"¿Quería verme doctora Keller?"

"Gracias por venir tan rápido coronel Carter." La doctora se levantó, notando todos sus músculos entumecidos después de haber pasado tantas horas delante del ordenador. "Creo que he descubierto algo relacionado con las encimas que infectaron al coronel Sheppard."

"Eso es genial, dígame." Los dos mujeres comenzaron a caminar, Jennifer con su pequeño ordenador en la mano y salieron de la enfermería.

"Según las traducciones que hemos podido hacer gracias al nuevo traductor de Rodney, observando las fotografías que hizo la UAV de la zona del bosque, creo que hubo una civilización en ese planeta que usaba las encimas." Caminaron por el pasillo, hasta llegar a otro despacho, en el que Radek estaba trabajando. "Doctor Zelenka, ¿podría enseñarle a la coronel Carter las traducciones?"

"Claro." El doctor Zelenka tecleó con rapidez en el ordenador y en la pantalla comenzó a aparecer un texto. "Puede que no sea una traducción exacta al cien por cien, pero creemos que sabemos lo más importante."

"Esta civilización de la que le hablaba, conseguía extraer las encimas que cayeron sobre el coronel, de alguna forma que todavía desconocemos y las usaba en rituales de casamiento." Sam se volvió hacia la doctora como si un hubiera comprendido las palabras de la joven mujer.

"¿Casamiento has dicho, matrimonio? ¿Cómo pueden servir esas encimas tan peligrosas para algún tipo de ritual?"

"Las encimas son peligrosas si no se saben usar en su justa medida y en el momento apropiado." Todos habían visto los efectos que las encimas habían tenido sobre el coronel. Por lo que sabían, algo de las encimas había hecho que ahora no pudiera separarse de Ronon más de unos pocos minutos y por lo que habían visto en el planeta, tal vez le hubiera afectado de otra forma que todavía desconocían."

"¿Queréis decir que el beso que vimos fue causado por las encimas?" A Carter le costó decir aquello. Ella era de las que pensaba que el amor estaba fuera de cualquier tipo de droga, que se trataba de algo completamente natural y que si John y Ronon se habían besado era porque los dos querían hacerlo, no porque las encimas que expulsaban esos árboles les hubieran obligado a hacerlo.

"No lo sabemos todavía." Continuó diciendo Radek. "Lo que si sabemos por lo que nos dejaron los habitantes del planeta es que ellos usaban las encimas el día del enlace de las parejas, se las inoculaban a los dos y así…" Radek Zelenka no era un hombre que le gustara hablar de esas cosas, en realidad el único tema con el que se sentía a gusto hablando, era la ciencia y su trabajo. "Bueno, así la noche de bodas…"

"Querían que la mujer se quedara embarazada en la noche de bodas." Terminó diciendo Jennifer al ver lo mucho que le estaba costado a su amigo decirlo. "Según esto, podía estar toda esa noche teniendo relaciones sexuales y parece ser que en la mayoría de los casos la mujer se quedaba embarazada inmediatamente."

"Vaya." Dijo Sam mientras los otros dos asintieron al unísono. "Bueno, volviendo al tema del coronel, ¿Dónde nos deja eso? Puede que la nueva relación entre él y Ronon haya sido causada por las encimas, pero entonces no es preocupante ¿verdad? Quiero decir…"

"Eso es lo que no sabemos todavía. No tenemos todas las traducciones completas, por lo que no sabemos si el efecto de atracción de las dos personas es permanente o con el tiempo se pasa."

"Un momento." Carter se acababa de dar cuenta de un detalle. "Por lo que Ronon nos dijo, tan sólo el coronel Sheppard fue alcanzado por los árboles, sólo él está sufriendo el efecto "sexual" de las encimas."

Ninguno dijo nada al respecto, pues todos sabían lo que eso significaba por mucho que el guerrero tratara de negarlo o esconderlo continuamente, lo más seguro era que John estuviera actuando sin ser él mismo, pero Ronon, si. Realmente estaba siendo una sorpresa ese descubriendo, pero nadie dijo nada al respecto.

"¿Algo más que deba saber por el momento?"

"Si, coronel, hay algo más y eso es lo realmente preocupante." Radek le mostró una nueva página en el ordenador. Al verla Sam se quedó petrificada por la información que acababa de leer y que le parecía completamente imposible, no según la ciencia que ella conocía.

"Pero eso es completamente imposible."

"Lo sabemos, pero si es cierto que esas encimas pueden hacer algo semejante, el coronel Sheppard está en serios problemas. Por eso quiero que me ayude a convencerle de que se haga la prueba. Aunque para no asustarle o que piense que esté loca, preferiría no decirle lo que vamos a hacer, si usted me lo permite coronel."

"Claro, no sería prudente alarmarle tan pronto, por si luego es una falsa alarma." Por mucho que lo leía Sam no podía creer que estuviera leyendo bien, era completamente irracional, aunque después de todo lo que había visto a lo largo de tantos años en el SGC, se dio cuenta que todo era posible, incluido eso. "Vaya a su habitación y dígale que necesita una prueba de su sangre, si la prueba es positiva hablaremos con él."

- o -

Rodney llevaba sentado junto a la cama desde hacía más de una hora. Se había levantado temprano, quería ponerse a trabajar antes de que Katie se despertara y así poder estar con ella más rato, pero en cuanto la miró dormir, se dio cuenta que lo que realmente deseaba esa mañana era eso, mirarla, contemplarla mientras dormía tranquilamente.

Fue hasta la cocina y pidió que le prepararan un desayuno para dos, "el más especial que tengas," dijo. Pero teniendo cuenta que donde estaban, tuvo que conformarse con dos cafés, un par de tostadas, mantequilla y mermelada, de tres sabores a elegir, eso si.

Por primera vez en varias noches, Katie había conseguido dormir bien y se sentía tranquila, sabiendo que el embarazo iba bien y que tenía a alguien como Rodney a su lado para cuidarla, aunque a veces resultara algo excesivo.

"Buenos días." Canturreó él al ver que se movía. "¿Cómo están mis chicas favoritas?"

Katie sonrió al escuchar su voz y lentamente abrió los ojos mientras bostezaba y se desperezaba poco a poco. "¿Qué haces ya vestido y levantado?" Al mirar a su alrededor la doctora vio el desayuno que estaba sobre la mesilla y se incorporó, mientras él le entregaba una de las de las tostadas, ya untada con mantequilla y mermelada.

"Con naranja, tu preferida. ¿Y bien que tal estáis?"

"Rodney, creo que todavía no puedes hablar de él, como si fuera una persona, todavía es muy pequeño, apenas está formado."

Mckay puso su mano sobre le vientre de ella y sonrió. "Ya lo se, pero es mi niña, nuestra niña y quiero que se sienta querida desde el principio. Porque es un hecho, los bebes saben lo que ocurre a su alrededor, lo oyen todo y si había buenas vibraciones, conversaciones tranquilas y palabras amables, ellos crecen más felices en el interior de sus madres. Como nuestra hija."

"¿Todavía sigues con eso? No sabemos si va ser una niña." Dijo Katie medio riéndose. "Aún faltan algunos meses para que podamos saber el sexo del bebé." Tomo la mano de él. "No quiero que luego te lleves una decepción si resulta que no es una niña."

"No me importa si al final tenemos un niño, pero algo me dice que va a ser la niña más guapa y más lista, con perdón para la Sam, que haya pisado esta ciudad nunca. ¡Qué tiemblen los antiguos ante la nueva generación de humanos!" Katie rió felizmente ante las bromas de McKay. "Ahora hablando en serio, no me da igual que sea niño o niña, lo que quiero es que sea feliz y esté protegido de cualquier tipo de amenaza, lo demás no importa.

El resto del desayuno transcurrió tranquilamente, entre conversaciones sobre los nuevos descubrimientos de Rodney, de los que Katie apenas comprendía nada y de las nuevas plantas que llegaban al invernadero de la doctora, de las que apenas había oído hablar él.

Salieron del dormitorio y fueron hasta la sala de control en la que un equipo estaba preparado para salir en una misión. Allí estaba el mayor Lorne, dando las últimas instrucciones a sus hombres sobre lo que iban a hacer.

"Hablando de plantas. ¿Habeís averiguado algo sobre los árboles que infectaron a Sheppard?"

"la investigación la lleva ahora el doctor Zelenka junto a la doctora Keller, me dijeron algo sobre unas traducciones que habían conseguido. No se mucho, tengo demasiado retraso con otros trabajos que accedí agradecida a que se encargaran de este."

"¿Por qué no me lo dijeron a mi?"

"Rodney, eres muy amigo del coronel, este tema te toca de cerca, se que aunque no lo quieras reconocer, estás afectado por lo que le ha pasado. Creo que será mejor que lo lleve alguien más imparcial."

"Lo dices como si estuviera enamorado de Sheppard o algo parecido, ni que fuera Ronon." En ese momento, Rodney comprendió porque la gente no solía contarle demasiados secretos personales. Al volver del planeta, el grupo de rescate había decidido no hablar con nadie del beso que habían visto, era parte de la vida personal de sus dos amigos y no tenían porque meterse en medio.

"McKay." Al volverse, Lorne lo miraba enojado. El resto de miradas también estaban puestas en él, que lo miraban incrédulos sobre lo que acababan de escuchar. "Dijimos que no nos importaba lo que pasara entre ellos hasta que nos lo quisieran contar."

"Lo siento, supongo que ya es tarde para retirarlo."

- o -

Ronon había pasado toda la noche abrazado a John. Pocas veces, sus relaciones sexuales habían sido tan intensas. John parecía comprenderle mejor que ninguna de las personas con las que hubiera estado antes, sabía lo que quería y lo que iba a hacer a cada momento, por lo que cada gesto, cada caricia y cada movimiento les daban el placer que ambos deseaban.

Se había despertado pronto, pero no se había movido de la cama, por miedo a despertarle. John debía de estar agotado, el esfuerzo de toda la noche, con esa herida todavía sin curar tenían que haberlo dejado exhausto, por lo que el guerrero intentó que su amante durmiera todo el tiempo posible.

Finalmente, John hizo un ruidito casi inaudible al despertarse y se dio la vuelta, con una leve protesta de dolor que se pasó pronto. Simplemente se quedó mirando a Ronon, una hermosa sonrisa dibujada en sus labios y sus manos sobre el pecho del guerrero.

Igual que para Ronon, aquella había sido la mejor noche de su vida y estaba deseando poder volver a repetirla. Siempre había estado seguro que no le gustaban los hombres, desde la universidad había tenido muy claro que las mujeres le gustaban demasiado, pero después de las horas precedentes, no podía decir que Ronon no le gustara, porque en realidad, ahora estaba completamente seguro que lo adoraba con toda su alma.

"Creía que eras de los que se levantaban pronto para entrenar." Por primera vez en su vida, desde que su madre había dejado de hacerlo, alguien le besó en la frente, alguien que le quería lo suficiente como para haber pasado horas allí tumbado pegado a él, sin haber hecho nada más que contemplarle dormir.

"Hoy no me apetecía, ya estaba bastante cansado." John se echó a reír, pero se detuvo al notar el pequeño pinchazo en su vientre. Desprevenido por el dolor gimió por lo bajo, pero no lo suficiente para que Ronon no lo escuchara. "¿Estás bien?"

"No estoy seguro es como si algo estuviera cambiando dentro de mi, no sabría explicarlo con seguridad."

"Avisaré a Keller." Antes de que Ronon pudiera levantarse de la cama la doctora apareció en la puerta. Durante un segundo se quedó parada al pensar que estuviera interrumpiendo algo. "Estaba a punto de llamarte, creo que a Sheppard le ocurre algo."

"Sería un buen momento para que me llamaras John, ahora que…" Otro pinchazo más fuerte que el anterior, lo dejó sin respiración. "Doctora, creo que algo no va bien conmigo."

"Coronel Carter, algo le ocurre al coronel, creo que esas traducciones estaban en lo cierto, pero de todas formas vamos a llevar a cabo la prueba."

"¿Prueba, que prueba?" Dijeron los dos a la vez.

"Todavía no estoy segura, esperad a que tengamos los resultados y entonces os lo contaré todo."

"¿Qué le ocurre a She… a John?"

"En realidad es algo que os concierne a los dos, pero por favor, tened un poco de paciencia, no os alarméis todavía." Jennifer no dijo nada más.

Intentando que ninguno de los dos le hicieran más preguntas, comenzó a hacer llamadas, al equipo médico, a Sam, retrasando todo lo posible, tener que darles la repentina y sorprendente noticia a los más que posibles, futuros padres.