- - Dialogos.
( ) Pensamientos.

Era la tarde siguiente al recorrido que realizamos a través del monte Ebott, yo me encontraba en el patio delantero de mi casa, bebiendo té helado junto a Irina. A lo lejos vi al pequeño Alex corriendo hacia nosotras.
-¡Prima! ¡Prima! ¡Sans está, Sans est...!
El niño empezó a sollozar descontroladamente mientras intentaba explicarnos lo ocurrido.
-¡¿Que paso Alex?! ¿Alguien se lastimo?-dijo Irina con tono preocupado.
-Sans... Los niños... Lanzaron... Rompieron...
El llanto de Alex no nos dejaba entender cual era la situación. Tenia hipó, y las lagrimas caían a chorros de sus ojos.
Acune al pequeñuelo entre mis brazos y empecé a mecerlo suavemente para calmarlo un poco. Él cerro fuertemente sus ojos y respiro hondo un par de veces intentando controlarse, una vez que noté que estaba mas estable le susurre:
-Habla tranquilo Alex, verte así nos preocupa mucho. Dime que ocurrió, asi tu prima y yo sabremos como actuar.
-Unos chicos lastimaron a Sans-dijo mientras aun gruesas lagrimas caían por sus mejillas.
-¿Y quien es Sans?-
No conozco a ningún niño de por aquí con ese nombre. Pensé.
-El esqueleto... Sniff.
Irina y yo dimos un suspiro de alivió.
(Sólo es ese juguete.)
-¿El de ayer?
-Si, se llama Sans...
-Oh ya veo. ¿Qué le pasó?
-Julia, Erik y Tomy le lanzaron, sniff, una... Ughhh sniff piedra
-¿Y qué mas?
-¡No lo puedo levantar!
-Ya entiendo, es bastante pesado... No te preocupes ¡Tu super prima ira a rescatarlo!
Dije inflando el pecho con orgullo, señalándome a mi misma con el pulgar.
-¿Osea que vendrá Irina?
-¡Oye mocoso! ¡¿Antes llorabas como un bebe y ahora te burlas de mi?!
Le hice algunas cosquillas al niño logrando sacarle algunas risitas.
-Iri, ya volvemos. ¡Nos vemos!
Dije tomando a Alex de la mano empezando a caminar.
-¡No lleguen tarde para la cena!

-Oh santo cielos...
-¡Sans! ¡Aquí estoy! Traje a mi prima para que te ayude. ¡Todo va a estar bien!
(Vaya que se encariño... Dijo que le lanzaron una piedra pero, ¡Esta tirado junto a una enorme roca!)
-¿Cómo exactamente tus amiguitos lograron tirarle esa gigantesca cosa encima?
-¡Ellos lo encontraron en casa y se lo llevaron! Cuando los encontré aquí, estaban fabricado una especie de catapulta casera y usaban a Sans como blanco...
-Si que tienen energía... Que pereza hacer una catapulta a mano.
-¡Son unos inmaduros! ¡Les dije que no se acercaran más a él! Incluso... Ughh sniff-empezó a llorar de nuevo- ¡Lo rompieron!
Caminé al lugar donde se encontraba tirado el esqueleto y noté que en su cráneo había una pequeña grieta.
(Si le dieron en ese lugar, con el peso de esta roca deberían haber partido el cráneo en dos. Vaya que es resistente...)
-Ven mi niño- dije arrodillándome y tomando al joven entre mis brazos- Yo curare a Sans ¿Si? Deja de llorar, ¡Él va a estar como nuevo luego de que lo repare! Incluso querrá romperse la cabeza otra vez.
Alex empezó a reír suavemente, acaricie su cabeza con delicadeza y me dispuse a llevar al esqueleto a casa.
-Prima, por favor deja que el se quede en tu casa...
-¿Por?
Pregunte con cara sorprendida. No creia que aquel niño quisiera estar separado de su juguete mas de dos horas.
-Porque a pesar de haberle dicho a los demás que no volvieran a acercarse a el, seguro vendrán a casa para llevárselo.
(Irina deja que todos los niños del lugar se reúnan en su casa, y los amigos de Lean también van. ¡Vaya que es paciencia! Con tanta gente en una casa tan pequeña, es fácil llevarse algo sin que nadie lo note...)
-De acuerdo. Ven a casa a jugar con Sans cada vez que tu quieras, sabes que no me molesta.
-¡Muchas gracias Aldis! ¡Te quiero!

Una vez en mi casa luego de la cena con los chicos, me dispuse a reparar el juguete de mi primo.
Utilice magia para esto, sin embargo me sorprendí al notar que el hechizo para reparación de objetos no funcionaba. Luego de probar con un par de conjuros diferentes, exhausta, me tire al sofá ubicado en mi sala de estar.
Mi casa era algo pequeña, a mi no me gustaba vivir en lugares espaciosos, demasiado lugar para mi sola me hacia sentir insegura. La sala de estar constaba de dos sillones enfrentados para tres personas cada uno, y una pequeña mesa ratona ubicada entre los dos. Yo senté al esqueleto en uno de ellos y me acosté a su lado con mis piernas encima de este.
Tal vez crean que soy algo gótica por decir esto pero, ¡Siempre me gustaron los esqueletos! Incluso la casa estaba decorada por pinturas de mujeres con mascaras de calavera. Como las flores, o el rocío de la mañana, me atraían de una manera que no podía describir con palabras.
-Bueno amigo. ¡Tu definitivamente no me vas a ganar!
Me levante bruscamente y me posicione de rodillas, entre las piernas del esqueleto.
Está es mi última opción. Si no funciona le pondré cinta adhesiva como a la radio.
Inicié el canto de un hechizó de sanación, éste a diferencia de los utilizados anteriormente, se usaba para curar seres con vida, no objetos inanimados. Me sorprendí mucho al ver como la grieta en la cabeza del muñeco se cerraba lentamente.
(Siempre hay casos diferentes. Con la magia es normal que cosas sin explicación ocurran.)
-Vaya, vaya. Que extraño... Bueh, que importa. ¡Lo realmente importante aquí es que nadie puede con la gran Aldis!
Llena de orgullo por mi gran proeza, me dispuse a guardar en la biblioteca los diferentes libros de conjuros que utilicé como guía para la actividad de reparación. Cuando termine de ordenar todo, me senté junto al muñeco y encendí la tv. Luego un rato con mi cabeza apoyada en su hombro sentí como mis parpados se volvían cada vez mas pesados.
Antes de quedarme dormida en esa extraña posición con un esqueleto, decidí levantarme y emprender camino hacia mi cama. Antes de seguir, me detuve un instante girándome hacia "Sans", lo mire nuevamente para corroborar que no quedara ni un solo rayón en su cabeza, y como si pudiera verme u oírme le dije:
-Luego me lo pagas Sans. ¡Espero que disfrutes de tu nueva compañera de cuarto! Buenas noches.
(Le acabo de guiñar el ojo a un esqueleto. Definitivamente tengo que dejar de juntarme tanto con Alex ja ja.) Dije para mi misma cerrando lentamente la puerta del cuarto.