LE AMARE TODA LA VIDA

CAPÍTULO 7

DÍAS ANGUSTIOSOS

No había ningún tren con dirección a Chicago hasta primera hora del día siguiente. Albert optó por alojarse en uno de los más prestigiosos hoteles de New York para pasar la noche. Alquiló tres habitaciones, bajo ninguna circunstancia deseaba dormir en el mismo cuarto que ese ser vil, abyecto y dañino ser que una vez llegó a considerar como a uno de sus mejores amigos.

Candy no había dicho ni una palabra durante el trayecto desde el apartamento de Terry hasta el hotel; tampoco había parado de llorar, sus ojos estaba hinchados y enrojecidos, las palabras de consuelo de Albert consiguieron que el llanto cesara.

Brad tampoco decía nada, pero se sentía completamente satisfecho, nadie le arrebataba lo que era suyo, y menos ese tipejo por el cual su futura esposa derramaba tantas lágrimas. Pero ya arreglaría cuentas con él en un futuro, no olvidaba que lo había derribado de un solo golpe, y de no haber intervenido Albert....Maldición!! su ego estaba herido, no podía permitir que un muchacho hubiera estado a punto de liquidarlo, a él,!! que siempre salía victorioso de cualquier enfrentamiento.

Albert acompañó a Candy a su habitación, ella seguía sin pronunciar palabra. No era una buena opción dejarla sola en estos momentos, así que entró con ella a la suite, Candy ni siquiera se dio cuenta de que Albert había entrado con ella, bien podía haber sido cualquier otra persona y ni se habría percatado de su presencia. No encendió la luz, fue directamente a sentarse a un diván justo enfrente de una amplia ventana,quizás viera por esa ventana a Terry que venía a buscarla..., pensaba mientras a la vez negaba con la cabeza y sus ojos volvían a inundarse de lágrimas. Albert se sentó a su lado rodeando sus hombros con el brazo, no sabía que decirla, ni por donde empezar la conversación, pero no hizo falta.

-Albert...-Candy se abrazó a él, su llanto se volvió más angustioso, sus manos se aferraban con fuerza a la chaqueta de su padre- Por qué tanto dolor? Por qué por qué? Mi corazón no será capaz de soportar... ya no tengo corazón.... no, ya no tengo vida..

-No hables así pequeña, llora, llora todo lo que quieras hasta desahogarte, verás como este dolor que sientes poco a poco irá a menos, y estoy seguro que cuando el tiempo haga su efecto volverás a ser la misma muchacha alegre que todos conocemos- Albert sabía que eso no era cierto,a Candy la esperaban unos días, meses o años muy duros, tremendamente duros. Él daría lo que fuera por evitarla este sufrimiento, pero estaba metido en una encruzijada, en un camino sin retorno. Hasta que extremo sería capaz de llegar Brad si Albert se negaba a que Candy fuera su esposa ? No dudó ni por un momento de que llegaría hasta el final y cumpliría su amenaza. Pero, qué podía decirle? Quizás diera con una solución antes de la boda, tal vez podría llegar a un acuerdo económico con Brad para que éste olvidara el asunto.

-No!! Estoy vacía, no sólo tuve que separarme del hombre a quien amó por segunda vez, si no que se me condena a atarme de por vida a otro que lo único que me inspira es terror y odio. Noo!!- Volvió a repetir- La Candy que todos conocían murió hace unas horas, cuando la arrancaron de los brazos de la persona amada...

-Candy, Candy, no quiero escucharte hablar así..me partes el corazón..-Albert volvió a abrazarla y acariciaba su cabello para intentar calmarla-Vamos, cálmate, cierra los ojos y trata de descansar. Pero ella no cesaba en su llanto,por fin tras un par de horas sus ojos se cerraron, agotada cayó en un profundo sueño.

Albert la tomó en brazos, y con mucho cuidado para que no despertar la llevó hasta la cama.

Le quitó los zapatitos de raso negros que calzaba,la despojó del abrigo y la cubrió con las mantas, si se enfriaba ahora, pensaría que la historia volvía a repetirse: una separación dolorosa y un severo resfriado.

Albert se acostó en el diván que antes habían ocupado, no quería dejarla sola por si despertaba en medio de la noche y se sentía abandonada. Por suerte había mantas de sobra en el armario de la suite, si no el que hubiera pescado un buen resfriado habría sido él.

Poco pudo descansar, pues al menos seis veces tuvo que levantarse del diván para ir a ver a Candy, que en sueños llamaba a Terry y se despertaba sobresaltada.

A la mañana siguiente, cunado Candy despertó, se llevo una gran sorpresa al ver a Albert dormido sobre el diván y tapado casi hasta la cabeza con una manta- Ha debido de pasar aquí la noche cuidando de mí- Pensó ella.

Cuando Candy y Albert salían de la habitación, Brad los estaba esperando en el pasillo, les dirigió una mirada maliciosa a ambos al verlos salir juntos de la habitación de ella. Ninguno de los dos le dirigió la palabra. Abandonaron el hotel y se dirigieron a la estación de tren, allí abordaron el expreso que les devolvía a su hogar.

Tras largas horas de viaje por fin estaban en casa, Brad había tomado otra dirección pero antes de separarse de ambos les había dejado bien claro que mañana a primera hora estaría en la mansión,ya que quería dejar claros ciertos puntos sobre el futuro matrimonio.

-Candy!!- Patricia fue a abrazarla, había pasado unos días asustadísima pensando que algo malo podría sucederle a Candy

-Paty Paty!!-Candy corrió a su encuentro y se fundió en un caluroso abrazo con su amiga-

-Albert, mi amor, con la emoción de volver a ver a Candy me olvidé de saludarte a ti-Paty abrazó a su marido y le dio un casto beso en los labios.

Paty tomó a Candy de la mano y la condujo al sofá- Sentémosnos, tienes que contarme todo lo que te ha pasado-Paty cogió las manos de su amiga-Te secuestraron, te fuiste tú? Cuéntame por favor Candy me muero de curiosidad

Candy miró a su amiga y sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas-Paty..-Se abrazó a su amiga

-Pero... Candy.... qué ocurre? Nunca te había visto llorar de esa manera-Paty miró a Albert con gesto interrogativo, éste le hizo un movimiento negativo con la cabeza, como dándola a entender que no era el momento para preguntas

-Creo que lo mejor será acompañar a Candy a su habitación y dejarla descansar, esta agotada debido al largo viaje en tren.-Sugirió Albert

Candy se dejó acompañar sin protestar ni emitir una sola palabra

-Buenos días a todos-A la mañana siguiente Candy apareció con una radiante sonrisa y su habitual buen humor. Albert se alegró al ver ese cambio en ella, aunque no se dejó engañar, los ojos de Candy estaban enrojecidos e hinchados, estaba seguro de que había pasado toda la noche llorando

-Buenos días pequeña

-Buenos días Candy

-Tengo algo que deciros. Paty, me imagino que Albert ya te habrá puesto al día sobre todo lo ocurrido-Al ver el gesto afirmativo de Patricia Candy continuó hablando-He asumido mi destino, lo que me ha tocado en suerte, y lo haré con fuerza. También he aceptado que que el amor que existe entre Terry y yo es un amor imposible, un amor prohibido; siempre hay algo que nos aleja al uno del otro sin poder remediarlo. Así que no debéis preocuparos más por mí, se acabaron las lágrimas, enterraré este amor en lo más profundo de mi alma, rogando cada día para que cese en su dolor- Candy bajó la cabeza, cerro los ojos e intento creerse sus propias palabras.

-Candy, sabes que te quiero como si fueras mi propia hija,y te prometo que hallaré la manera de alejar a ese hijo..a Brad de tu vida sin que te cause ningún dolor. No pierdas nunca la esperanza Candy, quizás algún día Terry y tú podáis ver realizado ese amor que os tenéis

-Gracias Albert, sé que siempre podré contar contigo.-Aunque ella sabía que eso que decía Albert era imposible. Nunca volveía a ver a Terry

Terry había cerrado bruscamente la puerta,no podía alejar de su mente la mirada de Candy cuando Brad la apartó de su lado. Apoyó la espalda contra la puerta y lentamente fue dejándose caer hasta quedar sentado en el suelo. Los codos apoyados en las rodillas y su cabeza, escondida entre los brazos. Intentando hallar un consuelo, intentando comprender, intentando asimilar que ella ya no estaba, que la felicidad es breve y efímera. Echó la cabeza hacia atrás, cubriendo su rostro con las manos. Su alma atormentada intentaba escapar de su cuerpo para dejar de sufrir, para dejar de sentir ese frío en el centro de su pecho, esa mano opresora que estrujaba su corazón. Despacio se levantó del suelo y caminó hacia la ventana, la misma ventana que un par de horas antes le mostraba un bello atardecer ahora únicamente le compartía la más vacía oscuridad. Las paredes del apartamento parecían burlarse de él, el aire se agotaba por segundos, su propia morada era una prisión cuando antes era un oasis de felicidad. Cerró la cortina de la ventana y agachó la mirada, ¿ por qué esta escena se le antojaba conocida?. Al girarse su mirada fue directamente al sofá, los recuerdos volvieron sin poder evitarlo. Aún podía verla semivestida, sintiendo sus caricias, ofreciéndole sus labios, disfrutando de ese momento a su lado. Quizás si la hubiera tomado en aquel instante ahora la situación sería diferente, tal vez no estaría en manos de ese bastardo.

-Maldición-gritó golpeando el puño contra la pared. Sus nudillos sangraban profusamente, el cote que se había hecho era considerable, pero no podía sentir el dolor físico- Ya no tengo corazón, ya no tengo vida-Una lágrima solitaria recorría su mejilla.

Terry miró la botella de licor completamente vacía, ¿en cuánto tiempo se la había tomado? ¿una hora, dos? Eso no le importaba en absoluto, solo deseaba que el alcohol obnubilara su mente para dejar de sentir. Empezó con una nueva botella, cuando había ingerido más de la mitad de ella, quedó sin sentido. El efecto duró menos de lo él deseaba, a media tarde del día siguiente despertó tumbado sobre la alfombra, al lado del sofá. La herida de la mano había cesado de sangrar, pero parecía que se estaba infectando. Aún quedaba media botella de licor, vertió parte del contenido sobre la herida de la mano, la otra parte fue directa a su garganta. Llevaba mas de veinticuatro horas sin tomar alimento alguno, así que el alcohol hizo efecto rápido, y volvió a dejarlo a incosciente.

Unos golpes a la puerta lo hicieron despertar. Un terrible dolor de cabeza parecía taladrarle la sienes

-No quiero ver a nadie!!

Quien fuera el que estaba tocando a la puerta era muy insistente pues ahora parecía que golpeaban con más fuerza, o quizás se lo pareció a él?

-He dicho que no quiero ver a nadie!! Largo!!

-Terry, abre ahora mismo esta puerta!!

-Mamá?

-Sí, soy tu madre. Abre ahora mismo si no quieres que cuando te vea me olvide de que hace mucho tiempo que dejaste de ser in niño!!!

Terry tardo unos instantes en incorporarse, los excesos del alcohol le estaban pasando factura, caminó hacia la puerta apoyándose en todos los muebles que se encontraban a su alcance, al abrir la puerta e giró y se fue directamente al sofá.

-Terry, mi niño!! qué te ocurrió por qué tienes este aspecto tan lamentable??!!-Eleanor miró a su alrededor, las dos botellas de licor vacías llamaron su atención-Estuviste bebiendo verdad? Apestas a alcohol!! Robert Hataway me llamó anoche a última hora para decirme que llevas dos días sin acudir a los ensayos...

-Mamá!!!! -Terry se abrazó con fuerza a su madre

-Terry...mi vida...-Eleanor lo abrazaba dulcemente, acariciaba su cabello y trataba de calmarlo- Cuéntame qué te tiene es este estado...

Terry intentó relatarle a su madre como habían ido sucediendo las cosas, desde la decisión de Susana de abandonarle hasta los amargos momentos de su separación, de su segunda separación.

-Vaya, así que ese hombre os amenazó con arruinar su honor y tu carrera de actor-Eleanor intentaba comprender los hechos

-Mi carrera me da exactamente igual que se arruine, lo que no podía permitir es que mancillara el honor de Candy, que se la tache de inmoral o se manche su buen nombre. Comprendes porque estoy de manos a atadas...

-Claro que te entiendo hijo, pero que ganas con lastimarte tú mismo? Mírate, qué diría esa muchacha si te viera así?

-Nada, no diría nada, porque jamás volverá a verme, jamás volveré a verla...

-Terry, no hables así!!-Le regañó su madre-Ahora mismo te vas a dar un buen baño mientras yo te preparo un café bien cargado y algo para comer...y no admito negativas

-Mamá es que yo no...

-Vamos !!! al baño...

Después de asearse completamente y de haber llenado el estómago pareció encontrarse algo mejor. La visita de su madre había sido de mucha ayuda, y ésta consiguió arrancarle la promesa de que a la mañana siguiente retomaría sus ensayos con la compañía Stradfor

Un poco de aire no le vendría nada mal, seguramente despejaría su mente de los efectos del alcohol y por supuesto de los efectos de su separación. Caminar por las calles de New York solitariamente le trajo nuevos recuerdos a su mente. Siempre había imaginado caminar con ella tomados de la mano, detenerse en una romántica cafetería a tomar un tentenpié ver los numerosos escaparates de la ciudad o incluso llevar a Candy a que viera alguno de los ensayos. Pero eso ya jamás sería posible, no podría volver a verla jamás, nunca haría nada que pudiera perjudicarla. Simplemente se conformaría con saber que ella algún día sería feliz.

Aceleró el paso cuando los primeros copos de nieve empezaron a caer sobre la ciudad, la temperatura había vuelto a descender en picado, y el frío calaba hasta los huesos; retomaría el camino a casa. Iba a girar por la calle que le llevaría a su apartamento cuando un rótulo luminoso llamó su atención : L. MEYERS; INVESTIGADOR 100% DE LOS CASOS RESUELTOS . ¿ Qué podía hacer un investigador por él o por Candy? Nada se dijo, pero por entrar no perdería nada, e incluso le haría mantener su mente ocupada durante unos instantes.

-Warner? Brad Warner? Se refiere al de los astilleros?-Preguntó el sr. Meyers- He oído muchas historias acerca de ese hombre, será cuestión de investigarle a fondo. Sr Grandchester, recuerde esto: todo el mundo tiene un pasado malo o bueno, pero lo tiene. Le mantendré al tanto en mi investigación.

Terry salió del despacho del investigador con una pequeña esperanza. Con los honorarios que cobraba más le valía dar con algo que pudieran utilizar en contra de ese cretino.

-Disculpen que los interrumpa, el sr. Warner les espera en el despacho.- Anunció Lisa

-Gracias Lisa,puede retirarse- La despidió Albert- Vamos Candy, los malos momentos cuanto antes se pasen mejor.

-Vaya, aquí llegan mi querido suegro y mi hermosa prometida- El tono sarcástico de Brad no dejaba lugar a dudas de que sus intenciones no tenía nada de bueno.

-Quién te dio permiso para sentarte en mi escritorio?, levántate ahora mismo de ahí. Di lo que tengas que decir y lárgate cuanto antes.

-Bien- Brad se levantó de la silla de escritorio donde estaba sentado y se dirigió a Candy-Recoge todas tus cosas nos vamos!!

-Ella no va a ningún sitio contigo-replicó Albert-Cómo? A dónde vamos?- Preguntó a la vez Candy

-Aahh no? Pues voy a ser muy claro. Desde hoy y hasta dentro de.... tres meses y nueve días que será nuestra boda, vas a vivir en el convento de las Salesianas

-Te volviste loco ? Claro que Candy no va a vivir allí ella..

-Creo que no estás en condiciones de decidir nada- lo interrumpió Brad-O quieres ver mancillado el honor de tu hija de por vida? Y la sra Elroy, qué diría del comportamiento tan poco ético que tuvo esta.....mocosa?

-Candy,-Albert tomó sus manos y la miró a los ojos- Tú tienes la última palabra en esto, jamás decidiré por ti. Al diablo con la reputación, el honor y los malintencionados comentarios!!

-Yo que tú antes de contestar, me pensaba lo que voy a responder-dijo Brad dirigiéndose a Candy-Si a ti tampoco te importa que se enlode tu buen nombre, piensa por un momento qué pasaría si saliera a la luz el pasado alcohólico de tu enamorado actor, ¿qué crees que opinaría la crítica de él.?

No puedo permitir que hagan daño a Terry, pensaba Candy, si se supiera que bebía y se emborrachaba siendo adolescente, la crítica del mundo del teatro lo destuiría

-Y entonces, cuál es tu respuesta querida?-Una sonrisa irónica se dibujaba en su rostro cuando le preguntó a Candy, sabía que había dado en el blanco. Esta pobre idiota estaba enamorada de ese medio actor, y haría lo que fuera necesario por protegerlo.

-Voy a recoger mis cosas-Dijo Candy en apenas un susurro

-Candy, no lo hagas, niégate-Le suplicaba Albert

-No Alber, esto es lo correcto, es lo que debo hacer

Candy se retiraba cabizbaja a su dormitorio para recoger algunas de sus pertenencias, mientras Albert que ya no pudo contenerse más, le dio un puñetazo a Brad que lo mandó directamente al suelo

-Por qué haces esto? No te basta con saber que va a casarse contigo? Aún así tienes que tenerla prisionera en un convento

-No me fío de ninguno de vosotros, y mucho menos del actor ese. Si ya la raptó una vez quién me dice que no vuelva a hacerlo?

-Terry no haría nada que la perjudicara, lo conozco muy bien

-Prefiero no arriesgarme..

Al menos dime en qué convento estará

-Claro, es el convento de las monjas Salesianas, lo encontrarás por la carretera del norte, a 1 hora de distancia de aquí.

-Imagino que podremos visitarla.... no?

-Las monjitas tienen orden de no aceptar visitas para la srta Andley, excepto... tú

-Eres un ser despreciable. Cómo hiciste para conseguir que la acogieran en el convento y para lograr que cumplan tus ordenes? Aún no doy crédito

-Vamos Albert, sabes que conozco a mucha gente y que tengo muchos contactos, no me fue difícil conseguirlo.... además la cuantiosa suma de dinero que hice como donativo al convento también ayudó bastante

-Ya estoy lista- En ese momento llegó Candy con una pequeña maleta

-Así me gusta que cumplas mis órdenes con celeridad. Vámonos !!

Sólo pudo despedirse de Albert, ni siquiera la permitió decirle adiós a Paty. Con una crueldad innata en él casi la sacó a rastras de la residencia de los Andley

Adiós Terry, adiós para siempre. Ese fue su último pensamientoantes de abordar el coche de Brad

CONTINUARA