CAPÍTULO 7
ENTRE AMIGOS
Lo último que Sirius Black recordó fue cuando una mujer llorosa le había dicho que al fin estaba de regreso. Después de eso, de nuevo la oscuridad.
Kreacher llegó a la sala y encontró a Hermione con un mago inconsciente sobre la mullida alfombra.
-por favor busca a Harry y a Remus, tráelos inmediatamente, no importa lo que estén haciendo, yo por lo pronto voy a llevarlo a su habitación- habló la castaña que se había calmado y acariciaba el rostro del apuesto moreno- ellos no pueden aparecer dentro de la casa, hazlo en el patio posterior.
-Como ordene Srta.- y con un fuerte estallido desapareció.
-Sirius ven conmigo compañero- el niño la miraba asustado, se acercó despacio evaluando la situación- no tengas miedo y ahora vamos a mi cuarto, ven amor- el niño alcanzó su mano- listo mi merodeador?- él asintió y aparecieron en la gran cama con doseles que dominaba esa antigua habitación que con el paso de los años no había variado mucho.
Lo depositó con cuidado, acomodó las almohadas.
-Amor, en tu cuarto dejé mi bolsito mágico puedes traerlo por favor- el pequeño Potter salió deprisa sin soltar a su mascota mientras tanto Hermione fue al baño por toallas limpias y un recipiente con agua tibia y jabonosa.
Despojó al mago de su vestimenta y lo cubrió con las suaves mantas que había en la cama para entonces comenzar con el examen físico. Su ahijado había llegado con el bolso requerido, ella extrajo lo necesario, ungüentos curativos y algunas pociones.
El niño observaba con ojos ansiosos a su madrina, adoraba verla en acción.
Hermione limpió el rostro de los restos de sangre y tierra. El medallón que le había pertenecido aún colgaba de su cuello, después tendría tiempo de averiguar qué había sucedido, primero estaba la evaluación de daños.
-Madrina?- le preguntó el niño que se había sentado en la cama y estaba apoyado contra uno de los doseles con las piernas cruzadas y su infaltable perro con él- conoces al Señor?
-Si mi vida, él es Sirius Orión Black, el padrino de tu papá.
-el que había desaparecido?
-el mismo- respondió mientras examinaba la cabeza del apuesto mago que seguía inconsciente, aparentemente. Encontró un golpe en la región occipital por no había fractura solo un hematoma importante que no había sido la causa de su desmayo.
-Él era el amigo de mi abuelo James y mi abuelito Remus?
-sí, aún lo es corazón- con destreza ella palpaba cada costilla, examinó su abdomen y no encontró lesiones visibles. Solamente los famosos tatuajes que la distrajeron y que sin darse cuenta acariciaba, los miraba detenidamente por primera vez, los estaba casi memorizando.
-Madrina?- el pequeño la trajo de golpe de su tarea- lo ví en las fotos del abuelo Remus y por qué no está viejito como él?
-eso lo averiguaré después mi vida.
Sirius empezó a moverse y a quejarse, balbuceaba palabras que ellas casi no entendía, solo captó el nombre de Harry y el de Remus. Los músculos de todo el cuerpo se contrajeron al unísono, lo que trajo a la mente el recuerdo de lo que ella había padecido en la Mansión Malfoy. Sabía que él estaba sufriendo.
El pequeño Potter también lo notó, se acercó y tomó la mano del hombre a quien en un principio temía pero que luego le intrigaba.
-O-O-O-
Después que Harry abandonó la sala de los Misterios se dirigió a su Departamento en el Ministerio, abrumado por la fecha y mal dormido por su hijo.
-Harry ya te llevo una taza de café bien cargado- le dijo Maggie, su secretaria desde que ocupaba el cargo, cinco años ya.
-Gracias no se qué haría sin ti- y eran muy ciertas sus palabras ya que la adorable secretaria casi una réplica de Molly pero con la dedicación de Hermione, manejaba su agenda y papeles con una destreza asombrosa.
Se sentó en su confortable sillón de cuero negro, respiró profundamente y miró la foto de sus padres que adornaba su escritorio.
-Hoy los extraño más que nunca- ellos le sonreían abrazados mientras bailaban y hojas secas caían a su alrededor. Esa foto la había tomado Remus en uno de sus paseos por Hogwarts, meses después de su boda.
-Toma, bébelo de una vez y tienes que salir urgente- Maggie había ingresado a la oficina- llegó una nota de uno de tus espías, ya encontraron a Dolohov.
-Quién envió la nota?
-Si no fuera uno de tus agentes especiales lo sabría, cómo quieres que te diga quién es?- repreguntó Maggie algo fastidiosa por los secretos que no le permitían conocer.
-Sabes que es por tu bien, pásame la nota y yo lo sabré - ella se la entregó y abandonó la oficina con un portazo, Harry sonreía.
Pero volvió y habló- perdón debió ser una corriente de aire- y entonces la cerró despacio.
Harry leía la nota detenidamente, había reconocido la letra- bueno, bueno, veo que regresaste y con las mejores noticias, no me esperaba menos de ti.
Sin demorar más junto a una patrulla con cinco de sus mejores Aurores, tomaron el traslador en su misma oficina y llegaron hacia el punto de encuentro.
-O-O-O-
La alta figura envuelta en una capa negra que ondeaba como alas y que además no dejaba ver su rostro se acercó y le susurró- está en esa vieja casa, lo encontrarás dormido, por la borrachera, me imagino que cuando despierte será en la cárcel.
Harry asintió y repartió las indicaciones a sus acompañantes. La pareja quedó rezagada y estuvieron en silencio, vigilando a la espera de que todo saliera como lo había estipulado.
-Voy a saber más de ti?
-Como espía?- Harry asintió-no lo creo Potter, mi trabajo ha concluído, juré que los ayudaría a capturar a cada mortífago fugitivo y cumplí mi palabra.
-Gracias, Malfoy- solo Harry conocía su identidad-Fue muy importante tu apoyo, qué harás ahora?
-Continuar con mi vida en familia, como si nada hubiera sucedido, mi hijo me necesita ahora, él cambio mis prioridades.
-Te entiendo- aseguró Harry - lo que necesites ya sabes dónde encontrarme- le ofreció la mano.
-Espero no precisarte, pero nunca se sabe-titubeó antes de seguir hablando- le darás un abrazo de mi parte?, hoy lo necesita más que cualquier otro día- Draco sostuvo con confianza la mano ofrecida.
-lo haré amigo, pero deberías dárselo tú.
-si fuera tan fácil!
-renunciaste a Hermione como mujer, no renuncies a su amistad, ella no lo permitirá.
-Lo sé, ahora debo irme, Scorpius estará por despertarse y me gusta estar allí.
-Ve en paz Draco.
-Adiós Harry.
La oscura figura desapareció en el momento en que los Aurores traían a Anthony Dolohov- a Azkaban muchachos – ordenó el salvador del mundo y tres de ellos partieron con el mortífago.
Dean Thomas y Seamus Finnigan se quedaron con él- amigos, yo invito las cervezas esta vez.
-Ya era hora Harry.
-O-O-O-
Remus John Lupin, antiguo profesor en Hogwarts, héroe indiscutible en la lucha contra la oscuridad, amado esposo de Nymphadora Tonks y orgulloso padre de Ted Remus Lupin, se desempeñaba como director del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas desde hace cinco años, cuando el cargo le había sido ofrecido por el Ministro de Magia y apoyado por todos los integrantes de Wizengamot.
La mañana del aniversario de la desaparición física de su casi hermano lo había encontrado en su estudio, después de una larga noche de meditación. Había llegado a la conclusión que seguir creyendo en Hermione ya no tenía sentido, además le habían documentado que las personas que cayeron por el velo nunca regresaron.
-Remus- su esposa lo había sacado de su abstracción- es hora de que salgas de aquí, tomes un buen baño y salgas para el Ministerio, estás muy retrasado.
-Hoy no me siento bien amor- ella se acercó al sillón del escritorio donde su esposo estaba sentado, corrió el cabello que tapaba sus ojos y lo besó en la frente, Remus la abrazó fuerte y puso su cabeza en el regazo de su compañera de vida- Moony estuvo intranquilo toda la noche.
-Moony y tú son la misma persona, no me hables como si fuera alguien más- sostuvo su cara entre las manos- qué sucede? Aún faltan dos semanas para la luna llena.
-Ya lo dejé ir- una lágrima traicionera asomó- después de tanto tiempo.
Su esposa lo consoló, tanto dolor al fin había abandonado su cansado cuerpo. Se permitió por un momento regresar a su juventud, llorar como cuando había perdido a sus otros compañeros, hermanos, amores que lo acompañaron y que nunca lo abandonaron. Estuvo al menos quince minutos llorando desconsolado y su mujer allí, a su lado como en sus peores momentos.
-Voy a enviar una lechuza avisando que hoy no te esperen y después desayunamos, Teddy se levanta enseguida, te parece bien?
-lo que Ud. ordene milady- habló cuando ya se había calmado, pero permanecieron juntos abrazados durante casi media hora más.
La puerta del estudio se abrió y un somnoliento adolescente ingresó.
Quien conoció a su padre cuando tenía esa misma edad juraba que eran idénticos, pero los gemelos Weasley decían que Teddy tenía una mejor terminación, sus colores eran más interesantes.
-Buenos días a los dos, podemos desayunar? Le prometí a Victorie que iría a verla a la Madriguera y nos iríamos a nadar.
-Ahora mismo amor, no tienes que hacer esperar a tu doncella- habló su mamá quien se tropezó con la pata del escritorio pero Remus la sujetó antes de que cayera y entre bromas se dirigieron a la cocina.
-O-O-O-
Harry por un momento había olvidado su pena gracias a las historias familiares que Seamus y Dean le confiaban. Recordaron historias divertidas que habían vivido en Hogwarts, en aquella inolvidable habitación.
Disfrutaban de las cervezas cuando de repente apareció Kreacher y Harry se llevó el susto de su vida- Ud. debe venir urgente a casa la Srta. Hermione lo necesita, sucedió algo impensado- corrió hacia un pálido Harry y juntos desaparecieron.
Seamus miró hacia donde había estado sentado su amigo y comentó- ya no sabe qué excusas inventar para no pagar las cervezas!
-O-O-O-
Remus había salido de la ducha, habían extendido el desayuno familiar y se acercaba la hora del almuerzo, llegó a la cocina para ayudar a su esposa cuando aparecieron Harry, pálido como nunca antes, y Kreacher que lo buscó- Sr. Lupin debe venir urgente a la casa, sin demorar, la Srta. Hermione lo reclama- tomó la mano de Remus que miraba a Tonks y desaparecieron los tres.
Cuando llegaron al patio posterior de la ancestral casa les indicó- por favor vayan rápido a la habitación del amo Sirius.
Los asustados magos corrieron desesperados, en ese momento no se les ocurrió que ellos dentro de la casa ya podían aparecer sin ningún problema, entraron a la habitación del pequeño Sirius- pero qué sucede aquí?- se preguntaba Harry desconcertado cuando escucharon la vocecita de su hijo que los llamaba desde la otra habitación.
Remus fue el primero en ingresar, la imagen de hombre acostado en la cama de su amigo, evidentemente sufriendo y Hermione hablándole en un intento de calmarlo y el pequeño james tomándole la mano lo perturbó pero sus instintos lo obligaron a sostener su varita-aléjate Hermione, James bájate de la cama- ordenó y el niño obedeció.
Harry lo secundaba, su varita también ya estaba lista- Mione por favor, sal de la habitación y llévate a mi hijo.
-Pueden bajar las varitas por favor? Nadie corre peligro, no ven que es Sirius? él regresó.
Entonces Harry se acercó a ella velozmente, la rodeó con sus brazos y la sacó a la fuerza.
-suéltame, por favor-gritaba mientras forcejeaba con su amigo- te puedo asegurar que es el verdadero Sirius.
Remus se aproximó a la cama sigilosamente, inspeccionaba al mago que frente a él seguía quejándose, lo estudió, se parecía a su amigo de toda la vida pero solo él podría reconocerlo. Hasta que encontró la cicatriz que lo identificó, secuela de su lucha hace muchos años atrás cuando Sirius había escapado de Azkaban y habían descubierto a Peter. Aquella cicatriz que Canuto había obtenido cuando se enfrentó a Moony para defender a tres jóvenes y valientes magos.
Lo tomó de la mano y lo llamó, intentó calmarlo, que despertara.
Miró a Harry y éste imitó a su antiguo maestro.
Le habló- padrino estás en casa despierta, estamos a salvo- el moreno mago se calmó, intentaba abrir los ojos y le costaba un gran esfuerzo. Hermione tomó una de las pociones y sin demorar tomó la cabeza de Sirius y le ayudó a que la bebiera.
Sus profundos ojos grises enfocaron sin dificultad, la imagen de su ahijado, ya convertido en un hombre, fue lo primero que pudo ver en forma clara. A su lado su viejo, entonces más viejo amigo que le sostenía la mano con firmeza. Un niño que lo miraba con curiosidad y que se había sentado a su lado y finalmente a esa extraña mujer que lloraba mientras acariciaba su rostro.
-Bienvenido a casa padrino.
-Hola Canuto, te extrañamos.
-Harry, Moony, cuánto tiempo!-habló en susurros- hola linda- agregó mientras miraba a Hermione.
-Señor, por favor no se lleve a mi madrina- agregó el morenito con el ceño fruncido.
