"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas… Puede cambiar el mundo"

CAPITULO 7:

"Voy a tener que colgarme una ristra de ajos en el cuello para espantar la mala suerte. Con la cinta roja no alcanza", pensé.

Mamá amaneció apuntándome con el dedo índice y con mi nombre en la boca.

-Que ya estoy bien ma, que no me duele la cabeza ni nada, que no quiero ir al medico, que me llamo Serena, Sere para los amigos, y tengo 16 años, dejen ya de romperme la paciencia, que no voy al medico, a ningún medico y chau-.

-A las seis de la tarde tenemos turno con el traumatólogo. Dijo que volvieras en dos días y ya han pasado tres. Primero vamos a comprar la orden y luego al consultorio-

-Como, ¿para que queremos una orden de consulta?, ¿no íbamos al hospital?-

-No. Veremos al medico en la clínica y por la obra social, porque en el hospital para sacar turno teníamos que estar a las cuatro de la mañana. Lo único que espero es que el medico no nos cobre recargos-

-Pero si te digo que me siento bien, ¿para que voy a ir? ¿Para gastar plata y tiempo? ¡Basta, mamá! Es mi cuerpo y se que no tengo nada-

-Y yo te digo que vamos al medico y se acabo-

-Mi vida es MIA- grite, y la lleve hacia la pared de la cocina a leer un afiche que ella misma había colgado:

-¿Qué dice acá?- golpeaba yo el papel sobre la pared -¿Qué dice? ¿Eh?... "tus hijos no son tu hijos, son hijos de la vida…" ¿te suena lo que escribió ese tal Kalil Gibran? Bueno, a ver si de una vez por todas te queda claro: ¡MI VIDA ES MIA!-

Ella ni siquiera se inmutaba.

-Si te digo que no me duele nada, NO ME DUELE NADA. Estoy de vacaciones y no quiero andar perdiendo el tiempo en tonteras-

-A las cinco y media salimos, así que mejor te vas haciendo la idea- dijo.

-Pero ma…-

-¡Fin de la conversación Serena!-

Me vestí de verde y rosa para estimular mi chakra corazón, el de la paciencia.

A las cinco y media salimos. A las seis estuvimos en la clínica. Recién a las siete de la tarde nos atendió el medico.

Por suerte en la sala de espera había una mesita repleta de revistas. ¡Estaba el numero anual de "K-rMICA": Adivinaciones esotéricas"! Un poco destrozado y con algunas hojas arrancadas, pero se leía bien la nota sobre la numerología del Oráculo del Dragón.

Seguí las instrucciones. Sume las vocales y consonantes de mi nombre, todas juntas, buscando mi numero de expresión, el de mi potencial.

-Uno mas cinco, mas nueve, mas cinco, mas cinco, mas uno, igual a… mmm... ma, ¿tendrás una lapicera y un papel?-

-No… y basta ya con esas pavadas. Mejor es leer esta revista del National Geographic- y me la tiro encima con su delicada manera de imponer lecturas culturosas -O aquella otra de chismes, pero no esas estupideces de los horóscopos- me abochornaba con sus reproches delante de los demás pacientes que esperaban ahí -¿No te das cuenta que siempre dicen lo mismo?, ¡siempre! El destino lo hace uno, a cada instante-

Menos mal que el verde y el rosa estaban haciendo su efecto relajante en mí. Me cambie de silla, bien lejos de mamá, y calcule mentalmente la suma de los números que correspondían a las letras de mi nombre.

-Mmmm… 1+5+9+5+5+1= veintiséis. Dos mas seis, igual a ocho. OCHO. A ver, a ver- dije corriendo emocionada las hojas de la revista –acá esta. ¡Uy! soy ocho, ¡que bueno!, claro, soy ocho- No podía ser más exacto, ¡Creer o reventar!:

OCHO, el iluminado: La misión en la vida de un Ocho consiste en ir más allá de lo puramente material.

-Nada mas ajustado a mi personalidad- no entiendo como mamá puede ser tan descreída, es que no quiere ver su realidad, eso es.

Palabras claves: Intuición. Iluminación. Idealismo.

-Si, las tres ies, esa soy yo.

Colores: Matices eléctricos.

-¿Cuáles serán los colores eléctricos? ni muerta le pregunto a mamá, averiguare después.

Afinidades: 2. 6. 8. 22.

-¿Cuál será el numero de expresión de Darien? mmmm… cuatro más uno, más nueve, más nueve, más cinco, más cinco: treinta y tres. Tres más tres: seis. Si, si, si. SEIS. Somos afines. Lo sabía. Lo sabía. Ocho yo y seis el. A ver, catorce, uno más cuatro, cinco. ¿Qué revela el numero cinco?-

CINCO, el iniciador: Indica un nuevo comienzo, el inicio de proyectos. Es un número de éxito para aquellos que saben olvidar el pasado y son originales y valientes.

Lo sabía. Nuestro amor es perfecto.

De repente apareció en la sala de espera la secretaria del medico, llamándome. Decidí arrancar esas hojas y llevármelas, al fin y al cabo la revisa ya estaba toda desgajada. Las escondí en el bolsillo y entramos al consultorio.

-Disculpen, estamos atrasados con los turnos. ¿Cómo anda la paciente? ¿durmió bien? ¿le dolió algo en particular?- preguntaba detrás de su escritorio, jugando al doctor amable.

-Yo estaba en las nubes, pensando en Darien. Mamá muda, me miraba para que respondiera. Me codeo y reaccione:

-No tengo nada-

-Que le muestre la pierna, donde tiene hinchado- cuando mamá habla con otros de mí como si yo no estuviera presente, me dan ganas de acogotarla.

-No me duele nada- quería que me dejaran en paz.

Ella señalo los botones de mi pantalon y antes de que me hiciera pasar el papelón del siglo, me lo desprendí sola. Me baje la ropa y me recosté boca abajo en la camilla.

El medico me toco sonde tenia el chichon.

-¿Desde cuando tiene esto?-

-Desde el accidente- se entrometió mamá

-Desde hace un tiempo- dije yo.

Mamá me miro como preguntándome ¿que?

-Hace como seis meses, jugando al voley en la escuela, me caí y sentí una molestia- respondí. Surgió la oportunidad de avergonzar a mamá frente al medico y la aproveche:

-Y cuando te lo comente, mami, me respondiste que solo era un golpe, que no seria nada, ya se me pasaría…- se lo dije poniendo mi mejor cara de victima para que se sintiera una miserable. La culpa era su especialidad.

-Pero después, jamás me volvió a molestar- le seguí hablando al doctor. Acababa de recuperar el control en aquella consulta médica sobre MI cuerpo.

El doctor miro unos segundos, reviso de nuevo la hinchazón. Pasaron varios minutos, otra vez palpo y se quedo pensativo, luego pidió disculpas, "un momento", dijo, salio del consultorio y al rato regreso con otro medico, mayor y más canoso. De nuevo tocar, observar, hablar entre ellos. Finalmente el más viejo indico hacer una ecografía "inmediatamente". Hablo por teléfono con alguien y luego nos dijo que en el subsuelo, el doctor Toledo nos estaba esperando. Ellos bajarían enseguida a seguir atendiéndome.

Yo no podía creer que mi suerte desmejorara tan rápidamente. Mi karma iba de mal en peor. El firmamento cósmico estaba en mi contra. "¡Maldicion gitana!", diría la tía Lola. Por lo menos, ahora no tendría que esperar turnos para que estos tipos me revisaran.

Mamá obedecía como sonámbula. Yo la lleve de un brazo al ascensor, y de ahí al subsuelo. En serio, ese tal Toledo nos estaba esperando.

Me puso una pasta gelatinosa sobre la zona hinchada de la cola, y comenzó a pasarle por encima algo parecido a un micrófono que, en vez de sonidos, transmitía imágenes a una computadora. La sala era oscura. Mi mamá miraba y preguntaba si estaba estudiando huesos.

"¡Es maestra, como se le ocurre que ahí tengo huesos!", pensé, pero no me queje porque no quise echar a perder mi reciente victoria. Además, yo quería irme rápido. No me importaba nada.

En ese momento entraron los médicos. Se preguntaron y contestaron entre ellos cosas que no entendíamos. mamá los interrumpía, pero ellos seguían hablando en difícil. Entro un cuarto medico, joven y parecido a Brad Pitt. ¡Que bien estaba! Se paso a mi lado y yo me sentí en medio de la película "Leyendas de pasión", claro que no en la pradera sino en el pantano de una clínica. La nuca me hervía.

-Por favor, vístase y pasaremos a otro consultorio- ordeno el medico viejo –Vamos a usar otro tipo de aparatos-

En un segundo los médicos y mamá salieron al pasillo.

Cuando termine de sacarme eso pegajoso de la piel, me subí los pantalones y salí de aquel lugar oscuro. Seguía bastante acalorada, un poco por los apurones, y otro tanto por andar mostrando mis intimidades al rubio carilindo.

La luz del pasillo me encegueció. Brad me estaba esperando con sus luciérnagas encendidas. Como si nos conociéramos de toda la vida, apoyo su mano en mi hombro y me llevo hasta un consultorio cercano. El calor de su mano se estiro por mi espalda hasta el nacimiento del huesito dulce. Alcance a oír que le pedía a mi madre que se quedara en otra sala. Luego vi que ella se tapaba la boca con la mano. Supuse que estaría preocupada por si a ese estudio lo cubriría la mutual o algo por el estilo. ¡Es tan escandalosa cuando quiere…!

Lo busque con disimulo, pero Brad se había pedido en el pasillo.

El nuevo consultorio era mucho mas grande que el anterior y con puertas en todas las paredes, una verdadera rareza. En el centro había un aparato enorme con una camilla ubicada justo en el centro de un gran tubo.

Reapareció, no se por donde, carilindo. Me informo que el estudio que me harían se llamaba "Tomografía computada". Me describió como funcionaba aquel enorme aparato. Me explico que yo entraría sola, debía recostarme sobre la camilla y luego la maquina haría lo suyo. Los médicos estarían en otra sala con sus computadoras.

Podría haber estado diciéndome que me tirara dentro de un cráter y me daba igual. ¡Estaba re bueno! "Lo ponen a este para que me deje hacer cualquier cosa", deduje. "Y bue…"

-Una enfermera te inyectara un líquido de contraste-

-Perdón- dije despertando de mi función de cine -¿dijo inyectar? O sea, ¿poner una inyección?-

-Pero no dolerá nada- y volvió a desaparecer misteriosamente por una de las muchas puertas del lugar. Debía ser Brad Pitt nomás, pero en "Entrevista con el vampiro".

-¿Dónde esta mi mamá?- pregunte con rabia

-Estoy aquí- dijo ella –en la sala de las computadoras- su voz salía por un parlante –No tengas miedo, es un ratito-

Si claro, no tengas miedo, total la aguja me la clavan a mi, y todo por nada, es mas exagerada, si yo no tengo por que estar acá.

La enfermera entro a acomodarme en la camilla. Se me cayeron del bolsillo las hojas arrancadas de la revista. Mire para todos lados. Ella no se dio por enterada, guiño un ojo y me puso la inyección en el brazo. No dolió, solo me subió un calor artificial por todo el cuerpo. Yo prefería el de la mano del carilindo.

De pronto la maquina comenzó a funcionar y a brillar como una nave espacial. Oí una voz masculina saliendo del parlante. La identifique, era la de Brad:

-La camilla comenzara a entrar lentamente en el tubo. Hace unos ruidos raros, pero si te molestan pararemos las veces que sea necesario-

Ahora hablaba el viejo:

-Nosotros vemos todo desde aquí. Demoraremos unos quince minutos. Paciencia. ¿Esta lista?- me gustaba que algunos me trataran con tanto respeto y no me tutearan.

Me tome unos segundos para digerir lo que estaba sucediendo y dije si.

Efectivamente la tomografía demoro 15 minutos y 17 segundos, no podía ver mi reloj, pero la maquina tenia un cronometro propio. ¿Cuál era mi numero de la suerte en ese día?... ah, si… el ocho… mmm… uno mas cinco, seis, ¡si! Darien es seis, y uno mas 7, ocho… ¡yo soy ocho!

Por fin había terminado ese estudio. Me levante tan pronto como pude. Reaparecieron los guardapolvos blancos y mamá. Me alegro verla, a pesar de todo.

Quedaban los dos médicos del principio y se había sumado una joven doctora. Era linda y me trato con dulzura. Me toco una mano y me pregunto como me sentia. "Por fin alguien pregunta…", pensé. En el acto recordé al carilindo. ¿Dónde estaría? La doctora, como si leyese mi mente, hizo un gesto con la frente indicando que se había ido. Brad era definitivamente un fantasma, había desaparecido.

El medico mas canoso intervino diciendo que a la mañana siguiente, sin falta, nos quería ver de nuevo en su consultorio para darnos los informes. Insistía en que era muy importante. Yo seguia sin entender tanta exageración.

Mamá estaba blanca como un papel, pero siendo como es, era de esperar que aquel incidente la hubiese alterado más que de costumbre.

La doctora nos despidió con un beso. Cuando termine de arreglarme la ropa, lleve a mamá hacia la puerta de salida y la subí a un taxi casi volando, para llegar a casa pronto, a tiempo para ver la telenovela que recién estaría empezando.


Holaaaa…. aunque no lo crean volvi…. después que los aliens terminaron de estudiarme…. y hacerme millones de analisis… se rindieron y volvieron a dejarme en casa… que eligiera cualquier profesion para mi vida, menos sujeto de experimento… que no era apropiado para mi… no se que me habran querido decir… jejeje….

Por dios!! como extrañaba los tablones de FanFiction!!!! estoy de nuevo en casa….

Le cuento que me estoy muriendo de sueño…. asi que por hoy… no voy a contestar los review como lo hago usualmente…. pero es solamente por hoy…. mañana cuando recupere enegias de un dia muy agitado que tuve…. les voy a responder por privado a las que tienen cuenta y volvere a subir este cap con los reviews de quienes no tienen cuenta….

Las quiero mucho amigas!!! y de verdad pido millones de disculpas por haber desaparecido todo este tiempo….

Bueno…. antes de despedirme… les cuento que tengo el siguiente cap de este fic completo… pero solo lo subire pronto cuando supere los 15 rw por este… jejeje me voy ambiciosa…. y bueno!... asi me dejaron los aliens….

Las quiero a todas…. y no se olviden de dejarme comentario y decirme que es lo que piensan… Mas o menos quedaran 5 o 6 chap de este fic…. besotessss!!!

"Cada persona brilla por su propio fuego... Nunca hay dos resplandores iguales"

Luliana Love!!!!