Un lujoso candelabro adornado con diamantes iluminaba una habitación donde un desesperado Mister Satán caminaba de un lado para el otro.

Al lado de la chimenea, con un ojo entreabierto, un enorme rottweiler descansaba plácidamente.

―¡¿Qué es lo que puedo hacer?! ¿¡Qué se supone que tengo que hacer ahora!? ¡Ey, tú! ¿Porqué te me quedas mirando con esa cara? ¿No se te ocurre ninguna idea?

―Papá… ¿Cómo quieres que se le ocurra una idea? ¡Wap es el perro más tonto del universo!

Videl dijo esto último con expresión de hartazgo. Acarició la cabezota del perro, que realmente no entendía nada del asunto, le retiró el collar de púas que su padre acostumbraba ponerle para intimidar a los visitantes ya que el pobre animal era completamente inofensivo y se dispuso a marcharse.

―¡No te vayas hija! Dame alguna idea por favor… ¿te das cuenta? Ese canalla ya no nos necesita para nada ¡Así me dijo! ¡Para nada! ¡Estamos perdidos!

―Hice lo que pude― Respondió Videl con resignación ―Pero la dueña de la Corporación Cápsula no colaborará con nosotros. Lo siento…

Mister Satán se sirvió otra copa de vino pero no llegó a beberla. El sonido del teléfono lo interrumpió.

―¡Y ahora qué!

―Será mejor que atiendas, papá

―Atiende tú querida… ¡por favor! ¡Si es ese canalla dile que no estoy!

―¡No es justo! ¡Tú fuiste el que empezó los negocios con él! ¡Ocúpate ahora!

Mister Satán levantó el aparato intentando aparentar gran determinación y firmeza pero no podía disimular que su mano temblaba.

―Ah… Caroni… ¡Qué bueno que llamas! ¿Cómo andan las cosas por tus territorios? ¿Todo bien? ¡¿Eh?! ¿¡Cómo!? ¡Tendremos que dejar la cuidad ahora! ¡Tú ya la dejaste y no me avisaste nada! Pero… ¿Qué has hecho? ¿Ya te llevaste a tus chicas o las vas a dejar para que se arreglen? Bueno… bueno…

―Caroni ―Murmuró Videl ―No podría ser más cobarde ¡Si mi guerrero estuviera con vida le daría una lección!

Satán dejó a un lado el teléfono y exclamó con total desaliento

―¡Ni tu guerrero ni todos los guerreros del universo podrán con lo que se viene ahora! ¡Nos vamos inmediatamente de aquí! ¿Me oíste? ¡Inmediatamente!

―¿Dejaremos a la gente sola? ¿A la que pagó por tu protección?

―¿Y cómo quieres que los proteja de… eso? ¡No seas ilusa hija, soy un poderoso guerrero pero no un dios, entiende!

―No iré a ninguna parte.

―¡No te lo permitiré!

―¿Piensas mandarme a buscar pidiendo recompensa? No te resultará papá, la gente estará demasiado ocupada pensando en cómo salvar su vida

―¿Y entonces? Si no tenemos un control para los bots… si no tenemos quien nos defienda… ¿Qué te quedarás haciendo?

Videl sonrió

―Un guerrero me devolvió la esperanza papá, un guerrero muy distinto de Caroni.

―Ni me lo recuerdes… ¿te refieres a ese tipo de traje naranja? ¿Ese que primero me desafió y después tuve que pagarle por haberte salvado? ¡Bah! ¡No parece ser la gran cosa!

―Solamente él podrá enfrentar lo que viene…

Mister Satán dejó de prestarle atención a su hija. Comenzó a abrir los cajones y las cajas fuertes, todos los objetos de valor que halló los fue amontonando dentro de una gran bolsa negra.

―Esos canallas de la guardia que se escaparon… ―Protestó ―¡Con los excelentes sueldos que les pagaba! ¡Pero no importa hijita! ¡Tú y yo nos iremos en el aerocoche y con toda esta fortuna tal vez nos alcance para algo…pagaremos bien y nos ocultaremos

―No existe ningún lugar adonde nos podamos esconder. No pienso morir como una rata papá… ¡Si vamos a morir moriremos peleando!

Mister Satán, desesperado, expuso todos los argumentos posibles ante su hija: que era demasiado peligroso quedarse, que su imperio ya se había derrumbado, que la más grande amenaza que pudiera existir para la humanidad se les venía encima. Nada hizo cambiar de opinión a Videl. Ella tenía esperanzas en el nuevo guerrero que había aparecido y nada la haría cambiar de opinión.

Al final, ya harto, el campeón de artes marciales tiró la bolsa al piso y se arrojó sobre un gran sillón de cuero.

―¡Muy bien! ―Exclamó ―¡Me has descubierto! ¡Ya sabes que seré yo quien salvará a la humanidad! ¡El planeta tierra tendrá que agradecerme eternamente!

La joven lo miró con resignación.

―Bien… llevaré a Wap a dar una vuelta


Muy lejos de allí otro padre y otra hija conversaban. Pero ellos no estaban en una casa lujosa ni planeaban escapar, en realidad ya habían escapado. Estaban refugiados en una cueva de las montañas. Los dos se calentaban al lado de la fogata que un amable dragón le había dejado encendida.

―Este es el mejor lugar que pudimos conseguir para estar a salvo― Dijo Milk con bastante tristeza ―Y fue gracias a que mi Gokú me avisó por medio de Kaiosama...

―¡Si tan sólo Gokú hubiese resistido un poco más su enfermedad!― Suspiró Ox Satán ―Por haber muerto así ya no podrá revivir ¡La tierra lo necesita mucho!

―No podría de ninguna forma papá, recuerda que las esferas del dragón ya no existen, además pasaron dieciséis años, casi diecisiete ¡El máximo para volver a la vida es de un año!

―Si... claro... y mi nieto ¡Ah, si mi nieto siguiera con vida! ¡Él sí que era fuerte! ¡Mi querido nieto!

Una furtiva lágrima rodó por la ajada mejilla de Milk. Recordar a Gohan siempre la entristecía.

―Él y Gokú serán los peleadores más fuertes del Otro Mundo―Respondió tratando de aparentar contento ―Y quién sabe, tal vez nos ayuden de maneras que no esperamos

―Cómo ahora... ¡Si no fuera por su advertencia nos hubiéramos quedado muy tranquilos en el Monte Paoz ¡Y el monstruo nos podría tomar por sorpresa!

―¡Uf! ¡Las cosas espantosas que hay que ver!

Ox Satán se levantó pesadamente, como no podía ser de otra manera a causa de su enorme contextura física, tomó una olla de un rincón donde había una gran cantidad de enseres amontonados y se asomó a la puerta de la cueva.

―Iré a buscar agua para preparar la cena, afuera parece todo tranquilo

―Parece… sí, es cierto. Además, si ocurre algo raro nuestro amigo nos avisará.

―Es un dragón muy servicial... ¡Gohan lo quería muchísimo!

Esta vez corrieron varias lágrimas por las barbudas mejillas del gigante, lágrimas que él no se preocupó por ocultar.

―Bien papá... trae agua, yo pelaré las patatas que trajimos, además esta cueva necesita orden y limpieza. Si vamos a pasar aquí un tiempo me ocuparé que parezca un hogar

―Tal vez tengamos que traer algunos amigos― Agregó tímidamente el padre de Milk

―¿Acaso te refieres a tu antiguo maestro y su banda? ¡Por supuesto que no! ¡Ellos están perfectamente en el submarino! Además, nunca se preocuparon por nosotros.

―Pues...

―¡Pues nada! ¡Aquí no los traeremos! En todo caso intentaremos salvar a la gente del pueblo ¡Es lo que Gohan hubiera hecho!

―Gokú hubiera salvado a su maestro

―¡Ni hablar! ―Exclamó Milk ya perdiendo la paciencia ―¡No me des más preocupaciones de las que ya tengo! y por favor, ve ya a buscar esa agua, antes que se haga de noche

El gigante salió de la cueva arrastrando los pies. Ni en ese momento ni nunca antes había podido resistirse a un pedido de su querida hija, más aún ahora, cuando ella era todo lo que le quedaba en el mundo.


Ya habían pasado más de veinte días desde la partida de Bulma. Yamcha y los niños estaban muy preocupados porque se suponía que en quince días tendría que haber llegado, reunido las esferas del dragón y pedido los deseos. Ya debería estar emprendiendo el regreso.

Pero ese era el tiempo mínimo que habían calculado si todo salía bien. Aparte de eso podían ocurrir muchísimas cosas que los retrasaran. Él inconveniente menor podría haber sido que se demoraron un tiempo para reunir las esferas. El inconveniente mayor podría haber sido que los hubiera atacado alguna nave enemiga, tal vez de la dinastía Cold. O algún otro pariente de Freezer, o, quien sabe, cualquiera de esas criaturas malvadas que acostumbraban rondar por el espacio.

Y si pensaban en los acompañantes, el viejo maestro Roshi no era una gran garantía de protección, mucho menos Oolong.

Yamcha y Puar tomaban café en la cocina. Neko y Risu, que ya habían terminado de lavar la vajilla, estaban acompañando a los niños más pequeños a sus camitas.

Roro, bastante desubicado, se cepillaba los dientes en la pileta de los platos.

―Para eso está el baño... ―Insinuó Puar

―¡Puf! ―Exclamó el zorrito escupiendo ― ¡Esta casa siempre está llena de niños y gatos molestos!

―Ya vete a dormir―Ordenó Yamcha ―Ya que Bulma no está, yo estoy a cargo aquí ¡Debes obedecerme!

―¡Puf! ¡Sí! ¡Ya me voy!

―El carácter de este chico en vez de mejorar empeora ¿No te parece Puar?

―Tal vez sea porque extraña a Bulma

―Todos la extrañamos... y yo... no sé qué haré si no regresa...supongo que tendré que buscar una nave para rescatarla

―No creo que haya otra nave― Dijo el gatito con tristeza ―Pero no te preocupes, Bulma es muy fuerte e inteligente, seguramente ya ha llegado a Namek

―¡Que kamisama... o kaiosama... te escuchen amigo! Y por cierto ¡Que días tan tranquilos hemos tenido! No se han registrado ataques de bots ¡Todo lo contrario de lo que Videl me dijo! ¿Acaso tendría razón Bulma respecto a que la Videl de este universo es una mentirosa? Sería una pena...

―Pues... tanto mejor que estemos tranquilos ¿no crees?

―He salido a patrullar todas las noches y ya ni siquiera se ven los coches negros de Caroni, tampoco vi a las mujeres de las esquinas... bueno, deben haber aprendido algo de la última lección que les di ¿no crees?

―Por supuesto... ¿quieres más café?

―No, gracias, aunque está delicioso

La noche aparentaba tanta tranquilidad que Yamcha salió junto a Puar al patio de la Corporación. Sobre ellos brillaba una luna enorme y no había ni una sola nube en el cielo.

―Vamos a recorrer las calles, amigo, en cuanto veamos que está todo tranquilo regresaremos

Yamcha se elevó en el aire con su fiel gatito pegado al hombro.

―Tengo frío Yamcha...

―Sí, ya lo sé, hace frío ¡Qué pena que no trajiste nada de abrigo! Pero puedes refugiarte en mi chaqueta

Puar se arrebujó en el pecho de Yamcha cubriéndose con la bufanda a rayas que éste llevaba.

Yamcha sonrió y se elevó un poco más, hasta un punto en el que se podía ver toda la ciudad.

Estaba semiderruida y desolada como siempre y se veía muy poca gente caminando en las calles. Él ya se había acostumbrado a ese panorama, era lo normal.

Yamcha sobrevoló la cuidad y se alejó un poco. Algo podía estar ocurriendo fuera de ella, era casi milagroso que estuviera todo tan tranquilo.

―Nunca debemos confiarnos del todo, Puar... es algo que me enseñó mi larga vida de aventuras...

―¡Cuidado Yamcha!

Yamcha se detuvo en el aire quedándose completamente quieto. No tenía idea de cómo Puar pudo haberlo detectado pero se percibía un inmenso ki maligno.

Lejano, disperso, enorme, fluctuante. Espantoso. Un ki maligno que Yamcha no recordaba haber sentido jamás.

Hasta hubiera podido creer que superaba al del mismísimo Majin Boo malvado. Hasta eso.

Ni un bot, ni un androide, ni nada de ese mundo podían tener ese ki.

―Pero... pero... ¿Qué es esa cosa? ¿Dónde está...?

―¡No lo sé! ¡Regresemos! ¡Tengo muchísimo miedo!

―No temas Puar... lo que sea que sea, aún está lejos

―¿Y los niños?

―Deberían estar a salvo en la Corporación... al menos lo estarán por un tiempo... pero si esa cosa es... es...

―¿Qué sospechas...? ―Preguntó Puar con un hilito de voz ― ¿No creerás que se trata de...?

―Regresemos― Dijo Yamcha con decisión ―Haremos que toda la gente de la cuidad se meta en los refugios ¡Y luego iremos a interrogar a Mister Satán! ¡Si alguien sabe de qué se trata esto es él!

―Pero entonces... ¿no es él, verdad?

―Es un ki diferente, Puar, un ki ¿Cómo puedo explicarte? Como si fueran millones de pequeños ki formando uno... increíblemente maligno

―¡Entonces no se trata de Majin Boo! ¡Qué alivio!

―No te confíes... puede haber cosas mucho peores que Majin Boo

A Puar se le habían erizado todos los pelitos y tiritaba.

―No importa quién es pero no te mueras Yamcha... no vayas a morirte...

Yamcha abrazó a su amigo con gran emoción. Sabía que en el alma de Puar había también otra alma, la del otro inocente gatito que pasó mucho tiempo sin su mejor amigo.

―Descuida Puar, te aseguro que no tengo pensado morirme.

Toda esa tranquilidad que habían experimentado en esos últimos días no podía ser indicio de nada bueno. En ese mundo caótico, dominado por la maldad, oscuro, aquella paz solamente podía ser la que antecede a la tormenta.

Yamcha lo supo enseguida, en el mismo momento en el que percibió el ki maligno en las afueras de la ciudad. Esa debía ser a amenaza final, la suma de todas las amenazas, aquello que el engreído de Míster Satán temía tanto.

Bien, si tanto temía debía ser porque sabía de qué se trataba, iría con él para averiguar.

Lo primero que hizo fue llevar a Puar con los niños y asegurarse que nadie fuera a salir del edificio de la Corporación. Ahora era el refugio más seguro con el que podían contar.

Después partió rumbo a la ciudad para advertir a la gente, empezando por los pocos que transitaban por las calles. Las dos primeras personas que a las que les avisó fue a dos jóvenes que bebían unos tragos sentados en las desvencijadas hamacas de una pequeña plazoleta.

―¿Ahora que no hay ningún peligro a la vista quieres que nos metamos en los refugios? Vaya muchacho, no fastidies ―Dijo uno de ellos con expresión de pocos amigos.

―Los assasin bots son historia ―Agregó el otro ―Si es que tienes miedo puedes meterte en el refugio tú mismo

Ambos rieron, cada uno con su botella de whisky en la mano. Evidentemente no estaban en condiciones de escuchar advertencias.

Un oso humanoide dormitaba entre varios tachos de basura volcados en la trastienda de una hamburguesería, probablemente ya había conseguido bastante alimento de ellos.

―¡Ey! ¡Tú! ¡Despierta y ve con toda tu gente al refugio! ―Le dijo Yamcha sacudiéndolo ―¡La amenaza más grande que puedas imaginarte está muy cerca de aquí!

―Déjame en paz― Murmuró el oso abriendo solamente un ojo ―Hace muchos días que no veo ninguna amenaza y por suerte encontré comida...

―Te conviene refugiarte, por muy grande que seas te aseguro que hay algo mucho más grande que tú muy cerca de la ciudad.

El señor oso tiró un manotazo al aire demostrando que ya no quería escuchar más nada.

Yamcha se cansó. Se dio cuenta que era inútil andar avisándole a la gente. Como nadie en aquella ciudad podía percibir la amenaza ninguno le creía. Entonces fue directamente a la mansión de Mister Satán. Se sorprendió al verla a oscuras. Ya no había guardias y probablemente tampoco había nadie en ella.

¿Acaso el gran Campeón de Artes Marciales y protector autoproclamado de la humanidad había huido como una rata?

Ya que no había guardias y la mansión parecía vacía entró directamente. Fue rápido pero cauteloso. Adentro podía haber toda clase de trampas.

Entró a una enorme habitación que aparentemente era un recibidor. En ella había varias hermosas plantas que se encontraban bastante marchitas por falta de riego. Estaba en penumbras, la luz de la luna la iluminaba débilmente a través de los grandes ventanales.

Más allá había un largo pasillo, escaleras y puertas cerradas.

Yamcha se concentró en percibir los ki. Conocía ambos: el de Videl y el débil ki de su padre.

Y allí estaban ¡Debajo de la mansión! Probablemente en los sótanos. Eso indicaba que ellos habían percibido la amenaza y se habían escondido ¡Que interesante! Tal vez Gohan le hubiera enseñado a Videl a percibir los ki.

Como no se veían escaleras, ni ascensores, ni otra forma de acceso al subsuelo, Yamcha, para no perder el tiempo, golpeó el piso y lo rompió abriéndose paso.

―¡La Megacosa está aquí! ―Gritó Mister Satán desesperado.

Videl dio un salto y se plantó frente a Yamcha.

―¡Esa no es la manera de entrar en una casa! ¡Y después que te negaste a ayudarnos! ¡Que maleducado!

―Perdón… bueno ¡Tengo que hablar con ustedes!

Mister Satán se había recompuesto rápidamente del susto y miraba a Yamcha con expresión soberbia.

―¡Así que el insolente que me desafió frente a mi gente está aquí! ¡El guerrero legendario! ¡A ver qué es lo que puedes hacer ahora!

―Si me dice que es lo que está pasando tal vez pueda hacer algo A ver… explíqueme para que necesitaba ese control, porqué nos facilitaron los chips, porqué les dejaron de funcionar los anteriores y porqué engañó a la gente…

―¡Bah! ¡Ya no necesito ningún control! ¡Y ya no me vengas con tu historia de que engañé a la gente! ¡La protegí por mucho tiempo de ser secuestrada y asesinada por el verdadero gran villano de este mundo!

―¡Pero se hizo rico con lo que le pagaron! ¡Y se aprovechó del control que tenía sobre los bots para atacar a los que se oponían!

Yamcha y Mister Satán se miraron con odio.

―Pérdida inútil de tiempo ―Suspiró Videl ―Supongo que van volver a contar el cuento repetido: que si protegimos a la gente, que si no… que los torneos… que los controles… ¡Papá! ¡Ya cuenta de una vez la verdadera historia!

El Campeón de artes marciales se volvió hacia su hija abriendo los ojos como platos a causa de la sorpresa.

―¡Cómo le voy a contar todo eso a un desconocido!

―"Todo eso" ya está llegando a la ciudad… no podemos hacer más nada

―Hija, mejor explícale tú…

Yamcha miraba alternativamente a uno y a otro. Era más que obvio que ellos sabían lo que pasaba y resultaba de lo más molesto que dieran tantos rodeos.

―¡Si saben de algo que pueda ayudar será mejor que me lo digan!

―Sí― Se decidió Videl ―Está claro que pudiste percibir a la Megacosa, entonces te habrás dado cuenta…

―¿La Megacosa? ¿Así se llama la gran amenaza que percibí en las afueras de la ciudad?

"Que nombre tan poco original" pensó Yamcha y por un momento contuvo una sonrisa.

―No sé si su creador le dio un nombre ni vale la pena averiguarlo. El caso es que el mismo científico que creó los assasins bots a partir de los chips que Caroni robó de la Corporación Cápsula ya terminó su verdadero gran proyecto. Con eso piensa apoderarse de toda la tierra.

―¿Científico? ¿Acaso se trata del doctor Maki Gero? ¡Pero si está muerto!

―¡Claro! Pero el doctor tuvo un ayudante… el doctor Tukey, el hombre más insignificante de la tierra, Gohan jamás lo sintió nombrar ni me habló de él ¡Nadie le prestó atención nunca! Pero él creó los asassins bots y también los controles… mi padre lo descubrió y fue a enfrentarlo

―¡Por supuesto! ―Exclamó Mister Satán envalentonándose de pronto ―¡Yo salvé a la humanidad! ¡Obligué a ese perverso a entregar los controles! Gracias a eso pude defender a la gente

―Bueno sí papá, está bien, pero no interrumpas si es que quieres que cuente la historia. El doctor Tukey quería gente, de preferencia hombres fuertes, y zoomorfos, que también son fuertes. Quería que le entreguemos una cantidad de personas por semana, mi padre se negó, por supuesto, pero el maldito insistió. No quedó más remedio que armar una patrulla para cazar animales. Los animales también le servían

―¡No sé a lo que llaman animales! ―Exclamó Yamcha furioso. Justo en ese momento había recordado a la familia de Roro.

―Dragones… dinosaurios… cosas así. El doctor Tukey desarrolló una técnica para cargar con ki a los bots, para eso los necesitaba. Papá contrató a la patrulla cazadora

―¡La patrulla asesina querrás decir! ¡Mataron a la familia de un niño! Un zorrito…

―Lo siento… ―Interrumpió Videl ―En las guerras son inevitables las bajas

―Sí pero ¿Entre quiénes es la guerra?

―Es la guerra para evitar la destrucción de la humanidad, la misma guerra que peleó Gohan ¡Tú deberías saberlo!

―No me recuerdes a ese sujeto ―Dijo Mister Satán con una mueca de disgusto ―Por su culpa todos corrimos muchísimo peligro

―¡Por supuesto que no papá! ¡Cuántas veces tengo que decírtelo! ¡Él nos protegió siempre!

―Y no pidió nada a cambio ―Agregó Yamcha ―Fue un verdadero héroe

Videl y su padre quedaron un rato en silencio. No parecían querer agregar más nada pero Yamcha no podía conformarse con lo poco que le habían explicado.

―Ahora es inútil discutir ―dijo ―Lo importante es ¿Qué es esa Megacosa y cómo la derrotamos?

―Es imposible ―Dijo Mister Satán

―¿Pero cómo está hecha? ―Insistió Yamcha

―¿¡Y cómo quieres que sepa? ¡No soy científico!

Muchas imágenes acudieron a la mente de Yamcha: una isla solitaria con una casita llena de cadáveres en tubos de vidrio, gente secuestrada, la extraña conducta de Maron, los bots con ki ¿todo eso sería parte de los planes para crear la cosa esa…? Todo le hacía suponer que se trataba de algo muy parecido a Cell: un androide formado por células vivas, en ese caso habría que destruir su núcleo. Pero suponer no era suficiente, ese Míster Satán debía saber más de lo que aparentaba.

―Usted dijo que conoce a ese doctor Tukey ¡Tiene que tener alguna idea de sus planes!

―Sus planes… pues… ―El campeón se rascó la cabeza ―Sus planes serían… dominar la tierra, destruir a la humanidad… sembrar el caos…

―Así que no me van a decir más nada ―Concluyó Yamcha ―Pues no perderé más el tiempo ¡Debo destruir a esa cosa antes que entre a la ciudad!

Cuando Yamcha abandonó la mansión de Mister Satán notó, con gran asombro, que ya no se percibía el ki maligno ¿Hacía donde habría ido el monstruo?

No cabía duda que se trataba de un monstruo. El ki maligno lo indicaba así y también lo que le había contado Videl. Era una cosa formada por centenares, tal vez millares, de cadáveres ¡Debía tratarse de algo realmente horrendo!

Pero se había alejado. Entonces Yamcha decidió regresar a la Corporación para proteger a los niños y también defender aquel edificio que tan valioso era para Bulma.


El siguiente día comenzó como cualquier otro.

Puar, después de escuchar las últimas novedades, insistió en que todos debían esconderse en un lugar más seguro, tal vez un submarino.

―Ni hablar Puar ―respondió Yamcha ―Lo lamento pero no podemos escondernos ―Es aquí donde debemos esperar a Bulma.

Los niños desayunaban igual que siempre, los pequeños veían los dibujos animados. El día no podía aparentar mayor normalidad.

Pero en un momento la transmisión infantil se detuvo y en su lugar apareció un periodista que prácticamente vociferaba las últimas noticias.

―¡Urgente! ¡Urgente! ―La desesperada voz del reportero atrajo inmediatamente la atención de todos ―¡Ginger Town ha desaparecido! ¡Lo repito ha desaparecido! ¡No sabemos como ha podido suceder semejante cosa pero ha sido borrada de la faz de la tierra! Solamente queda un enorme cráter ¡Nada más que un enorme cráter!

―¡Ginger Town! ―Exclamó Yamcha ―¡La ciudad donde Cell absorbió a las personas! ¡Y ahora ha desaparecido!

―¡Es terrible Yamcha! ¡Te lo dije! ¡Debemos escondernos!

―Tú quédate aquí con los niños, Puar yo voy a ir para allá inmediatamente ¡Debo detener a esa cosa antes que se haga más fuerte!

―¡Noooo! ―Gritó el gatito desesperado ―¡No vayas Yamcha! ¡Es demasiado peligroso!

Yamcha vaciló un instante. Seguramente era peligroso. Un monstruo capaz de hacer desaparecer una ciudad entera no era cosa de broma. Pero a peores cosas se había ya enfrentado en su universo, claro que no sólo.

En ese breve instante en el que Yamcha se detuvo antes de correr hacia la salida sucedieron muchas cosas.

El periodista volvió a hablar no pero esta vez su voz ya no denotaba terror sino emoción.

―¡De repente las calles de Ciudad del Oeste se han llenado de gente! ¿De dónde habrán salido todas estas personas? Nuestros reporteros ubicados en lugares estratégicos indican que toda esta gente apareció de pronto ¿Habrían estado escondidos? ¿Tendrá esto algo que ver con la desaparición de Ginger Town?

―¡Puar! ¡Tengo un presentimiento! ¡Vamos a averiguar!

El gatito saltó de alegría ¡Qué bueno que su amigo se había olvidado de ir hacia aquel sitio tan peligroso!

Salieron a la ciudad. Eran tal y cual Yamcha lo había supuesto ¡Bulma había logrado llegar a Namek y le había pedido los deseos al dios dragón! Todas las personas asesinadas por los androides y los bots estaban de nuevo con vida. Centenares de emocionantes reencuentros se sucedían a cada paso. Seguramente las personas habían vuelto a la vida en el mismo lugar o cerca de donde habían sido asesinadas ¿Adonde estaría Trunks? Yamcha sabía que Cell lo había matado para robar su máquina del tiempo pero no sabía donde había sido eso.

Además Trunks podía volar ¡Era muy probable que hubiera percibido el ki maligno y se dirigiera hacia allí!

Puar flotaba en el aire muy cerca de su amigo y le tironeaba la ropa para forzarlo a regresar. Yamcha no le hizo caso. Lejano, pero indudablemente poderoso, había vuelto a percibir el ki de la Megacosa.

Ciudad del Oeste era una fiesta, a pesar de su mal aspecto y las destrucciones notables en sus edificaciones y espacios verdes la gente que ahora llenaba todos los lugares la había llenado de alegría.

¡Que pena que una nueva amenaza, mucho peor que las anteriores estuviera tan cerca!

Yamcha voló hacia Ginger Town con Puar que no se despegaba de su hombro. Era tal y como había dicho el aterrado periodista, allí sólo quedaba un enorme cráter, y un gigantesco hueco aún humeante.

Y un poco más allá se percibía una presencia malvada. Pero también había otra presencia, alguien se acercaba a toda velocidad, y no era maligno.

¡Era Trunks! ¡Claro! ¡No podía tratarse de nadie más! ¡Él también se dirigía hacia la Megacosa!

Yamcha se moría de curiosidad por verla, tanto había escuchado hablar de ella, pero Puar no tenía ningún deseo de ir hacia el peligro. Yamcha tampoco quiso exponerlo y lo dejó lo más seguro que pudo entre unos árboles.

Lo más molesto era que el ki maligno se percibía muy cerca pero no se podía ver nada ¿adonde se habría escondido ese ser formado por animales y humanos? ¿Esa especie de mega cadáver de pesadilla?

―¡Pero que haces aquí! ―Exclamó una conocida voz mientras un joven de cabello lila aparecía de repente volando frente a Yamcha ―¡Has vuelto a la vida! ¡Mi madre me dijo que eso era imposible!

―¡Trunks! Pero... ¿cómo es que me conoces?

―Te conocí cuando viajé al pasado para advertirles de los androides, por supuesto, pero ¿Y los demás? ¿Y Gokú? ¿Y mi padre?

―Ninguno pudo regresar ya que hace más de un año que murieron y además Gokú murió de enfermedad... yo vengo de un universo alterno

Trunks se quedó pensativo un rato.

―Lo supusimos. Ya habíamos pensado con mi madre sobre la existencia de esos universos. Pero dime ¿Tienes idea de donde proviene ese gigantesco ki?

―Es una creación de un ayudante del doctor Maki Gero, un tipo insignificante según me han dicho...

Yamcha tuvo que interrumpir su explicación. Un grito desgarrador había cruzado el aire, parecía el grito de alguien a quien le estuvieran arrancando las entrañas.

Trunks se volvió sorprendido hacia donde provenía el grito. No se veía a nadie.

―Pero... pero ¿Qué es eso? ―Exclamó el muchacho ―Han asesinado a alguien, debe ser la creación de la que me hablaste...

Una voz extraña, fría y metálica resonó en el aire. Parecía provenir de bajo tierra. Al mismo tiempo aparecía frente a ellos un gigantesco holograma.

No podía ser otra cosa que un holograma. No se veía como si fuera real pero la voz y lo que dijo sí lo eran.

La imagen era la de un hombre extremadamente delgado con gruesos anteojos. Sobre lo que parecía ser una mata de cabello verde erizado llevaba una especie de gorro de piel blanco y alto. Usaba un guardapolvo también blanco, muy largo.

―Les hago el honor de presentarme―Dijo la voz ―Muy pronto la tierra y el universo conocerán al genial doctor Tukey ¡Ustedes son los primeros testigos de mi grandeza! Es una verdadera lástima que tengan que morir aquí. Bueno, los dejo en manos de mi niña, les diré que no los destroce del todo, ustedes parecen fuertes, podrían servir como repuestos... quién sabe... y ahora ¡Vean mi gloriosa creación!

Alrededor de Trunks resplandecieron rayos eléctricos, su cabello se tornó dorado y su aspecto se volvió imponente: se había convertido en super saiyajin.

Yamcha entendió porqué: el ki maligno se percibía frente a ellos, el holograma del arrogante doctor Tukey había desaparecido y en su lugar comenzaba a materializarse algo que no era un holograma sino un monstruo real.

Era algo enorme, gigantesco y desproporcionado. Lo primero que Yamcha y Trunks vieron fue una enorme cabeza con grandes cuernos como los de un toro. Sus ojos rojos parecían malvados e inteligentes y en su hocico lobuno rechinaban varias hileras de afilados dientes. Después apareció su cuerpo: era como el de un ser humano con enormes músculos. Parecía cubierto por algún tipo de armadura brillante, la luz que reflejaba lastimaba los ojos.

―¡Cuidado Yamcha! ¡Esta cosa tiene un poder inmenso!

El ser levantó una de sus manos y arrojó una bola ígnea sobre los guerreros. Los habría pulverizado en un instante si ellos no se hubieran movido a toda velocidad.

Trunks lanzó su burning atack y Yamcha el sokidan, ambos ataques cayeron al mismo tiempo sobre el monstruo y le arrancaron ambos brazos.

―¡Acabemos con él! ―Exclamó Yamcha

Trunks se elevó en el aire hasta hacerse casi invisible y descendió a toda velocidad con su espada en a mano.

―¡Así se hace Trunks! ¡Despedázalo!

La espada del muchacho cortó al monstruo en muchos pedacitos que desaparecieron en el aire.

Yamcha suspiró aliviado y Trunks regresó a su estado normal.

―No era la gran cosa… ―Comenzó a decir Yamcha ―Acabamos con él en dos golpes ―¡Y ahora a atrapar a ese científico loco!

―No te confíes ―Dijo el hijo de Bulma ―No estoy seguro de haber acabado con él

La risa fría y metálica surgió de nuevo de las profundidades de la tierra.

―¡Son tan tontos que dan pena! ¿Acaso creen que con un pequeño cuchillo y unos fuegos artificiales han destruido a mi creación? ¡Observen y luego mueran!

Se produjo un gran remolino y acto seguido la megacosa apareció intacto frente a ellos.

―¡Se ha rearmado! ―Exclamó Trunks

―¡Debemos destruir su núcleo! ―gritó Yamcha

Pero ellos ignoraban donde estaba ese núcleo, por eso atacaron de nuevo con todas sus fuerzas.

―Es inútil ―Reía el doctor Tukey haciendo oír su voz desde su escondite ―Más la ataquen más fuerte se hará ―¡Son un par de imbéciles!

―¡La cabeza! ―Gritó Trunks y acto seguido se arrojó sobre él para cortarlo con su espada

Pero Yamcha había tenido otra idea. En lugar de atacar a la megacosa que parecía ser más fuerte que Majin Buu y con la capacidad de regenerarse, dirigió el sokidan hacia el suelo, hacia debajo de la tierra, lugar de donde parecía provenir el holograma.

La megacosa, que ya tenía la cabeza destruida pero estaba desarrollando una nueva, dejó de prestar atención a Trunks y se hundió en el suelo.

―Despareció… ―Dijo Trunks que no salía de su asombro ―¿adónde habrá ido?

―Aquí debajo, en algún lugar ―respondió Yamcha ―debe estar el laboratorio del doctor loco ―Seguramente esa cosa fue a defenderlo, pero regresará pronto ¡no podemos confiarnos!

―Entonces… debemos atacar ese laboratorio

Yamcha se quedó un rato pensativo. Recordaba la isla que había visto cuando se dirigió al templo sagrado. Era posible que allí hubiera información sobre como destruir a la Megacosa. Él no sabía mucho de tecnología pero Trunks seguramente sí.

―Mi madre… ―Murmuró el muchacho preocupado ―¿Estará a salvo? ¿Sabes dónde está?

―Debe estar regresando de Namek, allí fue para pedir que regresaras a la vida, y también las personas asesinadas por los bots y los androides ¡Pero van a morir todos de nuevo si no conseguimos acabar con esa malvada creación! Aunque, mira, tuve una idea…

Yamcha le contó al hijo de Bulma todo lo que sabía: el asesinato de personas, zoomorfos y animales para crear la megacosa, la complicidad de Mister Satán, su posterior arrepentimiento y la isla que había visto cuando regresaba con Neko de la torre de Karin.

―Vayamos inmediatamente para allá― Dijo Trunks ―Esperemos encontrar información útil.

Llegaron en poco tiempo a esa isla. Yamcha recordaba muy bien donde estaba ya que le había causado una gran impresión. Seguía tan solitaria como cuando la había visto por primera vez. Allí estaban las dos casitas con las ventanas y las puertas cerradas.

Entraron inmediatamente. La primer casa estaba completamente vacía, la otra también.

―Tiene que haber algo por aquí que nos dé una pista―Dijo Trunks ―¿Dijiste que esto estaba lleno de frascos gigantes con cadáveres? ¡Parece que ya todos han sido utilizados!

Revisaron debajo del piso y detrás de las paredes, ya ni siquiera estaban las bases de los frascos, nada.

Cuando ya estaban a punto de renunciar a la búsqueda Trunks notó que algo brillaba entre las maderas del piso que ellos habían roto: era un microchip.

―¡Llevemos esto inmediatamente al laboratorio de mi madre!

―Esperemos que tenga información sobre ese engendro― Agregó Yamcha esperanzado.

Ciudad del Oeste se veía desolada. Toda la gente parecía haber desaparecido de las calles, seguramente se habrían refugiado después de enterarse de la noticia de la desaparición de Ginger Town. Afuera de la Corporación Cápsula no se movía ni una hoja pero cuando Yamcha y Trunks entraron se encontraron con un panorama muy diferente.

Casi todos los niños estaban acompañados de sus respectivos padres. Neko y Risu conversaban animadamente con una joven pareja, la mujer, rubia y hermosa, abrazaba cariñosamente a Neko.

―¡Estos son nuestros padres! ―Exclamó la niña ―¡Perdónanos Yamcha pero tuvimos que salir a buscarlos apenas nos enteramos de que todos habían vuelto a la vida! No podíamos dejarlos afuera con la nueva amenaza ¿Pudiste destruirla?

―¡Trunks! ―Exclamó Risu ―¡Que felicidad verte!

Las risas y abrazos se multiplicaron. En un rincón de la cocina, bastante aislados del resto, una familia de zorros conversaba en voz baja.

―Que suerte que estás bien Roro― Decía la zorra mayor ―Lamento que tu hermanito no haya vuelto…

―Tal vez porque no lo asesinaron los bots― Dijo Yamcha ―Bulma debe haber pedido que reviviera Trunks, los asesinados por los androides, y los asesinados por los bots…

―¿Dónde está Puar? ―Preguntó Roro

―¡Lo dejé escondido! ―Exclamó Yamcha sintiéndose al borde de la desesperación ―¡Cómo pude olvidarlo!

Yamcha salió inmediatamente para buscar a su amigo pero no llegó a dar dos pasos fuera. Puar estaba en el patio, escondido tras unos árboles.

―Apenas vi que desaparecía el monstruo regresé a toda prisa―Dijo el gatito ―¡Pero no pude entrar!

―¡Perdona Puar! ¡Era muy importante encontrar la forma de destruir a ese monstruo! Trunks consiguió un microchip, vamos a examinarlo enseguida.

―Hay alguien más aquí― Susurró el gatito ―Cuidado…

―¿Alguien?

―Ella…

Yamcha se dio cuenta entonces que había alguien más, pudo percibir el ki.

―¡Videl! ¡Sal de donde estás escondida! ¡Necesitamos toda la información que puedas darnos!

Apartando el arbusto detrás del cual estaba la hija de Mister Satán se presentó.

―No pensaba permanecer escondida ―Dijo ―No soy ninguna cobarde

―¿Entiendes algo de chips?

―Bastante

La bonita hija de Mister Satán iba vestida como siempre de negro, su expresión era triste y cansada.

―Así que Trunk ha regresado… me gustaría conocerlo.

―Vamos

Yamcha abrió la entrada. Puar se pegó a su hombro y Videl entró tras él con cautela.

―Que bullicio… pero no veo a Trunks. Es un joven de cabello lila ¿No es verdad?

―Debe estar en el laboratorio de Bulma.

Hacia allí se dirigieron. Trunks, ignorando el jaleo que armaban los niños con sus padres, estaba concentrado frente a la computadora de Bulma.

―Inexplicable… esto es inexplicable…

―¿Trunks?

El joven se dio vuelta sorprendido al escuchar la voz femenina.

―¿Quién eres?

―Videl, una gran amiga de Gohan…

―¡No puedo creerlo! ¡Nunca me habló de ti!

―No tenía por qué hacerlo, estaba ocupado en cosas más importantes. Pero tú vienes del Otro Mundo… ¿Lo has visto?

―A decir verdad… no recuerdo mucho―Contestó el muchacho evasivamente ―Además Enma Daio no quiere que revelemos cosas sobre el Otro Mundo y… no, lamentablemente no lo vi, pero creo que fue a entrenar con su padre

―¡Un guerrero del Otro Mundo! ―Suspiró Videl y por un instante su rostro cansado se iluminó ―¡Pues será el mejor de todos!

―¡Por supuesto! ―Afirmó Trunks

―Voy a ayudarte en lo que pueda, dime ¿qué encontraste en ese chip?

―Una inmensa cantidad de información completamente indescifrable

―¡Bulma podrá descifrarla! ―Exclamó alegremente Yamcha ―¡Esa mujer es un genio! Tendremos que esperar que regrese.

―Y la Megacosa seguirá asesinando gente ―Se quejó Trunks

―Ya lo dijo el científico loco… más la ataquemos más fuerte se hará

―Así es―Confirmó Videl ―Está diseñada para eso, el doctor Tukey se aseguró de ponerle un tipo especial de células que hacen que se vuelva más fuerte con cada ataque

―Cómo los saiyajins… ―Dijo Trunks ―Mi madre me contó que nos hacemos fuertes cada vez que somos heridos ¿Ese loco habrá conseguido células de saiyajin? ¿De dónde?

―No tengo la menor idea―Dijo Videl

En ese momento Puar entró muy entusiasmado

―¡Vamos chicos! ¡Hay una gran fiesta en el comedor! ¡Y un montón de cosas ricas para comer!

Trunks no pareció muy interesado por sumarse a la fiesta pero Yamcha y Puar prácticamente lo arrastraron. Videl los siguió de buena gana.

Los padres de Neko y Risu eran en verdad buenos cocineros, con muy pocos ingredientes habían hecho tortas y bocadillos para todos. El problema era que con eso se habían agotado las provisiones que debían durar varios días más. Yamcha se los dijo a los niños.

―Ahora que tenemos a nuestros padres ellos conseguirán más cosas―Dijo Neko ―¡Estamos todos muy felices así que festejemos!

―Estaré más feliz cuando Bulma regrese ―Dijo Yamcha ―¡Pero estoy muy contento de que haya logrado su objetivo!


No tuvieron que esperar demasiado para volver a ver a Bulma. Creyeron que todavía se demoraría un par de semanas pero en dos días más la nave en la que habían partido aterrizó en el patio de la Corporación.

De ella descendieron un agotadísimo maestro Roshi, un aterrorizado Oolong que parecía haber perdido varios kilos, Bulma que se veía tan bonita como siempre y un joven namekiano que parecía no saber qué hacía allí.

Yamcha y Trunks salieron enseguida a recibirlos. El reencuentro de Bulma con su hijo fue muy emotivo. Ella parecía no caber en sí de felicidad pero su expresión se alteró por la angustia cuando se enteró de las últimas novedades.

Yamcha comenzó a charlar con Dende como si lo conociera de toda la vida. El namekiano no salía de su asombro.

―Me alegra estar de nuevo en la tierra― Dijo ―Pero creo que ha cambiado mucho…

―¡Un desastre! ―Chilló Oolong ―¡Lo que Yamcha cuanta es un desastre! ¡Y pensar que venimos de correr mil peligros en el espacio! ¡Casi nos asesinan unos soldados de magma!

―Que estupidez ―Dijo Bulma ―El escudo de la nave funcionó perfectamente ―¿se puede saber de que magma hablas Oolong?

―¡Esos tipos rojos deformes que nos dispararon!

―Piratas del espacio aburridos―Dijo Bulma tranquilamente y Trunks sonrió

―Eres muy valiente mamá

―No es eso―Corrigió el maestro Roshi ―Es que Oolong es demasiado cobarde, a su lado cualquiera parece valiente. En realidad tuvimos suerte, pero el viaje fue muy largo…

―Dende aceleró el regreso ¡Y ya deje de quejarse viejo rezongón que hemos vivido una gran aventura! ¡Además la gente asesinada volvió a la vida y tenemos a Trunks con nosotros!

―Pues que mala suerte―Rezongó Oolong ―Ahora todos moriremos por esa cosa que dice Yamcha

―Esa cosa maligna… ―Murmuró Bulma ―Necesito ver el chip inmediatamente

―¿Es que no vamos a cenar primero? ―Siguió quejándose el cerdito ―Veo que aquí hay mucha gente así que ya se deben haber comido todas las provisiones… ¡En ese viaje nos morimos de hambre! ¡Los namekianos no nos dieron nada de comer!

―No te vino mal adelgazar un poco ―Rio Yamcha ―y no te preocupes, hay mucho guiso de arroz

Ni Bulma ni Trunks se preocuparon por el guiso. Fueron inmediatamente a revisar el chip.

Mientras tanto, en la televisión, transmitían noticias sobre varias aldeas arrasadas, un monstruo enorme y un científico loco que aparecía después de cada desastre adjudicándose orgullosamente los hechos.

El periodista se lamentaba por la desaparición de los héroes Satán y Caroni.

―Seguramente estarán preparando un ejército para combatir esta nueva amenaza… ―Decía

―Seguramente será un ejército para huir―Ironizó Yamcha ―Pero no podemos decir que Videl se haya portado mal, nos ayudó muchísimo trayendo provisiones y refugiando a la gente.

―Tal vez me equivoqué con ella―Dijo Bulma ―Pero necesito ver ese chip. Pueden alcanzarnos la cena al laboratorio.

Yamcha se dirigió a la cocina con Puar. Recién en ese momento se terminó de dar cuenta que Bulma, en medio de tantas preocupaciones y emociones, apenas si lo había saludado.

¿Recordaría lo que había ocurrido antes de partir? Tal vez sí, pero eso habría pasado a un segundo plano. En realidad también para Yamcha. No podía olvidar al monstruo que no habían podido vencer ni con las mejores técnicas que él y Trunks tenían. Tal vez la clave era atacar al doctor que lo había creado y distraerlo. Aparentemente la Megacosa estaba diseñada para defenderlo.

Cuando Yamcha le llevó la cena a Bulma encontró que ésta ya había podido descifrar algo.

―Este sistema― Dijo ―Explica que cada célula del monstruo fue tratada con un proceso de regeneración instantánea. Eso lo hace indestructible.

―¿Pero dice algo sobre cómo deshacer el proceso?

―No aún… tendré que seguir investigando ―Pero lo más probable es que sea imposible

―Pero tiene un núcleo ¿Verdad?

―¡No lo sé! ¡Recién empiezo a descifrar el chip!

―Bien. Pero ya sabemos que continúa haciendo estragos.

―Sí Yamcha, pero ahora las cosas han cambiado un poco. Dende va a ocupar su lugar en el Templo Sagrado y creará nuevamente las esferas del dragón. Las personas asesinadas por la Megacosa podrán ser revividas.

―¡Claro! Pero aún no nos has contado casi nada del viaje ¿Dende aceptó venir enseguida?

―Casi, se puso muy triste cuando supo que no podría volver a ver a Gohan, ellos se habían hecho muy amigos ¿recuerdas?

―Algo…

―En esa época tú y yo éramos los mismos. ¿Quieres que te cuente del viaje? Bueno, fue bastante tranquilo y lo hubiera sido más si no fuera porque Oolong y tu maestro se la pasaron alborotando todo el tiempo. Definitivamente: los viajes por el espacio no son su fuerte.

―Jajajaja… ¡Pero seguramente ese viejo Roshi aún puede pelear! Y tal vez Oolong no haya perdido la capacidad de transformarse

―¡Pues me hubiera gustado que se transformara en un mueble! Al menos así no se la hubiera pasado preguntando "¿Cuándo llegamos?" todo el tiempo! Y el maestro sigue siendo el mismo pervertido de siempre

―Hay cosas que nunca cambian ―Dijo Yamcha con una sonrisa ―Por ejemplo tú, estás aún más bonita que cuando te fuiste…

―Tonterías―Respondió Bulma con gesto adusto ―Ahora no me vayas a decir una estupidez tal como que el aire del espacio exterior me sentó bien

―¡Pero Bulma! ¡Yo sé muy bien que en el espacio no hay aire!

Esta vez ella sonrío.

―Qué bueno que entendiste la broma, ahora necesito seguir trabajando

―Sí, te entiendo pero…

Yamcha iba a abandonar la habitación bastante desanimado cuando de repente ella dejó de mirar la computadora, se dio vuelta y lo abrazó.

―¡Mi amor! ―Exclamó él ―¡Te extrañé mucho!

―Shhh… no digas nada… cuando las cosas se arreglen podremos hablar

―Claro…

Yamcha sintió un poco de calor en su rostro ¡Era evidente que Bulma no se había olvidado de nada! pero no era ese el momento de hablar de eso. Habían pasado demasiadas cosas y había mucho que hacer. Además ya no les sería tan fácil estar solos. Estaba Trunks y la Corporación se había llenado de gente refugiada.

Yamcha se despidió con un suave beso.

―Por cierto― Dijo ella antes que él abandonara del todo la habitación ―Ya le di a mi hijo el mensaje de su padre. Se puso muy feliz

―Puedo imaginarlo ¿le contaste de su otro yo y de la vida que tiene?

―Sí, algo ¡tendremos más tiempo de hablar después!

―Te dejo trabajar… cualquier cosa que necesites me avisas

Trunks entró apresuradamente trayendo un pequeño artefacto en la mano

―¡Mamá! ¡Ya encontré lo que me pediste!

―Que bueno, vamos a desarmarlo para ver si tiene algún parecido con este chip

―¿Qué es eso?

―Un resto de los androides

―Si el doctor Tukey era ayudante de Maki Gero posiblemente use una tecnología parecida. Tendemos que averiguar todo

―Entonces tendré que contarles sobre Cell, esta cosa se le parece mucho, claro, Cell no estaba hecho con cadáveres pero también se regeneraba y tenía las células de los guerreros más fuertes del universo

―No podemos decir que la Megacosa haya sido hecha con cadáveres ―Aclaró Bulma ―Pero no hay duda que han usado a muchas personas para extraerles su ki y sus células pero… ¿De dónde habrán extraído las células de saiyajin?

―Tal vez… tal vez de mí propio cuerpo, mamá…

―¡Oh hijo! ¡No digas esas cosas! Además, yo me ocupé de que nadie pudiera encontrarlo ¡Y lo importante es que estás vivo ahora!

―Sí, creo que he llegado en el momento justo

―Ahora ya somos dos guerreros―Dijo Yamcha ―Pero será mejor que deje trabajar a Bulma

Yamcha se retiró al fin de la habitación dejando a Bulma con su hijo.

Puar y Oolong miraban la televisión con cara de espanto.

―¡Otra ciudad ha desaparecido! ¡Está cerca del monte Paoz! ―Gritó Puar ―¿Allí es donde vive Milk verdad?

―Donde vivía, según todos los indicios se ha ido y aún no sabemos dónde fue― Dijo Yamcha ―¿Deberíamos buscarla?

―Esa mujer sabe cuidarse sola―Dijo Oolong ―No necesita de nosotros para nada

El guerrero se quedó pensativo. Tal vez fuera bueno encontrar a Milk.


NOTA GATTARA: Bueno, primero, me alegra haber podido subir la actualización y lamento haberlos hecho esperar tanto tiempo, si hay alguien aún interesado en la historia le prometo que la próxima tardará menos (al menos, menos de 6 meses XD) no falta mucho para el final así que creo que la subiré pronto. El problema fue que la armé con capítulos largos y me cuesta un poco más armarlos.

Coincido con la opinión de Yamcha, el nombre "Megacosa" es muy poco original pero bueno... es lo que hay en la cabeza de esta pobre autora jejeje, espero que eso no los prive de disfrutar un poco esta loca historia.

Gracias a todos los que leen y si comentan muchísimo mejor, prometo que en algún momento este fic quedará completo.

Cariños gattaros!