Aclaratorias
Narración
— Dialogos —
((Pensamientos))
OoC
Disclaimer: todos los personajes de Naruto son de Kishimoto
El precio de la Avaricia.
No sé qué me resultaba más aterrador en ese momento, que me encontraba a merced de ese tal Sasori… o que disfrutaba del trato que me daba. Si bien su juego comenzó rudo, posesivo y casi maniaco, rápidamente se tornó en uno gentil, amable y sensual.
Solo su boca me volvía loca. Se posaban delicadamente sobre mi cuello, abriéndolos con sumo cuidado, lo siguiente que sentía eran sus dientes tocar mi piel, Sasori hacia un poco de presión y proseguía abrir su cavidad, aquel roce entre sus dientes y mi cuello se sentía de un existo que me robaba el aliento; seguidamente posaba su lengua por solo un instante para luego cerrar su cavidad, tocándome solo labios hasta el momento antes de retirarse, donde sus dientes me pellizcaban y seguidamente besarme aquel punto .
No puedo creer que ese solo único juego que repetía a lo largo y ancho de mi cuello me desquiciaba. Cada beso, cada roce, cada pequeño mordisco era en el punto indicado, EN el momento indicado… mi aliento se desvanecía con cada caricia de sus labios.
Tan confiado se encontraba que liberó mi brazo derecho, el cual pose sobre su espalda y me aferre a su hombro como muestra mi aceptación de sus caricias, ya que… siendo honesta no tenía derecho a reproche o queja alguna, después de todo, yo sola me había buscado al ponerme de avara con un líder Yakuza.
Con su brazo izquierdo, ahora libre de retener mi derecho, envolvió mi cintura y juntó nuestros cuerpos, no me había fijado cuando envolví su espalda… o más bien cuando abrió la puerta del baño (tenía la mente en otro lado como para fijarme en esos detalles), pero el cuerpo de este hombre era bastante atlético, podía sentir sus definidos abdominales y pectorales, la ligera musculatura en su brazo… con un demonio, ¡me estaba volviendo loca!
Mi respiración se enrarecía, podía sentir el calor dentro mi mascara, la humedad formarse en lado interno, necesitaba quitarme la máscara, me estaba costando mucho respirar.
—Veo que tienes problemas mi querida Kitsune— me susurro desde mi cuello, pude sentir como lo delineaba con su nariz, subiendo hasta alcanzar mi mentón, mi barbilla… —permíteme ayudarte…
—Quítamela… y se termina nuestro trato…— pronuncie firme en el instante que sentí su nariz tocar el filo de la máscara, no abre visto su expresión, pero el hecho de que soltara mi cadera fue señal de su sorpresa, para seguidamente soltar una larga y sonora risa.
—Te das cuenta…— nuevamente, su voz mostraba superioridad, su brazo volvió a envolver mis caderas e hizo presión en ellas, alineo su mirada con la mía, por ultimo sentí un pequeño "click" en mi muñeca izquierda ¿acaso ÉL había iniciado el cronometro? —…en la situación que te encuentras Kitsune.
—Si no le llevas el dinero a Kakuzu, ten por seguro que tu vida peligrara… si no te portas bien mi querida Kitsune… — este sujeto era realmente despreciable y empezaba a sacarme de cabales —…entiendes ahora Kitsune, en estos instantes, tu vida pende de un hilo, tu…—sus ojos se abrieron por completo, aunque rápidamente dibujaron una enfermiza excitación —peligrosa… no dejas de sorprenderme Kitsune…
—¿La vida de quien es la que peligra…?— pregunte indiferente. Mientras me entrega ese discursito de superioridad suyo, retraje mi brazo, sujete su cuello con sumo cuidado al inicio para seguidamente colocar la uña de mi pulgar en su yugular —si quieres amenazar a alguien, asegúrate de tener la ventaja total: primero, alguien como tú, tan obsesionado con la anatomía debe de haberse dado cuenta que no soy esbelta solo por serlo. Y segundo, soy médico; sé muy bien donde se encuentra cada nervio, cada vena arteria en tu cuerpo, no necesito de adivinar para saber dónde puedo hacerte mucho daño…
Por un rato, no apartó su mirada de mí, casi sentí que atravesaba mi mascara, me extraño el ver como sus ojos me mostraban que se dibujaba un sonrisa en él… hasta que realizo esa pregunta —¿A quién deseas salvar Kitsune?— tal mi sorpresa que solté su cuello
Intenté defenderme a esa pregunta al instante, pero mi tartamudeo me delató, lentamente bajo su rodilla hasta depositarme en el suelo, soltó mi muñeca izquierda, para seguidamente jalarme y envolverme con sus dos brazos —es obvio que quieres salvar a alguien más. Alguien que solo busca conocimiento de Kakuzu tomaría el camino más seguro, tú en cambio; tomaste el más riesgoso, buscando la mayor ganancia en el menor tiempo posible, es obvio… que el tiempo no está a tu favor…
Me sentía impotente, en sus garras, me había leído como a un libro abierto, más importante aún; yo sola me había delatado. Su brazo derecho sube por mi espalda hasta alcanzar rozar mi mejilla, me sacudo se repulsiva mano de inmediato, pero poco le importa, jala de mi cabello hacia atrás y me fuerza a mirarlo —te tengo una nueva propuesta Kitsune…— susurra victorioso…y a decir verdad, así lo sentía, me tenía en sus manos…en todo sentido posible.
—Entrégate a mi Kitsune…conviértete en mi mujer…y salvare a esa persona por ti…— todo mi cuerpo se estremeció ante aquellas palabras, estoy segura que Sasori pudo sentir la sacudida en todo mi cuerpo.
¿Salvar a Naruto en una sola sentada, conseguir todo el dinero para la operación de Naruto de una sola vez…y lo único que tendría que dar a cambio seria…mi persona? Siendo honesta la propuesta no era precisamente mala, es decir, ¿¡que tengo que perder?!. Acabo de pelear con Sasuke por nuestro desacuerdo en el tratamiento de Naruto, y ahora que se ha ido, no me siento precisamente segura en mi hogar, conociéndolo, regresara a buscarme; pero más importante; ¡consigo todo el dinero para la operación de Naruto en una sentada!.
Quedé en Shock por unos segundos mientras analizaba aquella propuesta, tiempo que Sasorio aprovecho, sentí su mano derecha delinear mi mejilla izquierda, hasta alcanzar nuevamente mi mascara, pude sentir como la sujetaba, y me la hubiera removido; de no ser por mi respuesta.
—No…— nuevamente sus ojos se abren ante la sorpresa soltando mi mascara.
—¿Cómo dices?— me preguntó confundido, pose mis manos sobre sus hombros, no requerí de mucha fuerza para liberarme de su agarre y alejarme el poco espacio de él.
—Estas operaciones clandestinas puedo ocultarlas…— respondí firme sin apartar mi mirada de sus ojos —pero casar me contigo… por más tentadora que es la oferta, es algo que no podría ocultar ¡jamás!— suspire, seguidamente, me recosté a la pared detrás mi —siento que mi amigo preferiría seguir en su condición actual si se llegase a enterar que me case con un Yakuza para conseguir el dinero para financiar su operación… ni hablar de su novia…
Cerré mi ojos respire hondo, siendo honesta, no tenía idea porque debía de que darle explicaciones alguien como él. Revise el reloj, no pude evitar sonreír al ver que Sasori, por más salvaje que se había comportado cuando me envistió, realmente había puesto el cronometro en marcha, y lo había detenido cuando intentó quitarme la máscara la primera vez, aunque no pude evitar suspirar y rascarme la nuca al ver aquellos números tan bajos.
—Dos minutos, treinta segundos…— murmure resignada, levante la mirada para añadir a mi comentario…pero no pude evitar silenciarme al encontrar un extraña sonrisa, casi que orgullosa en Sasori; de hecho, tan pronto nuestras miradas se cruzaron, me pidió que lo siguiera con su dedo mientras dejaba el baño.
((¿Qué rayos…?)) no tenía la más mínima idea de lo que pasaba en su cabeza, sin mencionar que esa sonrisa era por mucho perturbara en varios sentidos, sin embargo, no tenia de otra más que seguirlo, aun necesitaba cobrar; tome la toalla en el suelo, me cubrí con ella y salí del baño tras Sasori.
La habitación de Sasori hacia juego con el resto de la casa, un hermoso piso de Tatami, paredes de color blanco y puertas corredizas con hermosos diseños de paisajes desérticos hechos a mano, una cama matrimonial junto a una pared, sobre la cual se podía ver un cuadro de Sasori junto a otros hombres, nueve en total, todos llevando un manto negro con nubes rojas; gire a mi derecha para encontrar a Sasori sentando en frente a una mesa redonda con una tablet en mano; en la mesa reposaba un fajo de billetes, levanto la mirada y me pidió que me sentara con gesto, nuevamente, no me quedo de otra más que aceptar su "invitación"
Tan pronto me senté, deslizo el fajo de billetes hacia mí, la etiqueta decía doscientos cincuenta mil Yens —Un bono…— sé que sus palabras sonaron fuerte y claro; pero para mí fue algo irreal, casi lo sentí como un susurro —al menos que quieras que se lo deposite a Kakuzu…ese dinero, es tuyo…
De inmediato pose mi mano sobre el fajo, lo acerque, levante, tome un solo billete, lo inspeccione, lo coloque a contra luz, lo mire de mil y un formas distintas, tanto que Sasori terminó soltando una risa por cómo me comportaba.
—Soy un Yakuza…— se dirigió a mí, consiguiendo mi atención —no soy un ladrón vulgar Kitusune; nosotros tenemos palabra. Ese dinero es real…— con aquellas palabras me extendió la Tablet, mis ojos casi se salen de sus cuencas al ver la pantalla de transferencia del banco, con el número de cuenta de Kakuzu (el cual sabía que se trataba de este ya que fue lo primero que memorice, y primera recomendación en el manual del mismo) escrito en esta y la cantidad de un millón quinientos setenta y cinco mil Yens, y justo debajo el botón de aceptar transferencia.
—Deberías conseguirte una peluca— aquellas palabras me sacaron del Shock más rápido de lo que esperaba, levante la mirada y encontré a Sasori recostado a la silla, sereno y calmo —nosotros, los clientes de Kakuzu somos muy respetuosos de las reglas que él nos ha establecido; si bien no nos molestamos en buscar a quienes nos envían, tu exótico y delicioso color natural de cabello resulta bastante llamativo— era obvio que este sujeto quería algo con migo… basta decir que hasta solo unos minutos me pidió ser su mujer, pero no podía negar que tenía un punto a favor, necesito ocultar mi cabello, y a todas de estas, no tenía idea del porque me decía aquello.
—Menciono esto porque…quiero hacer un nuevo trato contigo mi querida Kitsune— y yo de tonta sin verme venir esa, rodé mis ojos antes su comentario, pero decide comportarme como una chica buena y escucharlo —aún deben quedarme unos veintiocho minutos.
—veintisiete y medio…— corrijo de inmediato, sorprendiendo al pelirrojo y sacando una risa tonta de él.
—Como sea…el punto es: o puedes soportarme por la siguiente media hora, O…— en esa pequeña pausa pude ver como se remojaba sus labios, lo único que esperaba era tener opción a negociar, fuera cual fuera la locura que tuviera en su cabeza —me dejas ver tu rostro…me permites saborear tus labios, beber de tu cavidad…escucharte gemir…quiero escuchar de tu boca y sentir tu cuerpo estremecerse en el instante que llegues a un Orgasmo Kitsune. Si aceptas, eres libre de presionar el botón para realizar la transferencia YA mismo…
No voy a negar que todo mi cuerpo se electrifico ante aquellas palabras, una oferta exquisitamente tentadora, ¡PERO!… mi duda era ¿qué tan lejos quería llegar Sasori?, mi periodo se acercaba, y si lo que deseaba era penetrarme… existía la posibilidad de que quedara embarazada de…ÉL. Sin embargo, como si leyera mis pensamientos se adelantó —no te preocupes Kitsune, pienso mantener la misma restricción que me aplicaste, salvo que… por lo menos te pido llevar mi mano a tu entrepierna— era demasiado bueno para ser verdad, y exactamente por ello decidí no confiarme, ya me la había jugado una vez, no pensaba permitir me la jugara por segunda vez.
—¿Solo tu mano, no tu boca ni lo que tienes dentro de los pantalones?— pregunté. Él se limitó a responder mostrándome ambas manos. Mire la tablet, lo mire a él; suspire y acepte su trato presionando el botón para completar la transferencia —tan pronto se confirme la transferencia…soy tuya…— respondí resignada, alfin y al cabo, era la opción más segura, entre menos tiempo pasara con él, menos posibilidades habían de que senos zafara a ambos un tornillo y realmente me terminara violando… y yo aceptándolo. Me levantaba a buscar el teléfono de Kakazu dentro del bolso; si la transferencia era exitosa, recibiría el mensaje de confirmación.
Regrese y lo encontré aun sentado, a la espera de la confirmación, suspire, mire la cama y opte por ella, me senté en el borde para seguidamente dejarme caer en ella, el día no había sido el más tranquilo de todos, y no tenía pinta de terminar por lo pronto.
Cerré mis ojos y respire profundo, me asustaba lo tranquila que me sentía en esa habitación, más aun cuando sentí él peso de aquel hombre posarse a izquierda, deslizar su mano dentro de mi toalla para abrirla y revelar una vez más mi desnudo cuerpo. Su mano llego hasta mis costillas, recorriéndolas hasta llegar a mi brazo, de ahí subir hasta mi mejilla, esta vez, no intentó arrebatarme mi mascara, después de todo dentro de un momento yo me la quitaría voluntariamente.
Decidí sacar provecho del tiempo que tenía mientras llegaba el mensaje que parecía tardarse una eternidad, decidí preguntar acerca de los otros posibles "clientes" de Kakazu, si eran tan "gentiles" como lo era él; se rió, me recomendó no optar por el camino más riesgoso, y mantener mis intenciones en las sombras; ya que algunos de ellos podrían aprovecharse de esta, salvo por eso…me dijo que le caería bastante bien a la mayoría de ellos, en especial a un amigo y aliado suyo llamado Deidara…
Finalmente el teléfono en mi mano termina sonando, tanto Sasori como mi persona nos sentamos en unísono, ahí estaba el tan deseado mensaje:
"Transferencia de la cuenta XXXX-XXXX-XXXX-XXXX-3571 por un monto de 1.575.000 Yens"
Suspire, coloque el teléfono a un lado y me levente de la cama —un trato es un trato…— comente mientras mi giraba… solo para encontrarme a Sasori de cara, podía sentir su ansiedad, aunque su rostro se mantenía calmo; suspire una última vez antes de remover lo último que cubría algo de mi cuerpo y revelar mi rostro ante aquel hombre.
—Tienes…unas hermosas joyas por ojos mí querida Kitsune…— susurro mientras acariciaba mi mejilla. Que podía hacer en ese momento, ¿quejarme, amenazarlo, insultarlo? Salvo por nuestro primer roce, tengo que admitir que Sasori, se había portado por demás caballerosos conmigo, hubiera preferido cerrar mis ojos en ese instante, pero como dije antes; un trato es un trato. Sin derecho a réplica, no pude evitar sonreír a medias; ya que lo único que me quedaba en ese momento; era aceptar aquello, y por lo menos… tratar de disfrutarlo. Si es que eso fuese algo cuerdo de hacer.
Posee mis manos sobre sus pectorales, para seguidamente cerrar el único paso que nos separaba, deslice mis manos hacia arriba hasta envolver su cuello y de forma simultánea ambos cerramos la distancia de nuestros labios mientras sus brazos envolvían mi espalda.
Quizás, emocionalmente; estas memorias me traería pesadillas, vómitos, náuseas y quien sabe que más en algún futuro cercano Y lejano, ya que me era imposible negar lo exquisito de las caricias de este hombre.
Su lengua se movía con suavidad, jugaba con la mía, me tocaba para seguidamente retirarse, tentándome a buscarlo, tentación a la cual respondía sin saber él porque; los dedos de aquel hombre tocaba con sutileza mi espalda como si se tratase de un pianista acariciando las teclas de su instrumento, cada punto que tocaba me ardía y deleitaba, cada toque era seguido por uno que le acompañaba al son correcto, mi espalda era una orquesta y sus manos el maestro de ceremonias, tristemente; así me sentía. Muy en lo profundo me decía "está buscando los puntos para suturas" considerando su cruento pasatiempo; pero ni siquiera esos pensamientos obscuros de mi parte podían opacar lo exquisito del momento, fue cuando me di cuenta que no era cuerdo, ni sensato disfrutar del momento, por desgracia me era imposible no hacerlo.
Para el momento que rompí nuestro bezo para recuperar mi escaso aliento me encontraba nuevamente contra la pared, los ojos de aquel hombre eran tanto aterradores como atractivos, podía ver el deseo reflejado en ellos "quiero que seas mía" estaba escrito en ellos, tan claro como el agua, y si embargo; tan serenos y calmos como un manantial oculto en la caverna más profunda.
Su izquierda se posó en mi espalda alta, seguida por la derecha, la cual empezó a delinear toda columna, como si me despojara de un vestido el cual yo no podía ver, mi aliento era suyo, no había forma de recuperarlo, mi corazón latía a su compas y no podía hacer nada para controlarlo; mi cuerpo lo disfrutaba, y no voy a negar que parte de mí también lo hacía… y era eso lo que me aterraba más, que este sentimiento arraigará profundo y no pudiera combatirlo después.
Su derecha llegó a mi cadera, deslizándose por mi costado hasta posicionarse sobre mi pelvis, su dedo medio lidero su mano, abriéndose paso por el poco bello que tenía hasta llegar a mi clítoris, mis manos se posaron de golpe contra la pared, sentía que necesitaba aferrarme algo, así fuera a la dura madera detrás de mí. Mi cuerpo se cubría de sudor en repuesta al calor que me sofocaba mientras sus dedos se deslizaban con sutiliza por toda mi intimidad hasta llegar a mi entrada.
Mis labios intentaron articular palabras de súplica, quería que se detuviera en ese momento, pude sentir como temblaron, pero… preferí buscar sus labios para silenciarme, con aquella acción, su anular y medio se introdujeron en mí. Lo prefería así, prefería que creyera cualquier cosa; dejarlo vivir su fantasía a darle el gusto de escucharme suplicar porque se detuviera y alargar más de lo necesario esté tan tortuoso juego.
Rompí mi beso casi inmediato, mis gemidos no se hicieron esperar, nuevamente me aferre a su espalda, clavé mi mentón en su cuello, mi respiración acelerada parecía deleitarlo, pude escuchar una suave risa placentera antes de que engullese mi cuello con su boca como lo había hecho en el baño, mi único consuelo… fue que aquello se sentía tan bien que el Orgasmo que él tanto buscaba no tardó en llegar, y con mi el alarido de placer que salía de mi boca… el roce en mi interior se detuvó.
Sus dedos dejaron mi interior para seguidamente colocarlos en mis labios, no me quedo de otra más que saborear mis propios jugos para satisfacerlo una última vez; retirando sus mano de mi boca, depositó un beso en mi frente antes de cargarme como si fuese su mujer. Mis ojos se abrieron de la sorpresa, me aterre en ese instante, juro que estuve a punto de sujetarlo del cuello de no ser porque de su boca salieron aquellas palabras —no puedes irte así Kitsune, voy a llevarte al baño para que puedas ducharte nuevo.
Mis manos se paralizaron a la espera de que incumpliera… pero no lo hizo, me llevó hasta al baño, me bajo en la entrada, y por último, cerró la puerta, dejándome sola.
A decir verdad, si pudiera le entregaría mi piel de gratis en este instante, pero era obvio que no podía; un torrente de emociones inundaban mi cuerpo, lo peor de todo… era el balance entre ellas. Un balance perfecto entre repulsión y atracción, y no encontraba la forma de tildar la balanza a la repulsión, ya que la atracción encontraba el contra apropiado.
Me metí a la ducha, cerré los ojos y deje que el agua me ayudara a calmarme un poco; una sola imagen fue la que me ayudo a sobre llevar aquello, Naruto caminando de nuevo, sonriendo a mi lado… fue en ese instante que me di cuenta que tenía que parar esa película en mi cabeza; Naruto no va a estar "a mi lado", va a estar "al lado" de Hinata y a mi lado… no habia nada, Sasuke ya no estaba…
Me seque sin ánimos, me vestí, tome mis cosas del baño, abrí la puerta para encontrar a Sasori sosteniendo la máscara, el teléfono y mi "bono". Los tome y con una sonrisa se despidió mío mientras dejaba su habitación.
—Hasta la próxima mi querida Kitsune…— en eso tenía razón, después de todo, él era un cliente de Kakuzu, y no sé porque tenía el presentimiento que cuerpos aparecerían por esta casa con tal de que él pudiera verme.
Fui escoltada al salón principal donde Kabuto me esperaba quien mantuvo su mirada fija en mi persona mientras me escoltaban a su lado, una vez reunidos, fuimos acompañados al carro donde nos despedimos.
Esperamos a pasar un par de cuadras para poder hablar y removernos las máscaras; antes de que siquiera dijese algo, le pedí a Kabuto se estacionara en un Mc Donald cercano; no lo mire a los ojos, pero lo escuche extrañado y preocupado.
Tan pronto se detuvo el carro, deje caer mi cabeza en su hombro —te… importa si me quedo aquí un rato…— musite mientras las lágrimas empezaban a brotar de mis ojos.
—No; para nada…— respondió mientras su brazo envolvía mi espalda, cerré mis ojos y respire profundo, no quería reventar en llanto tal cual niña, pero tampoco me contuve, y deje que el dolor que inundaba mi ser fluyera por mis lágrimas sin control.
Hola de nuevo, nuevamente me toca admitir que me ha costado escribir un poco este cap, ya tenía el medio y final de este, pero el comienzo si me costó.
Sin mucho más que decir, espero que el fic siga siendo de su agrado, y si es así, por favor háganmelo saber con sus reviews que tanto me nutren al momento de seguir escribiendo, hasta la próxima, cuídense mucho, cya :)
