Llegaron al castillo, por suerte el encargado conocía a Nicoleta, es mas era un Nosferatu leal a su familia, y los dejó pasar. Ya dentro, Nicoleta miró al profesor con mirada inquisitiva.

El profesor universitario miraba a su alrededor fascinado por lo que lo rodeaba. Ya se había anticipado a admirar la fachada del castillo en el camino, era tan imponente que se lo podía divisar a la distancia. Pero por dentro era tan fino y majestuoso. Se imaginaba que lustres personajes habían caminado por esos pasillos. Cuantas veces Drácula habría mirado por las ventanas para meditar una decisión importante. De improvisto recordó el porqué de su visita y puso su atención en la dueña del castillo quien estaba a su lado esperándolo con mirada aburrida.

‒ ¿su habitación?‒

‒ La de Vlad es en...‒

‒ No, la suya‒

‒ ¿la mía?‒ Lukas asintió e hizo un gesto de que liderara el camino ‒ por aquí...‒ dijo ella sin saber que responder, ni siquiera quería preguntar.

Llegaron a una habitación con poca iluminación, una cama con cortinas antiguas. Al entrar Lukas se dio cuenta en seguida que estaba entrando a una habitación para una niña, ya que había muñecas de porcelana en una de las cómodas, una mesita pequeña para jugar al té. Y las paredes tenían un ligero tono que seguramente era un color infantil y femenino en el pasado pero que se oscureció con el paso de los siglos.

‒ ¿Bien? ‒

‒ ¿dónde guardaba su juego de té?‒

Nicoleta estaba cansada de algo‒ Profesor creo que me ha estado mintiendo, al parecer conoce muchas cosas que yo he ocultado‒

‒ le aseguro que no es así‒

‒ ¿enserio? ‒ dijo ella a punto de darle un golpe si no escuchaba con atención una respuesta sincera ‒ ¿Cómo demonios sabe que tengo un juego de té?‒

‒ toda niña tenía uno...‒

Nicoleta no pudo discutir más. Odiaba admitirlo pero era cierto. Toda niña de familia de aristocracia tenía por lo menos un juego de té en algún punto de su vida. Así que resignada, fue a uno de los cajones de los armarios, la madera estaba apolillada y era muy difícil abrirlo sin dañarlo. Con mucho cuidado y empleando la fuerza necesaria lo abrió. Fue entonces que sacó una caja de madera, decorada con flores rojas.

‒ ábrala‒

Nicoleta no necesitaba esa orden, delicadamente levantó el cerrojo de su caja de madera, y levantó a la tapa. Es más había dejado de escuchar a Lukas desde hace unos minutos y se entretuvo en recordar viejos tiempos al ver la fina porcelana de su juego de té. Esas piezas de un blanco inmaculado con los detalles violetas de las lilas que tenían en sus bordes. Cada taza de porcelana estaba en una bolsa de seda individual de color carmesí. Tomó la funda grande dónde estaba su tetera, y la desenvolvió despacio, pero al moverla escuchó un pequeño ruido en su interior. Así que se atrevió a observar por dentro y ahí estaba... La gema que tanto había ansiado tener, la que causaba que su abuelo la regañara por hurgar en su habitación.

‒ ¿cómo es esto posible?‒

‒ Boris mencionó que la gema estaba donde el empalador descansa‒

‒ ¿por qué en mi cuarto?‒

‒ Un gobernante, como su abuelo, no descansaría en su lecho, ahí sus preocupaciones lo asaltarían. Descansaría donde nadie le recuerde de sus complicaciones y problemas‒ dijo Lukas sonriendo al ver una respuesta obvia‒ La única forma de descansar era hacer otras cosas. En pocas palabras jugando a la fiesta del té con usted, su nieta‒

Nicoleta abrazó la gema con preciada admiración. Reprimió las lágrimas al recordar a su abuelo venir a jugar con ella.

‒ Le sugiero que salga, antes de que la Reina de los vampiros, lo mate‒ dijo ella después de unos minutos, luego de percatarse que un humano estaba en la morada de la reina, y después de darse cuenta de que al poseer la gema la hacía gobernante de toda la raza de vampiros del mundo.

‒ Mi trabajo está hecho‒ dijo él saliendo por la puerta, pero antes de hacerlo le regresó a ver esbozando una pequeña sonrisa‒ solo que, si viaja a Noruega no dude en visitarme, quisiera entrevistar a su majestad‒

‒ sino le molesta terminar con una mordida en el cuello‒ dijo ella sin regresar a ver pero su tono de voz le indicó a Lukas que ella estaba sonriendo, no una forzada, no una desinteresada. Una sonrisa real.

‒ sería interesante... ‒ dijo esto y se fue.

Lukas salió del castillo, y tomó el auto de Sadiq, mientras manejaba por la carretera consultaba los vuelos a Noruega, tenía que calificar una pila de malos ensayos, antes de sus merecidas vacaciones.


Espero que les haya gustado, este fic y a Okinawa Kane, de verdad me divertí haciéndolo, así que de verdad espero que lo hayas disfrutado.