Nota _Rurouni_: Perdonad la tardanza, gracias por recordarme subir la continuación... Espero que os guste =)
CAPITULO 7: RELACIONES
Kei estaba haciendo pucheros. Estaba ofendido, pero no era el tipo de persona que guardaba rencor. Sasuke sabía que su compañero únicamente necesitaba que le preguntaran una vez qué le pasaba para que lo contara, y por eso él no iba a hacerlo. Gou-sensei llegaba tarde, y no tenían nada que hacer. Incluso parecía peor que Kakashi cuando llegaba tarde, o cuando Iruka llegaba para disculparlo...
Aquellos tres hombres no podían considerarse verdaderos profesores...
-Uh, ¿Uchiha Sasuke?- Gou cogió su dibujo y lo miró atentamente, para después mirar a Sasuke.- Um, ¿quién se supone que es?
-¡Su esposa!- saltó Kei antes de que nadie respondiera. La mitad de las mujeres lo miraron, y todos los hombres pusieron cara de compungidos.- ¡Ella es como 100 ángeles y mucho más bonita que lo que hay aquí dibujado, pero es que él no tiene talento!
-Te recuerdo que estás hablando de mi esposa.- dijo entre dientes Sasuke, luchando contra sí mismo para no estrangular a alguien.
-¡Lo sé!- respondió agitando las manos y poniendo los ojos en blanco.- Le estoy diciendo al profesor que únicamente necesitas un profesor para dibujar! ¡Él no sabe cómo es Hinata-chan!- Gou, de repente confuso, miró de nuevo el inacabado retrato.
-Bien, es una lección para enseñaos la importancia de los detalles, no hay problema.- le devolvió el retrato al enfadado Uchiha y continuó hablando.- Bien chicos, podéis quedaos con vuestros trabajos si queréis, y seguir aprendiendo lo importante de esta lección.- Kei se sentó en la esquina.
-No importa, mi dibujo es pequeño para poderlo comparar con ella...
-Dime la verdad, tío.- Kei sorbió fuertemente su te y miró a su compañero.- Las cosas no están bien entre vosotros dos.- tomando otra bola de dango, Sasuke apartó la mirada e hizo una mueca.
-Lo que digas...- con una sonrisa y otro sorbo de su bebida, apoyó su codo sobre la mesa y dejó caer su brazo. Tina estaba atendiendo a alguien en otro lugar.
-Es verdad. No hay conexión física, no hay conexión mental... Vuestra casa parece fría... ¿Cómo pudiste conseguirla hace unas semanas?- cansado de ignorar todo, Sasuke bebió su último sake y lo miró.
-La odiaba ya antes.- las cejas de Kei se enarcaron, sorprendidas. Él sabía todo lo que el sake podía hacer, el chico estaba hablando en serio!
-¿Qué va mal entre vosotros dos?- dejó caer su cabeza hacia delante. Sasuke sabía cómo lo embriagaba el licor, y sabía lo que estaba haciendo Kei. Él tenía que inventar una especie de historia... por ahora.
-Es como... Yo viajaba, y estuve una noche en su casa. Su padre no sabía qué hacer con ella, y la hizo mi mujer. ¿Contento?- el castaño parecía no estar del todo convencido.
-Los padres no les hacen eso a sus hijas, tendrás que intentar algo mejor que eso.- con una gran exhalación, Sasuke se apoyó hacia adelante y susurró:
-O algo así... Simplemente, yo ya lo odiaba allí.- después de un momento de reflexión, añadió.- A mi no me gusta ella del todo tampoco.- Una mano estalló en su espalda y se encontró con una brillante sonrisa.
-No te preocupes, Uchiha-san. ¡Yo lo arreglaré!- El Uchiha gruñó.
Estaba borracho.
Sabía lo que estaba haciendo Kei pero nunca sabía cuando dejar de beber sake gratis. El dango era asquerosamente dulce, pero el sake estaba bien...
Aquello no cambiaba el hecho de que estuviera borracho.
Sasuke dejó caer sus brazos y su cuerpo en el agua caliente e hizo unas cuantas burbujas con su boca en el agua de la bañera. "¿Por qué siempre está lleno? ¿Por qué nunca está vacío? ¿Por qué nunca está fría?" se preguntaba. Había apoyado su cabeza en una mullida toalla, únicamente sus pensamientos persistían sin utilidad.
¿Por qué Hinata había tosido sangre cuando se había disgustado? ¿Era por eso que su padre la había 'tirado' a la primera de cambio entregándosela a él? "No, espera...- susurró- Eso es una mentira..." Aunque no era completamente una mentira. Después de todo, él había firmado por ella en aquella misión a la primera oportunidad... Quizás yo estaba demasiado asombrado por abandonar la villa tan fácilmente que no me di cuenta de que él quería algo de mí...
Quizás él es un científico loco que quiere ver qué pasaría si se uniera un Hyuuga y un Uchiha...
"¿Qué pasaría si se uniera un Hyuuga y un Uchiha?"
Sasuke dejó su mente en blanco unos segundos antes de meterse por completo bajo el agua.
Aquella noche tampoco pudo descansar, el sello maldito le golpeaba duramente y la fiebre hacía que la cabeza le doliera como si le clavaran espinas. Debería haberle pedido a Hinata algo de hielo, pero viendo lo testarudo que era, no lo haría. Aquella noche la pasó tiritando y moviéndose continuamente, encontrándose con imágenes de su pasado y su imaginación.
Estaba lleno de Itachi y sangre...
Se levantó la mañana siguiente sintiéndose zombi. Hinata ya se había despertado y estaba tomándose su té, y cuando él se sentó en la mesa, ella le ofreció una taza. Sasuke no sabía cómo hacía aquel té, pero era siempre algo bueno con lo que empezar el día. También le quitaba la resaca, lo que era bueno.
Su resaca empeoró con la siguiente misión de Gou-sensei.
-¿Por qué demonios tenemos que llevar pesas?- Kei dejó de andar y miró fríamente las pesas que colgaban de sus piernas. Sasuke tampoco lo sabía, era una especie de entrenamiento, demasiado lento y hacía que sus hombros le dolieran.
-Hmpf.- Kei pateó el suelo.
-Tío.- dijo el castaño.- me duelen los hombros, Sono ha estado intentando arreglarlos...
-¿Qué les ha estado haciendo Sono?- el joven Uchiha preguntó mientras ponía su mano sobre la camiseta de su compañero y se levantaba.
-Ella suele darme un masaje cuando he tenido un día estresado, pero eso no lo arregla del todo...- Kei lanzó otro puñetazo y acabó golpeándose la cara.- ¡Adivina aquel sitio!- Sasuke bloqueó un golpe terribe y preguntó
-Qué sitio...
-¡El sitio donde dormiremos mañana!- confuso, Sasuke intentó hacer una conexión entre su dolorido cuerpo y dormir...
-¿Qué?
-Ya sabes, ¡mañana es Fin de Semana!
-¿Fin de Semana?- los dos ninjas pararon su pelea, si se podía llamar así, y se miraron el uno al otro.
-¿No sabes lo que es el Fin de Semana?
-No.
-¿Estás seguro que eres de la Nube?- rió Kei mientras intentaba analizar la expresión de Sasuke.
-No solía salir demasiado...
-Figurate.- Kei se sentó en el suelo y movió su dolorido brazo.- Bien, como puedes ver, hoy es el primer dia de la semana que no está lloviendo.- En el momento en que lo mencionó, era cierto que no estaba lloviendo, y no había ni una sola nube en el cielo tampoco.- Suele durar una semana o algo así, normalmente cinco o seis días... desde hoy, que es el primer día, cuando la lluvia deja de caer de repente, ya sabes como es la lluvia. Así que mañana es Fin de semana, ¡todo el mundo tiene un fin de semana! Mañana habrá un montón de tiendas y festivales para inaugurarlo, ¡será divertido!- intentó descifrar la cara sin expresión de su compañero.- ¿Vendrás, no?
-¿Donde?- respondió mirando hacia abajo.
-Sono y yo iremos seguro, Hinata también estará, ¿verdad?
-¿Dónde?- volvió a preguntar, más molesto.
-¡En el festival!- Kei se levantó y lo cogió por los hombros.- Suelen vender cosas en el Fin de Semana.
-No voy a ir...- Sasuke se apartó de él, moviendo su cabeza y golpeando el aire de forma experimental.
-¿Y Hinata?- no había que pensar mucho para responder a aquello. Si él no iba, Hinata tampoco iría.
-No.
-¡Eso no es justo!- descansó sus pesadas manos sobre sus costillas, enarcando una ceja.- Simplemente por el hecho de que seas una persona antisocial no significa que ella tenga que serlo también!
-No soy antisocial...- volvieron a su entrenamiento.- Ella sí lo es.
-Oh, ¡venga! Si a ti no te gusta, puedes ir a casa.- Kei lanzó un rápido golpe hacia el hombro de Sasuke.- Solo veremos una o dos tiendas juntos, los cuatro.- el cerebro de Sasuke empezó a funcionar. Era cierto, si ellos no salían como una pareja de recién casados, podrían sospechar de ellos... especialmente cuando todo el mundo sabía que él y Hinata estaban juntos... tendrían que verlos mañana...
-Bien, ¿por qué no?- los oscuros ojos marrones de Kei se abrieron en shock.
-¡¿De verdad?
-Sí...- tomó profundamente aire y miró hacia el cielo.- ¿Hay alguna librería en algún lugar cerca?
-Sí, ¿por qué? ¿Qué es lo que necesitas?
-Necesito libros de teoría...- Kei parpadeó.
-¿Teoría?
Rápidamente, Sasuke escaneó las páginas de un libro antes de devolverlo a la estantería donde estaba. Todos los libros que él había encontrado que hablaban sobre el misterioso camino del Clan Uchiha habían desaparecido, de normal con información incorrecta. Había pasado lo mismo con la historia del Kaiten de los Hyuuga...
Ninguno de esos estúpidos libros hablaba del Byakugan u otras razones de cómo había aparecido el Sharingan en el Clan Uchiha...
Como si aquellos pensamientos de cuando estuvo borracho se hubieran convertido en una obsesión, él lo estaba haciendo.
-¿Puedo ayudarte?- la tendera le sonrió.- ¿Qué estás buscando?- estaba mirando en las estanterías de libros de historia, pero podrían estar en la sección médica...
-Estoy buscando información de clanes.
-¿Clanes?- parecía confusa.- Los libros de clanes estan justo aquí, en la sección de historia. ¿Estás seguro que no encuentras lo que deseas?
-Sí, podrían estar en la sección de medicina...- sin prestar atención a la conversación, empezó a caminar hacia aquella sección y empezó a leer los títulos de los libros apoyándose en un dedo. Sus dedos cogieron un libro que estaba hablando sobre la estructura ocular, pero no decía nada interesante. Otro libro sobre los poderes de los ojos tenía un subtítulo sobre la diferencia entre el Byakugan y el Sharingan, así que lo cogió y continuó analizando los títulos.
Muy al final de la estantería, en el fondo había un libro que estaba vuelto al revés. Lo puso bien y vio un kanji escrito en él. Lo cogió y leyó la cabecera, que parecía realmente larga, quedándose sus ojos fijos en unas palbras.
'Byakusharingan'
'Las raíces de los Uchiha'
Sasuke caminó hacia la caja registradora y se volvió para mirar a Kei, que había entrado a la tienda con él.
-¿Vas a comprar algo?- preguntó, aburrido. Kei caminó hacia él, sonriendo como un gato que hubiera cogido un pájaro, con comics y unas revistas porno en sus manos.
-¡Yuju! ¡He encontrado un tesoro hoy!- Sasuke puso los ojos en blanco y pagó todo.
-¿Qué tenéis ahí?- Tina colocó dos tazas de té en frente de sus consumidores más habituales y sonrió. Kei apartó rápidamente la revista de una mujer que en la portada estaba expuesta de una forma poco femenina.- ¡Oh! ¿Es esto en lo que los chicos pensáis todos los días?- negó con la cabeza mientras cerraba los ojos y se volvió hacia Sasuke.- Por favor, dime que tu tienes una cabeza más decente que él...- obviamente disgustado con Tina, Kei cogió la bolsa de Sasuke y la puso debajo de la barra.- Una podría pensar que los chicos deberían crecer...- pretendía estar disgustada y volverse a preparar más té para otros consumidores.
Sasuke sorbió lentamente su té y cogió la bolsa para empezar a leer. Pronto estuvo absorto, absorviendo la información que no conocía, y Kei empezó a llamarlo.
-¡SASUKE!
-¿Qué?- preguntó él, enfadado.
-¡Me voy a casas!- agarró su bolsa.- Te veré mañana en el festival. Wow, ¿es ya tan tarde? Bueno, mañana te iré a coger cuando amanezca para nuestra reunión rutinaria, ¿de acuerdo?- el joven asintió.- ¡Estar allí! ¡LOS DOS!
-¡Te he oído!- Sasuke cerró el libro y cogió su monedero para pagar su té. Cogió la bolsa de la encimera y empezó a ir hacia casa. El aire era caliente aquella noche...
Llegó a casa y para su sorpresa, el apartamento estaba más frío que la calidez del aire de fuera. Para ponerlo peor, Hinata no estaba por ninguna parte.
"Si voy ahora al baño, ella podría estar desnuda..." pensó. Decidió esperar para que ella se enterara de que estaba mediante el golpe sordo de sus zapatos sobre la mesa.
Nada...
Dejó la bolsa con los libros en el suelo y movió sus doloridos brazos. Esperó durante unos pocos minutos y cuando nadie salía, se levantó y fue hacia la puerta del baño. La abrió. Hinata estaba en el suelo, de rodillas, fregándolo con ropa basta. Sus ropas y su piel tenían manchas de jabón.
-Estás en casa...- su voz sonaba callada y se sentó sobre sus piernas inspirando profundamente.- Limpiaré esto en un momento.- continuó con su labor de limpiar el suelo.
Sasuke estaba confuso. Ella no quería ser su mujer, aquello era algo obvio, pero entonces, ¿por qué trabajaba tan arduamente por serlo? ¿Por qué le importaba tanto si aquel sitio estaba limpio o sucio si era una sola misión que tenían que hacer? No todas las chicas eran así, pensó. Algunas chicas eran menos organizadas o limpias como lo era él mismo...
-¿Por qué lo haces?- sus ojos decolorados se encontraron con los oscuros del joven con confusión. El jabón caía por su cara con dulzura.
-Etto... podrías caerte si estuviera así...- el joven sacudió la cabeza con fuerza y miró la bañera. Estaba llena de agua caliente, como siempre.
-¿Preparas el baño todos los días?- la joven se ruborizó y miró hacia otro lado.- ¿Por qué lo haces?- en ese momento, no le importaba, simplemente quería relajar su cuerpo y sentarse en el agua caliente durante unas pocas horas.- No importa, simplemente sal...
La joven miró a su alrededor durante un momento, y decidió que podría estar bien si ella lo dejaba así. Se levantó y apartó el cubo, empezando a andar hacia la puerta. Cuando ella iba a pasar a su lado, fue retenida por los brazos del Uchiha. La respiración de la joven se congeló en sus propios labios.
Su agarre fue soltándose lentamente. No importaba cuán difícil resultaba para él encontrar las palabras, ellas no querían salir. Sus brazos seguían en su camino, y ella lo miraba con indecisión.
-Etto... Sasuke-kun...- empezó ella cuando parecía que él iba a decir algo o mirarla pronto. Él respiró y caminó hacia el baño en silencio. La joven abandonó el baño cuando empezó a desvestirse.
-[Mierda...]- una vez se metió en el agua caliente, empezó a reñegarse mentalmente.- [¿Por qué es tan difícil decirle simplemente que iremos fuera mañana?]- gruñó e hizo burbujas en el agua con su boca.- [No es como pedirle a alguien una cita o algo así, suponía que debería decirle que iríamos al festival simplemente, nada romántico o algo por el estilo...]
Cogió una esponja y empezó a frotar sus músculos. Aquel entrenamiento con pesas estaba arruinando sus perfectos músculos, los ponía tensos y le dolían, estando mucho más cansado cuando los movía.
Maldita sea... si él pudiera decirle a ella que lo hiciera por él...
Probablemente, Kei ahora estaría teniendo un masaje. O algo mejor...
Sasuke gritó y descansó su cabeza en la bañera. Ningún buen recuerdo de eso, él no podría seguir así en mucho tiempo. Cerró sus ojos y soñó con una taza de té caliente de Hinata, mojándose lentamente en el baño caliente...
Se despertó un poco después con unos golpes en la puerta.
-¿Qué?- respondió somnoliente y se levantó. Se había quedado dormido en el baño.
-Sasuke-kun...- era más un suspiro que una llamada.- ¿Estás bien?
-[No, no estoy bien. Me siento como si millares de Narutos hubieran corrido sobre él durante seis horas...]- se miró a sí mismo en el espejo de cuerpo entero y cogió una toalla para ponerla alrededor de su cintura. La puerta se medio abrió fácilmente y tras ella se encontraba Hinata, sonrojada por la sorpresa. Inmediatamente miró hacia otro lado cuando vio que estaba semidesnudo.
-A... Ano... Yo... te he estado llamando... durante horas, así que... pensaba...- tartamudeó hasta que se acabó callando.
-Estoy bien.- cogió una toalla limpia y empezó a secarse los brazos, la cintura... Hinata intentaba irse de la habitación pero él la llamó antes de que pudiera hacerlo.- Iremos mañana a un festival, con Kei y su mujer...- dijo simplemente y se sentó en el futón sin nada más que la toalla. Sus piernas se veían ejercitadas.- Al atardecer...
Hinata asintió, sin mirarlo, e intentó de nuevo abandonar la habitación. Le sorprendió lo cómodo que él se sentía con ella llevando únicamente una toalla! Sus mejillas se sonrosaron por el simple hecho de pensar que bajo aquella toalla él estaba desnudo, ¡estaba sola con un chico!
-¿Tienes ropa adecuada?- todo el tiempo que había estado con ella, solo la había visto con kimono. Incluso si ella pensaba que no era atractiva, era aburrido verla con la misma ropa todos los días durante semanas, aunque los colores cambiaran. Volvió a asentir. Sasuke la miró durante un momento, con la mente abstraída, y luego se cubrió con las sábanas.- Bien.
Su corazón latía fuertemente en sus oídos. Ella no podría dormir en la misma habitación que él! ¡El estaba desnu... él no llevaba puesto nada! Sus mejillas se ruborizaron con fuerza por la vergüenza y abortó el plan de escapar.
-Etto... Sasuke-kun...
-¿Mmmm?- ¿Y ahora como lo diría? ¡Seguramente moriría por la vergüenza!
-Etto... Tú... Tú cogeras... un resfriado.- él se había quedado dormido!- ¡Sasuke-kun!- nadie respondió.- ¡Sa... Sasuke!
-¡Qué!- gruñó, sentándose y mirándola con los ojos rojos, enfadados. Ella mordió su labio inferior e intentó sacar la voz, pero se negaba a abandonar sus labios. Finalmente, ella soltó una sola palabra bajo su mirada fría.
-¡Ropas!
Él parpadeó unas dos veces antes de empezar a entenderlo. Por la cabeza de Hinata corrían un montón de pensamientos de huída con desesperación mientras intentaba evitar mirarlo... su corazón latía rápidamente y pensaba que caería de un momento a otro, pero luchó y escuchó el sonido de un armario abrirse. Un momento después, Sasuke gruñó y se tapó debajo de sus sábanas, con unos calzoncillos y una camiseta.
La joven lo miró calladamente y esperó hasta que él se quedó completamente dormido, para luego coger algo de ropa y tomar su propio baño. El jabón de su cara empezaba a picar...
Hinata, en silencio, abrió los ojos y apartó la cubierta de su cama. Sasuke estaba teniendo otra pesadilla. Mordió su labio y lo miró en la oscuridad. Su respiración era corta y rápida, y sus músculos estaban tensos. Hinata miró hacia el cielo claro a través de la ventana en un intento de ignorarlo. Ella no podía ayudarle, pero sí preocuparse.
Él abrió la boca con asombro, su espalda se arqueó durante unos segundos, pero luego su respiración se tranquilizó y volvió a dormirse, tranquilo.
A la joven le dolía verle en ese estado. Ella quería ayudarle a aliviar aquello, ella quería que dejara de tener pesadillas, pero él no la dejaría...
Aquello no era lo que haría una 'buena esposa', aquello era algo que ella sentía que debía hacer si ellos estuvieran allí por un largo tiempo, pero cómo pedirle al Uchiha que fuera más agradable con ella si no se atrevía a hablar con él...
Cuando ella hablaba, él tenía aquella mirada en su cara... sus ojos parecían enfadados y sus labios fruncidos, cosa que le daba miedo. Pero ahora ella... ¿tenía que salir por ahí con él?
Hinata se sentó para tomar un poco de agua y vio la bolsa encima de la mesa. La cogió y sacó los libros con cuidado, poniéndolos en la mesa. Sus dedos tocaron el viejo dorso del libro e intentó leer las letras. Se figuró que hablaba del principio de los Uchiha. Lo apartó a un lado y cogió un libro lleno de color, donde en la portada aparecía una mujer... que no llevaba nada puesto... ahogó un grito y dejó el libro boca abajo con vergüenza, mirando a su alrededor para asegurarse de que Sasuke seguía dormido.
¿Cómo podía ella saber que a él le gustaban ese tipo de cosas? Cogió de nuevo el libro con cuidado pero no para ver algo decente, ella lo dejó de nuevo en la bolsa y fue a por algo de agua.
Sasuke se despertó somnoliente y sediento. Sus piernas le dolían y sus brazos estaban atenazados... Se encaminó hacia la cocina e ignoró ante la mirada sorprendida de Hinata. Sasuke parpadeó unas cuantas veces, intentando adaptar a sus ojos la luz y tomó la taza que Hinata le había hecho para él.
-¿Estás bien?- preguntó la joven calladamente. Solamente asintió y sorbió el té templado, aunque algo era diferente en el té de aquel día... - Etto...- estrujó sus manos en su regazo.- Sasuke-kun.- el joven la miró molesto.
-No me llames así.- era lo que siempre había estado escuchando en su vida. Sasuke-kun esto, Sasuke-kun lo otro, siempre lo mismo. Ella hizo una mueca de dolor y miró la mesa. Tras un tiempo de silencio, él la miró.- ¿Qué?- ella respiró y puso las manos sobre la mesa.
-¿Tenemos... que ir? Yo... yo creo que... bueno, pareces cansado y... y yo no...
-Sí.- acabó su té de un trago y dejó el vaso encima de la mesa.- sería sospechoso si no fuéramos.- con eso acabó la conversación. Ellos tenían que ir, no por que él o ella quisieran, sino porque TENÍAN que ir. Algo en el interior de la joven crecía y se hacía más frío... Sasuke gruñó y se colocó su protector.- Ummm...- miraba a la mesa, con el entrecejo fruncido.- Yo... quería preguntarte algo...
-[¡Oh, no! ¡No me preguntes eso! ¡Va a preguntarme algo personal, no!] ¿Qué?- él miró hacia otro lado y ella vió cómo se movía, nervioso.
-¿Tú puedes... ver mis tenketsus?- la joven mentalmente sonrió.
-Sí, puedo...- con eso, pequeñas venas crecieron alrededor de sus ojos, eran por su barrera de sangre, una versión débil del Byakugan que era buena para el día a día pero inútil en batalla. Ella... siempre era inservible en la batalla.
-No siento las puntas de los dedos...- explicó el joven.
La joven miró hacia abajo, a sus manos, que estaban expuestas sobre el borde de la mesa. Sus puntos de chakra eran ténues y estaban casi completamente cerrados. Sus dedos estaban azules también. Antes de que supiera lo que estaba haciendo realmente, ella rodeó sus dedos y miró las llemas, pasándole chakra con calidez. Hinata sonrió gentilmente y miró su cara, pero calló en estado de shock al ver cómo unos ojos completamente fríos como el hielo la traspasaban con su Sharingan.
Sasuke parpadeó variass veces hasta que el rojo de sus ojos empezó a deshacerse instantáneamente. Su Byakugan desapareció entre confusión también.
Estuvieron en silencio por unos momentos, y luego él se levantó para bañarse.
Las palmas de Hinata cubrían sus calientes mejillas...
Sasuke pasó el resto de la tarde leyendo el manuscrito. Estaba escrito en un estilo del pasado, lo que hacía más dificultosa su comprensión. Un silencioso golpe en el suelo de la habitación fue seguido de Hinata caminando dentro y ofrecerle algo de té. Él lo aceptó en silencio.
-Kei-san quiere hablar contigo.- dijo lentamente.- Te está esperando fuera.
-¿Eh?- frunció el ceño y se levantó para recibirlo enfadado.- ¿Qué quieres?- Kei, que estaba esperando fuera, vestía un kimono azul tradicional, sonriendo.
-Solo quería preguntarte si tenías un kimono para el festival.
-Sí, ¿por qué?
-Bueno, es solo que va a haber muchos oficiales de alto rango y deberías dar una buena primera impresión.
-[Bueno, el Kimono que tengo es un poco viejo, hace muchos años que no me lo ponía...] ¿Qué propones?- Kei sonrió.
-Parezco un idiota...- Sasuke estrechó sus brazos y meneó sus dedos bajo la larga manga.- Es demasiado grande.
-¡No lo es!- Kei movió su mano efusivamente en el aire como si estuviera ofendido.- ¿Qué hay de Hinata? ¿Tiene un bonito kimono?
-Sí.- el joven frunció el entrecejo como un pez gordo.
-¡Genial! ¡Nos encontraremos en la tetería de Tina a las cinco en punto!- gritó. Sasuke cerró la puerta y entró en la habitación.
-¿Qué hay para comer?- Hinata estaba haciendo bolas de arroz.
-¿Te apetecen bolas de arroz?
-¿Con qué?- se sentó en la mesa y llenó una taza de té. Ella estuvo callada durante un momento.
-¿Con qué te gustarían?- el joven frunció el entrecejo y dejó la taza en la mesa.
-¿No sabes hacer nada por ti misma? ¿Qué demonios te pasa?- chasqueó la lengua.- Pueden estar rellenas de arroz, me da igual... [Qué molestia...]
Byakusharingan, Byakusharingan... volvió a leer el manuscrito con una mueca en su cara.
Después de un momento, ella interrumpió sus pensamientos.
-¿Acelgas está bien?- el libro calló sobre la mesa.
-¿A quién demonios le importa?- ella puso una mueca de dolor.- Simplemente hazlo, no me importa lo que hagas por mi, ¿vale? No tienes por qué hacer nada por mí tampoco.- siseó, el dolor de cabeza empezaba a hacerse presente en su cabeza.- Así que deja de hacerme perder mi tiempo con esas tonterías.- ella estuvo allí, en silencio.- Bien, di algo. [Muéstrame que no eres una estatua que se va a romper...]
-Lo siento...- su voz sonaba muy pequeña.- No... no volverá a pasar.- los dientes de Sasuke rechinaron de rabia.
-Dime algo, ¿eres siempre así o es solo por la mis [¿misión?] eres solo así por aparentar?.- ella se dio media vuelta y siguió trabajando, en silencio.- Ya sé que eres inútil en algunas cosas pero no me digas que te estoy dando demasiado trabajo.- la joven se encogió.- [Maldita sea. No es solo que tengo que hacer esta misión con una persona, sino que tengo que hacerlo con una persona estúpida! No solo por esto, pero tengo que pasar con ella el resto del día con mucha gente, la mayoría soldados y espías, ¡no se puede dudar! Todos ellos nos mirarán, y harán suposiciones sobre nosotros... y tendré que aparentar estar felizmente agradecido como un recién casado... joder...]
-Sasuke...- susurró, y se dio media vuelta para sentarse con un plato de bolitas de arroz.- Yo... a mí... no me gusta ser el centro de atención...- se encogió e intentó evitar su mirada fría.- Me gustaría si... pudiéramos ir solamente a lo largo...- Sasuke cogió una bola de arroz pensando que ella en verdad podía hablar sin repetir una letra una o dos veces, ¿era solo una actuación?
-Así que, ¿ese tartamudeo es solamente una actuación también?- ella parecía confusa.
-¿Qué... quieres decir?
-[Ella siempre tartamudea cuando está nerviosa!]- cogió otra bola de arroz y la ignoró, volviendo a leer el libro. Ella lo miró en silencio y llenó una taza de té con sus delgadas manos. Después de lo que parecían horas, Sasuke cerró el libro y miró la última bola de arroz.- ¿Te la vas a comer?- ella negó con la cabeza en silencio.
El Uchiha la cogió y se quedó mirando a Hinata. Cuando ella no lo miraba, sus ojos podían parecer tan distantes, había algo oscuro en ellos, y aunque su kimono era amplio él sabía exactamente qué escondía tras esa ropa...
"¿Qué demonios estoy pensando?"
-¿Hasta dónde puedes ver con tu Byakugan?- la joven levantó la vista.
-¿Qué quieres decir?
- Solo lo que he dicho, ¿cuánto?- la joven dudó unos instantes.
-Yo veo... ¿tenketsus?- ante su mirada enfadada y helada, ella empezó a ponerse nerviosa.- Etto... Yo... puedo ver a kilómetros de distancia.- la molestia de sus ojos se suavizó levemente.
-¿Cuántos kilómetros?- ella sentía que su corazón palpitaba cada vez más deprisa, siempre le pasaba cuando alguien la miraba tan duramente.
-Umm... No estoy segura, pero puedo ver a mucha distancia... lo menos claro...- ocultó sus manos bajo la mesa. Él la estaba mirando, pero su mente estaba lejos, paralizada en su cara. Estaba muy interesado en el Byakugan, pero le cabreaba el no poder tener una conversación normal con ella. Le enfadaba cómo pensaba ella en que iba a atacarla mientras estaban hablando.
-[Podría ser porque lo hago...]- sus cejas se crisparon.- [Adivino que es solo una apariencia, siempre que hablo con ella estoy enfadado...]- un recuerdo chocó en su mente, de su niñez, cuando él intentaba hablar con su hermano mayor, Itachi, que siempre estaba ocupado y lo miraba con el ceño fruncido. Siempre le hacía sentir nervioso cuando era joven, y se alegraba de que ahora nadie le hiciera sentir de esa manera.- ¿Qué?- el joven parpadeó y la miró. La joven miró hacia otro lado e intentó esconder su nerviosismo.
-Sasuke-kun, ¿tú...?
-No me llames así- siseó.- ¿Cuántas veces voy a tener que repetírtelo?- la joven cerró su boca y miró hacia sus dedos, que estaban curvados sobre su regazo.- ¿Qué pasa ahora?
La joven negó con la cabeza instantáneamente, sin decir palabra alguna más. Escuchó un suspiro antes de que volviera a la lectura de nuevo.
Quería escapar del inconfortable sentimiento que la invadía, así que cogió el plato y la taza de té y fue a lavarlo.
Sasuke estaba enfadado consigo mismo. Si él quería algo para trabajar bien en aquella misión debería haber llevado pañuelos para "su mujer". Pero cómo podría él hacer algo si cada vez que la miraba ella volvía la mirada, se ruborizaba y tartamudeaba como una colegiala... Ellos eran adultos y debían comportarse como tales, tener control sobre ellos mismos, pero teniendo que vivir con una persona que no podía mirar a los ojos era problemático. No podía concentrarse en su investigación porque cada vez que él le preguntaba algo acababan peleándose sobre cualquier cosa, lo que era molesto también.
El Uchiha se figuró que iba siendo hora de intentar su 'si tu quieres cambiar el mundo, empieza contigo mismo'. A él le daba igual el mundo, pero él quería su vida, y misión, para no tener complicaciones.
-Hinata.- dejó su libro sobre la mesa y la miró.- Ven y siéntate.- ella dudó por un momento, y luego se volvió lentamente. Su cara estaba tensa pero ella asintió y se sentó delante de él.- [Bien, señor perfecto, ¿cómo le digo esto?]- él la miró y peinó su pelo hacia atrás mientras intentaba elegir bien las palabras.- Sé que no estamos en la mejor situación, pero... esto no puede seguir así.- quería golpearse a sí mismo por sonar tan falto de convicción.- Tienes que estar menos tensa cuando estés conmigo, no voy a pegarte o algo por el estilo, ya lo sabes.
Ella asintió, dándole a entender que lo entendía, pero seguía pareciendo no estar a gusto.
-No va a ser mejor esta noche, y no voy a ser un chico fácil contigo, tampoco. Pero de alguna manera debes ser más fuerte, no eres una princesa ya.- recordó que la residencia de los Hyuuga era incluso más grande que la de la Hokage. Su pasado de Uchiha, aquellos fantasmas... eran menores ya, pensó. Un escalofrío recorrió su espalda al recordar su antiguo apartamento. Odiaba aquello, y odiaba esto también.- Bien, di algo. ¿Lo has entendido o no?- ella asintió rápidamente.- ¿Por qué te comportas así entonces?- ella lanzó una mirada fugaz hacia él hasta que sus ojos se encontraron, volviendo a apartarla.
-Yo... soy así...- él la miró.
-Bien, pues intenta ser menos... tú... conmigo...- cogió de nuevo el libro y volvió a su lectura. Hinata asintió en silencio y se sintió agradecida de que la conversación hubiera acabado. Era como una conversación con su padre, él le hablaba y ella estaba de acuerdo, era siempre como eso. Luchó por todos los medios el no tartamudear.
-Sasuke-ku... Etto...- él levantó la vista. Su corazón le dolía en su pecho.- Daré... mi mejor esfuerzo.
-¿En qué?- ella estaba confundida, ¿de qué se suponía entonces que había estado hablandole todo ese tiempo?
-En ser... tu...- respiró profundamente.- mujer.- el joven frunció el ceño.
-No tienes por qué.- volvió a mirar el libro.- ¿Tienes dolor de cabeza después de usar el Byakugan?- el cambio de conversación tan repentino la dejó confusa.
-No siempre.- el joven levantó la vista.
-Así que a veces sí tienes.- ella asintió.
-Solo... cuando intento hacer dos jutsus a la vez.
-¿Qué quieres decir?- le sorprendió lo interesado que estaba en hablar con ella, y pensó que iba a volver a ponerse nerviosa, pero ella tenía que responder su pregunta.
-Quiero decir, bien, cuando intento copiar cosas mientras las estoy viendo a kilómetros de distancia, cuando estoy siendo atacada o cuando me falla la concentración, me duele la cabeza a la mañana siguiente.- los ojos oscuros del joven la estudiaron.
-¿Tú puedes copiar cosas?- la joven asintió.
-Es un jutsu básico del Byakugan.- él dejó el bolígrafo fuera de la bolsa y lo abrió.
-Voy a escribir cosas, y tu las copiarás luego.- empezó a escribir cuando ella asintió. Momentos después había acabado y cuando levantó la vista se asustó al ver que su suave expresión se había endurecido con unas venas que surcaban su piel bajo sus ojos, y había fruncido el ceño. Tenía una mirada muy fría. La joven parpadeó una vez y desaparecieron. Escribió lo que él había puesto en el papel y él sonrió cuando comprobó que había copiado absolutamente todo, incluso el fallo hortográfico que había hecho intencionadamente con su propia escritura.
Él nunca supo...
Ella era prácticamente la única Hyuuga con la que había tenido contacto, aquel snob de Neji solamente le dirigía una sola mirada fría, y el resto de los Hyuuga se tomaban sus distancias cuando salían de sus terrenos. Parecía que las órdenes de Hiashi eran que los más adultos raramente se encontraran con él. Sin embargo, cuando ellos lo hacían, el viejo Hyuuga lo miraba por encima del hombro, con una mirada disgustada, para luego continuar con su camino como si él cargara con algún tipo de desgracia.
Aquello era por lo que Sasuke odiaba todo el clan, él odiaba todos clanes, en verdad. Las reglas del clan, miembros del clan... A veces estaba contento de que su hermano hubiera acabado con el clan, pero a veces, cuando se sentía frío y solo, echaba de menos a su madre, y a veces, más de las que él quisiera recordar, esperaba que su hermano fuera a buscarle. Aquellas duras noches en las que odiaba las comparaciones con su hermano, cuando las casas completamente desiertas gruñían y el viento arrojaba con fuerza su furia y rompía cristales que caían, o cuando entraban perros que luchaban dentro de las abandonadas casas y escuchaba sus fuertes alaridos por todo el territorio Uchiha.
Sasuke enrolló el papiro y lo dejó sobre la mesa. Se sentía incómodo, con un sentimiento frío que invadía su interior, alrededor de su pecho.
-¿Quieres salir?- ellos todavía tenían mucho tiempo por delante antes de su encuentro con Kei. Ella parecía menos asustada entonces.
-¿Hmm? ¿Adónde?- realmente él no lo sabía, simplemente quería salir de allí.
-Podríamos ir a la verdulería...- ¿Por qué se estaba ofreciendo a acompañarla a algún sitio? ¿Y comprar ese tipo de cosas? ¡Había perdido completamente la cabeza! Hinata lo miraba confusa.
-¿Por qué?- ante aquella pregunta, él crugió sus dedos.
-¿A quién le importa el por qué? ¿Quieres ir o no?- la joven evitó su mirada fría y forzó una sonrisa.
-Puedes ir, si tu... quieres.- el joven la miró de soslayo y se levantó.
-¿Necesitamos algo?- la joven pensó por un segundo.
-Podríamos... hacer algo de zumo.- el Uchiha cerró la puerta tras él.
Sasuke gruñó y dejó otro paquete de acelgas dentro de su bolsa de la compra, ¿por qué todo el mundo metía las narices en sus asuntos? "No, no me apetece probar nada" crugió sus nudillos y caminó en camino contrario a un tio que le estaba ofreciendo un café que habían sacado nuevo.
Sasuke odiaba el café...
Miró a su alrededor y cogió un bote de un nuevo champú. Empezó a leer las instrucciones del dorso pero las palabras no se registraban en su mente.
"Así que el Sharingan solo era una parte del Byakugan..." frunció el ceño mientras pensaba en aquello. "¿Eso significa que el Sharingan fue Byakugan en algún momento? ¿Cuáles eran los límites del Byakugan? ¿Hasta dónde podría desarrollar el Sharingan?". Fue interrumpido cuando alguien cogió un bote de Champú justo delante de él. El joven Uchiha siguió el brazo y se encontró con la cara de Gou-sensei. El viejo ninja sonrió fraternalmente.
-Sasuke-kun, ¿compras para la mujer?- tratando de reaccionar en el acto, Sasuke miró hacia otro lado y dejó el champú en la bolsa.
-Emmm... sí.- Gou rió escuetamente.
-¡Si solamente fueran un poco menos coquetas!- tras eso se acercó y le susurró.- Entre tú y yo, me alegro que solo compremos este tipo de cosas, ¡preferiría ir a una misión de tipo A que ir de tiendas a comprar ropa con ellas!- en su mentalidad masculina, Sasuke no pudo entender ese tipo de humor, pero pretendió guardar aquel sentimiento de todas formas.
-Hmpf, ¿vas a ir al festival esta noche?- preguntó, cambiando de tema. Gou sonrió y cogió otro bote de cosas de chicas.
-Sí, tengo que ir. Mi hija pequeña me arrastrará con ella.- volvió a reír y puso el bote en su propia bolsa.- Espero poder ver a tu chica allí, muero de ganas por ver a la mujer del 'genio'.- sonrió de nuevo y se excusó. El Uchiha sonrió ufano.
-[Así que está convencido de que soy un genio... Esto va a ser más fácil de lo que pensé]- con eso, Sasuke cogió pasta de dientes y caminó hacia la salida para pagar.
La habitación de su dormitorio estaba abierta cuando llegó a su casa, su Sharingan se activó automáticamente por la adrenalina de volver a encontrarse con una casa llena de sangre. Dejó las bolsas en el suelo con cuidado y entró en la habitación silenciosamente solo para encontrarse con algo en lo que nunca hubiera pensado. Una persona con cabello largo y negro estaba mirando hacia una puerta con lo que parecía una Hinata poco cooperativa. Sin pensar, Sasuke fue hasta las dos y cuando cerró la puerta de un portazo y las dos se volvieron, se encontró con una cara femenina uque no reconocía.
-¿Sono?- la mujer sonrió. Sus perfectos dientes relucían.
-¡Hey, Sasuke!- palmeó las manos, jugando.- Al fin estás aquí, ¡dile a esta idiota de aquí que ella es mucho más atractiva que yo!- aunque él no estaba de acuerdo con aquella situación, se giró para ver a Hinata y preguntarle qué estaba pasando, pero su respiración se quedó congelada en su pecho. Sus mejillas estaban sonrosadas y su nariz empolvada y sus labios más rojos que de normal también. Se quedó estático mirando a las dos atentamente.
-¿Qué demonios está pasando aquí?- Sono chasqueó la lengua.
-Bueno, estaba aburrida en casa y he supuesto que podría venir un rato, y me he encontrado con que Hinata estaba sola también así que yo he pensad...
-No. Nunca. Ven a casa cuando yo esté aquí.- lo último que él necesitaba era un espía que estuviera dentro de su casa en todo momento.- ¿Lo has entendido?- los pequeños ojos azules de la mujer se llenaron de lágrimas.
-¡Pero!¡Pero! ¡Pero yo pensaba que éramos amigos!
-No lo somos.- Sono se quedó mirándolo por un momento.
-Pe... pero tú y... y mi Kei, vosotros sois...
-Compañeros.- Sasuke se dio media vuelta e ignoró a Hinata cuando ella tiró suavemente de su manga.- Solo entrenamos juntos, así que puedes irte.- sus ojos llorosos pasaron en seguida a encenderse de rabia.
-Bien, ya entiendo cómo has podido someterla de esa manera! ¡Cómo sé que tú no las ha traído aquí contra su voluntad!- Sasuke la miró fríamente.
-Esa es su decisión.
-Oh, así que estás diciéndome que si ella se calla, ¿ella está bien?
-Ni un perro ladraría tan alto.- la mujer golpeó su cara, pero no se sintió satisfecha porque él no le enseñó ninguna muestra de dolor.
-¿Estás diciéndome que soy una puta?- tras eso, empezó a correr y salió de la casa.
Sasuke parpadeó y cerró los ojos. Cuando él volvió a abrirlos de nuevo no sentía aquel Chakra. Se volvió para reñegar a la mujer que todavía tenía su manga agarrada, pero se encontró con una Hinata que estaba de rodillas. Él quitó su agarre y bajó para mirarla mejor, pero prefirió el silencio cuando la sangre goteó en su rodilla. Hinata intentaba levantarse pero él sostuvo sus hombros firmemente, y por su sorpresa (de ella), ella miró su cara mientras una mano tapaba su boca y la sangre se esparcía entre sus dedos.
Algo en el pecho del Uchiha se oprimió.
-H... Hinata.- intentó aclarar su mente.- [¿Por qué demonios estoy nervioso? ¿Es por su culpa por estar con ella, verdad?] ¿Por qué demonios la dejaste entrar?- los ojos opacos de la joven estudiaron los oscuros de él rápidamente antes de que se llenaran de lágrimas. Intentó explicarse pero no podía, y mantuvo la mano sobre su boca. Intentó volver a quitarla pero él la agarró en su lugar.- ¿Por qué estás sangrando?- preguntó. La joven sollozó e intentó conseguir algo de fuerza.
-[¿Porque Neji me hirió demasiado? ¿Porque estuve ciega para prevenirlo? No puedo decirte eso, Sasuke, es demasiado doloroso para mi y tu no lo entenderías porque tú no estuviste allí...]- sin decir nada, la joven movió su cabeza a modo de "no pasa nada" y lo miró a los ojos para que la dejara ir. Las manos del joven fueron deshaciendo lentamente el agarre y ella no perdió tiempo en ir al baño.
-[Hmpf...]- se sentó y miró la habitación.- [¿Por qué está tomando esto este camino? Lo único que quería es cumplir esta misión y todavía ni he aumentado de rango. Es más complicado de lo que pensé...]- dos segundos más tarde, un enfadado Kei empezó a aporrear la puerta, gritando.
-¡¿Dónde está ese bastardo? ¡¿Dónde está?- Sasuke se levantó, sacudió la sangre de su pantalón y frunció el entrecejo.
-Creo que el bastardo soy yo...- en el momento en que sus ojos se encontraron, Sasuke bloqueó un rápido golpe del ninja más alto.- ¿Qué quieres?
-¿Como te atreves a llamar a mi esposa algo como eso, hijo de...?
-No metas a mi madre en esto.- Sasuke empujó a Kei fuera de su casa y cerró la puerta tras él.- Y recuerda, yo no he dicho esas cosas, ella las ha dicho.
-¡Ella a venido a mi llorando y tú sabes bien cómo me enfado cuando mi Sono llora!
-'Tendré cuidado'- respondio Sasuke con ironía, poniendo los ojos en blanco.- Te estás obsesionando demasiado en ella de todas formas.- los dos Gennins lucharon durante buena media hora. Kei calló largo y tendido en la hierba y sacudió la sangre. El castaño habló.
-Ya sabes, has hecho bien en llevarme fuera, Hinata podría haber llorado si los muebles se hubieran roto.- Sasuke asintió y limpió la sangre de su protector.
-¿A esto le llamas pelea? Solo estaba jugando contigo.- se explicó mejor el de ojos negros.- Ya sabes, ha sido un poco flojo comparado con nuestras peleas diarias...
-Sí, cierto.- Kei rió.- Yo creo que no pensaba demasiado en lo que le dijiste a mi mujer.
-No la llamé de ninguna forma, y lo sabes.- se sentó y puso a kei boca abajo.- Además, pienso que estará de nuevo en mi casa, creo que mi pierna tardará meses en sanar.- Kei rió de nuevo, y su labio sangró más.
-¿Ella te ha dado en la espinilla? Bueno, no puedo discutir con eso.- una ceja negra se enarcó.
-¿Ya me hablas tan amigablemente?
-Bah, ya me conoces, no puedo estar mucho tiempo enfadado contigo.- Kei cogió al más joven por la cabeza y lo sacudió unas cuantas veces.- No hagas nunca más que mi Sono se ponga así, ¿vale?
-No le dejes venir a mi casa.- un golpe en la rodilla, y una pelea después. Sasuke era libre.- Te lo digo en serio, no le dejes ir a mi casa cuando yo no esté, la mataré la próxima vez.- Kei sonrió y pasó su mano por su nariz.
-Joder, sangre por todos los sitios, voy a tenerme que lavar antes del festival. Tú también deberías hacerlo, tienes un aspecto espantoso.
-Tu me lo has hecho.
-¡Perdona!- con eso dicho, Kei empezó a ir hacia su casa, cojeando. Sasuke entró y cerró la puerta tras de sí.
-[Qué tío más tonto, comparado con él... Naruto es alguien mandado por Kami... ¿Qué demonios acabo de decir?]
Cuando entró al baño de su casa, a Hinata se le abrió la boca sin por el asombro.
-¡Qué ha pasado!- cuando no obtuvo respuesta, insistió.- ¡Sasuke! ¡Qué ha pasado!- intentó no temblar cuando la miró fríamente e insistió.- ¡Yo pensaba que solo estábais hablando!- estaba tras él y estudiaba su reflejo en el espejo.- ¡Dí algo por favor!- aquello la estaba llevando a la locrua, primero él entraba como si nada, luego le decía cosas feas a Sono-san y luego se iba con Kei por media hora y venía completamente maltrecho. La única respuesta fue una sangrienta muela caer a la pila del lavabo.
-Ese idiota me ha roto un diente.- Sasuke movió su lengua dentro de su boca para contar sus dientes.- Ugh.- bajó para lavarse la cara, pero la sangre le caía sin parar.- Tráeme algo de hielo.- al momento traía un paquete de hielo. Él caminó a la habitación y se tumbó, poniéndolo sobre su cabeza.- ¿Por qué estaba Sono aquí?- una rápida mirada a su cara le dijo que ella se había quitado el maquillaje.- [Maldita sea, ella estaba muy bonita con maquillaje... ¡Qué demonios!]- Hinata se sentó a su lado sobre sus piernas.
-Ella... solo quería saber... si estaba bien...- tras una pausa, la joven agarró el hielo por él y agradeció que no dijera nada.- ¿Estás... bien?
-Hmpf.- sus ojos estaban cerrados, pero sus cejas permanecían tensas. La joven se figuró que aquello quería decir "cállate y déjame pensar", y eso hizo. Se sentía útil, como una enfermera. Pensó que sería una buena experiencia para ella si quería entrar en la academia ninja de medicina. Una suave y triste sonrisa se posó en su cara. Si a ella le permitieran ir a la academia ninja, se recordó. Hinata parpadeó y lo miró de nuevo, su Chakra se sentía tenso y tomaba un curso irregular, lo que hacía que ella se pusiera nerviosa.- Deja de temblar.- dijo lentamente.- Es molesto.- la joven saltó y calmó su corazón.
-Perdón.- uno de sus ojos negros se abrió para mirarla.
-Hinata, ¿por qué sangras?- ella se tomó un tiempo para elegir las palabras, pero eso no hacía que dejara de estar nerviosa.
-En... el examen... en el examen de Chunnin... Umm... luché contra Neji-kun... y... [Fui muy débil incluso para protegerme] No pude... no pude herirle, pero... él me golpeó directamente... y...
-Cálmate.- le dijo Sasuke, tranquilo, y gimió cuando ella movió la bolsa de hielo. La joven asintió y examinó su cabeza.
-Necesitas cubrir eso!- Sasuke miró cómo abandonaba la habitación, gruñó y volvió a echarse en el futón.
-[Esto es insano... ¿Por qué tengo que preocuparme de sus sentimientos cuando ella me enfada por no terminar?]- la joven volvió y presionó en la herida con una toalla de algodón antes de taparlo con una venda. Un silencio molesto estaba empezando a inundar el lugar antes de que Sasuke se sentara y moviera sus dedos.- Así que... ¿qué pasó con Neji?
-Umm... bien... nosotros luchamos con el estilo 'puño suave', y él... me dio en el pecho... Mi corazón... no está bien.- dijo lentamente.- Pero estoy bien, no pasa siempre.
-Te ha pasado cuatro veces hasta ahora.- la joven apretó sus manos.
-Bueno... es algo que no... controlo.
-[Maldita sea, ¿qué hice para merecer esta misión?] ¿Qué hora es?
-Está atardeciendo...- la joven se levantó y fue hacia la ventana.- ¡No ha llovido hoy!
-No.- Sasuke se levantó y fue hacia el armario.- Bueno, vístete, nos encontraremos con Kei y- abrió el armario- Sono en un rato. [Él ha estado dándome la tabarra con el festival desde ayer, será mejor ser puntuales]- Sasuke sacó el kimono y empezó a desvestirse.- [Bien, Gou-sensei estará allí también, debo darle una buena impresión]- Sasuke, que había estado demasiado ausente para notar que había estado revolviendo el vestidor erróneo, se dio cuenta cuando se encontró con una prenda que no era la apropiada.
Definitivamente, era el armario incorrecto.
Una pálida y blanca mano le arrebató la prenda de sus manos, y una sonrojada Hinata la devolvió al armario y lo cerró con fuerza. El joven parpadeó.
-¿Qué demonios era eso? [Una... ¡malla! Qué demonios...]
-¡Na-Nada! ¡No... era nada! ¡No es mio!- sus mejillas estaban más rojas que nunca. Una sonrisa pícara se había posado en los labios del chico.
-No, en serio. ¿Qué era eso?- ella parecía que tenía lucecitas en la cabeza.- ¿Para quién lo has traído?- iba a ir de nuevo al armario pero ella no le dejó abrirlo. Hinata había puesto todo su cuerpo delante.- ¡Vamos! ¡Una mirada rápida!
-¡NO!- chilló.- ¡Lo tengo... por error! ¡Tengo que devolverlo... cuando vuelva a ir!
-¿Ir dónde?- iba a tocar su mejilla sonrosada...
-Por favor no lo hagas.- él paró.
-De acuerdo. Sal.- el joven decidió que ella no era tan divertida como decía Naruto, así que decidió pasar del tema. La joven salió con las manos juntas. Sasuke abrió su armario y cogió algunas ropas y, en silencio, fue al baño a cambiarse.- [Mierda, ahora no hago más que pensar en eso...]
FIN CAPÍTULO 7
