VII

Alfred no sabe qué pensar ya. Se siente muy confundido y su hermano incluso trata de calmarlo, cree que se encuentra mal y dice que quiere ayudarle a aclarar su mente.

—Alfred, ya te dije que no soy Canadá, sino Matthew. Eh, ese es mi nombre y vivo en ese país.

—Can- está bien, Matthew, si eso es cierto, explica el hecho que seamos gemelos y que tengamos nacionalidades diferentes.

—Yo me fui por mucho tiempo y tomé la nacionalidad canadiense, además tú amas Estados Unidos, sólo que últimamente estabas haciendo un trabajo o algo así y por eso viniste al Reino Unido y pasó esto…

Sí, eso sí tenía sentido. Pero es que este mundo no lo tenía, ¿Cómo pasaron de ser naciones a humanos? Bueno, habría que averiguarlo.

— ¿Reino Unido? ¿En qué parte, Inglaterra, verdad? Dime que sí.

—Eh, sí, Londres.

— ¿Ves que sí calza? Es culpa de la magia de Inglaterra, por eso sigo en su territorio, ayer peleamos y de seguro él hizo algo y…y…

—Si esa persona es tu esposo, como dices, ¿Por qué habría de hacerte esto? Hacer que todos seamos…eh, de naciones a humanos, y que él sea un doctor que sólo te conoce por tu accidente…

—Eso es…

No hubo más respuesta, Matthew estaba en lo cierto. Incluso el mismo Inglaterra le había dicho que lo amaba ¿Por qué entonces le haría daño de esa forma? Eso no tiene sentido. Ahora. Alfred estaba seguro que era la magia de Inglaterra quien provocó eso; no obstante, también estaba seguro que si la teoría era real, entonces probablemente su esposo había querido darle una lección o algo así, o incluso…

—Un mundo donde no seamos nada, donde no existió un nosotros y donde posiblemente jamás lo seamos…

— ¿A qué te refieres con eso?

—Creo que ya sé qué es lo que sucede…Todo esto es culpa de la magia de Inglaterra.

Miró a Matthew de soslayo, ahora sus palabras se escuchaban seguras, pero con profunda tristeza. Prosiguió su explicación: —Ingl- Arthur, él… Hizo todo esto, no sé exactamente cómo pero fue él. Un mundo donde jamás seamos nada, donde jamás seremos algo; él ya no me ama, estoy seguro, cuando discutí con él por última vez dijo que me amaba pero… Tú mismo lo dijiste, si lo hiciera no me haría esto. Inglaterra ya no…

— ¿Qué fue lo que sucedió? —a decir verdad, Matthew comenzaba a sentir mucha congoja e impotencia al no poder hacer nada por su hermano.

—Discutíamos…como siempre, pero esta vez yo dije que pensaba que todo era un error, que ya no le amaba…él dijo que sí. Luego salí muy molesto conmigo mismo y cuando me di cuenta vi una luz brillante y un sonido y…

—Acabaste aquí.

—En realidad…—suspiró— Yo ya no sé qué pensar, pero sé que lo que digo es cierto.

—Eh, si tú lo dices.

En fin, esa conversación se alargó. Alfred se tranquilizó y desahogó con su hermano. Cuando el chico se fue dijo que volvería por la mañana, se hospedaría en un hotel cercano así que estaría muy atento. Por otro lado Alfred se sintió solo. Completamente solo ¡Pero se lo merecía! Era la justicia dándose a conocer. Y lo sabía, lo sabía a la perfección.

Ahora bien, Alfred entró en un estado de depresión, se dio por vencido…casi. El turno próximo para medicarlo resultaba ser de Arthur. Dicho esto podemos presenciar lo siguiente:

Cuando el doctor entró a la habitación se reconoció y dijo a qué venía. Alfred sólo asintió, cabizbajo y de nuevo con un hormigueo en su interior, es que el parecido era increíble. Incluso el modo de hablar y los gestos, todo era prácticamente igual a Inglaterra.

Pero entonces se abrió una conversación. Puesto que Alfred no dejaba de mirar a Arthur, con melancolía, una mirada que no busca nada malo. Sin embargo el mayor no notaba del todo eso, se sentía incómodo que le observaran por largo tiempo, por lo que decidió cuestionárselo al muchacho.

—Ah…Eh, lo siento, —mencionó Alfred, apenado, sonrió levemente— No quise hacer eso, hahaha es que en verdad te pareces a mi ex esposo.

Este arqueó una ceja, algo sonrojado. Respondió: — ¿De verdad? Espero sea un cumplido, que en todo caso ignoraré.

Por arte de magia, ambos se dejaron llevar. Alfred respondió: —No seas así hahaha. No te lo digo a mal, es que todo se ti se me hace parecido hahaha.

Arthur puso los ojos en blanco.

— ¡E-Eres un pervertido!

—Claro que no, I'm a hero!

—Entonces eres un héroe pervertido —se cruzó se brazos.

— ¡No es cierto!

—Entonces de los glotones, —sentenció— Tu ropa estaba llena de muchas envolturas de hamburguesas, ¿Acaso es un chiste?

— ¡Pero son deliciosas! Las hamburguesas son lo mejor que hay.

—No, no lo son y nunca lo serán, y menos en las cantidades industriales que supongo debes comer.

—Sí, sí lo son, ¡Apuesto a que te encantan! —lo señaló acusador.

— ¡N-No es verdad! —se cruzó de brazos y girando su rostro hacia otra dirección.

—Claro que sí. ¡Porque son lo máximo!

—He dicho que no, Nunca lo serán.

—Pues yo digo que sí ¡Y también digo que te encantan! ¡Hahaha!

Arthur abrió los ojos de par en par, lo miró y dijo seriamente: —No.

Alfred sonrió: —Sí.

—No.

—Sí.

—No.

—No.

— ¡Já! Ahí está, no lo son.

—No es justo —hizo un puchero y se cruzó de brazos.

Arthur, triunfante, dijo: —Yo no caigo es esos juegos, creo que has perdido, Alfred.

—Hiciste trampa.

— ¿Qué? Claro que no, un caballero jamás hace trampa.

—Apuesto a que sí.

—Pues pierdes, yo nunca hago trampa.

—De seguro que—

Fueron interrumpidos. El ambiente cambió drásticamente, una enfermera entró a la habitación, agitada. Cuando miró a Arthur suspiró aliviada y se dirigió a él: —Doctor Kirklant, dese prisa, lo necesitamos en emergencias.

—Entendido —respondió seriamente mientras caminada, ahora concentrado en otra cosa— Good night, my love.

Dijo, sin pensar, al salir del lugar siguiendo a su compañera, rápido. Alfred quedó consternado con la última frase. Duda, emoción, nervios…Todo eso invadía su cuerpo a una gran velocidad.

Miraba la puerta fijamente, sin creérselo en su totalidad. Habló para sí: — ¿Acaso dijo…? No, él jamás… Pero lo escuché bien—. Y repitió la misma frase; queriendo entender, queriendo que fuera real: —Good night…my love. Arthur lo dijo, fue muy claro lo que dijo, exactamente igual que me lo decía Inglaterra…


No desesperen por favor, que sé que todo es rarísimo pero les digo que todo tiene un motivo. Y debo agregar que me gustan muchos sus teorías, todas tienen cierta coherencia y probabilidad, ¡Pero no diré si son verdaderas o no! es un secreto ajaja

Muchas gracias por leer y por seguir esta historia ¿Reviews?