Disclaimer: Solo los personajes pertenecen a S. Meyer. Esta historia es totalmente mía. Dile NO al plagio.
La historia es Rated M, por lo que contiene Lemmon. Así que ya están advertidas. ¡Disfruten! ATT: angelesoscuros13.
Nota: Son varios personajes, en total cinco, así que será una serie llamada: "Serie Bestias Genéticas".
Capítulo beteado por Manue0120, Betas FFAD; www facebook com / groups / betasffaddiction.
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Fecha 23—Jun—2017 5:55 UTC
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El deseo de tu calor.
Capítulo 5.
La habitación se sentía cada vez más pequeña a medida que paseaba de un lado a otro, probablemente ya había un hueco en el suelo. Mi hermano se hallaba muy cabreado y con toda la razón, al igual que yo en estos momentos. Suspiro tratando de tranquilizarme; al otro lado de la línea se escucha cómo grita a sus empleados varias órdenes.
—¿Sigues ahí? —preguntó intranquilo.
—Sí. Ahora, ¿qué cabeza rodaré hoy por tu furia inminente? —Traté de bromear.
—Muy gracioso, escucha cómo me rio. —Su risa falsa me provocó una sonrisa—. Y, para tu información, la cabeza que rodará es la de mi investigador, que tenía todo en frente de sus ojos y no lo vio. Estoy deseando golpear a ese hombre, ¡por dios! No puedo creer que algunos humanos no sepan usar su capacidad cerebral. —Su voz se iba elevando cada vez más, comenzaba a perder el control y, si Rose entraba querría saber qué ocurre, lo que lleva a más complicaciones.
—Tranquilízate, Emm, ya sabes que si Rose sube a la oficina y te ve así no le hará bien para su salud, ella debe estar despreocupada y olvidarse de todo lo que vivió en ese tiempo. —Intenté calmarlo utilizando su único punto débil. Cuando lo escuché respirar profundamente sabía que había funcionado—. Lo más importante, ¿qué fue lo que encontraron?
—Tenías razón, Jas, esa zona más alejada y que nadie transita es debido a rumores de que ocurren cosas, ya sabes, como es un pueblo pequeño creen en leyendas urbanas, pero el idiota del informante vio una especie de almacén destruido por el fuego, el muy... —Suspiró cansado—. Hay rumores también de que gente con trajes entraba y salía de vez en cuando, se escuchaban gritos y en uno de los papeles quemados todos tenían el sello de "cómos", por lo que era otro puto laboratorio. Te enviaré algunas cosas para tu investigación y más dinero, cómprate una casa, necesito que pases desapercibido, Jas.
—No te preocupes, lo tengo todo controlado...
—¿Qué mierda está pasado, Emmett? —El grito de Rose era tan estridente que tuve que alejar el teléfono.
¡Oh, oh! Alguien está en problemas.
—Te hablo luego. —La voz nerviosa de mi hermano fue épico.
Me reí entre dientes después que colgara y luego se me pasó al recordar que yo también llevaría bronca.
¡Oh, doble mierda! Yo también estaba en problemas.
...
POV Bella.
Estaba en el mejor sueño erótico del mundo, casi podía sentir la lengua de Edward en mi coño de arriba abajo y luego centrándose en mi muy hinchado clítoris. Sus manos fuertes agarrándome de los muslos y su cara hundida entre ellas. Era excepcionalmente increíble. Mis gemidos estaban empezando a resonar en la habitación, los sorbidos que hacía al chupar con mas fuerza mi botón me estaba empezando a enloquecer, podía sentir su respiración en mi coño con cada lametón que me proporcionaba. Grité su nombre mientras agarraba su cabello en mi mano, podía sentir que estaba por caer, aunque fue una explosión; la habitación se llenó con mis gritos de placer.
Mi pecho subía y bajaba tratando de regular mi respiración, Edward subió por mi cuerpo hasta quedar frente a mí, luego sonrió y unió nuestros labios en un fogoso beso, mis jugos combinados con el dulce sabor de su boca volvieron a excitarme. Cuando nos separamos, él continuaba dándome una sonrisa lasciva.
—Oh, qué sueño tan excitante...
—¿A quién llamas sueño, dulzura? Esto es malditamente realista... —Su voz era como la misma miel, que te endulza por completo—. Te demostraré qué tan real soy, mi Bella.
¡Mierda! Esto era más que real, Edward en verdad estaba en la cama haciéndome el mejor oral que alguna vez he tenido. Mi cerebro empieza a procesar todo a súper velocidad dejándome en un estado de asombrosa excitación.
—¡Edward! ¿A qué hora llegaste?
¿En serio? ¿Eso fue lo mejor que pudiste decir, chica?
Me sonrojé, mi respiración todavía agitada por el intenso orgasmo de hace unos minutos, aun podía sentir mi clítoris hinchado y a la vez deseaba que me volviera a tomar. Su polla estaba más que lista, dura y erguida con orgullo.
¿Ya estaba desnudo? ¿En qué momento pasó?
—Mi querida muchacha, resulta que llegué cuando empecé a escucharte gemir en sueños. —Sonrió de lado, su mirada era pícara—. ¿Me podrías decir quién era el protagonista de ese sueño húmedo?
—Alguien extremadamente sexy y que me hace mojar con solo escuchar su voz —respondí descaradamente.
—¿Ah sí? Y ese que te hace mojar, ¿también te hace esto? —Me tomó rápidamente de las caderas hundiéndose en mi calor de una embestida, tan duro como me gusta—. ¿También te hace esto? —Me giró dejándome en cuatro, sacando su polla por completo para enterrarse de nuevo—. O quizás también te hace gritar como yo. Dime, Muchacha, ¿cómo se llama el que te hace gritar de placer?
¿Qué dijo?
—¡Respóndeme! ¿Quién te hace gritar de placer? —Dio una palmada fuerte en mi trasero, el picor hizo que solo me excitara más. Luego se detuvo abruptamente. Gemí audiblemente.
—Tú... —susurré inaudible.
—¿Quién? ¡No te escucho! —bramó nalgueándome nuevamente—. Ese trasero tuyo me vuelve loco, Bella.
—¡Maldita sea! ¡Eres tú, Edward! —grité a todo pulmón y estallando en mil pedazos.
Mis paredes vaginales se empezaron a contraer rápidamente, succionando su polla. Edward me sostuvo de las caderas, acelerando las penetraciones hasta que lo escuché gruñir salvajemente y derramar su semilla en mi interior. Ambos caímos en la cama, agotados y tratando de calmar nuestra respiración acompasada. Edward me acercó a él en un abrazo, hacía algo de frío así que nos cubrió con la manta.
—Te amo, mi dulce Isabella —susurró besando mi frente.
Él me hacía sentir querida y amada de una manera muy especial.
—Te amo mucho más, Edward. No sabes cuánto. —Me aferré a él, quedándome dormida dos segundos después.
...
En algún lugar…
—¡No más! —Los gritos desgarradores se escuchaban por todo el edificio—. ¡Duele, ayúdenme!
—Grita más, mucho más, querida. Solo tu angelical sonido me da placer. —El rostro de la chica era casi el mismo que el de mi conejita, pero sus facciones eran maduras—. Tan solo espera que usemos el electroshock.
—¡Ahhhh! Me duele, déjenme ir. —Sus lloriqueos y gritos me estaban excitando, le seguí cortando parte de su piel y aun así no daba resultados el nuevo virus que creé.
—Hagamos una apuesta, si logras sobrevivir al electroshock te dejaré ir. —Sonreí de oreja a oreja al ver su rostro de puro terror—. Si tienes suerte quizás mueras, pero yo no contaría con eso.
…
POV Bella.
Algunos sueños podrían hacerse realidad si se desean con fervor.
¿Se podría morir de placer? Podía sentir la lengua de Edward lamiéndome sin piedad, y en cada lengüetazo sentía que moría, me estaba torturando.
—Sabes tan bien como la miel. —Gemí mientras rogaba en un balbuceo que me hiciera llegar, a lo que él solo sonrió.
Estaba tan cerca. Apreté mis ojos con fuerza cuando sentí mi orgasmo acercarse sin previo aviso, provocando que mi cuerpo convulsionara y grité hasta que sentí mi garganta arder. Edward no paró de lamer y un segundo orgasmo me golpeó como una ola, no podría aguantar otro más o caería inconsciente nuevamente.
—Edward, amor, para… —Mi voz sonó débil.
—Oh no, esto solo acaba de empezar, mi Bella. —Sonrió travieso.
—Pero yo... ¡Ah!
Sin previo aviso me penetró, llenándome por completo. Se inclinó para entrelazar nuestras lenguas en un beso, permitiéndome saborearme a mí misma en sus labios. Su lengua bajó por mi cuello hasta morderlo levemente para seguir hasta que consiguió atrapar entre sus labios un pezón y con su otra mano pellizcar el otro. ¡Este hombre quería matarme! Tenía adormecidas cada extremidad, y aun así ellas se abrían solo para él olvidando todo dolor o molestias.
—N-No pares o t-te mato…ah...
—Nena, parar es lo último que haría… —dijo con coquetería.
Me sentí en el mismísimo cielo con cada embestida que me proporcionaba, todo en él era virilidad y poder. Grité de puro placer cuando retiró su polla para introducirla de una sola estacada. Edward me besó, introduciendo su lengua en mi cavidad bucal para empezar una danza, su cadera contra la mía empezó a golpear rápido y fuerte, tanto que unos minutos después colapsamos uno encima del otro. Edward salió de mi interior para acomodarse a mi lado y abrazarme.
—Bella, quiero que me prometas que no saldrás de la casa cuando yo no esté.
Me giré para ver su rostro.
—¿Por qué?
—Te seré sincero, últimamente hay mucha actividad con hombres armados…creo que te andan buscando. —Su voz sonaba molesta.
Me horroricé. Yo no podía volver a ese lugar, no quería que me llevaran nuevamente y dejar que me separaran de Edward, quiero estar a su lado por siempre.
Él me abrazó fuerte, consolándome en susurros que nada malo me pasaría y yo le creí. Unas pequeñas e indeseadas lágrimas cayeron de mis ojos y él las limpió con su lengua, haciéndome sonrojar.
—Me encanta cuando te ruborizas —expresó. Sentí que las orejas me ardían y me cubrí con la sábana por completo—. No tienes que preocuparte por nada, yo te protegeré, mi dulce Bella. —Me descubrí la cara para mirarlo a los ojos, él me compensó con un tierno beso en la frente—. No importa lo que pase, siempre estaré contigo.
…..
En las profundidades del bosque…
—Señor, nos estamos acercando al objetivo —habló directamente a la radio—. El hombre nunca la deja sola, esperamos su orden.
—Aguardar, tarde o temprano ella estará sola y será el momento de capturarla.
—Entendido.
La comunicación quedó abierta, así que el disturbio se escuchó claramente a través de la radio. El eco de los gritos de los hombres, el sonido de huesos siendo quebrados y los interminables disparos.
—¡Maldito monstro, muere! —vociferó uno de los hombres, seguido de varios disparos y luego el silencio. Cuando pensó que todo había acabado, escuchó:
—Díganle a ese hijo de puta que Isabella no irá a ningún lado, o tendrá que vérselas conmigo. Si no quieren morir, mejor que se desaparezcan y no vuelvan.
…..
POV Edward
No puedo creer que esos malnacidos todavía sigan merodeando mi territorio. Al menos tengo la satisfacción de haber enviando un mensaje al captor de mi Bella. Mi cuerpo continúa cubierto de sangre, no puedo llegar a mi casa y que Bella se pregunte qué ha ocurrido, tendré que ir a lavarme a un río después de sepultar los cuerpos de esos hombres.
¡Maldito hijo de puta! Quiere recuperar a Isabella a como dé lugar, no es la primera vez que veo a estos hombres a nuestro alrededor, asechándonos. Froto con furia el agua sobre mi pecho removiendo las salpicaduras de sangre, y me lavo la cara con tal de aclarar un poco mi cabeza.
El sonido de una rama quebrándose me hizo ponerme en alerta, los pasos no estaban muy lejos de donde me encontraba. Con sigilo caminé entre los árboles con el fin de encontrarme con quien sea que andaba por aquí.
—Edward, puedes salir. He traído algo de ropa para que te cambies, hijo. —La voz de la señora Polgerts hizo que me relajara un poco. Me paré en frente de ella, quien me sonreía con amabilidad—. Si no estuviera acostumbrada a esos extraordinarios dotes tuyos ya me habría muerto de un infarto, muchacho.
Su risa me hizo estar más tranquilo.
—Cuando escuché a unos hombres hablando en la tienda de armas de Jack supuse que andaban en busca de tu cabeza o de Isabella —contó mientras me entregaba ropa limpia y jabón—. Al parecer no estaba del todo equivocada, así me dirigí hasta aquí por si te encontraba, sabía que a tu casa con la jovencita no irías después de haber matado a esos bastardos.
—Están detrás de Isabella, tuve que matarlos, no había otra opción.
—No te sientas afligido, muchacho; el matar no está bien, pero creo es entendible si es para defender algo importante. Aunque ellos han hecho un pacto con el diablo al aceptar ese tipo de trabajo, incluso asesinando personas que se interpongan en su camino, ¿no es así?
—Sí. Ellos fueron los que iniciaron el ataque, al principio solo pensaba dejarlos inconsciente, pero cuando escuché que querían llevarse a Isabella…no sé qué me ocurrió. —Oculté mi rostro entre mis manos.
—Basta ya, báñate de una vez, no podemos dejar tanto tiempo a Isabella sola en la casa. —Sonrió empujándome al río—. Pasaremos antes por mi casa, he hecho algo de estofado para que cenen.
—Gracias…
—Eres como mi hijo, siempre estaré contigo apoyándote en todo.
Desde el fondo de mi corazón agradecí todos los días por haber encontrado a esta buena persona en mi camino.
Me metí en el agua, utilizando el jabón para limpiar los restos de sangre. La señora Polgerts permaneció sentada bajo un árbol, observando a su alrededor mientras comía una manzana. Concentré todos mis sentidos hasta lograr escuchar a mi amada, ella se encontraba en la ducha; sonreí con pesar, si me hubiese quedado yo estaría acompañándola. Quizás en otra ocasión, a menos que se ensucie de chocolate por extrañas circunstancias…
….
Cada día que pasaba era uno más sin mi conejita a mi lado. Solo de pensar que ese bastardo la haya poseído me hierve la sangre de pura cólera, yo debí haber tomado su virginidad y escuchar sus gritos de dolor, yo debí escuchar de esos bellos labios que me detuviera mientras la penetraba hasta el fondo. Tantas cosas que quería poner en práctica con ella y ocurre todo esto. No obstante, no debo preocuparme, pronto ella estará nuevamente en mis manos.
La cabeza de la chica engulló mi pene erecto después de pensar en mi conejita, necesitaba desahogarme de alguna manera, así que elegí una que se le parezca.
—Escucha, puta, la manera de hacer una buena mamada es engullir todo mi pene. —Agarré su cabeza y la hice tomar todo mi pene en su boca. Ella trató de respirar sin poner resistencia, sabía que si me desobedecía le seguiría un buen castigo, quizás con el látigo de punta de alambre—. Así está mejor. —Me reí al ver sus ojos llorosos—. Espera por mí, Isabella, pronto estarás conmigo.
….
El viento traía consigo el humo y las cenizas. Yo estaba en medio del fuego, más se sentía cálido y no me quemaba; a mí alrededor habían personas corriendo de un lado a otro, gritando de horror, el llanto de los niños y el ruido de las casas derrumbándose con el paso del fuego. Quería que todo se detuviera, despertar de este sueño tan espantoso.
—¡Auxilio, que alguien que me ayude! —Gritaba desesperada una mujer atrapada entre escombros de lo que parecía ser su propia casa.
Quería ayudarla, incluso extendí mi mano con tal de alcanzarla, pero las llamas fueron más rápidas y consumieron a la mujer dejando solo cenizas. Estaba aterrada, pero mi cuerpo no obedecía mi mente, sonreía con felicidad en ese entorno de miseria. Saltaba de alegría como si paseara por un parque. Mi alma lloraba ante la visión, no entendía por qué no podía controlar mi cuerpo.
¿Qué estaba pasándome?
—Señorita, ¿qué está haciendo? Venga conmigo, hay que evacuar lo antes posible —dijo un señor tomándome de la muñeca.
—Suélteme. —Mi voz era fría.
—¿Qué está diciendo? No la puedo dejar aquí.
El hombre empezó a forcejar conmigo, luego el fuego lo consumió delante de mis ojos, una sonrisa de satisfacción se posó en mi rostro.
—Tú lo hiciste. ¡Tú, monstro! —gritó un hombre mayor acercándose con un cuchillo—. Debes morir.
Esquivé sus ataques inútiles como si de una danza se tratara, no paré de reír, por alguna razón me encontraba todo esto divertido.
—¿Qué estás haciendo, querida? —Esa voz que reconocí a la perfección me heló. Sin embargo, mi otro yo se había alegrado de verlo—. No deberías jugar con esas personas, solo termina el trabajo de una buena vez.
—De acuerdo.
El fuego se esparció por todo el lugar eliminando a los pocos habitantes que quedaban, los gritos de desesperación y los lloriqueos me estaban volviendo loca. No quería creer que eso lo estaba haciendo yo.
El fuego consumió todo menos al hombre enfrente de mí. Él solo echó un vistazo a su alrededor antes de asentir hacia mí en señal de aprobación.
—Lo has hecho muy bien, solo espero ver el rostro de mi querida niña al ver este hermoso panorama. —Sonrió.
Mi otro yo se sintió triste y decepcionada. Cuando giré y pude ver el pueblo ardiendo en el fuego, una lágrima rodó por mi mejilla con dolor.
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Continuará…
N/a: disculpen la tardanza pero aquí esta el cap :D chicas comenten si les gusto por que a veces no se si a las lectoras le gusta lo que escribo :/ me deja como en el limbo jejeje, saludos y besos.
