:P Los personajes no me pertenecen!
Pasado
Ichigo abrió los ojos lentamente sin fijarse en nada en realidad. Se sentía cómodo pero era lo que menos ocupaba su mente en ese momento.
"Lo siento Ichigo… te amo…" esas habían sido sus palabras. Las últimas que ella había pensado en ese momento y desde ya Ichigo sabía que taladrarían su ser por siempre.
Volvió a cerrar sus ojos "te amo…". No se creía merecedor de esos sentimientos después de todo por lo que ella había tenido que pasar por su culpa. Y ahora había vuelto a fallar y la iba a perder para siempre.
Nunca pudo escucharla decírselo a los ojos. Se preguntó qué le habría respondido.
Ichi! Vamos necesito que abras tus ojos. Quiso ignorar la odiosa voz de la espada o en todo caso encontrarla para matarla de una vez. En su mente volvió a saltar la idea de que estaba sumamente cómodo cuando en realidad debería ser todo lo contrario.
Volvió a abrir los ojos y se encontró en su cama al parecer recostado boca abajo y cálido mientras rayos de sol caían por su ventana.
Mientras su mente se preguntaba qué estaba ocurriendo comenzó a incorporarse con sus brazos.
-Qué haces?... – más que sobresaltarse por la adormilada voz, brincó al ver que de quien provenía estaba recostada también boca abajo alado suyo. Y según lo que adivinó al ver parte de su espalda, estaba sin nada de ropa.
-Ru-Rukia? – su pudor se hizo presente al sentir que él también se encontraba como Dios lo trajo al mundo bajo las sábanas. El negro cabello de la chica se movió mientras ella viraba su rostro para verlo.
-Está todo bien Ichigo? – el chico no pudo evitar contemplar el hermoso rostro de su acompañante. Y sintió verdadera adoración al observar sus ojos con vida de nuevo, y vaya que vida. Brillaban y lo atrapaban.
Esos eran los ojos que lo habían amado. La hermosa mujer de quien sin saberlo había logrado ser dueño de su corazón. Y que había dado su vida por él, de nuevo.
Pero entonces, cómo es que estaban en su cuarto, es más su cama así nomas. Acaso lo anterior tan solo fue un sueño? Una pesadilla?
No en realidad, acaso no te dije Ichi que te iba a mostrar todo? Pues bien este es el futuro de la chica. Te dejo que lo vivas en primera persona porque me pareció más interesante de esa manera. Todo esto es lo que quiero. Con todo esto me voy a quedar si aceptas salvarla…de lo contrario ella muere.
Un nudo se hizo presente en el estómago de Ichigo, al comprender a la perfección lo que estaba ocurriendo. Esa maldita espada estaba mostrándole lo que ella vio, el futuro del que ella le habló y que él salía repetidamente según lo que le dijo.
Pero entonces eso significaba que en un futuro él y Rukia…
-Ichigo? Estas pálido te encuentras bien? – la shinigami comenzó a hacer ademán de levantarse ante lo que el chico abrió desmesuradamente los ojos.
No podía ser, él y Rukia… pero…
Vaya que eres lento. Te dije que este es el futuro de ella si nada de esto hubiera ocurrido… y ni pienses que voy a mostrarte todo porque me demoraría demasiado! Tan solo voy a dejarte ver partes que sé que te interesarían saber.
Interesarle saber? Pero de qué estaba hablando esa maldita espada?
-Oye idiota te estoy preguntando si estás bien y te quedas allí con la mirada perdida – Ichigo sintió la sangre volver a su rostro cuando la chica envuelta con un poco de la sábana que por fortuna se había enredado en su cuerpo, se colocaba a horcajadas sobre él y puso una mano en su frente – Acaso tienes fiebre?
-Ru-Rukia - el contacto de su expuesta piel con la de ella amenazaban con volverlo loco, y no ayudo en nada que ella no se quedara del todo quieta. Para tratar de aclarar su mente y pensar en lo que estaba sucediendo Ichigo sujetó con fuerza su cintura.
-Ohh ya veo que no te estás sintiendo tan mal después de todo.- la divertida sonrisa de la chica volvió a alterarlo.
Espera, espera Ichigo, se dijo a sí mismo, y si esto no es más que una invención de esa maniática espada para enloquecerte? Nada te asegura que esta sea la verdadera Rukia no? Nada te asegura que esto de verdad hubiera llegado a pasar algún día.
-Ichigo… volviste a volar… que te ocurre? – el chico clavó sus ojos en los de la chica leyendo en ellos la misma interrogante con completa sinceridad. Si esto era una invención de Dorobo, era buena en demasía ya que los ojos de Rukia se veían tan reales… tan profundos y legibles como siempre. No como los que ella tenía en esos momentos en la vida real por su culpa.
Si esto era una mentira, si despertaba para darse cuenta de que no era cierto… no le haría daño aprovechar estos momentos.
Se incorporó un poco y se sentó con ella encima sin soltar su mirada. La sábana había caído de su cuerpo dejándola completamente expuesta, pero Ichigo decidió no verla. Se recordaba a sí mismo que esto no era más que una ilusión y si alguna vez hacía suya a la shinigami debía ser de verdad. Y no la dejaría ir jamás.
-Rukia… cómo es que nosotros…
-Ichigo? – podía ver claramente la confusión en ella y suspiró levemente.
-Qué somos?
Ella alzó una ceja – A qué te refieres? Sabes lo que somos Ichigo… o al menos… yo pensé que lo sabías después de todo lo que… - un tinte de dolor asomó en su mirada y casi de manera automática levantó una de sus manos para acariciar su mejilla tratando de pedirle de ese modo algún tipo de disculpa por haberla hecho sentir mal.
Si esto es una invención… si esto no es real… cómo no puede ser real… cómo ella en este momento no puede ser real…
-Me amas – no lo dijo como una pregunta sino lo aseguró con vehemencia recordando las palabras que ella había pensado, deseando verlo en sus azuladas orbes.
-Qué crees idiota? – le dio lo que buscaba e Ichigo sintió tibiez en su pecho. Esto era diferente a cuando su madre le decía lo mucho que lo amaba, a cuando sus hermanas lo veían con adoración, esta chica… esta fuerte shinigami lo amaba a él, solo a él. Y lo sabía tan solo con mirarla.
Cerró los ojos dejando caer su rostro en su hombro.
Aunque esto no sea real…
Volvió a abrirlos y se encontró en un diferente escenario. Estaba en una mesa. En una gran mesa en realidad por que estaban varias personas sentadas. Su familia, sus amigos, tanto humanos como shinigamis, y ella por supuesto al lado de él.
A todos se los veía más grandes. Al parecer habían pasado algunos años, pero de alguna manera todos seguían siendo exactamente iguales.
-Awww y todavía recuerdo la primera cita de mi hijo con Rukia… bueno la formal – dijo su padre guiñando el ojo a los demás. La aludida regreso a verlo y entorno los ojos sonriendo.
-Byakuya no mando a que alguien los siguiera? – preguntó el Quincy.
-No en realidad… fue él quien nos siguió todo el tiempo – ante la respuesta de la shinigami todos se echaron a reír.
-Debo admitir Ichigo que al inicio te odie por llevarte a esta hermosa chica – comentó Renji mirándolo fijamente con una sonrisa – pero demonios si ustedes no están hechos el uno para el otro!
-Vaya Renji de dónde sacaste esa frase tan cursi? – dijo Rukia divertida.
-No te importa enana.
-Piña.
-En serio quieres comenzar con insultos sobre frutas?
Rukia regresó a ver a Ichigo esperando que él dijera algo mas él solo la contempló guardándose para él la vives de su rostro, volviendo a constatar en sus ojos lo que buscaba y encontrándolo de nuevo con facilidad.
Cerró nuevamente los ojos.
Ahora estaba en su atuendo de shinigami en una reunión de estos aparentemente. Estaban todos de pie alrededor de un gran cuarto y en medio se encontraba el capitán Ukitake junto a Rukia a quien le dijo unas leves palabras y se alejó. Ella asintió y desenvainó su zanpaktou.
Ichigo tragó aire cuando ella convocó a Sode. Era hermosa, era poderosa, y lo amaba a él.
Entonces ella cerró los ojos como concentrándose mientras un aura blanco la envolvía. Él podía sentir su reiatsu incrementar de poder y escuchó unos jadeos de asombro a su alrededor pero no separó su mirada de ella. Su poder no le molestaba en lo absoluto, es mas ni le impresionaba. Era tan natural y conocido.
Rukia volvió a hablar – Bankai – una onda blanca se expandió por el lugar e Ichigo no pudo evitar cerrar los ojos de nuevo.
Aunque esto no sea real Rukia yo…
Presente
Se estaba haciendo tarde, Rukia pudo distinguirlo por un pequeño momento en el que alguien abrió una cortina y al parecer fuera estaba oscuro.
Regresó a ver a sus acompañantes de mesa.
Su amigo de la infancia quien estaba levemente sonrojado y riendo por algún chiste que ella no escuchó o no entendió. Un calvo al que reconocía como Ikkaku de la onceava división y Yumichika, del mismo escuadrón. También riendo y sirviendo abundantes y constantes vasos se encontraba la hermosa Matsumoto de la décima división. Rukia siempre se sorprendía de cuán distinta era de esa shinigami. La teniente era rubia, cabello abundante y sedoso, tenía un cuerpo digno de apreciar y siempre reía. La admiraba y respetaba aunque había escuchado que su capitán tenía constantes dolores de cabeza por su culpa.
El último en su recorrido visual, aunque al dejarlo al último no significaba que era el menos interesante, era el capitán de la quinta división. No era normal que un capitán se sentara y compartiera tanto con shinigamis de menores rangos pero el resto se notaba bastante relajados junto a él. Y a su vez, el capitán los trataba de iguales según lo que ella había escuchado.
A Rukia siempre le había llamado la atención el joven Kurosaki de lejos.
Varias veces había oído que lo llamaban el "héroe" del seretei, también que él peleó contra Aizen quien los había traicionado, y gracias a él se debía su victoria absoluta. Otra cosa que decían era que tenía sangre pura. Que su padre había sido un poderoso shinigami quien se había enamorado de una humana y de esa unión salía el capitán de cabellera naranja. Todo esto le daba una popularidad tremenda dentro de la sociedad de almas.
Pero algo había pasado con él. Rukia no sabía qué era pero lo sabía. Algo andaba mal en él. Las únicas veces que había logrado verlo directamente a los ojos había distinguido un gran vacío y una súplica constante. Incluso ahora, se lo veía perdido. Como si recordara algo o como si hablara consigo mismo.
-Noo noo creo en eso Rangiku – la voz de Renji la trajo de vuelta y trató de prestar atención a la conversación.
-Como que no? – la rubia abrió bastante sus ojos – Acaso alguna vez has sentido una quemadura de esa magnitud? Tienes idea de lo mucho que duele?
-No pero no creo que duela más que te rompan un hueso… y lo digo por experiencia sabes?
-Yo también! – todos se quedaron en silencio un momento analizando lo dicho, cuando la teniente miró a la peli negra y sonrió – Kuchiki no?
El grupo de hombres miraron a la teniente y Rukia contestó moviendo su cabeza afirmativamente.
-Te llamas… déjame ver… Rukia cierto?
-Este… si.
-Te importa si te llamo Rukia?
-No creo.
-Muy bien entonces Rukia! Dime para ti cuál es el mayor dolor de todos? – la aludida no se dio cuenta de que el peli naranja veía a Matsumoto con una ceja levantada.
-Bueno… físicamente?
-No, no necesariamente.
-Mmm en mi caso tal vez… el hecho de haber perdido mis poderes hace cinco años. Es bastante molesto dolió bastante físicamente – miro al techo buscando las palabras para decir – pero fue mi culpa así que no debería quejarme tanto – no escuchó el leve suspiro ni vio que todos voltearon a ver a cierta persona – Pero… creo que más doloroso que eso sería el perder a alguien.
Ahora todas las miradas estaban puestas en ella de nuevo pero Rukia solo vio a la otra shinigami.
-Por qué lo dices… - Rangiku le habló con ternura y una leve sonrisa para que no se sintiera incómoda.
-Bueno… está mi nii-sama. Él perdió a su esposa y tanto Renji como yo sabemos que no lo ha superado del todo. Creo… que ese tipo de heridas son mil veces peores que cualquier otra. No solo perdió alguien amado sino un futuro… por eso no me molesta que sea tan serio… lo comprendo.
-Rukia – a Renji no le gustaba cómo las cosas estaban marchando y se estaba preocupando el efecto que esto tendría en su amigo.
-Sí, sé cómo se siente – dijo Rangiku mirando a la peli negra quien se sorprendió levemente – Yo también conozco la sensación de perder a alguien a quien amas… Me han dicho que te pareces bastante a ella. A la esposa de tu hermano.
-Si, aunque ella era hermosa – Rukia vio al capitán de la octava división entrar y se levantó de golpe, el resto de chicos hicieron lo mismo – Ya me voy, únicamente vine a entregar esos papeles… muchas gracias por todo - se inclinó levemente – Y Rangiku-san lamento haberte hecho recordar…
-Tranquila… me gusta recordar a veces, sabes? Deberíamos algún día tener una plática de chicas – le guiñó el ojo.
-Te acompaño Rukia.
-A bueno, hasta luego con todos entonces – se dirigió a la salida con el teniente de la sexta división.
-Gracias por acompañarme Ichi, ha sido tiempo que no venías acá – la rubia tomo asiento frente al capitán en la sala.
-No tenías que haber hecho eso sabes? – Ichigo no estaba del todo molesto pero ahora tenía bastante en qué pensar gracias a su amiga.
-Oh vamos Ichigo no te vayas a enojar conmigo!
-Claro que no Rangiku pero… Demonios hoy tan solo quería tomar hasta morir y ahora con todo lo que ella dijo… - se cogió la cabeza con ambas manos – Ah! Me voy a volver loco!
-Creo que ya estás loco querido – le pasó una botella y se levantó – déjame darte un masaje – mientras el capitán servía un poco en un vaso la rubia comenzó a masajear sus hombros.
-Mmm se siente bien.
-Claro que sí! Con quién crees que estás hablando? – ambos rieron.
-Oye Rangiku… y tú estás bien? – alzó su rostro para ver a su amiga.
-Bueno… sí en realidad, como dije a veces me gusta recordar – Ichigo la vio con un poco de incredulidad a lo que ella le jaló el cabello sin mucha fuerza – Deberías tratar!
-No se Ran, tengo temor de no querer dejar ir sabes?
-Entonces no dejes ir. Mira querido no puedes quedarte en el limbo por siempre. O tomas alguna acción o no sé qué demonios haces aquí.
Ichigo suspiró. No es que lo que ella le decía no era cierto, pero estaba cansado y un poco mareado. Podía pensarlo por la mañana.
Miró con dulzura a su amiga – Te quiero Ran.
Ella le sonrió – Y ya estas borracho vamos acuéstate.
Yeih! capítulo nuevo! Dios me demore horas en esto! jajaja era escribiendo al tiempo q hacia la tarea... en fin como les dije flashback esta larguito y nop no termina allí aun falta y mucho jajaja
Respecto al presente... tal vez Ichi les parezca algo fuera de lugar pero ya iran comprendiendo por que... y en el proximo cap pondre mas de el con Rangiku pero creo q si es entendible el porq se llevan tan bn.
Por q me gusta hacer sufrir a Ichigo! Me voy a ir al infierno!
jejeje
Ichigo: Te odio
Yo: Lo se... pero te doy buenos momentos
Ichigo: Me has vuelto un deprimido total!
Yo: Ya pasara ya pasara... *risa malevola*
Ichigo: Maldita...
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