Hidden

Autor: Creppie
Song: How am supposed to live without you – Michael Bolton
Advertencias: OOC

DooKwang

Los días pasaron lentos y tortuosos, todos estaban incómodos intentando entender que bando tomar, pero para eso habían decidido dejar sólo a Yoseob quien no hacía más que sentarse como un fantasma lejos de ellos, se despertaba más temprano que todos y se marchaba a la disquera primero para no tener que toparse con nadie, sobre todo con Kikwang y DooJoon de quienes no soportaba sus miradas. El tiempo que demoró en volver a sentir que estaba "vivo" fue el tiempo en que demoraron los besos del moreno en borrarse de su cuerpo.

Se sentó solo en un sillón de la casa, era tarde y los demás estaban compartiendo unas cervezas luego de un buen ensayo, había perdido peso, su piel estaba aún más pálida y ya no era aquel chico que parecía un niño revoloteando por toda la casa, incluso su cabello había cambiado, aquel adolescente rubio había perdido su imagen inocente y ahora mechones negros caían por su frente.

- Toma, no has comido nada en días – Hyung se acercó dejándole un plato con varios rollitos de sushi además de una cerveza – Estamos empezando los ensayos y estás muy débil y muy delgado – Le dejó una caricia suave en el cabello y se marchó con los demás, Yoseobsie miró el plato pero no tenía apetito todo su ser dolía, dolía la manera en la que había sido desplazado, dolía la mirada de odio de Kikwang sobre él, dolía el asco que DooJoon le hacía sentir al mirarlo, sólo quería irse a casa, aunque sentía que ni eso le llenaría en esos momentos.

- Yang – Llamó el castaño con el odio teñido en su voz, en ese momento el nuevo pelinegro notó que sólo habían quedado ellos dos en la sala, extrañaba que él le hablara pero al mismo tiempo cada letra escupida con odio por el otro sólo le hacía romperse cada vez más, no fue capaz de levantar la vista para que no notara que estaba llorando.

- ¿Mh? – Fue lo único que pudo pronunciar sin que su voz se quebrara.

- Come, no nos sirves mucho delgado y débil – Dado el mensaje se levantó y se marchó al cuarto que compartía con el moreno, a él también le dolía, de haber sido los mejores amigos ahora no quedaba nada, había jugado con todas sus promesas, se había reído a sus espaldas millones de veces pero lo veía así y le confundía, ¿Por qué?, si había conseguido lo que más quería, ¿O no?
Se recostó junto a DooJoon buscando su calor mientras las lágrimas corrían libres por sus mejillas, él también extrañaba y a él también le dolía no poder hablar con Yoseobsie pero simplemente no encontraba un motivo para perdonarle.

Ese día había quedado el caos nuevamente en casa, las cosas estaban demasiado tensas y él tenía claro que todo era su culpa, Kikwang y DooJoon habían discutido hasta los gritos porque en el ensayo el mayor había caído llevándose consigo al pequeño pelinegro. Nuevamente su ser dolía donde antes había existido un corazón no quedaba más que un hoyo negro que tragaba más y más al punto de romper su cordura. Todos habían salido, el permaneció encerrado en el baño por horas, hoja y papel en mano, había decidido decirlo con una canción, era la única manera que conocía pero apenas escribió unos versos desistió. "Nunca quise dañar a nadie, simplemente lo amaba, lo amaba desde que me dio esa taza de chocolate caliente con malvaviscos, y mientras más días pasaban más lo amaba pero no podía hablar, fui tan cobarde por temor a que pasase lo que está sucediendo ahora. Eras mi mejor amigo, ¡No podía quitarte a tu novio! Luché tanto por evitarlo, realmente me sentía una perra o como los tantos de adjetivos que me llamaste esa noche, me los merecía porque yo también confiaba en mí y me traicioné. Me obligué a sólo ser un amigo, y me divertí siéndolo, estaba feliz por ustedes, cada palabra de mi boca fue cierta, pero esa noche no sé qué pasó conmigo, quise sentirme amado como tú, quise sentir que por primera vez desde que llegué a esta casa no tenía que esconderme… Realmente lo siento" lo había visto tantas veces en películas, lo había leído en libros, incluso su mejor amiga de la secundaria lo había hecho ¿Por qué hasta entonces se le hacía tan difícil y ahora no temió en llenar la tina de agua tibia, meterse dentro sin importarle mojar las ropas blancas, tomar una máquina de afeitar de quien no sabía era su dueño y marcar sus muñecas tan profundamente como era su dolor? Al principio fue un dolor intenso pero apretó los dientes hundiendo más la cuchilla en sus antebrazos donde las arterias se marcaban claramente hasta que sólo quedó un letargo silencioso, cerró sus ojos recordando que el agua caliente provocaba que sus arterias se vaciaran más rápido y a eso le adjudicó la gran cantidad de sangre que le rodeaba.

Los cinco llegaron horas después, todo estaba más tranquilo incluso sonreían pero había algo en ese inusual silencio que alertó los sentidos de todos.

- ¿Yang? – Llamó el castaño viendo que todo estaba intacto, de nuevo el pequeño no había comido, dejó que DooWong revisara su cuarto sin hallarle, incluso se mantuvo impasible cuando HyunSeung avanzó a la cocina también negando la presencia del pelinegro allí, pero no pudo soportarlo más y comenzó a buscar desesperado al menor, las cosas estaban en su cuarto así que no se había marchado. - ¡Yoseob! – Intentó abrir la puerta del baño pero estaba con el seguro puesto - ¿Estás ahí? – Llamó golpeando la puerta con un nudo en el estómago como premeditando lo que encontrarían luego que DooWong, DooJoon y Hyung forzaran la puerta a base de empujones y patadas. Allí estaba el menor sumergido hasta la nariz en su propia sangre, que se desbordaba por el borde de la tina, estaba inusualmente pálido y no reaccionó a ningún llamado, colgando de su mano inerte sostenía la cuchilla de la máquina de afeitar de Hyung.

- ¡No! – Gritó el castaño cayendo de rodillas destrozado, tocando con sus manos un trozo de papel pulcramente doblado, a su alrededor no existía nada más que aquellas palabas escritas con tanto dolor, cargaron al pelinegro le envolvieron en una manta y corrieron al hospital, pero Kikwang no entendía nada, no quería sentir nada, simplemente leía esas palabras una y otra vez como una especie de credo mientras el moreno le mecía en sus brazos también afectado por las últimas palabras del pequeño. ¿Cómo se suponía que iban a vivir sin la presencia del pequeño Oppa?.

+ ._.
+ RR :3 de eso vivo
+ Dedico este cap a una personita muy especial que me lo pidió :3 Claudia esto va para ti :3 Tqm