Ni Hetalia ni los personajes me pertenecen, sólo este raro fic c:
Capítulo 7: Después del descubrimiento.
Cada mañana se despertaba con los insoportables rayos de sol golpeando su rostro, con los gritos o llantos de su estúpido hermano o alguna otra forma molesta que incluía a sus vecinos, autos, electrodomésticos, etc. Extrañamente esa mañana no fue así. Ningún ruido inundó la habitación cuando lentamente abrió sus ojos y perezosamente se sentaba en su cama. Algo andaba muy mal. Observó con detención todo a su alrededor para deducir que claramente esa no era su habitación, peor, ni siquiera era su casa o alguna conocida. Se acomodó para girarse y ver qué había del otro lado del cuarto, cuando, al posar su mano en la cama, sintió unos dedos junto a los suyos. Rápidamente se volteó para ver de quién se trataba. Un joven moreno de hermosos ojos verdes sentado a su lado miraba atónito un punto muerto de la pared que se hallaba enfrente, como si no hubiera nada mejor que hacer.
-¡Ah! ¡Quién te crees estúpido hijo de puta malnacido para violarme! ¡Aléjate!- desesperado al no reconocer a la persona a su lado, lanzó fuertemente la almohada con la que durmió, lo que hizo que Antonio saliera finalmente de su ensimismamiento.
-¡Ey! ¿Por qué lanzaste eso? Me doli…- otro almohadón calló de lleno en su rostro antes que pudiera terminar- ¡Deja eso!
-No hasta que me explique qué ocurrió, maldición.
-¿Por qué tendría que saber qué pasó? Desperté igual de perdido que tú.
Lovino no respondió. Recordaba haber ido a beber con Isabel y después de unas cuantas copas o, mejor dicho, botellas ya no era consciente de sus actos. Nunca creyó que emborracharse lo llevaría a acostarse con un tipo cualquiera siendo que tenía a una belleza a su lado.
Mientras el italiano pensaba en lo que debió haber ocurrido la noche anterior, Antonio a simple vista parecía hacer lo mismo, sin embargo no hacía más que admirar el cuerpo desnudo de aquel muchacho que tenía enfrente: su piel trigueña, su cabello liso y castaño, sus ojos verdes, su contextura algo delgada, su…
-Dónde estás mirando, pervertido- el último almohadón que seguía en la cama llegó de golpe a la cabeza del español- ¡Responde!
-Yo…- no sabía qué contestar a eso, no podía decirle "estaba intentando ver por debajo de la sabana, que casi ni te cubre, tu…". Tan sólo tensarlo le daba vergüenza, aunque fuera la verdad- Mi nombre es Antonio. ¿Tú eres?
-¡No cambies el tema!
-Si al parecer… lo hicimos, deberíamos saber por último nuestros nombres, ¿no?
Miró hacia otra dirección. Tenía razón y no quería admitirlo. No podía creer lo que había hecho. No había dudas ya, sentía todas las consecuencias de la noche anterior en su cuerpo. Él nunca era tan fácil, ¿por qué ahora sí lo fue?
El rostro impaciente del otro logró que recordara la pregunta que le había formulado.
-Lovino- dijo despacio.
-Lo siento, no alcancé a escuchar tu nombre, ¿lo podrías repetir?- pidió mostrando una sonrisa en su rostro.
-Lovino- repitió demostrando su enojo.
-Lov… ¿qué?
-¡Lovino, maldición! ¿Acaso es tan complicado? L-o-v-i-n-o. ¡Lovino!
-Lovino- repitió lentamente- ¡Lovi! Que lindo nombre- le sonrió soltando una risita que el italiano interpretó de manera errónea.
-¡No te burles de mí, maldito bastardo!
No pudo contener su rabia, por lo que accedió a propinarle el ataque más letal que se podía conocer, hasta el momento, de él: Super-cabezazo en el estómago. Aquel ataque tan sólo lo conocían dos personas: un tipo francés que una noche, de tan borracho que estaba, lo intentó violar; y su ex jefe por despedirlo. Una nueva persona ahora se agregó a esa lista.
El golpe fue tan fuerte que Antonio no pudo reprimir un grito de dolor, al mismo tiempo que, por el impulso, Lovino caía encima él para luego ambos desplomarse sobre el suelo, quedando de una manera muy sugerente, más aun si tomamos en cuenta que estaban son ropas ni sábanas que los protegían. Ninguno pudo evitar mirar sus rostros cerca y detalladamente, y luego pasear su vista por el cuerpo ajeno. En aquel momento, además de un notorio sonrojo por parte de los dos, Lovino pudo darse cuenta de algo, aunque, de tan nervioso que estaba, ningún insulto logró salir con las palabras que anunciaban su descubrimiento.
-T-tienes las pestañas encrespadas ¡y sombra en los ojos!
-Tú igual, no creí que era necesario recordártelo. Tal parece me acosté con un travesti. Fusososososo- comenzó a reír sin saber específicamente por qué. Quizás por la mueca que puso el otro al escucharlo o por imaginarse cómo sería aquel chico de mujer.
-¡Yo no soy ningún puto travesti! Y tú, ¿acaso no lo eres?- intentando buscar algo con la mirada para cubrirse y poder salir del torso del, aparentemente, español.
De pronto algo en la mente de del mayor de los hermanos Vargas hizo conexión para que pudiera darse cuenta de algo. Ahora todo tenía sentido: el maquillaje del otro, la mata de cabello que estaba cerca de la puerta- dígase, peluca-, ropa femenina que no le pertenecía esparcida por el cuarto y muy parecida a la que llevaba esa tarde…
-¿Isabel?- concluyó en un susurro que esta vez sí pudo oír su acompañante quien abrió los ojos lo más que pudo de la sorpresa.
-¿Cómo sabes mi…?- unos segundos le bastaron para recordar lo ocurrido la noche anterior- Chiara.
Ahora todo estaba claro, ya no había dudas. Todas las botellas que tomaron, cuando Alfred los llevó allí, cuando ambos confesaron su verdadera identidad y todo lo ocurrido posterior a eso.
-Creo que será mejor que nos vayamos de aquí. De seguro Francis estará esperándome en casa- sin decir palabra alguna, Lovino asintió con la cabeza.
El italiano alzó su mano para alcanzar las sabanas que se encontraban sobre la cama para taparse y de paso tomar una de las almohadas que había lanzado para dársela al español para que hiciera lo mismo. No se atrevieron a entablar dialogo alguno durante todo el tiempo en que se arreglaron.
Caminaron juntos desde que salieron, pero esta vez no tomados de la mano como lo hicieron el día anterior. Al saber la verdad, todo entre los dos había cambiado. Iban sin siquiera dirigirse la mirada, con un frío ambiente a su alrededor.
A lo lejos, Antonio pudo divisar a alguien conocido sentado en una banca del parque al cual siempre asistía para juntarse con Lovino, y, por acto reflejo, tomó el brazo de su acompañante para llevarlo consigo hasta el joven que estaba sentado.
-¿Qué mier…? ¡Detente, bastardo!
-¡Matt!
-¿Quién diablos es Matt? ¡Detente! Me voy a caer, maldición.
-¡Mathew! ¡Aquí!
El aludido observó como dos chicas, algo desarregladas y un poco masculinas, se acercaban corriendo a él, lo cuál lo asustó un poco. Mas, por las pocas ganas que tenía de ponerse de pie, decidió no salir corriendo y alejarse de aquellas locas que se le aproximaban.
-¡Mathew!-gritó Antonio al llegar enfrente del chico.
-Buenos días, señoritas. ¿Qué se les ofrece?- intentó sonar formal ante ellas mientras les mostraba una tímida pero adorable sonrisa, e intentando ocultar el nerviosismo y la tristeza en su voz.
-Deja de formalidades Matt. ¡Soy yo!
-Disculpe, pero no la conozco.
-Por favor, Matt. Soy yo, ¡Antonio!- los ojos del canadiense se abrieron lo más que pudieron. No sabía si creerle o no a la persona que le hablaba. La voz se le parecía, pero, por razones obvias, el físico era de una mujer. El ibérico, al darse cuenta del por qué el otro parecía desconfiar, decidió aclarar un punto importante- Estas ropas es porque… me quise disfrazar con mi amigo- tomó por el cuello a Lovino y lo atrajo hacia sí.
-¿Era necesario decir que yo también soy hombre?- le susurró en el oído mientras le pisaba el pie.
-¡Ay! Sí, sí lo era-lo miró con dolor y con burla, o por lo menos así le pareció al italiano.
-Oh…ya veo- el rubio sonrió demostrando que ya comprendía todo.
-¿Por qué llorabas?- preguntó de la nada el moreno.
-¿Llorar? Yo no lloraba- intentó reír y mirar a otro lado para ocultar su rostro.
-Sí llorabas.- se arrodilló en frente del americano- Te he visto llorar y sonreír, y sé que ahora estabas haciendo lo primero.- le habló dulcemente- Sabes que puedes contármelo. Soy tu amigo.
Mathew sólo pudo admitir que el otro tenía razón, si no lo hablaba con alguien le dolería mucho más. Además, él podría ayudarlo con su problema.
-Verás, Francis…
-No me digas que te volvió a engañar- se paró de tal forma que la molestia con su amigo francés era notoria en cada acto y gesto que tuvo en ese corto instante. El canadiense estaba más que sorprendido al ver lo bien que conocía a Bonnefoy.
-Sí, ayer mi hermano me contó que mientras estaba con el hermano de Arthur…
-¿Cuál de todos sus hermanos?
-Con el irlandés… ¿cómo se llamaba? Li… Li… No recuerdo, pero supongo sabes cuál es.- el español asintió con la cabeza al recordar al sujeto- Bien, estaban los dos en casa de Alfred cuando hoy, muy temprano, Arthur apareció por la ventana borracho gritándole para que le abra la puerta porque tenía algo importante que decirles. Lo dejaron pasar y les contó que había pasado la noche con Francis.- al terminar de contar la historia, unas pocas lágrimas no pudieron evitar el escurrirse por las mejillas de su dueño- Ya varios días que no hacía eso, creí que él había cambiado.
-Calma, Mathew.- lo abrazó para consolarlo- Yo hablaré con él, tú no mereces que te hagan todo esto.
-Por qué no terminan- fuertemente se escuchó la sugerencia que daba Lovino al admirar aquella escena- Si te hace tanto daño sólo tendrías que terminar con él. Es muy fácil.
Ambos lo miraron atónitos. Aunque fuera una buena sugerencia no es lo que esperaban, el canadiense no quería cortar con Francis, sino, en lo posible, que el cambie esa actitud y pueda finalmente serle fiel a alguien.
Ignorando completamente el comentario del italiano, siguieron con la conversación.
-No te preocupes, Mat, te aseguro que de ahora en adelante Francis nunca más te será infiel.
-Thank, Antonio- respondió con una sonrisa secándose algunas lágrimas.
-No hay de qué.- miró hacia su acompañante quien seguía a sus espaldas escuchando la conversación- Vamos, Chia…
-¡Lovino, maldición!- suspiró- Qué más da, mas no creo que nos volvamos a ver.
-¿A qué te refieres con eso?
-Lo que escuchaste. No nos veremos más. Ya sabemos la verdad, no creo que esto resulte.
-Pero, Lovi…
Era demasiado tarde para reprocharle, él ya había emprendido camino a su hogar.
Al abrir la puerta se sintió la presencia de aquella persona tan insoportable. El ambiente limpio, alegre, como si hubiera pasado una ráfaga de "pulcridad" por todos lados y los corazones que se forman alrededor de su hermano ocuparan todo el lugar gritando palabras lindas como "amor", "felicidad", "besos", "compañía", "pasta~".
Estaba hastiado. No sólo tenía que lidiar con el dolor de cabeza y sus problemas sentimentales, ahora tendría que soportar como su gemelo le restriega en la cara lo bien que está con su novio.
-¡Llegué!- gritó para molestar a los dos que se encontraban en medio de un adorable beso del cuál el recién llegado se había percatado.
-¡Ve!- el menor se sobresaltó al escuchar la voz del otro- ¡Fratello, llegaste!- fue corriendo hasta envolverlo en un dulce abrazo de bienvenida- ¿Cómo lo pasaste ayer?- preguntó con una sonrisa algo pícara, lo cual hizo que Lovino sintiera un leve escalofrío.
-Nada que te importa- se dispuso a dirigirse a su habitación, cuando recordó algo muy importante- Y más vale que el Macho Patatas no esté para la hora del almuerzo.
-Pero Lud vino a almorzar con nosotros- reprochó tristemente el menor.
-Corrección. Él vino a quedarse a pasar la noche, ya que yo no estaba, y aprovecharse del estúpido de mi hermano, y como ya es hora de almorzar y todavía no se ha ido tú le ofreciste darle de comer a este pobre indigente- sonrió con orgullo al ver el rostro de asombro de la pareja afirmando que sus deducciones eran ciertas.
-Igualmente se quedará a comer conmigo- concluyó Feliciano ya molesto yendo a la cocina a preparar los platillos.
Ahora Lovino era el sorprendido. En muy pocas ocasiones había visto a su hermano con esa actitud ¡y mucho menos dirigida a él!
- Lo siento, Lovino, pero tendremos que soportarnos en el almuerzo- dijo Ludwig para luego seguir a su novio.
Aquel comentario no hiso más que enfurecerlo. No le faltaba con tener una mañana asquerosa, sino también tenían que embarrarle el resto del día.
Corriendo y dando un fuerte portazo se encerró en su alcoba. Tiró la ropa que llevaba puesta como si las prendas tuvieran peste o parásitos. Quería olvidarse de todo. El mundo, las cosas, sus conocidos, su hermano… sí, de su hermano por meterlo en aquel embrollo con Isabel… ella, ¡ella tenía la culpa! No, ¡ni siquiera ella! Todo era culpa de ese tal Antonio y hacerlo ilusionar de esa forma, de hacerlo pensar en la supuesta chica de sus sueños, de hacerlo sentir las estúpidas maripositas que nunca en vida había sentido antes y que no lo dejaban dormir por las ansias deberla. Toda la cumpla la tenía él, por hacerlo enamorar perdidamente en tan poco tiempo de alguien que ni siquiera es real.
Se lo haría saber. Le diría que con su tonto jueguito de cambiarse el sexo y querer ser su novia le había arruinado todas estas semanas y, sin exagerar, de seguro le arruinó toda su existencia.
Encendió la computadora y rápidamente abrió la página del maldito Hetachat. Buscó el ridículo nombre entre los contactos y personas conectadas. ~*PrincesTomatita*~3, ahí estaba su seudónimo y su imagen. ¿Qué le escribiría? Pues todavía las oraciones no estaban completamente preparadas en su mente. Cliqueó dos veces para que aparezca la ventana del chat con las conversaciones anteriores que habían tenido. Su vista no pudo evitar releer aquellas palabras que se escribieron hace dos días, después de quedar en salir para revelar sus secretos.
-~*PrincesTomatita*~3: Todavía no te vas?
-LoviKittyTomato:3: Tú qué crees?
-~*PrincesTomatita*~3: Que bien! Se me olvidó decirte algo~
-LoviKittyTomato:3: Qué? :3
-~*PrincesTomatita*~3: Te quiero c:
-LoviKittyTomato:3: Yo también te quiero.
-~*PrincesTomatita*~3: No! Yo te amo!
-LoviKittyTomato:3: Pues yo te amo mucho más~!
-~*PrincesTomatita*~3: Yo te amo mucho mucho más!
-LoviKittyTomato:3: Esto ya se está volviendo ridículo xD
-~*PrincesTomatita*~3: Seh, pero es la verdad
-LoviKittyTomato:3: Yo tampoco te miento
-~*PrincesTomatita*~3: Chiara, por favor, prométeme que después de lo que te diga mañana nuestra relación no cambiará. Tú has sido la única que me ha vuelto hétero.
-LoviKittyTomato:3: Hétero?
-~*PrincesTomatita*~3: Lo siento! Me equivoqué, no quise decir eso ;A;
-LoviKittyTomato:3: Ok xD
-~*PrincesTomatita*~3: Chiari~
-LoviKittyTomato:3: Isa~
-~*PrincesTomatita*~3: Te amo! Nunca lo olvides ·3·
La conversación lo dejó asombrado. Ahora comprendía aquellas palabras, todo tenía sentido. A pesar de todo, no podía… no podía escribirle nada malo después de todo lo hermoso que le había dicho. Parece que en verdad se habían enamorado. Ambos lo estaban.
El olor a vino invadía el lugar junto a un silencio sepulcral, eso podía ser señal de una sola cosa: a Francis le ocurrió algo triste y Gilbert todavía no llegaba. Y ese "algo" que le pasó al primero el hispano ya lo sabía.
-Francisco, ya llegué.
-Toño, cuántas veces te tengo que decir que no me llames así- se escuchó la voz desde la sala de estar. El aludido se dirigió hacia allá- Bonjour, mon ami. ¿Qué tal con tu princesa?
-¡No me lo creerás, Francis! Conseguí la "prueba de amor" de la que me hablaste, ¡y cuando me desperté me di cuenta que Chiara es hombre!
-¡¿Qué?
-¡Sí! Es hombre, y muy sexy por siento, pero ¡es hombre, no mujer!
-Tenía razón.
-¿Qué?
-Ese tío tenía un gran parecido con alguien que conozco, el hermano de Feliciano- el rostro del moreno mostrada un poco de duda- El hermano del novio del hermano de Gilbert- ahora parecía comprenderlo- Su nombre es Lovino. Se parecía bastante a él.
-¡Sí! Así se llama: Lovino.-
-Vaya, que coincidencial. ¿Y tiene un extraño rulo flotando que le sale del flequillo?
-¡Sí, sí! Es él. Hablamos del mismo Lovino- sus ojos brillaban al saber que su amigo conocía al hombre que en tan poco tiempo cautivó su corazón- Pues creo que finalmente encontré al amor de mi vida. Aunque su actitud no es de las mejores, o por lo menos eso me demostró esta mañana, en las otras citas a sido muy lindo y tierno y es el hombre que tanto he deseado. Cuando comencé a sentir esto creí que Chiara me había vuelto heterosexual, pero en realidad nunca dejé de ser lo que soy. ¡Que feliz me hace saberlo! Aunque parece que él no quiere volver a verme ahora.
-Oh, mon ami, no quiero arruinar tu felicidad, pero, ahora que descubriste que no es una chica, has perdido el reto.
La expresión de felicidad rápidamente desapareció de su rostro pasando a ser una mezcla de tristeza, sorpresa y casi desesperación al escuchar el comentario del otro.
-Pero…- de pronto su mente le mandó un mensaje que le hacía recordar lo ocurrido esa mañana.
-Disculpa, las reglas son las reglas- le sonreía con superioridad.
- ¡Francis, tú también perdiste el reto!- los ojos del rubio se abrieron al escuchar aquello- hoy me encontré con Mathew y me contó que lo engañaste con Arthur- hizo un mohín reprochándole.
-¡¿Qué? ¡Pero quién te contó!
-Te acabo de decir que Mat me lo dijo, y a él le contó Alfred porque Arthur se fue a molestarlo ayer borracho- con su dedo índice lo apuntó- ¡Tú también perdiste!
Un ruido de llaves agitándose y de pasos acelerados acercándose a la sala se dejó oír. No podía ser nadie más que Gilbert.
Ambos, algo asustados sin saber por qué, decidieron hablar velozmente para explicar el plan.
-Antonio, si Gil pregunta nosotros no hemos hecho nada malo y seguimos en competencia- su amigo sólo asintió para luego ver cómo el albino, con una enorme sonrisa en el rostro, se adentraba en el lugar queriendo anunciar algo verdaderamente importante para él.
-¡Gane!- gritó eufóricamente el de ojos rojos. Los dos lo miraron para que se explique- Convencí al señorito y logré mi reto la noche pasada- contestó orgulloso.
-Necesitamos pruebas para creerte- respondió con seriedad el francés mientras el moreno asentía con la cabeza a lo que el otro decía.
-Miren y créanme- de su bolso sacó unas cuantas fotos que demostraban lo que había hecho con los tres sujetos. Sus amigos las tomaron las fotografías y las miraron detenidamente, buscando alguna prueba que les demuestre que no era cierto aquello. Todo fue en vano, eran reales y de muy buena calidad más encima.
-¿Cómo lograste sacarlas?- interrogó Antonio al ver que las imágenes no habían sido tomadas por ninguno de los dos fotografiados.
-Las tomaron Emma y la marimacha- los chicos seguían observando los retratos, por lo que el alemán decidió agregar- Ahora, si ustedes no cumplen con su parte, tendré dos esclavos que mis novios estarán felices de tener.
Una de las razones por las que ninguno quería tener que complacer las ordenes de Gilbert era porque no sólo eran los mandatos de él, sino de los numerosos pretendientes que llevaba al hogar y, aunque mayoritariamente sólo eran dos, eran bastantes exigentes con lo que pedían.
-Y a ustedes ¿cómo les ha ido?
-A nosotros…- empezaron a balbucear oraciones sin sentido mientras intentaban decir que estaba todo bien. Por suerte el timbre los salvó, o eso creían ellos.
- Was passiert?- se escuchó con más insistencia el timbre- Yo voy a abrir- se encaminó hacia la puerta para que, al abrirla, se encontrara con Alfred, algo molesto, en la entrada.
-Hi! ¿Está Francis?- preguntó intentando mirar hacia adentro.
-Ja, pasa- se hizo a un lado para dejarlo entrar y cerrar la puerta. Cuando el americano ya no estaba a su lado logró escuchar un fuere ruido de piel chocando contra otra. Corriendo, se dirigió al lugar de los hecho, donde se encontraba un francés adolorido, un español sorprendido y un estadounidense furioso- ¡¿Pero qué pasó?
-Él- apuntó acusadoramente al de cabellos más largos- nuevamente engañó a mi hermano. Le prometí que si lo volvía a hacer, yo mismo lo iría a buscar para enseñarle que nadie- hizo especial énfasis es esa palabra- tiene derecho a herir a Mathew.
Ninguno de los presentes hizo algo al respecto. Mathew era amigo de todos allí, y bien merecido tenía ese golpe Francis al no serle fiel y al perder su apuesta. Además Alfred cuando se enojaba daba algo de miedo.
Después de unos segundos en silencio en el que nadie ni siquiera se movió, el alemán decidió romper el hielo y preguntar lo que ya aparentemente era obvio.
-Entonces… ¿Francis será mi esclavo?- saltó de la emoción- ¡Sí! Sólo falta uno y…
-¡Antonio también perdió!- gritó Francis, interrumpiendo al albino- No se acostó con una mujer. Esa chica era hombre.
-¡¿Qué? Pero, Francis, acordamos que no diríamos nada- en su voz se apreciaba la frustración y tristeza por la traición de su amigo.
-Was? ¿Así que se pusieron de acuerdo para engañarme? ¡A mi! ¡Iban a hacer trampa!- posó una de sus manos en sus ojos y la otra en su cintura para agregarle dramatismo a sus palabras- Qué tipo de amigos son ustedes. ¡No pueden ni cumplir una apuesta bien! Deberían sentirse honrados al ser mis esclavos. Vamos Al,- lo tomó de la mano- no quiero estar cerca de ellos.
-¿A dónde iremos hoy?- preguntó algo confundido al ver el cambio que hizo el de ojos rojos.
-A un lado en donde pueda pensar en cómo me vengaré de ellos. Qué cosas puedo ordenarles hacer mientras son mi esclavos- saliendo, cerraron dando un portazo.
Los dos hombres que seguían en el interior del lugar se miraron con lástima.
-Mon ami, en qué infierno nos hemos metido.
Hola! Eh… sí, merezco algo muy malo por haberme demorado tanto, lo sé, pero… tengo las mismas excusas de siempre, supongo que no quieren volver a leerlas :/
Se suponía que éste sería el último capítulo, pero parece que mi mente sí dio para más, así que el siguiente creo que es el final definitivo~ Es que este capítulo se me estaba haciendo muy largo- en comparación con los otros capítulos- y al paso en el que iba actualizaría el mes siguiente. Lo bueno es que el miércoles salgo de vacaciones!
Pasando a otro tema, ALCsisMTY y . .problema son ganadoras de mi concursito- como ya les avise por interno-. Quería decirles que las cosas que me pidieron las pondré más en el siguiente capítulo, espero que no les moleste C:
Eso es todo por hoy~ Nos leemos en el siguiente capítulo! Y muchas gracias por las alertas, favoritos y reviews! :D
PD: Me di cuenta de que mis títulos son taaaaaaaaan originales- sarcasmo-.
PD 2: Sé que no tiene nada que ver, pero ESTOY TAN FELIZ! Creo que me llegó el amor~ así que si el final me llega a quedar como un poco con mucho amor y romance y todo eso- aunque no lo creo- ya saben por qué es :3
