Especial I: Un hermanito para Iván.

-Te escuchas terrible-.

-¡Aiyah! N-no es cierto-.

-¿Quieres que vaya a tu casa? Podría cuidarte-.

-No te preocupes, tengo cinco preciosos hermanos que me cuidaran-.

-¿Seguro?-.

-Te preocupas demasiado Iván ¡Achuu!-.

-Mejor voy, nos vemos-.

-Espera, pero…-.

¿Eh? Hola, probablemente ya sabes quién soy. Es la primera vez que narró un capítulo y esto es muy emocionante, espero hacerlo bien.

Estaba hablando con Yao, al parecer tiene gripe. No quiere que me preocupe, pero debo de ir a ver si está bien, si algo le pasa no me lo perdonaría.

-Hermano, ¿Con quién hablabas?-.

-Con Yao-.

-¿Ese bicho raro? No me agrada-.

-Natalia, no te agrada nadie de mis amigos-.

-Tal vez porque se interponen entre nosotros, como sea tengo cosas más importantes que hacer-.

Ella es mi hermanita Natalia, algo sobreprotectora y muy cariñosa. Es muy bonita pero su personalidad es demasiado fría.

-Iván, escuche que Yao se sentía mal-.

Esa es mi hermana Yekaterina, es muy maternal y buena hermana mayor, aunque es algo llorona.

-Si quieres puedes agarrar algo de la sopa de ayer y dársela-.

-¿Segura?-.

-Es más importante que Yao se sienta bien, además dile que tú la preparaste para él- me guiño el ojo.

-P-pero-.

-Vamos Iván, así le gustarás-.

-Y-yo, es que, no-.

-Iván, soy tu hermana, sé lo que sientes- acarició mi cabeza –Aparte es algo obvio-.

Ella se reía mientras yo solo me sentía que mis mejillas ardían.

-Bueno, será mejor que vayas a darle de comer-.

Salí de mi casa muy avergonzado, no puede ser que Yekaterina sea así. Camine unas cuantas calles hasta toparme con la puerta de madera número 428, la puerta de Yao-Yao.

-¡Papá Iván!- Li, Mei y Yong me abrazaron -¿Cómo estas papá?-.

-¿Qué es eso papi?- pregunto Mei.

-Es para… ¿Su madre?- No sé si a Yao le gusta ser llamado así, pero ellos insisten en llamarme papá, además ser llamado papá suena adorable y más si Yao es la mamá.

-¿Le trajiste sopa para proponerle matrimonio?-.

-N-no, solo quiero que se sienta mejor-.

-¿Mejor?-.

-Tiene gripe-.

-Con razón no salía de su cuarto- exclamó Yong –Yo pensé que era por otra cosa- Debo de decir que le puso mucho énfasis a "Otra cosa".

-¡Iván! Te dije que no vinieras- achu- Te vas a contagiar o peor-.

-Pero Yao, no puedo dejarte solo, te dije que te iba acompañar en la salud y en la enfermedad-.

-¡Miren!- señaló Yong –Mamá y papá renuevan sus votos-.

Li y Mei no paraban de chulear la escena.

-Además tengo unos lindos hermanitos que me cuidaran- Yao rompió el silencio.

-De hecho, le prometí a Emil que iba a ¿Darle de comer a su refrigerador? No sabes cómo lo siento, pero su refrigerador es muy importante para él-.

-Y yo iré con Heracles a cuidar a sus gatos y darles nombres, requiere mucho poder mental-.

-Yo tengo que alimentar a la tortuga del perro-.

Y como por arte de magia Li, Kiku y Mei se fueron corriendo de la casa.

-Hermano, quiere decir que yo te cuidare- se abrazó de Yao -¿Lo ves Iván? Yo cuidare del hermano y tú no-.

No tenía palabras, Yao tenía cara de no querer pasar tiempo con Yong, con sus ojos rogaba salir de su abrazo asfixiante.

-Ya sé, calentare la sopa que te trajo papá-.

Nos quedamos solos en la sala, esto es incómodo, ¿Qué se hace en estos momentos? Le digo que todo estará bien, no ya sé, le diré que su cabello se ve hermoso; algo enmarañado pero bonito. Tal vez debería abrazarlo, pero puedo asustarlo. Mejor lo llevó a su cama, pero lo malpensaría. Le cantare una canción, ¿Pero cuál? Recordé que tengo una lista preparada mentalmente por si tengo una situación incómoda con alguien, precaución ante todo.

-Yao, ¿Te gustaría visitar algún lugar?-.

Se me quedó viendo raro por un momento pero agregó –Siempre he querido ir a Malasia- Genial lo apuntare para cuando vayamos a viajar, p-pero no como luna de miel ¡No piensen mal! Solo como amigos. Aunque luna de miel no suena mal, ¡No es como que haya pensado en eso antes! Nunca imagine casarme con Yao, o tal vez sí, bueno un poco.

-¿Te gusta la lluvia?-.

-Sí, es relajante-.

La plática se convirtió en una serie de preguntas y respuestas hasta que Yao cambió el tema.

-Iván tú…tú me-.

-¡¿Cuál es tu animal favorito?!- ¡Demonios! Así es como se arruina una escena, me puse ansioso y no sé qué paso.

-¿Te encuentras bien Iván? Si quieres puedo traerte agua-.

-N-no te preocupes Yao- comencé a jugar con mis dedos –Todo está bien-.

-Estas rojo-.

-¡No me mires!- escondí mi cara tras mis manos.

-¡Oh! Vamos grandote, te conozco muy bien y sé que algo te pasa- Yao se acercaba peligrosamente a mí –Puedes decírmelo-.

-Si te lo digo, no querrás ser mi amigo-.

-Iván, siempre estaré para ti, nunca te dejaría-.

Suspire pero no había de otra, era hoy o nunca –Yo…-.

-¡Tengo lista la sopa!-.

Es la segunda vez que me pasa, los hermanos de Yao han de estar entrenados para arruinar momentos.

Llevamos a Yao al sillón para que pudiera tomar su sopa, todo estaba perfecto hasta que…

-¡Qué demonios!- Yao empezó a sacar de su boca un cabello, demasiado largo, muy largo, extremadamente largo.

-¿De quién es esto?- preguntó Yao.

-Ves hermano, ahora mi ADN y el tuyo se combinaron en tu boca, ¿No es hermoso? Nuestro ADN, tenemos el mismo porque yo te…-.

-Nadie inventó a nadie Yong-.

-¡Hermano!-.

-Oye Iván- dijo Yao ignorando completamente a su hermano –Olvide decirte que Vladimir quería que cuidáramos a su hermano, pero-.

-¡Yo lo cuidare!- Hare lo que sea por Yao.

-¿Seguro? Si quieres…-.

-No te preocupes- sonreí –Me gusta ayudar-.

Yao sonrió y empezó a reírse –Bueno mi chow mein, si tanto insistes-.

De pequeño Yao tenía la costumbre de llamarme por el nombre de diversos platillos chinos, tenía tiempo que no me llamaba como uno.

-¡Genial! Linh y yo te cuidaremos-.

-Solo traeré la comida, no esperen que me quede a pasar al tiempo con ustedes- recalcó la chica.

Yao me entregó un papel con la dirección.

-Espero que no sea ningún problema-.

-No te preocupes Yao-.

Salí de la casa, más bien escape de la casa. A veces Yong podía ser muy raro, él era uno de los hermanos más jóvenes, si no fuera por Mei. Cuando Yao y yo estábamos en primaria, Yong llegaba a hacerle cosas raras a Yao, y esa actitud no ha cambiado para nada.

El camino a casa de Vladimir era algo extenso, en el camino me encontré con Alfred jugando béisbol con Arthur. Alfred lanzaba las pelotas mientras Arthur intentaba atraparlas, algo que le salía terrible.

-¡Deja de pegarme idiota!-.

-No tengo la culpa de que seas un cátcher terrible- se burló –El béisbol es mi vida y lo sabes-.

-Si tanto quieres jugar imbécil- Arthur parecía más que mosqueado - ¿Por qué no jugamos un deporte más fino? Como el críquet-.

-¿Qué demonios es eso?- lloro el de lentes.

-Un deporte de caballeros, mucho mejor que esta porquería-.

Me aleje de ellos, era muy mala idea que te cacharán mientras se peleaban, si lo hacían correrían hacía ti y preguntarían quien tiene la razón.

Seguí con mi trayectoria hasta ver un chico moreno y de cabello alborotado, como el de Mathias pero obscuro, y con unos lentes.

-Disculpe señor- Esa cara se me hacía familiar ¡Ya sé! Es el chico que llevó un elefante al club de mascotas.

-¿Qué pasa?-.

-Perdóneme si la pregunta es incómoda, pero nadie parece responderme. ¿Si usted le llevara flores a alguien cuáles serían?-.

Lo medite un rato, si le llevara flores a alguien como a Yao-Yao de seguro serían las más bonitas que existieran. Todos sabes que no hay flores más bonitas que…

-Girasoles- respondí –Son amarillos y hermosos-.

-Ya veo, verá le he querido regalar flores a una muchacha, pero nunca me decido que darle-.

-No te preocupes, los girasoles son la respuesta a todo-.

Seguí mi camino, se me hizo demasiado largo, incluso me topé con otras dos personas.

-¡Hola Iván!- me saludo nada más ni nada menos que Emma -¿Cómo has estado?-.

-Bien-.

-¿Qué tal Iván?- Iba acompañada de Michelle –Deberías asomarte de vez en cuando al club de mascotas-.

-Es que mi única mascota es la de mi hermana-.

-Ya veo, no creo que te la quiera dar-.

-Oye, ¿Qué pasó con Yao? Ustedes dos son uña y mugre- Emma soltó unas débiles risas.

-Está enfermo-.

-¡Qué terrible!- respondió la rubia –Espero que se recupere pronto-.

-Iván, ¿Son novios?-.

-¿Qué?-.

-¡Ah! No le prestes atención a Mimí, está loca- Emma le tapó la boca a Michelle. Apenas escuche unos susurros que decían algo así: Elizabetha dice que debemos de ser más discretas. ¿Discretas? No las entiendo.

-B-bueno, mejor nos vamos- Emma estaba demasiado nerviosa –No queremos perder nuestras clases de tejido-.

-¿Qué cla…?- De nuevo Michelle no tiene oportunidad de hablar.

-Nos vemos Iván, ¡Qué Yao se recupere pronto!-.

Eso fue raro, pero, ¿Por qué dirían que somos novios? No lo parecemos, ¿Verdad? Solo estamos juntos, crecimos juntos, comemos juntos, nos acostamos en el césped juntos, caminamos juntos y bebemos jugo juntos. Nada extraño.

Seguí reflexionando hasta que encontré la casa, más bien mansión o ¿Es un castillo? Quien sabe, pero es enorme y su jardín es impresionante. Me acerque a la puerta y toque con ese, ¿Aro? Ese círculo que sirve para tocar puertas. De hecho estoy seguro que esta casa o está en los límites de la ciudad, o ni siquiera está en ella. Tampoco es que este muy lejos de mi casa, a pie parece veinte o veinticinco minutos. No me puedo quejar, mi casa no esta tan cerca del centro de la ciudad, o es un pueblo, tal vez una villa o condado. Realmente este asunto me da vueltas en mi cabeza.

-¿Qué tal compañero?- saludó Vladimir.

-¿Eh?-.

-No veo a tu compinche por ningún lado, no me digan que rompieron-.

¿Rompernos? Acaso ¿Rompí a Yao? Tal vez por eso se encuentre mal.

-Está enfermo-.

-Ya veo, eso suena terrible, que lástima que no podrás regar la lechuga esta noche-.

-¿Qué? Yo no cultivo lechugas- Vladimir debe de estar confundiéndome con el jardinero.

-Ya sabes, limpiar el horno-.

-No voy a cocinar nada- Ahora quiere que le cocine, vaya tipo.

-Me refiero a que le vas a lavar el periscopio-.

-Yao nunca me dijo que tenía uno-.

Vladimir suspiro –Lo que quiero decir, es que Yao y tú le pondrán Juan al niño-.

¿Tendremos un hijo llamado Juan? Que tiene que ver… ¡Ah ya entendí!

-Creo que ya sé a qué te refieres-.

-Era hora-.

Vladimir se refería que Yao y yo vamos a ser padrinos de un niño, lo van a bautizar con el nombre Juan al parecer.

-Bueno ya me voy, Dimitri me espera-.

¿Dimitri? Creo que es ese chico amante del Yogurt.

-Voy a jugar al mago con él- guiñó –Si sabes a lo que me refiero-.

-Si- me alegro que Vladimir salga a divertirse con su amigo.

-Oye, solo no dejes que mi hermano moleste a los huéspedes-.

-¿Qué huéspedes?-.

-Pues, todo este viejo castillo es el hotel familiar-.

-Como hotel trans…- Pero Vladimir me interrumpió.

-Acuérdate de no decir marcas-.

Este chico realmente me confunde.

-Bueno voy a mojar al nene- más guiños –Nos vemos-.

Cerró la puerta. La recepción de este hotel era algo rústica, las llaves estaban colgadas, no espero ver a mucha gente pasearse por aquí puesto que no son vacaciones. De todos modos no espero que alguien se hospede aquí, da mucho miedo.

Camine por un rato, estaba completamente perdido y el elevador se veía demasiado antiguo, creo que pase por aquí tres veces.

-¿Estás perdido?-.

Voltee y vi a un pequeño niño.

-¿Quién eres? Te ves mucho más grande que mi hermano-.

-¿Tu hermano es Vladimir?-.

El niño se me quedo viendo un rato y contestó –Sí, soy Andrei-.

-Yo soy Iván, te cuidare porque tu hermano se fue a jugar con un amigo-.

El semblante del niño cambió a uno triste.

-Desde que sale con ese chico yogurt, no juega conmigo-.

-¿Por qué no?-.

-Al parecer prefiere a ese adicto a la lactosa que a mí- Pareciera que iba a llorar en cualquier instante.

Cuando Natalia era pequeña y quería llorar la cargaba en mis hombros, supongo que eso lo tranquilizara. Al principio era algo extraño, pero luego se acostumbró al tacto.

-Señor Iván, ¿Tiene hermanos?-.

-Dos hermanas, una mayor y una menor-.

-¿Juegan juntos?-.

-No mucho, hace tiempo que no-.

-¿Qué hacen?-.

-Vivimos…y eso-.

-¿Cuántos años tienes?-.

-Tengo dieciséis-.

-¡Wow! Estas muy viejo- Que un niño te diga viejo no es nada motivador.

-¿Y tú?-.

-Diez-.

-No estás muy joven que digamos, en unos seis años tendrás la edad que tengo ahora-.

-Seis años es mucho tiempo, el tiempo es demasiado lento-.

-Cuando eres joven sí, pero conforme creces se pasa muy rápido-.

-No es cierto- dijo –El tiempo siempre será lento para mí-.

Este chico me recuerda a mí, de niño claro.

-¿No tiene calor? Su bufanda es muy grande-.

-No, además no me puedo quitar la bufanda que me regaló mi hermana-.

-¿Por qué eres rubio?-.

-Así nací, supongo-.

-¿Tienes amigos?-.

-Sí, no son muchos pero…-.

-¿Quién es tu mejor amigo?-.

-Un chico llamado Yao, es muy lindo- sonreí.

-Y ¿Cómo es ese Yao?-.

-Tiene cabello de seda castaño, unos hermosos ojos y es bajito-.

-¿Cómo yo?-.

-Bueno, no tanto-.

-Mi mejor amigo es un chico algo callado y tímido-.

-¿Cómo se llama?- pregunté.

-No lo sé, no me lo ha dicho-.

¿Eh? ¿Acaso eso es posible?

-¿Cómo? No te ha dicho su nombre y son ¿Amigos?-.

-Casi no habla, pero jugamos juntos-.

Que amistad más rara.

-¿Quiere jugar señor Iván?- pregunto el pequeño –Conozco muchos juegos-.

-¿Cómo cuáles?- cuestione.

-Buscar al gato muerto, desenterrar cadáveres y contactarse con los espíritus-.

¡Es enserio! Eso no suena para nada divertido, debí de suponerlo, es el hermano de Vladimir. Vladimir era bien conocido por creerse el conde Drácula, odiar a Edward Cullen y por ser amante del rojo. Modificaba el uniforme a cualquier costo para que sea lo más rojo posible. Su comida siempre es roja, sus bebidas son rojas y la tinta de su pluma es roja.

-¿No podemos jugar otra cosa?- sugerí, esos juegos suenan muy atemorizantes.

-Podemos jugar a buscar ropa interior-.

'¿Eh?'

-También podemos jugar a las escondidas-.

-Eso suena mejor- respondí para no hacer más rara esta situación.

-Señor Iván usted contará y yo me esconderé-.

-¡Espera! ¿Hasta dónde debo de parar?-.

-El quince está bien-.

Hace tiempo que no jugaba a las escondidas, la última vez que jugué fue con Yao en la secundaria. La secundaria, que lindos recuerdos. Recuerdo cuando Yao llevaba unos adorables frenos y tenía acné. Se veía tan adorable como una rebanada de pizza de peperoni, aunque él odiaba sus frenos y enfermedad cutánea. Fue en secundaria cuando hicimos que Alfred tirará su almuerzo sobre Arthur, y Francis lloraba por el hecho de desperdiciar comida ¡Qué buenos recuerdos! Inclusive la vez que Yao y yo nos metimos al baño de niñas…

¡Olvide contar! ¿Cómo puede ser eso posible?

-Eh…quince-.

Al menos logro su objetivo, no lo encuentro a la vista. Piensa Iván, si estuvieras en un castillo, ¿Dónde te esconderías? Tal vez en la cocina para comer o en el lugar más lejos de aquí.

-Listo o no aquí voy- Era más que obvio que estaba más que listo, demasiado listo.

Recorrí todos los lugares posibles, incluso el sótano que da mucho miedo. Pase por: La cocina, baños, cuartos, escaleras y ático, ¿Dónde estará?

-¡Andrei!-.

¡Soy un terrible niñero! No merezco hacerle eso a ningún niño ni a Yao. Sin Yao, no sé cómo encontrar niños. Le hubiera instalado un radar o algo así, pero nunca se me ocurrió.

'¡Achu!'

Gire mi cabeza hacia arriba y ahí estaba. El pequeño Andrei colgaba de una tubería altamente peligrosa.

'¡Qué bien!... ¡Eh!

-¡Espera!- grite –No te sueltes, voy a rescatarte-.

-Está bien-.

Trataba de ingeniar la manera de bajarlo mientras él cantaba con el ritmo de "Witzi araña" ¿Qué se puede hacer cuando un niño está colgado? ¿Llamo a los bomberos o al electricista? ¡No sé!

-No te preocupes Andrei, solo suéltate y yo te atrapo.-.

Corrí hacia donde estaba, cayéndome, pero valió la pena.

-¿Qué hace en el suelo Señor Iván?-.

-Salvando a un niño-.

-¿A quién?-.

-Pues... ¡A ti!- ¡Sigue vivo!

-¿Pero cómo?-mi asombro era enorme.

-Diez en gimnasia- respondió -¡Ya sé! Podemos jugar a que soy un vampiro y muerdo al señor Iván.

-Mejor juguemos a otra cosa, como armar rompecabezas-.

-¿Rompecabezas?-.

-Sí, son muy buenos para medir tu capacidad de tranquilidad y paciencia.

Jugamos un rato hasta que se tornó aburrido. Incluso me enseño uno de sus tantos videojuegos.

-Entonces saltas sobre él y lo matas-.

-Entiendo, ¿Pero por qué algo se muere al saltar sobre él?-.

-Son champiñones señor Iván, traidores-.

-¡Andrei ayuda! Esa cosa me sigue-.

-Es un bloque señor Iván, si lo golpea puede tener sorpresas-.

-¡Un hongo! Pero se fue-.

-¡Señor Iván debe de perseguirlo!-.

Luego de un rato me encontraba de nuevo en aprietos.

-Andrei, la tortuga me odia, no deja de saltar y matarme-.

-Es porque es su objetivo, matarte y que no llegues a su padre-.

-¿Qué hago?-.

-La flor de fuego-.

Fue divertido, me rendí tras que una bala descomunal me mató.

-¿De dónde sale tal bala?- pregunté.

-De la esquina del juego-.

-Lo sé, pero eso quiere decir que alguien disparo, ¿No? Una bala no flota por sí sola. Además imagínate el tamaño de la pistola-.

-Supongo- respondió el menor.

El resto del día fue tranquilo, horneamos galletas y cosimos trajes. Según él esos trajes son para Halloween, aunque no entiendo del todo el asunto de la ropa interior y Halloween.

-Señor Iván, ¿Me lee un cuento?-.

-Claro, ¿Cuál?-.

-Estoy entre estos dos: El cuervo o el gato negro-.

-Suena lindo el del gato- exclame sin saber mi error.

-Continúe señor Iván-.

-P-pero es muy, h-horrible-.

Andrei no escuchaba mis suplicas, hacía oídos sordos.

-¡Vamos!- le brillaban los ojos.

-C-cayo muerta inmediatamente, sin despedir u-un solo gemido-.

Andrei escuchaba atentamente.

-Pensé en c-cortar el cuerpo en pequeños t-trozos y quemarlos-.

Luego de una pequeña tortura psicológica, el pequeño parecía feliz.

-¡Me gusta mucho estas historias! El hermano mayor siempre me las lee-.

-Ya veo-.

-¿Usted asesinaría a su amada?- la pregunta de Andrei sonaba de lo más inocente pero no era nada tierna esa pregunta.

-No, sería horrible-.

-Esas historias me divierten, son geniales- expreso –Yo quiero escribir así, con mucha sangre y muerte-.

¿Qué decirle a un niño con deseos homicidas?

-De seguro algún día escribirás grandes historias-.

-Mi primera historia será de como un niño asesina a su niñera, o de como la niñera asesina al niño-.

-De seguro será un éxito- me extrañe, sentía una extrema incomodidad al escuchar todo eso.

-¡Gracias señor Iván!- me abrazó –Pase un genial día con usted-.

Quería decirle algo, pero nada sonaba bien, así que le devolví el abrazo sin refutar. Puede ser algo raro, pero es un niño muy lindo.

-Ya es algo tarde, Vladimir no aparece- dije para romper el silencio.

-Tal vez fue a asesinar gente, o probablemente está comiendo helados en la tienda de atrás- suspiro el pequeño.

-¿Helados?-.

-Adicto a la lactosa lo hizo adicto a la lactosa, ahora toma leche en lugar de jugo de grosella-.

-Suena terrible-.

-Y lo es- respondió –Aunque no puedo hacer nada, el hermano mayor se ve feliz con él, y si él está feliz yo también lo estoy-.

¡Qué lindo!

Jugamos un rato a la ronda y le prepare una simple cena, no había mucho que hacer.

-Las tostadas con mantequilla son deliciosas- dijo mientras comía su último trozo de tostada.

-Me alegro que te hayan gustado-.

-La carne también es sabrosa- apuntó –Toda la carne lo es-.

Mi primer cumplido de cocina de alguien que no fue Yao, ¡Increíble!

Al poco rato de ver la tele, lo que asemeja a una caricatura, se abrió la puerta de golpe.

-¡Oye tú! Aléjate de mi mujer, o ¿Es hombre?-.

No había dudas, Vladimir exagero con los tragos.

-Dimitri, cariño, ¿Qué eres hombre o mujer?-.

-Adivina- A veces Dimitri utilizaba las borracheras de Vladimir para hacerlo sufrir.

-Eres muy bonita, en eso sería mujer, pero tienes lo que te hace un hombre-.

-¡Cállate idiota! Pude haberte dejado en la calle-.

-Pero no lo hiciste-.

-Y me arrepiento- contestó Dimitri.

-Ustedes dos- Vladimir nos señaló –No le hagan caso a ese sujeto, esta borracho-.

-¡El único borracho aquí eres tú!- Empezaba el tira y afloja de Vladimir y Dimitri.

-No se preocupen- lo cargo el chico del yogurt –Lo llevaré a su cuarto a descansar-.

Paso un rato en donde seguía con el pequeño viendo la tele.

-Misión cumplida, Vladimir llego lo más sobrio posible a casa-.

-¿Estará bien?- preguntamos al unísono.

-Sí, mañana lo estará-.

Dimitri me entregó algo de dinero sacado de la billetera de Vladimir, con un ademán en la mano me invito a salir.

-Hermano Iván, no te vayas- Andrei se colgó de mi pierna –Hoy fue muy divertido-.

-Andrei, tengo que ir a casa-.

-Llévame contigo, podemos leer y jugar-.

-Andrei- me agache –No me estoy despidiendo de ti, nos volveremos a ver-.

-¿Lo prometes?-.

-Lo prometo, vendré a jugar contigo, tal vez no todos los días- indique –No todos los días, pero los que pueda-.

-A-adiós, señor, digo hermano Iván-.

Cerré la puerta, este lugar es demasiado tétrico de noche, no me sorprendería unas tumbas regadas por el patio. Seguí el mismo camino que use para llegar, la luna parecía ser lo único que me acompañaba, esto se sentía algo solo.

En eso suenan unos arbustos y encuentro a Pochi con otro perro, ¡El perro de Nathan, Pelze!

-¿Qué harán a estas horas de la noche?- pensé en voz alta.

Ladrido.

No espero que me respondan, pero encontrarlos a solas es muy sospechoso. Como dice el director: "A los perros nunca les falta hueso" o algo así, no entiendo mucho sus refranes u oraciones.

Camine hasta toparme con mi casa y la "cálida" bienvenida de mis hermanas. Una preguntándome y queriendo saber detalles de Yao y la otra abrazándome hasta asfixiarme, mientras recita lo mucho que nos amamos.

Hogar dulce hogar…No hay nada mejor que estar en familia.

-Hermano te amo- decía Natalia.

-¿Paso algo entre Yao y tú?- interrumpía Yekaterina.

-Nada- respondí.

-Que lastima, la próxima vez inténtalo mejor-.

Asentí con la cabeza que Natalia me estaba quitando.

-Hermano, ¿Me quieres?-.

Sonreí –Por supuesto que sí, Natalia-.

Omake:

-¿Acaso no te gusta?-.

-No es eso, pero es incómodo-.

-¿Por qué lo dices?-.

-E-es la primera vez de ambos, deberías saberlo Li-.

-Lo sé, no me regañes Emil-.

-No es regaño, es solo que duele un poco-.

-P-perdón, seré más cuidadoso la próxima vez-.

-Mis caderas amanecerán con un terrible dolor-.

-Te dije que lo sentía-.

-Eres muy precipitado, o como lo dirías tú, aventado-.

-¿Te gustó, no?-.

-B-bueno sí, p-pero…-.

-No digas nada, tu cara me lo dice todo-.

-Eres un tarado Li-.

-¡Oye! Es complicado compartir una cama individual entre dos personas-.

-Te hubieras quedado en tu casa-.

-No cuidare de mi hermano, se vuelve una princesa caprichosa-.

-Te dije que en mi cama no había espacio para compartir, no puedo creer que la primera persona con la que comparto la cama eres tú-.

-Seré más cuidadoso a la próxima, traeré mi bolsa para dormir-.

-Más te vale-.

Li soltó unas risitas antes de besar la frente de su amado.

Fin del primer especial.

Siguiente capítulo: El pelirrojo primo de Berwald.

Perdón por el retraso TT-TT pero entre exámenes y falta de inspiración no puede continuar. Quería subirlo el diez de mayo pero no se pudo. Al menos reviví ¡Yey! Gracias por los reviews y que se la pasen bien.