¡Hola a todos! ¡aaaahhhh! Tenía que seguir otros fics pero no me aguante tanta idea en mi cabeza, tenía que escribir ¡yaaaa!
Pero antes dos cosas: una chica me dejo unos Reviews para varios capítulos, al principio crei que eran algo como decirlo… no se xD pero me di cuenta de que tenía razón y hablare de las cosas que más me llamaron la atención y aquí van: (te agradezco tu apoyo, se que no te gusta esta pareja pero te gusto la historia y eso me emociona mucho xD gracias ^^)
1. En el capítulo 2, el capítulo del Lemon, respecto a la reacción de Mikasa ante la inminente noche que sabe que se avecina xD y le dice algo así como: "se amable conmigo". Ok empiezo, Mikasa es una mujer muy fuerte, valiente etc etc, PERO SIGUE SIENDO MUJER Y HUMANA, ¿qué mujer no se ha puesto nerviosa su primera vez? Le muestra su cuerpo a alguien a quien jamás lo había hecho antes (por muy escultural que sea), la toca alguien que jamás la había tocado y la tocan como jamás nadie lo hizo antes. Osease que por muy valiente que sea alguien, su intimidad, es la cosa más delicada de su cuerpo, siempre hay nervios, pero es tarea del chico hacer que una se sienta segura con él. Si le preguntan a cualquier persona ¿tienes miedo a lo desconocido? Su respuesta será: CLARO QUE SI, innatamente el ser humano le tiene temor a lo que jamás ha vivido o sentido y aún más en una situación como esta, solo piensen si aún no les sucede ¿Cómo se sentirían ustedes? NERVIOSAS, por supuesto y eso es completamente normal.
2. "Hanji la ginecóloga": ok, esto es algo que no había aclarado antes y jamás nadie había dicho nada, pero bueno daré mis razones para darle ese papel:
En el cap 5, esena 2, párrafo 3- aclaro : que todas las consultas a las asiste Mikasa son supervisadas por la enfermera de la legión, recordemos que esta mujer es la asistente del médico a cargo del experimento eso quiere decir que: tiene conocimientos de medicina y en ningún momento he dicho que no sea medico también "que se hace pasar por una enfermera" como si estuviera infiltrada es otra cosa, probablemente ella y su jefe aparezcan un poco más el fic, ya que le hice unos cambios a la trama (cuando sea su momento diré cuales y no fue por esto que estoy explicando, si no que pensé que sería muy cruel lo que iba hacer, así que escuche lo que decían sus reviews (que siempre leo), y cambie la trama
¿Han escuchado de las parteras? Si la respuesta es si, sabrán que no es muy difícil ser una partera, solo hay que tener a alguien que instruya, sino muchas personas que se dedican a esto en lugares remotos no serían personas sin estudios universitarios, solo tienen alguien que les paso esos conocimientos y obviamente han practicado mucho más que Hanji lo admito, pero entienden mi punto, no necesitaron ir a una universidad a estudiar medicina. además en SNK ¿como nacen los bebes? Con parteras sin estudios supongo, recordemos que estamos como en un tiempo de la historia medieval y hasta ahora no se ha dicho que existan hospitales (aunque si dice que existen médicos, pero aparte de Grisha no he visto otro :v y no creo que él solo atienda todos los partos dentro de los muros :v .
Hanji recurre a los libros: sabemos que ella es una persona estudiosa. ¿saben cuántas personas en el mundo se han hecho famosas por sus descubrimientos o logros y han sido autodidactas? Pues varias que yo sepa, son personas brillantes, a las que les gusta aprender, así es Hanji y cuando se trata de Titanes más xD en el cap 5, cuando Mikasa se siente mal y ella va a verla, claramente digo: "saca su libro de embriología comparada" ¿qué es embriología comparada? Son estudios de fetos que se han practicado en otras especies que no es la humana y luego esos estudios se comparan con fetos humanos para ver las similitudes. ¿sabían que hasta cierta etapa nuestro desarrollo es similar a el de los animales? Como los pollos por ejemplo, dije hasta cierto punto, en las primeras etapas del desarrollo (incluso el embrión tiene cola xD y esta luego desaparece).
Hanji es un personaje que me gusta y no quería dejarla fuera de la historia: me encanta su personalidad es inteligente, dedicada a su trabajo, es buena en el y trata de aprender todos los días. ¿De verdad ustedes creen que harían un experimento con titanes dejándola afuera? Jajaja ¡claro que no! Ella le vendería su alma al demonio para estar ahí xD
Así que estas son mis aclaraciones, gracias por hacerme ver que no lo había dicho :D y si alguien tenía esas dudas, pues ya están resueltas :D ya saben, si alguien tiene más dudas déjenlas de manera AMABLE y CORTES en un comentario y yo aclaro en el siguiente capítulo :3 ¿cómo se de estas cosas? Por mis estudios en la universidad y otra parte la INVESTIGO en internet o en algún articulo o libro, ósea que lo que leen aquí no está puesto a la ligera, quemo neuronas pensando en cosas lógicas que se adapten al fic xD
Sin más decir, lo hice con cariño para ustedes, mis lectores, espero lo disfruten y ¡a leer!
*Nota: añadí el último pedacito del cap anterior, así es más fácil para mi darle continuidad y si algunos olvidaron como iba, creo que puede ser de ayuda para recordar :3
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—¡Yo soy Tom Snell! ¡y a mi ninguna maldita mujer me gana!— sonrió triunfante el jefe los bandidos, que había logrado alcanzar a la chica, poniéndole una trampa, en la cayó sin remedio. Los ayudantes de Snell "el caza doncellas" como lo llamaban en el bajo mundo, la recogieron delsuelo a ella, dejando a Ren relinchando y retorciéndose en el piso, intentando inútilmente levantarse e impedir que se llevaran a su querida ama.
—Yo no estaría tan seguro…
En ese momento el cuerpo de Snell se tensó, al darse cuenta del cañón de un arma que estaba apuntándole en la cabeza, el sonido del seguro de la misma al ser quitado y la voz severa de su oponente.
Inmediatamente más jinetes llegaron a lugar, rodeando a los maleantes que estaban desarmados y desprevenidos cubriendo con una sábana lo parecía "un cargamento", uno de ellos que pudo distinguir entre la penumbra quienes era los jinetes que llegaban al lugar, tartamudeando nervioso aviso a los otros
— Son… son… ¡las tropas de Reconocimiento! — estos asustados al verse descubiertos, quedaron estáticos y aún más impactados al ver su afamado jefe con un arma en la cabeza
—¿Dónde está la chica? — pregunto el que amenazaba a Snell con su arma, al darse cuenta que era Ren quien estaba en el suelo mal herido
El bandido quiso hacerse el desentendido —¿cual chica? ¡Nosotros no sabemos nada!— afirmo pareciendo seguro.
A los ayudantes de Snell, se les puso la piel de gallina cuando escucharon la misma voz —¡No intenten nada! — les grito desde donde mantenía sometido a su jefe
—¡Revisen la carreta!— ordenó el que parecía ser el superior de los soldados. Uno de los que portaba la capa verde con el logo de las alas de la libertad, bajo de su caballo y se acercó a la carreta, levantando un poco la sabana
—¡Rivaille! ¡Es Mikasa! ¡Parece que esta inconsciente! — grito con horror, la castaña científica de la legión
En ese momento el hombre más fuerte de la humanidad, abrió ojos con sorpresa, sintiendo de inmediato mucha ira y tomando a Tom Snell por sus cabellos con una mano y con la otra seguía apuntándole, mientras le reclamaba —¡Maldito hijo de perra! ¿No que no sabías nada? … confiesa ahora o ¡te vuelo los sesos aquí mismo!
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*Dos horas antes: (cuartel de la Legión de Reconocimiento)
Habitación del sargento Rivaille*
—Sa-sargento…¿está ahí?... Sargento Rivaille…— El pelinegro escucho que alguien tocaba insistentemente a su puerta, logrando despertarlo de golpe.
Agotado por la noche llena se pesadillas que estaba teniendo, gruño algo desesperado por su cansancio. Varias gotas de sudor caían por su rostro, con respiración agitada y tallándose los ojos, se sentó en la cama
— ¿Quién rayos me despierta a esta hora? — preguntó al que estaba fuera
El soldado que tocaba la puerta, no quería que la persona que según él dormía al lado lo escuchara, así que entro a la habitación de su sargento sin ser invitado. Tenía una justificación —soy yo señor, Armin— dijo haciendo el saludo militar
—… Perdón por la hora y por entrar así, pero tengo que hablar algo muy importante que decirle — el chico rubio casi susurraba
—Arlert, olvide ponerle el seguro a la puerta, pero ya estas adentro, habla…— le ordenó el sargento, mientras encendía la vela que estaba sobre su buro
—Señor, en la tarde me encontré a Mikasa por el cuartel y estuvimos hablando un rato, bu-bueno… hablamos del bebe y eso — dijo nervioso poniendo una mano tras su nuca, desviando la mirada
— Fe-felicidades señor… perdón por no decírselo antes. Mikasa se ve muy bien, seguro su bebe será muy bonito — sonrió apenado. Por un momento olvido lo que Mikasa había dicho, que Rivaille no era el padre y también hizo a un lado a la verdadera razón por la que iba. Los penetrantes ojos del sargento siempre lograban intimidarlo
Rivaille lo miro aburrido —gracias, pero si eso era lo que querías decirme, es mejor que te largues antes de que te mande a dar diez vueltas corriendo al campo de entrenamiento, por despertarme sin razón
Armin le grito negando con las manos —¡No lo hice sin razón señor!... —afirmo recordando a lo que venía
Luego al darse cuenta que su grito podía alertar a Mikasa (que ya no se encontraba ahí) susurró —…no es eso lo que vine a decir en verdad…— el chico tenía un presentimiento, o más bien una sospecha
Rivaille arqueo una ceja — ¡habla de una vez, maldita sea! — le gritó. Su actitud le recordaba a Hanji y su manía por darle mil vueltas a un asunto
Armin se tensó —¡sí señor!...Lamento informarle que hoy, Mikasa y yo, escuchamos su discusión de con la sargento Hanji… —Rivaille sintió como si le dieran un golpe en el pecho
—… De lo que iba a pasar con él bebe cuando naciera y pues…— en ese momento recordó lo que Mikasa dijo y dio cuenta que fue algo estúpido felicitar a su superior —… yo la vi muy afectada y tengo miedo que haga algo precipitado — dijo con pesar
Rivaille le miro con seriedad y de brazos cruzados —¿Pero supongo que también escucharon que estamos intentando evitar que eso suceda? me entere hasta hace poco y estoy haciéndoles presión a Erwin y Hanji para que hagan algo, y que a su vez ellos presionen a sus superiores
Armin se sintió tanto sorprendido como aliviado, siempre quiso pensar en la inocencia de su sargento, sabía que él podía ser frio y cortante, pero era un hombre justo que velaba por el bien de sus soldados — N-no, me temo que nos fuimos antes de eso…
En un instante Rivaille se levantó de la cama y ante los asombrados ojos de Armin, salió de la habitación y empezó a tocar la puerta de al lado — ¡Ackerman, ábreme! ¡¿Me escuchas?! ¡Abre la maldita puerta ahora! — gritó, tratando de forzar la perilla con una mano y con la otra golpeando fuertemente la madera de la puerta
—¡Sargento! — Escuchó decir y se volteó hacia una dulce voz
— Fui a revisar las caballerizas, los animales estaban inquietos y uno de ellos no está, Ren, ¡el caballo de Mikasa no está! — afirmo la pequeña Krista muy preocupada
En ese momento Rivaille se desesperó más —¡tch! ¡Maldita mocosa! — dio unos pasos hacia atrás y golpeando la puerta ahora con su hombro, logro abrirla, escuchando como rompía la vieja cerradura
Al entrar vio la cama tendida, fue al baño y no estaba. La chica se había escapado. Volteo Hacia los dos asustados Rubios Armin y Krista, esta última no entendía nada
—¡Vayan! ¡Despiértenlos a todos y Alisten los caballos! ¡Iremos tras esa niña tonta! — ambos chicos hicieron el saludo Militar
—¡Si señor! — dijeron al unísono, mientras Rivaille, preso de la cólera y sintiéndose cada vez más preocupado, le propino una patada al buro de la chica, dejando caer al suelo varias cosas al suelo (algunas de cristal) , haciendo que se rompieran
—¡Maldita sea mi suerte! — gritó con frustración
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Después de dada la orden del sargento, en quince minutos un equipo de diez soldados, salió del cuartel de la legión a todo galope en sus caballos.
Supusieron el camino que la chica había seguido y fueron tras de ella. Divididos en pequeños grupos de dos; las órdenes eran buscarla y traerla a salvo, sin alejarse demasiado de los demás grupos, ya que por los problemas económicos que sufría la población, la cantidad de maleantes en esos caminos habían aumentado. Armin sugirió que quizás necesitarían apoyo si llegaban a encontrarse con un grupo de oponentes mayor en número. Las bengalas nocturnas, cuyo destello brilla en la obscuridad serian su mejor opción para comunicarse.
Con lámparas de aceite en sus manos alumbraban su vista en la obscuridad, mientras unos seguían el camino principal, otros sin alejarse demasiado del grupo, buscaban en la cercanía del bosque
Una hora y nada; La chica no aparecía. Pero Rivaille no iba a darse por vencido, a como diera lugar, tenía que encontrarla. Siguiendo unos minutos más el camino principal, encontraron un indicio…
—¡Sargento!— reportó Connie al acercarse a Rivaille sobre su caballo
—Springer ¿encontraron algo? — preguntó Rivaille impaciente
—¡Si señor! Encontramos sogas y huellas de caballos, unas de las huellas coinciden con las de los caballos del ejército, además encontramos esto… — afirmo el chico, dándole a su superior el objeto recuperado y viéndolo de manera expectante, esperó las órdenes de su sargento
Rivaille reconoció el objeto de inmediato. Esa navaja la había visto antes en el cuartel, seguramente ella la había tomado, de inmediato mandó a disparar la bengala —¡Que todos se reagrupen! ¡Estamos cerca de encontrarla! — dicho esto, puso en marcha a su caballo
— ¡Si señor! — respondió Connie y de inmediato se avisó a los demás grupos, todos volvieron al camino y a su formación original.
Al llegar a lugar, estaban en la nada de nuevo, no podían ver las huellas en la obscuridad, y aunque las alumbraran a cada paso, podrían estar siguiendo una pista equivocada ya que ese camino durante el día era algo transitado. Ella pudo ir a cualquier lado, pero después de que la científica revisara el lugar, estaban un poco más seguros de que esas eran las huellas del caballo de la chica, se reconoció que habían señales de lucha en la escena
Otros cuarenta cinco minutos transcurrieron entre discusiones e hipótesis de Hanji y Rivaille, parecían no ponerse de acuerdo nunca
—Yo opino que lo mejor es esperar a que amanezca, así estaremos más seguros del rumbo de tomaremos y ¡no andaremos dando tumbos en la obscuridad! — objeto Hanji ante los reclamos de su compañero
—¿Que no lo entiendes? Si dejamos pasar más tiempo, puede ser que no la encontremos o peor aún ¡si está en problemas no podremos ayudarla! ¡Será muy tarde para cuando la encontremos! — contraataco él
Ambos tenían bases para sus opiniones, pero estaban en un callejón sin salida, de cualquier manera estaban arriesgando mucho. Hanji y Rivaille discutían frente a sus subordinados, parecía un concurso de debate, el tiempo avanzaba y cada vez todos se sentían más preocupados, agotados y desesperados por encontrar a su querida compañera. De repente entre sus gritos, argumentos válidos y algunos insultos, escucharon algo que podía darles una pista…un disparo.
Los caballos relincharon asustados ante el sorpresivo sonido, no parecía ser muy lejos, de inmediato Rivaille los puso a todos en marcha. Les pidió que apagaran sus lámparas y al irse acercando más al lugar de donde provenía el estruendo, evitar en lo posible hacer ruido.
Desde un peñasco algo alto pudieron ver al grupo de hombres cargando algo y poniéndolo en un carreta de madera y justo al par, un animal relinchando desesperado y al parecer herido. Era ella… tenía que ser ella.
Rivaille pensó que este caso estaban en desventaja, Si eran descubiertos podrían tomar a la chica como rehén y huir, así que atacarlos con todo y prevenirlos de su presencia no era la respuesta. Utilizando señas, les ordeno a todos que se dividieran en dos grupos, como los que previamente en su entrenamiento habían formado, no tenían nada que usar en su contra si amenazaban con matar a la chica, solamente contaban con el elemento sorpresa.
Bajaron la colina entre los árboles, los ayudantes de Snell estaban terminando de acomodar todo, así que nadie se dio cuenta en que momento Rivaille estaban junto a Snell amenazándolo con su arma y todos estaban rodeados…
*regresamos a la actualidad*
—¿Entonces Snell? Me vas a explicar o ¿prefieres que te mande al otro mundo ya? — pregunto Rivaille de manera serena, casi como si sonriera
—Aunque te explique de todas formas me mataras— asevero Snell, tenía razón Rivaille solo deseaba matarlo e incluso a varios de los presentes les asombro que aún no lo hubiera hecho
—Puede ser… es lo menos que te mereces— Respondió, jalándolo aún más del cabello
Snell forcejeaba por soltarse —¿cómo sabes mi nombre?
A Rivaille no le gustaba dar explicaciones, pero esta vez hizo una excepción — Fui unos días a Sina y vi los carteles de "se busca" con el retrato de tu rostro en ellos, decía que eres el mayor tratante de blancas en Sina y que dan una buena recompensa por tu cabeza, vivo o muerto—al decir lo último, una medio sonrisa macabra pareció posarse en sus labios
Snell se sorprendió, el hombre que tenía al lado era muy perspicaz —ahora lo entiendo, entonces ¿de todas formas vas a matarme? — preguntó, pidiendo sutilmente por su vida
—No, no todavía, primero quiero que me digas, donde tienes a las veinticinco jovencitas secuestradas de las que presuntamente se cree que te llevaste. Aunque yo creo que has raptado a esas y a muchas más, pero no quiero que te vayas al infierno sin antes decirme donde están para recatarlas— respondió, hundiendo más en la piel de la mejilla del delincuente el cañón del arma
—¿Y por qué tendría que decírtelo? — dijo con tono altanero
—Veamos… porque si no lo haces…— cambió su arma por la navaja de Mikasa —… te matare, pero no sin antes hacerte sufrir tanto que me rogaras morir y así acabar con tu sufrimiento
—No lo harías…— le retó
—¿Enserio? — con la navaja Rivaille le hizo un corte muy superficial desde el pómulo hasta casi llegar al Angulo de la boca
Snell era un hombre rudo, pero la forma lenta en que Rivaille le cortaba era demasiado dolorosa —¡AAAh! ¡Maldito! — gritó, mientras su sangre comenzaba a resbalársele por la mejilla
Rivaille al ver la hoja de la navaja sucia no pudo evitar limpiarla en la tela del pantalón del mismísimo Snell —¿Entonces hablaras? Por las buenas o por las malas tú escoges…— dijo volviendo a apuntarle con el arma ya limpia
Snell sabía que Rivaille tenía el control de la situación, pero aun así probó a negociar con él —¿Y si te doy a tu chica ¿te irías y nos dejarías ir? Porque supongo que eres el líder y esa mujerzuela de ahí es tuya
Sus palabras despectivas hacia Mikasa solo lograron que el sargento se enfureciera más —No, así como tú lo quiero todo… y ten cuidado con lo que dices, no es una mujerzuela, es la madre de mi hijo— afirmó, muy seguro de sus palabras
Snell sonrió hipócrita, ahora todo tenía sentido —¿Ósea que ese bastardo es tuyo?
Rivalle ya estaba harto de escucharlo hablar —¡Silencio basura! — le dijo, haciendo ahora su cabeza hacia atrás y colocándole el cuchillo en la garganta
—¿Hanji como esta? — pregunto a las castaña que todo este tiempo estuvo atendiendo a la chica
Hanji se dio la vuelta y miro a su compañero con desanimo —Esta delicada Rivaille, tiene pulso y respira, pero sigue inconsciente, es como si estuviera dormida, ignoro cómo está él bebe
— La tipa se calló sola del caballo !Yo no tengo la culpa! — aseguro el jefe de los bandidos, tratando de quitarse algo de culpa
—¡Soldados amarren a estos bastardos!... harán guardia hasta que vengan por ellos, tienen mi permiso de disciplinarlos si tratan de huir o hacerse los listos— ordenó el sargento pelinegro a todos sus subordinados
—¡Si señor! — respondieron todos al mismo tiempo, tomando las mismas sogas con las que ellos planeaban secuestrar a Mikasa y los ataron de manos y pies
—Y tu Snell, no confío en ti…— dijo, viéndolo de reojo — así que… ¡Reiner! ¡Berthold! ¡Amarren a este monstruo y nos lo llevaremos al cuartel en su propia carreta de madera! — decidió Rivaille, mientras los aludidos bajaron a Snell de su caballo y como a los otros, lo amarraron de sus manos y pies
—¡Pero Rivaille! ¡¿Cómo llevaremos a Mikasa?! — objeto preocupada la científica
—Déjala, de ella me encargo yo— dijo y Hanji entendió a qué se refería, con la ayuda de Jean y Sasha subieron a la chica al caballo de Rivaille y como ella no podía mantenerse sentada por sí sola, la recostaron sobre los brazos y pecho de él. Rivaille no quería llevarla en el mismo lugar que el bandido de Snell, sería muy irrespetuoso a su persona, demás ya la había encontrado y no dejaría que se fuera otra vez. Por fin después de tanto tiempo que le resulto angustiante, ya la tenía en sus brazos y podía respirar tranquilo
— ¿Señor que hacemos con el caballo? — pregunto Eren quien todo este tiempo se había mantenido callado siguiendo órdenes, aun no estaba seguro de que ocurría.
Rivaille pensó que Mikasa le recriminaría después si dejaban al animal atrás —Traten de subirlo a la carreta con el otro animal (Snell) trataremos de salvarlo, confisquen armas, equipos y caballos, todos eso servirá de algo después— Eren asintió y haciendo el saludo militar observo con molestia y algo de alivio como Rivaille se llevaba a su hermana adoptiva, nada menos que entre sus brazos, definitivamente eso no le hacía gracia.
Acto seguido, después de amarrar a todos los delincuentes, entre todos los soldados, usando otras sogas, levantaron a Ren logrando que diera unos cuantos pasos y finalmente pudieron subirlo a la carreta, Hanji le coloco unos vendajes para que su sangrado se detuviera, hasta que alguien con más experiencia en animales pudiera atenderlo
"¡Me las pagaras, maldito!" Pensaba Snell durante todo el camino al cuartel, ahora tenía un nuevo objetivo en la vida… vénganse de Rivaille.
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Llegando al cuartel de la legión, llevaron a Snell a los calabozos y a Mikasa a su habitación, no había mucho que hacer con ella, solo esperar a que despertara.
Hanji usando el estetoscopio revisaba el latido del corazón del bebe, parecía estar bien, pero pasadas veinticuatro horas después Mikasa aún no despertaba. Debía levantarse y comer algo o si no las necesidades nutritivas del bebe que el cuerpo Mikasa trataría de suplir, la debilitarían aún más.
Al día siguiente, después de haber enviado un telegrama urgente a la puerta de entrada hacia Sina, varios integrantes de la policía militar, fueron a traer al cuartel de la legión de Reconocimiento, a Tom Snell para que fuera enjuiciado por todos los cargos que se imputaban.
Rivaille lo miro irse desde la ventana de la habitación de Mikasa, esposado y acompañado por varios militares. Snell se dio la vuelta viendo hacia donde estaba Rivaille y le sonrió con cinismo y maldad, como enviándole un mensaje, luego se dio la vuelta y subió al transporte que lo llevaría a su juicio y seguramente posterior a este, a la horca. Rivaille lo miraba con una expresión imponente y severa, como si estuviera respondiendo a su reto. Snell había jurado vengarse, no sabía cómo, pero solo estaba seguro de que le daría donde más duele.
Por otro lado los hombres de Snell al igual que él, fueron enjuiciados el mismo día que llegaron a Sina y siendo encontrados culpables de robos, abusos y otras violaciones a las leyes del rey, todos incluyendo a su líder, fueron sentenciados a una ejecución rápida y precisa. Por supuesto confesaron donde tenían secuestradas a las demás jovencitas que vendían, todas fueron liberadas y volvieron con sus familias, aunque algunas con daños físicos y mentales severos. La legión recibió la recompensa por la captura, pero Rivaille se negó a recibir ese dinero, decidió que debía ser donado para cesar un poco el dolor del pueblo de Trost, solo puso una condición, nadie debía saberlo. A Erwin y Hanji les pereció bien su resolución y así se hizo.
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Dos días después*
—¿Rivaille? ¿Sigues aquí? — le preguntó Hanji mientras entraba a la habitación de Mikasa
El sargento permanecía sentado y de brazos cruzados en un sillón junto a la cama de Mikasa —Sí ¿que no ves? — respondió con sarcasmo
Hanji le sonrió y se sentó a su lado, observando a Mikasa que yacía dormida —lo digo por que llevas casi tres días aquí, solo comes y te duchas y vuelves… tanto desvelo podría hacerle daño a tu salud
Rivaille bostezó cansado y luego respondió —déjalo, estaré bien
Hanji lo miro de manera comprensiva —¿tan preocupado estas?
El pelinegro suspiró resignado mientras que con una clara tristeza en sus ojos, veía la durmiente figura de la chica —podríamos decir que si, pero también me siento culpable por no haber hablado con la verdad, quizás si yo se lo hubiera dicho con calma ella no se habría puesto como loca
—¿A todo esto como se enteró? — pregunto Hanji, abriendo sus ojos son sorpresa. Con tanto ajetreo no había pensado en ese detalle
—Nos escuchó discutir el otro día— dijo con la mirada baja, viendo hacia sus manos sintiéndose miserable
Hanji se sintió igual que Rivaille y respondió con preocupación —pobre chica, solo espero que despierte pronto. No podemos alimentarla porque esta inconsciente y eso me inquieta mucho. Su cuerpo no resistirá mucho tiempo, está muy pálida y hasta me atrevería a decir que está más delgada
—¿Y el bebe como esta? —preguntó el pelinegro tratando de sonar más casual, pero no podía ocultarlo, él bebe también le preocupaba mucho
Hanji suspiró con impaciencia —La enfermera vino a verlo, parece que no sufrió en nada la caída, y mientras Mikasa respire él también lo hará, lo que más nos preocupa es la desnutrición que pueda sufrir a causa de la falta de alimento
La castaña le puso una mano en el hombro a su compañero y preguntó comprensiva —Rivaille…¿ la quieres verdad?
El sargento hizo el hombro hacia adelante apartando la mano de Hanji —¡Tch! no sé de qué hablas, solo estoy cumpliendo con mi trabajo— aseguró fingiendo enojo
Ella esbozo una media sonrisa sintiendo lo falsas que eran sus palabras —hemos sido compañeros durante años y somos como hermanos, hermanos revoltosos peleando todo el tiempo, pero al fin unidos— volvió a colocarle la mano sobre el hombro —Sabes que puedes confiar en mí, dime … ¿la quieres?
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—¡Wwwaaaaaaa! ¡Te conozco y ese silencio es un sí! — afirmo la castaña abrazando con gran euforia a su compañero, quien permanecía estático dejándose abrazar y con una expresión de sorpresa
Sintiendo como Hanji lo apretaba cual si fuera muñeco, cortándole la respiración y haciéndolo desesperarse, se soltó bruscamente de ella haciéndola a un lado y empujándola hacia el otro extremo del sillón —Espero que estés feliz y cierres la boca— dijo acomodándose el pañuelo del cuello volviendo su rostro serio de nuevo
Hanji asintió para luego quitarse los lentes y empezar a limpiarlos con su camisa —De acuerdo, dejare que tú se lo digas— sonrió de lado, dirigiendo el cristal de sus anteojos hacia la luz y viéndolos fijamente, verificando que estuvieran limpios
—¡¿Que yo que?¡ — le gritó molesto— Eso no tiene por qué saberlo…— dijo seguro y de brazos cruzados
Hanji se colocó sus lentes y le dio una palmada en la espalda, hablándole algo molesta —Que esto que paso ¿no enseño nada? Estuviste a punto de perderla para siempre y aun ahora, no ha salido de peligro, todavía se está jugando la vida, ¡¿no lo entiendes cabeza hueca?! Las personas no siempre estarán contigo y si no aprovechas el tiempo que hoy tienes junto a ellas, luego cuando no estén te arrepentirás de no haber sido sincero con ella y contigo mismo, pero será demasiado tarde
—¿Entonces que sugieres genio? — pregunto con una ceja arqueada
Hanji miro a Mikasa con dulzura —Que en cuanto esté bien, le hables de lo que sientes, dile la verdad
Rivaille también miro a la pelinegra y suspirando cansado dijo — Ella me odia, si le digo eso me odiara mas
Hanji lo miro con amabilidad y cariño fraternal —Ella no te odia, es solo que ustedes dos son muy parecidos y por eso chocan, pero si aprenden a tenerse paciencia y que no siempre se saldrán con la suya, ósea que a veces tienes que ceder en algo y que no siempre podrás imponer tu voluntad, entonces estoy segura de que todo irá bien …— dijo dándole ánimos —¿ y qué dices?— preguntó al ver que solo permanecía en silencio observando a la chica mientras dormía
Este cerró los ojos y bajando el rostro esbozo una pequeña sonrisa — ya veremos luego…
Hanji exhaló resignada —Tu no cambias— dijo poniéndose de pie y dándole una última sonrisa alentadora a su amigo y saliendo de la habitación dejó a Rivaille solo, para que pensara bien las cosas.
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Pasaron unas horas más en las que Rivaille se dedicaba a beber te, leía un libro o veía desde la ventana como entraban los soldados en el campo, esperando impaciente a que la chica despertara, mucho dependía de eso. Por su estado delicado, no se le permitían visitas, pero siempre que Hanji iba a verla se encargaba de informar a los demás como seguía su salud, aunque siempre igual, hasta que no despertara no sabrían si habría daño a su memoria o a sus funciones cerebrales en general, lo más importante era que saliera de este estado de inconsciencia.
Rivaille camino hasta la ventana para ver el campo de entrenamiento por décima vez en esa tarde, la espera lo estaba matando. Volvió al sillón y tomo el libro que estaba leyendo, el cual era su único compañero fiel, en esa interminable espera. Cansado por su falta de sueño, a los cinco minutos sus ojos comenzaron a cerrarse de manera involuntaria, lucho por mantenerse despierto pero teniendo un cuerpo tan humano como cualquiera, no pudo más y se quedó dormido con el libro en la mano.
Pasados unos quince minutos más volvió a despertarse, al oír un leve crujido en la cama, el sueño se le fue de golpe. Con gran alivio y alegría, que nunca iba a demostrar, observo como los ojos de la chica parpadeaban repetidas veces. Intentando enfocar su mirada y poniéndose el dorso de la mano sobre su frente, trataba de minimizar la intensidad de la luz.
Los recuerdos de antes de su caída del caballo la golpearon de repente y de la impresión que se llevo al recordar, sintiéndose aun en peligro intento levantarse al instante. Al quedar sentada en la cama su primera reacción fue tocar su vientre, su bebe aun estaba ahí, eso la tranquilizo un poco; pero sintiéndose mareada, desorientada, muy débil, con el cuerpo adolorido, la boca y la garganta secas, se llevo una mano al rostro de nuevo tratando de cubrirse ya que la luz era demasiado intensa para ella, cegándola al punto que no lograba distinguir el lugar donde se encontraba. Aun asustada y con la respiración agitada volvió a recostarse.
Rivaille noto la sensibilidad hacia la luz que estaba sufriendo la chica y en un intento por ayudarla, deprisa cerro la ventana y las cortinas, dejando la habitación casi a obscuras, excepto por la luz tenue de una vela que, luego de ocuparse del resplandor que entraba por la ventana, encendió.
Mikasa aun con las manos en el rostro, permanecía acostada, respirando aceleradamente. Rivaille se acerco a ella con cautela, hablándole bajo de manera amable, casi como susurrándole
— Ackerman, tranquila, estas en el cuartel de la legión, estás en tu habitación a salvo y el bebe está bien, te golpeaste la cabeza y por eso pasaste casi tres días inconsciente
La chica se quito las manos del rostro, abriendo sus ojos poco a poco —¿de verdad en el bebe está bien? — pregunto antes que nada. Rivaille asintió y Mikasa soltó un suspiro de alivio
Rivaille le miro cual si fuera una criatura indefensa, mientras le apartaba un mechón de cabello del rostro — ¿porque lo hiciste? Todos estaban preocupados por ti — dijo tratando de disimular que él también lo estaba
Ella se quedo en silencio tratando de darle una mirada de enojo, pero estaba tan débil que ni eso le era posible y sintiéndose ofendida "por sus falsas palabras" con esfuerzo aparto la mano del sargento que estaba en su rostro y volteo hacia otra dirección, indicándole que no quería siquiera escucharlo.
Él al notar su reacción, suspiro y entendiendo el mensaje, se levanto de la cama y fue a ordenarle a alguno de los soldados que estuviese cerca de ahí, que fuera por la Sargento Zoe y la trajera de inmediato. A los pocos minutos llego la científica casi botando la puerta de un golpe
—¡Mikasa! ¡Ya por fin despertaste! ¡Estoy tan feliz! — afirmó escandalosamente la castaña mientras tomaba entre las suyas, una de las manos de la chica.
Mikasa como pudo le aparto la mano, mirándola dolida, ella también había tenido que ver en todo ese complot, más bien terminaría siendo la autora intelectual. Hanji entendió la situación y bajando el rostro con vergüenza dio un par de pasos hacia atrás, quedándose en silencio
Tras de ella entro la enfermera al lugar — Buenas tardes señora Ackerman… o señorita Ackerman… disculpe, la verdad no sé como referirme a usted— dijo algo avergonzada
La enfermera miro a Hanji y Luego a Rivaille —les ruego que me dejen a solas con ella, necesito revisarla— ambos salieron de la habitación en silencio.
Rivaille fue el último en salir, pero sin antes encontrar por última vez su mirada con Mikasa. Sintió como si le clavaran un puñal en el pecho, su mirada no era la de siempre, demacrada y ojerosa, pero sobre todo llena de dolor. Estaba acostumbrado que lo viera con odio y con enojo, mas no con tan tanta decepción y tristeza, haberle traicionado de esa forma ella nunca se lo perdonaría.
La enfermera empezó revisarla, su pulso y temperatura, al igual que el reflejo de sus pupilas hacia la luz; todo estaba normal.
—¿Recuerdas todo lo que sucedió antes de caerte y golpearte la cabeza? — pregunto con lápiz y papel en la mano
La chica viendo hacia su vientre y acariciándolo al mismo tiempo dijo un tenue —Si…
—Ya veo. Supongo que tienes hambre y sed— la chica asintió — te informo que tu cuerpo estuvo en inanición mucho tiempo, así que no podremos darte mucha comida de una vez, tendrá que ser poco a poco, así iremos aumentando la cantidad hasta que te recuperes del todo. Gracias al cielo no pareces tener secuelas de la caída, ahora solo debes alimentarte y reposar— dijo mientras seguía escribiendo
—¿Cuánto tiempo? — cuestiono algo impaciente
—Lo necesario. Desde ahora te notifico que estarás mas vigilada y espero que no vuelvas a intentar nada estúpido… ¿quedo claro? — preguntó viendo a la chica directamente a los ojos de manera desafiante, Mikasa no respondió, solo permaneció en silencio
La mujer más adulta empezando a tomar todas sus cosas dijo — algo mas, de ahora en adelante yo llevare tu salud, la sargento Hanji será relevada de sus funciones. Fui benevolente todo este tiempo y por la confianza que supuse había entre ustedes la instruí para que te atendiese, pero ya no más. Con esto me ha demostrado que es una mujer muy débil y que no tiene control sobre la situación. Yo hago las cosas de otra manera, el que no me obedezca tendrá que enfrentar las consecuencias— explicado todo esto, salió de la habitación
Mikasa nunca se había sentido tan frágil y desvalida. No tenía fuerzas ni siquiera para responder, peor para pelear, su cuerpo estaba débil, pero su alma estaba destrozada.
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Siete semanas después*
Durante las últimas semanas, Rivaille no había sido de capaz de ir a ver a Mikasa a su habitación, se sentía decepcionado de sí mismo, sentía que le había fallado y no tenía idea de cómo reparar su ofensa. Estaba enojado consigo mismo, sintiéndose un cobarde por no ayudarla a defender a su bebe, se sentía culpable por no haber tenido el valor de hacer algo, todo lo que ella había sufrido desde ese día en que lo escucho hablar con Hanji en su oficina, era su culpa y aun no tenía ni la fuerza para verla a los ojos.
Por otro lado, Erwin lo había mantenido ocupado con algunos asuntos de la legión, ya se estaban llevando a cabo los preparativos para la siguiente expedición fuera de los muros, habían muchas cosas que hacer y solo porque su estado de ánimo estaba por los suelos, el trabajo no podía ser hecho a un lado. A pesar de que se la pasaba pensando en ella tanto de día como de noche y que a veces no dormía porque sus pensamientos y recuerdos lo atormentaban hasta en sus sueños, había tenido la intensión de ir a verla varias veces, pero luego camino a su habitación se arrepentía. Se la pasaba entre entrenamientos, preparativos y papeleo, al pasar frente a la habitación de Mikasa cada mañana y cada noche, cuando salía y volvía a la suya, no podía evitar sentirse el peor ser humano de la historia.
Hanji se la pasaba como alma en pena todo el día, la enfermera Jones que ahora revelado su verdadera identidad como asistente de confianza del Dr. Moore (doctor encargado del experimento), no le permitía a Hanji si quiera acercarse a la chica y a su bebe, a los únicos que se les permitía verla era a Eren y a Armin, la Enfermera Jones pensó que no tendría nada malo que recibiera visitas de vez en cuando, ya que cada vez la veía más decaída y solitaria. Muchas veces se negaba a comer y eso iba en contra de los fines que ella perseguía, la salud del producto de ese experimento era su primera prioridad, así que por sugerencia de Hanji y apoyada esta por Erwin, decidió ceder un poco y permitirle a sus amigos visitarla.
En cuanto a la audiencia el plan había fracasado, el doctor Moore había convencido al comandante Daliz Zacklay de que el bebe era propiedad del estado y que en la lucha contra los titanes no había que andar con remilgos, a la humanidad cada vez le quedaba menos tiempo y probabilidades de sobrevivir se reducían y que así como se sacrificaban hombres en el campo de batalla, así había que hacerlo ahora. El comandante Zaclay falló a favor del doctor Moore y aunque Hanji y Erwin hicieron todo lo que estuvo a su alcance, no lograron convencerlo de lo contrario.
Cuando se dio el fallo unos de los más afectados con la noticia fue Rivaille, tenía muchas esperanzas de que todo se arreglara en esa audiencia, sin embargo todo parecía ir de mal en peor. Mientras tanto Mikasa en el cuartel de la legión, permanecía alejada de toda esa situación, decaída y triste estaba empezando a darse por vencida, no veía ninguna salida. Desde que la enfermera Jones se hizo cargo de ella, siempre estaba vigilada y permanecía recluida en su habitación, solo viendo por la ventana todos aquellos lugares en los que le gustaba estar y que antes de escaparse podía visitar. Siempre había un soldado de la legión sentado afuera de su puerta, impidiéndole el paso al cualquiera que no fuera una de las pocas personas que tenían el permiso para entrar. Rivaille no sabía que él no era una de esas personas, la enfermera Jones había dado orden de que él menos que nadie podía verla, temía que una discusión entre ambos alterara aun más el estado de ánimo de la chica, o por el contrario, la animara a intentar rebelarse de nuevo.
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—Vamos Mikasa come otro poco, casi no has comido nada— dijo un chico castaño sentado a la orilla de la cama donde la chica permanecía acostada viendo hacia a la ventana, ignorando lo que su hermano adoptivo le decía
El ojos esmeraldas suspiro con la mirada baja. Armin que estaba de pie a un lado de su mejor amigo, fue a sentarse al otro costado de la cama, tomándole una mano a Mikasa y dándole una mirada de comprensión dijo
—Sé que no tienes mucha hambre, pero tienes que comer aunque sea por tu bebe, recuerda que él necesita que te alimentes— Mikasa seguía ida viendo por la ventana. Armin y Eren se miraron mutuamente sin saber que hacer
—Ya se lo que vamos hacer— dijo Armin con voz entusiasta —probaré lo que hacía mamá conmigo cuando estaba pequeño y me negaba a comer…
Eren lo miro confundido. —Mikasa…—la llamo Armin, esta volteo el rostro para verlo y se sintió insultada cuando vio que Armin sostenia una cuchara en la mano que goteaba sopa sobre la sabana, este trataba de darle de comer en la boca, cual si fuera una chiquilla.
Mikasa lo miro seria — Armin no soy una niña— dijo algo enojada
El rubio acerco la cuchara más hacia la chica — pues actúas como una, cual si fueras una niña malcriada, ¿no lo entiendes? Por tu bien y del bebe tienes que alimentarte, un adulto si sería capaz de entender eso…— Mikasa sintiendo que Armin tenía razón, frunció el seño molesta
Armin se quedo de pie junto a ella esperando su respuesta —de acuerdo, dame la cuchara— dijo ella y él le sonrió
Después de que él le diera la cuchara, comenzó a comer como normalmente solía hacerlo, minutos después el plato estaba vacío —esa es nuestra Mikasa ¿verdad Eren? — dijo contento el rubio, Eren asintió con una sonrisa
—Mikasa no había querido agobiarte preguntándote esto pero…¿Por qué escapaste? — pregunto Eren contrariado — hay muchas cosas en torno a este asunto que no entiendo.. — dijo viendo el vientre de Mikasa
Rápidamente Armin le puso una mano en el hombro a Eren negándole sutilmente con la cabeza — Eren, no creo que este sea el momento, es mejor después…
Eren miro a Mikasa con tristeza y asintió bajando la mirada. Luego todos voltearon a ver hacia a la puerta cuando escucharon unos gritos provenientes de afuera de la habitación.
—¡¿Por qué no puedo pasar dices?!— esa voz era claramente del sargento Rivaille
—P-porque la Enfermera Jones, dijo que… usted y la Sargento Zoe no…no podían entrar— contesto un hombre muy asustado, seguramente el soldado que custodiaba la puerta
—Y esa ¡¿quién demonios es?! Puede ser la madre del rey pero a mí nadie me prohibirá entrar aquí ¡¿has entendido?! — Eren y Armin se quedaron viendo asustados al oír la autoritaria y aterradora voz de su superior
—S-si… ¡señor! — se escuchó decir por último antes de que se viera la figura del sargento bajo el dintel de la puerta
Armin y Eren se pusieron de pie de inmediato, haciendo el saludo militar. Rivaille los miro directamente —salgan, quiero estar asolas con Ackerman
Mikasa estaba de brazos cruzados viendo hacia a la ventana. Eren no puedo evitar contradecir esa orden — Sargento Señor, me temo que no es prudente que hable con ella en estos momentos…
Rivaille fue hasta él y lo tomó por el cuello de su camisa —y ¿a ti quien rayos te preguntó? ¡Salgan! ¡Ahora! — le gritó al chico, para luego soltarlo y verlo directamente a los ojos
Armin se estremeció de miedo, mientras Eren miraba con molestia a Rivaille sintiendo un gran enojo en su interior, estaba a punto de volver a contradecir al sargento pero Armin lo tomo de la muñeca y prácticamente lo arrastro hacia afuera, no era momento para discusiones y peor aun golpes.
Cuando Rivaille escuchó la puerta cerrarse, exhalo profundamente, como si estuviera echando fuera su ira y cambiando su expresión de severa a una mas relaja y tranquila, se sentó a un lado de la cama, viendo a la chica directamente, mientras ella seguía ignorándolo viendo por la ventana.
—Sobre lo que escuchaste ese día en la oficina de Hanji…— dijo tomándole una de sus manos a la pelinegra —solo escuchaste una parte de la verdad, yo no estuve de acuerdo con nadie para hacerte daño, yo…yo… no sería capaz de lastimarte, me enteré por Erwin hace unos di…
Mikasa volteó a verlo y le apartó su mano con rudeza —¿y cree que me voy a creer todo eso? ¡Usted no tiene alma, solo piensa en limpiar y en matar titanes!¡ya fui estúpida una vez, pero no volverá a pasar!
Rivaille chasqueo la lengua disgustado —¡tch! He venido para que hagamos las paces, no para que sigamos discutiendo ¡¿Cuándo vas a entender que jamás ha sido mi intensión herirte?! — dijo algo desesperado, ella seguía siendo tan terca como siempre
—¡Nunca!¡nuca lo voy a entender! ¡porque todo lo que sale de su boca son mentiras e insultos!¡nunca confiaré de nuevo en usted!¡nunca! — le gritó muy molesta y alterada sintiendo incluso una punzada de dolor en su vientre, todo este tiempo se había estado guardando todo loque tenia para decir, tal vez no era el mejor momento para sacarlo todo, pero tenía que hacerlo. Al sentir el dolor hizo una mueca de disgusto agarrándose el vientre, esos enojos le hacían mucho daño
Rivaille notó su reacción y se sintió sinceramente preocupado —¡¿estás bien?! —preguntó poniendo una mano sobre la que ella tenía en su abdomen
—¡No me toque! — le apartó la mano — y hágase a un lado que quiero levantarme un rato— dijo con una expresión ya más tranquila, Rivaille accedió a su petición y se levanto de la cama dándole espacio para que ella también lo hiciera.
Ya cuando ella estuvo de pie, el sargento continuó — ¿Cuándo dejaras de pensar que soy el malo? ¿La persona que siempre ha querido perjudicarte?
Ella cerró sus puños con fuerza —¡cuando deje de perjudicarme! ¡¿Como le llama a aprovecharse de una chica que está casi drogada para acostarse con ella y luego meses después confabularse con otros imbéciles tan despreciables como él para quitarle a su bebe?! — le gritó, con respiración agitada
Rivaille la miro contrariado —pero yo no…— no sabía como responder a eso
Mikasa lo tomo del cuello de la chaqueta y viéndolo directamente a los ojos, a punto de las lagrimas dijo — y luego por su culpa no pude escaparme y ahora tengo a un guardia todo el día en mi puerta ¡observando cada paso que doy! ¡Ni siquiera puedo ir afuera! Estoy aquí presa como si hubiera cometido un crimen, Cuando lo único que hice fue tratar de salvar a mi bebe de los buitres que ¡solo están esperando a que nazca para llevárselo! ¡¿Qué me dice contra eso eh?! ¡¿acaso estoy equivocada?! — ante la mirada de Rivaille, un par de pesadas lagrimas cayeron de los ojos de la chica. Esta sin parpadear lo veía fijamente esperando su respuesta, después de haber guardado tanto tiempo lo que tenia para decir, ya no podía mas con ese peso
El sargento sintió como si una bala le atravesara el corazón. Cuando se dio cuenta del dolor y la ira en los ojos de Mikasa, sin saber que decir o que hacer, se quedo callado viéndola, sintiéndose la peor escoria del mundo.
—¿Y ahora? ¿No me va responder? — exigió ella empuñando mas el cuello de la chaqueta del sargento
—…¿Que quieres que diga? ¿Si ante ti siempre seré la peor basura de todas? — dijo viéndola seriamente y tomándola por las muñecas la hizo que lo soltara
Mikasa se sintió un poco mal interiormente, aunque quería odiarlo y se esforzara por hacerlo, no había tenido éxito en su tarea. Aunque intentara hacer oídos sordos a sus palabras, una pequeña parte en ella siempre le decía que debía creerle, que él era sincero y todo había sido una cruel jugarreta del destino o simplemente mala suerte. Pero no, su orgullo decía que él era la persona que más daño le había hecho y debía odiarlo con toda su alma.
—Usted es un cobarde… se esconde detrás de un par cuchillas y de su fama, pero ¡a mí no engaña! Porque yo sé cómo es usted en verdad.. y ¡lo odio! ¡Lo detesto! ¡No soporto estar cerca de usted! ¡Lo odio!
Rivaille sonrió de lado — ¿no soportas estar cerca de mi? ¿Pero y esa noche en la que te hice el amor? ¿Que no me pedias mas y te aferrabas a mi cuerpo como si quisieras que nunca acabara? — Mikasa se puso colorada hasta las orejas y volteo el rostro
— Deja de fingir que me odias, que entre más me lo dices menos te creo… — dijo algo altanero, mas nunca se espero la bofetada que Mikasa que le atajaría en la mejilla
Golpeándole el rostro con todas sus fuerzas, Mikasa le grito — ¡Cállese! ¡Cierre la boca! ¡Salga de aquí! ¡No quiero verlo nunca! — y empezando a golpearle el pecho con ambas manos, la chica siguió con su reclamo — ¡maldigo el día en que lo conocí! ¡Maldigo el día en que dormí con usted! ¡Lo odio con todas fuerzas! ¡lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! — repetía una y otra vez mientras le golpeaba el pecho y sollozaba sin parar
Rivaille, permanecía de pie soportando todo lo que la chica tenía que sacar, era lo mínimo que podía hacer por ella. Aunque el golpe en la cara le ardía y los golpes en el pecho le dolían, lo que más lograba lastimarlo eran sus palabras. Quería creer que solo estaba dolida y que no lo decía de verdad, pero sentir tanto rechazo de una persona tan importante para él, le hacia sentir mucho dolor y más culpabilidad, si eso fuera posible.
Unos momentos después víctima del cansancio, paro de golpear el pecho de su sargento y se quedo de pie con la manos aun en él y la respiración agitada. Rivaille la rodeo con sus brazos y la hizo contra pecho abrasándola con ternura. Ella dejándose abrazar empezó a llorar sobre el pecho del pelinegro, mientras él le acariciaba el cabello y le daba un par de besos en la frente.
—Tengo miedo…— susurraba ella entre sollozos. Él sin saber que decir la abrazo más fuerte
Pasaron así unos minutos más, hasta que Mikasa comenzó a calmarse. De repente sintió como salpicaba un líquido en el suelo, de inmediato se separaron y voltearon a ver hacia el piso.
—¿Que paso? ¿Que eso? — preguntó sorprendido y algo horrorizado él, mientras Mikasa al separarse de Rivaill, limpió las lagrimas de sus ojos y mejillas
Levantando un poco su falda y abriendo sus ojos con asombro vió un charco de liquido tranparente y amarillento bajo sus pies —yo… yo…— tartamudeó empezando a sentir una sensación incomoda en la boca del estomago
—¡¿Que pasa aquí?! — dijo enojada la Enfermera Jones, al abrir la puerta y encontrarse con la escena
Rivaille estaba punto de responder, pero un grito de dolor de parte de Mikasa lo hizo enfocarse en ella al instante, ayudándola a sostenerse, porque del dolor apenas podía estar de pie —¡¿qué sucede?! — pregunto asustado
—¡Aah! — Gritó adolorida de nuevo —¡me duele!¡ Ah! ¡Me duele mucho! — dijo aferrándose fuertemente a la tela del vestido que cubría su vientre
Jones de inmediato aparto a Rivaille, quien confundido por la situación no opuso resistencia
—¡¿que le sucede?! ¡Respóndame! — pidió desesperado, al oír a Mikasa gritar de nuevo
Jones sostenía a la chica y la sentó en la cama —es por esto que no quería que usted la viera, después de esa caída su estado era delicado, ¡ cualquier disgusto podría acelerar el proceso del parto! — decía al mismo tiempo que le tomaba el pulso y empezaba a revisarla
—¡¿Ha, dicho parto?! — preguntó nervioso
—¡Si! ¡¿Que esta sordo?! ¡Ahora le pido que salga! ¡Vaya y llame a la sargento Zoe, necesitare ayuda con esto!
—Pero… — replicó él, sintiéndose desfallecer ahí mismo, el charco de liquido raro manchando el suelo, mas los gritos de Mikasa eran demasiado para él
Ella lo miro de manera autoritaria — ¡vaya! ¡Ahora! Dígale que necesitare, toallas limpias, hilo, aguja, agua caliente, tijeras, alcohol y todo lo que le explique ¡Dígale que lo consiga y venga ya! — Rivaille con los ojos bien abiertos y casi en shock por las palabras de la mujer, dio un par de pasos hacia atrás
Dudas existenciales corrían por su mente. ¿hilo?¿agujas?¿tijeras?¿agua caliente?...¿iba a ser un parto o una sesión de tortura? Nunca antes había presenciado un parto, pero a su parecer seria lo segundo. El rostro de Mikasa no mentía, parecían estarla matando, sus gritos se oían en toda la habitación hasta el pasillo, con ambas manos apretaba las sabanas y cerraba fuertemente los ojos, mientras fruncía el seño y apretaba los dientes antes de volver a soltar otro grito. Se sentía más asustado que cuando estaba a punto de ser comido por una turba de titanes sin cerebro, simplemente era algo horrible.
Su corazón dio un brinco de susto cuando la doctora volvió a gritarle —¡¿que espera?! ¡Vaya ahora mismo! — volviendo a la realidad, salió a toda prisa de la habitación en busca de Hanji y pobre ella si no aparecía rápido, después de haber visto todo eso estaba con los nervios de punta, cerca de que le diera un infarto.
Mas no sabía que este solo era el comienzo de una noche llena de angustia, desesperación, ansias y zozobra, pero que al final resultaría ser uno de los mejores y más felices momentos de su vida, cuando por fin tuviera en sus brazos ese ser tan frágil y delicado que lejos de ser lo que todos esperaban, les daría una enorme sorpresa.
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Eso es todo por hoy :p espero les haya gustado y espero sus comentarios de que les pareció el capítulo x3 recuerden, ¡es gratis! xD Follows y Favs también son gratis y si les gusto la historia así no les pierde :p
Para el otro capítulo una sorpresa xD algo que algunos seguro se esperaban, pero creo que mas de alguien se quedara con cara de WTF?! O.o xD
Aclaraciones:
A la personas inconscientes no se les puede dar de comer ni beber, ya que pueden asfixiarse y morir, eso es lo queremos evitar xD que mueran… o los líquidos pueden irse hacia sus pulmones (la persona no está consciente y no traga) D:
No le pongo suero: las personas pueden ser alimentadas por vía intravenosa, el suero lleva los nutrientes que el cuerpo necesita y en SNK ya se demostró que existen las jeringas y agujas, pero no sé si exista el suero, tal vez esa tecnología es muy avanzada todavía, así que mejor decidí no ponerlo por falta de tiempo a investigar, pero estoy segura que en los tiempos medievales eso no debió existir xD en SNk aún no se habla de eso, o no me fijado xD.
¡Nos vemos en el próximo queridos! ¡Cuídense! :D
¡Les agradezco inmensamente su apoyo!
Bye! bye! :D
