Una nueva vida
Por: Valerie Hyuga Senju
Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Esta historia es de mi autoría.
Narración
"Pensamientos"
–Diálogo–
Capítulo 7. Sentimientos
Ya había pasado un mes desde aquel día, en aquella ocasión todo fue de maravilla, habían ido a comer la comida favorita de Hinata, rollos zenzai. Conversaron, se conocieron mejor y aunque los dos eran personas reservadas y calladas ese día se permitieron reír por tonterías y recuerdos de misiones o experiencias graciosas que habían tenido. Se abrieron un poco más a otra persona. Esa experiencia fue agradable para ambos, así que lo repetían todos los días, iban a comer a lugares diferentes y conversaban animadamente, algo raro de ver en ambos. Cada día agregaban un nuevo conocimiento sobre el otro. Así era como el Kazekage de Suna hacía tiempo en su apretada agenda por las tardes para salir a comer en compañía de su ahora amiga, Hinata Hyuga.
En ese punto de su relación, se había construido un lazo, había confianza por lo tanto Hinata ya no tartamudeaba al hablar con el pelirrojo, ya no se sentía intimidada por él. Eran amigos pero ella no lo consideraba un amigo como a Kiba y Shino, había algo más en su relación, la ojiperla había desarrollado un cariño más allá de la amistad con el chico de ojos color mar.
Se sonrojaba de sólo pensarlo, pero era la verdad, ella gustaba del pelirrojo, más que eso, ella le quería, ya lo había conocido más a fondo y él había mostrado ser una persona gentil, amable, inteligente, le importaban los demás, tenía un corazón enorme, lamentablemente nadie le había dado la oportunidad de expresarlo y él no sabía demostrarlo, por lo cual daba la apariencia de ser alguien insensible, pero nada estaba más alejado de la realidad, él era alguien atormentado por su pasado con miedo a ser lastimado, siempre ocultando todo sentimiento bajo su coraza de arena. Una vez que superó su miedo inicial y sus prejuicios para con el pelirrojo se dio cuenta de que todo el tiempo lo había juzgado mal, él le brindaba una sensación de tranquilidad, como si nada le pudiese pasar con él cerca. Con él se sentía segura, confiada y libre de ser ella misma.
Gracias a él ya no pensaba más en cierto rubio, todos sus pensamientos eran en torno al joven de cabello de fuego y ojos aguamarina. Le gustaría decirle lo que sentía por él pero se estaba insegura, tenía miedo de que sus sentimientos no fuesen correspondidos, ya había pasado por eso y era muy doloroso, además de que sentía que podía estar malinterpretando la amabilidad de Gaara con algo más. Ahora sabía que ese sentimiento no era sólo admiración, realmente había algo más profundo instaurado en su interior, un amor más maduro, pues ahora ya no era una niña buscando un ejemplo a seguir, era una mujer y sabía que esa atracción que sentía era más intensa que lo que alguna vez sintió por Naruto. Conocía lo que era amar de manera incondicional, pero apenas estaba conociendo lo que era la atracción de manera más física, pues no podía negar que el rubio le provocaba no sólo en lo emocional.
Sabía que Gaara no gustaba de nadie y eso le daba algo de paz mental porque aunque ella no era particularmente celosa, notaba que aunque él fuese indiferente con la chicas de la aldea, ellas no lo eran con él, tenía muchas admiradoras, todas querían ser la futura esposa del Kazekage, entre ella estaba Matsuri, la rival más cercana de Hinata.
Se habían tomado confianza en muy poco tiempo, él sabía muchas cosas de su vida, realmente eran buenos amigos y eso le daba miedo, miedo a que él no la pudiera ver como algo más. Quería apoyarlo y estar a su lado, quería darle el amor que nunca había recibido y aprender a amar juntos pero su timidez e inseguridades le estaban jugando una mala pasada.
Gaara por su lado estaba en las mismas, gracias a la ojiperla se dio cuenta de que realmente tenía corazón y sentimientos, los cuales le pertenecían única y exclusivamente a la chica peliazulada. Sus sonrisas, su aroma, sus bellos ojos, sus agradables conversaciones, su personalidad, todo le gustaba de ella. Sin duda era la chica más bella que había conocido, no sólo por su belleza exterior, sino por su belleza interior que era mucho superior. Ella era buena, pura, valiente y fuerte de corazón, no existía maldad en ella, pensaba lo mejor de todos, al grado de caer en la ingenuidad, era tímida e insegura, pero porque nadie le había dicho y hecho sentir lo especial que era. Él quería ser esa persona, quería ayudarle a florecer y que ella descubriera lo grandiosa que era y podía llegar a ser. Se sentía tonto, pero realmente había sido flechado por esa chica de ojos inocentes.
Por una parte notaba la actitudes de Hinata al estar cerca de él, a pesar de ya no tartamudear siempre se sonrojaba cuando la veía directamente, entre otras acciones le indicaban que posiblemente ella sintiese lo mismo, pero por otro lado racionalizaba mucho y llegaba a la conclusión de que ella era así con todos, que su tratamiento con él no tenía nada de especial y que ella solo lo veía como un amigo más.
Nunca había gustado de una chica, menos llegar a sentir una sensación más allá del gusto y de la amistad, ni siquiera se podría decir que había tenido una amiga en su vida, Temari no contaba como tal. Su falta de experiencia en el tema y su confusión con respecto a los sentimientos de Hinata le hacían imposible la tarea de declarar sus sentimientos a la ojiperla.
. . .
Hinata estaba muy ocupada ese día, en la sala de urgencias no había suficiente personal y habían llegado varios ninjas heridos. Comenzó a atender a uno de ellos, tenía quemaduras en un brazo por haber protegido a su compañera de equipo de un jutsu de fuego. Ella lo conocía, al menos de vista, lo había visto un par de veces en el hospital. El chico era muy atractivo, tenía ojos verdes sexys y expresivos y una melena castaña, aunque Hinata no era mucho de fijarse en esas cosas.
Veía sus puntos de chakra con su Byakugan y se fijaba en aplicar correctamente su ninjutsu médico para sanar sus heridas. Cuando terminó la curación le aplicó con cuidado una pomada para que se regenerara rápidamente la piel de la zona, puso las vendas correctamente en el brazo del chico que la observaba embelesado.
– Ya termine, sanara en poco tiempo, debes tomar estos medicamentos para el dolor y para evitar una posible infección – Le dijo la ojiperla extendiendo le una receta médica.
– Se lo agradezco mucho, disculpe por no haberme presentado, soy Akihiro Kimura, un placer señorita…
– Hyuga, Hinata Hyuga, el gusto es mío – Hinata le estrechó suavemente la mano mientras le otorgaba una amable sonrisa.
– No acostumbro a hacer esto, pero ¿le gustaría salir a cenar un día conmigo?, deseo agradecerle por sanar mi herida– Observó como se sonrojaba la chica y dijo rápidamente –. Sé que no me conoce y comprendería que se negará pero…
– Hai, acepto – Soltó de golpe Hinata interrumpiendo al ojiverde, no sabía en que se acababa de meter, simplemente quería ser amable –. ¿Estaría bien el viernes a las 8:00 pm?
– Perfecto, El viernes a las 8 será – Dijo con emoción, se inclinó, tomó con delicadeza mano de Hinata y la besó –. Hasta entonces, Hinata-san.
Hinata no cabía en su asombro, por Kami, había aceptado, estaba totalmente roja, no esperaba esa propuesta y ese tierno detalle del chico. No sabía como reaccionar, actuó y respondió en automático. Se despidió de Akihiro y continuó con su trabajo algo distraída.
La verdad era que Akihiro ya se había fijado en Hinata desde antes, la vio un día en el Hospital mientras acompañaba a un amigo y desde ese día se daba vueltas por ahí. Buscaba la oportunidad para presentarse e invitarla a salir, tal vez era algo osado de su parte pero creía que valía la pena arriesgarse. Esa oportunidad se dio sin querer al salir herido de su misión, cuando supo que sería atendido por ella se sintió afortunado a pesar de sus heridas. Era un jōnin de Suna, guapo y joven, sólo tenía 20 años. Desde que vio por primera vez a la ojiperla, le gustó, le parecía hermosa y el hecho de ser extranjera le hacía interesante, esperaba que estuviese disponible y conocer más de ella. Lo que él no sabía era que el hombre más poderoso del País del viento ya había puesto sus ojos en ella.
. . .
Era viernes, habían pasado 3 días desde su encuentro con Akihiro, ese día sería la cita, se sentía nerviosa, era la primera cita que tenía formalmente, ella consideraba que las comidas y salidas con Gaara eran eso, salidas y conversaciones entre amigos, el pelirrojo no demostraba lo contrario, eso la decepcionaba, ella deseaba mucho más que eso.
Se arreglaba, ya se le había secado el cabello después de ducharse, se lo peinada en un chongo, se ponía máscara y delineador para resaltar sus nacarados ojos. Llevaba puesto un vestido con cuello V con falda circular de color coral. Calzada unos lindos zapatos del mismo color que el vestido con tacón. Para completar su bello atuendo se puso lápiz labial rojo en sus labios, tomó un pequeño bolso de mano y un saco color crema para protegerse del frío. Estaba lista, sólo debía esperar al castaño ojiverde.
Salió de su habitación esperando no ser vista por ninguno de los hermanos, pero para su mala suerte se encontró con Temari en la recepción de la casa.
– Wou, ¿a dónde vas tan linda Hina-chan?
– Etto… es la cita de la que te conté –Dijo apenada.
– Oh, ya recuerdo, Akihiro va a tener un derrame nasal cuando te vea el muy suertudo. Le mandas un saludo de mi parte.
– Que cosas dices Temari-san, por supuesto, yo le digo. Buenas noches, yo…etto… regreso dentro de unas horas – Respondió Hinata con las mejillas encendidas por el comentario de la rubia.
– Claro, que te la pases bien, no se excedan – Soltó Temari finalmente, debía admitir que aunque le hubiese gustado de cuñada Akihiro era un excelente chico y lo conocía desde que iban en la academia juntos. Sus hermanos eran unos tontos despistados, merecían eso, que otro se fijara en ella.
Temari se dio la media vuelta, solo para encontrarse con Gaara, el cual había escuchado toda la conversación, lucia más serio que de costumbre. Había visto a Hinata salir de ahí, se veía muy hermosa y el saber que era para ir a una cita con alguien que no era él le revolvió el estómago. No podía creer que después de todo ella hubiese preferido a otro. Ese tal Akihiro le echaba a perder todos sus avances. Definitivamente estaba molesto.
– Oye ¿por qué tan serio? ¿Viste a Hinata?, lucia muy linda, ustedes son unos tontos, dejan que otros les ganen la mercancía. Ya era hora de que se consiguiera un novio, ya no será mi cuñada después de todo, pff –. Dijo Temari sin saber lo que estás palabras causaban en el pelirrojo.
No hubo respuesta, este simplemente se fue del lugar.
Una vez en su habitación se recostó en su cama, le dolía la cabeza y no tenía apetito para cenar. Estaba molesto con Hinata por ignorarlo, con Akihiro por fijarse en ella y con él mismo por no haber tenido el valor antes de revelarle sus sentimientos e intenciones a la kunoichi peliazul. Intento dormir, pero simplemente no podía conciliar el sueño.
Continuará…
Les mando un abrazo y un beso a todos los que leen la historia, la ponen dentro de sus favoritas y la siguen, me motivan bastante.
Mención especial a:
Kami Akashiya
Ranea2505
Chi Uzumaki
Pikutel
Por dejar su review y apoyarme constantemente para continuar este fic.
Quedo algo corto el capítulo, pero es porque en el siguiente van a pasar varias cosas y no quise forzar los hechos en éste. Creo que Gaara necesita un motivo para dar el siguiente paso con Hinata y pensé que una manera de moverle el suelo seria con la introducción de un personaje que pretenda una relación con Hinata. Los celos mueven a muchos, en especial a los hombres que son competitivos por naturaleza, les gusta lo difícil. Antes Hinata estaba sola y eso le hacía creer a Gaara que la tenía a su disposición, el hecho de que cambie esa situación forzara a Gaara a salir de su zona de confort. Como ven a ambos los frena el miedo a caer en la friendzone, se quieren, sólo les hace falta un empujón y yo se los daré haha.
Hasta la próxima, besos y bendiciones.
