Capítulo 7. Tokyo Taxi Driver
Medianoche. Una noche de primavera. Estamos en abril de 2012. En una casa de Geishas tradicional en pleno centro de Tokio, en el distrito de Assakussa, un hombre... un hombre llamado Riosuke Kobayashi, camina hacia ese local... vestido con un uniforme de soldado de infantería de las Fuerzas de Autodefensa del Japón. Pero sin mochilas, ni arneses, ni nada. Tampoco lleva casco. Únicamente una pistola en la mano derecha. Una Deseart Eagle Mk1 plateada. Dentro la residencia de Geishas, éstas propiamente dichas, no están. Lo que hay, son guardaespaldas vestidos de negro con gafas de sol. Vigilan el jardín y los pasillos. En uno de estos pasillos, uno de los guardaespaldas, que está solo, se queda por un segundo a oscuras, cuando la única luz se apaga... y cuando vuelve la luz, Kobayashi ya está allí. Esos guardaespaldas protegen a alguien bastante importante: Kiosuke Hoshino. El presidente del grupo mediático y editorial Injoi, uno de los más importantes de Japón y de ideología neo-liberal. Éste, cena, bebe sake y conversa con otro hombre, con cara de cerdo y calvo... que es un político de derechas e importante, llamado Okayama.
(Hoshino) -sirviendo sake a Okayama- Al fin y al cabo, independientemente de cual pudiera ser la verdad... es igual de cierto que buscábamos una oportunidad para conseguir contratos para la extracción de materias primeras en el sudeste asiático. Algo que la industria japonesa agradecerá, más en estos momentos. Y también a los países de nuestro entorno, quiero decir.
(Okayama) Eso podría ser relevante para aquellos que recibieron una educación de posguerra en el siglo pasado o aun viven anclados en los tiempos nostálgicos de un Japón dominante en Asia. Deberían entender que esos tiempos nunca volverán. -se bebe el sake de un trago-
(Hoshino) Y obviamente, para hacernos respectar en el nuevo panorama asiático, nos metimos en Camboya en 1999 y más tarde en Afganistán, aun intentando permanecer en esos conflictos foráneos cómo meros espectadores entre los angloamericanos y demás miembros de la OTAN, contra los Kemeres Rojos y después los Talibanes. Igualmente Japón intervino con todas sus consecuencias y por supuesto, cómo buenos chicos que somos, hemos aportado más fondos que nadie a la reconstrucción de ambos países. -queriéndole servir más sake a Okayama-
(Okayama) -haciéndose el modesto- Oh, no, gracias. Ya tengo suficiente.
(Hoshino) Oh, venga. Mírelo cómo si fuese un impuesto.
(Okayama) -se ríe- No puedo con usted, señor Hoshino. Al menos, que sirva para que de una buena imagen de mi en sus medios.
(Hoshino) Siempre damos una buena imagen de su partido en mis medios. Vamos, eche otro trago.
Entonces... las puertas de papel se rompen en mil pedazos, cuando uno de los guardaespaldas cae desplomado muerto sobre la mesa donde tienen el sushi y demás comida. Está cosido a balazos. Y desde la penumbra, tras la puerta, entra Riosuke Kobayashi, sujetando la pistola, sin decir nada, con cara de desequilibrado. Okayama y Hoshino se queda aterrorizados.
(Okayama) -muy y muy asustado- Quien... quien eres?
Riosuke le responde... con un disparo en la cabeza, matándole al instante y manchándolo todo de sangre. Riosuke desvía el arma hacia Okayama, quien se queda aterrorizado.
(Hoshino) No... no lo hagas, por favor. Pe... perdóname. Por favor. Te lo suplico.
Pero entonces... todo termina. Nada de esto está pasando en realidad. Es todo una fantasía en la mente de Riosuke Kobayashi. Éste, en ese mismo momento, es un piloto de helicóptero civil, para una empresa privada de taxis aéreos, a los mandos de un helicóptero Bell 417 de dicha empresa. Riosuke despierta de su fantasía en la que él mismo es un asesino terrorífico, por los gritos del hombre que transporta: Kiosuke Hoshino.
(Hoshino) Kobayashi. ¡Kobayashi!
(Kobayashi) -se gira hacia atrás asustado- ¿Eh?
(Hoshino) Kobayashi. ¿Hay algún problema? El vuelo está siendo un poco agitado.
(Kobayashi) -sudoroso y avergonzado- Le pido disculpas, señor presidente.
(Hoshino) -se cruza de brazos- ¬ ¬ Aigghhh en que estarías pensando, eh? Ten más cuidado.
El helicóptero sobrevuela sobre el corazón de Tokio, los rascacielos de Shinjuku. Una hora después, al regresar a la central logística de su empresa, Riosuke, está con otros de sus compañeros de trabajo. Él es un ex piloto de combate militar, veterano de Camboya en 1999 y de Afganistán entre 2004 y 2005. Algunos de sus compañeros también lo son, otros son civiles. Es un hombre de cerca de cuarenta años, soltero, sin compromiso... y que tampoco busca relación estable. Más bien es el ejemplo perfecto de fracasado. Riosuke espera en la cola de la ventanilla para cobrar la nómina del mes, mientras uno de sus compañeros, un piloto civil, llamado Genda, charla con él.
(Genda) Oye, que te parece si vamos a ese lugar que te comenté el otro día. Tienen unas gambas a la plancha que están de muerte.
(Kobayashi) Suena de maravilla, pero hoy no me va bien.
(Genda) ¿Y eso? ¿Es por tu otro empleo a tiempo parcial? Macho, a este paso te harás rico.
(Kobayashi) -mientras espera que le den su sobre con la paga, mira de reojo a Genda y piensa...- Me da lástima. Los tipos normales y corrientes cómo él, no saben lo que es vivir la vida de verdad. Casado, con hijos, con una vida aburrida y normal en la que lo único que haces, es morir lentamente. Todo lo que gana tiene que ir a parar para su familia. Cómo casi todos los que están aquí. Para él, el simple hecho de ser verdaderamente libre y poder actuar por su cuenta, no es más que pura nostalgia. -de repente, da un sobresalto, al sentir algo extraño, cómo si le observasen, se queda un rato absorto, hasta que Genda le da una palmada-
(Genda) ¿Qué te pasa? ¿Vuelves a tener a los de Hacienda detrás? Eso te pasa por no hacer la declaración. A mi, si no fuera por mi mujer, también me olvidaría de hacerla.
(Kobayashi) No... no me pasa nada. -dice nervioso, disimulando-
Un rato después, Riosuke rellena un impreso. Es para donar dinero a una asociación de la cual es miembro: La asociación de "Donación de fondos para veteranos de las Fueras de Autodefensa". Mientras tres de sus compañeros, pilotos de helicóptero civiles, charlan amistosamente, Kobayashi, sentado ante una mesa rellenando el impreso, escucha lo que dicen por una tele plana encendida en la pared donde dan las noticias. Mientras esto ocurre, piensa, indignado...
(Kobayashi) Pilotos de helicóptero civiles. Civiles... pensándolo bien ellos también son víctimas. Si estallase un conflicto, ellos también serían reclutados y forzados a ir a la guerra cómo lo fui yo. Ellos no tuvieron que servir cómo yo en la Guerra de Camboya y después en la Guerra de Afganistán. Por aquel entonces, especialmente en Camboya, los peces gordos nos dijeron que íbamos a liberar a un país. Que íbamos a sacar a una gente de la miseria de una guerra civil. Hipócritas. Eso sólo fue la excusa. Fue la oportunidad para el gobierno y la industria armamentística para hacer negocio. A menudo se dice que la guerra es el escaparate perfecto para las grandes corporaciones multinacionales. Tanto para las que alimentan el conflicto, cómo para las que después se alimentan o explotan los despojos, cómo si de buitres se tratara. Camboya fue una guerra en la que se introdujeron grandes avances en armamento inteligente, con misiles más precisos y el uso por primera vez en la guerra, de Labors de combate, especialmente por parte de Japón y Gran Bretaña. Al fin y al cabo, todas las guerras son para que unos pocos, los grandes industriales y grupos financieros, vendan juguetitos para que la mayoría se maten entre ellos. En eso consistió básicamente esa guerra en Camboya. Sin tan si quiera darnos cuenta que eramos conejillos de indias, nos alejaron de nuestros hogares, nuestras familias y las personas que más queríamos, para en muchos casos, no volverlas a ver jamás. Los que hemos vuelto, no tenemos más remedio que aferrarnos a los beneficios exiguos que me entregan a cambio de servir tantos años a este país. Ellos, al contrario que yo, parecen felices. Ni siquiera saben que ésta es un falsa felicidad, producida por un auto engaño para que ellos mismos no se den cuenta del mundo en el que viven. ¿? -levanta la cabeza, mirando la televisión-
(Televisión) A continuación les hablamos del último comunicado que desde Londres, ha hecho el ministerio del Interior británico, referente a la detención, hace dos meses, del líder de una extraña y enigmática organización terrorista que se hacía llamar "los once separatistas". Según los datos revelados en la rueda de prensa del ministro del interior británico, en estos dos meses se ha extraído información de vital importancia para avanzar en la investigación y saber más detalles sobre la extensión y repercusión real de la organización, que llegó a tener una extensión literalmente global, hasta llegar hasta nuestras islas. De hecho, según una filtración a la prensa de nuestro país hace una semana, el asesinato de Yoshitaku Aida, el antiguo jefe de investigación y desarrollo de Industrias Pesadas Shinohara, podría estar muy relacionado con dicha organización, aunque de momento, el juez que lleva el caso de dicha investigación a nivel nacional, mantiene el caso bajo secreto de sumario.
(Kobayashi) -dice impasible- Es un farol.
Poco después, Ishimoto se cambia en los vestuarios y se marcha a su casa en tren. En el tren, levantado al lado de una de las puertas y mirando el paisaje urbano con mala cara, vuelve a quedarse inmenso en sus pensamientos...
( Kobayashi) Lo único que hacen los medios es vomitar todo lo que las autoridades, sean políticas o financieras, les dicen. Saben perfectamente que es un farol y manipulan la información para aumentar sus beneficios. Así es cómo funcionan. Si quieres saber lo que quieren los medios y que están intentando hacer, sólo tienes que echar un vistazo a lo que emiten las televisiones por la noche. Habiendo perdido la capacidad de ver sus actos de depravación de forma objetiva, no hacen más que burlarse continuamente de las masas ignorantes y aborregadas.
Llega por fin a su casa. Un pequeño apartamento de hombre soltero, sin casi muebles, muy sencillo y austero. Se encierra dentro y cierra los cuatro cerrojos de la puerta. Dentro, se quita la ropa, quedándose en calzoncillos. Unos calzoncillos bajo los cuales... no tiene genitales. Los perdió en la guerra de Afganistán. En el piso, también guarda una gran cantidad de armas, tanto blancas cómo de fuego. Mientras sentado en el sofá, cambia continuamente de canal en la televisión, sin estar realmente viéndola, sigue con sus pensamientos...
(Kobayashi) Eso queda patente, en cómo Kiosuke Hoshino, presidente de uno de los tres grandes grupos audiovisuales y editoriales del país, no para de criticar a gente que siempre come en restaurantes de lujo. No hace falta decir que eso no sólo incluye representantes de la clase política. Sino también a los directores generales que controlan que información entra y cual no en las redacciones de los periódicos y las salas de edición de las televisiones que ellos controlan, sin dejar colarse un resquicio de verdad y realidad hacia las masas aborregadas que viven en la oscuridad más absoluta y en eso creen vivir en la felicidad. ¡Hoshino nunca ha tenido huevos para decir la verdad! ¡Sólo desea seguir conservando su imperio personal! -cambiando de canal, se queda en un canal de noticias, donde vuelven a hablar del accidente de los once separatistas de hacia un mes-
(Televisión) Esta tarde, el ministerio del interior británico, ha comunicado el fin de las investigaciones sobre el líder de los once separatistas, Erick Locke, quien dirigió personalmente la acción de su banda, utilizando ni más ni menos que varios Labors ginoides que robó a una empresa inglesa fabricante de Labors ginoides para uso civil y experimental, utilizándolos para sus propósitos. En sus acciones, murieron asesinadas hasta ocho personas. Según palabras del ministro británico desde el número diez de Downing Street...
(Kobayashi) -pensando enfadado... y apuntando a un calendario, donde el día 25, para el que faltan dos días, está señalado con un círculo rojo, con una pistola Deseart Eagle- Chapucero... No podrás acabar con nada de esa manera. Ni tampoco puedes empezar nada. Resetear el mundo. -se levanta del sofá y se levanta ante un espejo de la pared, apuntando con su arma- El verdadero enemigo son los medios. Trabajan de común acuerdo con el gobierno. Proclamando orgullosamente su rectitud. Pero ellos no lo saben. No saben que hay alguien aquí que lo sabe todo. ¡Que conoce la verdad! Y tiene una voluntad inquebrantable, para tratar de vivir a la altura de esa verdad. -se gira apuntando con su pistola, hacia su lado derecho, donde en la pared tiene un gran retrato del Che Guevara y varios recortes de prensa de su objetivo... Kiosuke Hoshino- Su ejecución, debe llevarse a cabo pronto. Esta misión, ha sido encomendada a alguien que conoce la verdad y no teme morir por ella.
Al cabo de un rato, pasada la medianoche, decide salir. Va hasta una zona de burdeles y locales nocturnos para adultos. Y mientras pasea rodeado de letreros con luces de neón y con muchachas muy ligeras de ropa intentando seducir a posibles clientes, Riosuke sigue con sus pensamientos.
(Kobayashi) Un gran escritor judío dijo a principios del siglo XX "La vida sin verdad no es posible. Quizá la verdad sea la vida misma. Y allí es, donde reside, esa verdadera vida".
Risouke pasa ante la entrada principal de un local nocturno de lujo y alto, muy alto standing. Entonces, tras él, se para un coche de gran lujo Maserati Quattroporte de color blanco con las lunas tintadas. De los asientos delanteros, se bajan... Kurosaki y Takahara, muy elegantemente vestidos, con traje y corbata muy caros. Kurosaki abre la puerta trasera y ayuda a bajar a una mujer de aspecto femenino, delicado y elegante. Muy elegante. Es la agente y francotiradora de la sección 5: Miyoko; pero parece una mujer completamente diferente. Lleva peluca larga y de cabello muy oscuro, liso y brillante, lentillas azules y piel blanqueada. Aparenta ser una mujer de extrema belleza, elegancia y delicadeza. En otras palabras. Una dama de compañía de lujo para únicamente aquellos que puedan pagarlo. Riosuke, se la queda mirando alucinado, mientras los tres agentes entran al local y una vez más, piensa...
(Kobayashi) Su belleza es una verdad incuestionable. Una belleza que no esconde el hecho de que es una criatura viva. Una pureza que acepta el placer, por el placer, y que tiene el coraje de no poseer nada. Excepto lo necesario para sobrevivir. Un cuerpo que parece artificial. Una forma física perfecta, que no puede distinguirse de una existencia especializada en el placer. Esto es la verdadera belleza.
Y a la mañana siguiente, mientras trabaja cómo piloto de helicóptero, transportando en las plazas traseras al todopoderoso magnate de los medios Kiosuke Hoshino, quien habla distendidamente por el móvil, Riosuke no puede sacarse de la cabeza la bella visión de la última noche, sigue pensando...
(Kobayashi) A pesar de esa perfección. A pesar de esa belleza que no parece de este mundo, puedo estar seguro que es humana. Pero algo en ella... cómo si estuviera tratando de proteger obstinadamente su humanidad igual que yo.
Riosuke, en otro momento posterior, sigue a esta hermosa y bella mujer hasta su casa. Cuando sale de ella, la sigue a distancia. Y sigue pensando...
(Kobayashi) Todo lo demás palidece ante su espíritu. Aunque pudieras obtenerla a través del poder del dinero, nunca podrías poseer su voluntad. Su belleza. Y su verdad.
De noche... en el mismo local donde empezó todo, Riosuke lleva su viejo uniforme militar y su pistola, matando a hombres de negro con gafas de sol. Cuando abre la última puerta... se la encuentra a ella. A la mujer de sus sueños, desnuda, asustada, tapándose los pechos con las manos... cuando de repente le disparan a él por detrás y cae al suelo en medio un charco de sangre. Quien le dispara, resulta ser Kiosuke Hoshino, quien aparece riendo cruelmente y empuñando un revólver Smith & Wesson 625. Riosuke se gira rápidamente y mata a Hoshino con la última bala de su Desert Eagle. Cuando está agonizando en el suelo, la visión de la cara de Miyoko, mirándole fijamente, con cara imperturbable y sin mostrar sentimiento alguno, pero soltando lágrimas por los ojos y preguntando "por qué"... pero todo esto no ha pasado en realidad. Es todo una nueva fantasía en la mente de Riosuke Kobayashi.
A la noche, cuando está en su casa, encerrado, haciendo flexiones, una vez más, vuelve a pensar...
(Kobayashi) Nadie puede mancillar la verdad. Aunque hagan caer sobre nosotros todo el peso de la autoridad y traten de jugar con nuestras emociones, hay una persona que sabe la verdad. Y ese soy yo. Yo... y nadie más. -mirando el calendario- Mañana es el día. Mañana el mundo abrirá los ojos a la verdad.
Y así se está toda la noche, preparando su gran golpe... hasta el amanecer.
(Kobayashi) -serio, de brazos cruzados ante el calendario- Al fin, mañana es el día.
Pero su plan, ya desde el principio... se topa con la realidad. Con la auténtica realidad cotidiana del día a día. En el trabajo, en el despacho de su jefe, va a pedirle un permiso... pero sólo se gana una buena bronca.
(Jefe) -le dice con mala cara- Oye, si querías cogerte el día libre, deberías habérmelo dicho. Me da igual que tipo de trabajo sea. Pero deberías estar agradecido que te hayan asignado un trabajo de primera clase cómo piloto personal del presidente del grupo mediático Injoi, el señor Hoshino. Debo admitir que eres un gran piloto y que lo eres porque fuiste un héroe de guerra pilotando los Hellhound en Camboya hace trece años. Pero debes comprender que en realidad no hay tantos trabajos disponibles para tipos veteranos de guerra con secuelas físicas o psicológicas cómo tú. -se da cuenta que Riosuke se le queda mirando muy seriamente- Qué pasa.
(Kobayashi) -mirándole fijamente, muy serio- Antes... no eras así.
(Jefe) ¿Ah no?
(Kobayashi) Antes, en nuestra época de soldados, tenías el suficiente coraje cómo para no apartar la mirada de la verdad. -da un golpe sobre la mesa y le grita indignado- ¡Si estuviera en tu lugar, jamás hubiera permitido que un hombre cómo Hoshino se saliera con la suya!
(Jefe) -le responde todo cohibido- Los... los tiempos han cambiado. Hacemos lo que podemos para tirar adelante.
(Kobayashi) -mirándole desafiante- ¿Acaso has olvidado por qué abandoné el ejército y te seguí hasta aquí? -el jefe se le queda mirando acobardado-
Pero una vez más... esta discusión no es real. Una nueva situación inventada por él mismo en su mente. En la mente de Riosuke Kobayashi. La voz del jefe... le devuelve a la realidad.
(Jefe) ¿Me estás escuchando?
(Kobayashi) ¿Eh? Sí.
(Jefe) -extrañado- ¿Te encuentras bien? ¿Que estabas murmurando? -Riosuke se queda de piedra. Se da cuenta que lo que ha pasado no ha sido más que una fantasía-
(Kobayashi) Eeeee... no, nada. -se postra, tímido- Le... le ruego que me disculpe, jefe.
Después, cuando una vez más está pilotando el helicóptero y llevando en las plazas traseras a Hoshino acompañado de uno de sus guardaespaldas, Hoshino habla por el móvil. Riosuke se le queda mirando.
(Hoshino) Dejaré que te encargues tú de eso. ¿Entendido? ¡Ah, otra cosa! Dile a mi secretaria que llame a mi mujer y le diga que esta noche llegaré pronto. Y que le diga que se prepare, ella ya me entiende. -se ríe- De acuerdo, hasta luego. -cuelga y se da cuenta que Kobayashi le mira- ¿? ¿Ocurre algo?
(Kobayashi) ¿Eh? No... nada, nada. … Siento mucho lo de ayer. Me tomé el día libre sin pedir permiso.
(Hoshino) ¿Ayer? -él y el guardaespaldas se quedan mirando extrañados-
(Kobayashi) Lamento mucho haberlo hecho.
(Hoshino) -dice indiferente mirando por la ventanilla- Ah, te tomaste el día libre. -le suena el móvil y se pone- Sí, dime... ¿Que ya lo tenéis? Bien. -Riosuke se vuelve a girar y el guardaespaldas se le queda mirando. Por dentro... la rabia se lo come vivo-
En cuando regresa a la central logística y cuando está solo en los vestuarios, suelta su rabia, tirándolo todo por tierra y pegando puñetazos de rabia a las taquillas.
(Kobayashi) -gritando muerto de rabia e impotencia- ¡Mierda! ¡Mierda! … Necesito de mis habilidades. ¡Pero el muy cabrón hace ver que no se da cuenta! ¡Maldito cabrón hijo de la gran puta! Trato de mostrarle un poco de cortesía y me humilla de esa manera. Un solo giro. ¡Un solo giro en los controles y podría...
Riosuke vuelve a imaginarse que podría haber matado a Hoshino estrellando el helicóptero en el que lo lleva casi a diario. Cómo si de un kamikaze se tratase. Pero es sólo una fantasía. No se atreve.
Al día siguiente, Riosuke sale fuera de Tokio, a un bosque, a realizar prácticas de tiro con su deseart eagle. Al anochecer, de regreso a Tokio en un tren regional, vuelve a pensar...
(Kobayashi) Mi conciencia está del todo clara. No me arrepiento de entregar mi vida en beneficio de las patéticas masas aborregadas, drogadas e hipnotizadas por los mas media. Sin embargo, aunque trate de librar a este mundo de Hoshino, cabe la posibilidad que el incidente sea tapado por sus redes de comunicación. Si eso ocurre, el mundo jamás sabrá la verdad. Debo explicarle la verdad a alguien.
Al día siguiente, de nuevo en el trabajo, el compañero de Riosuke, Genda, habla con otro piloto de la empresa, quien está preocupado.
(Piloto 1) Mi mujer ha dejado de hablarme. -dice un tanto deprimido-
(Genda) -le contesta chistoso- Uy, que mal rollo, tío. Tienes que volver a casa de buen humor y hacerle un buen favor en la cama, hombre. -se ríe dicharachero- ¿Eh? -llega Kobayashi-
(Kobayashi) Oye, estaba pensando en ir a tomar una copa. ¿Que te parece si vamos a ese lugar de las gambas del que me hablaste?
(Genda) Vaya. Esto si que es una sorpresa. ¿Te pasa algo?
(Kobayashi) Nada. Sólo es que... posiblemente pronto tenga que dejar este trabajo por otro mucho mejor y... he pensado...
(Genda) -exclama con admiración- ¡Oh! ¿Un ascenso? Que envidia, tío.
(Kobayashi) No... no es exactamente eso.
(Genda) Um... bueno, dadas las circunstancias me encantaría ir a tomar esa copa contigo, de veras... pero hoy no me va bien. Lo siento mucho, colega.
(Kobayashi) ¡Oh! No pasa nada, tranquilo. Está bien. -se marcha-
(Piloto) ¡Ja! ¿Pero quien cojones se cree que es el tío? -dice malhumorado-
(Genda) Que te vaya bien, tío.
Después de esto, Riosuke no tiene más remedio que ir a cenar sólo, en un bar de mala muerte, en alguna parte perdida de Tokio. Solo. Mientras come pinchos de carne y bebe sake con desgana y cara deprimida, una vez más, vuelve a pensar, a pensar...
(Kobayashi) Fui arrastrado al campo de batalla con un propósito muy alejado de mi propia supervivencia. Sólo para mantener a ciertas facciones en el poder. Nadie puede comprender la magnitud de lo que perdí allí.
De madrugada, Riosuke va al sitio de su amada. De la mujer de la que está hipnotizado. Entra en su lujosa casa, por el jardín, cuando de topa de morros con lo que parece uno de sus guardaespaldas. Es... Kurosaki, de traje y corbata muy caros y con gafas de sol.
(Kurosaki) -con voz y pose muy serias- ¿Puedo ayudarte?
(Kobayashi) -muy nervioso- ¿Eh? Eh, esto, sí, sí. -se saca un fajo de billetes de 1000 yenes de debajo su chaqueta, sujetándolos con la mano temblorosa- Quiero... comprar aquella chica.
(Kurosaki) -responde impasible- No puedes.
(Kobayashi) ¿Eh? -se queda a cuadros-
(Kurosaki) -dice despectivamente- Con esa calderilla... no hay ni para empezar. -se gira mara marcharse, despreciando a Riosuke, pero se para para decirle- No eres sólo tú. No eres el único que perdió algo valioso en una guerra. Cómo tú... hay miles. Millones de personas en el mundo. Así que lárgate. -dando dos palmadas sobre su entrepierna, hace ver a Ishimoto que sabe que es lo que éste perdió en la guerra-
Riosuke acaba huyendo de allí espantado y habiendo quedado en ridículo. No tiene más remedio que ir a un burdel de mala muerte regentado por un yakuza. Pero la prostituta con quien se ha acostado, ya le cobra sin haber hecho nada. Sin genitales, Riosuke no puede hacer nada de nada.
(Prostituta) Bien, hemos acabado, caballero.
(Kobayashi) ¿Eh? Pero si aun no hemos hecho nada. -dice sorprendido-
(Prostituta) Tendrás que pagar, si quieres algo más. Y además... -burlándose con la mirada al mirar que bajo sus calzoncillos, la entrepierna de Riosuke está completamente plana-
(Kobayashi) -muy nervioso- Espera un momento. He pagado hasta la cuota de miembro por adelantado.
(Prostituta) -grita burlona a su jefe: al yakuza- Jefeeeee, probleeemaaaas.
El jefe de la prostituta aparece, y efectivamente, es un yakuza. Le echa del local aun desnudo, le pega una paliza y le quita todo el dinero en metálico que lleva encima, e incluso su pistola Deseart Eagle. Y cómo no, queda con la cara echa un mapa, llena de tiritas.
A la mañana siguiente, no se le ocurre otra cosa que llamar por teléfono, sin ánimos ni esperanza alguna, a la asociación de donación de fondos para los veteranos de las Fuerzas de Autodefensa, para anular su inscripción y así que le devuelvan el dinero. Y le contesta una ñoña voz femenina de contestador automático.
(Contestador) Hola, buenos días. Ha llamado usted a la asociación de donación de fondos para los veteranos de las Fuerzas de Autodefensa.
(Kobayashi) -hasta hablando con un contestador, se pone nervioso- Perdone que la moleste. He donado fondos a su causa y... y yo...
(Contestador) Muchas gracias por su apoyo.
(Kobayashi) Me ha surgido un imprevisto y me preguntaba si podía anular la deducción automática de mi cuenta y... eee.. ¿hola?
(Contestador) Lo siento, no he sido capaz de determinar la naturaleza de su petición.
(Kobayashi) ¿Hola? Eh... ¡Quiero anular mis donativos! ¡Quiero cancelar mi suscripción!
(Contestador) -Riosuke, cada vez más furioso e indignado, escucha la voz infantil y tonta del contestador automático- En ese caso, nuestras operadoras le guiarán al proceso de alta de nuestra organización desde el principio. Para recibir información acerca del fondo, pulse uno. -Riosuke tira el teléfono con fuerza contra la pared, furioso-
Después, en el despacho de guardia y recreo del trabajo, Riosuke está solo, en un rincón, con una cara de depresión insoportable. Observa cómo sus compañeros, pilotos civiles que nunca han estado en ninguna guerra, no han pasado una penalidad en su vida, ni han sufrido nada, comen tan alegremente una sopa de fideos instantánea, mientras comentan el último partido de béisbol de la temporada.
(Piloto 1) Ha sido una victoria bastante fácil, eh?
(Piloto 2) Y que lo digas, colega. Los Giants están en racha. Esta temporada no hay quien les pare.
(Kobayashi) -mientras les ve, cómo comen y charlan divertidos, él una vez más, vuelve a pensar... y se pone muy enfermo, le cogen unas ganas de vomitar tremendas- Malditos... ¡malditos! ¡Por qué tenéis que comer! ¡Por qué tenéis que comer así delante mio! ¡No tendríais que tener nada! ¡Deberías pasar por lo que yo pasé! ¡Por lo que yo viví! -se encierra en el váter y se hace vomitar a si mismo- Por qué... por qué me lo restriegan por la cara. ¡No pueden hacerme eso! ¡Eso no es la verdad! -entonces, oye a otros dos compañeros, detrás la puerta del lavabo, mientras mean, hablando- ¿?
(Piloto 3) La verdad es que no me lo esperaba.
(Piloto 4) Sí. No me puedo creer que lo hayan detenido los de Seguridad Pública. Parece mentira.
(Piloto 3) Es verdad.
(Piloto 4) Me pregunto si él lo sabía. Que era islamista, quiero decir.
(Piloto 3) ¿Quien? ¿Kobayashi? Eran muy amigos.
(Piloto 4) Que va. ¡Ja! Ese atontado no se entera de nada. Que se puede esperar de un tío que perdió la polla en la guerra. -se ríe-
(Piloto 3) Tienes razón. Y hablando de pollas... me he enterado que han abierto un burdel nuevo. ¿Quieres que le vayamos a echar un vistazo? Ahora que te acabas de divorciar por segunda vez...
(Piloto 4) Claro que sí, tío. Tengo los huevos a punto de reventar. -se ríe otra vez-
Riosuke lo ha escuchado todo muy serio tras la puerta del lavabo. Cuando sale y se planta ante el televisor y ve las noticias, se entera de lo que ha pasado.
(Televisión) Esta madrugada, el departamento de Seguridad Pública del Ministerio Nacional de Policía, ha llevado a cabo una operación de envergadura contra el terrorismo islamista asentado en Japón. Según un comunicado del Ministerio del Interior, se han detenido cuatro personas. De las cuales solo una, ha resultado ser japonesa. Se trata de Kurusu Genda, de 42 años de edad. Piloto de helicóptero de profesión, ha sido detenido por colaboración al contrastar que contactaba y suministraba los productos que la célula islamista asentada en Kanagawa y de origen hindú...
(Kobayashi) -mirando con la boca abierta ante el televisor- Cómo es posible que él esté...
Tras saber esta noticia, Riosuke está que ya no sabe que hacer, que pensar, o cómo actuar. Espera a los mandos del helicóptero que debe pilotar, en el helipuerto de la cúpula de uno de los rascacielos de Shinjuku. Cuando se abre la puerta trasera del helicóptero y entra un guardaespaldas...
(Guardaespaldas) Acompáñala a su casa.
Es entonces cuando entra... Miyoko. La agente de la sección 5, vestida con un elegante abrigo de visón blanco, con el aspecto completamente cambiado. La mujer de los sueños de Riosuke. El helicóptero despega. Sobrevolando Tokio de noche, su enorme extensión y sus luces que se extienden hasta donde llega la vista, él no para de mirar de reojo a Miyoko. Ella, sólo mira por la ventanilla del helicóptero, mirando entristecida las vistas. De nuevo, él vuelve a pensar... o tal vez lo esté viviendo de verdad. Se atreve a hablarle a aquella mujer inalcanzable para él.
(Kobayashi) Qué te ocurre. … Qué te ha hecho.
(Miyoko) -con voz fina, delicada y baja, mirando las vistas- Es mi trabajo.
(Kobayashi) He estado buscándote, estos últimos días. ¡No! Desde antes de nacer.
(Miyoko) Yo... también.
(Kobayashi) No permitiré que sufras más. Vamos a seguir volando. Y marchémonos lejos. A un país donde sólo estemos nosotros. Donde nadie pueda molestarnos. Pero hay algo... que debo hacer antes.
(Miyoko) Qué es lo que planeas.
(Kobayashi) Tengo que... tengo que contar toda la verdad.
(Miyoko) Y... me llevarás contigo? -con voz intrigante-
Es entonces... cuando Miyoko le pasa un dedo por una mejilla de la cara a Riosuke... y se lo mancha de sangre. Él se asusta, se queda paralizado, cuando mira hacia abajo... y se ve la entrepierna completamente manchada de sangre... y su pistola Deseart Eagle en una mano. Pero... es una visión que solo dura un segundo. Vuelve a la realidad... y Miyoko muestra su verdadero ser.
(Miyoko) Ya has luchado lo suficiente. Ya has ganado.
(Kobayashi) Espero... que así sea.
La vista de Riosuke Kobayashi se nubla y se desmaya. Miyoko coge los mandos del helicóptero y lo pilota, cuando recibe una comunicación en su transmisor oculto.
(Kurosaki) Miyoko. Soy yo. ¿Cómo ha ido?
(Miyoko) -suspira aliviada- Todo bajo control. Le he anestesiado para que deje de hacerse daño a si mismo. Este tipo necesita un psiquiatra urgentemente.
(Kurosaki) Miyoko, tengo información de Takahara e Izubuchi. No se ha encontrado ninguna prueba que lo vincule a él con la célula terrorista islamista que hemos desarticulado en Kanagawa conjuntamente con Seguridad Pública. Además, según su historial tanto militar cómo médico, la pérdida de sus genitales en Afganistán no guarda ninguna relación con las operaciones militares que realizó cómo piloto de helicópteros de combate Hellhound. Por lo visto, durante un permiso de tres días en Kabul, contrajo una enfermedad venérea, seguramente con una prostituta local. Miyoko... entiendo perfectamente que esto que te estoy explicando debe ser asqueroso para ti, pero... ey. ¿Me escuchas?
(Miyoko) Tranquilo, Kurosaki. Lo "entiendo" perfectamente. El plan de asesinato que pretendía llegar a cabo era pura fantasía.
(Kurosaki) -se queda cómo si nada- Ah. Así que sólo era eso. Pues que manera de perder el tiempo. Entonces que vamos a hacer con él.
(Miyoko) No te preocupes. Sólo es uno del incontable número de personas en todo el mundo que abrigan banas esperanzas y frustraciones hacia la realidad. Nunca llevará a cabo su plan. Tan sólo... es miembro de un proletariado tristemente ignorante de la auténtica realidad del mundo en el que para bien o para mal, les ha tocado vivir, a ellos... y a nosotros.
Miyoko aterriza el helicóptero y Kurosaki, ya le está esperando. Ha sido un suceso que nadie, salvo la sección 5, ha descubierto. Las ansias de un hombre que él solo se montó una película sobre si mismo y sobre todo lo que le rodea. Un caso, que esta vez si, se puede decir que realmente no tiene ninguna importancia. Sólo para su protagonista. Su único protagonista.
