Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, Warner Bross & Salamandra. Yo únicamente juego con los personajes que Jo nos regaló. La historia es de mi muy triste y retorcida imaginación. Esta historia es sin fines de lucro.

Advertencia: El siguiente capítulo contiene una escena un poco subidita de tono, nada grave.

Disfruten de la lectura como lo he hecho yo escribiendo...

Delegados de Hogwarts

Capítulo VII: En las alturas

Neville miró sus pergaminos donde tenía varios apuntes de sus clases anteriores de Pociones, releyó un par de veces unos párrafos donde creía que la respuesta se encontraba y cuando creyó encontrarla dudó unos cuantos minutos antes de darle una respuesta definitiva a Hermione, ¿y si se equivocaba? ¿Y si ella creía que era un caso perdido justamente como decía Snape? Y también lo pensaba su abuela. ¿Hermione se auto agregaría a la lista de personas que lo tachaban como inútil? ¿Y si por eso ella ya no quería enseñarle nada porque era muy bruto? Neville sufría en silencio mientras repasaba un par de veces más sus apuntes y utilizando el libro de pociones esta vez.

Sin embargo, la castaña esperaba pacientemente a que Neville se decidiera a contestarle teniendo su mente cada vez más lejos de ahí. Cada vez más se adentraba en sus pensamientos, pensamientos llenos de un rubio de ojos grises que a veces parecieran como si quisieran confesarle algo importante que la boca del chico no se atrevía a decir. Ella se sentía con el derecho de dudar y tener sospechas a todo de lo que Draco pudiera decirle o prometerle ya que su pasado no le inspiraba confianza y aunque ella le había dicho que no lo juzgaría más, no podía evitar sentirse insegura. Y luego estaba ese otro asunto, llamado Harry Potter. ¿Realmente él se sentía enamorado de ella? ¿Desde cuándo que se sentía así? Sabía que las cosas con Ginny no estaban yendo tan bien como en el sexto curso que ni siquiera se les veía la mayoría del tiempo. Hermione nunca había a Harry tan desconcertado en todos sus años en Hogwarts. Y desde ese momento ella se sentía raramente enojada cuando él desaparecía todo el día con la pelirroja pero justificaba esa molestia con el que interviniera en las calificaciones de Harry y en la búsqueda de los Horrocrux. Ahora no podía justificarlo con nada más. Su estómago se contraía y sentía cosquillas en el cuello cuando veía que Ginny le sonreía y depositaba besos en sus labios o como lo tomaba de la mano, lo abrazaba y le daba cariños frente a todos. Ahora bien, le había prometido a Harry qué pensaría acerca de sus sentimientos y esto era lo que tenía: sentía celos cuando lo veía con Ginny, sentía ganas enormes de pasar el tiempo con él, disfrutaba de cada minuto a su lado, le encantaba verlo sonreír y perderse en sus ojos verdes. Todo eso estaba bastante bien, pero ¿cómo le explicaba que le pasaba casi exactamente lo mismo con Malfoy? Con Draco Malfoy. Ex Mortífago, hijo del que solía ser la mano derecha de Lord Voldemort, sobrino de una demente Bellatrix Lestrange, la persona que la torturó y le marcó el brazo para siempre con la palabra "Sangresucia". Cada vez que pensaba en eso las ganas que sentía de estar con Draco no disminuían, pero se la hacían sentir idiota. ¿Con qué cara me decía eso a su mejor amigo? Y suponiendo que lo que siente con Draco solamente fuera meramente superficial (lo cual dudaba) y al final Harry terminara con Ginny y se diera una oportunidad con Hermione. ¿Qué dirían todos? Ella no quería ni siquiera imaginar lo que Ginny le diría o cómo ella se sentiría al saber que su novio y su mejor amiga se sienten atraídos o mucho peor, que tienen una relación amorosa. No podía hacerle semejante cosa. Y ni siquiera quería pensar en cómo se pondría Ron.

Neville le pasó la mano a la castaña por encima de la vista varias veces, captando su atención en el tercer intento. Hermione parpadeó un par de veces, enfocando a su amigo y escuchando al fin su respuesta final, que gracias a Merlín fue correcta. El chico sonrió aliviado y complacido.

— ¿Por qué no has pasado las vacaciones con tu abuela? —le preguntó a su amigo mientras guardaba sus cosas en su mochila y lo veía a él hacer lo mismo.

—Pues—dudó un segundo encogiéndose de hombros —creí que lo mejor sería practicar lo que me faltaba de Pociones y bueno, con mi abuela merodeando por ahí se me iba a ser tremendamente difícil lograr concentrarme.

Hermione asintió satisfecha con la respuesta, ignorando la cara de alivio que puso su amigo al ver que ella no insistía más en el asunto. Neville relajó los hombros.

—Ah, la profesora Hiddleston—murmuró Hermione con una sonrisa en los labios—Te veo después Neville—se despidió la chica de su amigo y yendo en pos de su profesora.

...

Draco había tomado una ducha para matar el tiempo en lo que Hermione estudiaba con ese debilucho, dijera lo que ella dijera ella, Longbottom siempre sería un simplón ante sus ojos. Aunque cabe mencionar que el platinado había optado por no mencionar más el tema. Ya no quería seguir peleándose con ella, sólo quería que la confianza entre ambos incrementara a tal grado que Harry Potter pasara no a segundo ni tercer plano, simplemente a ninguno. No más Harry Potter. Iba a ser difícil, pero no imposible.

Cuando creyó que Hermione y Longbottom ya habían dejado de estudiar decidió ir al gran comedor para tener un muy esperado almuerzo y como no eran tantos alumnos sabía que solo habría una mesa, lo cual significaba sentarse junto a la castaña. Pero su sorpresa fue que la castaña no se encontraba por ninguna parte del Gran Comedor. Inquieto, se dirigió a paso veloz a la biblioteca que de tanto ir ahí sentía que ya se sabía de memoria todo su contenido. Tantas cosas estaban cambiando.

La inquietud abandonó su cuerpo cuando la vislumbró platicar alegremente con su profesora menos favorita y decidido a no cruzar palabra con la mujer, la esperó en la mesa donde siempre se pone a hacer deberes, bastante visible a la vista de la castaña. Esperó pacientemente a que sus ojos lo vieran y en cuanto lo hizo vio cómo se despedía de la maestra y se dirigía hacia él.

—Le he sonsacado a la maestra el libro que tendremos que leer regresando de vacaciones—dijo cuando llegó a su mesa con la alegría y confianza que se tiene con alguien muy apreciado. Draco quiso brincar de alegría y correr a contárselo a Blaise cual niña enamorada, pero se contuvo.

—Y supongo que te adelantarás. Porque no soportas estar al nivel de otros alumnos mortales. —le dijo entrecerrando los ojos, bromeando y dramatizando.

Hermione frunció las cejas, comenzando a sentirse levemente enojada pero antes de que ella pudiera replicar el rubio habló.

—Dijiste que estarías en la Sala de Gryffindor y que ahí tomarías una ducha—dijo acercándose a la castaña, aun teniendo la mesa entre los dos. —Y sigues oliendo a pergamino y tinta. Y como siempre: vainilla. ¿Ese olor tiene tu perfume?—preguntó lo último ladeando la cabeza, realmente intrigado.

Hermione rodó los ojos.

—Decidimos que lo mejor sería estudiar aquí en el último momento—dijo cruzándose de brazos alejándose del rubio y cuestionándose por qué le daba explicaciones —Aparte, ¿te importa?

Draco no habló. En realidad, sólo quería saber por qué no habían ido ahí. Hermione no olía nada mal, de hecho comenzaba a dudar sobre si usaba perfume o no y ella no había respondido a su pregunta.

—Me gusta tu olor—pensó en voz alta y vio a una Hermione sonrojarse violentamente. —Te has sonrojado—se burló el rubio.

Hermione azotó sus manos en la mesa parándose y cargando la mochila en sus hombros con dificultad. Draco la vio irse para luego suspirar y alcanzarla sin problema. Cuando llegó a su lado, le agarró la mochila sin permiso y se la puso al hombro, ganándose una mirada suspicaz de la castaña.

—Podríamos ir a comer a las afueras del castillo—dijo el rubio de pronto viendo a una Hermione sorprendida—si quieres—susurró, sintiéndose nervioso y no muy seguro de poder soportar un no como respuesta. Carajo, ¿qué había pasado con eso de ser un experto en controlar sus emociones? Se sentía como un estúpido, parado ahí con la mochila pesadísima al hombro, una mano que comenzaba a sudarle dentro de su bolsillo y otra apoyada en la pared fría del corredor vacío.

Hermione sonrió al fin, asintiendo con la cabeza y Draco suspiró disimuladamente, lleno de alivio. Estaba comenzando a pensar que ella le diría que era una locura, que su acuerdo no iba para tanto, que lo de darle una oportunidad tampoco era cierto y que definitivamente jamás saldría con él. Pero ella sonrió.

Le sonrió. Draco guardaría para siempre esa sonrisa en especial.

—Eso suena interesante. Te puedo aburrir hasta hacerte dormir mientras te hablo del nuevo libro. —murmuró divertida, en tono bromista.

Draco rió con ganas, divertido.

Hermione le lanzó una mirada curiosa. Esa risa era sincera, natural y cálida. Era la primera vez que lo escuchaba reírse así. Y no pudo negar la sensación de regocijo que tuvo en su ser al escucharlo. Y tampoco podía negarse el cosquilleo que sentía en el estómago al observar esa sonrisa de oreja a oreja, esos ojos grises que se mostraban ¿esperanzados? O vivos, sí, vivos. Llenos de vida. No podía negarle a Draco la oportunidad de mostrarse sincero y atento con ella. Realmente quería conocerlo y pasar tiempo con él, aunque la mayor parte de las veces quisiera arrancarle la cabeza, cuando no deseaba eso pasaba un tiempo increíble a su lado. ¿Para qué seguir negándolo? Draco le atraía físicamente y quería saber si podía sentirse atraída por él en su totalidad, no solamente dejarse seducir por el misterio que emanaba cada uno de sus gestos o por sus comentarios inteligentes y sarcásticos.

—Sugiero una ducha y un encuentro en el lago—le dijo Hermione en tono autoritario.

—Vaya, Granger. —alzó las cejas divertido y pasando un brazo por encima de los hombros de la castaña —Qué traviesa.

Ella frunció las cejas, sin comprender todavía.

—Sólo hay un baño en nuestra sala —le susurró al oído, haciéndola estremecer.

— ¡Malfoy! —lo regañó sin una gota de enojo o soltarse de su abrazo—Obviamente iré al baño de prefectos.

—Qué aburrida, Granger.

Se despidieron con miradas de reproche por parte de la castaña y él, guiñándole un ojo.

Y Draco no pudo evitar sonreír ante la idea de que tendrían una cita. Tendría una cita con Hermione Granger.

Moría por ver la cara que pondría Blaise cuando le contara.

...

Harry estaba sentado frente a la ventana de la diminuta habitación de su amigo Ronald, al que habían puesto a limpiar unas cosas por su madre. Harry se había parado resignado para ir ayudarlo también pero la señora Weasley se lo había prohibido dejándolo solo en la habitación. Así que, desanimado y aburrido se confinó frente a la ventana a observar la puesta de sol.

Había intentado centrarse en Ginny, justamente como le había prometido a Hermione. Pero cada vez que intentaba mostrarse afectivo sentía que no era lo correcto. Sentía que estaba traicionándose y también a Hermione.

La noche comenzaba a devorarse la tarde y a Harry comenzaba a dolerle el corazón. Tenía la sensación de que Hermione estaba encariñándose cada día más de ese estúpido rubio mal criado, y verla irse tras él cuando dejó Hogwarts lo dejó lleno de mortificaciones y especulaciones escalofriantes de ellos dos que lo dejaban de un horrible humor.

Pensándolo mejor ahora, no tenía chiste seguir engañando a nadie. Terminaría con Ginny esa misma noche. ¿O sería mejor hacerlo un día antes de regresar a Hogwarts? No quería que las cosas se pusieran incómodas entre los habitantes de La Madriguera por su culpa. Finalmente, Harry decidió que terminaría su relación con Ginny un día antes de regresar a Hogwarts. Aparte, estaba el asunto de Ron, ¿a él qué le diría? Otra de las razones por las que quería regresar desesperadamente a Hogwarts era porque el pelirrojo no dejaba de lamentarse la ruptura con Hermione, al menos en Hogwarts podía excusarse yendo a otro sitio o pasando el día entero con Hermione, pero en La Madriguera era imperativo no pasar tiempo con su amigo. Tendría que hablar con él también un día antes de regresar a Hogwarts. Y, más tranquilo con su decisión decidió ir en busca de Ron para jugar Naipes Explosivos.

...

—No sabes lo rápido que pasa el tiempo cuando estoy contigo, Granger—murmuró Draco sentado a un lado de la chica, viendo su perfil.

Habían tenido un picnic a las afueras del castillo, tirando piedras al lago para molestar al gran calamar. Habían platicado largo y tendido sin pelearse una sola vez, hasta que se percataron que la noche caía sobre ellos pero sin preocuparse de la hora. Al fin y al cabo, eran vacaciones, ¿no?

—No sabes lo sorprendida que estoy—repitió su tono, divertida — el que no te hayas dormido mientras te hablaba del libro —le dijo ella, ignorando la profundidad de las palabras del rubio. —Realmente sabes escuchar.

Draco le guiñó el ojo.

—Otra cualidad en mi larga lista de virtudes—le respondió petulante pero bromista a la vez.

—Honestamente, eres insoportable—rió Hermione.

— ¿A qué le tienes miedo?—preguntó el rubio de pronto, sorprendiendo a Hermione.

— ¿A qué te refieres?

—Ahora que lo pienso —dijo ignorando su pregunta—nunca te he visto montada en una escoba, ¿por qué?

Hermione no respondió en seguida. No quería admitir frente a él que no era buena en algo.

—No me apasiona—dijo, y era verdad.

— ¿Le tienes miedo a las alturas?

Hermione se quedó callada, mirando al lago.

— ¡Oh! No eres buena, ¿eh? He encontrado al fin algo en lo que la perfecta Hermione Granger no es buena—disfrutó el rubio.

Hermione le lanzó una de las frescas fresas que habían agarrado de las cocinas, haciendo que Draco se burlara más de ella.

—Tengo una idea—musitó el rubio al tiempo que esquivaba otra fresa y se ponía en pie.

— ¿Qué?

¡Accio escoba!

Hermione abrió los ojos como platos, parándose de golpe y negando rotundamente con la cabeza.

— ¡No me dan miedo las alturas! —Rugió —me da miedo caer porque no siento que tenga el control total sobre la escoba. —confesó realmente apenada.

Draco la miró con ternura mientras alzaba la vista para ver cómo venía su Nimbus 3000 a su encuentro. La tomó con agilidad, montó en ella y le tendió la mano a Hermione.

—Ven—le pidió con suavidad, como si le estuviera hablando a un ciervo asustadizo.

La bruja recordó las veces que había tenido que montar una escoba, un thestral y un dragón. No tenía los mejores recuerdos tras subirse a algo volador.

—Confía en mi—pidió nuevamente él con tono suave sin bajar la mano—te dejaré subir adelante y no atrás, tú tendrás el control de la escoba.

Hermione frunció levemente las cejas. Era realmente tentadora la idea de verse envuelta por los brazos de Draco. Y ella sabía que él era un gran jugador de Quidditch, no tanto como Harry, pero lo era. Draco era ágil en Legeremancia tanto como Harry en el Quidditch, recordó Hermione sintiéndose un poco mal por hacer restarle importancia a su habilidad al rubio ante Harry.

Avanzó a su encuentro y trató lo mejor posible de minimizar sus nervios. Tomó la mano del rubio y montó la escoba.

Draco tragó en seco al sentir tan cerca a la castaña. Sus rizados cabellos le hacían cosquillas en su cuello cuando el aire soplaba más fuerte y eso que no habían elevado la escoba.

— ¿Estás lista?—le susurró al oído ya que no estaba seguro de que su voz sonara tan segura si lo decía en voz alta.

La sintió estremecerse y sin esperar respuesta se elevó.

—Tienes que sentir la escoba como si fuera parte de ti—siguió susurrándole, ignorando que la castaña tenía los ojos cerrados. — ¿Sientes como ella vibra y pide ser guiada por ti?

Hermione asintió, sintiendo que su mente se conectara con la escoba y quiso elevarse más y así lo hizo. El viento soplaba cada vez más fuerte e hizo que ambos se estremecieran de frío.

Volaron hacia el campo de Quidditch, pasando por encima de la casita de Hagrid. El hermoso castillo iluminado se veía a lo lejos, haciendo más mágico el momento.

—Creo que ya lo tengo, pero sigue sin agradarme—dijo ella de pronto y como si eso hubiera sido una ofensa para la escoba esta se balanceó. Hermione se apoyó por completo en el pecho de Draco, temerosa de caer.

—Yo controlaré la escoba a partir de ahora—dijo Draco con dificultad, tenerla pegada a su cuerpo lo estaba volviendo loco. La vio asentir con la cabeza ligeramente.

Draco voló un poco más alto, y se puso en una posición perfecta para contrarrestar con la luna. Ambos se quedaron hipnotizados con su brillantez.

—Siempre he tenido fascinación por la luna—susurró Draco en su oído. —Mi madre solía cantarme una canción relacionada a ella cuando yo era pequeño, para que me durmiera.

Hermione no se movió, temiendo que Draco dejara de contarle eso y ella realmente estaba intrigada, moría por saber aunque un poquito de su niñez.

—Lo dejó de hacer cuando mi padre la descubrió. Le dijo que solamente me iba a ablandar, volverme un marica o peor, un humano misericordioso—rió amargamente ante el recuerdo de su padre diciéndolo con desprecio—Se lo prohibió.

—Pero eras solamente un niño— se quejó Hermione con las cejas fruncidas, apoyando su cabeza en el hombro del rubio.

—Dejó de hacerlo cuando él estaba en casa y sólo me cantaba cuando mi padre se iba de viaje. Mi madre siempre fue buena.

Draco no sabía por qué le estaba relatando eso, pero se sintió cómodo haciéndolo.

—Granger...—murmuró Draco y antes de que ella pudiera preguntarle qué pasaba él ya la estaba besando.

Al principio, Hermione no respondió al beso pero en cuestión de unos segundos se rindió y comenzó a devolvérselo, poniendo una de sus manos en sus rubios cabellos y presionando más su cuerpo contra el de él. El frío que ambos habían sufrido momentos antes desapareció por completo. Y si temblaba, no era por causa del frío exactamente.

Draco se las ingenió para voltear el cuerpo de Hermione y ella sin pensarlo abrazó al rubio con sus piernas escuchándolo gemir al contacto tan íntimo. No se asustó ni se acobardó, ese gemido encendió sentidos suyos que nunca antes había creído poseer. Besó a Draco con ahínco, con pasión, saboreando su lengua y su aliento a fresas. Batallando con su lengua para ver quién le daba más placer a quien. Tenía una de sus manos en el cuello de rubio y de vez en cuando sumergía sus dedos en sus rubios cabellos y la otra mano la tenía en su cinturón, jalándolo hacia ella para hacer más presión, sonriendo entre besos sin poder evitarlo cada que le arrancaba un gemido.

Draco estaba loco de contento, no pensaba con claridad y estaba disfrutando a detalle cada atención y gesto que la castaña le brindaba. Y no se mostró tímido a la hora de gemir, no reprimió ningún sonido que ella pudiera provocarle. Una mano la tenía en su cintura para apretarla contra él y la otra paseaba distraídamente por su pierna y su muslo, gracias al cielo que se habían puesto el uniforme de Hogwarts para variar. Si se hubiera puesto un estúpido pantalón muggle no podría disfrutar de la suavidad de su piel en sus piernas.

Draco subía cada vez más su mano por debajo de la falda de Hermione y cuando esta sintió sus dedos fríos llegar casi a sus panties dejó de besarlo, dando un leve saltito hacia atrás.

Ambos respiraban entrecortadamente con los labios hinchados y Draco con el cabello revuelto a causa de las atenciones de la chica.

—Lo siento —se disculpó Draco por lo último que hizo —me dejé llevar— sonrió de lado al ver los labios hinchados de Hermione recordando la sensación contra los suyos.

—Yo también me dejé llevar—dijo en voz baja, apoyando su cabeza en el pecho del rubio y cerrando los ojos fuertemente.

Maldita sea, pensó Hermione. ¿Qué era esto que le hacía Malfoy? ¿Por qué no podía controlarse? Y seguía el asunto sin resolver de Harry. Oh, ¿cómo podía hacerle esto a Harry? Se sentía patética y una basura.

Sintió como los brazos de Draco la envolvían y la pegaban más a su cuerpo.

—Me alegra que no hayas cumplido con eso de hechizarme.

— ¿Quién dijo que no lo haré apenas bajemos de aquí?

Sintió a Draco reírse y no pudo evitar sonreír ante ese sonido.

LunaHHr

/ Hoooooola! Realmente siento pena por mi Harry, pero esto es un dramione 3 3 3, para compensar a este Harry ya he subido los primeros dos capítulos de dos historias que tengo para él que será obviamente Harry/Hermione por completo. Eso sí, con muuuuuchas escenas dramiones 3 3 jeje bueeeeno, esta historia tiene como 20 capítulos en total, así que no se desesperen por las cosas que puedan pasar en los siguientes capítulos?) jajaja pobre Draco. Y bueno, en el siguiente capítulo veremos a Harry terminando su relación con Ginny y confesándole a ron los sentimientos que tiene por Hermione. ¿No creen que está un poco loco al hacerlo? ¡¿Al mismo tiempo?! En fin, espero que les guste y prometo actualizar "La edad es solo un número" y quizá "Creo que te amo, Hermione", jeje. Esta semana entro a la escuela muggle, sufran conmigo T.T ya, lo siento. ¡Lean!