Los labios de Fleur se movían lentamente sobre los de la castaña, como queriendo recordar cada pequeña extraña e intensa sensación. Hermione se separó lentamente, sintiendo arder cada centímetro de piel, sintiendo activa cada terminación nerviosa de su cuerpo, sintió el enjambre de abejas asesinas en su estómago, el desenfrenado latido de su corazón que en el repentino silencio de la habitación retumbaba en sus oídos con énfasis. Su rostro debería estar a niveles de rojo que nunca se habían visto. Sus pulmones peleaban por algo de oxigeno que ella no recordaba cómo darle. En algún rincón de su mente, los miedos seguían cantando cada vez con más fuerza. Abrió los ojos temiendo y a la vez deseando el azul infinito. Fleur la miraba con la misma mezcla de sentimientos que deberían reflejarse en su mirada, pero Hermione noto que un deje de sorpresa sobrepasaba el resto. Sin embargo la curvatura de los labios en una sonrisa tierna logró tranquilizar un poco el alocado canto de sus miedos y le correspondió a la sonrisa. Realmente no era una acción consciente, tenía en automático la sonrisa en respuesta a la de Fleur.

-Eso fue definitivamente, mejor de lo que pude soñar o imaginar –La voz de Fleur era baja y cargada de los mismos sentimientos que reflejaba su mirada. La mano de Fleur busco la suya y Hermione la apretó con fuerza, el sentimiento de irrealidad se había unido a la ya muy gran variedad de emociones y sentimientos que la embargaban. Necesitaba ese contacto para sentirse de este planeta, pero el efecto fue el contrario, sus manos encajaron como piezas de un rompe cabezas, como si fueran un mismo ser. El corazón estaba latiendo a niveles realmente peligrosos. No estaba segura de encontrar su voz ni de tener algo que decir. Estaba bajando por la montaña rusa, ese momento en el que no puedes pensar en nada, la adrenalina y el deseo corrían por sus venas.

-Fleur – las palabras salieron de sus labios antes de ser consciente de haberlas dicho.

-Hermione –la llamo Ron. Hermione giro como un accionada por un resorte y casi cayendo al suelo. Si no es por el agarre fuerte de su mano con la de cierta rubia que la sostuvo. Se alejó ligeramente de Fleur en una posición más "amistad" que su actual posición y trato de cambiar su expresión de "acabo de tener el mejor beso de mi vida y estoy paralizada por lo bien que se sintió". Ron estaba en la puerta con cara de haberse visto a sí mismo en un ataúd – Los niños ya salieron, la profesora que me ayudes a servirles refrigerio – termino diciendo con una voz fría, dura y evidentemente tratando de contener dolor. Antes de que Hermione pudiera excusarse o decir cualquier estupidez al estilo "no es lo que parece". Ron se había dado media vuelta y alejado de la puerta.

El sentimiento de culpa y dolor fueron abriéndose paso dentro si a gran velocidad. Estaba segura que había herido a Ron en muchos sentidos, aun cuando no fuera con intención y ella siempre haya sido clara con él. No podía evitar sentir, él era su amigo. Y lo quería. Y ella acababa de lastimarlo. Mierda. Hermione se levantó y Fleur con ella. Pudo sentir como el ambiente cambiaba a uno de evidente tensión e incomodidad. De repente se sentía en un nuevo nivel de torpe y avergonzada.

-Yo… debo ir –dijo soltando la mano de Fleur y saliendo de la habitación sin verla a la cara.

La sangre le corría a gran velocidad por las venas y la vergüenza e incomodidad aumento cuando Ron no le dirigió ni una mirada ni palabra y trabajo concentradamente. Hermione suspiro y se hundió en los pensamientos de miseria que pasaban por su mente. Ayudo a Ron con los niños mientras su mente se deleitaba toda con una novela de dramas y tragedias en donde era la autora de todo el sufrimiento. Con ganas de haberse enterado en que momento su vida abandono su simplicidad y tranquilidad para volverse una vida. Apestaba.

La profesora la llamo para que atendiera a los ponentes y estuviera en el escenario, lo que le impidió ver si Fleur se habría ido o seguiría allí. En la ya muy variada gama de sentimientos y emociones, la estupidez, vergüenza, y más vergüenza estaban dominando. Había reaccionado como una tonta y estaría de suerte si Fleur le devolviera el habla algún día, aunque se sentía demasiado avergonzada para siquiera intentarlo. Salir corriendo después del beso más maravilloso de su vida es algo que definitivamente no se hace. Claro que no. Luna y Ginny van a tener su regalo de navidad adelanto con ese hecho. Estarán recordándoselo hasta el fin de los tiempos. La idea de escribirle un texto cruzo por su mente, pero no se sentía con el valor de superar su falta. Tenía la cada vez más agonizante sensación de que había hecho entrever como si Ron y ella fueran algo, y eso era otro claro error. Hermione medio suspiro en honor a su estupidez. Ella realmente no tenía nada de experiencia en el manejo de situaciones sentimentales reales. Podía leer miles de ellas en libros, divertirse, emocionarse, enojarse con las respuestas y reacciones de las mismas, pero no eran más que letras en un papel. Y ella las vivía en su mente, donde su ser no corría peligro de las consecuencias reales. Ahora se lamentaba evitar siempre las banalidades de la vida.

Mientras la actividad terminaba por fin, su cerebro seguía paseándose por todos los escenarios. Fleur creyendo que ella tenía algo con Ron y pensado cosas totalmente desagradables de ella. Fleur no queriendo volver a verla. Fleur pensado que es una idiota, cosa que es cierta. Fleur arrepintiéndose del beso. Luego estaba el, para Fleur no significo lo mismo que para ella. A Fleur tampoco es que le importaba tanto. Fleur aliviada del final de la situación porque ahora tenía excusa decente para no decirle educadamente que no le gusto el beso y que todas las miradas eran imaginaciones, que ella no le interesaba en realidad, y que no le había gustado el beso. Para el final del acto Hermione tenía un humor de perros, con el ceño firmemente fruncido y un gran gran dolor de cabeza.

Estaban todos recogiendo sillas y el desastre que habían hecho, y ella sentía la mirada inquisitoria de Luna. Bendita o maldita su vena detallista y la otra que la conocía tan bien. Hermione atizaba miradas de Luna mirando intercaladamente a Ron y a ella, que tenían básicamente, la misma enojada y nada común actitud.

-Bueno chicos, eso ha sido todo por hoy. Mil gracias por habernos apoyados en esto. Se merecen el cielo –estaba diciendo su profesora de servicio comunitario y Hermione se obligó a concentrarse. Prioridades. Algo que antes no le había costado ningún problema establecer y actuar en función de ello, pero por algún motivo hoy solo tenía ganas de tirarse en su cama y regodearse aún más en su mísera. Suspiro. Si seguía así de dramática, debería escribir una novela.

- No hay de que profesora. Gracias a usted- respondió Hermione porque después de todo, ella era la culpable de que estuvieran allí.

-Hora de agarrar camino. Ya es medio día y está dando hambre. –Hermione solo asintió al comentario de Luna y se encamino junto con los demás hacia la puerta.

-Por fin terminamos. Y Hermione te quiero, y sin intenciones de sonar a Ron pero, por favor no nos vuelvas a meter en una de estas actividades que ni siquiera se nos tomaran en cuenta. – estaba diciendo Ginny

-No se quejen tanto. No es como si estuviéramos haciendo algo de vital importancia en nuestras casas de todas maneras. –Dijo Harry quien le estaba dando una mirada demasiado parecida a la de Luna. Bien pensó Hermione, otro que me va a preguntar. Quizás responda en un par de años cuando el grado de vergüenza disminuya.

-No algo de vital importancia, pero si otras cosas más productivas. –respondió Ginny. – ¿Y dónde vamos a comer? Como minino nos merecemos un buen almuerzo.

-¿qué tal en la terraza?. Es un buen restaurante – dijo Harry

- Me parece perfecto. Está a solo unas cuadras, podemos caminar. – dijo Luna

- ¿tú que dices Ron? Estas demasiado callado para tratarse de comida. ¿Estás bien? –pregunto preocupada Ginny.

- No tengo hambre. Voy a reunirme con unos amigos. Nos vemos en la universidad. –y sin más Ron camino en dirección opuesta por la que andaban y se perdió en la calle. No había forma de que no estallaran las preguntas con esa actitud.

.-¿Alguien sabe que le pasa? Siento miedo que el mundo se derrumbe. Acaba de decir que no tiene hambre. No estoy segura de haber escuchado esas palabras salir de su boca antes. –dijo entre asombrada y preocupada Ginny

rato con una actitud rara, pero no ha dicho gran cosa.- comento Harry mirando preocupado también la esquina por la que había desaparecido Ron.

-Chicos. Tengo un gran dolor de cabeza. Realmente preferiría irme a casa y solo dormir. – dijo Hermione, sabiendo que esto solo los llevaría por el camino de la verdad, o bueno, lo que su imaginación abarque hasta que ella se sintiera con ganas de hablar. Sus amigos eran todo menos tontos. Eso estaba claro en las miradas que estaban dándole.

- ¿Estas bien? – pregunto Luna preocupada.

- ¿Paso algo que debamos saber? – dijo Ginny, directa al grano.

- Nada importante. Os veo en un rato.- y Hermione se adelantó a cruzar la calle, y para su suerte, logro parar un taxi antes que sus amigos la alcanzaran. A salvo por ahora pensó. Pero no durara mucho.

Tenía intención de ir hasta su casa y encerrarse en su habitación para regodearse con su miseria todo lo posible antes de tener que ir a la universidad y enfrentar las múltiples preguntas de sus amigos. Pero por algún extraño motivo termino paseando por su centro comercial favorito. Disfrutando de la tranquilidad del mismo y comiéndose las portadas de los libros en la librería. Pasear le ayudaba a aclarar su mente. Realmente nunca le había pasado algo como lo que sentía por esa chica de hermosísimos ojos azules. Ella siempre había creído que todas esas expresiones de amor a mi primeras vista y las sensaciones que despertaba le habían parecido exageraciones literarias. Nadie le había hecho sentir con solo una mirada que su corazón se acelerara sin tener porque. Que un beso le transmitiera tanto. Y ahora todas esas expresiones se quedaban cortas, porque realmente aun podía sentir como su corazón no se recomponía del beso y ella no sabía explicar todas esas increíbles sensaciones que la recorrían. Se sintió tentada de golpear su mano contra su cabeza. No te topas con un amor de novela y huyes.

Realmente se había paralizado. Ella aún se sentía culpable por no poder sentir por Ron lo mismo que él sentía por ella. La época en que lo intento fue realmente mala. Le había hecho tanto daño intentando hacerle bien que apenas podía verle a la cara ahora. Y aun así el no desistía. Estaba siempre allí siendo demasiado el mismo pero atento dentro de sus capacidades y esforzándose en ser lo que supuestamente ella merecía. Se sentía culpable por dejar borrosa la línea de la amistad y algo más solo para no herirle y eso había sido otro error. Por supuesto que iba ser un error. Pero en ese momento de su vida no tenía más que sus estudios y con eso Ron se mantenía más en la línea tranquila que intentado cruzarla. Hasta que apareció Fleur por supuesto, estaba poniendo su mundo de cabezas. Y solo se estaba planteándose estas totalmente adolescentes cuestiones porque ya le había hecho hacer locuras que ella nunca se vio haciendo, y las cosas comenzaban a ponerse más seria. Sentía el sabor de los labios de Fleur en los suyos y suspiro. Realmente fue una idiota.

Miro distraídamente la vitrina de la librería mientras seguía rememorando su miseria y como le paso hace días, Hermione sintió un incompresible tirón y clavo la vista fijamente la portada de otro libro. Lo había leído no hace mucho y le gusto bastante. Pero le estaba llamando y no precisamente para ella. En uno de esos arranques impulsivos. Entro y lo compro. Salió del centro comercial y se consiguió un taxi, mientras iba en camino garabateo unas palabras en él y resalto algunas líneas. Intentaba no pensar en nada. Porque si pensaba se daría cuenta de la magnitud de la locura que estaba haciendo. Se daría cuenta que estaba actuando estúpidamente, infantilmente, irracionalmente. Que debería parar. Debería decirle al taxi que cambiara de dirección antes de hundirse más a sí misma. Debería salvarse de inaugurar nuevos niveles de vergüenza. No tenía ninguna excusa coherente para hacer lo que estaba haciendo. Excepto que ella tenía estos arranques impulsivos que terminaban avergonzándola.

Cuando llego a su destino no se le ocurrió pensar en si su destinataria estaría en casa o no. Realmente no sabía si esperaba que estuviera o no. Le dijo al taxista que esperara un minuto mientras bajaba y tocaba la puerta. Su corazón latía descontroladamente y estaba pensando seriamente en dar media vuelta y golpearse la cabeza con alguna pared a ver si recobraba el juicio que parecía haberla abandonado. Hermione estaba asombrada y asustada de sus acciones. La puerta se abrió y Gabrielle estaba en todo su derecho de parecer sorprendida de encontrarla allí.

-Hola Hermione – dijo Gabrielle. Hermione le corto antes que pudiera decir nada más.

-Hey! Gabrielle. ¿Qué tal? ¿Podrías darle esto a tu hermana por mí? Voy tarde para la uní. Gracias. – dijo y subió rápidamente al taxi. Seguía repitiéndose como mantra que no pensaría en ello. No pensaría en absoluto mientras se dirigía a su casa. Luna no había llegado. Realmente se le estaba haciendo tarde para ir a la universidad. Se bañó, vistió, tomo algún libro de su biblioteca y salió rápidamente esperando llegar a tiempo a su clase. No voy a pensar en eso. No voy a pensar en ello. No voy a pensar en ello.

"-El miedo no es real, Dil Bahadur, solo está en tu mente, como todo lo demás. Nuestros pensamientos forman lo que suponemos que es la realidad- dijo

- En este momento mi mente está creando un hoyo bastante profundo, maestro – murmuró el príncipe.

- y mi mente está creando un puente muy seguro – replicó el lama." (Isabel Allende-El reino del dragón de oro).

Mis disculpas por los errores de redacción y ortografía. Y por haber abandonado la historia tanto tiempo. Realmente no hay una excusa. Ha sido toda una vida desde la última actualización y espero que el capítulo, ni los siguientes, hayan perdido el hilo de la historia y la línea de redacción. Con deseos de que siga siendo de su gusto y abierta a correcciones y sugerencias.