Capítulo 7: Lágrimas de un Demonio
Salió a encubiertas de la mansión Kazekague con una jarra de agua en sus manos amenazando con volcarse a cada trote que daba puesto que ya era muy tarde como para pasear libremente por la aldéa. Cuando salió de las calles principales, comenzó a caminar más calmada y disimuladamente que pudo hasta desviarse hacia el desierto que nacía en los límites de Suna y llegaba hasta Konoha…
Esa noche seguía siendo perfecta como todas las demás, el frío viento azotaba su cuerpo entero, pero era agradable despues de un intenso día de entrenamiento en la Terraza de la manción Kazekague, como venía haciendo desde hacía cuatro días atrás.
Volvió a contemplar el horizonte, ahora surcado de estrellas que se juntaban en una franja con la arena oscurecida… y casi invisible… más alla…
…Su tan amada Konoha…
-Otoo-san… Neji-San… Kiba-Kun… Tenten-Chan… -Pronunció los nombres de las personas que más hechaba de menos en su aldea… se preguntaba cuando volvería a verlos… Pegó su mentón a su pecho antes de pronunciar el último nombre, casi solo con un movimiento de sus labios.- N-Naruto-Kun…
No pudo evitar una ingenua sonrisa durante unos eternos segundos… como extrañaba a ese niño tan torpe pero simpático…
Llevó una mano a su mejilla y se sobresaltó por lo tibia que se encontraba. Se despojó de aquellos pensamientos tontos y buscó con la mirada la razón por la cual había ido hasta allí; El montículo de rocas donde se encontraba la pequeña y blanca flor que Gaara le había enseñado hacía una semana atrás… Pues aún allí se encontraba, un poco reseca por las constantes horas de sol y escasa agua. La observó con pena y roció en la flor toda el contenido de la taza que había tomado prestada de la mansión Kazekague.
-Si le das demasiada agua, se ahogará.
Hinata se sobresaltó al oir aquella voz a sus espaldas, no pudo reconocerla al acto, puesto que al comenzar a oírla había dado tal respingo que había arrojado toda el agua que aún quedaba por rociar sobre ella misma.
-¡N-no me as-asustes así, Gaara-Kun!- exclamó poniéndose de pié y sacudiendo su ropa mojada cuando escuchó las pisadas acercarse detrás de ella, lentamente cual depredador al acecho a su presa.
No obtuvo respuesta, aunque no se volteó a mirar. Durante la semana que llevaba ya en Suna, podría decirse que había logrado a conocer de una manera un poco más precisa las costumbres de su amigo.
Los pasos se detuvieron y sintió una respiración junto a su cuello, como alguien que se había agachado hasta alcanzar su estatura… Su corazón latió acelerado; Gaara no era mucho mas alto que ella teniendo casi la misma edad.
-Así que estás formando un gran lazo con mi hijo… ¿Verdad?
Hinata abrió los ojos de par en par al reconocer aquella voz adulta, superficial y autoritaria. Volteó rápidamente mientras se alejaba del Kazekague quien la miraba con una evitente expresión de burla en su rostro…
La niña abrió más ambos ojos perlados mientras le brindaba una expresión de terror… La taza de agua resbaló de sus manos y calló al suelo entre la arena. Su mente comenzó a confundirse y a plantearse una gran variedad de preguntas mientras contemplaba los oscuros ojos del Kazekague "¿Qué rayos hace un hombre co-como él aquí… a estas h-horas? ¿Qué… qué quiere d-de mí…? Él había mandado a matar a su hijo… era un hombre cruel… Ooh no… ¿Y si se enteró d-de que yo…?"
Entreabrió los labios por el miedo, recordando palabra por palabra de la "advertencia" que él le había dado la primera noche que había llegado a Suna, con aquella voz severa y temeraria… Y ella la había desobedecido…
-Si… eso creo… tienes un gran lazo con él… -meditó el Kazekague irguiéndose y sonriendo con sorna- hasta lo llamas "Gaara-Kun"… demasiada confianza debe haber entre ustedes…
Hinata no respondió nada, sino que respiró hondamente y mordió sus mejillas por dentro para contener su bochorno. Observó lentamente los movimientos del Kazekague mientras retrocedía lentamente, como si tuviera delante de sus ojos a un ser que no fuera humano… no… ese hombre no podía ser humano por sus orcuros sentimientos…
-Lo que me sorprende es que pudieras acercarte a semejante… Akuma… sin temerle...
-¿A-Akuma…?- repitió ella sin enterder.
-¿Qué no lo sabías?- El Kazekague arqueó las cejas usando un tono divertido. Hinata negó lentamente, con desconfianza y miedo.- Bien… supongo que esto es solo un tema que se habla solo entre familias… pero como tu vienes de otra aldea agena, es común que no sepas nada al respecto… - Se cruzó de brazos, sonriente de manera maléfica.- Digamos que… Gaara lleva un demonio en su interior… está Maldito.
-¡N-no se d-de que me… me habla!- exclamó ella, retrocediendo más.
-Gaara ha nacido con un demonio legendario en su interior, su destino desde bebé ha sido ser un arma para matar.-explicó con evidente impaciencia- Es un asesino, solo mata por diversión y por eso nadie se acerca a él… ¿Entiendes? Mató a su propio tío y a su madre… ¡Incluso sus hermanos temen acercárcele!- El hombre se cruzó de brazos con evidente conformidad en su cara.- No se merece siquiera el afecto de alguien como tú, no es solamente un niño antisocial. Es más que eso, el está maldecido… por un Demonio…
Hinata no se atrevió a decir nada, ni siquiera a mover un solo músculo de su cuerpo mientras oía el monólogo de su interlocutor… Durante todos los relatos que había oído de Gaara, ese era evidentemente el más acusador… pero nunca había creido ninguno… y viniendo de él tampoco pensaba creer esos nuevos datos… "¿Un demonio…? Este hombre debe estar realmente… loco… ".
-¿Qué no diras nada?- El Kazekague arqueó una ceja ante la aterrorizada cara de la niña.
-¡Y-y-yo n-no le creo!- exclamó. Había retrocedido tanto que su espalda chocó contra una de las rocas.
- Gaara podría entrar en una etapa donde el demonio que lleva en su interior lo posea… -Siguió caminando hasta ella y se acuclilló hasta tomar su altura. Alzó una mano y aprisionó fuertemente las ahora pálidas mejillas de Hinata con su índice y pulgar,- …y cuando llegue ese momento, matará a sangre fría a quien sea… nada podrá detenerlo, ni siquiera el recuerdo de una estúpida e ignorante mocosa de Konoha…
-Padre, Ya es suficiente.
Los latidos de su corazón se aceleraron mucho más de lo que ya estaban al oir la fría voz, que esa vez sí pertenecía a Gaara. Alzó su mirada hacia el niño quien estaba parado unos cuantos metros detrás de su padre con sus brazos fuertemente cruzados sobre su pecho. El Kazekague también dirigió sus ojos negros y furibundos a él por sobre su hombro.
-Ahh… Gaara… - Su padre le dedicó una sonrisa de suficiencia.
-Sueltala.- Demandó su hijo obsrvando como Hinata aún seguía prisionera por él.
El Kazekague entornó repulsivamente sus negros ojos y soltó a Hinata bruscamente, haciéndola tambalearse en su sítio, y se puso de pié con lentitud. No había quitado sus ojos de los de su hijo, como si temiera que él hiciera algo si le quitaba la vista de encima.
Gaara, en cambio, no lo observaba atentamente, sino con odio, como si dentro de su cuerpo una bestia gritara y arañara su interior para salir, puesto que sus facciones estaban surcadas de desprecio hacia el hombre al cual miraba. Su padre parecía notarlo también.
-Ten mucho cuidado con lo que haces.- Le previno con brusquedad, alzando un dedo amenazador a él.
-No te preocupes… -Los ojos de Gaara parecían apenas un par de rendijas por lo entrecerrados que estaban por el odio.- No hare nada, por lo que tendrás que seguir inventarme razones por las cuales mandarme a matar.
Su padre no respondió nada, luego miró a Hinata, y otra vez a su hijo.
-Disfruta de tu única amistad, es la única que tendrás en años hasta que ella se marche… o muera…
Dicho esto se marchó tan rápidamente que ambos presentes apenas pudieron divisar sus movimientos tan ágiles; Un acto digno de llamarse propiedad del Kazekague.
El incómodo silencio no pudo evitar apoderarse de ambos niños cuando se habían quedado ya solos. Una vez que su padre ya se había marchado, Gaara cerró las manos en puño, tanto, que podía sentir como sus uñas se enterraban en la arena que se interponía para no lastimar su piél, y bajó la mirada hacia sus pies. Estaba colérico, como si fuera a estallar en cualquier momento…
-¡Surabi!- exclamó en cuanto abrió de golpe ambas puertas que daban a la sala del Kazekague donde su vasallo lo esperaba impaciente.
Este alzó su rostro hacia él, neutro, esperando la respuesta de su superior.
Antes de marcharse, el Kazekague le había comunicado su cometido. Pensaba ir detrás de la niña de Konoha y averiguar como iban las cosas con su hijo tras una semana de haberse conocido… Y exactamente en cuando la vió escabullirse hacia la salida, hacía unos minutos atrás, había salido detrás de ella.
Ahora estaba de regreso, y el jounin pudo adivinar la noticia tras su exprecion de supremacía.
-Ya está hecho… -anunció cerrando la puerta detrás de él.- Es evidente que ambos han forjado una gran amistad…
-Ho… impresionante… -comentó Surabi con real desinterés.- Tal vez Gaara ya no se descontrole… no han ocurrido más incidentes después del mío…
-Cuando ella se marche volverá a ser el de antes, ya te lo dije.- repitió el hombre secamente dirigiéndose a su escritorio y sentándose detrás de él con sus manos cruzadas sobre este.- Por eso debemos aprovechar la oportunidad…
Surabi suspiró y observó detenidamente un punto en la nada… si el Kazekague entendiera lo que podría llegar a suceder si…
-¿Cuándo, entonces?- preguntó en tono resignado.
El Kazekague no respondió al instante, sino que meditó la respuesta durante un cierto periodo de tiempo.
-Supongo que tal vez mañana, o en dos días a más tardar…
Hinata observó a su amigo con cierta timidez, juntó ambas manos entrelazando sus dedos; Aunque también bajó su mirada cuando Gaara cerró sus ojos con fuerza ¿Habría oído lo que su padre le había dicho a ella sobre él…? Comenzó sintiéndose culpable, tal vez... si ella no hubiese salido de la aldéa…
-Sumimasen… Hinata…. –masculló el niño, cortando el hilo de silencio, aunque aún permanecía en la postura que había adoptado y parecía hacer un gran esfuerzo para controlar el tono de voz.
La niña lo miró con sorpresa.
-¡I-Iie… claro q-que no tienes porque disc…!
-¡Si que tengo un por qué!- exclamó interrumpiéndola y mirándola con decisión.- ¡Yo lo intenté… Intente protegerte, Hinata, traté de convencerte para que no fueras mi amiga… pero no pude… Jamás tuve en mente el pensamiento de los demás como te hice creer… SOLO ME IMPORTABA PROTEGERTE DE MI!
Hinata no dijo nada, lo observó asombrada por unos instantes sin comprender la razón de sus palabras. Dio un paso al frente, sintiéndose confundida al respecto.
-¿De qué hablas… ?
Gaara imitó una risa sarcástica.
-Ya lo oíste.- Le espetó con dureza.- Mi padre te lo ha contado.
-¿Tu padre…?- repitió con confusión. Luego lo dedujo.- ¿Te refieres a lo de… Akuma…?
El niño no respondió, sino que sintió otra vez aquella descarga eléctrica que recorría su cuerpo por completo desde su corazón… Tal y como lo había oído… Pero ella, en cambio y para su sorpresa, le sonrió de manera risueña mientras se acercaba cada vez más a él. A un paso lento, sin sonido, como si caminara sobre ceda.
-Pues yo no le creo nada… además… tu eres normal…
Esa vez, Gaara no contestó, sino que sus ojos del color de la aguamarina, surcado de negras y abundantes ojeras, se clavó en el suelo, incapaz de mirarla a los ojos… "¿Nan desu ka…? ¿Cómo es que una amistad terminara de esa manera…?"
-¿No, Gaara-Kun? –añadió Hinata con un leve tono de preocupación al no oír su respuesta.
Cerró sus ojos con fuerza, sin responderle, sintiendo irremediablemente culpable y desgraciado, tal vez mucho más de lo que se sintió hacía más de una semana atrás, cuando Yashamaru…
"Debería haber sido sincero con ella… decirle lo del Shukaku desde un comienzo… yo solo quería un amigo… ¡Solo quería saber lo que era el amor…!" Ya no podía soportar esa preción, iba a perderla, iba a perder la amistad de Hinata por culpa de su egoísta deseo de tenerla… y ahora por eso debía aceptar las consecuencias… ella iba a odiarlo… Iba a temerle de una buena vez por todas… La iba a perder…
Su cuerpo se debilitó al instante y calló de rodillas sobre la fría arena. Así es como toda su vida debió haber vivido… arrastrado como una serpiente del desierto… solo… siempre estaría solo…
-¡Gaara-Kun!
Hinata corrió los pocos metros que lo separaban de su amigo y se arrodilló a su lado para ayudarlo, aunque no podía ver la cara de él, oculta bajo la sombra de la noche, aunque no le fue difícil desifrarlo por sus gémidos de tristeza. Lo escrutó sin saber que más hacer o decir, era la primera vez que notaba un signo de debilidad en Gaara.
-¿Daijobu Ka?- inquirió con preocupación en su voz.
-Iie… -la respuesta que tuvo sonó quebrada.
La niña posó ambas manos sobre sus hombros para observarlo mejor, aunque aún no podía ver correctamente entre la oscuridad, aunque Gaara se dio valor para alzar otra vez su rostro hacia ella, sus ojos verdozos brillaban más que de lo normal con su plateada luna creciente reflejada en ellos, aquellos ojos que la escrutaban con una infinita tristeza y culpa.
La niña entreabrió sus labios para preguntar que le sucedía, pero prefirió no hacerlo… ¿Qué había afectado tanto a Gaara…? ¿Acaso… acaso lo que su padre le había divulgado era… verdad…?
-Hinata… Yurushite Kudasai… No te lo dije antes… porque no quería perderte… - respiró hondamente y sus ojos se volvieron cada vez más brillantes.- Demo… Lo que mi padre a dicho… es cierto, dentro de mi si hay un demonio…
No pudo evitar permanecer atento a los ojos de su amiga quien lo observaban con gran atención. Supo que transpasados un par de segundos, ella estaba realmente absorta a su confesión, el agarre de sus pequeñas manos sobre los hombros de él se aflojó un poco, como si temiera tocarlo. Movió sus labios un par de veces, pero ningún sonido salió de ellos, Gaara comenzaba a extrañar el tono sonrosado de su pálido rostro, y sabía que debería acostumbrarse porque no volvería a verlo…
Las manos de la niña se desprendieron y alejaron todo contacto con su cuerpo, tan lentamente que pudo percivir la tibieza del contacto con su piél y el frío glaciar que luego ocupaba ese espacio, cerró los ojos, resignado, sabía que eso sucedería… había sido demasiado ingenuo como para creer que…
Ya no había vuelta atrás, bajo de sus parpados cerrados pudo observar como su vida volvía a ser patética, llena de odio como lo había sentido desde la murte de su tío… Hinata había sido la única luz que había salvado su alma de la oscuridad en la que cada segundo se iba metiendo… tan lentamente… y ahora volvería a ser abandonado a su suerte… solo…
…Pero… Pensarlo tal vez no estaría tan mal, es más, el frío glaciar que sentía comenzaba a irse… su cuerpo se relajaba a la vez en la cual su mente comenzaba a ponerse en funcionamiento otra vez.
No, definitivamente no estaba solo….
Una voz irrumpió su oscuridad y Gaara se permitió abrir los ojos al tiempo en el que oía el latido de un corazón ageno
"No te preocupes… No me importa lo que pase contigo, eres mucho mejor persona que todos los que te llaman asi…
…Gaara-Kun…
…Kimi wa ii domodachi desu to itsumo anata no soba ni iru…"
Aquellas palabras las oyó salidas de un lugar ageno, un mundo el cual no pertenecía, pudo imaginarlas jugueteando unas con otras hasta que, decididas y ordenadamente, entraron en su razonamiento para que pudiera comprenderlas y puediera entender quien las decía y por qué lo hacía.
"Son dolores del corazón" le dijeron las palabras de su tío Yashamaru en su propia mente. Es cierto, los dolores de ese tipo tardaban en curarse, solo necesitaba amor, el amor que nunca se le había dado… hasta ese momento… hasta que Hinata había entrado en su vida, por decirlo de alguna manera… ella era la única que le había dado amor…
Tambien comprendía que no estaba desprotegido, unos brazos agenos le estaban dando cariño en aquellos momentos, unos pequeños brazos que, aunque sabía de quien se trataba, no lograba entenderlo por completo.
Entreabrió un poco los ojos, pero apenas podía ver oscuridad, una oscuridad en la cual no estaba solo, esa vez.
Ahora no podía mirarla a los ojos, ni siquiera separar sus labios para decir algo. Sabía que si lo hacía, aquella sensación molesta en su cuerpo se disiparía y soltaría todo el dolor que su corazón le pedía a gritos que hiciera. Pero se había prohibido seguir haciéndolo, no era débil… ¿Acaso no se amaba él mismo y luchaba por él mismo…? ¿Ahora necesitaba de otra persona para sentirse… vivo…?
"Si" se dijo en su mente, mientras cerraba los ojos fuertemente, auque sentía como su cuerpo se relajaba al mismo tiempo antes de que unas gruesas lágrimas se escurrieran por entre sus párpados cerrados y resbalaran por sus mejillas. Las comisuras de sus labios formaban una sonrisa que creía que había perdido "Había olvidado lo hermoso que se sentía ser amado por alguien…"
-Hinata, Arigato Gosaimazu… – murmuró Gaara sintiendo una infinita calma.
-Uhm… -respondió ella en señal de asentimiento.
El niño obtuvo un valor que no sabía de donde había procedido y se erguió para observarla. Al instante contempló atentamente los perlados y shockeados ojos de Hinata que estaban reflejados en los suyos
-¡G-Gaara-Kun, estás… !- la olló exclamar con cierta sorpresa.
-Es gracias a ti.- Inclinó un poco la cabeza, sujetando ambas manos en torno a las de la niña.- Eres mi mejor amiga, por eso te debo mucho, Hinata.
La niña se ruborizó notablemente, pero sonrió agradecida de manera radiante. No podía creer lo que sus ojos veían en aquel momento… ¿Desde cuando Gaara sonreía y la trataba de esa manera, como un verdadero niño despreocupado…? Se imaginó que sus palabras podrían haberlo hecho cambiar de forma de pensar y sintió una leve sacudida en su estómago por eso.
-Gaara-Kun, C-Cierra los ojos, Onegai.- pidió ella con cierto bochorno.
El niño la obedeció sin oponerse. Todo volvió a ponerse oscuro, pero sabía que ahora no estaba solo, aún seguía sintiendo las manos de Hinata las cuales permanecieron firmememente sujetas a las suyas hasta que ella las deslizó con suavidad y las posó en ambas de sus mejillas con delicadeza.
Gaara borró su sonrisa y estuvo dispuesto a preguntarle que tenía en mente cuando volvió a sentir el contacto de los labios de la niña.
Otra vez aquellas mismas sensaciones, aquella descarga eléctrica, sus latidos acelerados… aquel calor masivo en sus mejillas que ahora estaba seguro de que Hinata sentía puesto que ambas de sus manos estaban sobre ellas lo que empeoró su situación…
Cerró sus ojos con más fuerza y sus manos ahora libres se cerraron en puño. "Otro beso…" pensó "¿Pero… por qué este es diferente…?" Aquellas sensaciones molestas que antes había experimentado, ahora las sentía con mucha mas intensidad ¿Pero qué eran aquellas sensaciones? Aun no comprendía su real significado, si es que tenían uno.
En cambio, Hinata a pesar de eso, sonreía felizmente, por él… estaba feliz por Gaara… ¿Cómo no estarlo…? "Deseo que no cambies, Gaara-Kun… aún cuando yo me valla… sigue siendo quien eres ahora… Eres una persona muy especial para mí…" Eso era todo lo que deseaba, sabía que durante su aucensia, tal vez Gaara podría volver a recaer en la soledad y es lo que menos quería…
Se separó de él y abrió sus blancos ojos con ternura, le causó un poco de gracia ver en otra persona el sonrojo que ella experimentaba a diario, aunque debía admitir que en él se veía agradable…
Pasados unos segundos, Gaara también abrió sus ojos del color de la Aguamarina con cierta confusión en su rostro… ¿Por qué razón Hinata había besado su kanji de amor…?
-Una corazonada.- respondió ella, como si leyera su pensamiento.- No me importa lo que digan de ti, si es cierto o no, Gaara-Kun, lo que importa es cómo seas tú en verdad.
Gaara parpadeó un par de veces, luego asintió y volvió a asentir con la cabeza, sonriendo felizmente. "¿Cómo había olvidado lo que era amar…? Arigato, Hinata, eres mi razón para sentirme vivo…"
Fin del Capítulo
Arigato! Gracias por sus reviews del capi anterior! de verdad me pone muy feliz que este fic este siendo de su agrado, pues estoy tratando de poner mis mejores energías en prosperar en el. Y... hablando de prosperar... pues supongo que solo le quedan uno o dos capítulos, tres máximo, a esta primera parte... Aunque la segunda la parte, temo decir, es la más larga de todas hasta ahora.
Glosario:
Otoo-san: Padre
Akuma: Demonio
¿Nan Desu Ka?: ¿Por qué?
¿Daijobu ka?: ¿Estás bien?
Yurushite Kudasai: Lo siento mucho (sinonimo de gomene pero usado cuando realmente se lamenta algo)
"Kimi wa ii domodachi desu to itsumo anata no soba ni iru": Eres un buen amigo y siempre estaré a tu lado.
Arigato Gosaimazu: Muchas gracias
Eso es todo por ahora, me temo que lo próximo sera un poco dramático... un triste primer final...
