(Black Star, Tsubaki, Soul, Maka, Kid, Liz, Patty, Dr. Stein, Shinigami sama, Death City, pertenecen todos a Atsushi Okubo)

Capítulo 6

Kishin

Scarlet contempla Death City en silencio, mientras Akuma permanece de pie su lado. Sonríe.

-Bueno, es la ciudad más limpia de Kishin que existe.-: Scarlet –Supongo que no habrá competencia a la hora de la cacería… que aburrido.

Su tono es meloso, su sonrisa macabra. Akuma permanece en silencio a su lado con una expresión falta de vida, de alma.

-Vamos, Akuma.-: Scarlet. Le tiende la mano.

-Hai.-: Akuma, contesta con monotonía. Se transforma en shuriken. Dos disparos se producen enfrente de Scarlet. Ella levanta la mirada.

-Chico Shinigami.-: Scarlet, reconoce con una media sonrisa.

-No voy a permitir que pongas un solo pie en Death City, asesina.-: Kid. Aprieta sus puños entorno a sus armas. Scarlet baja la mirada manteniendo su sonrisa.

-Vamos, vamos. No eres un chico cruel, ¿verdad?-: Scarlet –Akuma tiene hambre. Fue un largo camino hacia aquí sin tocar un solo alma humana. Creo que ya es hora de la cena.

Kid suelte un bufido.

-Esas palabras solo salen de la boca de un demonio.-: Kid.

-Es lo que Kishin significa, ¿no?-: Scarlet. Se encoge de hombros.

-Las almas de los ciudadanos de Death City no son ganado.-: Kid –Y no están a la venta.-: Kid. Agregó lo último con tono sombrío.

Scarlet clava el shuriken en el suelo y se apoya sobre él. Penetra con sus ojos escarlatas a Kid, quien mantiene su mirada fría.

-Quizá quieras ofrecerte tú para saciar su hambre.-: Scarlet. Kid hace un mohín y un estremecimiento le corre por la espalda, al que Scarlet sonríe complacida.

-O quizás tu condenada arma quiera tragarte a ti.-: Black Star. El peli azul ha aparecido con Tsubaki a su lado. Scarlet cambia su expresión y borra su sonrisa.

-¿Qué haces aquí, Black Star?-: Kid.

-Tenemos una nueva misión, Kid.-: Tsubaki. Contesta con su vocecita suave. Black Star aún contempla a su hermana con gesto serio, mientras ella le devuelve la misma mirada.

-No sabíamos que la puerta de salida estaba llena de plagas.-: Black Star, agregó con cierto desprecio.

Scarlet recuperó su sonrisa.

-Sigues igual de altanero que cuando tenía seis años, onii san.-: Scarlet.

Black Star baja la mirada y oculta su rostro. Scarlet sonríe. Tsubaki mira a Black Star pasmada, al igual que Kid.

-¿Seis años?-: Liz. Murmura impresionada. Patty suelta una risita.

-¿Sigues considerando mi propuesta?-: Scarlet. Black Star avanza y la aferra por la túnica, bajándola a su altura.

-Desaparece, maldito espanto.-: Black Star. Scarlet amplía su sonrisa.

-Seguimos tratándonos igual.-: Scarlet. Black Star le mira con los ojos flameantes. Un vestigio de una estrella aparece en el fondo de su pupila. Scarlet forma un gesto macabro. –Lo quieras o no, corre por tus venas.

-Déjale en paz, demonio.-: Tsubaki. Interviene. Toma a Black Star por los hombros y con un poco de esfuerzo logra alejarlo de la pelirroja. Scarlet vuelve a mostrar su gesto despreocupado.

-No tienes por qué estar solo cuando vengas conmigo, onii san.-: Scarlet. Sus ojos escarlata relucen sobre Tsubaki. Black Star crispa su rostro.

-Vayan a su misión, Tsubaki.-: Kid.

-Hai.-: Tsubaki. Insta a Black Star a continuar su camino, y dejan Death City. Scarlet los sigue con la mirada hasta que desaparecen.

-No podrás hacer que sea como tú.-: Kid. Scarlet su vuelve a mirarle. –Black Star tiene un temple difícil de derribar.

Scarlet suelta un suspiro.

-Eso solían decir de mí.-: Scarlet. Sonríe de medio lado.

Akuma aparece en la hoja del shuriken. Sus cejas se arquean con gesto de tristeza sobre sus ojos vacíos y faltos de alma.

-flash back-

Scarlet lanza su onda de alma, destrozando a la mayoría de las marionetas, quedando solo Akatsuki y otras dos muñecas más para combatir.

Scarlet se lanza contra Marie. Akatsuki aparece frente a ella con una sonrisa macabra.

-¡Apártate, Akatsuki!-: Scarlet. Le empuja a un lado, Akatsuki la toma por la mano y la lanza contra la pared.

Scarlet impacta ruidosamente contra esta, generando una nube de polvo. Apoya un brazo sobre el suelo para incorporarse mientras jadea ruidosamente.

Akatsuki ríe. Su risa es un combinado de la suya propia y la de Marie, al igual que su voz cuando habla.

-Cometiste un error al entrenarle a él también.-: Akatsuki –Ahora tengo un arma más fuerte para usar contra ti.

Scarlet se levanta con dificultad y arremete de nuevo contra Marie. Akatsuki se interpone y entabla batalla contra ella. Scarlet trata de apartarle y Akatsuki la retiene por la muñeca una vez más. Sonríe y gira la mano con fuerza, partiéndola la muñeca a Scarlet.

La pelirroja suelta un grito de dolor y Akatsuki le aparta de una patada.

-Podría matarte si quisiera.-: Marie. Dijo desde el fondo de la habitación. –Pero es más entretenido jugar contigo.

Marie levanta uno de sus delgados dedos y Akatsuki se lanza contra Scarlet. Ella logra apartarse antes de que su mano en forma de hoja de shuriken le atraviese. El corte llega a reclamar parte de su cabello rojo.

Akatsuki continúa el ataque sin detenerse, sin misericordia por el miembro lastimado de Scarlet, solo siguiendo órdenes de una macabra titiritera.

Akatsuki arremete de nuevo. Scarlet le inmoviliza y presiona una de sus manos contra la cara del pelinegro.

-Perdón.-: Scarlet.

Su onda de alma sale de su mano y Akatsuki queda derribado. Suelta un gemino de dolor. Se levanta con una mano cubriendo su ojo derecho. Al retirar su mano, Scarlet puede ver el familiar color azabache de los ojos de Akatsuki.

Akatsuki se lanza furioso de nuevo, mientras que su ojo derecho muestra un vacío profundo de la persona que duerme. Akatsuki ataca a Scarlet.

En ese estado ella cree poder despertarle.

-¡Akatsuki!-: Scarlet, grita mientras esquiva uno de sus ataques. -¡Despierta!

-Inútil.-: Akatsuki, rugió con su voz y la de Marie.

Akatsuki aprisiona a Scarlet por el cuello y empieza a elevarla.

-Des… despierta… Akatsuki, por favor.-: Scarlet. El aire empieza a faltarle.

La otra mano de Akatsuki se levanta temblorosa y toma la muñeca de Scarlet, apoyándola contra su pecho.

Scarlet le mira sorprendida. Busca vida en su ojo derecho, pero muestra la misma ausencia de la persona dormida.

Marie ríe en el fondo de la habitación.

-Si no hay un poco de lucha, no es emocionante.-: Marie. –Tienes aún la suficiente fuerza para provocar una buena descarga con tu onda de alma, ¿no es así?-: Marie. La presión de la mano de Akatsuki en el cuello de Scarlet cesa. –En medio minuto, ordenaré a Akatsuki que termine lo que ha empezado, te asfixiará. Esta es tu oportunidad para quedar con vida, mátale.

Scarlet contempló a Akatsuki, quién se mantenía ausente como una marioneta. Scarlet bajó la mano. No iba a matarle, ni aunque eso significara vivir.

Una lágrima corrió desde el ojo derecho de Akatsuki.

-No lo haré.-: Scarlet.

-Chica tonta.-: Marie.

Scarlet reúne energía en la palma de su mano y en tierra sus dedos en el pecho de Akatsuki. Marie ríe. Uno de sus hilos estalla.

-¿Qué?-: Marie.

La mano de Scarlet avanza lentamente entre el pecho de Akatsuki, mientras la energía se desprende de su mano.

"Esta… está tratando de llegar al alma de Akatsuki.": Marie. Una vez más ríe.

-Es inútil, Scarlet Star.-: Marie –Los hilos superficiales pueden romperse, pero los que envuelven su alma son más fuertes, no cederán.

-No… voy… a… ¡Renunciar a Akatsuki!-: Scarlet. -¡Resonancia de Almas!

Su mano alcanza el alma de Akatsuki y todos los hilos se revientan. Akatsuki cambia de forma y se vuelve una estrella metálica, con el doble de tamaño habitual, destella como cristal.

-I-imposible.-: Marie.

-¡MARIE!-: Scarlet. Se lanza contra la bruja. Ella la esquiva por poco. Scarlet aumenta la velocidad y la alcanza. Lanza a Akatsuki y corta en dos a Marie. Una ráfaga negra la envuelve, antes de convertirse en una llama morada.

Scarlet cae al suelo con Akatsuki en su mano. Él regresa a su forma humana.

Scarlet pierde fuerza y cae al suelo.

-¡Scarlet!-: Akatsuki. Se acerca a la pelirroja. Ella respira agitadamente. Le mira y esboza una media sonrisa.

-Estoy bien.-: Scarlet –Lo hemos logrado.

Akatsuki le mira atónito, sin poder salir del asombro.

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Akatsuki toma la pequeña llama morada entre sus manos.

-A pesar de lo cruel que era hubo un tiempo en el que la quise como a una hermana.-: Akatsuki. –Ahora podré convertirla en la persona que siempre pudo ser.

Levanta las manos e introduce con cuidado la llama en su boca, antes de tragarla entera.

-Es un bonito pensamiento.-: Scarlet. Le sonríe ampliamente a Akatsuki. Él le devuelve la sonrisa. –Ahora, creo que podríamos volver a casa.

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White Star sonríe con satisfacción.

-Estás lista… Scarlet-: White Star.

-¿No querías ir a Paris?-: Akatsuki.

-Ya nos hemos retrasado bastante. Otto san y Oka san deben estar preocupados.-: Scarlet.

-Está bien…-: Akatsuki. Caminan fuera del salón.

-Tu madre te espera ansiosa.-: White Star.

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-Por favor… te lo ruego. Llévatelo lejos.-: Aka Star. Gin Star suelta una risita.

-No lo entiendes, ¿verdad, Aka?-: Gin Star. –Este es el más grande deseo de White sama, ¿no deseas hacer a tu esposo feliz?

Gin Star mira a Aka con crueldad. Ella abaja la mirada a su pequeño. Duerme tranquilamente. Alza los ojos hacia el peli plateado, un fogonazo del fondo de su mente le muestra a Gin Star como solía ser justo cuando ella había llegado.

Era un chico tan animado como White Star que siempre competía con él por todo. A pesar de su aparente odio, eran grandes amigos.

La situación, al parecer, sería la misma.

-White Star lo ha estado esperando. Desde hace años. No puedo… no quiero…-: Aka Star. Una lágrima rodó por su mejilla. Gin Star suelta un resoplido.

-Ya no sufrirás más, Aka.-: Gin Star. Su voz es seria. Aka Star levanta su mirada hacia él. –He oído que Scarlet ha tenido éxito en su misión, regresará a casa pronto.

Aka Star oye los latidos de su corazón en su cabeza. Como si su corazón quisiera hacerla consciente de que no latirá por mucho más tiempo.

Aka empieza a temblar. Odia temer a su hija. Pero ella tiene un irracional respeto por su padre. Teme que ese respeto rebase los límites de la cordura.

-En cuanto a tu bebé,-: Gin Star. Empieza a dejar la habitación. –Encontraré a alguien que cuide de él con la dedicación que tú hubieras tenido.

Gin Star cierra la puerta.

Aka abraza al niño que tiene en brazos, mientras siente como una fría sombra la envuelve.

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Scarlet llega a la aldea. Su entusiasmo cesa en cuanto ve a todos los miembros del clan congregados enfrente de su casa. Todos se mueven a un lado para darle paso a ella y a Akatsuki, mientras los dos chicos avanzan confusos entre la multitud.

Scarlet encuentra a su padre en la entrada.

Dos miembros del clan aprenden a Akatsuki. Scarlet mira a los profundos ojos de su padre, quien le llama a cumplir un deber.

-¡Scarlet!-: Akatsuki -¡Scarlet!

Ella sigue al interior de la casa, casi hipnotizada por la fuerte aura de autoridad de su padre.

-Scarlet, estoy orgulloso de ti.-: White Star. La pelirroja sonríe y una lágrima le corre por la mejilla. –Ahora debes hacer algo más, y estaré completamente honrado de que seas mi hija.

-Haré lo que sea, otto san.-: Scarlet. Se tapa la boca al notar la denominación que le ha dado a su padre, pero él solo le sonríe. Scarlet baja la mano tímidamente y le devuelve la sonrisa.

-Quiero que asesines a tu madre.-: White Star.

Scarlet gira sus ojos y ve en el fondo del pasillo a su madre sentada en el suelo, encogida por el miedo. Scarlet mira a su padre, esta vez con horror en su rostro. Niega con la cabeza.

-Ella no me quiere nunca más.-: White Star –Para tu madre solo soy un asesino, un desgraciado, alguien sin pasado ni futuro y con un presente deplorable. Piensa eso de todos nosotros, los que pertenecemos al clan. Debes recordar que ella no es de aquí.

Scarlet vuelve a mirar a su madre, de nuevo entra en el extraño trance de obediencia a su padre.

-¡SCARLET! ¡SCARLET!-: Akatsuki. Trata de zafarse de aquellos que le retienen, pero le es imposible.

Scarlet empieza a acumular su onda de alma en su mano. Camina por el pasillo, ignora la cuna que hay allí, y el bebé que la mira curioso desde dentro. Ignora a su padre. Ignora los gritos de Akatsuki. Lo único que ve es a Aka Star al fondo del pasillo, como un objetivo.

Un relampagueo llena la casa. Aka Star cae al suelo y la luz se extingue de sus ojos.

La mirada de Scarlet se torna sombría.

La maldad colma el alma de Scarlet, y asimismo, la de su arma.

-fin flash back-

-Porque yo…-: Scarlet. Alza sus ojos rojos y los clava en el rostro serio de Kid –Asesiné a mi propia madre.