Hola!

Les traigo una nueva entrega, espero sea de su agrado.

Nuevamente muchas gracias por todos los reviews, alertas y favoritos, son lo mejor!


Capítulo 7: Arrepentimiento y oportunidades

Takano deposita suavemente en su cama el cuerpo maltratado del joven Ritsu, cada vez que lo ve se le oprime el pecho, él era una bestia para haberlo dejado de esa forma, no pudo evitar apretar los puños de rabia hasta hacerse sangrar.

Nowaki y Hiroki, lo seguían en silencio por atrás, sentían el dolor en la atmosfera y si bien no querían incomodar, tampoco los dejarían solos en una situación tan complicada, Takano les pidió ir por un médico, lo primero sería saber la gravedad del asunto, mientras los hombres iban por un médico de la ciudad, el decidió arropar bien al castaño, se detuvo un instante a acariciar su suave pelo y a continuación sus pómulos marcados, el respiraba agitado y de vez en cuando se quejaba, algo dolía y a Takano se le partía el alma, su difunta esposa nunca hubiera avalado un comportamiento tan aberrante, y más si era verdad lo que el joven Onodera había dicho en último momento.

Al cabo de una hora, llegaron junto al nuevo médico en la ciudad Yoshinyuki Hatori, quien amablemente entendió la situación, es más, ni sabía que existían ese tipo de burdeles, que aunque sin decirle a los hombres en la habitación le pareció una idea más que interesante, un lugar que muy pronto le apetecía visitar dada la necesidad innata del muchacho.

Les comentó que Onodera estaba malnutrido, y con una leve infección en las heridas las cuales le provocaban fiebre y dolor, Takano ahogo un chillido, cuando el médico dejo al descubierto las mordidas y moretones en el torso del joven. Dejó un par de hierbas, e indicaciones estrictas como paños húmedos para bajar la fiebre y la inflamación, junto a que bebiera liquido abundante, y al ya está consiente una dieta blanda y nutritiva, junto a una nueva revisión para asegurarse que no hubiera nada más, dado que sólo podía hacer inspección visual de Ritsu se hacía un poco más difícil el diagnostico.

Aceptó tomar un té junto a Nowaki y Hiroki, pues Takano se quedó en la habitación del menor, no se quería despegar por ningún segundo y ante cualquier quejido acudía rápidamente a ver cual podría ser el origen de la dolencia. Estaban animadamente conversando del funcionamiento de la ciudad, cuando llegó Chiaki, quien quedó perplejo, no podría creer que estuviera frente a un viejo amigo de infancia, quien sin importar nada se lanzó a abrazarlo de una forma más que cariñosa, los hombres presentes no entendían nada.

-Chiaki al fin te encuentro - dijo el castaño realmente emocionado y sin que nadie lo imaginara, este se agacho hasta depositar un casto beso en los labios del más bajito, quien se sonrojo al acto.

-Ha..Tori, que diablos haces? - Se apenó en el acto y luego se dedicó a preguntar por el menor, rápidamente tomo sus cosas y decidió dejar la habitación, Nowaki se despidió amablemente y se fue tras el otro, después de todo ya era hora, pues muy pronto la casa Marukawa abría con todo su esplendor.

Hatori se quedó preguntando donde vivía Chiaki, ya que esta vez no se le escaparía, necesitaba saber que había pensado años atrás, y porqué había huido para nunca volver a verlo hasta ahora, así que por esa noche ya tenía planes, iría a la casa Marukawa y averiguaría que había pasado y por sobre todo quería saber como su tierno Chiaki había terminado como un codiciado hombre de placer y artista.

Cuando Hiroki se fue Takano se quedó sólo, atormentado por todo lo que había hecho y por el estado de Onodera, nunca pensó lo que realmente estaba haciendo y claramente había tomado las peores decisiones de su vida, se dejó llorar un par de veces, pero sin dejar de descuidar al pequeño, cambiaba sus paños húmedos, le frotaba medicina y en las heridas, y por sobre todo mantenía el calor del joven. Esa noche poco durmió, ante el mínimo quejido se ponía en alerta y aplicaba los cuidados necesarios.

Mientras en la casa Marukawam Hatori mirada deseoso la tarima de las subastas y apenas comenzó la Chiaki, se puso en alerta, esperó a las apuestas, hasta cuando ya estaba asegurado que se fuera con un hombre mayor y de aspecto desagradable, el hizo su oferta y ganó, siendo felicitado por Isaka y regalándose un alcohol de cortesía por ser nuevo en sus servicios y recibiendo la mirada nerviosa de Chiaki, quien sabía lo que se venía.

Cuando fueron a la habitación, Chiaki lo hizo entrar apurado y luego sin mirarlo decidió hablarle de una vez por todo, para terminar con su tortura, con una situación que nunca pensó en vivir, pues por algo había huido unos años atrás.

-Hatori, que quieres? – Dijo rápido y pensando en terminar con el asunto.

-Quiero saber porque hace un par de años, cuando vivimos nuestra primera vez, nunca te volví a ver? ¿Y huiste como un ladrón para terminar vendiendo tu cuerpo al mejor postor? – Hatori ya no mantuvo la compustura y mientras decía esas palabras llenas de veneno, lo tomo furioso por los hombros y le dedico una mirada tan furiosa que congelaría a cualquiera.

-Porque tú fuiste un imbécil! – Y así fue como Chiaki se puso a llorar, í fue como Chiaki se puso a llorar, técnicamente lo que había pasado es que al día siguiente vio a Hatori con su nueva prometida, se le rompió el corazón y dado que no tenía que lo atara en su antigua ciudad, huyo para rehacer su vida y comenzar desde cero, aunque no estaba en sus planes la prostitución, pero se dio cuenta que el arte no le daba ni para comer. Haroti sin entender anda, se derrumbó, abrazando las piernas del otro, luego comenzó a preguntar de forma alterada:

-Por favor, explícame que diablos sucedió, para mí fue una de las mejores noches de mi vida, y al otro día te encuentro con que ya no estabas, no sabes lo que he pasado estos años, pero nunca me vi por vencido, sabía que te encontraría mi amor – dijo siendo sincero y dedicándole una mirada con los ojos vidriosos.

-Ahora no sabes? Dime como está Misa-Sama – Yoshiyuki lo miró aterrado, al fin algo encajaba en su mente – al otro día iba a verte cuando me encontré con la noticia, que te ibas a casar, que yo sólo había sido un juguete para despedir tu soltería – y Chiaki rompió a llorar, era una herida que aún estaba abierta y cada vez que lo recordaba se ponía a llorar.

-Amor, yo rechacé esa propuesta y me fui de mi casa, fui a buscarte para que juntos buscáramos una nueva vida pero tu ya no estabas, pero no me rendí, te he buscado por estos tres años, en cada pueblo y ciudad, nunca pensé que te volvería a ver – Y así fue como Hatori le dedico una sonrisa aún con los ojos húmedos y Chiaki se lanzó a sus brazos, no podía creer lo que estaba pasando, realmente Dios no era tan cruel como lo había pensado en todos estos años, como intento llenar el vacío de su corazón con distintos hombres, como vendió su cuerpo por necesidad, pero que terminó siendo una actividad que lo alejó de aquellos oscuros pensamientos en los cuales solo había sido un estúpido juguete para el amor de toda su vida.

Luego de una confesión llena de dolor, donde al fin habían aclarado un mal entendido que realmente los había hecho sufrir a ambos, sus cuerpos se necesitan y al estar juntos por una segunda vez, se dieron cuenta que sus cuerpos tenían mejor memoria que sus mentes, se acariciaban de una forma que ya sabían, jugueteaban y se entregaban, Hatori nuevamente estaba con alguien y aunque le apenaba pensarlo en nunca había sido infiel y sólo había estado con un hombre, mientras Chiaki se dio cuenta que todo lo que había sentido con los otros hombres eran una vulgar mentira, ninguno le producía ni un cuarto de sensaciones que su castaño si era capaz de provocar.

Pasaron de la lujuria y pasión desatada, a una acción llena de amor, donde se notaba que lo ellos sentían era de verdad, al parecer un hilo rojo los unía desde lo más profundo de su ser.

Esa noche Hatori no pregunto por el trabajo del más bajo y él tampoco quiso aclarar algunos puntos, estaban exhaustos y las palabras sólo sobrarían, así que se abrazaron y besaron como si el mundo se hubiera detenido y sólo ellos estaban disfrutando de todas las pasiones mundanas que se merecían.

Los días pasaron lento para Takano y más estando frente al castaño, quien no se dignaba a despertar, trató de mantenerlo hidratado y le dio todos los cuidados que pudo, necesitaba verlo bien otra vez, los muchachos del burdel iban todos los días a visitar y le llevaban algo de comida, pues por más que insistieran, el no se le quería despejar ni un segundo, quería ser el primero en verlo apenas despertara.

Estaba durmiendo incómodamente en la silla, cuando sintió un ruido y despertó abruptamente, el castaño estaba abriendo sus verdes ojos y al verlo frente a él, su expresión paso inmediatamente al miedo, abrazo su cuerpo y tembló, no entendía nada. Takano se le acerco sigiloso, intento acariciarlo, pero al ver la negativa del otro, desistió, y desde lejos de habló.

-Onodera perdón - dijo mientras se arrodillaba, ante los ojos atónitos del otro – por favor, sé que no meresco tu perdón, pero al menos déjame enmendar mi error de alguna forma, te prometo que nunca revelare su secreto a tú familia – Ritsu entendiendo un poco más la situación, suspiro aliviado – Ahora por favor descansa, iré por comida, necesitar alimentarte luego de tres días sin alimento alguno.

Cuando volvió Ritsu no menciono palabra alguna, lo miraba desconfiado y lleno de dolor, y pese a que al comienzo lo ignoro cuando el mayor intento darle alimento, este con paciencia lo intentó e intentó hasta que Onodera aceptara un par de cucharadas.

Así continuó la relación los siguientes días, donde Takano no hablaba, ni siquiera con los muchachos del burdel o con el médico, Takano lo intentaba alimentar todo el día hasta que este aceptara un par de bocados y luego solo se quedaba en su habitación sentado, mirando el suelo avergonzado, sin embargo Ritsu se dio cuenta que si él hacía el mínimo movimiento este lo miraba asustado para comprobar que todo estuviera bien, lo acompañaba al baño sin siquiera tocarlo y cada vez que lo intento Onodera lo miro con miedo lo que provocada aún más dolor en Takano.

Ritsu sólo quería llorar, volver a su antigua vida, ni siquiera eso, quería estar sólo, no quería pensar, pues por un lado odiaba a Takano ya que jamás olvidaría todo el infierno que le había hecho pasar y por otro, le enternecía la dedicación que este le daba, cuidaba cada uno de sus pasos, cada acción, veía el arrepentimiento en el mayor.

Una de las noches escucho cuando Hiroki, quien al parecer era un buen amigo de Takano, lo regañaba indignado

-Takano por el amor de Dios, deja de herirte y descansa un poco, estás agotado, tus ojeras te delatan, necesitas dormir bien y reponerte para seguir cuidando a Onodera, no ganas nada enfermándote de esta forma – al terminar la frase Hiroki se giró a tocar su cara, ya que al parecer el otro tenía fiebre.

-Hiroki, te agradezco todo, pero no te metas en mi vida, yo necesito devolverle el bienestar a Onodera y sólo yo debo pagar por mis pecados, ahora hazme el favor de irte, necesito ir a darle de comer a Ritsu, gracias por la comida - acto seguido dejo perplejo a su amigo y se fue a la habitación a paso lento, estaba al límite de su agotamiento físico, después de todo llevaba más de una semana durmiendo en una silla.

Cuando Ritsu lo vio entrar, por primera vez lo miro con atención y se dio cuenta de lo que Hiroki había dicho recién, Takano se veía demacrado, bajo sus ojos había una sombra negra y algo sonrosado como si tuviera fiebre, este al darse cuenta de estar siendo observado bajo la mirada y luego se le acerco sin palabra alguna a alimentarlo, Ritsu en un susurro le comentó que ya podía comer solo, ante lo cual Takano solo le paso la bandeja y se fue a sentar a su silla, en la posición habitual.

En medio de la noche Onodera despertó ante una tos que no cesaba, levanto la vista y no vio a nadie en la silla, pero la tos seguía en el lugar, bajo la mirada y se encontró con Takano tirado en el suello y tosiendo de forma estruendosa, se levantó, notando que sus heridas ya no dolían y al parecer varios moretones ya estaban de ese color café cuando están a punto de desaparecer.

Movió suavemente la cara de Takano, hasta que este despertó un poco asustando, al verlo frente a él se levantó de golpe, provocándose un mareo y luego se puso sus lentes para ver que estaba sucediendo realmente.

-Takano-San estás congelado y con fiebre, ve a dormir a cama – le dijo Ritsu apenado, no le gustaba ver la mayor tan débil, es más nunca pensó que eso sería posible.

-No tengo más camas en esta casa, no te preocupes ve a acostarte antes que te congeles, perdón por el susto - Dijo Takano, acomodándose nuevamente en su ya habitual silla, mostrando una mueca de dolor, al parecer su cuerpo estaba adolorido.

Ritsu no sabe que paso por su cabeza, pero tomo la manga del menor y la tiro, para luego indicarle con la cabeza la cama al centro de la habitación y susurró un - "la compartimos" – luego fe eso Takano fue sigiloso al lugar indicado, cada uno se acostó con cuidado de no tocarse ni por casualidad y lentamente se fueron relajando hasta caer profundamente dormidos, al parecer ambos necesitaban un buen descanso.

Takano despertó cuando sintió un leve movimiento a su lado, y fue testigo de como Onodera buscaba calor en su pecho, en una helada madrugada, el sólo lo recibió y aunque no quería tocarlo, su mano por inercia se fue a acariciar su cabello, y en este acto volvió a caer rendido en un sueño reparador.


Muchisimas gracias, espero este capítulo haya sido de su agrado, aunque yo lo encontré un poco triste y sin acción, pero era necesario para la historia, espero haber podido reflejar bien los sentimientos de los personajes.

Como siempre, estaría enormemente agradecida si me dejaran un review, ya que estoy muy interesada en saber que piensan de mi forma de escribir y de este fanfiction en particular.

Que tengan días maravillosos y que todo este de maravillas en sus vidas.

Un abrazo!