Capítulo 7. Lección de la vida No. 4. Nada es como parece

Has vuelto a casa muy pronto- le dijo Allison al día siguiente con la boca llena de alfileres.

-Sabes, Dios inventó los alfileteros para algo- Hermione tiro su bolsa sobre un banco del taller de Encore y se acercó a su mesa de diseño; iba a obligarse a volver a la normalidad, y volver al trabajo era un comienzo-. Uno de estos días te vas a tragar una de esas cosas, intentando hablar con la boca llena de alfileres.

-¿Qué paso?- le preguntó Allison.

Hermione pensó que debía haberse quedado en casa, no tenía ánimos de narrar el hecho de que tenía el corazón roto…y sabía que Allie no desistiría hasta saber todos los detalles.

-Nada. Solo que he decidido que estar sin hacer nada no es lo mío.

Allison no levantó la cabeza, sino que continuó prendiendo alfileres en el vestido rosa pálido.

-Entonces, ¿Qué te hizo?

-Nada.- La diseñadora comenzó a abrir las cartas que se le habían acumulado sobre su mesa.

Allison ni hizo el intento de mover la cabeza, simplemente siguió con su labor.

-Será mejor que me lo cuentes y te ahorres el interrogatorio

Hermione dejó las cartas sobre la mesa y fue hacia donde estaba su amiga y se arrodilló en el suelo, junto a ella.

-Me acosté con él.

Allison clavó un alfiler en la tela-. Ah

-¿Eso es todo lo que me vas a decir? Me acosas para que te lo cuente y …

-No te he acosado…bueno, solo te he presionado un poco- sonrió la chica entre alfileres.

-¿Y te digo, te confieso que he dormido con mi mejor amigo y lo único que puedes decirme es "Ah"?

-¿Qué preferirías que te dijera

Hermione apoyó la cabeza entre las manos…estaba tan cansada. Además, cada vez que pensaba que sabía lo que estaba haciendo, que era lo correcto, le asaltaban de nuevo las dudas.

-Podrías haber dicho algo como "Pobre Herms"

-¿Tan mal lo hizo?

-No lo hizo mal…no fue mal. En realidad, jamás había experimentado nada igual.

-¿Roncó?

Hermione sonrió-. No.

-Entonces. ¿Cuál fue el problema?

-Es mi mejor amigo, y hace menos de un año que salió de una relación y…

-¿Y qué?

Había llegado el momento de dar voz al terrible secreto.

-Ginny Weasley.

-¿Llamó?

-No. Fue a la isla. Los encontré en el vestíbulo juntos. Estaban abrazándose.- Hermione dudaba de poder olvidar la imagen de Harry abrazando a Ginny.

-¿Y qué te dijo Harry?- preguntó Allison frunciendo el ceño, mientras veía a su amiga.

-Nada.

-A ver si entendí…Durmió contigo y no dijo nada…¿Y después volvió con Ginny, así, sin ninguna explicación?

-En realidad, no tuvo oportunidad de explicarme algo. Los ví abrazándose y me marché. Hice la maleta, le escribí una nota y me marché. No podía mirarlo a la cara…simplemente no podía. Llegué muy temprano a casa y he venido directamente aquí. No quería estar en casa. Quería…

-Querías que te dijera "Pobrecita Herms"

-Algo así-. Asintió la diseñadora.

-Lo siento. No voy a sentir lástima por los tontos.

-Allie…

-Escucha Herms. Si estas buscando que te compadezca, no lo haré. Tienes un gran talento, eres creativa a más no poder…y valiente. Te enfrentaste a todo y a todos cuando tú, la alumna más brillante de Hogwarts y premio anual, decidió estudiar diseño de modas, ¿cierto?

La diseñadora asintió.

-Debiste quedarte y encarar a ambos…pero en fin, tú sabes lo que haces, pero si vas a salir corriendo cada vez que haya un problema, tal vez no soportes la idea de ir a Nueva York, todo está arreglado.

-¿Nueva York?

-¿No te lo había dicho?- sonrió Allie.- Mientras estabas de vacaciones con Harry se arregló todo…debemos ir para allá a ultimar detalles.

-¿Cuándo?- preguntó la castaña.

-Inmediatamente, solo tenemos tiempo para arreglar lo más necesario y que vayas por tú equipaje.

-Por favor…dime que no iremos en avión.

Allison sonrió-.Enviare una lechuza al Ministerio para solicitar un translador…por cierto, nos hemos ocupado de pagar los 50 galeones de la multa por crear un translador no autorizado…No sabía que podías hacer transladores.

Hermione sonrió.- Soy una mujer de múltiples talentos-dijo mientras se levantaba y se encaminaba a la ventana.

Lentamente, el callejón Diagon empezaba con sus actividades.

-Hablare con Rose- dijo Allison, poniéndose de pie.- Rose era la encargada de la boutique muggle en Londres-. Le diré que estarás unos días más fuera.

La diseñadora asintió, mirando al callejón con aire ausente.

-Todo tiene una explicación y un por qué adecuado, Hermione. Todo es cuestión de que te atrevas a encontrarlo- añadió, mirándo a la castaña-. Date una oportunidad…de estar equivocada respecto a Ginny y Harry…bueno, voy a hablar con Rosie- terminó, mientras salía del taller, dejando a Hermione sumida en sus pensamientos.

Los pensamientos bullían en la mente de Hermione. Estaba muy feliz por la apertura de Encore en Nueva York…otra de sus metas se hacía realidad…Algunos sueños se hacían realidad.

Pensó en Harry.

Otros jamás llegaban a realizarse…por muchos ánimos que le diera Allison.

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Eran las 6:30 pm cuando regresó a su ático. Debía darse prisa, el translador estaría listo a las 8:00 pm.

Más por costumbre que por verdadero interés por saber quién la había llamado, apretó el botón de la contestadota.

-Primer mensaje de 16- dijo una voz incorpórea.

-Herms, ¿Dónde estás? ¿Y qué tipo de emergencia puede producir una tienda de ropa?- dijo en tono de súplica la voz de Harry.

-Segundo mensaje de 16

-Herms, ha entrado un frente y no saldrá ningún avión hasta que pase. Usar translador o aparecerse es muy riesgoso también, así que tendré que esperar a que las condiciones mejores. Por favor, llámame aquí, tú debes tener el número.

-Mensaje 3 de 16.

-Herms, ¿Qué demonios ha ocurrido? Llámame.

Apagó la máquina. No quería oir más.

Había dejado una nota. Por supuesto, era breve, pero él tenía la nota y tenía a Ginny. Qué más quería de ella.

El teléfono sonó tres veces y la máquina recogió la llamada.

-Hermione, maldita sea. Sé que estás ahí. Contesta el teléfono. ¿Se trata de nosotros? ¿Es que fui demasiado rápido? Te asusté.

Maldita sea, Herms, yo también me asuste. Hace años que eres amiga mía.

Si quieres que las cosas vayan más despacio, lo intentaré. Lo siento…

¿Lo sentía? Hermione no podía escucharlo ni un minuto más.

¿Acaso Harry iba a hacerse la víctima? Él tenía a su pelirroja ¿Por qué continuar con el engaño?

-Harry soy yo. Estoy aquí. Acabo de llegar a de la boutique.

-¿Y cual era la urgencia?

-Allie me ha dicho que las cosas en Nueva York se han solucionado y podemos abrir la boutique de inmediato ¿No te parece estupendo?- intentó que su palabras sonaran alegres.

-Caray, felicidades Herms pero…¿No podía haber esperado hasta el final de nuestras vacaciones?

-Allie sabía que todo había sido un engaño para sacarte de la ciudad. Ha encontrado un lugar ideal en Nueva York y los permisos fueron liberados, no podíamos perder tiempo…sobre todo por los trámites y el papeleo que se tienen que hacer.

-Me alegro por ti, pero eso no explica por qué no me lo dijiste.

-No te encontré…y tuve que apresurarme para tomar el avión…pero te dejé una nota.

-¿En serio?...Entonces supongo que la multa de 50 galeones por crear un translador no autorizado fue un error.

Hermione se ruborizó…afortunadamente el auror no pudo verla.

-Pero eso no tiene importancia…¿Qué hay de nosotros, Herms?

-¿Nosotros? Pues…somos amigos, Harry. Nadie cambiará eso.

Mientras decía las palabras se dio cuenta de que mentía. Su amistad había cambiado, y estaba segura de que jamás olvidarían esos dos días gloriosos que habían pasado juntos.

-¿Amigos, eso es todo?

-Sé que las cosas resultarán extrañas después de que…bueno, ya sabes.

-¿Después de hacer el amor?- dijo con frustración.

-De tener sexo- lo corrigió.- Fue el ambiente, tan solo una casualidad. Lo olvidaremos. Lo dejaremos atrás y volveremos a la realidad. La realidad de nuestra situación es que somos amigos. Ni más ni menos.

-¿Eso es todo? ¿Lo que empezamos a descubrir fue tan solo una casualidad? ¿Puedes ignorarlo con tanta facilidad?

-Harry, sabes que no estamos hechos el uno para el otro..Tú- estuvo a punto de decir que él tenía a Ginny, pero él no había mencionado el regreso de su ex. Tienes a alguien ahí que puede ser lo que necesitas. No soy yo. Quiero decir, ¿Me imaginas alternando con la crema y nada del Ministerio de Magia?

-Si.

-Mira, tengo que colgar. Tengo muchas cosas que hacer. Llámame cuando regreses a Londres y nos reuniremos como amigos.

-¿Estás segura de que eso es lo que quieres?

-Es como debe ser…Adiós Harry.

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-¡¡Señor, ya le dije que no puede pasar!- la voz de la asistente de Hermione se escuchó hasta el interior de lo que sería el taller de Encore, en Nueva York.

Hermione levantó la vista de los bocetos que estaba realizando, solo para ver entrar a su amigo pelirrojo, seguido de Jessie, su asistente.

-¡¡¿Me puedes explicar Hermione Jane Granger, qué diablos haces aquí mientras Harry está en Londres!

-¡¡Lo siento Señorita Granger, pero no pude detenerlo!- se excusó la chica.

-¿Y bien Hermione? No tengo tu tiempo- exigió el auror- Tal vez a Harry puedas manipularlo, y hacer de él una marioneta, pero conmigo no funcionan tus tretas.

-Gracias Ron…Yo también me alegro de verte…No te preocupes Jessie, El señor Weasley es mi amigo…y uno muy terco, así que de todas formas no habrías podido detenerlo.

-¿Segura que estará bien?- dijo viendo al auror con desconfianza.

-No te preocupes, estaré bien- sonrió mientras Jessie salía del taller.

-Siéntate Ron- suspiro Hermione con cansancio-. ¿Qué estás haciendo aquí?

-Ah no, eso si que no. Yo pregunte primero y aún sigo esperando respuesta.

-Trabajando Ron…era necesario que viniera por la apertura de Encore.

-¿Y Harry?

-¿Harry?

-Si…tú sabes…1.85 de alto, pelo negro alborotado, ojos verdes, lentes redondos, jefe de aurores…

-¡Que gracioso Ron!- dijo la diseñadora rodando los ojos.- Sé perfectamente bien de quien estás hablando…y me imagino que debe estar trabajando o…- evitó decir que tal vez estaría con Ginny- haciendo cualquier otra cosa.

-¿Cómo gritando a medio mundo y mas malhumorado que de costumbre? ¿Observar en silencio tu foto, que tiene en su escritorio? ¿Marcando como loco a tu celular, a tú casa, a tu oficina y a todas partes? Herms, todo estaba muy bien en Isla Amore…¿Qué ha pasado entre ustedes?

Hermione se sonrojó y desvió la vista.- Harry yo no podemos ser amigos Ron…creo que lo arruiné todo.

Ron le tomo las manos por encima de los bocetos.- ¡No me digas más, linda! Después de observar como nuestro amigo te saco del error entre un beso y respiración de boca a boca…prefiero no imaginarlo- se estremeció.- Me alegro de que las cosas entre ustedes dos hayan avanzado…No niego que me hubiera gustado que fuera mi cuñado…pero hasta yo sé que esa relación no estaba funcionando.

La diseñadora arqueó una ceja.

-Bueno no niego que Ginny siempre estuvo enamorada de él…aunque en algún momento se enamoró más de lo que nuestro amigo representaba…de "El niño que vivió", "La esperanza del mundo mágico", "El salvador del mundo mágico". Mi hermana siempre se cegó con todo eso…pero tú siempre haz sabido ver más allá de eso, siempre junto a él, apoyándolo, animándolo…por eso me alegró mucho el verlos juntos en Isla Amore.

¿Sabes Hasta he llegado a pensar que Harry y Ginny seguían juntos solo por lo que mi familia o yo diríamos si terminaban. Afortunadamente, ambos se dieron cuenta de su error y todo terminó bien- Ron sonrió satisfecho.

-En realidad te equivocas, Ron- lo corrigió la diseñadora.- Harry y Ginny deben estar juntos…él aún la quiere y yo no voy a interponerme entre ellos.

Ron observó a su amiga, sonrió y movió la cabeza-. ¡Honestamente, Hermione! Siempre pensé que el único que necesitaba lentes era Harry…¿Crees que Harry hubiera…que tú y él…bueno, que hubiera pasado lo que pasó entre ustedes si aún estuviera enamorado de Ginevra? Aún estando juntos, mi hermana se quejaba constantemente de que apenas tenías un problema y Harry ya estaba a tu lado… ¿Tú crees que Harry no se da cuenta de cómo lo manipulas? Y sin embargo, siempre te ha dejado salirte con la tuya.

Hermione sonrió apesadumbras.- Eso solo demuestra que es un excelente amigo…y que, tal vez si dejo pasar un tiempo prudente, las cosas vuelvan a ser como antes.

-Herms, en realidad Ginny…-el pelirrojo se detuvo. Su hermana acababa de comprometerse con Neville…tal vez debería tranquilizar a su amiga…aunque…pensándolo bien, esa era tarea de Harry, él nunca sabía como reaccionar con el cambiante humor de su amiga. En cuanto a Hermione…bueno, su amiga tenía que aprender a ver lo que tenía enfrente…justo como, al parecer, lo había hecho Harry.- Ginny está bien, gracias por preguntar- se puso de pie y miró su reloj, mientras la diseñadora lo miraba confundida.- Mira la hora que es, debo irme, le dije a Luna que iría por unos cigarros y ya me tardé.

-Pero tú no fumas- Hermione se puso de pie, mirándolo como si le hubiera crecido otra cabeza.

-No…pero me gustan los cigarros de chocolate- sonrió inocentemente.- Por cierto, ¡¡Felicidades por tu nueva Boutique!- Exclamo abrazando brevemente a su sorprendida amiga.- No te preocupes Hermione- dijo rompiendo el abrazo-. Mi super poderoso Ojo interior me dice que pronto todo va a arreglarse.

-Ron…

-Upss…ya es tarde y debo regresar a Londres Luna debe estar impaciente…

-¿Dejaste a Luna en Londres?

-Si…bueno está en un restauran con mis padres…Hermione, habla con Harry, tal vez te des cuenta de…en fin, habla con él…Nos vemos, linda. El auror el dio un beso en la mejilla y desapareció con un "Plop".

La diseñadora sonrió…siempre le había parecido que a Ron le faltaba un tornillo y lo había comprobado ese día…aunque no dejaba de preguntarse que rayos era lo que le estaba ocultando.

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El lunes, Hermione empezó a repasar la agenda y los bocetos que debía corregir.

La mayoría de los bocetos ya estaban siendo elaborados para la próxima colección, y estaba dando los últimos toques a un vestido de novia al que se había dedicado personalmente en su creación, desde el diseño. Eran sus bocetos…su colección. Siempre se entusiasmaba con la elaboración de los bocetos para la nueva colección, pero ahora, parecía que nada podía entusiasmarla.

Se obligó a centrarse en los últimos bocetos que tenía en su mesa. Era más fácil centrarse en el trabajo que preocuparse por Harry o por lo que tenía que hacer con respecto a él.

Sonó el teléfono.

-Buenos días, Encore. Le atiende Hermione Granger, diseñadora.

-Herms, no has contestado a mis llamadas en todo el fin de semana- le dijo Harry con énfasis.

A Hermione se le ocurrió otra razón por la cual una mujer jamás debía enamorarse de un amigo: sabían demasiado.

-He estado muy ocupada.

-¿Ocupada?

-Si no mal recuerdo, te comenté que iría a Nueva York…de hecho, Allie se quedó y prácticamente estoy sola. Las cosas van a ser una locura aquí hasta que nos acostumbremos a la nueva rutina.

-Si…claro, todas esas urgencias de la boutique.

No pensaba pelear con él. Lo había estado evitando precisamente por esa razón.

-¿Qué puedo hacer por ti, Harry? ¿No deberías estar trabajando?

-Estoy en el Ministerio

-Bueno, entonces deberías estar pensando en tu próximo caso, no en tus amistades- Hermione suspiró.

-Bueno, quería saber si querías cenar conmigo esta noche.

-Lo siento Harry, no puedo. Estoy…ocupada- no quería verlo durante un tiempo, para que su relación volviera a la normalidad.

-¿Haciendo qué?- le preguntó el auror.

-¿Cómo?

-¿Qué tienes que hacer?- Repitió Harry.

-Yo…bueno…

-Es una pregunta sencilla, Hermione…¿Qué vas a hacer esta noche que te impida salir a cenar conmigo? ¿Te vas a depilar de nuevo?

Hermione resopló y una sonrisa se dibujó en sus labios.- No creo que vuelva a estar tan desesperada.

-De acuerdo, ¿tienes una cita? ¿Estás saliendo con alguien?

Hermione deseó que así fuera. Durante años había querído a Harry, pero había ignorado sus sentimientos y había salido con otros hombres. Claro que después de experimentar lo que de verdad significaba estar con Harry, no estaba segura de poder volver a desear a otro hombre.

-Nada de citas…solo trabajo.

-Quería pedírtelo durante la cena, pero te lo pediré ahora. Necesito que me hagas un favor, y espero que me ayudes.

-¿Qué favor?

-Necesito una acompañante para la fiesta de Jubilación del Ministro muggle Simpson…

-¿Y quieres que te sugiera a alguien? "¿Qué te parece Ginny?"- pensó en decirle, peor no lo hizo. Se suponía que ella no sabía que estaban juntos de nuevo. Cuando Ginevra había estado en viajes de trabajo, ella siempre lo había acompañado en numerosas ocasiones como su pareja.

-Quiero que seas tú…la que me acompañes.

-No creo que eso sea conveniente

-Vamos Herms, siempre me has acompañado a eventos relacionados con el Ministerio cuando Ginny no estaba.

No quería que Harry saliera totalmente de su vida, solo necesitaba distanciarse. Pero no parecía que fuera a conseguirlo.

-Esta bien.

-Excelente. Mañana a las 7, ¿De acuerdo?

-Bien.

-Ah…y ponte ese vestido. Ya sabes, el que te pusiste para ir a cenar el día que te depilé las piernas- añadió.

-Pensé que no te gustaba.

-En realidad, el problema es que me gustó demasiado.

Hermione movió la cabeza.

-Entonces probablemente no debería ponérmelo.

La chica sintió un dolor en el brazo y se dio cuenta de que tenía el teléfono agarrado con demasiada fuerza. Intentó relajarse.

-Bueno, se me ocurrió que como hemos decidido volver a ser amigos, tal vez quieras que te presente a alguien del Ministerio. Ese vestido desde luego realza…lo mejor de ti.

Mientras Harry hablaba con por teléfono con Hermione, se debatió entra el deseo de besarla hasta dejarla inconciente y la urgencia de estrangularla por lo que le estaba haciendo sufrir. No tenía intención de presentarle a alguien en la dichosa fiesta, al menos a ningún hombre soltero y disponible. Pero no pensaba decírselo. Algo la había asustado y su misión era arreglarlo.

-¿Vas a presumir de mí delante de tus amigos, mostrándome como si fuera un trofeo?

Harry sonrió al notar el tono molesto de su amiga. Tal vez estuviera huyendo, pero no lo estaba haciendo lo bastante rápido como para escapar de él.

-Claro. Quiero decir, estoy seguro de que podremos encontrarte a alguien mejor que Zack,

-Jack.

-Como sea

-Bien.

-Bien.

Harry aguantó la risa mientras colgaba el teléfono a Hermione, que claramente estaba furiosa. No iba a saber lo que se le venía. Durante años se había dejado manipular por su amiga. Ron siempre se lo hacía ver, pero no sabía el porque siempre permitía que ella se saliera con la suya, hasta hacía poco. La respuesta era tan simple que Harry sonrió.

La amaba.

Hermione siempre había ganado porque Harry no podía soportar decepcionar a la mujer que amaba. Por eso, él, el Jefe de Aurores, que jamás se dejaba engatusar por nadie, se dejaba manejar por una menuda diseñadora de ropa.

Bueno, el amor había derribado a hombres más fuertes que Harry Potter.

Pero por ese amor, Harry estaba a punto de utilizar todas sus artimañas con el fin de rescatar a su damisela por última vez; y esa vez la rescataría para quedarse con ella.

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Durante años, Hermione había dejado que Harry fuera su caballero de la brillante armadura, pero, ¿Quién salvaría a la dama en apuros cuando era el caballero el que la hacía estar en ese apuro?

-Vamos Herms- le repitió mientras entraban al salón donde la fiesta estaba ya muy animada.

El estar junto a él le estaba haciendo sentir cosas que no debía sentir; cosas peligrosas.

Cosas como imaginar qué haría él si ella le quitara el traje y le hiciera el amor en medio de la estancia de su casa.

Amigos, se recordó. Habían vuelto a ser amigos. El recordar que solo eran amigos iba a ser una de las cosas más duras que tuviera que hacer jamás.

-¿Cuánto tiempo tenemos que quedarnos?

-Tu entusiasmo me halaga-dijo él con sarcasmo.-¿Qué te pasa Herms? Nunca te había importado salir conmigo en el pasado.

Pero en el pasado anterior a Isla Amore no se había acostado con él. Aparentemente Harry era capaz de olvidarse de eso, pero ella lo estaba pasando mal.

Se repitió para sus adentros lo que no había dejado de decirse desde que había parecido a la puerta de su casa a recogerla: eran amigos, solo amigos. Lo intentó de nuevo…pero no funcionó. Una amiga no miraba a un amigo e imaginaba que le quitaba la ropa y lo besaba por todo el cuerpo.

No una amiga jamás haría eso.

Una mujer enamorada tal vez.

-Stan- dijo Harry en voz alta mientras le hacía un gesto con la mano a un hombre mayor.- Recuerdas a Hermione, ¿Verdad? Hermione, te presento a Stan Simpson, el invitado de honor y Ministro del mundo muggle.

-Felicidades- dijo Hermione-. ¿Qué planes tiene?

-Ah, mi mujer y yo estamos pensando en tener una segunda luna de miel, y después me voy a meter a practicar golf y tal vez a dar clases en la facultad a partir de Octubre.

-Si estás pensando en ir a algún sitio romántico con Vilma, vete a Isla Amore.- dijo Harry.

El nombre de la isla le hizo pensar en ella y en Harry…y en los momentos que habían vivido allí. Hermione empezó a repetirse la letanía que llevaba todo el día repitiéndose.

Solo amigos.

-¿Isla Amore?- preguntó el ex-ministro.

-Hermione y yo acabamos de volver de pasar unos días de vacaciones. Es un sitio solo para parejas, muy romántico. Stan, si la isla tiene el mismo efecto en ti y en Vilma que en Hermione y en mi…bueno, pues lleva tus vitaminas- guiñó un ojo.

Hermione miró a Harry con enfado. No se lo estaba haciendo nada fácil. En absoluto.

Stan se echó a reír.

-Siempre pensé que ustedes estaban hechos el uno para el otro. Esa tontería de ser amigos- soltó otra risotada.- Nunca me la tragué. Todos opinan lo mismo de ustedes dos, los han visto juntos desde hace años, y saben que están destinados a estar juntos.

-No estamos juntos- protestó Hermione.

¿En que estaba pensando Harry? ¿Por qué no le decía que había vuelto con Ginevra? Estaba dándole al pobre hombre la impresión de que eran pareja.

No eran pareja.

Tal vez una pareja…pero de tontos.

Eran amigos, solo amigos.

-No, no somos pareja. Solo somos amigos, ¿Verdad, Herms? Harry volvió a guiñarle un ojo a Stan.

-Oh…sé mucho de esas cosas de amigos. En realidad Vilma y yo siempre hemos tenido ese tipo de relación.

Ambos hombres rieron, y Hermione dijo:

-Si me disculpan un momento- se soltó del brazo del auror.

Hombres. Que criaturas tan inconstantes. Le hacía el amor y después volvía con su antigua novia…¿Y dónde estaba Ginny, a todo esto? ¿Y por qué de pronto se comportaba como si fueran pareja?. Él tenía a la hermana de Ron. Y tal como iban las cosas, no pensaba que su amistad fuese a durar más.

-Una copa de vino, por favor-pidió la chica al encargado del bar.

-¿Tinto o blanco?

Lo pensó un momento

-Olvide le vino; sírvame un Whisky escocés.

Siempre había querido probarlo. De repente pensó que esa noche era la ideal para hacerlo. Agarró el vaso y se tomó el contenido de un trago. Tal vez debería haberlo hecho despacio, pero esa noche no estaba de humor para dar sorbos.

De pronto, empezó a toser de manera muy poco elegante.

-¿Señorita?- le preguntó el barman.

-Estoy bien- respondió con voz entrecortada-. De verdad. Sírvame otro.

Aquello estaba horrible, le quemaba la garganta, pero con un poco de suerte tal vez le calmara los nervios.

Tomó el vaso y de pronto, alguien se lo quitó de la mano.

-Nada de eso- dijo Harry, que se bebió el contenido de un trago.

Dejó el vaso sobre la barra y sonrió. El muy canalla ni siquiera tuvo la decencia de atragantarse un poco.

-Te has tomado mi Whisky.

Harry movió la cabeza.- Sé como te pones cuando te emborrachas, y no quiero revivirlo, sobre todo aquí, frente a todo el Ministerio de Magia.

-A quienes engañas deliberadamente.

-¿Cómo es eso?- le preguntó con expresión inocente.

-"Solo amigos"- dijo la chica, imitándolo- y luego unos cuantos guiños.

-Tenía algo en el ojo.

La diseñadora apretó el puño y lo levantó con gesto amenazador.

-Vas a tener algo en el ojo, algo que se parece mucho a mi puño, si no dejas de hacer tonterías.

-Herms- se rió, nada intimidado por el gesto.

Hermione no pensaba pasarle nada por alto.

-Escucha…siento lo de Isla Amore.

Cuando lo había oído en el contestador, Hermione sintió que una parte de ella moría…pero en ese momento solo tenía deseos de matarlo.

-No por lo que hice, sino por asustarte.

-¿Por asustarme? Yo no le tengo miedo a nada.

-Eso es lo que yo pensaba, antes de esto.

-Harry, ¿Qué quieres de mi?- Hermione sintió que cada vez que plantaba los pies firmemente en el suelo, Harry iba y le hacía perder el equilibrio.

-Quiero que seas sincera contigo misma y conmigo- dijo en voz baja.

-¿Cuándo te he mentido?- le preguntó, llena de frustración.

Él era el mentiroso. Aún no había dicho ni una palabra de que Ginny hubiera estado en el hotel.

-Me mentiste cuando dijiste que nos darías una oportunidad. Quiero esa oportunidad, maldita sea.

-Harry, eres lo suficientemente mayor para darte cuenta de que la mayoría de la gente no consigue todo lo que quiere.

Ella era una experta en eso, había tenido años de experiencia para aprender.

Harry se acercó a ella; su aliento le rozó el cuello.

-Ah, pero hay personas que tienen suerte y consiguen todo lo que quieren.

-Bueno, si quieres mi amistad, la tienes- dijo con testarudez.

-Afortunadamente para ti, tu amistad es algo de lo que nunca quiero prescindir.-Harry le paso una mano por la espalda y observó con deleite como se estremecía.

Tal vez estuviera intentando, Merlín sabría por qué, convencerse a sí misma de que la amistad era lo único que los unía, pero el auror sabía que no era así…y tenía la intención de que Hermione lo supiera pronto.

-¿Entonces vas a dejar las tonterías y de guiñar el ojo y vas a disfrutar la velada conmigo?

-Desde luego, pienso disfrutar de esta velada contigo, si me dejas- contestó él.

-Bien. Ahí están Ron y Luna. Vamos a saludarlos.

Harry notó que su amiga respiraba aliviada, y no dijo nada. Él era un hombre paciente que estaba acostumbrado a ganar. Y Hermione Jane Granger era un premio que valía la pena conseguir.

Harry observó a Hermione mientras charlaba animadamente con Luna y Terry Boot. Se había hecho uno de sus peinados altos, pero estaba empezando a soltársele el cabello. Entonces, Hermione tiró de algo y una cascada de sedosos rizos castaños cayó sobre sus hombros y espalda.

En ese momento, después de haber sentido su cabello sobre la piel mientras habían hecho el amor, sintió deseos de acercarse a Hermione y acariciarla, de estrecharla entre sus brazos y besarla.

La deseo con una pasión que no había experimentado con nadie en su vida. No solo era sexo, Maldita sea, con Hermione no era sexo en absoluto. Tenía que ver con un deseo nacido de lo más profundo de su ser. Lo que sentía por Hermione no se parecía en nada a lo que había sentido por otras mujeres.

Ella se rió por algo que dijo Terry y el sonido le quemó el corazón.

Ella pensaba que habían vuelto a ser solo amigos.

Bueno, eran amigos, y eso no deseaba cambiarlo. Pero si Hermione creía que eso era todo lo que había entre ellos, entonces estaba muy equivocada, y parecía que era cosa de Harry enseñarle donde había cometido el error.

Y lo haría…en cuanto abandonaran aquella fiesta.

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Hermione miró a Harry con nerviosismo

-¿No es verdad, Harry?- le preguntó, intentado hacerle participar de la conversación.

Había estado mirándola otra vez de ese modo, echándole unas miradas que hacían que se le aflojaran las piernas.

Pero estaba dispuesta a ignorarlo.

Ignoraría las tonterías de Harry y él terminaría por cansarse.

Además, estaba muy raro, entrando y saliendo de la conversación, algo normalmente atípico en su amigo.

-¿Te apetece que comamos algo?- le preguntó, esperando que la comida lo ayudara a centrarse de nuevo.

-Tal vez no sea mala idea. Tengo hambre.

Él la miró y en sus ojos verdes Hermione vio reflejada el hambre que sentía. Pero no era hambre de comida. Parecía como si quisiera echarse encima de ella y devorarla, algo que Hermione no pensaba permitir. No podía permitir.

-Creo que Ron mencionó que la ensalada de Pollo está muy rica. Creo que la voy a probar.

Harry se inclinó hacia delante y le susurró al oído.

-Puedes probar cualquier cosa que te agrade.

Cuando iban de camino a la mesa donde estaba la comida, alguien llamó a Hermione.

-¿Hermione?

Esta se dio la vuelta.

-Oh. Señora…- empezó a decir Hermione, y enseguida sintió mucha vergüenza porque no recordaba el nombre de la señora, a pesar de que se la hacía conocida.

-Señora Marsh- dijo la mujer.- Nos conocimos en Encore.

Hermione gimió para sus adentros. La señora mayor era una de sus clientes muggles. Eso solo demostraba lo nerviosa que la ponía Harry.

-Señora Marsh, por supuesto.

-Este es mi marido, Clarence.

Clarence Marsh…¿El juez Clarence Marsh? Hermione suspiró.

-Su señoría- saludó la diseñadora.

El señor, que tenía más aspecto de Santa Claus que de juez, se rió.

-Querida, no te dirijas a mí asi. Aquí soy solo Clarence.

La señora Marsh se volvió a mirar a Harry.

-Y usted debe ser el amigo de Hermione del que Allison y Rose me estaban hablando.

Harry sonrió.- Si señora, soy yo.

¿Qué le habrían dicho Allison y Rose a la señora Marsh?

-Solo es un amigo- enfatizó Hermione.

-Sí, querida, recuerdo que Allie me contó lo buen amigo tuyo que era cuando le pregunté donde estabas la semana pasada. Hoy podrías recibir unos cuantos consejos de alguien que lleva con un servidor público más de 40 años.

-Lo recordaré- dijo Hermione fingiendo normalidad-. Si nos disculpan, íbamos hacia el buffet- dijo la diseñadora, aunque, de repente, se le había quitado el apetito.

-Claro que si, adelante. Y recuerden, si necesitan que alguien celebre su boda, Clarence estará encantado de hacerlo.

-Oh, claro que lo haré. Harry, ¿cuándo has dicho que era?- les preguntó el juez Clarence.

-No hemos dicho nada- contesto Harry.

-No habrá boda-dijo Hermione.

-Será muy pronto, ya lo verás- le dijo la señora Marsh a Hermione con un guiño.

Se agarró del brazo de su esposo y se alejaron mientras Hermione se apresuraba en dirección a la mesa donde estaba la comida, rezando para que Harry no la siguiera.

-¿Qué habrán dicho Allison y Rose delante de la Señora Marsh?- Harry sonrió, como si toda aquella situación le resultara divertida.

Pero divertida no era la palabra que se le ocurría a Hermione para describirla.

-No tengo ni idea, pero puedes estar seguro que lo averiguaré. Seguramente le habrán dicho lo bien que lo pasamos en la Isla.

-Es cierto que nos divertimos mucho- aceptó Harry; se acercó a ella y le susurro al oído.- Mi día favorito fue el que pasamos en el cama.

El único fallo es que no me dio tiempo de hacer todo lo que quería.

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¡¡¡¡Hola a todos! Ya estoy dando lata de nuevo…y antes de los tomates y para ablandarlos un poco…Los spoilers:

-Yo lo he olvidado por completo-dijo Hermione.

La mirada de Harry le dijo que a él no le fallaba tanto la memoria, mientras que la conducía la guardarropa.

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-¿Por qué no me recuerdas como es nuestra relación?- le preguntó el auror mientras le hacía retroceder contra la puerta cerrada.

-Somos amigos- dijo ella.

Él le mordisqueó el lóbulo de la oreja.

-Amigos- dijo entre caricia y caricia.

-Buenos amigos- añadió ella.

Dejó de mordisquearle la oreja y Hermione suspiro aliviada, pero le duró muy poco, porque al momento notó los labios de Harry primero sobre el cuello y después sobre el escote

(…..)

-Me alegra que seas tan razonable- él continuó besándola, y empezó a acariciarla a través de la fina tela del vestido-. Harry…Bueno…no creo que esto se lo que hacen la mayoría de los amigos.

-¿No?

-No

-Creo que si los amigos hicieran esto más a menudo, entonces las amistades irían mejor- le aseguró él mientras continuaba acariciándola con sensualidad.

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¿Qué les ha parecido? ¿Estoy perdonada de los tomates por la tardanza? Espero que sí, porque me ha salido un capítulo bastante largo…tengan piedad de esta niña estresada…

Se supone que hace ocho días debía subir el capítulo, pero salí de viaje de trabajo y todo se complico…de hecho, todavía estoy fuera de casa, pedí que me enviaran por correo el archivo y no había tenido tiempo de subirlo, hasta hoy.

Por otra parte, Gracias a Miriam y a Aidée…me la pase super el sábado pasado…lamento la tardanza Aidée…pero aquí está el capítulo…espero que sea del agrado de ambas y que pronto se repita la salida…me encantó el haberlas conocido. El capítulo va dedicado a ustedes.

Ya estamos en la recta final del fic…Nos restan cuatro capítulos…tal vez cinco…como pueden ver, las cosas ya están tomando su rumbo y Harry está decido a que Hermione se quede con él..y ya verán todas las locuras que pasarán más adelante (Bueno, Aidée y Miriam ya saben algunas cositas…pero no digan nada).

Bueno hermosos, los dejo…Espero que este capítulo haya sido de su agrado…y que se animen a dejarme un review…

Agradezco a todas las personitas que me dejaron un review el capítulo pasado…perdón por no responder, pero siempre los anoto en una libreta para contestarles, pero la sope de yo lo olvide en casa…de todas formas, de corazón, muchas gracias por su review y por su tiempo para leer mi trabajo.

Un abrazo y un beso a todos

Ady

P.D. No se olviden del Review