La semana paso rápida. Ryoma y Tezuka entrenaron como siempre, todos los días casi todo el día. Y aunque entrenaran y entrenaran y Sumire les afirmara que estaban listos, los chicos no tenían la confianza. No se sentían preparados, incluso ryoma había perdido esa confianza que siempre tenia e incluso la arrogancia.
Mañana iba a ser el día. Todos ya habían preparado su maleta desde hace una semana, estaban tan emocionados que ya no podían aguantar las ganas. ¿! Viajar hasta Europa ?! ¿Quien no estaría emocionado por eso?
Antes del viaje, eiji propuso hacer una mini fiesta para atraer la buena suerte. Como siempre eiji decoro todo el lugar -su casa- con decorativos infantiles, colores brillantes y muchos globos y serpentinas. Tezuka y Oishi trajeron los refrescos. Kawamura y Ryoma prepararon unos sushi. Claro que todos estaban sorprendidos de las muy-escondidas habilidades de cocina de Ryoma. Inui quiso preparar un ponche pero por temor a que los envenenaran, comentaron que con los refrescos estaban bien. Sumire también fue invitada, claro que después de que la invitaron les redujo unas cuantas millas a los chicos.
El tiempo paso, todos estaban pasando un tiempo magnifico. Aventándose globos, serpentinas, refresco y unas frituras que eiji tenía guardadas. Los chicos se estaban divirtiendo, la primera vez desde que Fuji había seguido su camino. Ahora estaban afuera, con cubetas de agua fría, aventándosela al de a lado mientras que Tezuka –el afortunado de tener la manguera- mojaba a todos y los derrotaba.
Un señor ya en su tercera edad salio un poco después de que eiji había declarado Tezuka como el ganador. Se asomo ligeramente de la ventana mientras alzaba una mano – la cual estaba arrugada ya por la edad- pesadamente.
"Q-que están haciendo? Mocosos, es media noche!" la voz del mayor sonaba ronca, parecía que algo le estaba raspando en su garganta.
El sonido de la noche respondió. Todo quedo en silencio, la calle estaba vacía excepto por los pedazos de globos de colores rotos. Eiji no pudo aguantar la risa y se empezó a carcajear ya adentro. Los demás, excepto Tezuka y Ryoma, los siguieron.
"hahaha, por eso nunca salgo en las noches" eiji dijo. Apenas pudiendo hablar por el dolor de panza y la risa incontrolable. "me da miedo"
Sumire miro fijamente a eiji, enojada y sentida. No era de la misma edad pero de seguro para ellos ella ya era toda una anciana.
Y el cuarto se quedo cayado. Nadie dijo nada.
Sumire lo dejo así, pero aprovecho el momento de silencio para decirles algo que era muy importante. Y aunque podía dolerles demasiado era sumamente importante.
"escuchen, chicos" empezó Sumire. Miro a cada uno de ellos fijamente, su voz seria. "cuando vayan a Europa por el torneo…quizá vean a alguien conocido ahí." Paro para ver las reacciones de cada uno.
En ese momento todos entendieron a quien se refería. Fuji. Entonces se había ido a Europa.
Sumire prosiguió.
"por su propio bien les voy avisando que…Fuji…cambio por bien" Era obvio que no se lo creía pero por algo lo decía.
"que clase de cambios?" pregunto Tezuka. Su voz normal, fría y firme.
Sumire miro a Tezuka y después desvío la mirada hacia una vasija china, muy cara y fina.
Después de eso, Sumire les contó sobre la actitud que Fuji tenía ahora. Siempre con cuidado a no herir los sentimientos de ciertas dos personas. También les contó sobre el cambio de apariencia. La verdad era que ella no lo ha visto pero su padre se aseguro de que ella supiera y más importante que sus 'amigos' supieran. Después de todo, el no quería distracciones para su hijo.
Todo estaba callado cuando Sumire termino. Ella miro a cada uno de sus estudiantes y casi hijos en busca de aquella alegría que les había quitado un momento atrás.
"podemos hacerlo" se oyó desde atrás. "si el padre de Fuji no quiere distracciones para su hijo entonces nosotros no le daremos ninguna. Después de todo, no es como si quisiéramos hablar con el"
Todos se quedaron viendo a aquel niño con ojos dorados. Los cuales brillaban como siempre lo hacían cuando había algún desafío. ¿Acaso esto era un desafío para el?
Sumire sonrío complacida por la actitud de Ryoma. El siempre la sorprendía.
Y derepente, el cuarto en el que estaban ya no se sentía esa briba mala que hace poco los estaba estrangulando. Todo se había relajado un poco, como si el tema que ahorita estaban platicando nunca hubiera sido dicho.
Todos sonrieron y asintieron. Podían hacerlo.
La noche paso rápida después de eso, todos siguieron con su guerra de frituras y refresco. Incluso Sumire se unió.
Parecía una foto -de las tiernas en las que no puedes evitar decir un 'aww'- todos los del equipo de tenis, dormidos en el suelo o en los sillones. Regados por toda la casa como si fueran bebes que duermen en donde caigan.
6:00. A.M.
Los papas le habían concedido la casa a eiji ya que sabían que era responsable y un gran hijo. Sobretodo muy responsable. Ellos se habían ido a un hotel muy cerca de la casa por si algo les hacia falta. Ellos iban a regresar a las seis de la mañana para despertarlos para su viaje a Europa.
Un grito de furia se oyó por lo menos a cinco cuadras alrededor de la casa de los eiji's. Todos despertaron en ese instante, todos menos eiji quien estaba tapado con su cobija roja, su favorita.
"que le hicieron a mi casa! Parece que cayo un bomba!" exclamo el padre furioso. "eiji!"
El nombrado brinco de su lugar y miro a su padre con miedo. Casi parecía un gato recién abandonado, con miedo al mundo exterior. O bien un gato enfrentándose a un perro furioso.
"eiji kikumaru! Que paso aquí!" exclamo furioso el padre. La mama camino a lado de su esposo y gentilmente puso su mano en su hombro.
"una fiesta" respondió tímidamente el pelirrojo. Mas bien preguntando que respondiendo.
El padre no pudo decir mas, la rabia lo estaba controlando. Prefirió salirse de su casa y ya no ver el tiradero que había.
"es mejor que se arreglen para su viaje, ya son las 6:20" la madre dijo no viendo a nadie mas que a la puerta por donde su esposo salio y después el tiradero. Su cara torcida con horror.
Sumire camino hacia la señora kikumaru y le dio una leve reverencia.
"siento mucho el tiradero" su voz arrepentida y avergonzada.
La señora sonrío a Sumire y movió su cabeza en un no.
"esta bien" le aseguro.
Todos se fueron a arreglar después de eso, Sumire se quedo platicando con la señora kikumaru. No tardaron mucho en arreglarse, y Sumire tampoco lo hizo. Eiji se despidió de sus padres y pidió disculpas de nuevo. Después se pararon en un pequeño local en el que vendían desayunos. Corrieron hacia el aeropuerto el sol apenas apareciendo en el cielo. Una vez adentro de la sala para abordar, todos se separaron a ver las tiendas del alrededor.
Eiji y Tezuka fueron los únicos que se quedaron sentados. Estaban perdidos en sus pensamientos. Curiosamente, ambos eran sobre Fuji. Y es que acaso había cambiado tanto? Cada quien tuvo diferentes imágenes de cómo es que verían al nuevo Fuji.
El pelo largo hasta debajo de los hombros. Pintado de negro o quizá güero. Con un bronceado recién hecho. Camisa con comentarios racistas, pervertidos o quizá con simples dichos. Pantalones demasiados grande para su cuerpo. Siempre junto a chicas populares que piensan que es genial por su pelo. Con los ojos siempre abiertos y con una sonrisa de tonto.
O quizá se había hecho emo. El pelo medio largo y con una mecha tapando su ojo izquierdo. Su camisa de cuadros o rayas o gráficos abstractos. Los pantalones largos y entubados. Siempre utilizando negro en alguna cosa. Una muñequera en una de sus muñecas o un listón con el nombre de su banda favorita.
7:30.
Una voz femenina se oyó por el altavoz. El vuelo que los de seigaku iban a tomar para Inglaterra iba a partir en ese momento y estaba pidiendo que los pasajeros formaran una fila para dejarlos entrar al vuelo y chocar sus boletos.
Los del equipo de tenis se formaron rápidamente y entraron al avión. Olvidaron los asientos asignados que tenían y eligieron sus propios asientos dentro de los que podían. Tezuka y Oishi se sentaron juntos. Momo y Kaido. Ryoma y Eiji. Inui y Kawamura. Y Sumire se sentó junto a un señor de su misma edad que casualmente tenia los mismos gustos que ella.
Así, los de seigaku partieron hacia Inglaterra para enfrentarse con algo que habían superado y ya no querían volver a enfrentarlo. Tezuka y Ryoma iban determinados a ganar. Ganar el torneo y ganar a su amigo de nuevo. Los demás estaban de acuerdo con ese pensamiento e iban a ganar también.
