Cap 6.- Hermanas

Decidí ayudar a mi hermana a arreglar su habitación, elegí sábanas y almohadas en colores azules y rosados, no tardó mucho en hacerse presente el complejo de diva de mi hermana, sin olvidar los juegos y las bromas. Mientras decoraba y jugaba con Mina, una serie de pensamientos corrían por mi cabeza una y otra vez. Aquél hecho insoportable de saber que aunque éramos hermanas, teníamos que vivir separadas; Mina y yo éramos hermanas por que tenemos el mismo padre, nuestro padre se divorcio de su madre por diversos conflictos, entre los cuales resalta la indiferencia de esa señora. Mi hermana prefería pasar tiempo en mi casa y con nuestro padre, sin olvidar, que el cariño y apoyo de Ikuko ayuda, ella la quiso desde el día en que la conoció.

Pude percibir que Mina estaba pensando lo mismo o algo parecido a lo que yo pensaba, su humor cambió de bromista y alegre a melancólico y muy pensativo.

-Mina ¿Estás bien?- Pregunté curiosa

-Ehm… sí… ¿Por qué?...- Contestó bastante insegura

-No mientas, te conozco bastante y no es común que tomes esa actitud tan seria.- La regañé- Anda dime que te pasa, para eso soy tu hermana.- Al terminar de decir esto pude ver como se formaban una lágrimas en el borde de sus ojos.

-A veces quisiera entender porque mi madre es tan…- No pudo terminar de hablar y se lanzó directamente a mis brazos para llorar, por consiguiente la abracé y consolé.

La madre de Mina por naturaleza es una persona bastante fría y desconsiderada, ese fue otro de los tantos motivos por los que nuestro padre se divorció de ella. Por desgracia, ella fue quién ganó la custodia, por tal fuimos separadas. Y ahora son sólo temporada las que pasa con nosotros.

A Mina la quise desde el instante que la conocí, mi madre también le tomó un gran cariño, era tan fácil quererla con lo ocurrente y enérgica que es, desde siempre le da chispa a la familia, tiene la capacidad de alegrar la más triste de las situaciones, y ahora que la veo entre mis brazos así tan triste, me duele tanto.

-Sabes que en esta casa eres amada- Le susurré al oído.

- Por eso me alegra haber venido para quedarme en definitiva.- Fue lo último que dijo y poco a poco se fue quedando dormida. Me quedé un rato a acompañarla, cuando vi que ya no me necesitaba fui a mi alcoba para descansar también.

Se volvió a repetir el mismo sueño aquella noche, aunque ya no me parecía tan aterrador por la costumbre, sin embargo, hubo otro sueño que se hizo presente; Corría en una pradera, me sentía perdida, hasta que encontré lo que parecía una mansión o un palacio, en la entrada de aquella casona pude ver una silueta masculina cubierta con una capucha, corrí hacia esa persona para pedir ayuda, al percatarse de mi presencia, aquél ser empezó a correr de mí, empecé a correr cada vez más rápido para alcanzarle pero fue inútil, pronto me quedé en el centro del bosque y apareció un encapotado frente a mí, me aterró y decidí correr para el lado contrario, otro encapotado apareció, empecé a correr hacia un lado y el otro, lo único que logré fue hacer que me rodeen, estaba sin escapatoria alguna. Poco a poco se fueron acercando mostrando unos blancos y brillantes colmillos.

-¡Serena!- empezó a llamarme una voz grave y familiar- ¡Serena!- Volvió a llamarme delicadamente.

Empecé a abrir los ojos poco a poco, no creía lo que estaba viendo, era Darien que había entrado a mi alcoba.

-¡¿Qué….- Estaba a punto de gritar, pero él me calló cubriendo mi boca con su mano

-Hay un neófito en tu casa- Me dijo sin destaparme la boca-No queremos que se vuelva un peligro mayor del que es, confía en mí.- Cuando terminó de decir esto, me quitó la mano y me dejó respirar nuevamente.

-Trepa a mi espalda- Me invitó, sentí que no era momento de dudar, por tal hice lo que me indicó.

Bastaron dos saltos rápidos para salir por la ventana de mi alcoba, Darien se movía con mucha facilidad, llegamos al techo.

-Al parecer está en esa habitación- Me dijo sin bajarme, pude notar que su mirada señalaba la habitación que ocupó Mina.

-Es la alcoba de mi hermana, tenemos que llegar, por favor- Pedí desesperada.

-Mantente detrás de mí, no te separes un solo instante.- Me pidió.

Fueron otros dos hábiles saltos suyos los que nos llevaron a la alcoba de Mina. De pronto sentí un fuerte empujón y luego un buen aporreón, me pregunté en ese instante si iba a ser tradición que todos mis encuentros con él vengan acompañados con empujones y aporreones bruscos. Me levanté como pude y fue entonces que vi a Kunzite y a Darien desmembrando aquél extraño ser de piel pálida, alborotado cabello rojizo y ojos escarlata, acompañado de una horrenda expresión famélica. Aquél ser era el neófito sin duda. Kunzite le puso algo en la boca para amortiguar sus gruñidos y Darién continuaba destrozándolo, de inmediato me acerqué a donde estaba mi hermana, tirada inconsciente a un lado de su cama.

El resto del clan llegó supuse que el rubio de ojos dorados que acompañaba a Nephrite era jedeite, al fin lo conocía. Ellos se llevaron los trozos del vampiro y Kunzite y Darien nos llevaron a mi hermana y a mí a mi alcoba. Era increíble la facilidad con que se movían. Una vez en mi alcoba y de nuevo en tierra me decidí por pedir explicaciones respecto al asunto.

-¡¿Qué fue todo esto?!- Pregunté alterada tratando de controlar el volumen de m voz para que nadie más escuchara.

-Uno de tus cabellos se quedó en mi ropa, el neófito sintió tu olor y vino de cacería- Explicó Darien secamente, como si para mí fuera de lo más común ser una presa codiciada por los vampiros, además ¿cómo pudo dar con el lugar exacto?

-¿Cómo supo donde encontrarme?- Pregunté enojada y dudosa

-El cabello es el mejor de los rastros para encontrar una buena presa- Empezó a explicar Kunzite- Es una marca única.- Concluyó pero la explicación no fue suficiente para mí.

-Si es así ¿porqué se fue directo a la alcoba de m i hermana y cómo es que llegaste a tiempo para detenerlo?- volví a preguntar alterada, pude notar que ambos vampiros comprendían mi incertidumbre y por tal decidieron cooperar.

-Puede ser que le agradó más el olor de tu hermana, hasta los vampiros tenemos gustos para alimentarnos- Empezó Kunzite, dejé que continúe su explicación- Llegué a tiempo porque empecé a perseguir su rastro desde que se escapó de la mansión, cada vampiro tiene un rastro único en su olor, por eso llegué a tiempo.- Terminó de explicar, pero aún me quedaban dudas.

-Pero… ¿Cómo es que con esa fuerza y esa velocidad no logró hacerle un solo rasguñó?- Pregunté dudosa por el hecho de encontrar a Mina simplemente inconsciente, sin golpes y sin haber escuchado que grite o algo, era raro.

-Planeaba matarla, iba a ser más fácil alimentarse de modo discreto si primero la mataba- ¿Matarla? Ahora si me había dejado con más dudas.- Si la mataba asfixiada mientras dormía iba a serle más fácil alimentarse y luego continuar con el resto.- No quise preguntar más, me decidí por confiar en aquella explicación tan extraña e incoherente, sólo me importaba que mi hermana estaba bien.

-Si no olieran tan deliciosamente bien, nada de esto pasaría- dijo Darien en un tono de sufrimiento.

Entendía perfectamente, no es nada fácil para un vampiro proteger una "buena presa" sólo por gusto. Imaginaba la tentación que éramos para Darien y Kunzite mi hermana y yo en ese momento.

-Debemos irnos- Sugirió Darien- No es conveniente que se nos vea por aquí- Después de decir esto, él y Kunzite me hicieron una seña de despedida y se marcharon velozmente, por mientras me quedé velando el sueño de Mina, decidí dejar el misterio de lo que pasó por la paz, sólo me importaba que no pasó a mayores.

En lo que velaba el sueño de Mina me tomé la molestia de crear una buena excusa por si preguntaba por lo sucedido, tenía que ser algo creíble, de lo contrario tendría que arriesgarme a sufrir el castigo de las leyes vampíricas, bueno, si es que existe un código legal vampírico.

Mi sueño se repitió nuevamente sin cambio alguno, ¿acaso estaba por ver algún evento futuro?, sea como sea ya no me sentía tan insegura como antes, a pesar del misterio debo reconocer que Darien es bueno y que es digno de confianza.

Pronto amaneció, fui la primera en levantarme, estaba muy nerviosa y llena de duda respecto a lo que podría pasar. Poco a poco Mina fue despertándose, yo mientras me estaba preparando en todos los aspecto para la explicación a dar. Por fin fue abriendo los ojos y empezó a estirarse.

-¡Dios! ¡Me duele el cuerpo!- se quejó al levantarse- tuve un sueño muy extraño- empezó a contar

-¿Qué soñaste?- Pregunté fingiendo interés

-Bueno… fue extraño… más que un sueño, pareció algo real- empezó a contar tratando de hacer memoria, yo sentía como se aceleraba mi latido.

-¿Qué fue entonces?- Pregunté para terminar el asunto de una vez por todas.

-Soñé que un hombre con cabello y ojos rojos a mi cuarto y que intentaba matarme, después juro haber visto a uno de cabello plateado tratando de salvarme o algo así, lo curioso fue que cuando intenté levantarme para salir del cuarto todo se volvió oscuridad- La historia de Mina me dio la facilidad para mentirle gracias a Dios, estaba tan adormilada que no se percataba que todo fue real.- Por cierto ¿cómo llegué a tu cuarto?- Preguntó antes de que me adelantara a dar una excusa.

-Pues simplemente llegaste toda adormilada y te acomodaste en mi cama- contesté de modo espontáneo.- olvídalo, fue sólo un sueño, - dije desviando el tema, era mejor que no supiera nada y que se mantuviera creyendo que todo era un sueño.- Oye Mina, ¿Te parece una revancha de volleyball en la playa?- Propuse una salida para olvidar el asunto y de paso recuperar el tiempo perdido.

-¡Por supuesto!- contestó entusiasmada- ¿Tienes protector solar?- preguntó bromista

-¿Fps de 35 o de 50?- Propuse

-Que sea de 100, total, será una tarde muy larga y un partido muy reñido.- Dijo en aquél tono engreído y seguro que la caracterizaba.

Empezamos a alistar todo y nos fuimos a la playa, preferimos que fuera una salida de hermanas. Desde que llegamos empezamos una reta de volleyball, al principio el partido estaba muy reñido, pero ello no quitó lo divertido.

-¡Tendrás que entrenar más si quieres superarme!- Gritaba cada vez que cometía un error

-Ese no es problema, pero tú tendrás que mejorar tu servicio si quieres hacer que falle más seguido- contestaba cuando ella cometía el error.

Por fin terminamos la reta, ella acabo ganando, nada raro tomando en cuenta que es su deporte favorito y por tal muy hábil en él. Después de terminar el partido nos fuimos a manejar motos acuáticas, e hicimos una carrera de lo más divertida mientras nos salpicábamos agua al manejar o presumir que una o la otra es mejor. Sin duda la mejor tarde y sobre todo las más felices de mi vida.

-Deberíamos hacer esto más seguido- le sugerí a Mina

-Cierto…- contestó en acuerdo, luego se puso a pensar algo por un momento.- El día aún no termina, ¿salimos con los chicos a bailar?- La verdad era que quería pasar tiempo a solas con ella, pero con tal de verla feliz…

-Llamaré a las demás.- Contesté al sacar el celular y empezar a marcarle a nuestro grupo de amigos.

Tardamos más en avisar que en lo que nos reunimos con ellos, nos dio la locura de vestirnos en colores iguales, por tal ambas nos vestimos con vestidos azules, el único detalle era que el vestido de Mina era mucho más atrevido que el mío, el mío era coqueto pero no tan sensual como el de ella.

Desde que llegamos a la discoteca, Yaten no dudó un segundo en invitar a mi hermana a bailar, bien sabía desde hace mucho que hay química entre ellos, sólo que son orgullosos para admitirlo, todas tenían pareja excepto Lita y yo pero no impidió la diversión, los chicos se turnaron para bailar con todas a la vez. No sé exactamente cuánto tiempo pasó, en un instante apareció Darien a un lado de Seiya, con quien estaba bailando y le preguntó si le permite bailar conmigo, Seiya. Él por consiguiente no puso mucha objeción y tampoco se portó grosero, podría jurar que se conocen.

-¿quieres bailar con él?- Preguntó Seiya

-Sí, no hay problema, contesté relajada. Seguidamente Darien y yo empezamos a bailar, nuestro movimiento era bastante sincronizado, encajábamos perfectamente, di un vistazo a los demás percatándome que todos excepto Seiya miraban asombrados a mi pareja.

-Imagino que no esperabas encontrarme aquí ¿cierto?- Preguntó de esa manera tan galante y engreída que me encantaba.

-Así es- contesté tímidamente- Además hay demasiados humanos- Le recordé

-Ese no es ningún inconveniente- Contestó atrevido- Además es buen lugar para alimentarse- Terminó de decir.

No quise decir nada más, fuera lo que fuera Darien no se podía negar que era digno de confianza, además se preocupa por los suyos y obviamente no querría ponerlos en peligro o exponerlos demasiado. Hice todo lo posible por controlar el impulso de apoyar mi rostro en su hombro, no quería preguntas y tampoco que se descubriera que me llevo con él.

-Debo irme, te pasó a ver en unas horas- Me susurró antes de entregarme a Seiya e irse. Mi grupo de amigos y yo nos quedamos hasta que cerró la discoteca, gracias a Dios no hubo preguntas, sólo comentarios de lo afortunada que era de que alguien como él me hubiese invitado a bailar y sobre el rubio que estaba intercambiando su número con Lita.

-Serena…- me llamó mi hermana- Quiero agradecerte todo lo de hoy, no me había sentido tan feliz como hoy.- Terminó de decir y se abalanzó dándome un fuerte abrazo que casi me quita la respiración, yo por consiguiente le correspondí.

-Sabes que me agrada pasar tiempo contigo, nada hubiese tenido sentido alguno sin ti- le susurré.

Convencí a los demás de que nos vayamos a descansar, era bastante tarde y Darien me esperaba. Pronto llegamos a mi casa, me despedí con cariño de mi hermana y subí rápido a mi alcoba.

-Creí que no llegarías- Dijo Darien en medio de la oscuridad de mi alcoba.

-Lo siento, se nos fue el tiempo- Le contesté cínicamente

-No te preocupes, tengo la eternidad para esperarte, pero no sé si tú la tengas para esperarme- Bufó, imaginé que el humor vampírico era así de bizarro, jajaja, no puedo quejar, por lo menos tiene sentido del humor.

-Deja que me cambie por favor- Le pedi. Con una seña me sugirió que lo haga. Rápidamente me cambie y volví a mi alcoba, ya había esperado demasiado y yo ya no podía esperar por pasar un rato con él.

-Siento el retardo- Me disculpé en cuanto entré. Él me dedico una sonrisa y se fue acercando a mí, cuando estuvo lo suficientemente cerca me tendió la mano.

-¿Me acompañas a dar un paseo?- Preguntó amablemente con su mano aún tendida, como respuesta puse mi mano en la suya, seguidamente me cargo como la otra noche y con dos saltos suyos salimos de mi cuarto.

-Sostente bien preciosa- me invitó. Enredé mejor mis piernas en su cintura y acomodé ahora sí mi rostro en su hombro mientras miraba el escenario, la verdad se sentía bastante bien estar así con él. Me llevó por zonas que nunca me imaginé que existieran.

-Llegamos- Me dijo aterrizando delicadamente para que pudiera bajar. Cuando bajé pude percatarme que estábamos en el tejado de una casa abandonada y que además estaba en una zona casi imperceptible, aunque no se podía negar que tenía una hermosa vista, a unos metros se apreciaba un hermoso barrio estilo imperial, no estaba segura, al parecer había una especia de feria o algo así.

- Espera un momento y verás algo que espero que te agrade.- Me dijo al ver lo maravillada que estaba con la vista. Momentos después empezó un hermoso espectáculo de fuegos pirotécnicos.

-A veces me pregunto ¿cómo puedes hacer para que vea lo hermoso y divertido en cosas tan simples?- Y es que era cierto, Él tenía esa facilidad de hacer que me estuviera feliz con cosas tan simples y tranquilas.

-Supongo que te agrada lo que es diferente, sino ¿cómo es que te llevas tan bien conmigo?- Me dijo mientras revolvía un poco mi cabello.- Vayamos a disfrutar un rato de la feria- Sugirió.

Me trepé a su espalada con un salto maestro estuvimos en tierra nuevamente, caminamos hacia donde estaba la feria. Era increíble que esas horas aún hubiese algo. Hicimos todo lo típico que se puede hacer en una feria y también llamar un poco la tención la cara de todas las chicas con quienes nos encontramos tenia escrita "¿qué hace una tipa como esa en pijama con un bombón como ese?" La verdad me importaba un bledo, total, ese "bombón" estaba conmigo y así me llevaba por la feria con orgullo del brazo.

-Pequeña creo que es hora que te lleve a casa, ya está por amanecer- Me recordó apuntando al cielo.

-Cierto, no hay que levantar sospechas- Le afirmé

Nuevamente vinieron los saltos y las carreras sobre los techos y las copas de los árboles para volver a mi casa, esta vez fue más rápido que la anterior. Al llegar rápidamente me metí a la cama, Darien se despidió de mí con una seña. Metida entre las sábanas contemplé como se iba velozmente aprovechando lo que quedaba de oscuridad.

Esta vez soñé algo diferente, soñé con él y solamente con él, soñé como estaba entre sus fuertes brazos parecía tan real que podía casi sentir su aroma y lo frío de su cuerpo, luego, vino lo mejor, una de sus manos alzaba delicadamente mi barbilla obligándome a mirarlo y luego posó sus labios sobre los míos.

Saludos chicas!!! Disculpa la demora, con eso de que perdí mi lap me dio trabajo continuar la hist, pero no se preocupen estas vacaciones prometo compensarlas por tanta espera. De antemano gracias por los lindo reviews, y también un agradecimiento a mi hermano que se compadeció y me deja usar su compu para continuar esta hist que de las favoritas de algunas.

Gracias y cariño para todas!!!