(Para aclarar. Hay una oficina de registro en donde se lleva el control de todas las Geishas y Maikos de un hanamachi, se llama kenban. Según lo que he leído, éste control inicio porque en un tiempo las prostitutas se vestían de manera muy similar a las Geishas, así que como manera para diferenciarlas, se establecieron éstos registros. Desde el kenban generalmente es en donde se solicita la presencia de una Geisha o una Maiko a algún banquete o fiesta; ya que ellos mantienen actualizado la disponibilidad, y horario de las Geishas y Maikos. He leído en algún artículo que también se podía hacer mediante las propietarias de una casa de té; pero no sé qué tan cierto sea esto. Al ser, Akane, una Maiko; tendría que registrarse. No lo escribí dentro de la historia, pero supongamos que ya lo hizo)
Es una aclaración muy importante brindado por la anterior autora.
:D
Capítulo 5
Akane.
La casa de té 'Kiseki', era uno de los lugares más costosos para visitar en Kyoto, pues a diferencia de las demás sukiyas, contaba con varias habitaciones para tomar el té. Algo extraño pero efectivo; sobretodo para atrapar a varios turistas al mismo tiempo.
Sin duda, la zona en la que estaba era la mejor de toda la ciudad, pero, no me parecía que el precio que cobraban por estar ahí, fuera justo. Por eso la mayoría de las personas preferían la propiedad de Cologne-san; un lugar bonito, cómodo, agradable y el precio que se solicitaba era razonable.
Mientras caminaba con Kasumi y Nabiki, me encogí de hombros despreocupada, pero ligeramente… ¿Por qué tenía que alarmarme por lo que en 'Kiseki' se cobrara? De cualquier manera no éramos nosotras quienes iban a pagar, al contrario, a mis hermanas y a mí nos darían dinero conforme las varitas de incienso marcaran, cuando se consumieran (NdA1). Ellas habían recibido una invitación para asistir a ése lugar, y yo, como la hermana menor de Kasumi, las acompañaba.
- "Aún no puedo creer que ya conocieras a Saotome-san… ¡Es tan pequeño el mundo!" – Expresó Kasumi sin mirarme, pero a sabiendas de lo que les había contado a mis hermanas, supe que hablaba conmigo. Noté a un hombre que nos veía sorprendido; dos Geishas y una Maiko no son personas que pasan desapercibidas fácilmente, sobretodo yo… Y no es porque me considerara alguien digna de admirar, sino, por el condenado ruido que hacían mis Okobo; unos suecos con una altura de casi diez centímetros; hechos de madera sin pintar, y que se ataban a mis pies gracias a unas cintas rojasPaso tras paso, sonaba el cascabel que llevaba por dentro mi calzado, y eso me alteraba un poco. Envidiaba a Kasumi y a Nabiki, ellas no batallaban tanto con sus vestimentas.
- "Créeme hermana, si me hubiera enterado antes de que él era Saotome, nunca le habría dirigido la palabra." – Dije un tanto molesta. Desde la noche en que había hablado con él, como el empresario que en realidad era, había cambiado lo que yo creía de Saotome. Claro, mi opinión fue afectada por la nula afinidad que Ranma sentía por lo que yo tenía que ser… por las Geishas. Si consideraba que mi futura profesión era la de una persona hipócrita, entonces, yo no debía sentir nada de agrado por ése chico… Eso era lo que creía que tenía que hacer.
- "Lo que yo no puedo creer es que no admitieras que eres la mujer que conoció en el estanque. Si hubieras llegado con ése argumento, habrías hecho enfadar a Ukyo aún más fácilmente." – Opinó mi hermana que bien podía considerar ser estratega de guerra. Sonreí ante lo que mi imaginación concebía en mi mente. Un cuadro de Nabiki con un casco de guerra en su cabeza, un mapa en una mesa, mientras fumaba tabaco ideando algún plan de ataque contra el enemigo… Aunque en ése momento, mi astuta hermana llevaba un kimono de color marrón claro, con un estampado, pequeño, de la puesta del sol. Su obi de color verde.
- "De cualquier manera, Ukyo se marchó muy molesta…" – Dijo Kasumi caminando impresionantemente elegante y sonriendo. Ella usaba el kimono más refinado que teníamos en la Okiya para ésa estación; uno de color café claro, con bordados en plata de hojas secas en la parte baja del kimono. El obi de color tierra… Miré a mi hermana mayor, y sonreí ante la paz que transmitía. – "Ésa noche lo hiciste muy bien, Akane-chan, pero creo que Etsuko-san tiene razón… debes decirle a Saotome la verdad." – Fruncí el ceño ante la declaración de Kasumi. La noche después de la fiesta, tuve que soportar el fuerte interrogatorio al que mis Hermanas y mi Nana, me habían sometido. Etsuko-san dijo que lo mejor era que le confesara a Ranma mi verdadera identidad, según ella porque el no hacerlo podía atraer consecuencias nada gratas… Yo, simplemente, no podía imaginar qué podría ocurrir. Quizás sólo me tendría que enfrentar a la terquedad del empresario para hacer que yo le dijera la verdad, pero no me parecía tan grave.
- "No pienso hacerlo… " – Dije al mismo tiempo en que sonreía confiada. Sí, la ocasión en que Ranma había lanzado la amenaza de no parar hasta que confesara la verdad, me sentí intimidada… pero después, y conforme los días pasaron, me pareció algo divertido; como si se tratara de un juego en el que se debía mostrar quien tenía más fuerza de voluntad… y quien cedía primero. – "Quiero ver hasta donde llega para que le confiese que sí soy 'la bruta violenta'.'" – Agregué imitando sarcásticamente, el 'cariñoso' apodo que me había dado… Dimos la vuelta en una esquina, y a dos metros de distancia, pude contemplar la entrada de 'Kiseki'
- "Akane, se nota a leguas tu inexperiencia en esto…"– Añadió Nabiki. Hice una pequeña mueca; era mi hermana, la conocía perfectamente bien y ya me imaginaba a donde se dirigía. – "Si quieres que la Abuela contemple la posibilidad de que seas una Geisha, debes aprovechar que Saotome habla contigo…" – Hizo una pausa mostrándose demasiado pensativa. Después levantó sutilmente la ceja izquierda, y me miró divertida. – "aunque sea sólo para insultarte." – Completó ocasionando una furiosa mirada de mi parte, y algo semejante a un gruñido. ¡Como si no supiera que ése pedazo de idiota, disfrutaba haciéndome rabiar!
- "A mí no me interesa hablar de nuevo con él." – Sentencié de manera cortante. Estábamos cruzando por un pequeño jardín para entrar a la casa de té, y no quería que esa charla con mi hermana continuara. Íbamos a ser participes del festejo por el nombramiento del nuevo director de la compañía 'Ryugenzawa', el nieto del dueño de la empresa; un tal Shinnosuke.
Antes de ingresar, Nabiki se colocó frente a mí impidiéndome el paso, y descansó una mano sobre mi hombro derecho.
- "Lo importante es, Akane, que tienes que exprimirle hasta el último yen que tenga. Así, la bruja que tenemos por Abuela, dejará que seas una Geisha." – Afirmó mi materialista hermana. Fruncí el ceño y aparté la mano de Nabiki cuando comencé a caminar de nuevo.
- "Tú siempre pensando en dinero, no tienes remedio Nabiki. Ranma es una persona… engreída, idiota y todo, pero al fin persona… No es una fuente de ingresos." – Dije enfadada, y entramos a la sukiya. Guardamos silencio mientras nos descalzábamos y un mozo nos saludaba... No pasó mucho tiempo para que él se retirara. No sabía por qué me desagradaba tanto que Nabiki pensara de esa forma, pues sabía que ésa era su forma de ser; algo que quizás, había heredado de la Abuela.
- "Akane tiene razón, Nabiki. No puedes pensar únicamente en como obtener más dinero… No es nada agradable y te hace ver demasiado ambiciosa…" – Secundó mi respuesta, mi hermana mayor. Sonreí triunfal ante el gesto que Nabiki usó; por un micro segundo parecía arrepentida. Sí, Kasumi era la mejor para llamarnos la atención. – "Síganme. Es por aquí." – Añadió mi OneesanElla era la que mayor experiencia tenía, y sin necesidad de que alguien nos guiara; Kasumi sabía a donde teníamos que ir. Nabiki se colocó a mi lado izquierdo, y comenzamos a seguir a la Geisha que más admiraba; a mi hermana mayor, Kasumi.
- "¡Bah!… Sí, lo admito; soy ambiciosa. Pero Akane con sus respuestas, me hace pensar en que está más interesada en conocer de… otra manera… a Saotome, que en saber cuanto dinero puede sacarle. Cualquiera diría que se muere de ganas por verlo de nuevo." – Comentó de manera mordaz, quien más sino Nabiki… Me detuve en el instante encarándola... Fruncí prominentemente el entrecejo y me preparé para dejarle las cosas muy claras.
- "No digas tonterías Nabiki. ¡No quiero volver a ver la cara de un tipo tan engreído como Saotome!" – Dije casi gritando. No me interesaba que alguien pudiera escucharme. Ya había tenido suficiente con esos comentarios de mi hermana… ¡Ni quien quisiera ver, otra vez, a ése idiota!
- "¡Hey, Akane!… Gracias por lo de engreído." – Escuché a mi espalda una voz masculina que identifique instantáneamente… ¿Por qué yo¿Cómo es que se me ocurrió detenerme justo en la entreabierta puerta de una habitación?… Cerré fuertemente los ojos por unos segundos, y después, al abrirlos de nuevo; pude observar a mi divertida hermana mirándome de manera burlona… Con resignación giré el cuerpo… lentamente… Y sí, dentro de la habitación estaba el flagelo de mi existencia; Saotome Ranma… Estaba sentado frente a una mesita, sonriendo divertido; con sus clásicas ropas Chinas, ahora la camisa de color azul marino, y un pantalón negro.
Pero lo que más me sorprendió, fue el ver a su lado a una hermosa mujer pelirroja de cabello largo y suelto, sus ojos azules claros. Ella tenía una sorprendida expresión, ambas cejas hacia arriba... Fruncí ligeramente el ceño. ¿Cómo es que no se me había ocurrido pensar que, Ranma, con todo su dinero, debía ser un patético intento de 'Don Juan'?… Pensé que la vida ya no podía ser más injusta conmigo; así que me limité a inclinar el rostro humildemente… Pero sólo un poco.
- "Buenas tardes, Saotome-san." – Dije de manera absurda. ¿A quién se le ocurría saludar a una persona después de gritar lo desagradable que le resultaba?… Claro, sólo a mí… Ranma levantó incrédulamente una ceja.
- "Pero tú sí que eres cínica. Primero me insultas, y después me saludas como si no pasara nada…" – Afirmó con esa soberbia que le caracterizaba… Mordí mi lengua, no quería responder algo que le diera la razón. – "¿Y así vas a seguir negando que eres, la bruta violenta del estanque?" – Preguntó divertido y sarcásticamente. La mujer que lo acompañaba, parpadeó un par de veces y después volteó a verlo.
- "¿Quién es ella… cariño?" – Preguntó la pelirroja mirándome furtivamente y me pareció enfadada conmigo… ¿Cariño¡Claro¡Ya entendía por qué me veía así!… ¡De seguro esa tipa era una más de sus conquistas!… '¡Baka, Hentai!' pensé… Me disgusté conmigo misma al sentir algo extraño. Fue como un giro en mis entrañas al escuchar la cariñosa manera de llamarlo, de ésa mujer. Sacudí mi cabeza intentando alejar eso raros pensamientos. ¿Por qué tenía que interesarme lo que, Saotome, hiciera?
- "¿Cariño?" – Preguntó de manera sorprendida, Ranma… Resoplé por lo bajo; ¿Para qué se hacía el inocente?… Antes de tener que ver una 'romántica escena', entre la pelirroja y Ranma, cuando ella le explicara el dulce apodo; decidí marcharme.
- "Siento mucho que haya escuchado eso, Saotome-san. Con permiso." – Dije y de inmediato comencé a caminar, pasando a un lado de mis dos sorprendidas hermanas. ¿Para qué negar lo que había dicho? De cualquier manera no me veía retractándome por mis palabras.
- "Espera, Akane." – Escuché llamar a Ranma… Fruncí el ceño. ¿Tenía el descaro de esperar que yo lo atendiera después de verlo con ésa mujer?… ¡Pues estaba muy equivocado¡Que lo hiciera la pelirroja!, Para eso estaba ella ahí, con él¿No?
Escuché el inconfundible ruido de una animada fiesta detrás de la puerta de otra habitación. Sí, ahí era donde tenía que estar, y no mirando a un pervertido tipo como Saotome. Viré el rostro para ver a mis dos desencajadas hermanas.
- "¿Van a entrar o no?" – Pregunté impaciente. Ellas asintieron rápidamente y caminaron hacia mí… ¡Que bien!, Nada como el trabajo para olvidarme de ése idiota, pervertido, mujeriego, engreído, y… ¡Lo que hiciera falta!
Ranma.
- "… ¿Qué demonios fue eso?" – Preguntó Ranko sin ningún tipo de reserva, mirando hacia la puerta por la que acababa de pasar la Maiko más violenta de la historia de Japón, lo cual me resultaba increíblemente divertido.
No es que no me gustara que mi hermana siguiera comportándose como antes, cuando niños, pero al menos debía respetar el lugar en el que estábamos. Crucé los brazos, y cuando la mujer más extraña que conocía… a parte de Akane… finalmente volvió su vista hacia mí; usé un gesto duro con ella.
- "Ranko… Mide tus palabras, no estás en un lugar de mala muerte para hablar así." – Dije firmemente, ejerciendo mi papel de hermano mayor y responsable de ésa chica. Ranko sonrió de medio lado e imitando mi pose, cruzó los brazos en su pecho.
- "'Caballito'¡Que anticuado eres!…" – Rodé los ojos al escuchar el mote que me había dado desde pequeños. No me agradaba para nada que se burlara del significado de mi nombre; 'Caballo Salvaje'. – "No estamos en la época de las cavernas; afortunadamente ya tenemos lenguaje y puedo usarlo como se me de la gana." – Contestó sonriendo resplandecientemente. Por un momento me enfadé por su manera de responder.
Ella siempre había sido un chica diferente a las demás; a mi hermana menor nunca le había gustado jugar con muñecas o cosas que se pensaran exclusivamente para chicas. Ranko prefería estar con Ryoga y conmigo, jugando a ser grandes artistas marciales, golpeándonos, rodando por el suelo, enfrascándonos en mil y un líos… Actuando como chicos rudos, pero siempre cuidándola pues ella era cuatro años menor que nosotros.
Siempre fue así, y en ése momento en que ya no era más una niña; podía ver a una mujer de pensamientos muy extravagantes para el tipo de sociedad en la que nos desenvolvíamos. Ella, toda su vida, se había esforzado por demostrar que no era igual que los varones, pero que valía lo mismo e incluso mucho más que ellos. Sonreí sinceramente… Por Ranko, por su manera de ver la vida, por su valor para romper con los paradigmas de lo que se suponía debía ser una mujer, es que la admiraba y también, deseaba encontrar una mujer con decisión, y pensamientos propios… como ella.
Resoplé sonoramente… Mi hermana, a penas llevaba un día en Japón y sentía que si no aceptaba mi propuesta, me iba a quedar de nuevo, solo. Sí, tenía a Ryoga conmigo, a mi mejor amigo… Siempre me había demostrado cuan leal era con mi hermana y conmigo… Por eso los tres escapamos juntos, por eso nos ayudó… Pero, no importaba cuanto apreciara a mi compañero de aventuras, siempre me hacía falta mi hermana cuando no estaba cerca.
Negué con la cabeza. Adoraba a mi hermana y aunque jamás lo iba admitir; ella siempre se salía con la suya.
- "Está bien, habla como quieras… ¡Pero no me digas 'Caballito'!" – Sentencié sabiendo de antemano que sólo estaba gastando saliva. Mi hermana, jamás iba a dejar de llamarme así… Ranko me miró inquisitivamente y después se relajó.
- "Pues creo que eso de poner apodos, viene de familia… ¿Cómo llamaste a esa Geisha¿Bruta violenta?… ¡Ja, ja, ja!" – Rió burlonamente. Me pregunté¿Cómo es que se me había ocurrido la 'fabulosa' idea de llevar a mi hermana menor a conversar a ésa sukiya?… Fruncí el ceño, definitivamente Ranko no parecía conocer las costumbres japonesas, ya había pasado demasiado tiempo en Europa y en América. La ropa que normalmente usaba, lo demostraba. Aunque en ésa ocasión la había convencido de llevar un kimono sencillo, de color crema.
- "Para empezar, Akane es una Maiko, no una Geisha…" – Comenté sonriendo alegremente al ver la confundida expresión que mi hermana tenía. – "Y si le digo así, es porque se lo merece. Cuando nos conocimos, me insultó y después me pate…" – Corté abruptamente mi relato. No había manera en que reconociera que una Maiko me había golpeado¡Y de que manera!… Ranko, quien me veía atenta, sonrió genuinamente al entender lo que yo no quise decir. Colocó ambas manos sobre la mesa y se levantó ligeramente para verme más de cerca.
- "Después me explicas la diferencia entre una Geisha y una Maiko. Ahora quiero que me digas¿Cómo es eso de que te pateó¡Ja, ja, ja!… Parece que 'el encanto Saotome' no te funcionó con ella. ¡Ja, ja!" – Comentó riendo estruendosamente, burlándose de mí. Aunque, lo que más me molestó fue el que se metiera con 'el encanto Saotome.' Nadie, ni otro Saotome, se burlaba de eso.
- "Lo dices como si YO me interesara en una chica como Akane… ¡Por favor¿No ves que será una Geisha?" – Repliqué ofendido. No deseaba seguir viendo la mirada que Ranko utilizó en ese momento; era esa que decía 'nadie-te-cree-ni una-palabra', así que me dediqué a contemplar la mesita de té.
- "Caballito, soy tu hermana, no una desconocida; te conozco mejor que nadie. Y sí, vi que será una Geisha, pero también… pude ver tu mirada cuando se detuvo en ésa puerta." – Dijo mi entrometida hermana señalando con un gesto la puerta entreabierta de la habitación… Sin querer hacerlo, recordé la impresión que tuve cuando vi a Akane, actuando como realmente era; un torbellino de energía usando malas palabras. Pero para mi decepción con su 'disfraz' de Maiko. Un kimono amarillo intenso, con bordados de crisantemos y un obi de color rojo. No quería admitirlo, pero por primera vez en mi vida, una Maikome pareció interesante, o casi… bella.
Levanté el rostro para ver a Ranko.
- "No sé de qué 'mirada' estás hablando. Creo que viajar tanto tiempo ya te afectó la cabeza." – Respondí sarcásticamente. Nada en el mundo me haría admitir que, ésa Maikoen particular yen cierta forma, eradiferente para mí de las demás.
- "Te gusta¿No es así?" – Preguntó la chica pelirroja frente a mí, usando un gesto de complicidad para que yo hablara... Fruncí el ceño exageradamente¿Cómo se le ocurría a mi hermana pensar que me gustaría una Maiko?… Y si así fuera¡Jamás se lo confesaría!
- "Deja de decir tonterías, Ranko. Tú sabes lo que opino de las Geishas." – Respondí fríamente, y al ver a mi hermana mirar hacia la mesa, de manera nostálgica; me arrepentí de mis palabras.
- "… Es por lo de Papá¿Cierto?" – Cuestionó súbitamente, después de algunos segundos… ¿Qué podía decirle? La verdad era que sí, pero lo que menos deseaba en el mundo era herirla… Mi tonto Padre había propiciado cierto rencor, en mí, hacia las Geishas. Miré el tatami muy molesto, recordando el por qué Ranko, Ryoga y yo, habíamos huido de casa… Cuando mi Padre, al querer mejorar la economía familiar, se le ocurrió la 'gran idea' de vender a Ranko a una Okiya…¡Nunca le perdonaría considerar a mi hermana una 'cosa' con valor monetario!
- "Cambiemos de tema¿Quieres?" – Pregunté de la manera más suave con la que pude hablar. Quería disfrutar la presencia de mi hermana, no estar pensando en cosas del pasado que aún herían… Ranko levantó lentamente el rostro, sus ojos un tanto acuosos.
- "¿Es qué nunca lo vas a perdonar?… Yo ya lo hice." – Dijo sinceramente… Suspiré… ¿Cómo podía perdonar al hombre por el cual mi hermana, Ryoga y yo, habíamos sufrido tanto?… Por culpa de la estúpida idea de mi Padre, nos fuimos, para salvar a Ranko del futuro que le esperaba… Las cosas no acabaron allí, por mucho tiempo dormimos en la calle, comíamos lo que la gente por caridad nos daba, pasamos frío, hambre y miedo… Hasta que en un golpe de suerte, gané un torneo y con ese dinero comenzamos Ryoga y yo, la compañía.
- "No lo sé… Posiblemente algún día." – Dije más para tranquilizarla, que para ser sincero conmigo. Dudaba mucho de que eso pasara… Ranko sonrió ligeramente pero sus ojos permanecían tristes. Tal vez tenía razón y me conocía mejor que nadie; sabía que le mentía.
- "¿Y a Mamá¿Cuándo irás a visitarla?…" – Preguntó y recordé qué era lo único que no me gustaba cuando me visitaba mi hermana; sus eternos intentos por hacer que yo regresara a casa. La miré a los ojos sin saber como decirle que no quería ver a Mamá, por evitar un enfrentamiento con mi progenitor. Mi hermana usó un gesto muy dulce y con lo siguiente que dijo, me desmoronó. - "Te extraña mucho."
Miré de nuevo el tatami, incapaz de articular palabra. No entendía como es que mi hermana tenía el valor que yo no tuve, y visitaba a nuestros padres con frecuencia… Ya habían pasado ocho años de no ver a Mamá. Tal vez estaba un poco molesto con ella también, por no oponerse a mi Padre… Pero odiar a mi Madre, nunca.
- "Yo…" – Dije de manera insegura. Al ver a la chica frente a mí, a mi hermana, recordé lo parecida que era con Mamá. Sentí mucha nostalgia, demasiada… Yo también extrañaba a mi Madre. Sonreí un poco, recordando lo cariñosa que era, y lo mucho que añoraba un abrazo suyo… Ranko me veía expectante, como si quisiera por fin una respuesta afirmativa de mi parte… Sí, tal vez ya era tiempo de regresar a casa; ya tenía veintitrés años y no debía comportarme como el chiquillo que era cuando abandoné, Okinawa, con mi hermana y nuestro mejor amigo. Me levanté lentamente, y me coloqué a un lado de Ranko; tomé sus manos y la miré a los ojos. – "Te prometo que en la primera oportunidad que tenga, iré."
La sonrisa de mi hermana se hizo presente de manera desbordante, e inmediatamente me contagió; sonreí con ella.
- "¡Gracias!… ¡gracias!… ¡gracias!…" – Decía mientras me abrazaba efusivamente. No entendía como algo tan simple, podía hacer tan feliz a una chica como mi hermana; pero sin duda, me hizo sentir bien conmigo mismo. Ranko se separó de mí mirándome a los ojos, con su enorme sonrisa aún presente. – "¿Eso quiere decir que irás a la fiesta que Mamá ofrece por Navidad?…" – Preguntó esperanzada. Fruncí ligeramente el ceño, aún no entendía como es que mi Madre celebraba algo que no pertenecía a nuestra religión, era algo muy occidental. – "Es en un mes; tienes cuatro semanas para dejar todo en orden e irte unos días." – Explicó un tanto angustiada; tal vez dejé ver mis emociones. Liberé un poco de aire, y sonreí para darle seguridad.
- "¿Alguna vez he roto mis promesas?…" – Pregunté soberbiamente. Aunque podía asegurar que sólo Ranko y Ryoga, sabían lo mucho que detestaba a ése tipo de personas. Yo sólo lo hacía por ver a la gente molesta conmigo y para que se alejaran. Me encantaba hacer enfadar a las personas; sobretodo, a cierta Maiko… Mi hermana sonrió de nuevo y negó con la cabeza. Me sentía tan bien al saber que podía hacerla feliz. – "Entonces, claro que iré… boba."
- "¡Eres el mejor hermano del mundo!" – Gritó al mismo tiempo en que me abrazaba de nuevo, con mucha fuerza. Reí ligeramente y pensé en que lo único que había hecho bien mi Padre, era mi hermana. Nadie como ella para hacerme sentir bien… Sólo esperaba que Ranko me diera una respuesta afirmativa a la propuesta que le había hecho; dirigir la empresa con Ryoga y conmigo. Aunque conociéndola, sabía que sería así. Por eso había regresado… para ser de nuevo el trío que conformábamos Ranko, Ryoga y yo. Ella se separó un poco de mí, y un escalofrió recorrió mi espina dorsal cuando noté que entrecerraba los ojos. – "Ahora, cuéntame¿Cómo conociste a Akane?… ¡Y dime todos los detalles!" – Dijo de tal forma, tan 'alegre', que no había manera en que la contradijera. Suspiré. Sí, en definitiva Ranko me manejaba a su antojo.
Akane.
La habitación en la que estábamos, era la más amplia que había visitado. Todo era normal, los muebles, el tatami, el papel de arroz; todo adornado como cualquier otra habitación de té. Pero el que fuera tan grande, me resultaba extraño. Supuse que a la propietaria de la casa de té, le interesaba más el dinero que podía obtener, que el conservar las antiguas tradiciones.
Debía verme muy extraña, pues Nabiki ya me había dado, al menos, cinco pellizcos para que suavizara un poco mi rostro, y lo hacía cada vez que pasaba cerca de mí. Sí, sin lugar a dudas, la apariencia que estaba dando no era la más favorable… ¿Cuándo se había visto a un Maiko enfadada?… Bien, al parecer yo rompía todas las reglas del hanamachi. ¡Que tonta!
Suspiré intentando relajarme un poco, y sonreí sin sentir que fuera sincero. No era para menos, no cuando llevaba encerrada casi una hora, pensando en lo que había ocurrido antes de entrar a ésa habitación… Ver al 'anciano' de Saotome, en compañía de otra mujer… Una muy bella y al parecer, demasiado afectuosa.
Internamente me hice un gesto de desaprobación por mis propios pensamientos… ¿Cómo es qué estaba tan enfadada por algo que, ni debía interesarme, y mucho menos entendía el por qué? Pero, la desagradable sensación que me había acompañado desde que escuché a esa mujer llamar a Ranma, 'cariño', se negaba a abandonarme. Apreté la tela del kimono con mi puño derecho… ¡No tenía de qué enfadarme!… ¡Él podía rodearse de quien quisiera y a mí no tenía por qué importarme!
- "Si sigues estrujando de esa manera tu kimono, lo puedes a romper." – Dijo un joven sonriendo amablemente. Un cabello castaño oscuro, con una delgada coleta, enmarcaba un rostro que me parecía muy gentil y varonil. Unos ojos de color azul, muy intenso, rodeados de tupidas pestañas, me miraban tranquilamente. Sonreí con sinceridad, pero ligeramente; aún estaba un poco molesta.
- "Tiene razón, Shinnosuke-san. Siento mucho que me haya visto así." – Respondí. Sabía quien era ése hombre. Él era el centro de atención de la fiesta y realmente lo ameritaba; no todos los días nombraban a alguien tan joven, como el nuevo director de una compañía tan importante como lo era 'Ryugenzawa'; líder en tecnologías.
Él tomó asiento a un lado mío, pero no me sorprendió ése hecho. Ya lo había visto pasearse por toda la habitación, hablando con cada una de las personas que encontraba en su camino. Tal vez era una estrategia para hacerse de aliados ahora que ingresaba en el mundo de los negocios.
Quizás muchas personas no lo entenderían, pero en ocasiones, el tener como amistad a alguna Geisha de renombre, era muy favorable… Las Geishas eran personas en las que muchos hombres confiaban secretos importantes; secretos que podían afectar a otra empresa. Aunque casi ninguna los revelaba; era algo así como 'ética profesional'.
- "¿Cuál es tu nombre? Conozco a casi todas las personas de la habitación, pero a ti no." – Preguntó amablemente y supe que era muy desconfiada… ¿A quién le interesaría tener de amiga a alguien como yo, que no era nada influyente en sociedad?… Incliné mi cuerpo, saludándolo. ¿En donde habían quedado mis modales?
- "Mi nombre es Akane, de la Okiya Tendo. Soy primeriza. Le pido por favor que sea tolerante conmigo." – Recité automáticamente el ya acostumbrado monologo que usaba al presentarme con alguien. Aunque sólo, Ryoga-san y… Ranma, habían hablado conmigo después de eso. Shinnosuke sonrió amablemente; había algo en él que me recordaba un poco a Ryoga-san, tal vez era el hecho que ambos parecían personas muy buenas; nobles y leales… Los dos me agradaron instantáneamente.
- "Es un gusto conocerte Akane-san…" – Dijo el chico de ojos azules inclinando un poco el rostro para saludarme. Me sonrojé ligeramente, no me sentía cómoda hablando con hombres cuando estaba en mi papel de Maiko. Las ocasiones en que Kasumi me presentaba con alguien, me escuchaban como si estuvieran haciendo un favor a mi Oneesan, y después, simplemente me ignoraban. Pero el escuchar que alguien colocara el 'san' después de mi nombre; me parecía muy extraño. Ningún hombre lo había hecho… Shinnosuke me miró divertido y después rió suavemente. – "¡Ja, ja! Por la expresión que acabas de poner, supongo que aún no te acostumbras a tu nuevo nombre de Maiko, ¿Cierto?" – Preguntó el chico alegremente. Cerré un segundo los ojos para olvidarme de las cosas tan absurdas que se me estaban ocurriendo. ¿Cómo es que pensaba algo así, en ése momento en que alguien me estaba tomando en cuenta como Maiko?
Recordé lo que una vez me dijo Kasumi sobre nuestros nombres: 'A los hombres les gusta el misterio que envuelve a una Geisha. Los varones creen que al cambiar de nombre, una Maiko, se convierte en otra persona; una más interesante y a la que se debe descubrir qué es lo que oculta.'
Se suponía que al convertirme en una aprendiz de Geisha; debía tomar un nuevo nombre, uno que estuviera relacionado con el de mi hermana mayor. Sin embargo, la Abuela omitió ésta tradición y nos dejó los nombres que nuestros Padres nos habían dado.
Bien¿Quién era yo para negarle algo de misterio a ése chico?… Sonreí sinceramente.
- "Sí, podría decir que aún no estoy acostumbrada a que me llamen de, 'ésa', forma." – Respondí y para mis adentros confirmé que me refería al 'san' que Shinnosuke había colocado en mí. Él me devolvió la sonrisa.
- "Imagino lo difícil que debe ser tener que adaptarte a algo tan…" – Él se detuvo en su respuesta. Colocó su dedo índice debajo del mentón y llevó sus ojos hacia arriba, como si estuviera buscando la palabra correcta en el techo de la habitación. Me incliné ligeramente logrando así que me mirara de nuevo.
- "¿Diferente?" – Pregunté esperando haber usado, adecuadamente, la palabra que él había pretendido decir. Shinnosuke sonrió y asintió de un solo movimiento.
- "Sí, eso, diferente…" – Respondió complacido. En ése instante me di cuenta que al lado de ése chico, me sentía tranquila. Él desbordaba una serenidad y bondad que en muy pocas personas había detectado. Sonreí ante el pensamiento de que, tal vez, podríamos ser buenos amigos. De repente Shinnosuke miró avergonzado hacia abajo, aún así sin perder su sonrisa. – "¿Sabes? Siempre me pasa lo mismo. Tengo una memoria, pésima; por lo general olvido detalles importantes." – Confesó tímidamente y me hizo sentir mal por el hecho de haberle hecho creer que, 'Akane', no era mi verdadero nombre.
Mordí sutilmente mi labio inferior, arrepentida. Pensé que lo mejor era intentar hacerlo sentir bien, después de todo, ése sería mi futuro trabajo… Y ya que Nabiki y Kasumi, estaban demasiado ocupadas, no se molestarían conmigo por no observarlas.
- "Shinnosuke-san, no puedo creer eso que me dice. De ser cierto, su Abuelo no le habría confiado el puesto directivo de su empresa." – Comenté algo que creí correcto. Él levantó el rostro usando un gesto extraño. Después me miró fijamente y frunció el ceño.
- "Disculpa… ¿Quién eres tú?… ¿Nos conocemos?…" – Preguntó de manera desconfiada y un tanto ruda… Parpadeé sin poder creer lo que estaba pasando¿En verdad tenía tan mala memoria?… El nuevo director de 'Ryugenzawa' mantenía la misma expresión al cabo de unos segundos; y yo sólo podía verlo de manera incrédula. Abrí la boca para decir algo, pero al no encontrar nada congruente que agregar, la cerré de nuevo… Los labios de Shinnosuke se comprimieron en un sola línea, sus ojos resplandecieron de manera picara, y de repente… – "¡Ja, ja, ja!… Lo siento… ¡Ja, ja, ja!…" – Dijo mientras reía alegremente. Levanté mi ceja izquierda sin saber que rayos estaba pasando en realidad con ése chico. Shinnosuke se detuvo lentamente, su risa era contagiosa pero si lo que estaba pensando, era cierto, no me parecía nada divertido. – "¡Ja, ja!… Perdón Akane, no pude resistirme a hacerte una pequeña broma… ¡Ja, ja!…" – ¿Una broma?… Bien, ya había recuperado mi enfado. Miré hacia la izquierda, eludiéndolo. En ése momento Shinnosuke dejó de reír. – "¿Akane, estás molesta?" – Preguntó tímidamente… '¡No idiota, estoy haciendo ejercicios de cuello¡Por eso miro a otro lado!' Repliqué mentalmente.
Sabía que no tenía ningún derecho a comportarme así, tan orgullosa; pero desde que me había encontrado con Ranma, mi disposición para con las personas no era la mejor. Tomé aire y lo dejé salir lentamente, viré de nuevo el rostro para comportarme como una Maikoy no como 'la bruta violenta' que Saotome podía ver en mí.
- "Lo siento, Shinnosuke-san… No había entendido su broma." – Dije sonriendo… Bueno, si a estar apretando los dientes se le puede llamar sonrisa… Él me dio una mirada sospechosa y después suspiró.
- "Escucha, sé que no te conozco muy bien, pero… cuando te vi desde el otro lado de la habitación, pensé en que, como yo, no querías estar en realidad aquí; así que creí que haciéndote una broma estarías de mejor humor." – Explicó tranquilamente y me sentí muy mal conmigo… ¡Que vergüenza!… ¿Cómo pretendía ser una Geisha sino dejaba a un lado mi carácter fuerte? Además, él sólo estaba siendo amable conmigo. Lo miré con mucha timidez, sin fijar mis ojos en los suyos.
- "¿De verdad no quiere estar aquí?" – Pregunté con tono de voz conciliatorio. Él sonrió abiertamente y negó con la cabeza.
- "No, pero no puedo negarle nada a mi Abuelo… Le debo mucho como para ir en contra suya." – Comentó mirando con admiración a su familiar; un hombre de largas barbas blancas, y cejas pobladas, que reía y bebía sake junto con mi hermana Nabiki… Irremediablemente pensé en mi Abuela y el contraste que había entre el de Shinnosuke y Akiko-sama… Y como hacía mucho tiempo no sentía, me invadió la melancolía. Desde pequeña supe que nunca sabría el valor de una Madre, y mi Abuela no era ni la más remota figura cercana a una… pero… algunas veces, deseaba que Akiko-sama fuera diferente. – "¿Te pasa algo, Akane?" – Preguntó Shinnosuke sacándome de mis pensamientos… Lo miré y recordé que no importaba mi Abuela, aún me quedaba el cariño y ternura de Etsuko-san. Sonreí de nuevo.
- "No, es sólo que…" – Detuve mi respuesta e hice una profunda reverencia; la que un chico tan amable como, Shinnosuke, merecía. – "Lamento mucho haberme comportado de esa manera." – Dije sinceramente. Quizás no era un buen día para mí, pero me sentía muy vulnerable, demasiado… Y desde niña, me di cuenta que al sentirme así; me ponía a la defensiva, creyendo que todas las personas a mi alrededor actuaban sólo para lastimarme.
- "Akane, no te preocupes, lo entiendo. A veces no estamos de humor para una broma." – Respondió él, mientras buscaba ver mi rostro. Sentí mucha vergüenza por la manera en que me había comportado, pero al ver la honestidad en los ojos de Shinnosuke, me alegré de haberlo conocido… Si él lo permitía, yo buscaría ser su amiga.
- "Gracias, Shinnosuke-san." – Dije honestamente. Él sonrió y asintió ligeramente.
- "No hay ningún problema, Akane-san… Pero no vuelvas a arrugar tanto tu rostro; es extraño ver a una Maikoque no quiere estar en una fiesta. ¡Ja, ja!" – Respondió alegremente, riendo de esa manera tan contagiosa. Quise darme una bofetada por lo que él había comentado; sí, en definitiva, antes de que Shinnosuke llegara estaba muy enfadada… '¡Estúpido Ranma!' pensé. Sin embargo, al ver a mi acompañante… reí con él.
- "¡Ja, ja, ja!… Tiene razón…" – Terminé de reír y suspiré aliviada. – "En realidad hoy no tengo muchas ganas de estar mirando a mis hermanas trabajar; es frustrante no hacer nada." – Respondí con sinceridad, pero sin ningún rastro de enfado. Miré hacia mis hermanas, las dos hermosas Geishas que llevaban la misma sangre que yo… pero, al parecer, yo no tenía su mismo talento.
- "No te preocupes Akane-san, ya llegará tu turno para ser una Geisha… Y juro solemnemente que cuando eso pase, voy a contratarte siempre que tenga algún evento." – Dijo logrando que lo mirara divertida, pues se veía gracioso levantando una mano al aire y asentir un par de veces al hacer su 'promesa'.
- "¡Ja, ja!… Se lo agradezco Shinnosuke-san, y yo le prometo que, por más enojada que esté, no morderé a nadie. ¡Ja, ja!" – Comenté riendo tranquilamente, disfrutando cuando él se unió a mi risa.
- "¿Shinnosuke-san?… " – Llamó una nerviosa voz que interrumpió el momento. Paramos de reír, y pude ver a un hombre de cabello largo, negro. Usaba lentes, y sin embargo, podía apreciarse unos bonitos ojos verdes. También, llevaba una túnica China de color blanco.
- "¿Pasa algo Mousse?" – Preguntó Shinnosuke escuchándose aún, alegre. Mousse negó rápidamente con la cabeza. Sonreí un poco, parecía ser muy nervioso.
- "No es nada importante… Bueno, en realidad sí… Shinnosuke-san, olvidó que tiene que hablar con los asesores de la empresa; su Abuelo ya se lo había dicho." – Mientras Mousse decía esto, parecía que se encogía palabra, tras palabra. Me causó ternura ver a un hombre tan… inseguro.
- "¡Es cierto, lo olvidé!…" – Exclamó el chico de ojos azules golpeándose la frente. Parpadeé un poco¿Era en serio lo de su mala memoria?… Shinnosuke giró para verme y sonrió. – "Te lo dije, olvido muchas cosas importantes…" – Sonreí ampliamente al mirar como, mi nuevo amigo, se ponía de pie y caminaba al lado de Mousse, dándole un ligero golpe en la espalda. – "Pero si no fuera por él, mi ayudante… el Abuelo jamás habría pensado en dejarme la empresa."
- "Shinnosuke-san, no diga eso… yo… sólo cumplo con mi trabajo." – Respondió, Mousse, jugando con las mangas de su túnica y mirando el tatami; definitivamente era muy inseguro.
- "Y lo haces muy bien, Mousse…" – Dijo Shinnosuke mirándolo con aprecio. Ahogué una nueva risita al ver como, Mousse, se sonrojaba… ¡Que tierno!… Shinnosuke me miró de nuevo e hizo una profunda reverencia. – "Me agradó conocerte, Akane-san… El deber me llama, así que, hasta pronto." – Imité la reverencia del chico de ojos azules, desde mi posición sentada.
- "El gusto fue mío, Shinnosuke-san… Hasta luego." – Dije y después, con una última sonrisa, miré como se alejaba ése amable chico.
En realidad nunca había tenido un amigo varón, pero pensé que, en Shinnosuke, finalmente lo había encontrado.
Ranko.
Si alguien me hubiera preguntado en ése momento, por como me sentía; le habría respondido que, feliz era poco. Todos esos días viajando en barco para regresar a Japón, habían valido la pena… Al fin, Ranma, había aceptado volver a Okinawa, a enfrentar su pasado… Nuestro pasado.
Sujeté con un poco de fuerza el brazo derecho de mi chico favorito en el mundo entero, mi hermano, casi colgándome de él y feliz al saber que estaríamos de nuevo juntos. Caminábamos hacia la kutsunugiishiNdA2) y yo sentía que mi sonrisa no podía crecer más. Quizás las mejillas se me iban a entumecer, pero eso no me interesaba; sólo quería disfrutar la sensación de saber que pronto mi familia estaría reunida, como siempre debió ser.
No sólo Ranma debía enfrentar algunos fantasmas de años atrás, yo también. Por eso había regresado; para luchar por el motivo que me llevó a abandonar el país. Estuve a punto de cerrar los ojos ante los recuerdos que llegaron a mi mente, pero no lo hice. El irme del país, despechada, sufriendo en secreto por un amor que no podía ser… Él me quería, eso no lo dudaba; pero yo no pretendía sólo eso, yo quería algo más. Deseaba que me viera como una mujer, no como una niña. Y después de cuatro años de viajar por el mundo, estaba de nuevo en Japón, pero no sólo de visita, ahora para no irme; lista para pelar por él y por su amor… Sonreí, quizás se asustaría. Con lo conservador que era, no me cabía la menor duda que intentaría huir sino planeaba bien mis acciones.
Amarlo resultaba irónico, pues ambos éramos muy diferentes. Ideas, opiniones, gustos, costumbres, pensamientos; totalmente opuestos, y tal vez eso era lo que me atraía a él.
Cuando partí era una niña asustada que no sabía como manejar todo lo que estaba pasando. Una niña que no tenía la menor idea de cómo es que tenía que tratar con el prestigio que mi hermano adquirió, y mucho menos con todo su dinero; pero eso ya no importaba. Ahora, sabía que al aceptar dirigir la compañía con Ranma y con Ryoga, todo se reducía a ganar o perderlo… Y si perdía, lo haría luchando.
Miré a mi hermano quien se había detenido abruptamente, su expresión tan asombrada me hizo pensar que él estaba, casi, asustado. Al mirar hacia donde Ranma lo hacía, pude comprender el motivo.
- "¡Que no, Nabiki¡Ya te dije que sólo es un amigo!" – Decía una familiar Maikoenfadada, que golpeaba con sus pies el piso. Logró en el instante que sonriera con más gusto. Sí, me había portado como una hermana celosa cuando ella había insultado a Ranma, pero no me gustaba que hablaran mal de mi hermano… Aunque tampoco me había perdido la mirada complacida que él había puesto ante su insulto; como si eso fuera lo que esperaba.
- "Y eso es precisamente lo mejor. Ahora, tú y Shinnosuke, son amigos, pero después… todo puede pasar. Quizás él sea tu futuro danna, Akane." – Respondió otra chica vestida con un kimono que no resultaba tan llamativo como el de Akane, y con una pícara sonrisa. De inmediato miré a mi hermano, y él, sin dejar de ver a las tres chicas que frente a nosotros esperaban por el mozo, frunció el ceño ante la mención de otro hombre.
Quise saltar de alegría. Por mucho que él lo negara, sabía que a Ranma le gustaba ésa Maikoy por la celosa actitud de ella para conmigo, podía sospechar que era mutuo… Aunque, quizás, ellos ni siquiera estuvieran enterados de sus sentimientos.
Akane cruzó los brazos en su pecho y miró hacia otro lado.
Nunca me habían agradado las chicas que rondaban a Ranma, pues todas lo hacían por su dinero, o por su físico, pero ninguna se había preocupado por conocerlo a fondo y odiaba eso… Sin embargo, por lo que había logrado que Ranma confesara del estanque, cuando conoció a Akane, me di cuenta que ella le había ayudado más de lo que el mismo Ranma supiera.
- "¿Estás loca? Shinnosuke-san sólo es un chico agradable." – Reclamó la joven MaikoHabía algo en ella que me agradaba, y mucho. Nunca había visto a mi hermano tan divertido como cuando me narró la anécdota de 'la bruta violenta' y su reencuentro como Maiko… Recordé cuando Papá intentó venderme a una OkiyaDesde ése momentoRanma cambió mucho, colocando una coraza de engreído y pretencioso, para todas las personas que se le acercaran. Y yo sabía el por qué, aunque él no lo dijera… No quería que nadie lo decepcionara de nuevo como Papá lo hizo; el hombre al que mi hermano había admirado durante quince años.
- "Akane, serás una Geisha, y si quieres sobrevivir en esto, tarde o temprano deberás tener un danna" – Dijo la otra chica, logrando que Akane la mirara como a quien se le hace ver algo que no contempló en su plan original; sorprendida, asustada, insegura. Después miró al tatami y frunció el ceño, preocupada. Sentí a Ranma tensarse y al verlo parecía muy enfadado. No del tipo de enojo con otras personas, sino, con él mismo… Sonreí ligeramente, él se estaba debatiendo internamente, luchando contra lo que sentía y lo que pensaba que era correcto; sus tontas ideas de que una Geisha no era buena persona… Miré de nuevo a Akane, quien seguía con esa apariencia angustiada. Definitivamente, alguien tenía que poner orden en todo ése caos. Y yo, como buena hermana lo iba a hacer… Lo que fuera por regresarle a mi hermano un poco de lo que él había hecho por mí… Pero primero, debía cerciorarme de ciertas cosas.
- "¡Oh, Cariño¿Ya viste¡Son las Geishas de hace un rato!" – Exclamé con la voz lo suficientemente alta, como para lograr que Akane y las chicas que la acompañaban, nos miraran. Pude sentir como Ranma daba un pequeño respingo y tuve que morder por dentro mi mejilla para no reír. Akane de inmediato me frunció el ceño… ¡Ésa era la actitud que esperaba de mi futura cuñada!… Sólo la iba a poner a prueba; a ella, y en alguna oportunidad, a mi hermano.
- "¿Qué demonios estás haciendo, Ranko?" – Susurró por lo bajo mi ahora furioso 'Caballito', Lo miré y pestañeé 'coquetamente' un par de veces.
- "Nada, mi cielo; sólo quiero ver más de cerca a ésa mujeres. Tú sabes que no conozco mucho de sus costumbres." – Dije melosamente, acercándome un poco más a mi hermano que me veía incrédulo. Una ceja hacia arriba y la boca abierta, me lo indicaban.
- "Disculpe, Señorita, pero no somos monos de un circo como para que quiera, 'vernos más de cerca'." – Refunfuñó la Maikoque, por mis amadísimos y 'anti femeninos' pantalones, iba a entrar en mi familia… De eso me encargaría yo, sino lo hacía mi hermano. Giré para verla y parpadeé de manera inocente.
- "Perdona, dulzura, pero con tu vestimenta puedes entrar a uno… ¿Cómo decirlo? Te ves demasiado llamativa." – Dije como si mi intensión no fuera ofenderla, y realidad no lo era; sólo esperaba que ésa chica perdiera un poco los papeles, para hacer que se comportara como Ranma me había dicho acerca del estanque… Y también, de paso, quería comprobar que se ponía celosa de mi hermano.
- "¡Ja, ja, ja!" – Rió el chico a un lado mío, y supe que había cometido un grave error. Se suponía que Akane actuara como en realidad era, no que el tonto que tenía por hermano se burlara de ella. Ranma dejó de reír ante la fiera mirada que le lanzamos, tanto mi futura cuñada, como yo.
- "¿Qué es lo que encuentra tan gracioso, Saotome-san¿Qué su… 'novia'… me insultara, o la manera en que ella lleva 'puesto' un kimono?" – Preguntó tranquila y sarcásticamente Akane, aunque ésa aparente serenidad, llevaba veneno en sus palabras.
- "¿Novia?… Pero si ella es…"
- "Ranko, mucho gusto… Me disculpo si fui descortés contigo, te aseguro que esa no fue mi intención." – Interrumpí a mi escandalizado hermano, antes de que mi plan se fuera al demonio.
Hice una torpe reverencia, que fue correspondida por Akane a regañadientes. Casi pude sentir que mis ojos brillaban de alegría; una mujer así era lo que necesitaba mi hermano… Y tan terca como lo era él, no iba a parar hasta que eso se cumpliera.
- "Yo… no… no hay problema; creo que hoy he estado demasiado irascible." – Respondió Akane, sorprendida. Otro punto a su favor. Para estar con mi hermano iba a necesitar de saber perdonar fácilmente. Ranma podía ser un verdadero dolor de cabeza si se lo proponía… Definitivamente, ya no había vuelta atrás, ésa chica tenía que ser la Madre de mis sobrinos… Sonreí alegremente ante el descubrimiento.
- "¡Akane-san¡Que bueno que te alcancé!" – Gritó alegremente un apuesto chico de bonitos ojos azules, llegando hasta donde estaba Akane. Ladeé un poco mi rostro para verlo mejor. Como decía una amiga de París; 'Quien no aprecia las cosas buenas de la vida, no merece respirar' y yo, amaba la vida y vaya que estaba apreciando a semejante espécimen… Ranma me regaló un ligero golpe en la espalda y volteé para verlo muy molesta por haberme sacado de mi contemplación.
- "Cierra la boca, Ranko." – Ordenó molesto, como siempre celoso de su 'hermanita'. Estaba a punto de responderle que tenía envidia de lo bien parecido que era ése chico, sólo para hacerlo enfadar, pero escuchamos como lo llamaba Akane.
- "Shinnosuke-san, nos vemos de nuevo." – ¿Él era Shinnosuke¿De ése chico era de quien ellas hablaban antes de que se dieran cuenta de nuestra presencia?… Ranma de inmediato giró su rostro para apreciarlo mejor, aún así con el ceño fruncido. Sí, la vida era buena conmigo y estaba a punto de poner a prueba a mi hermano.
- "¿Quién lo diría, ne?… Si acaban de verse allá adentro." – Dijo irónicamente la chica con la Akane estaba hablando antes, a la otra Geisha, la que por lo que Ranma me había contado era la Oneesande Akane.
- "Tengo que regresar adentro, Akane-san… pero…" – Dijo ése chico de manera tímida, mirando el tatami. La escena me hubiera parecido de los más conmovedora¡Sino me estuvieran robando a mi cuñada!, así que fruncí el ceño y crucé los brazos. Paradójicamente de la misma manera en que mi hermano lo hacía. – "olvidé el nombre de tu OkiyaDeseo contratarte a ti, y a tus hermanas, pronto." – Agregó Shinnosuke. Akane, para mi disgusto, sonrió ampliamente.
- "Es la OkiyaTendo." – Respondió sorprendentemente, Ranma, adelantándose a Akane. Ella lo volteó a ver y ambos se sostuvieron la mirada por unos segundos, enfadados, y obviamente para mí, celosos. Sólo dejaron de verse duramente hasta que Shinnosuke habló.
- "¿Es usted Ranma¿Saotome Ranma?" – Preguntó el ladrón de cuñadas. Sí, muy guapo pero eso no lo detenía de mirar a chicas que no debía. Giré el rostro para ver a mi hermano que no veía con mucho agrado a ése tal Shinnosuke. Ranma sólo hizo un asentimiento de cabeza. – "Mucho gusto en conocerlo, Saotome-san. Yo soy el nuevo director de la compañía Ryugenzawa y como ya pudo escuchar, mi nombre es Shinnosuke." – Agregó ése chico de manera amable y haciendo una profunda reverencia.
- "Gusto en conocerlo, Shinnosuke-san." – Respondió mi hermano, imitando la reverencia, y pude haber jurado que él pensaba lo mismo que yo: 'Es difícil odiar a alguien tan agradable.'
- "Créame que soy yo el más sorprendido de encontrarlo aquí, y para ser sinceros, esperaba hablar de negocios con usted. Tengo una propuesta que hacerle." – Afirmó Shinnosuke sonriendo ampliamente. Miré a Ranma por la comisura de mis ojos y pude apreciar que levantaba la ceja izquierda mirándolo de manera desconfiada.
- "No pretendo ser grosero con usted, pero espero que no quiera hablar de negocios en éste momento. Para eso puede encontrarme en la empresa y le aseguro que lo atenderé con mucho gusto." – Dijo mi hermano… ¡Ja! Si como no, casi ni se notaba que no quería ser grosero… A pesar de estar incomoda con la actitud de ése chico para con Akane, me di cuenta que él me serviría de mucho; comencé a trazar un plan en mi cabeza.
- "¡No se preocupe, Saotome-san! Lo entiendo perfectamente y además, tengo que regresar adentro; mi Abuelo está esperando por mí. Pero le prometo pasar pronto a su empresa… Ahora, si me disculpa…" – Alegó el que al parecer, podía ser compañero de negocios de mi hermano y giró para regresar su atención a la Maikoque me gustaba para ser parte de mi familia. – "Akane-san, te prometo que ya no olvidar el nombre de tu Okiyay que pronto tendrás noticias mías. Deseo contratarte para que me acompañes a un lugar." – Le dijo sonriendo, lo cual Akane correspondió.
- "Shinnosuke-san, yo…"
- "¡Ranma!, Al parecer éstas hermosas chicas, y éste distinguido caballero, son personas muy agradables…" – Dije interrumpiendo intencionalmente, para que Akane no respondiera. Mi plan trazado completamente y sólo debía ponerlo en marcha. Ranma me miró entrecerrando los ojos, como si supiera que algo me traía entre manos… Caminé hacia Akane y la miré genuinamente alegre. – "Akane-san, no quiero que pienses que soy una mujer descortés, pero, a pesar de ser Japonesa, no estoy muy familiarizada con las costumbres del país. Me disculpo por lo que te dije antes… " – Expliqué mirándola a los ojos, a lo que ella asintió sin entender nada; o al menos ésa era la impresión que me daba. – "Quisiera pedirte, como favor y para limar asperezas; que aceptes mi invitación a la fiesta que la Mamá de Ranma…" – 'Y mía', agregué mentalmente. – "dará en un mes, por Navidad. Es en Okinawa, y podría servirme para aprender, de ti, las cosas tradicionales de Japón." – Comenté acentuando mis palabras con una enorme sonrisa. Akane parpadeó sorprendida un par de veces, y al mirar de reojo a mi hermano, me di cuenta que él estaba en la misma situación que ella.
- "Pero, pero… Yo… Mis hermanas… La abuela no dejaría que nos ausentáramos." – Trató de decir Akane, en palabras que no tenían una razón muy lógica para mí. Sólo pude hilvanar que no podía viajar sin el permiso de su Abuela y sin su hermanas. Cuando llegáramos a la casa de Ranma, le iba a exigir que me explicara las costumbres de las MaikosTomé aire y esperé a que lo que iba a decir, se adecuara a la situación.
- "No te preocupes, estamos solicitando sus servicios, así que les pagaremos cada hora lejos de su Okiya; a ti y a tu Oneesan¿Qué dices?" – Pregunté esperando no haber equivocado mi juicio. La Geisha, de la que ahora sabía era hermana de Akane, se acercó a nosotras caminando elegantemente.
- "Yo soy Kasumi, la hermana mayor de Akane, y le aseguro que estaremos ahí." – Explicó la amable Geisha y me guiñó un ojo. ¿Acaso ella entendería mi plan?… Si era así, sería muy bueno al saber que estaba colaborando conmigo. Asentí y le devolví el guiño. Después, giré sobre mis talones y miré al atractivo chico del que estaba segura, pretendía algo más que una simple amistad con Akane. Y ya que siempre había pensado que era mejor tener a mis enemigos cerca… – "Por supuesto que usted también está invitado, Shinnosuke-san." – Comenté sonriendo. Él expresó una amable y gran sonrisa, e hizo una reverencia.
- "Agradezco su invitación, Señorita. Y como muestra de gratitud, le propongo pagar los servicios de Akane y su Hermana Mayor." – Dijo ése chico. Pensé un momento; yo no tenía ni idea de cuanto cobrara una Geisha o una Maiko
- "No se preocupe, Shinnosuke-san. Si Ranko ya ofreció que nosotros les pagáremos, así será¿Cierto… cariño?" – 'Adiós sueldo' me dije mentalmente cuando mi hermano, hablando entre dientes y a través de una falsa sonrisa, se dignó a hablar. Por la forma en que Ranma me veía, supe que debía ser lo suficientemente caro como para no contar con mi propio dinero, un buen tiempo. Sonreí nerviosamente y asentí con la cabeza.
- "Saotome-san, insisto en pagar algo. No sé, podríamos dividirnos los honorarios de las señoritas." – Comentó Shinnosuke y sentí la necesidad de decirle que sí y agradecerle por ser tan comprensivo con mi propia economía.
- "No se preocupe, al parecer, Ranko, ya lo tiene todo resuelto. Así que no hay necesidad de ello." – Respondió mi hermano y mordí nerviosamente mi labio inferior. Pero, no importaba si tenía que pagar mucho dinero, lo que interesaba era ver a mi hermano feliz, y yo, estaba segura que la Maikoque parecía no saber como reaccionar, lo lograría.
Sólo esperaba que ésa mirada asesina, que Ranma estaba usando contra mí, no surtiera efecto… Tenía mucho por lo que vivir, y juntar a esos dos, era uno de mis motivos. No iba a esperar un mes, deseaba que ésa fiesta sirviera para mis planes; pero entre más rápido me pusiera a trabajar, mejor para todos… Sobretodo para el chico que me sonreía como diciendo: 'cuando-lleguemos-a-casa-vas-a-tener-que-explicarme-que-fue-todo-esto.'… Sí, le hacía falta una novia, a ver si así se le quitaba lo amargado.
CONTINUARÁ…
NdA1. La manera para establecer el dinero a pagar, a una Geisha o una Maiko, era a través de unas varitas de incienso y cuantas se quemaran mientras ella estaba en el lugar. El precio era el mismo para todas las Geishas; a la Maikos se les pagaba mucho menos (normalmente una barra se consumía en una hora) pero la diferencia era cuantas se quemaban mientras ofrecía sus servicios. Por ejemplo: una Geisha muy famosa, podía quemar cinco (o más), mientras que, una Maikocasi desconocida, quemaba una. Los nombres; senkMdai(tarifa de barras de incienso), kyokudai(tarifa de la joya), Ohana (tarifa de las flores). El pago no se hace en el momento de la velada, y he leído que ni siquiera el mismo día porque era considerado de mala educación; pero, al final de un banquete, por lo general, las Geishas recibían en un sobre cerrado con propinas que en ocasiones eran muy elevadas.
NdA2. La kutsunugiishies conocida como la piedra en donde las personas se despojan de su calzado, para entrar a una casa de té.
Bueno, vuelvo a hacer hincapié en que decidí que las chicas no cambiaran sus nombres originales, para evitar confusiones. Pero, el cambiar de nombre, es algo que no se puede evitar para una chica que se convierte en Maiko. ;-)
También, quiero comentar que las ideas que le he colocado a Ranma, sobre las Geishas; no las comparto en absoluto. Ranma piensa así por las cosas que pasaron en su vida :P… Pero yo creo que, durante el periodo en que se sitúa ésta historia; las Geishas y las Maikos eran, a mi parecer, las primeras mujeres con algo muy parecido a lo que es una mujer actual. Lo digo porque viendo que en muchos países, como Japón (Y mi adorado México -.-U), se practicaba con mucha más fuerza que ahora, el machismo. Y éstas mujeres, tan preparadas artísticamente y cultas, se atrevían a desenvolverse en una sociedad en donde se sublevaba a las mujeres. Ellas tomaban el curso de su vida, trabajaban para ellas mismas y de cierta forma eran independientes de los hombres. Obviamente y por su trabajo, vivían de ellos; pero ellos no decidían el curso de su vida.
La verdad es que admiro mucho lo que las Geishas lograron en esos tiempos; el que se pudiera ver que las mujeres somos mucho más, que las encargadas de cuidar a los hijos. Esto también es algo importante: para los hijos de las Geishas y los que eran varones; debía ser muy difícil vivir en un mundo dominado completamente por mujeres y con una clara estructura matriarcal… ¡Je, je! No sé si me doy a entender.
Aclaro que las Geishas y las Maikos, no eran, ni son esclavas. Ellas tenían un compromiso moral con su Okiya; ya que habían pagado los gastos de su vida, pero, tenían alternativas para dejar de ser Geisha; si se casaban, si cubrían la deuda con su Okiya, o podían vivir independientes de su Okiya si su danna les pagaba los gastos de otro lugar (pero aún así pagaban tributo a su Okiya). Sólo que en ésta historia, la Abuela de las chicas y al ser su pariente directo; ejerce mucha más presión en ellas para que no abandonen la Okiya.
Otra cosa es la participación de Ranko en éste fic. Ella es una mujer que podría ser muuuy adelantada a su tiempo, y Ranma, al quererla tanto, afecta el punto de vista que normalmente tendría un hombre Japonés, en 1930, sobre las mujeres.
Como adelanto, les digo que… Sucederá algo que será el activador para la relación Ranma-Akane… ¡Je, je! No sé si me doy a entender pero, nuestros queridos protagonistas van a estar en una situación que los comience a acercar, mucho más ;-)
NDA: La verdadera autora de esta historia, me hizo saber lo que pensaba agregarle a la historia, y siendo sincera, ME FASINO! Pero me dijo que le pusiera a la historia lo que más me agradara, tomaré en cuenta todo lo que me diga, me voy a preparar mentalmente, estoy muy nerviosa, el siguiente capítulo será hecho por mí, si cometo un error no duden en decirme, de los errores se aprende, y soy principiante en este tipo de cosas, espero entiendan.
:C
Esperen solo un poco más, quiero actualizar antes de este domingo
Bae Bae!
19-Jun-2015
