desbordaba miedo, y no era sorpresa considerando que los rumores que rodeaban a la directora en jefe de la división de investigación de Vourer no eran exagerados, por lo que sin dudar un solo segundo el peliblanco se encaminó hacia la sala.

Lincoln conocía a esa importante y famosa figura, tanto por la continua adoración de Lisa, como por la alianza que forjó con ella. Si bien Rhianne Burke, por su forma de hablar y vestir no encajaba con los estereotipos de los científicos y mentes brillantes del Dominio, seguía siendo un hecho que es seguida por el éxito a donde quiera que va, e incluso fue condecorada con el título "Dama de Vardona". Siempre fue considerada como la portadora del triunfo, pues gracias a ella, muchos asuntos en esa ciudad fueron resueltos sin conflicto empleando la tecnología que ella desarrolló, y ahora ella esperaba tranquilamente al peliblanco.

– Eres muy bienvenido. – Comentó amablemente la susodicha extendiendo su mano hacia la silla que tenía en frente.

Como todo salón de reuniones en la regla del Dominio, debía tener a lo menos siete niveles superiores dispuestos alrededor de una plataforma circular en el centro, en estos niveles se ubicaban los escritorios y sillas para los participantes y se encontraban separados por escaleras cada cuatro lugares. Lo que se encontrara en la plataforma central podía variar dependiendo de la naturaleza del evento, y como organizadora, la dama de Vardona preparó sólo dos sillas y una pequeña mesa.

– Encantado, señorita Burke. – Lincoln respondió a la invitación de la dama y se dirigió a esa silla. Vinok caminaba junto a Lincoln, pero esa mujer le daba mala espina.

Sin duda no encajaba con la imagen de un científico o investigador, e incluso corrían los rumores de que su cabeza estaba en las nubes. La señorita Burke lucía una túnica de color verde claro que en las mangas, falda y capucha terminaba en un bordado de color plomo, sólo dejaba ver su rostro y manos. Su piel era completamente pálida y su cabello rubio hasta el punto en que rozaba el albinismo, sedoso y fino caía alrededor de su cuello. Portaba una coronilla que comenzaba en un cristal verde en el centro de su frente, subía hasta cubrir su cabeza como un casco oscuro con grabados de enredaderas blancas. Sus verdes ojos siempre transmitieron una sensación de paz en el peliblanco, al igual que la sonrisa esbozada por sus oscuros labios.

Lincoln sentía en ella una esencia en extremo fuerte, pero por las limitadas reuniones que tenía con ella, nunca pudo determinar con exactitud a qué se debía.

– El pago fue realizado… pero tus amigos de la asociación parecían bastante hostiles. – Comento Rhianne en un tono gentil, pero escondiendo algunas risas. – ¿Estás teniendo malas juntas jovencito?


Y con eso concluyo este episodio en el que, para sorpresa de nadie, volví a equivocarme en mi estimación del dichoso regreso de Vardona.

Aún me quedan muchas más cosas que redactar sobre los clones, pero no se preocupen, lo haré, al igual que en esta ocasión voy a desarrollar a todos los personajes secundarios, algunos tendrán historias tristes y épicas, y otros no, como suele ser. xD

Al final haré más referencias a videojuegos en los personajes que aparecerán poco. xD

¿Qué es lo que Rhianne se trae entre manos? ¿Qué les parecieron los aliados rebelados de Lincoln? ¿Y el verdadero poder de Lincoln o la demente apuesta de Mégalot? ¿Lo esperaban? (Yo creo que al menos el poder de Lincoln sí xD)

Ahora responderé a los reviews:

RCurrent: Acabé haciéndolo. xD Y no te preocupes, no será un "monstruo".

Anónimo: También los extrañé. xD El plan avanzó bastante al añadir a un megalisco asimilado a un humano al inventario. Como Spoiler, no, Haiku quiere ver otro mundo, no otra ruina. Aunque suene duro de leer, el Dominio usa a sus ciudadanos como héroes, pero realizan el deber de policías, pero desde otro punto de vista, son soldados. En todo el mundo hay gente con poderes, pero cómo decidieron usarlos varía, hay muchas comunidades que se quedaron como campesinos como el Eón, otros como el Dominio formaron un gobierno estable, dependiendo de la cultura y la historia reinante, las distintas naciones se volvieron a establecer con sistemas muy distintos.

Jjkinar: Que gusto que disfrutes de mis historias. C: Y claro que puedes usarlos (siempre y cuando no contradigas sus conceptos, si tomas a un heraldo del Fin, no lo hagas sentir compasión por ejemplo xD) Y leí tu historia, me gustó bastante, pero como crítica constructiva, siento que le falta un objetivo principal en torno al cual desarrollarse (si haces del romance en sí el tema principal, sin importar si es loudcest o lo que sea, estás condenado a que tu historia nunca termine sin un salto de tiempo), por ejemplo, que el comando de humanos con habilidades fuera una medida para responder al crecimiento de un imperio expansionista formado en torno a la explotación de las personas con poderes (que los usan como esclavos por ejemplo), en fin, creo que me excedí xD Pero en lo que a poderes y organizaciones, no hay problema. :)

Viruz pirata: En efecto las arcadas serían una molestia, pero realmente la capacidad para estrujar órganos ya se usó, Mutilador lo hacía con su telekinesis a un muy alto nivel, prefería aplastar los órganos que causar diarrea. :p Y si, las tres casi no la cuentan. xD Lo de villano y mercenario, en héroes y villanos quedó claro que eran lo mismo, pero que también eran satanizados por la propaganda. Estoy de acuerdo con la mentira de la libertad, pero no me parece que sea la instancia apropiada para debatir sobre ese tipo de temas, mi amigo. Y sobre lo de la historia, al menos no aplica a los Heraldos del Fin, ellos siempre recordarán y adorarán a los enemigos más feroces que los enfrentaron. xD Muchas gracias por el ánimo. :)

Anónimo: Estoy de acuerdo en que fue raro que Lincoln hiciera todo eso, por eso usé a Lisa y a las esquirlas sangrientas como puente entre la ciencia ficción y la realidad de los héroes de ese mundo para darle más sentido. Ahora, sí los haré crecer en edad. Y sobre la idea de otro final, la verdad es que no, en un principio consideré tres finales, pero me acabé decidiendo por el que tenía planeado desde que inició la historia, además, quedé demasiado satisfecho con este y no quiero cambiarlo.

MightyMitch47: Bienvenido de nuevo. C: ¿Pero qué han hecho mis protagonistas para que desconfíes de ellos? D: Sobre la escarcha, simplemente en esta realidad no nació con esa debilidad genética. Sobre la genuina sonrisa no tiene nada que ver con Haiku, ni con nadie, sólo es un monumento. Sobre lo de los clones y su "padre", se rebelará en próximos episodios. Quizá fue el auto-corrector el que escribió megalito (las vanguardias del jerarca Doom Crawler), pero es un humano que fue tomado por huésped por un megalisco. No adivinaste. :c Osea, todos los seres vivos usan esquirlas sangrientas de forma indirecta, pero los cristales en sí como fuente de lava o energía, o corrompidos para formar orbes, no. En efecto el Eón es sádico, y su historia está manchada de sangre, pero no tienen el componente esencial para ser genocidas o ir a una guerra, la xenofobia, por su segundo principio, ellos no atacarán a un desconocido. Si fueras al Eón, regresarías con una carreta de frutas y unos diez kilos extra… y mojado. xD Y tampoco adivinaste. :c Son Samuel "Jetstream" Rodríguez y Mistral, ambos del juego Metal Gear Rising: Revengeance. xD

Sir Crocodile222: Es cierto lo de ver a la cara a la muerte, pero los soldados en las guerras realmente no tienen opción. Llenas de orgullo al capitán referencias mi amigo. xD Y sobre Armstrong, realmente entendía su visión, esa masacre no sería nada en comparación a la cantidad de asesinados por dinero, aceite y metales en la última década. Sobre Mooson, también lo planeaba incluir, pero no es el caso de Armstrong de full metal, es que no he visto el anime, y no sé si me agrada el personaje. Este Lincoln sí puede controlar las esquirlas sangrientas, pero a un nivel mucho menor que Linka en héroes y villanos, y tampoco de forma antinatural al corromperlas con odio y formar orbes. Lincoln tampoco es un cliente de la asociación, fue su contacto en Vourer el que los contrató, y también dirige su grupo (a los cuales llamó primogénitos, pero también tienen en sus filas a poderosos y trascendentes). No creo que ponga a un megalisco con un conejo por huésped. :v "En la muerte" era un campo que rodeaba a Lincoln, era una atmósfera demasiado densa como para respirarla y ralentizaba los movimientos, pasar mucho tiempo en ella era letal. Sobre los Stimbelton, son todos parientes, todos sus nombres empiezan con A y tienen 6 letras. xD Sobre la apuesta de Lincoln, era preferible no volver a poner un pie en el Dominio que arriesgarse a fallar en su objetivo. Como primogénito que es, Artie tiene una mezcla de células de los poderosos y los Trascendentes, por lo que puede usar una habilidad que incluye ambas facultades, la cual es distorsionar la realidad con sus garras, por ejemplo, como si fuera un editor de dibujos él puede tocar un sólido, por ejemplo tierra y dependiendo de cuanta energía concentre puede variar la forma y el tamaño de la masa que afectará, una vez hecho eso puede encogerla, moverla y deformarla, pero cuando su habilidad termine volverá a su lugar, forma y posición inicial. Sobre su razonamiento, se dará a conocer en el episodio siguiente. xD No te preocupes por preguntar, deja que yo me ocupe de responder, me encanta que la gente demuestre interés en mi historia. C:

Sin más que decir, nos leemos luego. :)