Uff el último capítulo modificado, en el siguiente ya actualizo xD Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, son todos propiedad de J. K. Rowling
Igualando La balanza
Corría por los pasillos como una exhalación.
''Me parece una muy buena razón, profesor''. ¿Cómo podía haber sido tan tonta?
Al salir del despacho, se dio cuenta de que, ante los ojos de Snape, acababa de elegir entre él y Remus. Pero lo cierto era que estaba más confusa que nunca. Se maldijo mentalmente y siguió corriendo. ¿Por qué había dicho aquello? ¿Por qué no pensó antes de hablar? Idiota. Ella solo había querido que el otro se percatara de sus sentimientos, pero no que supusiera que ya había elegido, ni por asomo.
Se detuvo bruscamente frente a los dormitorios de Remus e intentó recuperar el aliento mientras ponía orden a sus pensamientos. Lo cierto era que había disfrutado mucho con el beso; nadie le había besado así nunca, pero eso no daba razón para haber perdido el control y haber dicho la maldita frase. Ahora había complicado la situación todavía más.
-Idiota- se repitió de nuevo- No podías haberte callado ¿verdad? Tenías que ponerle la puntilla, como siempre. Es que eres una bocazas, sabelotodo y una…
-¿Podrías dejar de aporrear mi puerta Hermione?- preguntó aquella voz ronca que tanto deseaba escuchar, aunque parecía algo molesta- Mione, ¿qué te pasa? ¿Por qué lloras?-Ahora sonaba preocupada, incluso algo asustada.
Hermione se tocó la cara. Era cierto. Estaba llorando. Y ya no podía más. Se abalanzó sobre Remus abrazándolo y desahogándose contra su pecho. El hombre le correspondió y le acarició el pelo con delicadeza.
-Vamos Mione, no podemos quedarnos aquí parados- le hizo pasar a su habitación y sentarse en una butaca mientras él iba a por una tila. Cuando Hermione se la tomó, sintió cómo todo su cuerpo y su mente se relajaban de inmediato y ella podía dejar de llorar.
-¡Qué tila más eficaz!- comentó asombrada y algo nerviosa.
-Es una tila mágica- contestó él lacónicamente- Y ahora, ¿me vas a contar por qué llorabas?
-Es que… yo…no se si podría…
-Mione, ¿no confías en mí?- preguntó algo apesadumbrado.
-Sí que confío en ti, Remus, pero es complicado…
-Inténtalo, por favor.
Hermione le miró fijamente. Después de todo lo que había hecho por ella, le había dejado plantado esa misma mañana en el vestíbulo sin saber que pasaba y, aunque era cierto que no había sido por su culpa, se había marchado con Snape cuando debería estar con su profesor de DCAO. Snape. El corazón le dio un vuelco al pensar en su beso y en la ventaja que tenía ahora el pocionista sobre Remus. Realmente no era justo. Como poco, Remus se merecía una explicación.
-¿Hermione?- insistió el lobo.
-Eh… si. A ver… yo te lo cuento pero tienes que dejar que acabe para opinar ¿de acuerdo?- al ver que el hombre asentía, prosiguió- Bien. Esta mañana bajaba al vestíbulo para irme contigo cuando Malfoy me acorraló. M-me empezó a insultar y a… tocarme- al llegar a este punto, el profesor se inclinó sobre Hermione asustado- Ya estoy bien tranquilo, el profesor Snape me ayudó- lejos que tranquilizarle, al nombrar a Snape sólo había logrado que se tensara más- Él me salvó de Malfoy y me llevó a sus… a su despacho y me curó y…-no podía mirarle a la cara, pero se lo tenía que decir. Era lo justo.
-¿Y…?
-Y me besó.
El efecto fue inmediato. Remus se levantó como alma que lleva el diablo directo hacia la salida. Hermione, por su parte, al ver que no podía sujetarle, se colocó pegada a la puerta para evitar que pasara e intentó razonar con él.
-Remus, por favor, no te pongas así- pero él no parecía escucharla- Realmente no fue nada y... tampoco me disgustó.
Aquello último surtió efecto, pero fue devastador para los dos. El hombre se quedó callado y quieto, mirándola fijamente. Sus ojos estaban cargados de dolor y ¿decepción? Parecía que se iba a desmoronar de un momento a otro. La chica no soportaba verlo así. No era justo. Tenía que terminar lo que había ido a hacer allí.
-Aunque no me parece justo que no estén igualados.
-¿Q-qué…?
Pero no pudo continuar. La joven se acercó a él y, con un miedo atroz al rechazo, deslizó suavemente los brazos por detrás del cuello de su profesor. Todo a su alrededor había dejado de existir. Sólo estaban ellos y la deseperada necesidad de tocarse, probarse y fundirse. A apenas tres centímetros de sus labios, Hermione pudo ver que su profesor seguía estático, asombrado, pero que su mirada expresaba el mismo deseo y ansia que tenía ella. Dos centímetros… que la mataran ahí mismo si hacía falta, pero no podía renunciar a ese hombre. Un centímetro… sus alientos ya se confundían, no había vuelta atrás, no podía haberla. Remus debió pensar lo mismo, pues acortó completamente la distancia juntando sus labios con delicadeza y hambre a la vez.
Definitivamente Snape y Remus no se parecían absolutamente en nada. Mientras que Snape sabía básicamente a hierbabuena, Remus era una mezcla de canela, chocolate y miel, aunque los dos conseguían la misma sensación de vértigo en la chica con sus cuerpos. El lobo le pidió permiso para profundizar el beso acariciando sus labios con la lengua y, cuando Hermione se lo concedió sin ningún reparo, aprovechó para pegarla más a él mientras exploraba lentamente la boca de su alumna.
La chica pensó que se iba a derretir de un momento a otro. Ni podía creerse lo que estaba pasando, ni quería dejar de besarlo por nada del mundo. Sentía que él podría hacer con ella lo que quisiera en ese momento, le seguiría hasta el final del mundo si hacía falta.
Poco a poco, fueron separándose, aunque él siguió dándole ligeros besos en las comisuras de los labios. Había sido mucho más largo que el de Snape, pero igual de intenso. Si los dos habían conseguido llevarla al cielo con apenas unas caricias, ¿cómo serían en la cama? ¿Y los dos juntos?
De repente, la realidad la golpeó como un mazo. ¡Había estado jugando a dos bandas con dos personas que, cada una a su manera, se preocupaban y sentían algo por ella y, además, eran sus profesores! Encima ella no se conformaba con uno sólo, si no que quería a los dos, a pesar de que sabía perfectamente que se odiaban. ¿Cómo podía haber sido tan egoísta?
Las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas de nuevo. Se sentía fatal. Como una basura, algo asqueroso y repugnante.
-¡Hermione! ¿Qué ocurre? Si es por el beso, lo siento, pero pensé que tu… -y encima se disculpaba. No podía seguir con eso. A saber cuánto les había lastimado.
-N-no… lo siento yo, esto no debió pasar… ni usted… ni el profesor Snape …- ya no podría volver a mirarles a la cara- no volverá a ocurrir… por favor, olvídelo y perdóneme- salió corriendo de la habitación sin darle tiempo al hombre a decir nada.
Por mucho que le doliera, debía olvidarles. Eran sus profesores y nunca serían nada más. No debían serlo, eso sólo les traería problemas a los tres y les haría daño a ellos. A partir de ahora, pondría distancias y no volvería a cometer ninguna estupidez. Por ellos.
Ya está, no más capitulos viejos actualizados. Si no los habeis leido no creo que os perdais mucho, porque lo esencial no ha cambiado, pero es bueno leerlos para entender mejor alguna cosas. ReViEwS PLIS!
Aqua Ootori
