Disclaimer: Digimon no me pertenece, tampoco sus personajes.


Capítulo VII

Bodas

Este es un día muy ajetreado. Y como no, al día siguiente será la boda de Tai y Mimi. Finalmente, Tai se atrevió a pedirle matrimonio a la castaña, en una reunión de amigos y delante de todo el restaurante. En cuanto el castaño le puso el enooorme anillo enfrente a Mimi, ella no hizo nada más que decir Sí y ponerse a llorar abrazada a su futuro esposo.

Kari camina de acá para allá, recogiendo la ropa del tendedero, poniéndola en la secadora, sacándola, planchándola y colgándola en los armarios, llamando a la tintorería cada cinco minutos para saber si su vestido y el traje de su hermano están apunto… Y mientras, Tai en el sofá, cayéndosele la baba, echando la siesta.

La morena se pone enfrente del sofá, pone los brazos en jarras e inclina la cabeza ligeramente. Se acerca lentamente a su hermano, y cuando está cerca de su oído…

-¡DESPIERTAA!

Tai abre los ojos, grita como una niña y se tira al suelo en posición fetal.

-¡NO ME MATÉIS, SOY MUY JOVEN PARA MORIR! ¡LLEVÁOS A MI HERMANA, AÚN NO HA VIVIDO NADA Y NO ECHARÁ NADA EN FALTA! ¡MAÑANA ME CASO, PIEDAAD!

-Gracias por el amor que se nota que me profesas, hermano.

Tai mira hacia arriba y ve a Kari con una expresión de enfado en su rostro.

-Lo decía de coña, yo te quiero mucho y…- Tai se ve perdido.- ¡Por favor no me mates tú!- se abraza a las piernas de su hermana lloriqueando como TK cuando su madre casi le quita la moto.

-Tai, necesito que hagas algo en casa. Vale que estés trabajando, que estés cansado y que mañana te cases, pero yo no puedo con todo.

-Es que hacer las tareas domésticas no es nada agradable.

-Dímelo a mí. Pero Tai, hoy debes hacerlas tú. Aparte de que no estás haciendo nada- Tai iba a interrumpir.- Echar la siesta no cuenta- cerró la boca.- Necesito recoger la ropa del tinte, ayudar a las chicas con los vestidos, maquillaje y todo eso… Así que o haces esto, o yo no volveré a hacerlo nunca.

-Vaale, me quedo aquí.

-Gracias Tai.

Kari abraza a su hermano y sube rápido las escaleras. Se pone un pantalón corto vaquero, una camiseta azul de tirantes y unas converse azules. Coge su bolso negro, móvil y llaves de casa y coche y sale de casa despidiéndose de su hermano, que está fregando los platos.

Se mete en el coche y va rumbo a recoger a sus amigas. La primera en subir al coche es Yolei, luego Mimi y luego Sora. Pasan la tarde entera comprando vestidos y mirando peinados en las peluquerías. Después se compran el maquillaje y Kari las lleva a casa.

Cuando Kari llega a su casa con los trajes para la boda, ve la casa totalmente reluciente. Luego mira al sofá y ve que Tai está durmiendo con un delantal rosa de flores y un pañuelo morado en la cabeza. Eso sumado a que lleva un chándal azul de piolín… da muy mala imagen. Sin embargo, ella sonríe. Luego huele a comida y se da cuenta de que Tai ha preparado la cena para ella. Le apaga la televisión a su hermano y le tapa con una manta. Sube la cena a su cuarto, se da una ducha, se toma la cena mientras mira las cosas en su portátil y se acuesta. "Mañana será un laaaaargo día!, piensa.

Al día siguiente…

-¡Taaaai! ¡Levántate!

El castaño empieza a abrir los ojos lentamente, acostumbrándose a la luz.

-¿Qué hora es, sister?

-Las nueve de la mañana. Tienes que darte prisa, a las once tienes que estar en la iglesia.

-Voy.

Tai se levanta a duras penas y se mira en el espejo del salón. La chica del espejo hacía los mismos movimientos que él.

-He perdido mi reputación de hombre por completo- se dice, y sube las escaleras directo a su baño para cambiarse.

Una hora después, Tai ya está arreglado, peinado, perfumado y con los anillos en el bolsillo de la chaqueta. Kari todavía se está peinando, y todavía no se ha puesto el vestido. Finalmente, a las once de la mañana, Kari ya está vestida y peinada.

Kari conduce para ir a iglesia. Deja a su hermano allí en compañía de su novio, Matt y Joe. Mientras, ella va a casa de Mimi para ayudarla a arreglarse.

A las once y media, Mimi ya está vestida y maquillada. Salen de la casa y van rumbo a la boda. Cuando llegan, Sora y Yolei las esperan en la puerta de la iglesia, ya que las tres son las damas de honor. Sora lleva un vestido hecho por ella misma y un peinado precioso. Yolei, en cambio, lleva un vestido elegido por y un peinado práctico.

La música de boda comienza a sonar. Por la puerta aparecen las cuatro chicas vestidas preciosas para el gusto de los presentes. TK mira a su chica con lujuria, igual que Matt mira a Sora.

La boda comienza y a cada tanto, Kari se limpia las lágrimas bajo la mirada tierna de su hermano, que la sonríe. Después de la boda comienza el banquete, y mientras la gente come, Mimi y Tai se dan piquitos o morreos de vez en cuando. En la hora del baile, después de bailar con Mimi, Tai baila con su hermanita.

-Creí que Mimi saldría de la iglesia corriendo.

-Ya ves que no ha sido así, Tai.

-No sé por qué lloras tanto peque, no me iré de tu lado.

-De momento… Pero te vas a ir pronto. Me he acostumbrado demasiado a tenerte en casa y a plancharte la ropa.

-Lo sé. Pero ten en cuenta que no me vas a perder nunca. Aunque me vaya.

-Lo sé Tai. Eres mi hermano, sé que estarás conmigo.

Después de estas confesiones, lo hermanos se abrazan y se les escapan algunas lágrimas. Luego Kari baila con TK, y este le pide que se vaya a vivir con él. Pero Kari no quiere, ella prefiere que TK se mude con ella, porque no piensa abandonar jamás su hogar. Ahí es dónde ella se ha criado y no lo dejará tan fácilmente. Fue el sitio que les dejaron sus padres, y eso es sagrado. A TK le parece una buena idea, no la obligará a nada.

-¡Que se besen!- grita un primo de los Kamiya. Kari le mira, se acerca a él, le abraza y se ríe.

-¡Beso!- anima Kari.

El nuevo matrimonio Kamiya se besa delante de todo el público. Luego Tai baja del escenario, sube a Kari y luego a TK y luego sube él.

-¡Beso!- anima esta vez Tai. Kari niega sonriendo y tapándose la cara, muerta de vergüenza.

-¡Venga Kari, besa a tu rubio potente!- grita Matt. La pareja sonríe y se dan un beso apasionado que deja a Kari colorada.

Definitivamente, esa familia será la más feliz de todas, simplemente, porque se tienen los unos a los otros. Y los hermanos Kamiya lo saben mejor que cualquiera.


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