KARA
"Te quiero invitar a mi casa a cenar, ¿que me dices?" No paraba de leer ese mensaje y no sabía que contestar. Conocía a esta persona desde hace unos meses, y después de la última foto pues...
-Oye, ¿sigues ahí?- Eso me sacó de mis pensamientos.
-Si, sigo aquí.
-Bueno, ¿que me dices? Suelo cocinar bastante bien.
-Lo veo algo precipitado. ¿Que tal un café y nos conocemos un poco mejor?- Además de que era un sitio neutro.
-Bueno, lo entiendo. Está bien. ¿Mañana por la tarde en el Starbucks?
-Me parece bien. Entonces mañana nos vemos.
Cuando dejé el móvil, me quedé mirando a un punto fijo de la televisión. Voy a conocer a esta persona, en persona. Estaba tan nerviosa que decidí ir a volar cómo supergirl, necesitaba calmarme. No sé el motivo, pero me acerqué a L-Corp y me encontré a Lena en el balcón.
-¿No deberías descansar?- Dije aterrizando suavemente a su lado, pero dejando cierta distancia
-Oh, Supergirl. Sí, debería, pero tengo que arreglar algunas cosas antes de irme de viaje.
-¿A donde vas? No es que vaya a seguirte, pero por si ocurre algo...- Vi una sonrisa en la cara de Lena. Normalmente Supergril no suele ser así, pero necesitaba saberlo para poder protegerla.
-Voy a un congreso en Berlín. Es un poco rollo porque las charlas y los temas tampoco es que sean muy entretenidos, además de que veré a gente que me menosprecia.- dijo con total naturalidad. -Y encima doy una de las charlas y puff, odio hablar en público, aunque no lo parezca.
-Si quieres te puedo ayudar. Si quieres me lo puedes contar a mi y lo ensayas.- Los ojos de Lena se hicieron más grandes e intensos. Yo le sonreía para afirmar que no me importaba.
-¿De verdad lo dices?- Asentí con la cabeza y un suspiro de alivio salió de sus labios. Entró corriendo al despacho y volvió a salir al balcón con los papeles. Yo me senté en una de las sillas que había fuera y ella se sentó en una que había en frente. Esto no era normal, pero era una amiga y necesitaba ayuda.
Lena empezó a decir su discurso y, conforme me lo iba diciendo, iba cambiando algunas cosas. Yo la escuchaba atentamente, realmente me sentía muy orgullosa de tener una amiga tan inteligente y valiente. Cuando lo iba contando, iba enfatizando en conceptos y explicándolos un poco para que se pudieran entender. Al terminar, dejó los papeles en la mesa y me miró algo nerviosa.
-Está muy bien Lena. Además, se ve que disfrutas con el tema, se te da de muerte- Dije sonriendo. Realmente me había hipnotizado un poco con el tema y como lo explicaba con tanta naturalidad era muy ameno y entretenido.
-¿De verdad lo crees? Me pongo algo nerviosa, una no se acostumbra a estas cosas- Me miró algo más calmada -Creo que me salió bien porque estabas aquí, me das suerte.
-¿Yo te doy suerte?- Sorprendida, vi como Lena asentía lentamente- ¿Cómo es eso?
-Pues, hace unos años, cuando me mudé aquí, tuve un contratiempo. Un hombre me apuntó con un arma y me tapó la boca para no poder gritar. -Cuando Lena dijo eso, me llegaron los recuerdos de esa noche. -Y en un abrir y cerrar de ojos, viniste tú. Llegaste justo a tiempo. Y creo que nunca llegué a agradecértelo. Desde entonces cambié la política de L-Corp. Puse más seguridad y servicio médico de cualquier tipo a coste de la empresa, pues nadie debe sufrir eso. Lo más importante para mi es que mis empleados estén bien y sepan que están a salvo.
-Lena, eres una mujer muy fuerte. Y no tienes que agradecerme nada, para eso estoy- Dije con una amplia sonrisa. -La charla te saldrá súper bien, además creo que debería irme, tu te tienes que preparar para el viaje y, aunque no lo parezca, yo tengo que dormir.- Dije guiñándole el ojo y levantándome.
-Muchas gracias Supergirl, ahora estoy más tranquila. Espero que no me eches mucho de menos mientras estoy de viaje- Dijo con una sonrisa algo nerviosa. Como respuesta, le saqué la lengua y empecé a volar hasta mi casa y en nada me fui ala cama a dormir. Esa noche no pude dormir mucho, me era imposible con los nervios.
Me levanté y miré el móvil, mi hermana me había dicho de ir a su casa a desayunar y yo no me pude negar a eso. Le contesté que llegaría en pocos minutos y que compraría pasteles o algo así. Me encantaba pasar por las panaderías, con ese olor tan delicioso a pan recién hecho, el chocolate... Me decidí por unos croissanes pequeños de chocolate y no tardé mucho en ir a la casa de mi hermana. Cuando subí y me paré en la puerta, empecé a escuchar unos ruidos extraños.
-Alex, ¿y si continuamos en la cama?- Claro está esa era la voz de Maggie, y podía escuchar que ambos corazones iban muy rápido, lo que me hizo sonrojarme al intuir lo que estaba o iba a pasar.
-No creo que llegue, te necesito ya- Al escuchar eso maldije mi curiosidad por usar la visión de rayos-x. Lo siguiente que vi fue a las dos, con una camiseta a modo de pijama y la ropa interior, besando por donde podían cada centímetro de la piel. Era una sensación extraña pues quería apartar la vista pero a la vez no. De pronto escuché un grito ahogado que provenía de Alex.
-Por favor, Maggie...- Decía casi sin aliento cuando pude mirar algo mejor. La mano de Maggie estaba rozando la entrepierna de mi hermana. En un segundo la tiró a la cama y, lentamente, Maggie le quitó la ropa interior y, estando de rodillas, se fue acercando a la entrepierna dejando un reguero de besos en las piernas. Lo único que podía escuchar fueron los suspiros de Alex, y su corazón que se iba acelerando.
Ya no podía ver más, era algo íntimo de las dos, así que dejé los croissanes en la puerta y me marché a una cafetería a desayunar pues me estaba muriendo de hambre (y más tras ver esa escena). Al rato suena mi teléfono y para mi sorpresa era Alex
-Buenos días, ¿que tal la mañana?- Dije intentando disimular la risa.
-Kara, dime que no has estado esta mañana en la puerta, por favor- No pude aguantarme y empecé a reírme a carcajadas. -Te voy a matar Kara.
-Tranquilas, que sólo me he quedado unos segundos.- Podía escuchar la voz de Maggie, riéndose también.
-Dios Kara, de verdad, que vergüenza... Venga, te invitamos a cenar, pero esta vez sin sorpresas, te lo prometo.
-Está bien, sobre las 9 voy, así que intentad estar vestidas al menos para esa hora, ¿vale?- No pude parar de reirme.
Nos despedimos y, al colgar el teléfono, no pude para de pensar que en unas 3 horas vería a esa persona. Mi cabeza estaba llena de ideas. A lo mejor tenía el pelo marrón, aunque me gustaría que estuviera tintado. ¿Y sus ojos? A lo mejor claros. Odiaba aquella foto que me mandó donde solo se le veía el cuerpo. Ese cuerpo tan perfecto y bonito, o al menos lo era para mi. No era un cuerpo muy delgado, tenía algo de tripilla, pero eso no era ningún problema. Me quedaba embobada mirando esa foto e intentado ver la cara, cuando de pronto me manda un mensaje.
-Hoy es el día, ¿nerviosa?
-Si, hoy es el día, y si, estoy un poco nerviosa pues no sé si sabré reconocerte
-Cierto, ¿que tal si llevo algo identificativo? Por ejemplo, el primer número de Cat Co donde aparece Supergirl, ¿te parece?
-¿Y por qué ese número en concreto?
-Porque fue la primera noticia que leí de una mujer muy especial.- Claro está se refería a mi. Hacía tanto tiempo que ni me acordaba que yo me di nombre a mi alter ego.
-Está bien, yo llevaré el mismo ejemplar. Nos vemos en unas horas. -Y dejé el móvil en el bolso. Al mirar el reloj, vi que quedaban unas dos horas, así que decidí dar un paseo de camino a casa, para relajarme.
Me decidí por una camisa con estampados de gatitos, unos baqueros negros y las botas, y con el pelo me hice un semirecogido. Respiré profundamente varias veces y salí de casa. Al llegar a la cafetería, me senté cerca de la puerta, para poder ver mejor. Todavía quedaban 7 minutos, así que me pedí un café y me senté a esperar. Menos mal que a mi no me afecta ni la cafeína ni el alcohol, sino yo creo que explotaría entre los nervios y el café.
No recuerdo las veces que miré el reloj en el móvil ni del número de personas que entraron y salieron, pero cuando miré el reloj eran cerca de las ocho y media de la tarde, y llamé a mi hermana para decirle que me encontraba mal y que mejor cenaríamos otro día.
Me volví a casa, bastante mal. Sólo quería tumbarme en el sofá y ver una peli mala, no tenía ánimo de nada. Justo cuando cerré la puerta recibí un mensaje. Realmente dudé si leerlo o no, pero tenía que leerlo.
-Dios, no sabes cuanto lo siento Kara, y lo peor es que no te he podido avisar antes. He tenido un contratiempo y ha venido mi hermano de visita, sin avisar y le dije que había quedado pero no le ha importado. De verdad, déjame que te lo compense. Sé que me dijiste que no, pero te voy a mandar la dirección de mi casa y me encantaría que vinieras esta noche. O yo ir a tu casa. También entendería que no quisieras contestarme, me he portado mal contigo. Buenas noches Kara...
Nada más terminar el mensaje una fuerza me hizo correr a la ventana y volar a esa dirección, aunque no estaba lejos de mi casa. Entré en el bloque de pisos y, cuando llegué a la puerta, me sorprendí que esta se abriera. Delante mía había un chico de piel morena, ojos claros y bastante fuerte.
-¿Eres Kara?- Asentí lentamente -Está ahí dentro, esperándote, pasa.- Dijo con una sonrisa maravillosa.
Continuará
