Escuchaba oculto el reporte de Ladydevimon; su plan de destruir la cuidad del comienzo y que se pasó cayera la única que quedaba con cuerpo supremo a su servicio había funcionado, pues sabía que esta le traicionaría, tarde o temprano le traicionaría, al igual que los otros se unió a él ya en ese nivel, por lo que dudaba que pudiese controlarla por completo, mejor evitar riesgos. También había funcionado el destruir a los digimon de tipo sagrado, todo con una doble finalidad, eliminar cualquier digimon de tipo sagrado de forma definitiva y de paso cualquier amenaza por parte de aquello que estos custodiaban. Como odiaba a los digimon de tipo sagrado.
- Que no pudieses coger la espada significa que todavía hay digimon de tipo sagrado – estaba malhumorado, aquello era un error grave, ahora no sabían dónde estaba la espada – y creo saber de quienes se trata – murmuro para sí de forma que ni Ladydevimon ni los que estaban en la estancia
- Nos aseguramos de destruirlos a todos – dijo un ángel demoniaco, Devimon
- ¿También a aquellos que acompañaban a los niños elegidos? – compuso una sádica sonrisa – por ese fallo vuestro; establecer nuestro orden en este mundo será más complicado
- Los buscaremos y destruiremos, amo – aseguro Ladydevimon
- No, ellos iran a vosotros; por ahora seguid controlando la isla File, debe estar bajo nuestro control entero si queremos adueñarnos de la sabiduría que ocultan las ruinas
- Si, amo – respondieron ambos
Esperó a que ese par se marcharan, para volverse hacia un tercer digimon que había en la sala, era un Phantomon
- Ese pequeño trabajo que te comente, lo realizaras en el momento oportuno; ya conoces mis condiciones.
(***)
Tras la pelea en la que liberaron a Meramon, regresaron a las ruinas, no podían retrasarse más, una vez dentro del perímetro de seguridad, mientras cocinaban al aire libre el pescado, Joe relataba todo lo ocurrido; así como el modo de actuar de Kari.
- Tai, se nota que Kari es tu hermana – dijo Agumon admirado
- Es cierto, a este paso me quita el puesto de líder
- ¿Acaso nadie se da cuenta que eso fue una imprudencia? – pregunto TK molesto
- Claro que lo fue – admitió Kari – una imprudencia calculada y necesaria, pero eso no es lo importante
- Cierto – dijo Sora – por lo que contáis hay que dejarlos inconscientes o fuera de juego y usar el poder de los dispositivos
- Tenemos que encontrar el lugar donde fabrican ese artefacto – recordó Matt con fastidio
- Tiene que estar en esta isla; según Genai esto no está ocurriendo en el continente – aporto Izzi – debe ser un lugar con el suficiente poder y energía
- Deberíamos ir al monte Mugen – sugirió Patamon – si lo hiciéramos podríamos ver desde lo alto cualquier base del enemigo
- O meternos en la boca del lobo – dijo TK - recordad lo que ocurrió la última vez que subimos ahí – dijo en un tono que contenía dolor y rabia
Todos sabían de lo que estaba hablando TK, él estaba marcado por esos sucesos en particular. Kary lo contemplo en silencio, completamente seria, aquello no tenía por qué volver a ocurrir, pero era probable que pasara si no se tenía cuidado, ya que no sabían a quien se estaban enfrentando.
- Si vamos a ese lugar, dados sus antecedentes, es posible que nos ataquen e incluso nos veamos envueltos en una pelea que incluso pueda superarnos – hablo al fin Izzi
- Podríamos usar algo de carnada – propuso Kari – un cebo, un caramelito para aquellos que estén tras esto
- Ni hablar – intervino Gatomon mirándola con gran enfado
Para todos estaba claro que ellas dos se estaban comunicando de alguna manera; aunque con malas caras y miradas frías
- ¿De qué habláis? – pregunto Piyomon
- No tiene importancia – respondió Kari – solo era una idea
Escucharon a alguien que se acercaba, eso cesó la conversación de todos, manteniéndose alerta; sus pisadas producían un golpeteo metálico contra el suelo; pocos segundos despues vieron quien era, o más bien quienes eran. Andromon y Monzaemon.
- Me alegra encontraros – dijo Andromon – os estábamos buscando, hay algo que deberíais saber
- ¿De qué se trata? – pregunto Tai
- Hace unas semanas a fábrica de esta isla cayó en manos de los digimon demonio, Devimon y Ladydevimon, ellos comenzaron a alterar los patrones de producción, ahora producen oscuridad, de ahí salen los artefactos que dañan a los digimon
- Andromon, ¿esta isla perdería su vida si la fábrica fuese dañada? – preguntó Izzi
- Quedaría desértica al consumirse su energía – intervino Centarumon – la isla consume energía y la fábrica se la proporciona; estando la fábrica bajo el control de la oscuridad...
- Lo que le proporciona es energía oscura – dijo TK con voz gélida y el rostro completamente frio – maldito Devimon.
- Tenéis que destruir la fábrica –dijo Monzaemon
- La fábrica está al otro lado de la isla; ir hasta ella supone salir a campo abierto – repuso Matt – y exponernos a nuestros enemigos
- ¿No hay algún modo seguro de ir? – inquirió Sora
- Podéis ir por el alcantarillado desde el país de los juguetes
- No me gusta ese sitio – se quejó Mimi – huele mal
- A mí me parece buena idea – dijo Kari – será mejor atacar el lugar desde dentro que desde fuera
- Pero, ¿de verdad vamos a destruirlo? – dijo Joe - ¿No hay otra forma de hacerlo¿
- Podríamos destruir el programa que genera los anillos – propuso Izzi, pero me llevara tiempo y en el momento entremos no se cuanto tendremos
- Trataremos de proporcionarte tiempo – dijo Matt – así dejamos lo otro para cuando no tengamos otra opción
Todos asintieron, parecía el mejor modo de proceder; ahora solamente debían descansar y prepararse para aquello que iban a hacer; se habían propuesto mentalizarse en serio y no hacer las cosas sin más. Unos días después, los ocho humanos y ocho digimon, partieron, sus amigos los esperaban
(***)
Caminaron en silencio por el bosque, por un lado no tenían mucho más de que hablar por el momento y por el otro así evitarían alertar a nadie, pretendían ser tan silenciosos como un fantasma. No sabían quién podía o no ser un enemigo, se sentían como vigilados a cada paso que daban. De repente dos digimon les cerraron el paso de golpe, eran Mogiamon y Frigimon, parecían estar poseídos.
- Nosotros nos encargamos – dijeron Tai y Matt al mismo tiempo – vosotros seguid adelante, os alcanzaremos.
El resto del grupo serio hacia el país de los juguetes en cuanto tuvo ocasión; mientras Tai y Matt luchaban junto a Greymon y Garurumon para hacer frente a los digimon de hielo. Los digimon comenzaron a intercambiar ataques, chocando en el aire y creando pequeñas indas expansivas. Era un combate difícil, el poder de la oscuridad los había hecho fuertes, pero no era nada que Greymon y Garurumon no pudiesen afrontar. Greymon aprovechó un descuido de Frigimon para tirarlo colina abajo
- Necesitaremos combinar nuestros ataques para vencerlos – dijo Garururmon
- Entendido
- Ataque carámbano – lanzó su técnica especial Mogiamon
- Atacad ahora – dijeron Tai y Matt
- Mega llama
- Fuego de Zorro
Los ataques se fusionaron, como tantas otras ocasiones, deshaciendo el carámbano de hielo que les había sido arrojado y alcanzando, aunque con menor energía a Mogiamon, quien grito a causa del fuego; al ser del tipo hielo el fuego le causaba daño, finalmente calló inconsciente
- ¡Soy Frigimon! – el otro digimon había regresado a escena
- A por él, Greymon – animó Tai a su digimon
- Yo me encargo de liberar a este – dijo Matt señalando el inconsciente Mogiamon – Garurumon, ayuda a Tai y Greymon con Frigimon
- Entendido Matt
Garurumon se unió a Greymon en la lucha con Frigimon minetras Matt usaba su dispositivo digital con Mogiamon. Greymon detuvo el avance de frigimon sujetándolo con sus puños, comenzando entonces a empujarse el uno al otro en lo que parecía un duelo difícil
- Fuego de Zorro – aprovecho Garurumon para golpear a Frigimon con su ataque en cuanto tuvo un ángulo de tiro limpio.
No consiguieron dejarlo inconsciente, pero si debilitarlo lo suficiente para inmovilizarlo
- Ahora Tai – Dijo Greymon
Tai apunto a Frigimon con su dispositivo liberando también al digimon de la oscuridad que lo había poseído. Después de todo, se despidieron de los dos digimon de hielo quienes se mostraban agradecidos.
- Vayamos con los demás – dijo Tai
- Es muy tarde, no creo que los alcancemos – dijo Matt – se ha hecho tarde, vayamos directamente a la fábrica o al bosque que había antes de salir de ella
- Está muy lejos Matt
- Iremos en Garurumon y esperaremos a los demás
- De acuardo
(***)
Al llegar al país de los juguetes, Monzaemon, les mostro el lugar por donde entrar, el alcantarillado central de la ciudad
- Sigue sin gustarme – dijo Mimi – la vez anterior nos encontramos con los Numemons
- Vamos Mimi, no es el momento de ponerse en plan remilgado – dijo Sora
- ¿Creéis que Tai y Matt estará bien? – inquirió Joe
- Los seis, junto a los digimon, caminaron por el interior del alcantarillado, bordeando la acequia que había en su interior; seguían todos a Izzi, que era el encargado de abrir la marcha. Kari, que no conocía el lugar, procuraba no perder de vista a los demás. Tras veinte minutos caminando, llegaron a la entrada secreta a la fábrica
- ¿Cuál es el plan? – preguntó TK, repasar el plan antes de ejecutarlo estaría bien
- Mientras vosotros os deshacéis de los guardas de la factoría, Izzi y yo nos encargamos de la base de datos que da la orden
- Parece fácil
- Lo difícil será encontrar el cerebro de la fábrica – manifestó Izzi – Andromon me dio un plano de la fábrica, pero en el no salen dibujados los pasadizos
- ¿Y el sitio en donde estaba la pila? – pregunto TK – podía estar ahí cerca
- Bueno, si nos quedamos aquí hablando no avanzaremos nada – dijo Sora
- Adelante pues
Entraron al pasadizo, recorriendo su trazado sinusoide y ascendente hacía la fábrica. Al llegar al final del tune dieron con una compuerta cerrada. Decidieron abrirla con cautela, era la compuerta de acceso.
- Bakemons – dijo Gatomon al asomarse – son muy numerosos
- Entonces no podremos véncelos – se desanimó Palmon
- Si podremos, si trabajamos en equipo – aporto Patamon – tengo una idea
Entraron suavemente y con sigilo. Kari cogió una fina barra de hierro que había apollada dobre la pared. Iban a poner en práctica la idea de Patamon; rodearlos y reducirlos antes de que pudiesen reaccionar. Esperaban que no hubiese ningún otro digimon con rango superior en el lugar.
Los digimon comenzaron a atacar a los Bakemon, dejando el paso libre; Izzi aprovecho esto para internarse en el lugar, seguido por Tentomon, TK y Kari.
- Era por aquí dijo el pelirrojo señalando un pasillo oscuro cuya temperatura estaba elevada – manteneos alerta, no sabemos que habrá por aquí
Siguieron a Izzi hasta el lugar, entrando en una estancia en la que había un gran ordenador
- Todo tuyo – le dijo Kary señalando los ordenadores con la cabeza, todavía aferraba la barra de hierro, no era muy pesada, pero tampoco es que fuese liviana
- ¿Para qué es la barra de hierro? – Preunto TK
- Tiene muchas utilidades
- Tenémos que cubrir a Izzi – dijo Tentomon
Izzi estaba atareado con el ordenador, con la misión que tenían; los otros tres estaban vigilando y guardándole la espalda a Izzi. De repente los vieron, se acercaban a ellos. Un grupo de Phantomon
