Bueno Gente, no se iban a librar tan facilmente de mi, eso es seguro, Big Hero 6 No me pertenece, pero supongo que ya lo saben
Esta vez el capitulo es extra-largo porque me estuve esforzando mucho en hacerlo, una amiga es especialista en esta pareja y queria sorprenderla
(Tami, si no recibo una critica por alguna cosa, juro que te buscare y te lanzare por una ventana, estoy casi segura de que algo me falto)
Pero volviendo al tema, parte de este contenido puede ser no apto para todo publico, asi que si sus mentes aun son inocentes, dejenlas asi.
DISFRUTEN LA LECTURA.
Inocencia.
La inocencia, una de las facetas más comunes y al mismo tiempo más difíciles de alcanzar en el ser humano. La inocencia, generalmente, puede ser confundida con la ignorancia, un error bastante común, pero aun así no deja de ser estúpido, pero como dice un dicho "todo depende del ojo del espectador", puesto que la diferencia más notable que existe entre la inocencia y la ignorancia es que en la primera no se sabe o se desconoce por completo cualquier cosa relacionada con un tema en particular, ya sea por falta total de experiencia ante ese tema, o porque nunca se halla sumergido en el antes por una u otra razón, por otra parte también se usa para referirse a personas o animales para declarar que estos no han hecho nada con respecto a un acto en particular, sin embargo, la ultima, no tiene que ver mucho con la primera en esa cuestión, puesto que expresa la decisión o el deseo de la persona por DESCONOCER POR PROPIA VOLUNTAD un tema en particular, ya sea una religión, una actitud, una persona, de hecho cualquier cosa, es simplemente negarse a conocer algo nuevo por una concepción anterior que se tenga de dicho tema, un ejemplo rápido vendría siendo lo que se da en países de poblaciones divididas, en donde cada parte prácticamente decide desconocer a la otra, ya sea porque se diferencia en cultura, lengua, ideales, religión, simplemente se miran a los ojos con la concepción de que el otro está equivocado o que es malo por no seguir las costumbres que ellos siguen, negándose a conocer a profundidad las costumbres de quienes son diferentes, creando una serie extensa de problemas en el proceso. El ejemplo más práctico, difundido y generalmente acertado para representar la inocencia en todo su esplendo es, sencillamente, un niño, un creatura siempre concebida como débil, indefensa, tierna, adorable, hermosa dotada de una mente abierta sin la capacidad de distinguir el bien del mal, ni tampoco capaz de percibir cuando hace mal o bien, pero aun así es capaz de demostrar curiosidad e incluso devoción. Por otra parte el ejemplo mejor conocido de un ignorante es un adulto común y corriente, venga que no es mentira, ¿Por qué la inocencia a veces está destinada a convertirse en ignorancia? Quien sabe, pero esa no es la cuestión que aqueja a nuestra generación, nuestra dilemática es otra bastante distinta y mucho más problemática. Nuestro problema viene siendo que hoy día, los papeles se han invertido, venga que todos lo hemos visto o incluso lo hemos sufrido de primera mano que al enojar a un niño pequeño, este te termine enseñando más groserías y malas palabras en 5 segundos, que tus padres en 50 años, y eso solo es la punta del Iceberg, entonces la pregunta se define ¿Que tan retorcido tiene que estar el mundo para que los niños sean ignorantes y los adultos los inocentes? La respuesta es terroríficamente sencilla. Tan retorcido como está actualmente.
P.O.V. Tadashi.
-Por favor dime que no estamos tan desesperados- dije un tanto desanimado, poniéndome al lado de Hiro para que Baymax nos explicara detalladamente lo que él había investigado.
-Aparentemente si- me respondió Hiro sin mayores ánimos.
-Según mis investigaciones, un cortejo eficiente requiere de la satisfacción de ambas partes, por lo tanto, hice unas indagaciones menores en varios restaurantes de renombre repartidos en todo San Fransokyo que destacan por su comida, ambiente, decoración, atención y vista- dijo Baymax lentamente, enseñando en su pecho varios restaurantes lujosos y bastante llamativos.
-¿Exactamente cuál es la lista de precios en lugares como ese?- pregunto Hiro audazmente.
-Esta es una lista de precios que formule en base a los platillos servidos en cada local, pero los precios pueden variar en cada uno, pero no demasiado- dijo Baymax, cambiando la pantalla a una lista de precios que parecía algo improvisada.
Yo y Hiro pasamos algunos momentos revisando y asintiendo lentamente. Cada uno estaba pensando el algo diferente.
-¿Crees que Krei aun quiera tus MicroBots? Tal vez si conseguimos un buen precio y vendemos todas nuestras cosas nos alcance para una cena cada uno- dije en tono un tanto serio, tratando de pensar en una manera en la que no tuviera que vender la mitad de mis órganos por un solo platillo.
-¿Después de que destruyeran su sede? No lo creo, pero si nos apresuramos y luchamos en al menos unas 20 peleas de robots cada uno y vendemos la casa tal vez nos alcance para darles un platillo a ellas- dijo Hiro también seriamente, pensándolo detalladamente- ¿Enserio cobran extra por el pan y el agua?
-¿Y si vendemos las armaduras?- pregunte notando que enserio cobraban de más por cada pan.
-No creo que consigamos un buen precio- respondió Hiro empezando a dejarme sin ideas.
-¿Y si le pedimos dinero a Fred?- pregunte mirando a Hiro.
-También podríamos vender a Baymax- dijo Hiro.
Acto seguido tanto Hiro como yo levantamos la vista para ver a Baymax, notando que él también está fijando su vista en nosotros.
Un tenso momento de silencio se formó, obviamente analizando las posibilidades rápidamente.
-También hay otras recomendaciones bastante interesantes en las cuales los costos son mucho menores pero ofrecen actividades en pareja y ambientes igual de entretenidos- dijo Baymax con lo que casi pude identificar como un ligero nerviosismo, algo imposible porque no recuerdo haberlo programado con algo así.
-Sigue hablando- dijo Hiro, dando a entender que aún estaba debatiéndose entre lo que estaba diciendo Baymax y la opción de venderlo, honestamente no vendería a Baymax ni por todo el dinero del mundo, quería ayudar personas, no sacarles todo su dinero, pero si Baymax dejaba de lado ese pequeño ladito gracioso que se estaba haciendo con Sona bajo la sospecha de venderlo, que así fuera.
-Según varias estadísticas los cortejos con mayor éxito se definen por las reacciones y respuestas tanto del macho como de la hembra, por lo tanto, para poder proporcionarles la debida información, tendré que mantener contacto con ustedes en todo momento- dijo Baymax, volviendo a las estadísticas, pero esta vez con unas imágenes alusivas a parques y esas cosas.
Algo me decía que mañana iba a ser un día largo.
Día de la cita. A una cuadra del ITF.
-¿Estas completamente seguro de que las cosas van a ir bien no?- volvió a preguntarme Hiro mientras lo observaba desde donde estaba.
-Hiro, por décima vez, si, las cosas vas a ir bien, solo tenemos que seguir el plan de Baymax- respondí algo cansado de las preguntas de Hiro, aunque honestamente yo también estaba bastante nervioso, más que todo por cómo iba a ver a Honey a la cara cuando el recuerdo de yo estando casi desnudo aún seguía tan fresco. Honey no era del tipo de persona que deja pasar las cosas así como así como lo hacía Gogo, así que de cierta forma Hiro tenía suerte.
-Tu ritmo cardiaco está aumentando, estas nervioso- dijo Baymax casi con algo de humor, a Hiro, yo por otra parte suspire tratando de calmarme.
-Hiro, cálmate, créeme, Gogo puede oler el nerviosismo a ciudades de distancia- dije tratando de sonar lo más serio posible, haciéndole algunas señas para que me viera.
-¿Tanto se nota?- pregunto Hiro sin señales de calmarse.
-No tanto como tus niveles de sudoración- respondió Baymax por los dos, haciéndole notar ese detalle a Hiro.
Después de un buen rato de esperar por un rato, curiosamente lo suficiente como para que la camisa de Hiro se secara, Gogo llego en su moto al más puro estilo Gogo, pero había algo que no cuadraba en la imagen, pero no pude identificar qué.
-Honey ha llegado- me dijo Baymax, desde el comunicador, puesto que él estaba en la casa en caso de que algo ocurriera en la ciudad, para no interrumpir las cosas.
Voltee mi mirada para observar a Honey, la cual venía con un vestido de color violeta, con su pelo totalmente suelto, además de su bolso y sus lentes. Me le quede mirando fijamente, cosa que hizo que ella notara mi mirada. Nuestras miradas chocaron por varios momentos, antes de que volteáramos cada uno a un lado diferente, la vergüenza que sentí en el garaje ese día aún estaba muy presente como para tratar de apartarla así como así. FUE AYER ¿COMO ESPERAN QUE LO SUPERE EN UN DIA?
-Hola- dijo Honey, con un tono de voz realmente bajo.
-Hola- respondí sin levantar mucho la voz, aun sentía vergüenza de tan solo mirarla a la cara.
Claro que decidí ignorar eso cuando escuche de parte de Hiro que Gogo estaba usando falda. Acto seguido voltee a donde estaban ellos, pero no podía ver totalmente bien a Gogo.
-Rayos- dije para mí mismo, pero eso se me paso cuando vi un par de binoculares en la mesa en donde estaba, cortesía de Honey, iba a agradecerle pero ella ya estaba mirándolos con sus propios binoculares.
-¿Tenemos que vigilarlos no?- dijo Honey, con una voz algo seria. Eso me golpeo sorpresivamente, muy pocas veces Honey se ponía seria, y cuando lo hacía no era nada bueno.
Incluso a la distancia se podía notar que Hiro no tenía ni la más mínima idea de qué hacer ante la revelación de Gogo usando falda, por lo tanto tome medidas.
-Hiro, por la más avanzada tecnología existente, di algo- casi grite para que Hiro reaccionara, pero de alguna manera se las arregló para estropear las cosas un poco más.
-Creo que deberíamos hacer que se abracen o algo- dijo Honey seria, cosa que estaba empezando a notar.
-Claro, solo si queremos que Gogo nos mate lentamente luego- dije en tono de broma, tratando de hacerla reír, cosa que no funciono. Esto me estaba empezando a fastidiar.
-Entonces que se tomen de las manos- dijo Honey, aun seria, me le quede mirando unos momentos sin saber cómo responder a eso.
-Tómala de la mano- dije en tono de mando hacia Hiro, aunque Hiro trato de responderme, decidí terminar rápido con él y concentrarme en la extraña actitud de Honey- Solo hazlo
Pero cuando mire en dirección a Honey, solo pude ver como esta está anotando algunas cosas en un libro de notas con un lápiz totalmente seria, antes de levantarse sin siquiera mirarme y empezar a seguir a Gogo y a Hiro, no sin antes darle algunas "sugerencias" a Gogo desde su comunicador, aunque creo que ella aun no nota que ya la descubrí.
El resto del tiempo no fue exactamente mejor.
Decir que la cita de Hiro y Gogo estaba yendo mal seria decir poco, simplemente esos dos no podían estar en una "cita" común y corriente, Gogo era demasiado reservada con sus sentimientos y orgullosa como para actuar tal cual como Honey quería, una chica dulce, Hiro por otra parte era demasiado inexperto en demasiadas cosas, además de que no parecía tener mucha confianza en sus "habilidades de cita" pero contra Gogo esas cosas no sirven de mucho.
Pero si la cita de Hiro y Gogo iba mal, entonces nuestra cita estaba yendo a niveles inimaginablemente profundos en la escala de citas. Primero que nada ni siquiera estábamos hablando entre nosotros, cosa demasiado rara, bueno tomando en cuenta que generalmente yo no comenzaba conversación y Honey parecía totalmente pendiente de ellos, prefería no molestarla. Segundo, no nos mirábamos, estábamos demasiado enfrascados en ver la cita de Hiro y Gogo salir mal a cada intento nuestro de mejorarla, pero viéndolo de otra manera tratar de hacer o tratar de que actuaran como no lo hacía normalmente no era el mejor plan del mundo, de hecho era un cliché horrendo.
Tercero, no creo que en realidad de estuviéramos teniendo una cita en todo el sentido de la palabra, ni siquiera estábamos haciendo algo juntos, simplemente estábamos en el mismo lugar, en el mismo momento, vigilando a personas diferentes tratando de que no lo arruinaran más allá de lo posible, cosa que ni siquiera estaba funcionando. Cuarto, la actitud de Honey, ella es adorable, no paraba de hablar, es linda persona, se preocupa por lo demás, en resumidas cuentas en una persona maravillosa, y sin embargo estaba totalmente seria, como si no quisiera hablar conmigo o algo, aunque mi actitud de "déjala, ya se le pasara" no ayudaba mucho.
Y Quinto, Baymax por alguna razón tuvo que ausentarse diciendo "Asunto Emergente, te llamare de ser necesario", por lo tanto estaba totalmente solo y sin información extra de ayuda, pero fue cuando Hiro y Gogo se pararon en una heladería que por fin decidí acabar con el ambiente que estaba reinando entre Honey y yo.
-Muy bien, ¿qué es lo que te pasa?- pregunte seriamente, harto de la actitud que Honey tenía hasta ahora. Volteando a mirarla.
-¿A qué te refieres?- pregunto Honey luego de casi saltar de su asiento, tratando de sonar seria.
-A eso, lo que estás haciendo- dije señalándola.
Honey simplemente inclino su cabeza en señal de no entender, de no ser porque estaba tratando de que dejara su actual actitud, me parecería adorable.
-¿Por qué intentas parecer seria?- pregunte directamente, luego de reunir algo de valor.
-¿N-no te gusta?- pregunto Honey mirando a sus manos, las cuales estaban en sus piernas.
-No es eso, solo, no lo entiendo- dije un tanto nervioso. "¿No me digas que está en sus días?"
-Bueno yo…- empezó a decir Honey, mirando repentinamente a los lados, como si tratare de buscar algo con lo que distraerme, pero estando en una mesa de un lugar público, no era exactamente el mejor lugar para distraer a alguien, al final soltó un suspiro- P-pensé que si era, como, bueno, soy normalmente, te distraería de vigilarlos, y te enojarías y…
Honey dejo de hablar cuando noto como la miraba fijamente, aunque luego se enojó por el hecho de que me eche a reír completamente.
-¿Qué? Oye, oye, ¡Tadashi no te rías!- trataba de decir Honey, mientras yo me seguía riendo.
-Lo siento, lo siento, es que, es que me da risa el hecho de que me sigas sorprendiendo en lo maravillosa persona que eres- dije sin pensarlo mucho, pero luego de notarlo me paralice.
-¿C-crees, q-que soy una maravillosa persona?- pregunto Honey, sorprendida y hasta algo sonrojada. Voltee a mirar a otra parte para no quedármele mirando tan fijamente.
-Yo, la verdad no lo creo, lo sé- dije mirando a otra parte, si no, no sería capaz de decir lo que estaba por decir- eres amable, buena persona, siempre tienes una sonrisa para todos, te preocupas por lo demás, tratas de animarnos a tu manera, aunque también eres terca.
-Yo no soy terca- dijo Honey.
-Menciona otra chica que sea amiga de Gogo aparte de ti, hay que tener paciencia o ser muy testarudo para acercarse a ella- dije en tono de broma, mirándola. Honey se sonrojo por la vergüenza de que tuviera razón- además haces unas caras muy adorables cada vez que te enojas o te sonrojas.
-¿Qué? ¡Yo no…!- trato de decir Honey, aun sonrojada, enojándose un poco. Pero se calló cuando le tome una foto con mi celular cuando estaba al borde de protestar.
-Sip, adorable- dije sabiendo que eso la enojaría, sin dejar de observar la foto recién tomada.
-¡TADASHI!- trato de gritar Honey, lanzándose a mí en un intento de tomar mi celular, cosa que no sucedió. La única cosa que atine a hacer fue reírme.
-Un momento, ¿no están muy callados incluso tomando en cuenta su situación?- pregunte, haciendo que Gogo se calmara, entendiendo rápidamente la situación.
-Gogo, ¿Gogo?- decía Honey, tratando de llamar la atención de Gogo, yo intentaba hacer lo mismo con Hiro, pero simplemente no dio resultado. Nos miramos el uno al otro tratando de pensar en qué hacer, sacamos nuestros binoculares en un intento de ver si seguían ahí.
No seguían ahí.
-Por favor dime que solo necesito un par de anteojos y que ellos siguen ahí, porque si no, Sona nos tirara por una ventana- dije sin quitarme los binoculares.
-Creo que los veo, van al parque ¿estás seguro de que debemos seguirlos?- pregunto Honey, mientras nos levantábamos en un intento de seguirlos.
-¿Y perderme la primera cita de mi hermano menor? No, si tenemos suerte tal vez logremos fotografiar el primer beso- dije sabiendo que eso la animaría, cosa que funciono porque repentinamente parecía brillar ante la idea.
-Tu por la izquierda, yo por la derecha- dijo Honey ahora muy emocionada, empezando a recorrer su parte cual niña cuando le dices que encuentre un tesoro.
-Diablos, ¿Cómo se supone que no me enamore más de ella si siempre me sorprende con algo nuevo?- dije para mí mismo, mirándola mientras buscaba, yo por mi parte también empecé a buscarlos.
Claro que después de más de 30 minutos de búsqueda decidí darme por vencido en encontrarlos decidiendo que era mejor esperar a Honey, la cual por cierto se estaba tardando. La espere por al menos 10 minutos, hasta que me dio sed, me acerque a un bebedero y empecé a tomar agua y justo en ese momento note una sombra justo detrás de mí que reconocería en cualquier parte.
-Ooohh, Tadashiiiii- Un momento, conocía ese tonito de voz.
-ay no, no otra vez- dije lo suficientemente alto para que escuchara, con algo de fastidio.
-¿Eh, otra vez?- pregunto Honey, algo confundida.
-Tienes ESE tonito- dije sin voltear a verla, si miraba la cara que estaba poniendo con ese tono definitivamente iba a caer derrotado.
-¿Cuál tonito?- pregunto Honey aun sin entender.
-El tonito de "me encontré con un animalito adorable y pequeño, vamos a adoptarlo, darle de comer, y verlo crecer, es lo mejor y será divertido"- dije sin voltearme, tratando de hacer la mejor imitación posible de su voz- y apuesto a Baymax a que también estás haciendo la misma cara, ¿no es así?
-Uh… ¿Tal vez?- dijo Honey, algo insegura, admito que estaba siendo un poco malo, pero si no la detenía recogería a cuanto animalito encontrara y nos llenaría con ellos.
-Honey, ya hablamos de esto, no vamos a adoptar a cuanto gatito callejero te encuentras, además no creo que a Mochi le agrade- dije imaginándome a Mochi mirando feo al pobre gatito.
-No es un gatito- respondió Honey luego de un momento de silencio.
-Muy bien, no adoptaremos ningún perrito- dije rápidamente.
-Tampoco es un perrito- vale, eso era algo inesperado.
-¿Ardilla?- volví a preguntar.
-No.
-¿Paloma?
-No.
-¿Lagarto?
-Sabes que no me gustan los lagartos.
-¿Pollito?
-Para nada.
-¿Hámster?
-Tampoco.
-¡¿Serpiente?!
-¡NO!
-¿Ornitorrinco?- pregunte empezando a quedarme sin ideas.
-¿Cómo supones que un ornitorrinco llegue hasta San Fransokyo?- pregunto Honey obviamente sin entender el origen de la pregunta.
-¿Es una especie de ave?
-No.
-¿Mamífero?
-Si
-¿Es…?- trate de preguntar, pero hasta yo sabía que Honey no tenía paciencia infinita.
-Solo voltea a verla- dijo Honey empezando a cansarse de mis preguntas. Con un suspiro decidí voltear a ver qué clase de animalito había traído Honey.
Salvo por el hecho de que no era un animalito, bueno si era un animalito, un animalito humano.
Una niña de entre cuatro o seis años que llevaba un vestido de color amarillo pollito que le llegaba justo hasta las rodillas, con una chaqueta de color naranja encima del vestido, además de unas medias altas que se alternaban entre amarillo claro y oscuro, que le llegaban un tanto más adentro del vestido, unos zapatitos de color azul con una florecita aparentemente hecha a mano en cada uno, también note que sus ojos eran de un avellana claro-oscuro y que llevaba su pelo recogido en dos coletas medianamente largas en cada lado de su cabeza con unos listones de color gris atados en un nudo ciego, estaba siendo sostenida ante mí por una sonriente Honey Lemon.
-Por favor dime que no la secuestraste solo porque es adorable- dije en tono de seriedad-broma. Enserio no quería entrar en el dilema de si debía o no reportar a la chica que me gustaba por secuestro, en ese momento también note que la niñita cargaba un bolsito de color verde con una flor de colores en su costado, el cual parecía tener varias cosas, eso y el hecho de que la niña estaba con una expresión neutra en su rostro, pero de alguna forma era irresistiblemente adorable aun con esa expresión, su pelo por alguna razón presentaba un color platino muy intenso, casi como si fuera plata genuina.
-¡Que no! Me la encontré paseando sola por el parque, y simplemente no pude dejarla sola por ahí ¿Qué tal si alguien se la lleva sin que nadie se dé cuenta?- dijo Honey, honestamente preocupada, siendo sincero a mí también me hubiera preocupado, Honey hizo lo que era mejor.
-Hola pequeña, dime ¿Dónde están tus padres?- pregunte amablemente, agachándome para estar a su altura luego de que Honey la bajara. La niña metió su mano dentro de su bolsito y saco una libreta de notas, el cual abrió y nos enseñó, sosteniendo la libreta con ambas manitas.
"Regla de Mama N°1: Nunca hablar con extraños"
-¿Eh?- dijimos Honey y yo al mismo tiempo, mirando la libretita.
-Espera, entonces ¿porque la seguiste a ella?- pregunte señalando a Honey. La niñita simplemente pasó de página.
"Regla de Mama N°2: Siempre conocer gente nueva"
¿Cómo es que jamás me había dado cuenta de esa increíble falta de lógica hasta ese momento? No tengo idea.
-Entonces ¿Qué tal si te llevamos a la estación de policía y llamamos a tus padres desde ahí?- pregunto Honey agachándose a mi lado, la niña negó energéticamente con la cabeza.
-¿Por qué no?- pregunte confundido, la niña empezó a buscar rápidamente en su libreta antes de mostrárnosla.
"Comisaria: Donde va la gente mala"
Nosotros asentimos en señal de afirmación. La niña pasó de página rápidamente.
"Regla de Mama N°3: No Acercarse a la gente mala"
-Bueno si, pero en la estación de policía…- trate de decir, pero la niñita empezó a temblar y me miro con lágrimas contenidas abrazando su libreta, obviamente no quería desobedecer a su madre- Muy bien, muy bien, no iremos- aparentemente eso la calmo, volviendo a ser inexpresiva.
-Y, ¿si nosotros te ayudamos a buscarla?- dijo Honey, captando la atención de la niña, aunque para mí no era muy buena idea.
-Honey la verdad no creo que…- trate de protestar nuevamente, pero la mirada de Honey repentinamente cambio a "Modo cachorrito", antes de que surtiera efecto voltee a ver a la niña en busca de ignorar la mirada de Honey para poder terminar de hablar, grave error.
La niña primero se mostró confundida, luego miro a Honey, que seguía con la misma carita, luego a mí, luego nuevamente a Honey, y de un momento a otro ella también estaba en "Modo Cachorrito" con las manos entrelazadas en dirección a mí, al verme acorralado no pude si no rendirme ante ellas. Eso era trampa, dos contra uno no se vale.
-Muy bien, los buscaremos nosotros- dije suspirando con un aire de derrota total.
-¡Bien! Vamos a buscar a tu mami- dijo Honey, con el optimismo que la caracteriza, alzando su mano en un puño al aire, la niñita la imito casi de inmediato, empezando casi al unísono una marcha al más puro estilo militar dirigida a donde había encontrado a la niña.
-¿Cómo diablos me termino metiendo en esta clase de cosas?- me dije a mi mismo, justo detrás de ellas. Pero al mirar la sonrisa de Honey, y el cómo se esforzaba en mantener a la niña alegre para que no se preocupara, llorara o se deprimiera, me recordó las mil y un razones que me hacen amarla, eso y por un momento se me paso por la mente la idea de que Honey sería una madre maravillosa en el futuro, antes de quitármela de la cabeza, en este momento necesitaba concentrarme.
Claro que después de un rato yendo de un lado para preguntando a varias personas por si la habían visto, no habíamos logrado nada, aunque la niña seguía igual de calmada que desde un principio, pero pude claramente notar más de una mirada desaprobatoria dirigida a nosotros, no tenía que pensar mucho para saber lo que pensaban, así que simplemente las ignore al igual que lo hacia Honey. Lo que si no pudimos ignorar fue cuando la niñita se le quedo mirando hacia un pequeño puesto de helados fijamente, obviamente deseando uno.
-¿Quieres uno?- pregunto Honey amablemente.
La niña asintió con mucho entusiasmo
-Muy bien, espérenme aquí- dijo Honey, yendo por los helados.
La niñita y yo nos quedamos sentados en un banco esperando a Honey. Siendo totalmente sinceros no tenía mucha idea de que hacer en ese tipo de situaciones, si había ayudado a la Tía Cass a criar a Hiro y sí, me había convertido en un adulto responsable, pero Hiro era un niño, no solo eso, un genio, por lo tanto animar a una niña pequeña que recientemente se había perdido y no encontraba a su madre no era mi fuerte.
-Oye- dije para llamar su atención. Lo que no espere era que la niñita tenía su libreta dirigida hacia mí.
"Ella te gusta"
-¿P-porque dices eso?- dije poniéndome nervioso rápidamente, eso había sido un golpe inesperado, no solo eso, estaba seguro de que al menos no era TAN obvio. La niñita empezó a escribir con un bolígrafo de metal algo gordo en la libreta de manera inusualmente rápida, obviamente para responderme.
"La miras demasiado"
-N-No es que la mire demasiado, simplemente ella entra mucho en mi rango de visión- dije en un intento de que no lo descubriera, pero luego de pensar detenidamente lo que había dicho, me di cuenta de que sonaba tremendamente estúpido.
La niña me miro con una ceja alzada.
-¿Eso se oyó tan tonto como creo?- pregunte mirándola, ella simplemente asintió, antes de volver a escribir.
"¿Ella te gusta no?" pregunto ella con su libreta, de manera inocente.
-Si- dije derrotado. Un genio vencido por una niña, menos mal que los demás no estaban para presenciarlo.
"Entonces ve y díselo"
-No es tan sencillo- le respondí, pensando en cómo calmarla.
"¿Por qué?"
-Es…- dije pensando en la mejor manera de explicárselo, pero rápidamente me rendí, el amor no era mi fuerte- complicado.
"Hazlo sencillo" me respondió ella con su libreta.
-No es tan simple- le reproche un poco, tratando de zafarme de esa situación- ¿Y si ella no siente lo mismo?
"Enamórala"
-Puede que le guste alguien mas- volví a decir, honestamente ¿En qué momento me pareció buena idea confesar mis temores ante una niña?
"Demuéstrale que eres mejor"
-Sabes no es tan fácil como lo haces sonar- le dije esperando que con eso entendiera.
"Entonces esfuérzate"
-Puede que eso destruya nuestra relación- dije en un tono un tanto más bajo de lo que esperaba.
"Entonces reconstrúyela, además puede que termine bien"
-Tengo miedo de perderla- dije mirando al cielo, no quería que una niña anduviera sabiendo todos mis secretos, pero tengo que admitir que era insistente.
"Entonces se valiente para estar a su lado"
-Pero y si…- trate de decir, pero fui interrumpido por un libreta de notas voladora que me dio de lleno en la cara, logrando que me callera- ¿Pero qué…?- trate de decir, solo para encontrarme con una mirada bastante molesta de la niña, y una libreta a mi lado, con algo escrito.
"¡DEJA DE QUEJARTE PARECES NIÑA!" Creo que para ese momento me había dado cuenta que la niña se estaba molestando con cada cosa que decía.
-¿A si? Tu eres una niña- dije en un tono algo molesto, sin saber que más decir, devolviéndole la libreta, la niña simplemente me miro con cara de "¿Eso es lo mejor que tienes?", los insultos no son lo mío- Además, ¿Por qué me ayudas?
"Regla de Mama N°4: Siempre ayuda a alguien cuando lo necesite, así te deberá un favor, y podrás cobrarlo para que haga lo que quieras aunque a esa persona no le guste"
-Eso es egoísta- dije en tono de adulto, mirando la libreta, y luego a la niña, esta solo paso de página.
"Regla de Mama N°5: ¡SER EGOISTA ES BUENO!"
¿Qué clase de madre tenía esta niña?
-Ya volví- dijo Honey, sentándose entre nosotros.
Por unos segundos la paz reino mientras comíamos helado, o al menos duro hasta que se escuchó un sonido de algo estrellándose contra el suelo, voltee a ver a la niñita, de alguna forma se le había caído el helado, y ahora amenazaba con echarse a llorar, pero eso obviamente no iba a ser permitido por Honey.
-No te preocupes, aquí tienes- dijo Honey dulcemente, entregándole su helado a la niñita, la cual dejo de estar al borde de llorar, solo para mirarme a mí de mala manera.
-¿Eh? Ah, Honey toma mi…- trate de decir, pasándole mi helado a Honey, el cual era de cono, pero la niña paso de mirarme mal a mí, a mirar mal a Honey.
-Creo…- dijo Honey, volviéndome a pasar el helado, pero ella volvió a mirarme mal a mí, el proceso se repitió varias veces, hasta que luego de un rato, cuando nuestras manos se tocaron por accidente, ella dejo mirarnos mal, y por alguna razón un aura casi brillante se formó alrededor de ella- creo que, quiere que lo compartamos.
Mientras Honey estaba ocupada mirándome a mí, la niñita me estaba haciendo varias señas y un poco de lenguaje de manos para que le siguiera el juego, ¿Qué tan bajo tengo que caer para que una niña me ayude?
-B-bueno, supongo que, no me molesta para nada- dije mientras sentía como mis mejillas se iban tornando más calientes, dándole una pequeña mordida a mi parte del helado, mientras Honey hacia lo mismo, basta y sobra decir que en ese momento me sentía tremendamente avergonzado, pero de alguna manera también increíblemente bien, aunque la imagen de la niña levantando el pulgar en mi dirección no ayudo mucho a que dejara mi nerviosismo.
Luego de ese pequeño descanso más el helado (que algunos disfrutaron sin sentir que iban a derretir el helado con el calor de sus propios cuerpos), volvimos a la búsqueda de los padres de la niña, pero tal cual como había pasado antes, no habíamos encontrado a nadie que reconociera a la niña. Pero claro eso paso a segundo plano al escuchar un grito de dolor bastante grave.
Sin perder mucho tiempo empezamos a buscar la fuente de ese sonido, la cual resultó ser un hombre, de entre 60 o 70 años, tal vez más, vestido de manera casual, sosteniéndose la mano, mientras una señora, también de entre 55 o 65, estaba a su lado, aparentemente preocupada.
-¿Esta bien?- pregunte algo preocupado, acercándome al señor. Cuando estuve lo suficientemente cerca note que eran coreanos, no era que me importase, pero no eran muy comunes.
-Sí, no te preocupes- dijo el hombre, de mala gana, ocultando su mano.
-¡Querido!- grito la mujer de mal humor, asustando un poco al hombre, el cual de mala gana dejo de ocultar su mano.
-No se preocupe, se primeros auxilios- dije en un intento de que confiara un poco en mí, cosa que no funciono.
-Sí, lo que tú digas- dijo el señor sin mirarme.
Después de una revisión rápida de su mano me di cuenta que no era mucho más que un golpe muy fuerte, algunas vendas y algo de descanso harían que estuviera como nueva.
-Bueno, no parece nada grave, pero no le sugiero hacer fuerza con esa mano por un tiempo- dije dejando de revisar la mano.
-Bah, no necesito que un niñito me diga que puedo o no hacer- dijo el hombre de mala gana, apartando su mano, haciendo su camino hacia lo que se le había caído.
-¡Robert!- dijo la señora, llamando la atención del señor- Ya oíste al chico.
-Julia, ¿Entonces que sugieres que haga? Los chico llegaran dentro de poco, y sabes que ninguno de ellos en muy bueno con la parrilla.
-Bueno…- dijo la señora, de nombre Julia, pensando por unos momentos, antes de mirarme- Tu pareces un chico joven, ¿te importaría ayudarnos?
-Supongo que puedo oír lo que tienen que decir- dije luego de unos momentos de duda.
-Gracias, mi nombre es Julia, y él es mi esposo Robert- dijo la Julia amablemente, aunque su esposo solo bufo- La verdad es que estábamos planeando una parrillada para nosotros y las familias de nuestros hijos que vienen a la ciudad, pero ninguno de mis hijos es bueno con la parrilla, así que nos ofrecimos a montarla y esperarlos, pero como vez mi esposo ya no es tan joven como cree…
-¡Tonterías, no necesito que un niñito me ayude!- dijo Robert con un tono orgulloso, alzando su mano mala, esa imagen casi me daba risa.
-Así que, si no es mucha molestia, ¿Podrías ayudar a mi esposo? No tenemos dinero con nosotros, pero te dejaremos almorzar con nosotros si no te molesta- dijo Julia muy amablemente. Tuve que pensarlo por algunos momentos.
-Bueno, me encantaría pero…- decía tratando de explicarme, pero un sonido me detuvo. Ese sonido resulto ser el de un estomago rugiendo con una fuerza tremenda, haciéndonos voltear a los tres. El sonido provino de ni nada más ni nada menos que de la niñita, la cual estaba agarrándose su pancita con una mano, y me miraba en "Modo Cachorrito"- Ellas incluidas, y lo hare.
-Muy bien, mi esposo te guiara, ellas pueden ayudarme a arreglar algunas cosas por aquí- dijo Julia con una sonrisa.
Inmediatamente me puse a seguir a Robert hasta donde estaban las cosas para la parrilla, incluida la propia parrilla, lo hacíamos en silencio, aparentemente no le agradaba.
-Y ¿Cuánto tiempo tienen?- pregunto Robert repentinamente, indicándome que lo ayudara a mover la parrilla.
-¿Uh?- pregunte algo confundido, sujetando una de las partes de la parrilla mientras Robert sostenía la otra.
-Ya sabes, ella y tú- pregunto un tanto de mal humor, señalando a Honey mientras colocábamos la parrilla.
-Ah, ella y yo, solo somos amigos- dije en un tono un tanto bajo, rascándome la nuca tuve la tentación de agregar un "Aun" pero me contuve. La respuesta aparentemente sorprendió un poco a Robert.
-¿La niña no es tuya?- pregunto Robert, mientras yo empezaba a mover algunas cajas y cavas.
-No, de hecho no, solo la estoy ayudando- dije un tanto distraído, cargando algunas de las cajas.
-¿Enserio?- pregunto Robert con algo de sorpresa, yo lo mire algo incrédulo, pero únicamente asentí- pero quieres que la mayor y tu sean algo mas ¿no?
-En realidad…- trate de decir, pero la mirada inquisitiva de Robert me hizo pensar seriamente en si debía o no engañarlo- Sí.
-Jajaja- se rio un poco Robert antes de volver a ponerse serio- ¿Y la niña que piensa?
-De hecho ella…- estuve a punto de decir, pero decidí tomar en cuenta que sonaría un tanto patético admitir que una niñita me estaba ayudando.
-Déjame ver si adivino, la niñita te está ayudando ¿No es así?- pregunto Robert, con una sonrisa de burla.
-Si…- dije totalmente derrotado, sabiendo lo que venía.
La risa estrepitosa e inclemente de Robert no se hizo esperar, por un momento casi pude sentir por el al ver como se sostenía de su propio auto para no caerse de la risa, pero se mi iba al mismo tiempo que mi vergüenza aumentaba, al menos hasta que empezó a toser.
-¿Se siente bien?- pregunte algo preocupado, pero Robert solo alzo su mano en señal de que no me preocupara.
-Sí, sí, lo siento, es que hace mucho que no me reía tanto- dijo Robert reponiéndose, para luego mirarme ahora con algo de buen humor- Eres de los que faltan en este mundo chiquillo.
-¿Uh?
-Bah, no importa, como sea aún no me he presentado bien- dijo Robert con un tanto de lo que pensé era vergüenza- Soy Robert, aunque puedes llamarme James- dijo ofreciéndome la mano.
-Tadashi- dije mientras respondía con un apretón de manos.
-Supongo que tengo que decirte algo como "lo siento por haber sido tan brusco" o algo así, pero bueno ya voy para la ancianidad, así que ser un viejo cascarrabias es legal para mí, además mi esposa es la que es buena para disculparse y esas cosas- dijo Robert, ahora James, mientras sostenía una de las cavas con su mano buena.
-Su esposa parece amable- dije mientras observaba a Julia hablar con Honey, me hubiera gustado saber de qué hablaban, porque aparentemente Honey estaba poniéndose muy roja.
-Solo de cara chico, detrás de esa carita de ángel se esconde un alma de dictador que haría que Hitler y Stalin parezcan dos demócratas justos, amables y comprensivos, no solo eso, puede escuchar como hablan de ella a varias cuadras de distancia- dijo James mientras terminábamos de arreglar las cosas para empezar a azar la carne.
-¡Oh querido!- grito Julia desde la distancia, haciendo que yo mirara muy sorprendido a James.
-Te lo dije- dijo James en voz baja- ¿Sabes cómo usar esto no? Creo que tu chica también tiene algo de hambre, así que vamos a ir preparando algunas cosas.
-En realidad no, mi padre nunca tuvo la oportunidad de enseñarme estas cosas- dije en un tono un tanto nostálgico, aun me dolía un poco recordar esas cosas.
-Y ¿Dónde está tu padre?- pregunto James sin mirarme, colocando el carbón.
-Ah, murió junto con mi madre hace unos 10 años, en un accidente- dije lo más tranquilo posible, aunque eso de todas forma pareció afectar un poco a James.
-Yo, lo lamento- dijo James, apenado, aunque luego miro a un lado de nosotros, confundido- ¿Qué haces pequeña?
Al mirar donde el fijaba la vista pude notar como la pequeña estaba mirando fijamente a la parrilla, subida en un pequeño bloque, casi como tratando de que este se prendiera solo con su mirada, o al menos eso hacia hasta que se puso a dibujar algo en una página. Lo que dibujo resulto ser un fuego, y lo lanzo adentro de la parrilla, luego se le quedo mirando por varios momentos, antes de mirarme a mí con algo de tristeza.
Repentinamente James empezó a reírse.
-Lo siento pequeña, pero esto no funciona así- dijo James, acariciando la cabeza de la niña, la cual no pareció tomarlo mal- ahora mejor deja que nos encargamos nosotros ¿sí? Pude ser algo peligroso.
La niña nos miró mal a ambos un momento, antes de inflar los cachetes e irse con los brazos cruzados, eso no hizo más que incrementar la risa de James.
-Es una buena chica- dije mientras James terminaba de reírse.
-Sí, y que lo digas- dijo James, recuperándose de su segundo ataque de risa- Ahora empecemos con esto, lo primero es encender esta cosa, luego…
No sé exactamente en qué momento paso, pero James y yo nos habíamos tomado un confianza casi inmediata, o al menos eso es lo que me gustaría pensar al oírlo gritar a cada 2x3 por cada mínima cosa en que me equivocaba, oyéndolo darme instrucciones de como azar las hamburguesas y las demás carnes, siguiendo al pie de la letra todas y cada una de las instrucciones, como un padre enseñándole a su hijo, aunque esa idea rápidamente se fue de mi mente, era un viejo amable, algo cascarrabias, pero amable.
También era un tanto divertido oírlo quejarse de como él lo haría mejor, o cuando decía que cualquiera de las chicas podía hacerlo mejor, pero creo que era su forma de decirme que estaba aprendiendo rápido, pero claro eso no evito que casi agarrara cualquier palo o cosa con la que pudiera golpearme que estuviera al alcance cada vez que arruinaba alguna hamburguesa por dejar que se quemara o sacarla estando muy cruda, lo cual paso la mayoría de las veces, hasta que por fin logre hacer una bien.
-Vaya, ya era hora, estaba a punto de llamar a mi madre desde su tumba para que viniera a hacer una hamburguesa decente- decía James volviendo a su modo cascarrabias, dejando que las chicas terminaran de preparar la hamburguesa, dándosela a la primera clienta del día. La niñita.
Aunque nadie lo admitía todos estábamos totalmente expectantes de lo que la niñita iba a decir, principalmente porque James ya tenía una rama de árbol caída bien preparada para golpearme en caso de que la hamburguesa, luego de todo ese esfuerzo, no fuera de su agrado. La niñita agarro la hamburguesa con ambas manos, se la llevo a la boca, y le dio un mordisco, masticando lentamente bajo nuestras miradas, luego trago, y se quedó quieta por algunos momentos, antes de agarrar su libreta y empezar a escribir.
"LIX APRUEBA ESTO" Termino escribiendo la niñita en su libreta, antes de alzarla en el aire con su manos. Un segundo ¿Lix?
-¿Qué clase de nombre es Lix?- termino preguntando Julia, por todos. Lix repentinamente empezó a escribir muy rápido, y por la expresión de todos pude deducir que pensábamos lo mismo "¡Oh, que rápida!"
"No tiene ningún significado, simplemente a mi mami no se le ocurrió absolutamente nada mejor"
Un momento de silencio, antes de estallar en una risa generalizada, mientras Lix seguía comiendo su hamburguesa como si nada más pasara.
-¿Papa?- pregunto un hombre que guardaba cierto parecido con James, pero más joven, llegando junto con una mujer y 2 niños.
-Ah Junior, por fin llegas, estábamos aquí preparando algunas cosas, ya que llegas ¿me ayudas con la parrilla?- pregunto James, mientras su hijo parecía realmente sorprendido de vernos ahí comiendo.
-Esto, si no le molesta, yo puedo seguir ayudando- dije un tanto temeroso de estarme metiendo en donde no me metía, aunque eso rápidamente se disipo cuando vi a James sonriendo con algo de gracia.
-Claro, por cierto, Junior, Tadashi, Tadashi, mi hijo Junior- dijo James, presentándonos, ambos nos dimos un apretón de manos- él me estuvo luego de que me lastimara la mano.
-Muchas gracias por ayudar a mi padre, entiendo que a veces puede ser un poco, difícil de tratar- decía el hijo de James, señalando a su padre.
-¡Oye! Ser un viejo cascarrabias en mi derecho legal, ahora ve ayudar a tu madre a preparar las cosas que faltan, si tú ya llegaste tus hermanos y hermanas no deben estar muy lejos, y luego ven a ayudarme con este pelele, aún está muy verde para dejarlo solo con la parrilla- decía James, mientras saludaba a la esposa de su hijo y estos luego saludaban a Honey.
-Parece un buen chico- dije mientras volteaba algunas carnes.
-Sí, Junior es un buen hombre de familia, a como le digas que dije eso estampare tu cara contra el carbón- dijo James sonriendo.
-Lix, si quieres puedes ir a jugar con los demás niños, nosotros estaremos por aquí- dijo Honey, empezando a preparar algunos platos cerca de donde estaba, al estar cerca nos sonreímos el uno al otro.
Sin que me diera cuenta, de alguna manera nos habíamos metido en un ambiente totalmente familiar, James quejándose y gritando de vez en cuando por pequeñeces, alegando que era su derecho legal, los hijos de James y Julia llegando poco a poco, cada uno con sus propios hijos e hijas, Julia ayudando a Honey a preparar los platos, junto con algunas de las hijas de James y las esposas de sus hijos, Lix jugando con los demás niños y niñas tal cual como lo harían con cualquier niña. El ambiente era simplemente muy bueno, aunque me estaba empezando a dar hambre, cosa que se confirmó cuando mi estómago empezó a rugir, pero cuando James estaba a punto de quejarse, algo lo detuvo.
-Tadashi- me llamo Honey, haciendo que volteara, solo para ver como sostenía un plato en frente de mí, y como con unos palillos chinos, sostenía un pedazo de la carne que había preparado hace poco- di "Ahhh"
Con un tanto de vergüenza, me comí la carne que Honey me ofrecía, antes de volver mi atención de nuevo a la parrilla.
-Bueno, parece que el fuego sigue bien…- decía claramente, para que James no siguiera con sus gritos.
-"Ahhh"- volvió a decir Honey, ofreciéndome otro pedazo de carne, el cual me comí con menos vergüenza.
-Así que solo debo dejarlas ahí por otro rato para que…- seguía diciendo.
-"Ahhh"- volvió a decir Honey, con otro pedazo más, el cual me comí con tranquilidad.
-Oye chica, ¿No podrías dejar algo de ambiente romántico para nosotras?- pregunto Julia en tono de broma, dejando en claro que estábamos dando un buen espectáculo.
-¡Y-Y-Yo, quiero decir, esto es para mí!- dijo Honey, sonrojada, comiendo un pedazo carne con los palillos, bajo las pequeñas risitas de la mayoría de los presentes, que parecían divertirse de la situación. O al menos lo trataban de ocultar hasta que Lix vino y alzo su libreta en medio de todos.
"BESO INDIRECTO"
Ese fue el detonante para que todos dejaran de contener la risa, empezando los comentarios como "Ah, el amor joven" "¡Así se ase pequeña, ya es todos tuyo!" "Que suerte tiene ese chico" y multitud de comentarios relacionados, haciendo que tanto Honey como yo nos coloráramos hasta niveles nunca antes imaginados, al tiempo que nos mirábamos, volteando a ver a otras partes, mientras el resto de los presentes se alternaban entre risitas y risas para nada disimuladas.
El resto del tiempo fue, como dije antes, totalmente en medio de un ambiente familiar, James gritando y molestándome con Honey, Julia molestando a Honey conmigo, nosotros hablando entre nosotros y con los hijos de James y Julia, resulta que la mayoría de ellos también eran buenas personas, así que nos llevamos bien casi de inmediato, termine conociendo a un buen montón de gente, no solo eso, encontré varios distribuidores de repuestos para robots y vendedores de distintos materiales entre esposas, esposos, e hijos, al igual que Honey, el almuerzo también fue divertido, y el ver como Julia controlaba a una familia tan amplia solamente con su mirada incluso me dio algo de miedo, inclusive James se rendía ante una mirada o dos.
Cuando terminamos de comer nos ofrecimos a ayudar a recoger, pero Julia se negó de la forma más amable que jamás había visto, alegando que ya habíamos hecho mucho, y que de seguro estaríamos algo cansado, cosa que era verdad, así que nos despedimos de cada uno, intercambiando números con las personas que nos podrían ayudar a conseguir materiales y partes para ayudarnos en nuestros proyectos, luego nos fuimos.
-Son buenas personas- dijo Honey, con una sonrisa, sosteniendo la mano de Lix.
-Sí, y que lo digas, no solo eso, sus hijos también eran agradables, aunque James era un tanto gruñón- dije riéndome un poco.
-Julia dice que en realidad es muy buena persona, pero le gusta jugar al papel del abuelo que se queja de todos, aunque sus nietos también parecían buenos, incluso jugaron un buen rato con Lix- dijo Honey, sonriendo sinceramente, hasta que captamos un pequeño detalle.
Nos habíamos olvidado por completo que lo que estábamos haciendo era buscar a los padres de Lix.
-Un segundo, ¿Cómo te llevas tan bien con ella?- pregunte algo desconcertado a Lix, ya que ella apenas y se acercaba a mí.
"Porque ella es bonita y alegre"
-Que tierna, y dime ¿Qué piensas de Tadashi?- pregunto Honey, totalmente halagada por lo que Lix había escrito.
"Creo que es feo y aburrido"
Me pregunto si de alguna manera una bola de boliche invisible miniatura fue disparada justo en mi dirección, porque por alguna razón sentí que me golpeaba en el hígado con una fuerza tremenda.
-¿Enserio?- pregunte difícilmente.
"Si"
Y ahora una pelota de béisbol invisible me daba directamente contra el estómago.
-P-P-Pues yo pienso que es lindo y agradable, y amigable y precavido y...- empezó a decir Honey, en un intento de animarme, lo cual funciono casi de inmediato, logrando que la mirara totalmente sorprendí, haciendo que ambos nos sonrojáramos, hasta que note otro detalle.
-¿Y Lix?- pregunte, haciéndole notar a Honey que no estaba a su lado.
De un momento a otro Lix había corrido hacia unos juegos infantiles que tenía el parque, empezando a jugar con otros niños, por lo cual tuvimos que seguirla tratando de que se bajara, cosa que no funciono, luego tuvimos que perseguirla cuando estaba corriendo por el parque sin ninguna razón, luego de eso se escondió arriba de un árbol, por lo tanto tuve que subirme para tratar de buscarla, solo para que saltara a otro árbol con la habilidad de un mono de las montañas y se bajara rápidamente.
No sé en qué punto empecé a disfrutar esa cacería, pero lo cierto es que de alguna manera nos terminamos divirtiendo, pero termino siendo Honey la que logro atraparla, después de atraerla jugando con unos columpios, luego de columpiarla a ella varias veces claro está.
-Ser padres debe ser más difícil de lo que todos pensamos- dije sentándome a la espalda de un árbol que daba nos daba sombra.
-Pero tienes que admitir que es gratificante- dijo Honey, a mi lado, con una Lix durmiendo plácidamente con su cabeza recargada en sus piernas, por un momento me dio algo envidia.
-Solo lo dices porque se ve adorable cuando duerme, pero corrimos por casi todo el parque y nadie dijo nada o la llamo por su nombre- dije un tanto cansado, para luego bostezar.
-Tienes razón, tal vez sus padres estén en la estación de policía notificando su desaparición o algo- dijo Honey, también bostezando.
-En ese caso, supongo que no está mal si, descansamos los ojos un poco- dije cerrando los ojos por unos momentos, para luego acomodarme en una posición más cómoda, y en menos de lo que creí posible, me quede dormido.
No sé exactamente cuánto tiempo había pasado desde que me quede dormido, lo que si supe es que al empezar a retomar mis sentidos me di cuenta de 2 cosas, 1° había pasado de estar recostado contra el árbol a estar acostado, 2° estaba usando algo como almohada que a mi parecer era la cosa más suave que jamás haya tocado. Con esa información lentamente abrí los ojos, solo para encontrarme con la cara dormida de Honey, la cual estaba recostada al árbol.
Me tomo 3 segundos darme cuenta de que estaba apoyando mi cabeza en sus piernas y solo 1 para determinar a la culpable de mi cambio de posición mientras dormía, aunque honestamente tendría que comprarle un dulce o algo más tarde, porque sinceramente se lo agradecía, el ver la cara de Honey totalmente en calma, con un poco de viento y las hojas del árbol cayendo poco a poco, era por mucho una de las visiones más relajantes que tendré en toda mi vida, así que simplemente me deje llevar y la observe dormir, o al menos eso hice hasta que ella también comenzó a despertarse, rápidamente decidí hacerme el dormido, en un intento de permanecer así solo un rato más.
Lo que honestamente no me espere fue el hecho de Honey decidiera no "despertarme" de hecho había notado silencio de su parte, algo raro en ella.
-Esa pequeña…- dijo Honey, con una voz muy suave, riéndose un poco por lo bajo.
Por unos momentos me sentí confundido por sus palabras, pero de un momento a otro empecé a sentir las suaves ñemas de sus dedos pasando por mi cara y jugando un poco con mi cabello, con toda la honestidad que yo, Tadashi Hamada, puedo tener y alguna vez tendré, declaro que eso era el cielo cuando mínimo, por lo tanto deje que siguiera con sus caricias por un rato, solo un rato más, pero como siempre la parte racional de mi cerebro me recordó que no podía quedarme ahí para siempre, teníamos que llevar a Lix con su mama, pero eso no evitaba que me divirtiera un poco con las expresiones de Honey.
-Sabes, creo que te faltaron un par de cabellos cerca de mi frente- dije con algo de diversión, mientras abría uno de mis ojos para contemplar la mirada de sorpresa en Honey.
-T-Tadashi, hola, ¿Cuánto tiempo llevas despierto?- pregunto Honey, mirando a otra parte totalmente nerviosa.
-Antes de que despertaras- dije con una sonrisa, divirtiéndome un poco.
-Espera, ¿estuviste mirándome mientras dormía?- pregunto Honey, logrando que me pusiera algo nervioso. Lo admito, eso fue un error de cálculo de mi parte.
-Tal vez- dije sin saber exactamente cómo responder, pero una sonrisa de ella basto para saber que no le molestaba, y de un momento a otro simplemente nos estábamos mirando, sonriéndonos mutuamente, nada podía haber arruinado el momento.
O al menos eso pensé hasta que un hombre paso gritando cerca de donde nosotros estábamos, directamente hacia un coche de policía que pasaba por la zona, poniéndose en su camino para detenerlo, para que justo luego de que el oficial se bajara, este simplemente se pusiera de rodillas.
-¡POR FAVOR, POR FAVOR SE LO RUEGO ARRESTEME, SOY UN LADRON, UN IDIOTA, E COMETIDO UN MONTON DE CRIMENES, E ROBADO AUTOS, BANCOS, A PERSONAS, INCLUSO UNA VEZ LE ROBE A UN PERRO, POR FAVOR SOLO LLEVEME A LA CARCEL PARA ALEJARME DE ELLA!- gritaba el hombre en una súplica bastante extraña, señalando algo atemoriza a un lugar.
El lugar donde apuntaba resulto ser el lugar en donde Lix lo miraba fijamente con su puño alzado, logrando que el hombre se asustara cuando esta lo movió un poco, el policía decidió cumplir la petición del hombre. Bueno de hecho se vio obligado a cumplirla porque el mismo se esposo y se puso en la parte trasera de la patrulla.
-¿Qué fue eso?- pregunte a Lix, luego de que la patrulla se fuera tan tranquilamente como había llegado.
"Regla de Mama N°6: Usar "eso" cuando una persona mala se te acerque"
-¿Y que se supone que es "eso"?- pregunto Honey, muy confundida.
"Regla de Mama N°7: Solo usar o mostrar "eso" con las personas malas, nunca con las buenas"
-¿No nos lo dirás verdad?- pregunto Honey, siendo honestos estaba más que seguro que sería algún movimiento de defensa personal sencillo pero efectivo, o en el peor de los casos un gas pimienta, asi que no me preocupe mucho.
Lix negó con la cabeza.
-Muy bien, aún tenemos que…- decía, antes de ser brutalmente interrumpido por algo. Mejor dicho alguien, ya que dudo que hayas muchas cosas que puedan saltar, darme con mucha fuerza con algo tremendamente suave y esponjoso directamente en la cara, mientras se aferraba a mí por cuello y cintura, y que de paso se sintiera exactamente como un cuerpo humano. Ante la fuerza del impacto termine cayendo de espaldas al césped.
-¡MI QUERIDO HIRITO! Sabía que no estarías muy lejos de donde nuestro encuentro predestinado se produjo, aunque ahora más alto, pero eso no importa, porque de todas formas te hare feliz- No me hizo falta mucho cerebro para saber quién me había derribado luego de eso.
Trate de protestar, pero me quede callado ante la repentina falta de aire, y el hecho de darme cuenta exactamente en donde había terminado mi cara.
-¡Tadashi!- grito Honey, logrando que Aida la mirara algo desconcertada.
-¿Tadashi?- dijo confundida, para luego levantarse un poco, observando mi cara por algunos momentos. La única cosa que atine a hacer tratar de decir "hola" pero ella lo resolvió de una manera más sencilla.
El sonido de una cachetada bien potente se escuchó incluso a varios metros de distancia.
…
…
…
…
-¿Entonces no sabes dónde está mi Hirito?- pregunto Aida por octava vez, mientras Lix la miraba feo y Honey me ayudaba poniéndome un paño frio en el lugar en donde Aida me había golpeado.
-Ya te dije que no- respondí un poco de mala manera, me había dolido.
-Ah- dijo sin inmutarse mínimamente, antes de mirar a Lix- no sabía que Hiro tenía una sobrina.
-No es nuestra hija- dijimos Honey y yo al mismo tiempo, avergonzándonos un poco.
-¿Entonces solo la secuestraron?- pregunto Aida, sacando su teléfono.
-¡No!- dije antes de que llamara a la policía o algo.
-Solo la estamos ayudando a encontrar a sus padres, estaba pérdida en el parque- dijo Honey, captando la atención de Aida, haciendo que pensara por algunos segundos.
-Entonces, si ayudo a esta niñita, ¡Hiro tal vez se enamore más de mí! Ja soy una genio- dijo Aida, como si hubiera creado el invento del siglo.
-Lo dudo- dije sinceramente, pero Aida ya no me estaba escuchando.
-Oye niñita, ¿de casualidad tienes una tarjeta de datos?- pregunto Aida, cambiando a modo amable, acercándose a Lix, Lix metió su mano en su bolso y le dio una tarjeta.
-¿Tarjeta de datos?- pregunto Honey desconcertada.
-Sí, es algo que los padres le dan a los niños que se pierden mucho o les gusta ser independientes, contiene un número de teléfono, dirección, nombre, tu entiendes- dijo Aida animadamente, marcando varios números en su teléfono, pero luego de un rato no consiguió nada.
-¿Cómo sabes tanto de eso?- pregunte sin entender, no debían de ser muy populares si ni yo las conocía, aunque en retrospectiva era algo lógico.
-Porque…- dijo Aida, levantándose en toda su altura- ¡YO TAMBIEN TENGO UNA!- dijo con mucho orgullo, mientras mostraba su propia tarjeta.
Honey y Yo intercambiamos miradas en busca de saber cómo responder, pero a ninguno se le ocurrió nada.
-Bueno como sea, palito, lleva a la niñita con su madre ¿sí?- dijo Aida, refiriéndose a Honey.
-Un momento ¿Por qué solo ella?- pregunte algo molesto de como le decía a Honey.
-Porque, te pienso enseñar algunos de mis trucos, para que le digas a Hiro lo que se está perdiendo- dijo Aida, lanzándose encima de mí, usando sus "atractivos" para posarse sensualmente dominante, no tengo ni la más pequeña idea de cómo responder a esta situación.
-Oye, Aida no creo que…- trataba de decir, pero Aida me callo con su dedo índice.
-No te preocupes, solo déjame a mí- dijo Aida, sensualmente, para ese punto yo estaba sudando a mares, hasta que un par de oficiales tomaron a Aida por los brazos y se la llevaron mientras ella mantenía una expresión sorprendía- ¿Pero qué…?
-Señorita, esta arrestada por comportamiento inapropiado, comportamiento violento e intento de violación, todo lo que diga…- decía el oficial de policía, mientras se llevaba a una nada cooperativa Aida a rastras, me tomo cerca de 4 segundos comprender lo que había pasado.
-Sí, muchas gracias oficial, espero que sigan con su buen trabajo- dijo Honey con una sonrisa enorme, colgando su teléfono.
La única cosa que atine a hacer fue quedármele mirando mientras ella despedía a Aida gentilmente con un movimiento de mano, todo eso con una sonrisa amable y comprensiva.
¿Realmente Honey, siendo tan buena persona como puedo llegar a imaginar, puede en alguna parte de su cuerpo tener una pequeña o hasta diminuta vena de la maldad bien oculta? Y de tenerla ¿sería malo decir que ahora parecía un poquita más bonita e incluso un tanto sexi?
-Muy bien, vamos por su mama- dijo Honey, aun con una sonrisa, mirando la dirección que estaba en la tarjeta de datos de Lix.
-Si- fue la única cosa que atine a decir, aun pensando en eso de la venita malvada en Honey.
No nos tomó mucho tiempo el llegar a la dirección que estaba escrita en la tarjeta de datos de Lix, pero al llegar, simplemente nos quedamos mirando el letrero que brillaba encima de nuestras cabezas.
-Honey ¿ves lo mismo que yo no?- pregunte totalmente serio, mirando el letrero.
-Creo que sí, ¿tú ves un hotel de amor?- pregunto Honey, mirando el letrero sin saber exactamente qué hacer.
-Muy bien, entremos- dije en un tono casi de valentía, siendo seguido por Honey y Lix, pasamos por el encargado, el cual estaba durmiendo en su puesto, y subimos empezamos a subir las escaleras.
-¿Qué clase de madre vive con su hija en un hotel de amor?- dijo Honey, quejándose un poco por primera vez.
-Supongo que debe ser barato- dije tratando de defender a su familia, llegando al piso que decía en la tarjeta, acto seguido nos acercamos a la puerta en donde se suponía vivía Lix.
-Aun así- dijo Honey, poniéndose a mi lado en frente de la puerta, la cual decidí tocar para dejar a Lix.
-Qué raro, la puerta esta abier…- dije mientras la puerta se abría ante mi llamada, revelando a una pareja "ocupada", los cuales se detuvieron ante el chirrido de la puerta- ta.
-¿Qué Hacen?- pregunto el hombre, con una voz por demás molesta, volteando hacia nosotros con una mirada que de ser posible, nos habría matado unas 15 veces seguidas.
-Vinimos a dejar a su hija- dijo Honey, rápidamente, tapando sus ojos con sus manos.
-¿Hija? Nosotros no tenemos hijos- dijo al mujer, siendo aparentemente más compresiva que su pareja.
-¿No? Entonces quien…- pregunte volteando a mirar en donde estaba Lix, solo para notar que ella ya no estaba ahí- uh.
-¡MIRONES!- termino gritando el hombre, poniéndose un par de pantalones con una cara para nada amigable, en ese tipo de situaciones solo había una opción.
-¡Corre!- termine gritando, llevándome a Honey de la mano, mientras éramos perseguidos por un hombre bastante molesto, más grande y mucho más ancho que yo, el cual nos acusaba de mirar "indiscretamente" a su pareja, siendo honestos yo haría lo mismo en su situación, por lo tanto con más razón debía de correr bien rápido.
Claro que luego de un buen rato corriendo con el detrás de nosotros con un parecido muy claro con un toro enardecido, y ya nos estábamos cansando. Por lo tanto cuando Lix apareció justo al lado de una puerta indicándonos que entráramos por ella, estábamos bastante agradecidos de haberlo perdido por un momento, aunque sabíamos que estaba justo detrás de nosotros.
-Vamos- dije con prisa, mientras Lix abría la puerta por un momento, claro que fue solo en el momento en que me estrelle rápidamente contra una pared que note un detalle. Nos estaba metiendo en un armario, al sentir el cuerpo de Honey golpear la espalda del mío, y el sonido de una puerta cerrándose con fuerza, me dejo en claro que nos había dejado atrapados.
-Au, Tadashi ¿estás bien?- pregunto Honey, tratando de moverse, sin obtener mucho resultado.
-Sí, ¿Qué tal tú?- dije moviéndome un poco, logrando moverme un poco.
-Mueve tu brazo, creo que puedo mover mi pierna para que…- decía Honey, moviendo un poco su pierna.
Luego de un rato moviéndonos de manera semi-coordinada, golpeándonos un poco, quedando en una que otra situación bastante incomoda y tratando de hacer uso del espacio, logramos quedar frente a frente, bastante juntos, literalmente podía sentir el aliento agitado de Honey golpeando contra mi cara, no tengo que decir mucho sobre que estábamos cansados, agitados, con adrenalina e incluso algo enojados con Lix, cada uno por diferentes razones.
-¡Chico, más te vale no estar ahí!- grito el hombre, justo afuera de donde estábamos.
Mire a Honey, Honey me miro a mí, llegados a ese punto, simplemente pensé que actuar por instinto era lo mejor que podía hacer, por lo tanto decidí que el resto de las cosas no importaba.
-Lo siento- dije en voz algo baja, llamando la atención de Honey, aunque dudo que tuviera algo más en que fijar su atención.
Sin que Honey tuviera mucho tiempo de protestar me acerque incluso aún más a ella, poniendo mis brazos a sus lados.
-Tada…- trato de decir Honey, confundida pero dejo de hablar de un momento a otro.
Ignorando olímpicamente mi lado racional, pose mi boca sobre la parte final de su cuello, obteniendo inmediatamente un gemido de parte de Honey, sin perder mucho el tiempo seguí con mi trabajo, mordiendo ligeramente la zona del cuello de Honey que estaba bajo mi dominio total, obteniendo un gemido aún más potente.
-Ah, yo, yo lo siento, no interrumpiré- dijo el hombre afuera de donde Honey y yo estábamos.
Aunque honestamente ya para ese momento la parte racional de mi cerebro estaba totalmente desconectada de la parte que había tomado el control de mí, no paso mucho antes de que nuestras manos empezaran a moverse, y estaba más que seguro de un momento a otro las cosas se me irían de las manos.
Claro que eso se evitó debido a que la puerta se abrió repentinamente, logrando que Honey y yo cayéramos al piso en un ruido sordo, devolviéndonos repentinamente a la realidad.
Nos tomó varios segundos recomponernos de la situación anterior, y cuando lo hicimos notamos que había una pequeña notita justo en medio de nosotros.
"Regla de Mama N°8: Nunca hacer "eso" antes del matrimonio o sin estar completamente segura de que es el indicado"
"Regla de Mama N°9: Sabrás que es "eso" cuando seas mayor"
Nos miramos el uno al otro por algunos momentos, tratando de pensar en qué hacer, pero no obtuvimos nada. Por lo tanto nos levantamos, y en total silencio, nos dirigimos a las escaleras hasta la planta baja, ninguno tenía mucha idea de qué hacer cuando llegamos ahí.
-Ah, son ustedes, la niñita le dejo esto- dijo el encargado, entregándonos una nota.
"Mi mami ya vino a buscarme, al estuve esperando en la parte de abajo, gracias por el día de diversión, prometo que algún día se los agradeceré, por cierto, mejor no entren en las habitaciones, la gente suele molestarse mucho cuando se les interrumpe, aunque mi mami no me dice el porqué, como sea, CUIDENSE"
Mire la nota, luego mire a Honey, y note que esta también estaba mirando la nota, luego me miro a mí, con todo lo que había pasado, hicimos la única cosa que una persona medianamente cuerda haría en nuestra situación. Una risa totalmente estruendosa se oyó por parte nuestra, pero no me importaba nada más, simplemente quería reírme hasta mas no poder, aun si no sabía exactamente el porque me reía.
A medida que nuestra risa disminuía nos fuimos acercando a la salida con ganas de simplemente dejar ese lugar lo antes posible antes de que algo más pasara, con una Honey bien colgada de mi brazo que estaba tratando de no caerse por la falta de aire.
Pero bueno, ¿Qué más podía pasar?
-Pero que…
Luego de que escucháramos esa voz abrí mis ojos a más no poder para contemplar lo que había en frente de mí.
Sona, con un atuendo por demás entre provocativo y ridículo, apuntándole a Hiro, mientras Fred en su traje, estaba encima de una patrulla destruida con una Gogo tratando de sacarlo de ahí. Honey se ocultó detrás de mi ante las miradas que recibíamos.
-Juro que existe una explicación razonable para esto- Lo admito, eso ya estaba muy visto, pero mi cerebro cansado ya no podía dar para más.
-¿Sirve decir lo siento a estas alturas?- pregunto Fred a Sona, la cual bajo su arma.
-Yo te perdono- dijo Sona, poniendo su mano no-cañón en su pecho, con una mirada compasiva.
Luego de esa declaración toda la atención paso a nosotros, hasta que unos sonidos metálicos llamaron nuestra atención nuevamente hacia Sona.
-Pero mi ametralladora no- dijo Sona, con ahora una ametralladora estúpidamente grande apuntándonos en el lugar en donde había estado su cañón.
-Oh rayos- dijimos Hiro y Yo al mismo tiempo, poniéndonos en frente de Gogo y Honey respectivamente.
Claro que en realidad no fue necesario que fungiéramos como escudos humanos, puesto que un carro bastante conocido por nosotros termino apareciendo prácticamente de la nada (aunque el humo y el fuego alrededor de nosotros hacía difícil saber que había más lejos) y trato de detenerse, pero no lo logro. Por lo tanto termino estrellándose contra Sona de frente, mandándola a volar hasta dar con una construcción cercana, la cual se derribó encima de ella, realmente me preocupe por ella cuando los últimos materiales cayeron encima de la ya gran pila de cosas.
-¡Chicos! No creerán lo que está pasando ahí fuera- dijo Wasabi, bajando del carro totalmente preocupado, mirando hacia nosotros.
-¡Wasabi! Amigo, llegas en el mejor momento, hora de irnos- dijo Fred, con temor, poniéndose en la parte de arriba del coche de Wasabi.
-¿Qué? Pero acabo de…- empezó a decir Wasabi muy preocupado por Sona, señalando en donde había caído, solo para que viéramos como una ráfaga de disparos abría un agujero en uno de los lados del montón, por el cual una Sona totalmente ilesa y con una mirada para nada amable salía, apuntando su ametralladora hacia nosotros. En menos de un segundo todos ya estábamos dentro del auto.
-¿Olvide decir que he visto a Sona recibir peores golpes?- dijo Fred, encima del auto, mientras Gogo se ponía en frente del volante casi de inmediato.
-¡FREDZILLA! Caerás ante la poderosa emperatriz del anime y manga- gritaba Sona mientras disparaba su ametralladora, mientras nosotros agachábamos la cabeza a la par que los vidrios se caían, lo extraño fue que no se rompieron, si no que se salieron completamente, sin causar daños ni nada, solo dejaban a las balas de Sona entrar, Gogo ya se había puesto seria, por lo tanto no nos tardó mucho huir de ahí.
-Muy bien ¿Qué está pasando?- pregunte alterado, ya había sufrido lo suficiente ese día para que me dijeran que aún faltaba más.
-¿Resumiendo? La ciudad se está cayendo a pedazos, las calles son un caos, la policía esta abrumada, o y Sona y Fred iniciaron un guerra civil basándose en la disputa de si el Anime es mejor que el Comic o al revés- explico Fred, mientras Gogo tomaba una entrada de autopista para tener una vista de que tan mal estaban las cosas.
-Tadashi, hay la posibilidad de que necesite tu apoyo- dijo Baymax por primera vez en todo el día, mientras llegábamos a una parte alta que daba una vista parcial de la ciudad.
-Si Baymax, creo que te entiendo- dije en un tono totalmente ido, igual que los demás, puesto que estaba ocupado observando el panorama.
La ciudad era un auténtico caos, columnas de humo por doquier, coches volcados, algunos siendo quemados, los policías siendo atacados y superados por gente en ropas ridículas o increíbles, las mismas personas combatiendo entre sí, algunos helicópteros fuera de control que se mantenían en el aire a duras penas, incluso algunos que ya se había desplomado. Me parecía increíble que no hubiera muertos en este punto, pero estaba seguro de que Sona era muchas cosas, pero sería completamente incapaz de matar a alguien.
-¿Qué nos estaba disparando Sona?- pregunte sin dejar de mirar la parte de la ciudad que estaba a la vista.
-Esto- dijo Gogo, pasándome una calcomanía de "YO AMO EL ANIME" de forma circular, que tenía una que otra púa minúscula por la parte en que se pegaba, seguramente tenía algo que paralizaba o dormía a las personas.
-Ah, cierto, quieres nuestras cabezas porque le dije que ustedes estarían de mi bando, como buenos amigos que somos, por cierto vamos perdiendo- dijo Fred, dándonos un abrazo con su traje, recibiendo nuestra para nada emotivo enojo- Relájense, nos ira bien.
Bueno, lo positivo de la situación era que ya habíamos tocado fondo, por lo tanto era imposible que las cosas se hundieran aún más.
-Honey…- dijo Gogo, con una cara sorprendida, llamando nuestra atención.
-¿Si?- pregunto Honey, confundida.
-Acaso…- dijo Gogo, señalando una parte de su cuello- ¿Eso es un chupón?
¡OH VENGA YA!
Extra de terror al azar.
(Este contenido puede contener opiniones radicales o insultantes para ciertos individuos, por lo tanto se le advierta la entrada a personas con problemas cardiacos, de riñón, diabéticos, con problemas pulmonares, con cualquier variedad de cáncer, con problemas neurológicos realmente serios, con problemas de la tensión, y en sigo mismo cualquier persona con la capacidad de demandarme. Se recomienda discreción, pero si no, Venga que te lo advertí, no vengas conmigo cuando recibas una pelota de golf en medio de la frente de mi parte)
P.O.V. Sona.
Estaba caminando por las calles de mi ciudad tal cual un día normal, hombre de negocios de aquí para allá, mujeres mayores charlando, jóvenes coqueteando, en fin un día normal.
O al menos eso pensé hasta que me pare en una esquina justo al lado de una niña que aun llevaba el uniforme de su colegio, esta sin importar que yo estuviera a su lado, saco una caja de cigarrillos, saco uno, se lo puso en la boca, y lo encendió con una naturalidad increíble.
-Oye niña ¿No ere muy joven para fumar?- pregunte con mi máximo tono de instinto maternal, la niña simplemente abrió un ojo en mi dirección, como analizándome un poco, antes de inhalar algo de cigarrillo y botar el humo luego.
-Descuida, solo lo hago después del sexo.
En ese exacto momento desperté totalmente aterrada en mi cama, con los ojos tan saltados que pensé que de un momento saldrían de mi cráneo.
Sin perder el tiempo me levante, fui a mi cuarto en donde guardaba mis recuerdos, saque algo rápidamente, y volví a la cama.
-El mundo es cruel- dije para mí misma, abrazando mi peluche de cuando era niña y tenía una pesadilla, poniéndome en posición fetal para tratar de abrazarlo más.
No iba a poder dormir en algunas semanas.
Bueno Personas, hasta ahi a llegado el capitulo, y si van a tener que esperar otra vez, ¿porque? porque si mi cerebro funcionara a toda marcha en todo momento ya habria terminado el Fic hace MUCHO TIEMPO
Tami, de no tener algo malo, o algo que me quieras reconocer o criticar, lo recibo con los brazos abiertos, tu eres la experta en esta pareja, yo me espcializo mas en el Hirogo, no en el TadaHoney.
HASTA LA SIGUIENTE!
