Tras un largo viaje a través de bosques, ríos, desiertos y un montón de animales salvajes, Karin, TenTen, Sakura y Lee llegaron a la nueva Aldea del Sonido, bajo nueva administración u gobierno, aun que algo muy gracioso, fue que los embajadores Kiba y Shino, no dijeron el nombre del Kague que gobernaba la aldea, este punto hiso dudar mucho a las kunoichis.
-¡hey, ya veo la entrada!- grito Sakura.
-¡gracia a Dios!- respondió Lee.
Y es que no era para mas, todo el viaje para llegar a dicha aldea fue una tortura, por un lado tenia que aguantar las insinuaciones de las tres kunoichis, TenTen le acariciaba alguna parte del cuerpo sutilmente y le decía pequeños comentarios que lo obligaban a mirarla y recibir una miradita picara. Sakura era un poco mas directa, ella se sentaba junto a el, le decía un par de cosas un poco pasadas de tono y a veces se recostaba en su hombro derecho (cosa que formaba un bulto en su entre pierna, pero bueno).
En cuanto a Karin… madre de Dios… esta era la chica mas aventada que Lee haya visto en su vida, se metía dentro de su saco de dormir usando solo su ropa interior y lo abrazaba fuertemente, cuando se iba a bañar a alguna laguna, ella siempre olvidaba el champú adrede para que Lee se lo tuviera que traer… Lee tuvo que hacerse al menos 5 transfusiones de sangre en ese tiempo.
-¡¿Qué esperamos?- grito Lee.
Lee salió corriendo como si se tratara del correcaminos y entro en la aldea dejando solo un rastro de polvo a sus espaldas. Una gota de sudor bajo por la nuca de TenTen y despues suspiro, había sido así durante todo el viaje, el pobre solo huía de ellas y hacia caso omiso de sus insinuaciones.
-Saben… los cuatro pudimos habernos divertido mucho- dijo Karin sonriendo maliciosamente.
-¡¿Qué?!- dijeron Sakura y TenTen alarmadas.
-Es… una broma, jeje… tranquilas-
Y fue entonces que la respuesta le cayo del cielo, Karin era la que lo estaba ahuyentando, esa aventada chica pervertida era la mujer que asustaba tanto a Lee y lo mantenían alejado de ellas. Sakura cerró sus puños con fuerza y miro a TenTen, la cual estaba sujetando un par de kunais con sus manos y gruñía con sus dientes fuera.
-Bueno, vamos- dijo Sakura.
Las kunoichis entraron en la aldea sin mirarse entre si… pero solo una se sentía realmente nerviosa de entrar en el lugar y esa era Karin. Esa maldita aldea le había dado dolores de cabeza desde hacia mucho tiempo, todo ese condenado subir y bajar de los chakras, las pesadillas que le otorgaban algunos de esos experimentos de Orochimaru que terminaban mal, todas las veces que ese hombre la había obligado a hacer cosas de las cuales se ha arrepentido incontables veces.
-… (pero ahora, es otra aldea, al menos eso espero)-
La leyenda del maestro borracho.
7- El músico.
Casas que parecían palacios feudales, calles limpias y relucientes, gente que sonreía, caminando sin pensar en las cosas malas de la vida, como si el pasado con Orochimaru nunca hubiese sucedido. La reacción de todos fue la misma, una cara de impresión que solo podía rivalizar con la cara de idiota que Naruto ponía al ver un anuncio de Ramen.
-Bien… creo que será mejor que nos encontremos con el embajador y el cónsul- dijo Sakura.
- Ya saben, si llegan a oler a meada de perro en los arboles o siente que un insecto se metió en sus cuerpos, es porque estamos cerca- dijo Karin sonriendo.
-Jajaja… beuna esa-
Un par de estrellas se formaron en los ojos de Karin y la pelirroja sujeto el brazo derecho de Lee y acurruco su cabeza en su hombro, cosa que pinto de rojo extremo al rostro del cejotas e hiso enfurecer a las otras dos.
-Vamos Lee kun- dijo Karin.
-Cla…claro-
Tanto Sakura como TenTen sintieron un nervio reventándose y al poco tiempo se acercaron, TenTen sujeto el brazo izquierdo de Lee y acurruco su cabeza en su hombro, aunque su expresión no era nada bonita, de hecho se veía furiosa y sonrojada, estaba furiojada.
Sakura inflo sus mejillas algo enfadad y camino hacia el pobre diablo con suerte que se llamaba Lee y lo miro a los ojos, al poco tiempo deposito su cabeza sobre el pecho del cejotas y cabe decir que la mirada que puso Lee en ese momento fue única… una extraña mescla entre miedo, confusión, perversión y sobre todo… terror, mucho terror.
-… (perras)- pensó Karin.
-… (zorras)- pensó TenTen.
-… (rameras)- pensó Sakura.
-… (¡Piensa en algo feo, piensa en algo feo!)- pensó Lee.
-¡Guau, mira nada mas eso, el señor cejas encrespadas es todo un don Juan!-
De entre la alegra multitud, salió un sujeto con cabello largo alborotado, que no usaba nada mas que un chaleco jounin para cubrir su musculoso pecho, con pantalones militares y pulsuras llenas de picos muy a lo punk y por ultimo traia puesta su banda de Konoha en su frente.
-Hola a todos-
-¡Kiba!- gritaron todos.
-Hola, mucho tiempo sin verlos-
Sakura camino hacia su amigo amante de los perros y le estrecho la mano, Kiba como es un típico machote, comenzó a presionar su mano, cosa que no le causo gracia a Sakura y al poco tiempo exprimió la mano de Kiba como si fuera un tomate.
-Es bueno verte Kiba- dijo Sakura con malicia.
-Si claro… auch… TenTen, Karin...- su mirada se enfoco en la de Lee-… ¿no que estabas fuera?-
-Si, pero ya volví-
Kiba se puso de pie como si nada y puso su pose de machote y le estrecho la mano a Lee, el cual solo suspiro aburrido y exprimió la mano de Kiba como si fuera de algodón. El Inozuka cayó en el suelo, llorando como bebe y chillando a los cuatro vientos. Lee soltó la mano de Kiba y lo miro asustado, trato de ayudarlo a ponerse de pie pero justo cuando le ofreció la mano…
-¡Akamaru!-
-¿Akamaru?-
Un perro del tamaño de un tigre siberiano, salió corriendo entre los techos y cayo justo sobre el pecho de Lee, el cual comenzó a gritar desesperadamente al ver un par de poderosas fauces cerca de su rostro.
-¡Quítenmelo, quítenmelo!-
-Akamaru se enfada cuando me hacen daño, lo siento viejo amigo- dijo Kiba sonriendo maliciosamente.
-¡Lee kun!- gritaron las tres kunoichis al mismo tiempo.
-Ya basta, Kiba-
Un nuevo hombre salió caminando con una pequeña niña en sus brazos, posiblemente de unos 2 años o menos. El sujeto vestía un gran abrigo que cubría su cuerpo por completo, con excepción de su rostro, que mostraba un par de gafas oscuras.
-Compórtate-
-¡AAAA, hola mi linda sobrinita!-
-¡¿Sobrinita?!... AAAA, YA BASTA!-
La cabeza de Lee estaba literalmente hablando, dentro de la mandíbulas de Akamaru y el pobre cejotas estaba sujetando la boca del perro con sus manos y chillando de miedo, mientras los demás se distraían con una linda niñita de gafas oscuras y cabello alborotado que se encontraba en los brazos de Shino y chupapa una pequeña chupeta.
-¿Esa es Amira?... ¡que linda!- dijo Karin.
-¿Quién es la pequeña Inozuka que evitara que los perros de su tio se llenen de pulgas?... ¡Tu eres!-
-Kiba, ella tendrá que crecer y decidir que técnicas usar, o los de tu clan o el mío-
-Su madre es Hana y es obvio que ella pondrá mano en todo esto y el resultado será definitivo, verdad lindura-
La pequeña niñita tomo aire y escupió con todas sus fuerza el chupete que tenia en su boca, el cual salió volando e impacto el ojo derecho de Kiba, dejándolo temporalmente ciego. Shino suspiro impacientemente al ver que no solo el lo consideraba molesto.
-¡cállate, Shino!- grito Kiba.
- Jaja… oigan, ahora que ustedes nos ahorraron el trabajo de ir a buscarlos, creo que seria bueno que nos pusiéramos a trabajar- dijo TenTen.
- Cierto, síganme iremos a la embajada del Pais del Fuego y discutiremos todo lo sucedido hasta ahora- dijo Shino tranquilamente.
- De acuerdo, por la llama de la juventud debemos cumplir el deber que el Hokague nos a asignado- dijo Lee con una expresión de sabiondo en su rostro.
-Lee… ¿Cómo te libraste del perro?- dijo Sakura.
Lee estaba sentado sobre el lomo de un noqueado Akamaru, que tenia un par de pajaritos dando vueltas alrededor de su cabeza. El cejotas miro a la niña de Shino por unos instantes y despues miro al padre, de nuevo a la bebe y al papá, a Amira y a Shino.
-¿es… es tuya?-
-Si… ya se, cometi un error y ahora lo estoy pagando, tener un hijo tan joven, pero Hana me quiere y es lo que importa-
-… (no puedo creerlo, Shino ya esta casado y con familia y yo ni novia he tenido)-
Lee se fue a hacer circulitos en el suelo, recordando su solitaria vida en compañía de Manuela Palma y sus cinco hijas.
En la embajada del País del Fuego.
La embajada era un edificio grande que tenia la misma forma que la de la mansión Hyuuga, el sitio estaba repleto por funcionarios del Pais del Fuego, pero ni un solo ninja, con excepción de Kiba y Shino. Caminaron a través de los corredores, saludando a los trabajadores, todos felices de ver compatriotas cerca de ellos.
-Vaya, que corteses, no parecen de Konoha- dijo TenTen saludando con su mano a un empleado.
- Lo sabemos, pero hace años que no vemos caras familiares y hemos estado ayudando mucho a la restauración de esta aldea- dijo Shino sin soltar a Amira.
-Guau… el Kague de esta aldea ha de ser un genio- dijo Sakura.
-Jajaja-
-¿de que te ríes, Kiba?- pregunto Lee.
-En esta aldea no hay Kague-
Todos quedaron confundidos con esa afirmación y miraron como Shino y Kiba se adentraban en una habitación y lo invitaban a entrar con ellos. Karin miro el suelo, todo el color que Orochimaru se había robado, regreso y aun mas intenso, la gente ahora sonreía, cosa que antes ni siquiera se cruzaba por sus mentes, un cambio que casi la hiso llorar de felicidad.
-Con o sin Kague…- Karin se limpia su ojo derecho- … me alegra que todo vaya bien-
Lee le sonrió, era la primera vez que veía una expresión asi en el rostro de Karin y sinceramente, esperaba que no fuera la ultima vez, ya que la veía autenticamente feliz por primera vez. Sin esperar mas tiempo, todos entraron en la habitacion, que resulto ser un gran comedor para momentos elegantes.
-¡Hola a todos, tanto tiempo!-
-¡Hana!- dijeron todas las kunoichis.
-¿Quién?- dijo Lee rascándose la cabeza.
Todos se le quedaron mirando con la misma cara que pone un maestro de historia a un niño que desconocía la existencia de la Segunda Guerra Mundial Shinobi, Lee solo se encogió de hombros mientras reía nerviosamente. Al poco tiempo decidieron ignorarlo y sentarse todos en la gran mesa, mientras esperaban por sus platos, comenzaron a discutir el trabajo al cual fueron asignados.
-Muy bien, Naruto nos envió para averiguar el motivo del por que no se ha asignado un Kague en esta aldea- dijo Sakura.
-Psttt… es sencillo, no quieren uno y ya- respondio Kiba.
-¿Cómo?-
- Veras Sakura, esta gente a encontrado una forma de vivir por su propia cuenta, sin estar atados al poder de un señor feudal…- Shino se acomodo los anteojos- … al parecer, ellos usan un nuevo estilo de gobierno en el cual se eligen a los gobernantes y se dejan varias libertades, creo que lo llaman "democracia"-
-¿Democracia?... mmm… ¿entonces es como si fueran un pequeño país de una sola aldea?- dijo Karin poniendo atención.
- Así es, aun que esta tendencia ha hecho que los señores feudales de otras tierras miren con terror a esta aldea, creen que la idea se propagara al resto de las aldeas ninja y que perderán el poder sobre sus tierras- dijo Hana mientras le daba su biberón a Amira.
- Tienen razón en tener miedo…- Sakura miro el baso de agua que pusieron delante de ella- … esta extraña tendencia le da poder a la gente común y limitaría mucho a Naruto, no creo que sea buena idea que salga de esta aldea-
-Eso lo veremos, por ahora disfruten del festival del sonido que iniciara mañana- respondió Shino.
Sakura y Shino se miraron a los ojos por un corto tiempo, antes de ser interrumpidos por los camareros que llegaron con la comida en sus platos. No hubo mucho bullicio tras la cena, solo el sonido de la respiraciones y los dientes triturando el pollo que les habían puesto delante de sus rostros, sin darse cuenta que una persona los estaba vigilando en el techo del edificio.
-Vulgares imbéciles-
Un muchacho bastante apuesto de cabello color avellana, que llevaba puesta una gran gabardina negra y una gigantesca guitarra totalmente roja en su espalda, lanzaba una colilla de cigarro al aire y se dedicaba a mirar las formas de las nubes.
- Funde esta aldea hace mucho tiempo… y ahora me salen con esto… vaya, ese idiota de Orochimaru se jodio a todo el maldito sistema-
El guitarrista escupió el cigarrillo que tenia en su boca, el cual salió volando varios metros en el aire, sujeto su guitarra con su mano izquierda, una pua con su mano derecha y toco una nota tan baja que apenas se escucho. El cigarro que estaba flotando en el aire extallo en una lluvia de tabaco que cayó justo sobre el guitarrista.
-Mañana será un gran dia, el fuego de la música quema mi corazón....quiero que sientan lo mismo-
Durante la noche, en las habitaciones.
Lee caminaba por los pasillos con su pijama de Gai sensei (la cual era blanca y con la cara de Gai sonriendo por doquier), se detuvo y le dio la buenas noches a Kiba, el cual le tiro una almohada en la cara y Akamaru comenzó a ladrarle, cosa que ahuyento a Lee, que oficialmente había desarrollado fobia hacia los canes. Tras recibir el adiós de Kiba, se encamino hacia s cuarto, apago la luz y se metió en las cobijas, esa aldea era muy fría.
-Buenas noche Gai sensei-
Lee sujeto un chibi de Gai y lo abrazo como si fuera un oso de peluche.
-"buenas noches Lee"- dijo Lee imitando la voz de Gai.
Y el cejotas cerró sus ojos en un total cansancio como ningún otro, pero lo que no se dio cuenta, fue que una figura diabólicamente pervertida con anteojos, lo estaba mirando entre las tinieblas y sus ojos solo decían una cosa: violación.
-Hola, Lee kun-
Los ojos del cejotas se abrieron y el montón de rojo en ellos solo indicaba que iba gritar como niñita ante la amenaza de una compañía indeseada. Sin embargo, antes de que pudiera emitir un sonido, unos tersos labios se pasmaron sobre los suyos y una juguetona lengua comenzó a explorar con mucha curiosidad cada encía y carié de su boca.
-… (esta es…)…- Lee se despega de esa boca-… ¡Karin chan!-
-Hola, Lee kun o debería decir, la sexy bestia verde de Konoha-
Lee se puso tan rojo que no se sabia si su cabeza iba a explotar o si se iba a prender en fuego. Karin empujo a Lee en la cama y lo sujeto sus brazos con fuerza, esa extraña fuerza que toda chica tiene y siempre termina asustando a los hombres que están cerca.
-Esto será divertido- dijo Karin seductoramente.
La chica acerco su rostro al de Lee y justo cuando iban labios, el cejotas movio su cabeza a la derecha, haciendo que Karin besara de lengüita a la almohada, la chica lo volvió a intentar, pero Lee solo evadía los besos moviendo su cabeza muy rápido.
-¡ya quédate quieto!-
- ¡Gai sensei me advirtió de las mujeres como tu y siempre me dijo que tenia que contárselo a la persona que mas confianza le tenga!-
-¡eres un ñoño, AAAA!-
Karin no pudo sostenerse y perdió el balance, cayendo sentada en el suelo y sobándose las nalgas. Entre los sollozos de Karin, Lee pudo notar que la mujer había dejado expuesta su manga derecha por accidente y nuevamente sus ojos se encontraron con las mordidas de sus brazos. Karin noto que la mirada de Lee estaba enfocada en sus marcas, esto la incomodo y tapo sus mordidas con vergüenza.
-Lamento haber venido, no te molestare mas- Karin dio media vuelta.
-Espera- Lee la sujeto del brazo derecho.
-¿Qué haces?... ¡suéltame!-
Lo que Karin vio después, fue algo que jamás se imagino. Las vendas que cubrían los brazos de Lee estaban en el suelo y el cejotas le estaba mostrando con una sonrisa en su rostro, todas las cicatrices que rodeaban su piel. Karin las miro impactada, se acerco y delicadamente puso su mano en el brazo de Lee, su piel era muy áspera y dura, maltratada podría decirse.
Lee le sonrió y acaricio la mano de Karin, podía sentir las marcas de los dientes en sus brazos, aun cuando su piel era suave y completamente diferente a la suya.
- No todas las cicatrices son malas, algunas solo están para recordarnos que cada día que pasa nos hacemos mas fuertes y en tu caso, para darle vida a quienes estan a tu alrededor-
Karin no sabia como reaccionar, sus brazo estaban en peores condiciones que el de ella (mas el derecho, que fue el que Neji casi destroza) y aun así, esa mirada de alegría y esa sonrisa se mantenían en su rostro, como si el estuviera mas preocupado en hacerla sentir bien que su propia salud.
-Lee-
-Karin… si tienes que destrozar tus brazos para cumplir tus sueños, entonces hazlo-
Un extraño sonido comenzó a emerger del pecho de la pelirroja, un sonido que solo ella podía escuchar y era su corazón que palpitaba con mucha velocidad.
-No te avergüences nunca de tu cuerpo-
Karin se soltó violentamente de Lee, su cara estaba tan sonrojada que la muchacha sentia calor de manera involuntaria, sus ojos estaban desorbitados y toda la habitación le daba vueltas. Lee se rasco la cabeza confundido, lo mas probable fue que la haya ofendido con su ultima oración.
- ¡digo, no es que tengas algo de que avergonzarte, digo… eee… no pareces una nerd como decía Suigetsu y… bueno, es que entre decir que eres linda y que te rompan los brazos, o sea…!-
Karin frunció el ceño y salió de la habitación sin decir una sola palabra, cerrando la puerta de golpe. Lee se llevo las manos a la cabeza y después se dedico a tratar de olvidar la vergonzosa conversación. Del otro lado de la puerta, Karin acariciaba el pomo de la puerta, al darse cuenta de lo que hacia, se alejo bruscamente de ella y después miro el suelo.
-Gracias… Lee kun-
Karin camino por los pasillos hasta llegar a su habitación.
A la mañana siguiente.
Una llamarada salió volando hacia al cielo y cuando alcanzo la máxima altura, exploto mostrando una lluvia de colores que dejo encantando a una población que sonreía alegremente por la llegada de un gran festival. La gente usaba distintos instrumentos para producir música, desde pianos a silbidos y seguidos de cerca por los violines y trompetas… queda claro que no fue una composición armoniosa y mas bien fue un desmadre pavoroso donde se escuchaban muchas canciones diferentes saliendo de distintas esquinas de la aldea y desde luego, dándole un feo despertar a nuestro protagonistas.
-¿Qué es todo este ruido?- dijo Sakura despeinada y aun cansada.
-¿Por qué hacen esto tan temprano?- contribuyo TenTen en iguales condiciones.
Los dos kunoichis se sentaron en la mesa y al poco tiempo fueron acompañadas por Lee y Karin, la cual no despegaba su mirada del cejotas, ni siquiera para darle los buenos días a los que estaban presentes. Esto hiso que tanto Sakura como TenTen se les erizara la piel y algo dentro de ellas les hiso desear que la cabeza de Karin rodara por el suelo.
-Buenas días Sakura chan, TenTen-
-Buenos días- respondieron las dos mirando con odio a Karin.
-¿alguna de ustedes sabe el motivo de todo ese ruido?- dijo Lee.
-Es el inicio del festival-
Shino salió caminando de una puerta que estaba al otro lado del comedor y se sentó junto a Sakura, pronto fueron acompañados por Kiba y Hana.
-Buenos días- dijeron los hermanos Inozuka.
-Oigan, podrían explicarme todo esto del festival- dijo TenTen.
- Es para recordar el dia que Sasuke mato a Orochimaru y libro a todos de su control- respondió Hana que cargaba a Amira- … todo empieza de este modo, con ruido que simboliza la lucha entre Sasuke Uchia y Orochimaru y despues viene la celebración de verdad-
-Este año me asegure de que contrataran a una buena banda que nos toque durante la apertura del festival-
-Mas te vale Kiba, no quiero tener que soportar a Akamaru aullando sin control como el año pasado- dijo Shino.
-Tranquilo, todo esta bien, el sujeto es un gran guitarrista, se supone que el mejor del mundo, Atomsk "El inmortal"-
Los ojos de Lee se abrieron de golpe al escuchar esa palabra, ya que esa palabra ahora tenia un significado diferente y ese significado era enemigo, pero es solo un músico, es imposible que sea como el maniaco que ataco Konoha hace unos dias.
- ¿supieron lo que sucedió en la Aldea del arroz?- dijo Hana.
- Si, dijeron que el lugar fue arrasado, destruido por completo y lo único que quedo de sus habitantes, fueron pedazos de carne y un mar de sangre- respondió Sakura.
-Así es, creen que fue obre de agentes de esta aldea-
La voz de Hana hiso reaccionar a todos los visitantes de Konoha, sobre todo a Lee, el cual leyo sobre la destrucción total de esa aldea en un periódico, aun que el recuerdo era un poco borroso. Kiba solo sonrió de una manera frívola y después miro el suelo, acaricio la cabeza de Akamaru y volvió a mirar a los visitantes.
-¿Por qué creen que fueron ellos?- dijo TenTen.
- Al parecer, Konoha fue quien los acuso de manera injusta…- respondió Kiba que se mantenía acariciando la cabeza de Akamaru-… Konoha acuso a la Aldea del Sonido con el crimen de haber apoyado la matanza en la aldea, pero solo porque el señor Feudal del fuego obligo a Naruto ha tomar esa decisión tan radical, creo que es por miedo al extraño método de gobierno que escogieron los habitantes de esta aldea y todos sabemos que los señores feudales son una bola de cerdos codiciosos y avaros-
-Ya veo, ahora los habitantes de esta aldea han de odiarnos- dijo Sakura.
-En efecto, aun que ustedes no lo notaran, la gente los veía con odio en la mañana y es comprensible- dijo Shino.
-¿Qué le habrán dicho a Naruto para que hiciera tan tremenda acusación?- dijo Lee.
-Creo que algo relacionado con el comercio de la aldea, no tengo todos los detalles- respondió Kiba.
- ¡Imbéciles, culpan a una aldea inocente solo por miedo a perder poder, mientras que los verdaderos monstruos siguen libres!- grito TenTen golpeando la mesa.
-Cálmate, de nada sirve gritar, lo que hagan esos idiotas no esta en nuestro control- respondió Shino.
TenTen solo se dedico a mirar con odio el suelo, tratando de imaginarse la rechoncha cara del señor feudal del fuego, riendo ante la impotencia de los aldeanos del sonido. Unos camareros salieron de la cocina y caminaron hacia cada uno de ellos, depositaron un plato con el desayuno (solo huevos y jamón) y regresaron a la cocina.
-Ejem-
Todos miraron a Karin la cual los miro un poco apenada, pero sin tener problemas para hablar.
-¿Qué sucedió con Suigetsu y Juugo?-
-No tenemos idea, se fueron hace tres años y no los hemos visto desde entonces-
Karin miro su comida, realmente quería ver a ese par, ellos partieron de Konoha al segundo año y viajaron al Sonido junto con Shino y Kiba, trato de enviarles cartas, pero nunca las respondían y un día, simplemente se canso de enviarlas.
En un extremo de la aldea.
Un gran cumulo de gente estaba delante de una tarima gigantesca con un monton de equipos de sonido por doquier. Todos cantaban y vitoreaban como locos, rogando por la llegada del próximo artista. Un hombre con capucha negra y una gran guitarra roja camino hacia el micrófono, lo tomo y ocn una sonrisa dijo:
-¡¿quieren Heavy?!-
¡Siiiiiiiiiii!
-¡¿quieren que sus oídos revienten por el volumen?!-
¡Siiiiiiiiiii!
-¡su aburrida vida es una epidemia; pero no se preocupen que soy la cura por la que claman!
De inmediato hubo un grito tan poderoso que se escucho a kilómetros de la aldea. El guitarrista tomo su guitarra roja y tomo su pua con una sonrisa frívola en su rostro, relamió su labio superior y miro a toda esa gente.
-Do-
Jalo la primera cuerda y al poco tiempo todos los que estaban presentes comenzaron a gritar de dolor. Cada persona podía sentir como sus ojos se iban a salir de su cabeza, como sus tímpanos reventaban, sus narices se rompian y sus cuerdas vocales eran destrosadas, en conclusión cada orificio de sus rostros estaba sangrando y el dolor se exparsia al resto del cuerpo.
-Re-
Jalo la segunda cuerda y todos los edificios de la aldea comenzaron a explotar uno por uno, creando un mar de fuego en toda la aldea.
-Mi-
Jalo la tercera cuerda y todas las estatuas u homenajes al pasado fueron derrumbadas y destrozadas por completo.
-Fa-
Jalo la cuarta cuerda y todos los bosques alrededor de la aldea comenzaron a incendiarse.
-Sol-
Jalo la quinta cuerda y la cabeza de varias personas comenzó a explotar, cubriendo de sangre a los que no morían.
-La-
Jalo la sexta cuerda y las calles se fragmentaron.
-Si-
Jalo la séptima cuerda y los animales comenzaron a atacar a todos los humanos en la aldea.
-Do-
Jalo la primera cuerda nuevamente, pero nada sucedió. Atomsk sujeto su guitarra y volvió a tocar la cuerda, nada sucedía, comenzó a ajustarla y la toco nuevamente, pero nada sucedió.
-A bueno, nadie es perfecto-
